abril 11, 2017

Tras las viñetas de… Emma Ríos


Emma Ríos, ilustradora y guionista de cómic. EVA PERNAS VÁZQUEZ

Con Emma Ríos (Vilagarcía de Arosa, 1976) no se habla. Se frikea. Sea en su estudio en A Coruña, rodeados por clásicos del cómic —Promethea, Sandman, El lobo solitario y su cachorro…—, mil y un libros de arte, muñequitos manga y sus propias viñetas. Sea en el bar de la esquina, compartiendo cañas y amor por la narrativa indirecta de Hidetaka Miyazaki (Dark souls), la revolución cultural quevive el género fantástico en todas las artes, por qué Hayao Miyazaki es el “puto amo” —uno de los gatos de la artista, un gran felino de pelaje gris, se llama Totoro— o lo buena que es la gran dama de la ciencia ficción, Ursula K. Le Guin.

Kaboom compartió una mañana de disfrute con la artista y arquitecta gallega, dos veces nominada al Oscar del cómic, los Eisner, y que paso a paso afianza una carrera internacional ya no solo con los lápices, la tinta y los colores, sino también como guionista. Y esto es lo que dieron de sí más de dos horas de cháchara.

Pregunta. ¿Tienes una rutina fija?

Respuesta. Pues yo creo que tengo un poco el horario de un estudiante. Me levanto a las 9, curro hasta las dos y media y me tomo un descanso para comer. Pablo [su novio] no está en casa a esa hora, así que como sola y luego vicio un poco a la consola. Si no voy al gimnasio, que voy unas cuatro veces a la semana [practica esgrima], me quedo currando hasta las diez y media o así. Por las mañanas escribo más que dibujo y por la tarde dibujo.

Una página de 'Bella muerte' de Emma Ríos. EVA PERNAS VÁZQUEZ

Lo del gimnasio me lo he puesto por tener la vida un poco ordenada. Porque si no estoy superencerrada y acabo que me agobio. Necesito crearme un horario. Pero vamos, es la vida de un estudiante, para que te hagas una idea. Trabajo todos los días, aunque el finde relajo un poco.

P. ¿Cómo cambia tu método cuando escribes y cuando dibujas?

R. Escribiendo, trabajo mucho desde los personajes pero al mismo tiempo soy muy conceptual. Nunca doy demasiadas explicaciones. Como escritora no me mola nada hacerlo. Lo que quiero es que el lector se sienta parte del mundo, que escuches cosas. Hablábamos antes de Dark souls y de cómo te enteras de las cosas por lo que dicen los personajes, por el contexto. En ID [novela gráfica de 80 páginas que Ríos dibuja y escribe en solitario] lo transmitía mucho a través de la gestualidad corporal.

Normalmente se trata de decidir de qué coño me apetece hablar. En ID estaba claro que quería hablar de la aceptación… Es un cómic muy político. Tiene mucho que ver con una situación en la que yo me encontraba en el curro. Yo trabajo para gente extranjera. Eso significa una barrera idiomática y cultural. Y soy relativamente introvertida y me cuesta enfrentarme a esto. Me cuesta ser el centro de atención y me cuesta tener esa actitud, que allí es tan natural, de “¡Compra mi tebeo, compra mi tebeo”. Así que acabé distribuyendo eso en varios personajes para enfrentarme a ello.

Página de la novela gráfica 'ID' de Emma Ríos.

Yo estoy hasta las narices de que se me trate como alguien especial. Mira, lo que hago no es especial. Tu idea de lo que hacen las mujeres no es la realidad. Las mujeres hacen muchas cosas.

P. Y llevan tiempo haciéndolo en muchos ámbitos que no se les presupone.

R. Sí. Y si juntas eso con una necesidad autoral… ID nace de necesidad autoral. Yo hacía mis fancines y mis tebeos y ahora, gracias a Bella muerte, estoy en un momento en el que tengo un público y que puedo elegir qué quiero hacer. A mí nadie me ha cuestionado nada de ID. Así que quiero aprovechar esta posición para ser yo.

P. No quieres dar pasos atrás. No ves lo de hollywoodizarte o seguir haciendo superhéroes.

R. A ver, que a mí si me hollywoodizan Bella muerte de maravilla, ¿sabes? [risas]. A ver… Yo en Marvel me lo he pasado de puta madre. Para mí ha sido una segunda universidad. De hecho, me lo planteé como una estrategia editorial. Quería hacerme un hueco como ilustradora para luego dar el salto como escritora.

Marvel me permitió ajustar mi tiempo. Cuando trabajaba como arquitecta hacía mis tebeos a la una de la mañana, cuando podía, en el bus, entre tiempos. ¡Como podía! Pero tenía que invertirlo todo en la carrera y en el trabajo, porque como arquitecta también era autónomo.

Ilustración de 'Bella muerte' por Emma Ríos.

Cuando vi que podía vivir solo de dibujar, tuve que decidir. Yo dejé la arquitectura en 2007, antes de la crisis, y me iba bien. La verdad es que tenía un estudio guay con un par de amigos y nos iba bien. Pero no me sentía muy cómoda ni con la política ni con el trabajo en equipo.

De hecho, con lo que me apetece trabajar en videojuegos, lo que más me tira para atrás es el rollo político. Quiero decir, el tener que lidiar con pasta, equipos grandes… Un cómic te lo haces entre dos o tres. De hecho, un cómic te lo puedes hacer solo.

P. Bueno, la escena indie del videojuego permite trabajar así.

R. Quiero pensar que sí. De hecho lo hablaba con un amigo que me decía: “Tía, tú en el cómic ya has llegado super alto, tendrás que plantearte hacer algo más. Animación o lo que sea”. Pero lo que me tiran realmente son los videojuegos. Me parece que sus posibilidades narrativas son una salvajada. Ya se verá…
El estudio de Emma Ríos y dos de sus gatos.EVA PERNAS VÁZQUEZ

Volviendo a Marvel. Estaba super cómoda y aprendiendo. Aprendí a entintar, por ejemplo. Me ofrecieron entintador pero le eché narices. En Vértigo me habían dicho que tenía unos lápices buenísimos pero que la tinta se me mezclaba. Y yo sabía que la única manera de arreglar eso era forzarme y enfrentarme a ello.

Pero viví como quise allí. Nunca me mandaron correcciones. Incluso tuve la opción de publicar algunos guiones con ellos, pero al leer mis ideas me daba ganas de guardármelas porque no las veía con una estructura de cómic de superhéroes. Mi último proyecto quizás fue el más complicado. Pablo estaba en paro y me asusté, porque no sabía cómo iba a salir lo de Bella muerte. Así que me cogí la novela gráfica de Doctor Extraño y luego me fui.

P. Así que tenías claro desde un principio que no querías superhéroes.

R. Yo sí. A ver, que cada uno hace lo que le mola. Pero a mí lo de escribir me tiraba mucho. Tal vez sea superegocéntrico, pero solo ser dibujante… En todos mis tebeos cambiaba cosas y le hacía sugerencias a los guionistas. Como escritora te desnudas mucho. Que a ver, como dibujante también. Ilustrar es más trabajar con el personaje, con su movimiento corporal. Cuando trabajé en elcrossover de Spider-man y Daredevil tenía clarísimo cómo era cada uno. Sabía que Peter Parker era un tío histérico, que estaba moviendo las manos todo el tiempo, que no iba a quedarse quieto ni un momento. Y sabía que Matt [Murdock, el hombre bajo la máscara de Daredevil] era un poco un chuleta, de mirar por encima del hombro aunque en plan amable; un tío super atractivo.

Sin embargo, cuando escribo prosa tengo la sensación de que me cortas las manos. No trabajo tanto la prosa como la ilustración, así que tengo la sensación de que me faltan las herramientas. Y eso que me encanta escribir y leo muchísimo. Y cuando leo me doy cuenta de que la gente es capaz de hacerlo.

P. Recomendación para descripción visual en literatura: Dan Simmons.

R. Joder, Dan Simmons. Pues claro [ríe]. Hiperión es uno de los libros que ha marcado mi vida. Hiperión y La caída de Hiperión son dos de mis libros favoritos. Me la había comprado de segunda mano en los noventa. Me lo leí sin tener ni puñetera idea y aluciné. Sobre todo por el rollo coral. Y eso ya me marcó de por vida.

En Mirror [el cómic en el que trabaja ahora junto a la artista Hwei Lim] verás que cada número está dedicado a un personaje y averiguas cosa sobre él. En mis fancines de hace mil años también había cuatro personajes. En mi caso nunca hay personajes principales, porque me parece que así la gente se puede volcar en una perspectiva y empatizar. Es genial porque puedes entender perfectamente a un villano.

Tampoco me gusta nada trabajar con el bien y en el mal. Me gusta quedarme en un terreno medio. En ID, por ejemplo, al final el personaje que más empatía ha despertado es el más difícil, el trans. Y eso a pesar de que todos los personajes tienen el mismo peso. Ahora a los trans se los trata fatal, casi de zoológico en los medios. Sacándolos de la normalidad siempre, cebándose en lo mal que lo han pasado. Y yo empatizo mucho con eso porque me recuerda el: “Eres especial. Por qué dibujas cómic siendo tía, etc.”.

No sé, me metí en temas complicados porque me lo pedía el cuerpo. La verdad es que ya estoy un poco cansada del tío de 30-40 años americano blanco. Joder, el otro día flipé con un tráiler en el que aparecía el Matt Damon en la muralla china [la nueva película de Zhang Yimou: La gran muralla]. Me cansa.

He estado leyendo mucha ciencia ficción este año, rollo años setenta, sobre todo mujeres. Me ha flipado Octavia Butler. Voy a empezar con C.J. Cherry. Aunque para mí la más de la más es Ursula K. Le Guin.

Es curioso, me leí sus libros siendo muy joven y no me gustaron. Me leí los de Terramar en el instituto y no entré. Luego los releí como adulta y me flipé. Ya después me leí La mano izquierda de la oscuridad, mi libro favorito suyo. Me parece la hostia.

P. ¿Cómo se llamaba este del tipo que va el psicólogo?

R. ¿El de los sueños?

P. Si, este en el que el mundo cambia cada vez…

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Splash-page' del 'Doctor Extraño' de Emma Ríos.

R. The lathe of heaven. Me lo leí también. Me parece una pasada. Ursula es increíble, una jefaza. Cada vez que la oigo hablar en una conferencia… El otro día estaba animando a la gente a crear ficción sobre utopías que planteen alternativas al capitalismo, a innovar.

Me hace mucha coña. Porque en Mirrorconstruí un mundo muy pequeñito, una colonia que se genera alrededor de una nave laboratorio. Está pasando algo parecido al Dr.Moreau, que los animales se hacen personas. En el segundo arco se ven parte de dónde viene la gente de la nave. Y lo que me planteé es algo muy mediterráneo. Qué hubiera pasado si la cultura de Alejandro Magno hubiera pervivido en vez del cristianismo.

Y me lo he currado todo como si fuera un juego de rol. El sistema político, la religión, el tipo de planetas… Siete planetas que se llaman como las Siete Maravillas del Mundo Antiguo: el Templo de Diana, El Mausoleo de Halicarnaso, la Gran Pirámide de Gizah… Y me doy cuenta de que tú vives esa cultura mediterránea tan intensamente (para ti griegos y romanos son lo más) y a la vez trabajas con una artista de Malasia que tiene de referentes a la dinastía Ming. Es flipante el intercambio cultural que tenemos. Y te das cuenta de cómo te influye a la hora de crear, ¿no? Además, yo siempre he tirado más de la influencia árabe que de la vikinga o anglosajona, de la que yo por lo menos ya voy un poco cansada. Igual también influye que mi madre es profe de historia [risas].

Hay que empezar a pensar que las personas son personas al margen de la identidad sexual. Hay muchísimos puntos en común en todo el mundo. No es difícil pensar que te puedes sentir incómodo cuando la gente te mira raro por estar en un sitio. Todo el mundo me ha cuestionado por qué coño hago cómics, por qué coño hago esgrima en algún momento. Igual que cuando a un tío va a un baño de tías porque se siente más cómodo en ese género. Yo lo que pienso en esto es: Vete a la mierda y déjame hacer con mi vida lo que yo quiera, y tú haz con la tuya lo que te de la gana.

P. ¿Y cómo te ves con lo que haces ahora?

R. Yo me veo muy insegura siempre y eso creo que es lo que me tira para adelante. Por ejemplo, ahora estoy trabajando con acuarela, que no lo había probado nunca. Acojona que flipas, porque en la acuarela no se puede borrar. Probablemente con este primer trabajo no pueda llegar al máximo con esta técnica, pero está claro que cuando las acabe lo siguiente que haga va a ser mejor. No te puedes encontrar cómodo. Te tienes que encontrar a ti mismo.

Fuente: El País