abril 05, 2017

Una superheroína lesbiana y un supermán chino: cuando el cómic refleja la diversidad

América Chávez es una superheroína latina y lesbiana.
Su personaje, escrito por Gabby Rivera y dibujado
por Joe Quinones, debutó en marzo.
Credit Marvel Entertainment
América Chávez, una superheroína latina y lesbiana, salva a un planeta alienígena, se inscribe en la Universidad Sotomayor y le da un puñetazo a Adolfo Hitler. Todo eso en el primer tomo de esta nueva serie de Marvel. Sin embargo, lo que más se celebra acerca de este cómic es que Gabby Rivera, una autora de libros para jóvenes adultos que además es homosexual y latina, es quien está escribiendo las aventuras deAmérica.

Aunque la industria de los cómics ha estado progresando mucho en sus iniciativas para que el mundo real se vea reflejado en sus personajes, no siempre ha sucedido lo mismo con sus creadores: generalmente han sido hombres blancos y heterosexuales. Pero la brecha empieza a reducirse.
David Walker, un estadounidense negro, está escribiendo una nueva serie de Luke Cage para Marvel que comienza en mayo; ese mismo mes se presentará un universo de superhéroes de Lion Forge con un equipo diverso de creadores y personajes, entre ellos Noble, el héroe emblemático, que es negro. Este verano regresarán Kim & Kim, de Black Mask Studios, que trata de dos cazarrecompensas, una mujer trans y otra bisexual, y es escrita por Magdalene Visaggio, una autora transgénero. Estos proyectos se suman a la creciente lista de series de cómics con protagonistas que reflejan la diversidad.

Durante mucho tiempo, “la industria estadounidense de cómics ha marginado y excluido las voces de los escritores de color”, dijo Joseph Phillip Illidge, editor sénior de Lion Forge Comics. Eso ha hecho que algunos fanáticos pidan que quienes creen las historias de esos personajes sean representativos.

Noble, el principal personaje
del nuevo universo de Lion Forge
 ("Catalyst Prime"), tendrá su estreno en mayo.
CreditLion Forge Comics
Cuando los personajes y los creadores comparten un vínculo especial hay una mayor probabilidad de autenticidad. Ese parece ser el caso del trabajo de Rivera en América, según se observa en las primeras reseñas de la obra. “Una gran parte de la personalidad de este libro es que permite que Estados Unidos sea, sin remordimientos,queer”, escribió Kat Overland en la página web Women Write About Comics, utilizando el término en inglés para orientaciones e identidades sexuales diversas. “Es lo mismo con su color de piel. Ella es latina en su estilo, su forma de hablar y en todo; resulta muy natural”.

La experiencia latina también es central para La Borinqueña, una heroína puertorriqueña creada por Edgardo Miranda-Rodríguez en 2016. Miranda-Rodríguez dijo que no encontró personajes que se parecieran a él cuando era un joven lector, aunque sí logró forjar conexiones con héroes que le resultaban ajenos, como millonarios huérfanos o guerreras amazónicas. Pero ahora que tiene dos hijos exige más. “Cuando creces sin identificarte con los personajes, poco a poco se borra tu identidad”, comentó.
DC introdujo el año pasado a Kenan Kong,
adolescente chino que vive en Shanghái y
 tene los poderes del Hombre de Acero,
çcomo el Nuevo Superman. CreditDC Comics
En el mundo del cómic independiente,Love and Rockets, de los hermanos Gilbert y Jaime (y a veces Mario) Hernandez, ha sido una de las representaciones de latinos más consistentes: Fantagraphics ha publicado la serie desde 1982. “Una de las decisiones conscientes fue incluir a gente de color porque yo crecí en esa cultura”, dijo Gilbert Hernandez, quien es mexicano-estadounidense. La generación más joven, que es siempre más progresista, ahora espera representaciones multiculturales, señaló Hernandez.

Tener creadores y personajes con antecedentes similares también puede ser una oportunidad para corregir los errores del pasado. Gene Luen Yang está detrás de las hazañas de Kenan Kong, un chino que se convierte en el Hombre de Acero en Nuevo Superman. En la serie, traerá de regreso a una lamentable caricatura de 1937 para darle un nuevo giro: Ching Lung era un villano “amarillo” que personificaba el temor a lo oriental.

“DC utilizó una imagen que deshumanizó a todo un grupo de personas para vender cómics”, dijo Yang en un correo electrónico. Para la mayoría de los escritores sería difícil abordar este personaje, pero Yang tiene una ventaja. “Creo que es más fácil para un escritor chino-estadounidense hacer algo así. Absolutamente. Como soy chino-estadounidense, tengo una ventaja en mi trabajo porque yo lo viví”.Continue reading the main storyFoto

Extraño, un héroe gay de ascendencia
peruana de DC Comics
que tuvo su primera aparición en 1988,
recientemente fue redibujado
para la serie "Midnighter & Apollo".
CreditDC Comics
Además de Ching Lang, otra nueva versión de un personaje apareció hace poco en las páginas de Midnighter & Apollo, publicada por DC Comics y escrita por Steve Orlando, que es bisexual. Orlando volvió a presentar a Extraño, también llamado Gregorio de la Vega, un hombre gay peruano que tenía tendencias suicidas, era seropositivo y debutó en 1988. Gregorio ahora evita a su personaje de Extraño y tiene más seguridad en sí mismo. “Con un libro como Midnighter & Apollo —que de principio a fin es una carta de amor a los personajes queer y nuestra lucha para vivir, ser visibles y amar— pareció apropiado traer de regreso a uno de los primeros y presentárselo a una nueva generación”, dijo Orlando.

Aunque tener diversidad entre creadores y personajes es un paso adelante, hay que hacer más, dijo Illidge, quien también escribe paraComic Book Resources, donde destaca la diversidad en los cómics y el entretenimiento popular. “La respuesta definitiva no puede ser que la gente solo escriba personajes que reflejen su experiencia”, dijo. “Parte de la respuesta debería ser que las editoriales con un número significativo de personajes de color cuenten con un número significativo de escritores de color en su equipo creativo”. A fin de cuentas, “cuanto más diversas sean las voces, más abarcadora será la cosmovisión que habrá en tu ficción”.


Por GEORGE GENE GUSTINES 
Fuente: The New York Times