mayo 22, 2017

Las hijas vírgenes


Niñas vestidas de blanco como novias, con tiaras y velos, bailan rodeando grandes cruces de madera, bajo la atenta mirada de sus padres (y me refiero a ellos, no ellas). Luego, los hombres y sus hijas (algunas son niñas o adolescentes) bailan cogidos del brazo, y por fin ellas firman un documento prometiendo a su padre que no tendrán relaciones sexuales hasta el matrimonio.

Lo que acabo de relatar existe. Se llaman “bailes de pureza” y son ceremonias que se organizan en círculos cristianos en varias zonas de Estados Unidos. Este fenómeno empezó en los años 80 en algunas comunidades conservadoras para luchar contra enfermedades de transmisión sexual y otros “vicios” relacionados con la “sociedad moderna”. Años más tarde, el gobierno de Bush consideró la abstinencia sexual como un aspecto clave de su política de educación sexual y destinó fondos para promoverla.

En estos “bailes de pureza”, los cuales pueden llegar a ser bastante elaborados, se puede ver a los padres portando espadas como si fueran caballeros medievales (me imagino que tiene eso que ver con su rol de protector de la “virtud” de la hija), y flores por doquier. Con ese tufillo al estilo de las mega iglesias de Texas, pero más friki si cabe, se mezclan las películas de Disney, el capitalismo, el espectáculo, el sexo y la religión. Los hombres hablan de lo mucho que quieren que Dios envíe maridos con carácter para sus hijas, de lo importante que es proteger su familia contra la tentación del vicio, de la integridad y del respeto, de lo especial que es su relación con sus niñas y de protegerlas de problemas como abuso, drogas, promiscuidad…

Antes de que preguntéis… no, no hay una versión en las que los hijos les prometan a sus madres no follar hasta el matrimonio, aunque en esos círculos se espera que los chicos “se comporten” (pero no se les exige). Las edades de las niñas van desde los 7 a los 17 más o menos.

No hay una versión en las que los hijos les prometan a sus madres no follar hasta el matrimonio, aunque en esos círculos se espera que los chicos “se comporten” (pero no se les exige)

Durante este documental (en inglés) pasé de los sentimientos de arcadas incipientes, a darles la razón en algo: en Estados Unidos (y en otros países también) se fomenta mucho que la gente joven se empareje pronto. Eso es malo en particular para las mujeres, ya que les empuja a poner el novio y el futuro matrimonio como lo primordial, en detrimento de ellas mismas, su vida, sus amistades y sus proyectos. Vamos, que cuando oigo la mención en los medios de una niña de 14 años y su “novio” lo veo como algo grave. Desde ese punto de vista (y solamente ese) creo que es una buena idea que en algunos ambientes familiares prefieran que las hijas salgan con aquel chico que les gusta, pero en grupo con otras amistades, y que las animen a continuar con sus estudios (aunque no en una carrera tras casarse, que en esos círculos cristianos no dan para más).

¿Qué me parece mal? Pues el resto, o sea, casi todo. Un estudio dice que 88% de la gente joven que promete ser “puros y puras” hasta el matrimonio rompen el juramento antes de llegar al altar. El movimiento de abstinencia no empodera a las mujeres, sino que las mantiene ignorantes de su sexualidad, de enfermedades de transmisión sexual y de cómo prevenir los embarazos. Así que cuando al final follan, la falta de información las coloca en una posición vulnerable en la que pueden, por ejemplo, sufrir violencia sexual una vez casadas. Eso por no decir la idealización tan intensa del matrimonio. ¿Qué haces, si tras esperar tanto tiempo al final no te gusta cómo te besa tu marido o cómo se comporta en la cama? Y se me ocurre que es muy posible que, precisamente el no poder tener relaciones sexuales hasta el matrimonio empuje a hombres y mujeres jóvenes a comprometerse prematuramente porque esa es la única manera de poder tener sexo.

El movimiento de abstinencia no empodera a las mujeres, sino que las mantiene ignorantes de su sexualidad, de enfermedades de transmisión sexual y de cómo prevenir los embarazos.

Otro aspecto problemático de este fetichismo por el himen es el binomio de los roles femeninos de santa/puta. Si no te mantienes pura es que eres una guarra, y es la responsabilidad de la mujer el controlar los instintos sexuales de los hombres. Si él cae en la tentación, es porque la mujer “no se ha respetado lo suficiente” para pararle.

Finalmente, no puede una evitar el pensar, viendo esas escenas de hombres maduros con sus hijas adolescentes, que es todo un poco pedófilo, y que vaya manera más asquerosa que tienen estos tipos de controlar el cuerpo de las mujeres de estas niñas, como si no tuvieran suficiente con mandar sobre sus esposas.

En estas imágenes, fotografías de los bailes de pureza que el fotógrafo sueco David Magnusson hizo de padres y sus hijas, tras saber de ese fenómeno por otro lado tan Americano, este artista viajó a los estados de Texas, Colorado, Louisiana y Arizona para retratar a varios hombres y sus hijas.

En este enlace de Eventbrite, un baile de pureza que se organizó hace unos meses (“El amor de verdad espera”).



Feminista, "guiri" y profesional del marketing. Vive actualmente en Bristol, tras más de veinte años en Estados Unidos y tres en Japón

Fuente:Tribuna Feminista