junio 09, 2017

‘Despatarre’ masculino en el transporte público. La incomodidad experimentada por quien va al lado suele ser directamente proporcional al grado de apertura de él

'Manspreading' en el transporte público. UPPERCUT IMAGES

Lo vemos todos los días en cualquier lugar o medio de transporte público. El manspreading (algo así como “hombre despatarrado”) nos ha invadido hasta tal punto que se ha convertido en algo habitual, aunque este anglicismo nos suene menos. Me refiero a esas posturas expansivas que adoptan muchos hombres al sentarse en el metro, el autobús o la butaca del cine. Con las piernas abiertas, insinuando sus partes íntimas e invadiendo el espacio ajeno al ocupar más de un asiento (¡¡aquí estoy yo!!). Si además a su lado hay una mujer, la incomodidad experimentada por ella suele ser directamente proporcional al grado de apertura masculina.

La próxima semana, los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid llevarán pegatinas que advertirán contra este “despatarre masculino”. Lo anunció el área de Políticas de Género y Diversidad, después de una recogida de firmas por parte de colectivos feministas pidiendo medidas como ésta en los autobuses de la EMT y en los vagones de Metro. La empresa municipal trabajó junto al Área de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid y con el colectivoMicrorrelatos Feministas: "La misión de este nuevo icono pictográfico es recordar la necesidad de mantener un comportamiento cívico y de respetar el espacio de todo el mundo a bordo del autobús".

Desde hace años, lo hacen ciudades como Nueva York o Tokio. El objetivo, muy loable, es recordar que hay que respetar el espacio de todo el mundo, pero en el fondo debería hacernos pensar también en el lenguaje corporal que estamos comunicando. A estas alturas, ya estamos concienciados sobre normas cívicas como dejar libre el asiento a embarazadas, ancianos o personas discapacitadas, sin embargo, no reparamos sobre cómo nos sentamos o cuánto espacio ocupamos.

Fuente: El País