agosto 10, 2017

Es hora que se reconozca a las mujeres indígenas

Ellas enfrentan los mayores desafíos del cambio climático, pobreza, violencia de género y conflictos armados.

* Muestran tasas superiores a la media de mortalidad materna, embarazo adolescente y enfermedades de transmisión sexual

“Es hora que el mundo oiga nuestra voz y reconozca a las mujeres indígenas como titulares de derechos iguales”, afirmó Rayanne Cristine Maximo, una de las voces del activismo indígena en el mundo, harta de que más de una de cada tres mujeres indígenas sean violadas durante su vida.

También, de que esa población muestre tasas superiores a la media de mortalidad materna, embarazo en la adolescencia y enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, como lo ha declarado ONU Mujeres.

Pero eso no es todo: son las mujeres indígenas las que enfrentan los mayores desafíos del cambio climático, la pobreza, la violencia de género, los conflictos armados y más.

Las mujeres y niñas indígenas son particularmente vulnerables y siguen enfrentando niveles desproporcionados de discriminación y violencia, además de que el 33 por ciento de todas las personas que viven en pobreza rural extrema proviene de comunidades indígenas, asegura ONU Mujeres.

Rayanne Cristine Maximo, de 25 años, forma parte de la Red de Jóvenes Indígenas de Brasil, y como activista ella se ha empleado a fondo en la lucha por el empoderamiento de las mujeres indígenas.

Dejó su comunidad a los 17 años, después de que su padre recibió amenazas de muerte, su familia la animó a irse porque así “era una persona menos en peligro”, y para ella “fue un viaje hacia la independencia y el empoderamiento.

En la Universidad de Brasilia, donde había 35 indígenas de 22 mil estudiantes, un maestro les preguntó por qué estaban tomando clases, “deberían caminar desnudos y vivir en el bosque”, fueron sus terribles palabras.

Ella, luego de ver que hasta los maestros los reducían a su mínima expresión, se unió a la Red de Jóvenes Indígenas de Brasil y comenzó a organizar a las y los jóvenes para combatir la discriminación que enfrentaban todos los días.

“Formamos la primera organización de estudiantes indígenas en la Universidad de Brasilia y negociamos políticas específicas para estudiantes indígenas”, narró.

Hace un año se unió al proyecto de ONU Mujeres denominado “Voz de Mujeres Indígenas”, lo cual le permitió hablar con 105 comunidades indígenas y reunir sus perspectivas para ser incluidas en la agenda nacional de Brasil.

“Este es un nuevo concepto en Brasil -una agenda para las mujeres indígenas- y dentro de eso, dar voz a las jóvenes mujeres indígenas está abriendo nuevos caminos. Soy estudiante de enfermería, y la primera vez que oí hablar de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres fue en 2014, cuando asistí a una reunión regional de mujeres indígenas en Nicaragua”, reveló.

ONU Mujeres ha puesto de relieve las voces y el activismo de las mujeres indígenas de todo el mundo, como el caso de Oralia Ruano Lima, de Urlanta, Guatemala, quien fue una de las primeras mujeres de su comunidad indígena en unirse a un proyecto de emprendimiento femenino como apicultora. 

Hoy las mujeres apicultoras de ese lugar están generando empleos e ingresos sostenibles para sus comunidades rurales y cambiando mentalidades y actitudes hacia las mujeres.

Las mujeres colombianas han jugado un papel central en el proceso de paz, entre ellas, Débora Barros Fince, abogada indígena Waayu y defensora de derechos humanos de Bahía Portete, quien sobrevivió a la masacre en su comunidad por paramilitares en 2004.

Creó una organización llamada Mujeres Tejiendo la Paz, trabaja con víctimas de violencia sexual y doméstica, y ha jugado un papel importante en el proceso de paz por el que está atravesando Colombia.

Tarcila Rivera Zea es un activista quechua de Ayacucho, Perú, y fundadora de la organización Chirapaq, y también líder en el movimiento de mujeres indígenas de las Américas, y quien recientemente elegida para el Foro Permanente de la ONU sobre Cuestiones Indígenas.

“Tengo 66 años ahora. En los próximos años planeo concentrarme en ampliar las voces de las mujeres indígenas, para que sepan cuáles son sus derechos y puedan reclamarlos”, señaló.

Para las mujeres indígenas jóvenes, el acceso a la información y la participación en las políticas públicas sigue siendo un desafío, pero ellas se las están arreglando para ir abriendo espacios que les permitan poder salir en defensa de sus derechos de manera empoderada.

Por Gloria Analco
SemMéxico, Cd. de México