septiembre 02, 2017

Perla Álvarez: El sector campesino en Paraguay es uno de los más perseguidos y criminalizados porque somos la resistencia para el avance del modelo extractivista


Imagen de la entrevista realizada por Voces en Lucha (http://vocesenlucha.com)
Del 16 al 24 de julio, Derio (Bizkaia) se convirtió en sede de la VII Conferencia de La Vía Campesina (LVC) reuniendo a más de 500 campesinos y campesinas venidas de todo el mundo. Nosotras tuvimos ocasión de compartir una entrevista con Perla Álvarez, militante de la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas (CONAMURI) y defensora de los derechos del movimiento campesino en Paraguay.

¿Cómo fue la VII Conferencia de La Vía Campesina y qué aportaciones habéis hecho desde el movimiento campesino en Paraguay?

Esta VII Conferencia ha significado para nosotras, para Paraguay, un aporte importante. Nos llevamos, entre otras cosas, el intercambio que realizamos con los compañeros y compañeras de diversas partes del mundo; esta es una de las cosas que más valoramos y que probablemente sea esa la riqueza de LVC. Gente de todas las culturas, de todas las partes del mundo, con realidades tan diferentes pero también con problemáticas tan similares a pesar de la distancia. Un espacio internacional que se fortalece y se articula en la lucha contra un mismo sistema que nos oprime, un sistema capitalista y patriarcal que pretende destruir todos nuestros territorios y mercantilizar todo lo que pueda dar la vida.

En este sentido, nuestra lucha cotidiana es un aporte importante en la lucha internacional, los debates sobre feminismo en particular que nosotras también estamos desarrollando en nuestro país es lo que también traemos a la Asamblea de mujeres y desde ésta a la Conferencia. Creo que llevamos esas necesidades de profundizar el feminismo, un feminismo con identidad campesina, de pueblo y de clase y que a su vez contribuya, a no solamente como herramienta de análisis y reflexión, sino como herramienta de práctica transformadora y por la igualdad de todos los géneros.

Paraguay es uno de los países en los que el capitalismo ha experimentado su desarrollo a través de monocultivos como la soja. ¿Qué trabajo hacéis en CONAMURI?

Somos una organización que articula el movimiento campesino e indígena en Paraguay, una articulación de mujeres aunque trabajamos también en comunidades con hombres y mujeres, pero fundamentalmente es un espacio dirigido por mujeres desde el cual nos sentimos participes de todas las luchas sociales de Paraguay. Y ciertamente, este sistema ha hecho y sigue haciendo horrores en nuestro país. El sector campesino en Paraguay es uno de los sectores más perseguidos y criminalizados en estos últimos tiempos puesto que somos la resistencia para el avance del modelo extractivista en nuestro país que se basa en el monocultivo intensivo y extensivo de soja. Y también en el desarrollo de una ganadería extensiva e intensiva, todo esto orientado a la exportación. Pero también nuestros territorios están cruzados por las mafias de diferentes tipos, pero fundamentalmente la mafia narcotraficante, y para estos tres modelos en disputa, nosotros y nosotras somos una molestia. Por eso nos persiguen.

Ante esto desde CONAMURI buscamos que las voces de nuestras compañeras, nosotras, las mujeres, sean oídas, no solamente en nuestras familias, en las comunidades, en la organización, sino también a nivel de toda la sociedad. Buscamos la participación política de las compañeras y de los compañeros jóvenes, fundamentalmente las mujeres, de manera que podamos, por un lado, denunciar la situación y la opresión en la que nos sentimos; pero también, por otro lado, nuestras propuestas de cambio. Es ahí cuando asumimos la bandera de la soberanía alimentaria como una reivindicación importante desde la cual podemos tomar protagonismo puesto que la alimentación es un rol histórico que se nos ha asignado a las mujeres, politizar esto y llevar lo que nos encargaron en el mundo privado al mundo público; porque al igual que arrasan nuestros territorios para extraer riquezas, también nuestros cuerpos forman parte de esa disputa del poder, del capital. Por eso decimos también que necesitamos liberar nuestros territorios, territorios terrestres (la tierra, los montes, el agua,…) y también nuestros cuerpos, vincular la lucha por nuestra autonomía como mujeres, con la autonomía de nuestros pueblos, nuestro sistemas de producción, de alimentación, que sin el cual las ciudades tampoco pueden sobrevivir. Así mismo, apostamos por la articulación campo ciudad, por la articulación de movimientos con la universidad y la articulación de toda la clase trabajadora, para construir poder popular.

Imagen de la entrevista realizada por Voces en Lucha (http://vocesenlucha.com)

Además, una parte importante de vuestro trabajo se centra en la defensa de los derechos y contra la criminalización de los y las campesinas. ¿Cual es la situación en concreto de los seis campesinos presos políticos?

En Paraguay el proceso de criminalización de los campesinos y campesinas y de las organizaciones del movimiento campesino, ha tomado una forma de mucha violencia en los últimos tiempos, y las formas de persecución son diversas, la criminalización pasa por el hostigamiento, el asesinato y en los últimos tiempos la judicialización, pero también el encarcelamiento de dirigentes campesinos. El caso de los seis campesinos es un caso de seis dirigentes campesinos que pertenecían a un partido político, el partido Patria Libre, el cual fue acusado de culpable de un secuestro y asesinato de una joven, Cecilia Cubas, que fue hija de un expresidente de la república de Paraguay, Raúl Cubas. Los seis campesinos que fueron condenados sin pruebas a 35 años de cárcel, formaban parte de la dirección departamental y algunos eran de la dirección nacional de este partido que significó el avance de la politización del movimiento campesino en la búsqueda de profundizar la lucha por transformaciones estructurales en el país, puesto que la lucha campesina reivindicando la tierra no era suficiente y aún conquistando tierras, logrando tierras para el campesinado, el control de los recursos y de los bienes seguía y sigue estando en manos de la oligarquía terrateniente de nuestro país.

Mas allá de hablar de la inocencia o no de los compañeros que no viene al caso en particular, nosotras decimos que los compañeros fueron juzgados con una ley burguesa. ¿Por qué si son culpables de los hechos que los acusan se han tenido que violentar más de 45 artículos del Código Procesal Penal Nacional, de pactos internacionales de derechos humanos, y los acuerdos internacionales en el marco de la convención de los derechos humanos? Si es que son culpables de un echo ¿por qué no se los condena por la ley normal, siguiendo todos los procesos normales de la justicia paraguaya? Desde esa mirada, en el marco de nuestra legislación, nosotras decimos que son presos políticos porque la razón de su apresamiento, la razón de la persecución previa y la razón de la condena, evidentemente, son políticas, se les acusa de un crimen para poder justificar de alguna manera la persecución política de la que somos objeto el sector campesino en Paraguay.

Y, ¿cual es la situación actual en Paraguay tras las masacre de Curuguaty en 2012 y el posterior golpe de estado?

En realidad no fue un golpe contra el gobierno, particularmente. Sí, fue contra Fernando Lugo evidentemente, pero en realidad lo que estaba detrás fue un golpe al movimiento popular, al movimiento campesino en particular, y es en pleno proceso de golpe de estado cuando se condena a los seis compañeros campesinos.

A partir del golpe de estado se vienen dando una serie de hechos y de cambios en el sistema judicial, en el sistema de las políticas públicas, en normativas y en acciones de plano político económico en el país. Todas dirigidas a una contrarreforma agraria. Por ejemplo, se liberalizan más semillas transgénicas, se deroga un decreto por el cual se deberían de anunciar previamente las fumigaciones masivas, se deroga el decreto por el cual los cultivos de soja deben tener una barrera de protección viva, se incrementan las fuerzas policiales y militares en departamentos donde hay mayor campesinado en resistencia,… Además, también se están dando desalojos forzosos de los territorios, eliminando incluso nuestra posibilidad de acceso a la propiedad. Estamos en un escenario bastante desfavorable para la lucha campesina. Pero ante eso, la campaña por los seis campesinos nos ha permitido llegar a diversos sectores de las organizaciones y con ellos vamos cobrando fuerza en cuanto al pensamiento político que tenemos los y las campesinas en la lucha por nuestra emancipación.


Por Eneko Calle García, colaborador de Paz con Dignidad y de Pueblos – Revista de Información y Debate.
Fuente: Revista de los Pueblos