octubre 08, 2017

Gala Fernández: “Las mujeres en el diseño no tienen visibilidad, están en el backstage”

La diseñadora madrileña nos invita a ‘Women Fight Design’, una serie de encuentros con mujeres que trabajan en el ámbito del diseño artístico e industrial de objetos.

Gala Fernández. /Foto: cedida

Nacida en Madrid en el 1969, vive entre Madrid, Marbella y Milán. Desde el 1995 hasta el 2000 ha sido docente y coordinadora de diversos cursos en el IED de Madrid. Desde el 2000 hasta el 2004 trabajó en Fabrica, el Centro de Investigación sobre la comunicación y la creatividad del Grupo Benetton en Treviso, coordinando el departamento de Design. En el 2004 fundó en Londres el estudio Gala Fernández Ltd., para el que desarrolló proyectos de diseño de producto, arquitectura de interiores, distribución de productos de diseño así como actividades de asesoría y representación de artistas y diseñadoras. Un año después regresó a Madrid para empezar a trabajar en el estudio de Óscar Mariné como responsable del área de diseño industrial y de interiores hasta el 2007; y, desde entonces, su relación profesional continua siendo porque son socios en México. Fue socia y consejera de las dos primeras ediciones del festival internacional del diseño de la Ciudad de México y es CEO y fundadora de Piopio Design Labs y Piopio Editions.

El vidrio y la cerámica son sus materiales favoritos. Se considera una loba solitaria aunque haya crecido en una familia muy grande. Admira la fuerza de su madre que, separándose del marido con 40 años y siendo ama de casa, tuvo que empezar a buscar trabajo para mantener a la familia. Y lo consiguió.

Contesta desde Venecia, donde acaba de inaugurar su ultima exposición en un pequeño taller de artesanos del vidrio. Está lista para irse a Milán y luego a Fabrica (Treviso), donde presentará una serie de encuentros gratuitos que ha organizado para el mes de octubre, bajo el titulo ‘Women Fight Design’. La idea es charlar con mujeres que trabajan en su ámbito para acercarnos al arte de inventar, diseñar, producir, distribuir, vender y exponer objetos: el arte del diseño.

No paras nunca.

Tengo que trabajar y para trabajar hay que moverse. No nos queda otra.

Pero hay que decir que has empezado a moverte bastante pronto.
Con 25 años me fui a Milán para conseguir un máster en Diseño Industrial y luego volví otra vez a Madrid, para otro máster, esta vez de Diseño de Producto.

Y luego en el año 2000 te mudaste a Italia para ir a trabajar en Fabrica, el centro de investigación sobre la creatividad de Luciano Benetton.

No diría mudarme, porque tampoco me quedé allí -Ríe-. Uno de los sitios que más amo, por ejemplo, es México, donde también me fui a trabajar organizando eventos, talleres, clases alrededor del diseño. Pero tampoco puedo decir que me mudé a vivir allí.

Ser diseñadora para ti no significa tener un taller en un sitio concreto, diseñar o colaborar con alguna fabrica que produce objetos en el ámbito industrial. O por lo menos no se trata solo de esto. ¿En qué consiste tu trabajo, entonces? ¿Qué es el diseño para ti?

Diseño para mí es todo y por esta razón quiero que la gente conozca mejor el ámbito en el que las diseñadoras nos movemos. Miro lo que me rodea y veo diseño o posibilidades de aplicar las reglas del diseño a cualquier cosa. Veo diseño en una persona que elige una prenda para vestirse por las mañanas, en alguien que prepara un pastel para una cena o en una mujer que en un pueblecito de montaña teje en un telar. Para mí el diseño es arte pero también es artesanía, es comunicación, es aprender, es la capacidad de crear algo con las propias manos o ayudándose con la tecnología. Todo lo que procede de una idea, envía un mensaje y acaba siendo un objeto es diseño. Según donde me mueva, intento comunicar que el diseño se puede aplicar a la vida de todos los días, siempre y cuando sirva de algo.

“PARA MÍ EL DISEÑO ES ARTE PERO TAMBIÉN ES ARTESANÍA, ES COMUNICACIÓN, ES APRENDER”

Habrá personas que mirando una exposición de objetos de diseño artístico podrían preguntarse: ¿el diseño artístico sirve de algo?

Si lo miras y lo que te sale es una pregunta, esta misma pregunta por ejemplo, sí. Sirve siempre. En mi caso, cuando produzco objetos de diseño, intento crear algo irónico, ligero, provocativo. Una sonrisa, sirve siempre. Un color también sirve. Una pregunta, aun más.

Entonces, por un lado tenemos una Gala Fernández que diseña, produce y expone objetos de diseño, a menudo diseño artístico; y, por el otro, una Gala Fernández que vuela a México para organizar un taller de diseño colaborativo y gratuito para las mujeres artesanas de la comunidad mazahua.

Era mi manera de apoyar a la producción local y a esas mujeres hermosas. Tienen habilidades que nosotras hemos olvidado. Generalmente fabrican solo una tipología de objeto así que les ayudé a aprender conocimientos básicos de geometría para que pudieran ampliar su abanico de producción artesanal. Soy una artista bastante tímida pero me encanta implicarme a todos los niveles. No tengo el carácter para ser una de esas mujeres revolucionarias que todo el mundo conoce pero sí que quiero hacer una revolución, aunque sea silenciosa.

Imagen de uno de los talleres que dio en México con mujeres mazahuas. / Foto: cedida

Y a propósito de revolución y de acercarnos a este mundo que conocemos tan poco, a partir del 6 de octubre estarás ocupada en Italia con una serie de charlas que has organizado en colaboración con Fabrica , bajo el lema ‘Women Fight Design’. Un título que parece más bien un grito a la revolución.
Es un título provocativo. Está claro que la presencia de las mujeres en el diseño es muy escasa, no solo por una cuestión de oportunidades sino también porque, aunque las tengan, luego no tienen visibilidad. Durante mi carrera he encontrado a muchas mujeres fantásticas, a las que debo mucho. En los workshops que organizo sobre el diseño, veo cómo la mayoría de las personas que participan son mujeres. Y luego, ¿qué pasa? Desaparecen, se quedan en el backstage. Todas las mujeres con las que he trabajado son mujeres con talento que en nuestra sociedad, latina, española, italiana, pero no solamente, son menospreciadas. Allí donde muchas desaparecen, las pocas que lo consiguen se convierten en verdaderas luchadoras. He querido invitarlas a compartir su punto de vista, su lucha y su recorrido hasta llegar a convertirse en referencias en el ámbito del diseño.

Marion Friedmann, Bethan Laura Wood, Sigga Heimis, Maria Cristina Didero. Para la gente que no sabe mucho sobre el mundo del diseño, ¿qué puedes contarnos sobre ellas?

Marion es una galerista austríaca que vive en Londres y que he encontrado en México. Es una mujer muy valiente, que tiene un amor especial hacia el arte latinoamericano, aunque en su galería haya espacio también para diseñadores españoles, como es mi caso, franceses, austríacos. Sigga es una vikinga, una mujer del norte, islandesa, fuerte, estable. Siempre la he visto como una especie de valkiria del diseño. Durante siete años ha sido la mano derecha del director de IKEA. Un hombre, obviamente. Está viajando constantemente, trabaja sin parar. Su trabajo es muy poliédrico, tanto como lo han sido los ámbitos en los que ha podido expresarse como mujer y artista. Por eso me parecía interesante que la gente pudiera encontrarla. La más conocida es Bethan Laura Wood. Seguramente es la persona con la que tengo menos relación personal, pero admiro muchísimo su trabajo. Laura es ‘coloreada’. Es coloreada en su cabeza, quiero decir, no solamente en sus trabajos como diseñadora. Tiene un estilo supermegafemenino.

¿Supermegafemenino?

Sí, sí, es así. Supermegafemenino. Creo que el trabajo, tal como lo hace Laura, solo una mujer podría hacerlo. Es una poeta del material, de los colores, de las combinaciones, y me encanta que en este momento sea ella, con su extrema feminidad, quien esté marcando tendencia en el panorama del diseño. La última invitada es Maria Cristina Didero, periodista y curatorindependiente. Maria es una referente en la escena internacional pero no considera que el hecho de ser hombre o mujer marque las oportunidades de trabajo en este mundo. Personalmente creo que sí, así que será interesante escuchar lo que opina a este propósito y debatir juntas sobre el tema.

Cartel de ‘Women Fight Design’

Habrá diálogo, habrá debate, habrá polémica, pero, sobre todo, habrá la ocasión de conocer el estado de las cosas desde una perspectiva de género.

Es lo que me interesa, y por esta razón me gustaría que este evento en Fabrica no fuera algo aislado. Lo que me encantaría, ya que hemos empezado a trabajar en ello y a hablar de mujeres en el design es exportar, si así podemos decirlo, las charlas a otros sitios, incluyendo a otras mujeres con las que tengo contactos, como Patrizia Moroso, art director de la Moroso SPA en Udine, un lugar emblemático para las diseñadoras.

“ME INTERESA MUCHO HABLAR DEL DISEÑO DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO”

Hay otro dato interesante en tu manera de moverte en este ámbito. Mirando la lista de personas invitadas a Fabrica a impartir charlas desde 1994 hasta hoy, la presencia de mujeres es extremadamente limitada, a pesar de que Fabrica sea un lugar internacional, donde vienen a trabajar artistas de todo el mundo, en todos los sectores de la creatividad. ¿Por qué elegiste este sitio y no otro?

Bueno, primero por una cuestión de relación con Fabrica. Quiero decir, ese lugar y las mujeres que trabajan allí me encantan, aunque sean poco valoradas según mi opinión. Me acuerdo perfectamente de la inauguración de Fabrica. Fue grandiosa. Era el año 2000 y había artistas reconocidos de todo el mundo. Había también mucha prensa y era curioso ver cómo los periodistas iban a entrevistar, sobre todo, a los hombres presentes, más que a las mujeres. Yo tenía una instalación que luego se ha convertido en la más representativa de Fabrica: una escalera blanca, muy larga, plantada en el medio del prado, que iba recta hacia el cielo. Se me acercó un periodista y me preguntó: “¿Tú crees que hay alguna diferencia entre hombres y mujeres artistas?”. Y en ese momento le dije: “Puede que sí, pero yo no percibo mucho esta diferencia. Aquí en Fabrica hay oportunidades para todos”. Bueno, me acuerdo exactamente de haber dicho esto y de arrepentirme inmediatamente. Esa noche ya había una diferencia muy clara, que marcaría para siempre mi carrera. Soy una mujer, soy una diseñadora muy buena, y para alcanzar estos niveles he tenido que trabajar mucho más que los hombres. Así que a mí sí, me interesa mucho hablar del diseño desde una perspectiva de género, y aunque para ellos esta perspectiva no sea significativa o no sea la razón por la que me han dicho “sí”, ahora que tengo casi 50 años no tengo miedo de decir lo que pienso: estoy cansada de ser políticamente correcta, de ser amable con los hombres porque si no… Si no, ¿qué? ¿Qué pasará? Es probable que para ellos hablar de estos temas no sea la razón principal por la que abren sus puertas, pero da igual. La cosa positiva es que hemos entrado y estamos todas contentas que sea así.

Fuente: Pikara