noviembre 04, 2017

Unas 2.000 profesionales del arte denuncian el acoso sexual en su sector


'Abuse of Power Comes As No Surprise'. obra de 1982 de Jenny Holzer, que ilustra la web del manifiesto. JENNY HOLZER, ARTISTS RIGHTS SOCIETY (ARS), NUEVA YORK. JOHN MARCHAEL. CORTESÍA DE JANE DICKSON

Les indigna. Pero no les sorprende. Porque hace años que las 1.600 firmantes son testigos o víctimas de acoso sexual en el mundo del arte. Así lo dejan claro en un manifiesto, publicado hoy en Internet, en el que lamentan los abusos habituales en su sector y prometen acabar con el silencio en el que suelen acabar las denuncias. "Ahora somos demasiadxs para que se nos ignore", asevera la carta, con una fórmula que emplea cada vez que se refiere a las firmantes. Es decir, "artistxs, administradorxs, asistentxs, becarixs, curadorxs, directorxs, escritorxs, editorxs, educadorxs, estudiantxs, galeristxs, y otrxs trabajadorxs del mundo de arte yhemos sido manoseadxs, debilitadxs, acosadxs, infantilizadxs, despreciadxs, amenazadxs e intimidadxs por los que están en posiciones de poder y controlan el acceso a recursos y oportunidades", tal y como se lee en el texto.

La carta está firmada por nombres tan prestigiosos como Cindy Sherman, Helen Marten, Coco Fusco, Laurie Anderson, Jenny Holzer, Tania Bruguera o Cristina Garrido. Y añade una nueva voz al río de denuncias surgido después de que se destapara hace tres semanas el escándalo de Harvey Weinstein, el todopoderoso productor y distribuidor de Hollywood acusado de abusos sexuales por decenas de actrices, empleadas y colaboradoras. Desde entonces, más mujeres han encontrado el valor para relatar el acoso sufrido en sus carreras a la vez que el huracán se ha ampliado mucho más allá del mundo del cine. El manifiesto suma ahora cientos de artistas, comisarias o galeristas, que confían en que su misiva sirva para generar más debates y un efecto contagio que lleve a más mujeres a reaccionar.

"No nos sorprende que curadores nos ofrezcan exposiciones a cambio de favores sexuales. No nos sorprende que algunxs galeristas idealicen, minimicen y escondan el comportamiento abusivo de los artistas que representan. No nos sorprende que una reunión con un coleccionista o un potencial patrono se convierta en una propuesta sexual. No nos sorprende que se tomen represalias en nuestra contra cuando no nos ajustamos a sus demandas. No nos sorprende que Knight Landesman [poderoso exdirector de la revista Artforum, que dimitió el pasado miércoles tras ser acusado de abusos por nueve mujeres] nos manosee en una feria de arte mientras nos promete que nos ayudará en nuestra carrera", asevera el segundo párrafo del documento.

Knight Landesman, acusado por el manifiesto, el pasado 2 de marzo en Nueva York. GONZALO MARROQUIN PATRICK MCMULLAN VIA GETTY IMAGE


Aunque la misiva denuncia muchos más aspectos del problema: el feminismo solo de fachada de "muchos individuos con poder en el mundo del arte", los tratamientos "desiguales e inapropiados", "la recriminación que conlleva hablar", el constante intento de ofrecer avances profesionales a cambio de favores sexuales y el inmovilismo con el que muchas instituciones han tolerado los abusos, según las firmantes. El documento se cierra con una definición de acoso sexual.

"No ignoraremos más las observaciones condescendientes, las manos obstinadas sobre nuestros cuerpos, las amenazas e intimidaciones veladas como coqueteo o el silencio de colegas ambiciosos. No toleraremos que se nos avergüence o se nos ponga en duda", agrega el texto. El manifiesto surgió de una serie de conversaciones entre mujeres profesionales del mundo del arte a través de la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp, tal y como explicaron varias de ellas al diario británico The Guardian. Allí empezaron a compartir los acosos sufridos y debatir la mejor manera de pasar a la acción, hasta que consensuaron la carta.

Fuente: El País