diciembre 15, 2017

Micaela García y el movimiento Ni Una Menos


© Carol Rossetti
Día por medio una mujer, niña o mujer trans es asesinada en Argentina. Estos homicidios de mujeres o niñas por razones de género, ejecutados por hombres, se conocen como femicidio. En los últimos dos años, el número de femicidios creció aceleradamente en el país, y según la asociación civil La casa del Encuentro, solo en 2016 se registraron 290 casos.

En mayo de 2015, Chiara Páez, de 14 años, fue asesinada a golpes por su novio. Este feminicidio fue el que dio inicio a la organización del movimiento Ni una menos motorizado principalmente por activistas y periodistas feministas. Una primera marcha se convocó para el 3 de junio de 2015 en ochenta ciudades de Argentina.

La marcha en Buenos Aires convocó a más de 300.000 personas, que reclamaron justicia para Chiara y denunciaron el rápido crecimiento de los casos de violencia de género y el asesinato sistemático de mujeres en el país. El movimiento y las movilizaciones se han extendido a países como Uruguay y Perú.

Micaela García fue una integrante muy activa del movimiento Ni Una Menos. Ella comenzó su militancia y activismo cuando fue votada presidenta del Centro de Estudiantes en la escuela secundaria, y en 2013 comenzó a participar de la organización política “JP Evita” enfocándose en la equidad género, la importancia de la economía popular y las luchas por la tierra, techo y trabajo.

El 1º de abril de 2017 fue la última vez que se vió con vida a Micaelacuando salía de un boliche. El 8 de abril se encontró su cuerpo a las afueras de la ciudad de Gualeguay, provincia de Entre Ríos. La autopsia confirmó que fue atacada sexualmente y asesinada.

La muerte de Micaela provocó nuevas manifestaciones del movimiento Ni Una Menos.

Según Carla Bassini, amiga de Micaela, ella entendía los diferentes aspectos de la violencia de género, entendió que hay cuestiones demasiado arraigadas o naturalizadas socialmente, «como el no denunciar o que el sistema judicial y hasta policial no tomaran en serio las denuncias, y que llegar a cambiar, transformar eso significaba un trabajo mucho más costoso y prolongado».

En el desafiante contexto político actual de Argentina, lxs activistas feministas están exigiendo un cambio profundo del sistema, y continúan responsabilizando al estado por la protección de las mujeres y las niñas. Esto incluye asegurar la sostenibilidad de las organizaciones y programas que apoyan y guían a las mujeres, lesbianas y mujeres trans afectadas por la violencia de género.

«Mientras estábamos en el proceso de pedido de justicia por Mica, nosotrxs intentamos resignificar y reflexionar en lo que sucedió, entendiendo que si bien hay sentencias, la ‘solución’ no se trata de una cuestión punitiva ni de odio hacia una persona, que eso es solo un eslabón de una cuestión mucho más profunda, y que la justicia para Micaela era que no pase más lo que a ella le paso» reflexiona Carla.

En octubre, el femicida fue condenado a prisión perpetua y un cómplice a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo. Lxs activistas en Argentina siguen diciendo Ni Una Menos y exigen que el Estado ponga fin a los femicidios y que investigue a fondo y termine con la impunidad que violenta a mujeres y niñas.

Micaela García fue una de las 72 mujeres, personas trans y disidentes de género incluídxs en el homenaje de 2017 a lxs defensorxs de derechos humanos que ya no están con nosotrxs.


Por Gabby De Cicco
Fuente: Awid