diciembre 02, 2017

Mujeres y arqueología. Excavando las razones de la invisibilidad

Marga Sánchez Romero.

Investiga en la Arqueología de las mujeres y las relaciones de género, centrando su análisis en el estudio de la cotidianidad y los procesos de aprendizaje y socialización en las sociedades de la Prehistoria Reciente del Sur de la Península Ibérica.

También está interesada en las relaciones entre el patrimonio arqueológico y la sociedad, especialmente en lo que se refiere a la divulgación científica.

El pasado 23 de noviembre, Margarita Sánchez Romero impartió la conferencia Mujeres y arqueología. Excavando las razones de la invisibilidad, tercera ponencia del ciclo Emakumeek zientzia egiten dute / Ellas hacen ciencia organizado por el Ayuntamiento de Bilbao-Bilboko Udala en el año 2017.

El objetivo de esta conferencia es constatar, en primer lugar, cómo la no presencia de las mujeres en los discursos sobre las sociedades prehistóricas no tiene que ver con la dificultad para detectarlas sino con prejuicios y convencionalismos instaurados en la Arqueología desde sus inicios como disciplina científica en el s. XIX. Una vez conocidas las razones de esta invisibilidad, pasaremos a descubrir las enormes capacidades que tiene nuestra disciplina para construir, desde criterios y posicionamientos rigurosamente científicos, narrativas sobre el pasado que sean inclusivas y que contemplen la presencia activa de las mujeres en la sociedades del pasado y, sobre todo, que ayuden a desmontar estereotipos creados desde el presente.

Resumen proporcionado por Margarita Sánchez Romero

A través de numerosos ejemplos, la investigadora explicó qué estudia la arqueología de género, y demostró que esta perspectiva puede ayudar a hacer de la arqueología una mejor ciencia. También presentó el sitio web Past Women –en el que ella misma colabora junto a un grupo de científicas– que presenta las líneas de investigación en arqueología e historia relacionadas con el estudio de la cultura material de las mujeres.

Edición realizada por Marta Macho Stadler.
Fuente: Mujeres con Ciencia