enero 05, 2018

La palabra traicionada




Hace unos años, luego de los terribles sucesos de Bagua, una madre awajún con tono de voz enérgico y que denotaba un profundo dolor y rabia, le decía a Alan García, presidente de ese entonces: “Nosotros los awajún wampis no te hemos elegido para que nos extermines, sino para que nos ayudes, le des estudio a nuestros hijos que ahora has matado. Nosotros no te estamos quitando tu propiedad privada, no te hemos matado tus hijos, tu familia, ya nos exterminaste, ahora quedamos sin nada.”[1]

“Sin nada” no se refiere a cosas materiales en la voz de la mujer awajun, sino a sus parientes sin quienes ella y otras mujeres quedaron huérfanas, desoladas. En este episodio, tuvo un papel preponderante la actual vicepresidenta de la república y presidenta del Consejo de Ministros, Mercedes Aráoz, quien, siendo ministra del Comercio Exterior, mintió al país diciendo que si se derogaban decretos, se corría el riesgo de no firmarse el TLC con EEUU. Los pueblos indígenas exigían la derogatoria de dichos decretos porque resultaban lesivos a sus derechos colectivos. La escalada del enfrentamiento produjo lo que se conoce como el Baguazo, en el que murieron 33 personas entre indígenas y policías.

Una comisión del Congreso que investigó el caso halló responsabilidades políticas en la entonces ministra, señalando que no habría explicado claramente los alcances de los decretos al Consejo de Ministros.

Mercedes Araoz tiene ahora un lugar preponderante en las decisiones políticas del actual gobierno. En plena campaña electoral, salió a flote su actuación en relación con los mencionados sucesos. Frente a ello, presentó una tímida disculpa – pero sin aceptar su responsabilidad realmente – y mostró su interés de reconciliarse con las familias de las víctimas, declarando lo siguiente:“Si en algún momento alguna palabra mía generó una confusión y pareció errada, si alguna palabra mía, que yo creía que en ese momento era mi función, generó que sucediera esos eventos, realmente aun cuando me sea inocente pido perdón”.[2] Por otro lado, dio a entender que, por el tipo de responsabilidad que tenía, no era de su competencia la intervención que se realizó en territorio awajún: “Es muy doloroso lo que sucedió en ese momento, pero no entiendo qué responsabilidad puede tener un ministro de Comercio en una operación policial.”[3]

Sobre esta inocencia autodeclarada, Yehude Simons, primer Ministro de Alan García en 2008 y 2009, año en que se produjo el Baguazo, afirmó hace unos días:

“Es mejor conocerla detrás de su máscara y se horrorizarán al descubrirla en toda su dimensión. Cuando con gran esfuerzo había convencido a García de eliminar decretos que afectaban a pueblos nativos, ella metió su lengua… resultado Bagua”.[4]

Hablar de una persona como si viviera enmascarada es un asunto fuerte, pero no podemos dejar de recordar el rostro de preocupación de la primera ministra cuando apareció al lado del presidente y vicepresidente en los días previos a la votación sobre la vacancia presidencial. Si bien es cierto que sus expresiones dieron pie a una andanada de tuits y posts llenos de machismo y misoginia, también es cierto que en su rostro aparecían las señales no solo de preocupación, sino de cansancio y hasta desolación. Nos preguntábamos por todo lo que estaría viviendo al tener que resistir las presiones de la oposición y tomar decisiones trascendentales, como dejar el gobierno si se producía la vacancia o renunciar si continuaban los rumores del indulto presidencial a Alberto Fujimori. Cabe recordar que ella se había opuesto públicamente a éste diciendo que en este gobierno los indultos no se negocian o que sería muy complicado. “Hacer un indulto es complicado, el ex presidente fue sentencia do por secuestro y por otros delitos que tipifican como lesa humanidad”, señaló en un tuit, afirmando en otro además que era un “terrible episodio el saqueo moral del país con el fujimorismo, ahora lo quierenrepetir a través de la dinastía”.[5]

Sin embargo, apenas impedida la vacancia y cuando nos preparábamos a festejar la Navidad, ir a misa, reunirnos en casa o lo que acostumbren hacer esa noche las familias, nos llegó la noticia tantas veces negada del indulto al ex presidente. Al respecto, la primera ministra que antes se había mostrado en contra nos sorprendió con sus declaraciones: “Hace mucho tiempo dije, no voy a desmentirme, que si alguna vez el presidente tomaba una posición de esa naturaleza, un indulto de carácter humanitario, yo lo respaldaría y por eso estoy aquí, respaldándolo”.[6] Unos días después nos siguen llegando las noticias de que el indulto venía negociándose hacía tiempo y que, en estas negociaciones, la primera ministra tuvo mucho que ver y, por lo tanto, debía estar plenamente consciente de que se trataba no de un indulto humanitario, sino de un indulto políticamente calculado. Aunque ella ha manifestado que siempre ha dicho la verdad, que no sabía nada de las decisiones del presidente y que se había enterado “la mañana anterior cuando él había tomado la decisión”[7], las nuevas informaciones implican que se vaya creando sobre ella una imagen de mujer desalmada, capaz de hacer cualquier cosa por el poder, de mentir o decir medias verdades, que es lo mismo. Por ello, su llamado a la reconciliación y al olvido ha caído como un balde de agua fría no solo a las víctimas y sus familias que tantos años han venido luchando por un poco de justicia, sino a gran parte de la ciudadanía que lo ha recibido entre la indignación y la desconfianza.

“Nosotros no vamos a cejar en ese compromiso de defensa plena de los derechos humanos. Pero queremos la reconciliación. Queremos un país en paz, un país que honestamente vea que el pasado doloroso tiene que comenzarse a curar”, ha dicho Aráoz,[8]como si la impunidad no fuera un factor que impide cualquier reconciliación, que limita cualquier democracia, que constituye una afrenta a las víctimas y a su dignidad. Ha dicho la primera ministra que las puertas están abiertas, se ha dirigido a las familias de las víctimas pidiéndoles seguir conversando sobre reconciliación, como si el indulto y la defensa que ha hecho de él y el negarles el derecho a la justicia, a encontrar un poco de paz en la verdad, en el recuerdo amoroso de un familiar – hijo, hija, hermano, hermana, padre, madre – dignificado, no constituyera en sí mismo lanzarle la puerta en las narices .

Ninguna de las víctimas o familiar de éstas se va a sentar a hablar con quien avala un indulto considerado ilegal, con quien miente, con quien no mantiene su palabra y cambia de opinión según la ocasión, como parece ser el caso. Para quienes defendemos el derecho de las mujeres a ocupar cargos públicos, a tener representación, no deja de ser un poco desolador que algunas mujeres que llegan a ocupar altos cargos sigan el mismo juego antiético y poco transparente que muchos hombres han acostumbrado a hacer en la política de nuestros países, el juego del “todo vale”, del fin justifica los medios, que no abona a un mayor ejercicio de la ciudadanía, que emite mensajes a la sociedad de que no tiene ninguna implicancia distinta ser mujer u hombre porque se actúa igual y se tienen los mismo intereses de poder, que mentir sobre aspectos trascendentales es algo que se espera de los políticos y de las políticas.

En tiempos de nuestros abuelos y abuelas, la palabra empeñada era sagrada, romper una promesa era perder la credibilidad de las personas, perder el honor, debilitar la red familiar. Ahora, parece que se puede decir una cosa y luego otra contraria y que no importa traicionar la palabra porque a las palabras se las lleva el viento y la gente olvida. Pero miles y miles de peruanos y peruanas han salido a las calles a recordar que la palabra debe respetarse, que mentir no es correcto y que debe seguirse luchando por la justicia y contra la impunidad. Nos han recordado que el pueblo no olvida.

Por Rosa Montalvo Reinoso

[1] Citado en Rosa Montalvo, “Bagua: Grito y voces de mujeres”, Noticias SER, 2 de junio del 2010.http://www.noticiasser.pe/02/06/2010/teleidoscopio/bagua-grito-y-voces-de-mujeres
[2] “Mercedes Aráoz pide perdón y reconciliación a representantes del Baguazo”, La República, 19 de mayo del 2016. http://larepublica.pe/politica/768950-mercedes-araoz-pide-perdon-y-recon...
[3] “Mercedes Aráoz niega responsabilidad en el 'Baguazo’”, El Comercio, 22 de diciembre del 2015. https://elcomercio.pe/politica/elecciones/mercedes-araoz-niega-responsab...
[4] “Yehude Simon le recuerda y responsabiliza del ‘Baguazo’ a Mercedes Aráoz”,La República, 1o de enero del 2018. http://larepublica.pe/politica/1165218-yehude-simon-le-recuerda-y-respon...
[5] “Las veces que Mercedes Aráoz marcó distancia del indulto a Alberto Fujimori”, Perú 21, 2 de enero del 2018.https://peru21.pe/politica/veces-mercedes-araoz-marco-distancia-indulto-alberto-fujimori-390458
[6] Ídem.
[7] “Mercedes Araoz se defiende: ‘No sabía nada sobre indulto’”, vídeo subido por InfoPerú el 27 de diciembre del 2017. https://www.youtube.com/watch?v=b6-L3P5-kOE
[8] “Indulto a Fujimori: Aráoz y Mendoza niegan negociación”, El Comercio, 28 de diciembre del 2017. https://elcomercio.pe/politica/mercedes-araoz-enrique-mendoza-niegan-neg...