mayo 13, 2018

“El trabajo de cuidados no genera derechos”

Raquel Friera expone actualmente en Virreina Centre de la Imatge (Barcelona) ‘One Year Women’s Performance 2015-2016’, un proyecto que investiga el trabajo no remunerado e incuantificable que realizan las mujeres.

Raquel Friera. / Foto: Claudia Frontino

¿Qué pasa si paramos para cambiarlo todo?. Esta pregunta podría haberse hecho el 8 de marzo, también el 1 de mayo, o, en realidad, cualquier día.

Raquel Friera expone actualmente en Virreina Centre de la Imatge (Barcelona) ‘One Year Women’s Performance 2015-2016’, un proyecto que investiga el trabajo no remunerado e incuantificable que realizan las mujeres. Usando como referente la obra ‘One Year Performance 1980-1981’, del artista taiwanés Tehching Hsieh, Friera visualiza y reivindica el reconocimiento de aquellas tareas consideradas domésticas o de cuidados. Una crítica al sistema capitalista para cambiarlo todo cada día del año.

En su obra, Tehching Hsieh se tomaba una fotografía vestido de uniforme tras fichar en un reloj cada hora durante un año para apuntar que, según los parámetros laborales, el trabajo del artista no se puede cuantificar. En respuesta, Raquel Friera cuenta con 12 mujeres -una por cada mes del año-, que fichan y se fotografían después de realizar tareas consideradas domésticas o de cuidados.

Este proyecto de Raquel Friera forma parte de una colección -todavía en proceso- en las que la artista reversiona performance realizadas por hombres desde la perspectiva feminista. El trabajo, el tiempo y la presencia de mujeres en la esfera pública son una constante en el trabajo de Friera, que combina de forma visual y conceptual su formación como economista y artista. Como explica en su web, “sus proyectos dinamitan, precisamente, todo aquello que aprendió en su licenciatura de Económicas. Desde la teoría de género, se ha centrado en el tema del trabajo (…) interesándose por los ámbitos donde predomina la precariedad laboral. Desde esta misma perspectiva, ha reflexionado sobre la presencia de las mujeres en los espacios públicos, realizando instalaciones sonoras en las plazas y calles de Estambul y El Prat de Llobregat. Aprovechando todo y más de lo que aprendió en la carrera de Bellas Artes, intenta siempre combinar la reflexión conceptual, un largo proceso de trabajo con las personas que participan en sus proyectos y una crítica de todas las jerarquías”.

Te inspiras en una obra del artista taiwanés Tehching Hsieh. ¿Por qué usas la performance de un hombre?

‘One Year Women’s Performance 2015-2016’ se enmarca dentro de una serie que estoy haciendo que se llama ‘Feminizing art history’. Mi idea es usar performances artísticas históricas realizadas por hombres y revisitarlas desde un punto de vista feminista. Ya se sabe que la historia del arte está escrita por hombres… Pensé en performances que me gustaran mucho y las usé para inspirarme. Ésta contempla los temas del tiempo y el trabajo, que son una constante en mis obras, y me gustaba la idea de cambiarlas desde el punto de vista feminista. La obra de Tehching Hsieh es muy formalista, y la mía quiere ser una respuesta. Él reivindica que la vida del artista es precaria, pero lo es más la de quien realiza trabajos reproductivos no reconocidos ni retribuidos. El trabajo de curas no se ve, ni genera derechos ni está reconocido y esto se tiene que reivindicar.

¿Cómo se entienden arte y feminismo?

La perspectiva feminista ha sido clave en la historia del arte. Y mi idea es aplicar las prácticas feministas y su capacidad crítica en el entorno en el que yo me muevo, que es el del arte.

En tu obra aparecen 12 mujeres, pero no son una representación completa del imaginario femenino. ¿Por qué?

Este proyecto, antes de exponerse a la Virreina, se produjo para una exposición colectiva en una galería de Sant Cugat del Vallès. Los comisarios de la exposición consideraron que todos los proyectos que se mostraban tenían que estar arraigados al territorio. La etnia y la clase social son dos temas que quedan fuera de esta exposición claramente porque fueron decisiones tomadas para hacer un proyecto contextual, y son representativas de la población femenina de esta ciudad. Estamos hablando de una población de clase media/alta donde, además, hay un bajo índice de inmigración.

Todo esto lo explico en las actividades que organizamos alrededor de la exposición, porque hay temas que han quedado fuera y en las fotografías hay muchas historias que no se ven y se tienen que explicar. Me hubiera gustado poder producir una exposición concreta sobre las mujeres del Raval porque tendría otra riqueza y sería representativa del lugar donde se encuentra ahora. Quizás en un futuro…

Además de las imágenes y las tarjetas de fichar, en la exposición se escuchan audios. Pero están solapados unos con otros. ¿Cuál es la voluntad de este efecto?

A pesar de ser una exposición fotográfica, el audio es muy importante. Cuando pensamos el proyecto, nos dimos cuenta de que el reloj de fichar está pensado exclusivamente para el trabajo productivo y no nos servía para representar todas las tareas, que son muchas. Los trabajos simultáneos que hacemos las mujeres no se pueden representar en imágenes, y editamos los audios de forma que las voces se solapen para conseguir que se desborden. ¡Es imposible encerrar tanta vida en cuatro paredes!

Audios desbordados como podemos estarlo nosotras con todas las tareas que se nos suponen. Según informes publicados en 2016, casi el 70 por ciento de las horas dedicadas a trabajo doméstico no remunerado en España las realizaron mujeres. ¿Cómo cuantificamos esto?

Es muy difícil cuantificar estos trabajos de cuidados, y esta exposición es un intento de visualizarlas. No hay bastante debate público sobre esto. Tiene que ser un debate social que supere las barreras domésticas. Se tiene que ir más allá del “yo también ayudo” porque estamos hablando de un problema global.

Venimos de una huelga del 8M que, precisamente, reivindicaba estas tareas domésticas y de cuidados. Mientras, el 1 de mayo está pensado para quien sea asalariado pero no para quien hace tareas de cuidados o domésticas…

La huelga del 8M la pudimos hacer algunas, pero no todas. Y con el 1 de mayo pasó el mismo. Todavía habrá mujeres que no podrán dejar de hacer lo que hacen porque desgraciadamente quizás no haya nadie más que lo haga por ellas.

¿Y qué hacemos?

Se tiene que repensar el sistema, porque este tipo de trabajos no están retribuidos y por mucho que sea festivo en el calendario esto no cambia. El 1 de mayo está pensado para el trabajo asalariado y, mayoritariamente, masculinizado.

“SI SE INTENTARA REMUNERAR TODAS ESAS TAREAS EL SISTEMA SE COLAPSARÍA. NO HAY MANERA DE ARREGLAR ESTA SITUACIÓN DENTRO DEL CAPITALISMO, POR ESO DIGO QUE SE TENDRÍA QUE REPENSAR TODO EL SISTEMA”

¿Repensar el sistema?

La exposición quiere ser una crítica al sistema capitalista. Todo este trabajo reproductivo no remunerado lo que hace en realidad es sustentar el trabajo productivo. Si se intentaran remunerar todas estas tareas el sistema se colapsaría. No hay manera de arreglar esta situación dentro del capitalismo, por eso digo que se tendría que repensar todo el sistema.

Silvia Federici propone pagar a quien realice estas tareas domésticas y de cuidados de manera que se reconozca este trabajo y así lo ejerzan también los hombres. A la vez se me generan dudas de si eso marcaría todavía más diferencias entre clases sociales. ¡Qué complicado! Soy partidaria de buscar una solución global donde todo el mundo tenga oportunidades. Para mí la solución sería cambiarlo todo.

¿Crees que como mujeres interiorizamos los roles de las tareas feminizadas porque lo hemos visto en casa y lo reproducimos sin cuestionarlos?

Sí, muchas lo hacemos. Y sobre todo cuando tiene que ver con los hijos. Además, mucha gente piensa que estos trabajos las tenemos que hacer las mujeres por el hecho de serlo, pero la mayoría los pueden hacer los hombres sin problema. Y me he encontrado gente que cuando ve la exposición o les explico el proyecto todavía se sorprenden de que esto todavía esté pasando.

Raquel Friera, en medio de su exposición. /Foto: Claudia Frontino

¿Qué otras reacciones ha habido?

De todo tipo. Los talleres que dieron como fruto la exposición generaron mucho debate en las casas también. Una de las mujeres me dijo el otro día que aún ahora, dos años después de haberse hecho las fotografías, todavía tiene la sensación de tener que fichar después de realizar tareas domésticas. A ellas les afectó bastante y muchas se dieron cuenta de la cantidad de tiempo que dedicaban a estos trabajos.

¿Y cómo han reaccionado los hombres?

Durante el proyecto hubo un hombre que se molestó porque la protagonista era su mujer, pero al final lo entendió e incluimos a toda la familia en una de las fotografías. Ahora que la obra está expuesta, está costando que los hombres se acerquen a las actividades relacionadas con la exposición. ¡A la primera no vino ninguno! No sé si estamos haciendo algo mal y no captamos su atención. ¿Se sienten atacados o no les interesa? Me gustaría que participaran del debate, aunque claro cuando tienes los privilegios…

¿Por qué no se sienten interpelados?

Supongo que porque no es su causa directa. Si te afecta en primera persona te movilizas más fácilmente. Aun así, me gustaría que participaran más. Menos like y más participación.


Texto y fotos: Claudia Frontino
Fuente: Pikara