junio 23, 2018

México. Femstorietas: Explainers para políticxs despistadxs




Durante la campaña electoral 2018, poco hablaron los candidatos y candidatas de igualdad de género, las propuestas se circunscribieron a lo que las feministas llamamos políticas rosas, acciones paliativas que en nada resuelven la desigualdad entre hombres y mujeres. El proceso electoral puso de relieve que para lxs políticxs las mujeres seguimos siendo “un grupo vulnerable”.

Los procesos electorales deberían ser una oportunidad para incluir la agenda de igualdad en las plataformas electorales, en los debates y en el programa de la nueva administración.

No obstante en esta contienda electoral vimos en las propuestas de los candidatos presidenciales acciones dirigidas a atender algunas necesidades de las mujeres, pero planteadas de forma general, parcial, o incoherente, no articuladas en una estrategia amplia ni de largo plazo, sin determinar objetivos de consecución progresiva, estrategias de implementacion, ni mucho menos análisis de factibilidad política, administrativa ni financiera. Las propuestas se quedan en lo discursivo, una declaración de intenciones de muy remota materialización.

Ninguna de las propuestas abordan de manera coherente cómo cambiar las causas estructurales de la desigualdad. En general no se evidencia un compromiso político claro con la igualdad de género, sino una utilización electorera de las mujeres.

En varias acciones persiste una visión mujerista y asistencialista y en otras hay inconsistencias conceptuales como la confusión de términos fundamentales como equidad e igualdad.

Es por esto que desde el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, creamos Femstorietas: explainers para despistadxs una serie audiovisual que tiene como objetivo poner sobre la mesa temas de la agenda feminista que lxs políticxs y sus campañas no retomaron o retomaron mal. A partir de este jueves 21 de junio publicaremos un capítulo de Femstorietas junto con un texto más extenso.

A este esfuerzo de comunicación se han unido medios digitales que tienen un compromiso con la igualdad de género: Horizontal, Luchadoras y Tercera Vía.

Las políticas para la igualdad

Las políticas de igualdad de género son las leyes, planes o programas dirigidos a lograr la igualdad entre los hombres y las mujeres en reconocimiento de la desigualdad y discriminación que viven las mujeres. Buscan garantizar el ejercicio efectivo de los derechos humanos de las mujeres, tanto los civiles y políticos, como los económicos, sociales y culturales, así como el control y acceso a recursos en condiciones de plena igualdad con los hombres.

Las políticas de igualdad de género deben tener un enfoque interseccional, que tenga como objetivo combatir además de la desigualdad y discriminación por género, aquellas derivadas de la articulación de diversas formas de desigualdad para las mujeres pobres, indígenas, afrodescendientes, niñas, adultas mayores o que tengan alguna discapacidad.

Las políticas de igualdad de género son una responsabilidad fundamental de los gobiernos para avanzar hacia la justicia social y a mayores niveles de democracia.

El movimiento de mujeres y feminista ha sido un actor clave en la incorporación de políticas de igualdad de género en México y se ha logrado avanzar a una relativa igualdad formal entre hombres y mujeres, sustentada en el marco normativo actual. No obstante, siguen existiendo enormes desigualdades, como lo muestra el hecho de que en 2017 México obtuvo el lugar número 81 de entre 144 países en el Reporte Mundial Sobre Brecha de Género (Global Gender Gap) que mide el avance los países para cerrar la brecha entre hombres y mujeres, utilizando 4 criterios: salud, alcance educativo, participación en la economía y empoderamiento político[1].

Esa persistente desigualdad y discriminación contra las mujeres responde en buena medida a que las estructuras y relaciones de poder no se han modificado sustancialmente ni ha habido una transformación sociocultural suficiente para modificar los estereotipos y los paradigmas que conciben a las mujeres como inferiores que los hombres.

Las políticas de igualdad de género han avanzado a contracorriente de las políticas que en las dos últimas décadas han propiciado la reducción del papel del Estado y la desregulación de los mercados financieros y de trabajo. Implican una revalorización del papel central del Estado.[2]

La agenda de igualdad, para lograr impulsar transformaciones al orden de género, necesita de una diversidad de acciones: por un lado, acciones focalizadas dirigidas a revertir situaciones específicas de desigualdad, destinadas principalmente a las mujeres; por otro lado, políticas dirigidas a transformar las causas estructurales de la desigualdad, que pueden partir de una política ya existente, a estas políticas se les ha llamado de transversalidad de género.

Las acciones específicas dirigidas a remontar las brechas de desigualdad y discriminación que viven las mujeres, permiten avances en el corto y mediano plazo, son por ejemplo, políticas dirigidas a garantizar el acceso a servicios de aborto seguros para las mujeres que lo necesitan o a asegurar la participación paritaria entre hombres y mujeres en la esfera pública.

Por su parte, la transversalización del género en las políticas es una “estrategia que asegura que las necesidades y prioridades de las niñas y las mujeres son sistemática y efectivamente tomadas en cuenta en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación de políticas, estrategias, planes y distribución de los recursos en todas las áreas de interés de las políticas públicas. Supone evaluar el impacto que las políticas tienen en la situación de ambos géneros”[3].

La transversalización del género conlleva repensar el proceso de las políticas desde la consideración de las implicaciones que tiene cualquier acción pública en la vida de los hombres y de las mujeres y buscar objetivos de mediano y largo plazo que vayan transformando las causas de la discriminación. Implica que el logro de la igualdad entre hombres y mujeres sea considerado como una dimensión imprescindible en todas las fases, de todas las políticas públicas, tanto generales como sectoriales.

Son políticas complejas y de implementación progresiva, que requieren un alto grado de compromiso, de un equipo calificado con experiencia en articulación interinstitucional y con capacidades técnicas. Más allá de las palabras en campaña, se requieren acciones concretas y políticas claras a favor de la igualdad.

Mira las #Femstorietas todos los jueves 20:30 pm aquí o en nuestras redes sociales de Facebook y Twitter.

Por Valentina Zendejas (@Valentinazen)
Fuente: ISLB

[2] María Cristina Benavente Riquelme y Alejandra Valdés Barrientos, “Políticas públicas para la igualdad de género: un aporte a la autonomía de las mujeres”, Libros de la CEPAL, 2014
[3] Beijing+15, Commission on the Status of Women, 54th session, March 2010