agosto 09, 2018

El Senado votó aborto clandestino.

Finalmente el Senado votó en contra del proyecto de ley de I.V.E. que contaba con la media sanción de Diputados.

Fotos: Gala Abramovich

Con 38 votos en contra, 31 votos a favor, 1 ausencia y 2 abstenciones, el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue rechazado por la cámara de Senadores. El proyecto, que contaba con la media sanción de Diputados, fue debatido durante 12 horas mientras la marea feminista llevaba adelante una vigilia multitudinaria desde la mañana. La votación llegó a las 2:40 de la madrugada mientras en las calles la lluvia caía torrencialmente sobre lxs manifestantes.

A partir del rechazo total de la Cámara, deberá pasar un año hasta que el proyecto pueda volver a ser tratado.

“Nadie trató de hacer los acuerdos para llegar a la mejor ley posible”, dijo el santiagueño Gerardo Montenegro, senador por el espacio local Frente Popular, y le señaló al gobierno nacional no haber transparentado una voluntad de debatir el aborto durante la campaña electoral de 2015. Esto demuestra la fuerte incidencia de las presiones de los sectores eclesiásticos antiderechos, que venían insistiendo con ese argumento desde el comienzo del debate en Diputados.

El representante salteño por el PJ Rodolfo Urtubey dijo las frases más repudiadas: “sé que hay casos en que la violación no tiene violencia sobre la mujer” y que “en el abuso intrafamiliar no se puede hablar de violencia”. El argumento parecía hacer retroceder el debate a 1921, cuando aún no existía el aborto despenalizado por causales. Para decirlo con claridad: los sectores conservadores nunca, a lo largo de todo el debate, quisieron que el aborto deje de ser un delito. Tampoco era cierto que estuvieran dispuestos a debatir y negociar un proyecto alternativo.

En total fueron 500 minutos de debate en los que 69 oradorxs tomaron la palabra. El cierre del debate antes de la votación estuvo a cargo del misionero Maurice Closs por el Frente Renovador (en contra), la salteña María Cristina del Valle Fiore Viñales por el Partido Renovador de Salta (en contra), el porteño Fernando “Pino” Solanas de Proyecto Sur (a favor), la cordobesa Magdalena Odarda de RIO (a favor), Adolfo Rodríguez Saá del Frente de Unidad Justicialista de San Luis (en contra), por la provincia de Buenos Aires Cristina Fernández de Kirchner de Unidad Ciudadana (a favor), el representante de Río Negro Miguel Pichetto por el PJ (a favor), Silvia Beatriz Elías de Pérez de Cambiemos (en contra) y el formoseño Luis Naidenoff por Cambiemos (a favor).

Fernando “Pino” Solanas pidió sincerar el discurso y “acabar con la hipocresía de las clases dirigentes que saben que las más pudientes pueden acceder a un aborto pago y las más pobres mueren”. A la vez mostró su preocupación por la situación de la democracia argentina: “¿Cómo es posible que acá exista una mayoría que cree que le puede imponer a la mitad o más de la mitad de las mujeres argentinas su mirada y su concepción del mundo?”. Solanas compartió el tiempo de su intervención con Magdalena Odarda: “hoy tenemos la gran oportunidad de habilitar la política de salud pública más importante para las mujeres más desfavorecidas, las más humildes”, “escuchen a los millones que están en las calles con frío y lluvia. Cómo me gustaría que no hubiera vallas para que escuchemos sus gritos, sus cantos, su alegría a pesar de que hoy vamos a hacer caer una ley que iba a cambiar la historia argentina”, se lamentaba.

Por su parte la senadora santafesina Sacnun pidió en vano a lxs senadorxs: “hoy podemos hacer más justa a la República Argentina. Se trata de estar cerca de aquellas que están padeciendo, del dolor de todas aquellas que siguen muriendo por el aborto clandestino”. Cerró su intervención con el lema que afuera del Senado movilizaba a cientos de miles: Que sea Ley. Fue en vano. La mendocina Fernández Sagasti por otra parte señaló “el fracaso de la solución penal”. Recordó el caso Belén: “¿por qué vamos a seguir con normas que han fracasado?, ¿por qué insistimos en penalizar en vez de ampliar derechos?”. Por otro lado, la oposición de Adolfo Rodríguez Saá se basó en el viejo argumento de los “tratados internacionales” que una y mil veces ya habían sido rebatidos y aclarados durante las audiencias públicas. Fiore Viñales justificó su voto en contra con otro argumento reitirerado: “la solución pasa por la prevención del aborto y la educación sexual”, como si la ampliación de derechos impidiera la política pública de Educación Sexual Integral que, por otro lado, no se cumple en todo el país, contraponiendo el proyecto de ley a la educación de una manera falaz.

Una de las intervenciones más esperadas fue la de Cristina Fernández de Kirchner: “Si tuviera la certeza de que rechazando este proyecto se terminan los abortos en Argentina, no dudaría en levantar la mano. Pero este cuerpo hoy va a rechazar la media sanción de Diputados y van a seguir produciéndose los abortos en la Argentina”, advirtió. También hizo un repaso por el proceso de masificación del movimiento feminista y se refirió a su cambio de postura en torno al tema: “¿Quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión? Fueron las miles y miles de chicas volcadas a la calle”.

Miguel Ángel Pichetto dio un discurso encendido en el que refutó que sea cierto que la ley de IVE sea inconstitucional o viole tratados internacionales a los que adhiere la Argentina, como argumentan los antiderechos. También señaló la necesidad de la separación definitiva del Estado y la Iglesia, y realizó un amplio repaso por otros debates en torno al aborto, como el caso de Francia.

Pocas horas antes de la votación la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito brindó una conferencia de prensa de cara a toda la militancia y los medios: “Nosotras ya hablamos en las calles. Ante este poder ilegítimo que consideran que tienen algunos que se creen dueños de nuestro destino vamos a seguir luchando. La negativa a nuestro proyecto les va a costar mucho. Nosotras ya ganamos”, dijo Nelly Minyersky. Además recordaron, ante rumores provenientes del gobierno que intentaban confundir el esquema político- organizativo de la jornada y sembrar temor: “Tenemos 13 años de movilización y organización pacífica y hoy no va a ser la excepción”. No mantuvo la misma calidad política la presidenta de la Cámara baja al terminar la sesión, cuando se la escuchó decir con el micrófono aún encendido “vamos todavía”.

Luego de las últimas intervenciones comenzaba la desconcentración con la certeza de que en las calles la democracia feminista ya ganó, y en el Senado la votación expresó a sectores minoritarios aunque poderosos de la sociedad argentina.

Por Florencia Minici
Fuente: Latfem