julio 08, 2026

La crisis oculta de mortalidad materna en plena propagación del ébola en la República Democrática del Congo



La partera Esther Ileli le toma la temperatura a una mujer embarazada en el campamento de desplazados de Kigonze, cerca de Bunia, en la provincia de Ituri. Sin una vacuna disponible para la cepa Bundibugyo, la prevención y la sensibilización comunitarias figuran entre las principales medidas de defensa contra la propagación del brote. © UNFPA RDC/Junior Mayindu


 “Perdí el miedo cuando vi a personas morir en ese campamento", explica Francine Evhe, quien trabaja en un centro de salud en el campamento de desplazados de Kigonze, en Bunia, en la República Democrática del Congo. "Si yo no actuaba, las mujeres embarazadas morirían también".

El último brote de la cepa Bundibugyo del ébola fue declarado emergencia de salud pública en mayo de 2026, con su epicentro en Bunia (un centro de comercio y transporte) y en toda la provincia de Ituri. 

Las epidemias del pasado han demostrado que la presión sobre la infraestructura de salud puede desencadenar una ola de muertes maternas prevenibles debido a la interrupción de los servicios médicos. El UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva, trabaja actualmente en 29 zonas de salud en la parte oriental del país para mantener en funcionamiento los servicios de salud materna y otros servicios de salud esenciales durante el brote. 

"A pesar de la gravedad del ébola, tengo el deber como partera de apoyar a mujeres y niñas y salvar vidas", declaró la Sra. Evhe. "Eso es lo que nos motiva cada día".

Francine Evhe, una partera del centro de salud de Kigonze apoyado por el UNFPA en Bunia, provincia de Ituri, asiste un parto sin complicaciones en un campamento de desplazados. © UNFPA RDC/Junior Mayindu 



"Perdí el miedo cuando vi a personas morir en ese campamento" - Francine Evhe

En la provincia de Ituri, los datos nacionales muestran que las tasas de mortalidad materna se han duplicado desde el 25 de mayo, con un promedio de más de seis muertes registradas a la semana. La infección por el virus del ébola durante el embarazo conlleva una tasa de pérdida fetal cercana al 100 % y, en algunos brotes, más del 90 % de las mujeres embarazadas han fallecido tras contraer el virus. 

"Las mujeres no dejan de dar a luz, no dejan de traer vida al mundo ni en medio de una epidemia de ébola", afirmó Pacifique Kigongwe, especialista en asuntos humanitarios del UNFPA en la República Democrática del Congo.

"Cuando los servicios de salud están desbordados y el miedo impide que las personas acudan a recibir atención sanitaria, son las mujeres, las niñas y los niños quienes pagan el precio más alto".
Las mujeres y los recién nacidos enfrentan riesgos cada vez mayores

Trabajadoras de la salud llevan kits de dignidad del UNFPA para mujeres embarazadas a un centro de tratamiento del ébola en Bunia. Las mujeres embarazadas corren riesgos especialmente graves ante el ébola. Estos kits les proporcionan artículos esenciales de higiene y de uso personal durante el aislamiento y la atención médica. © UNFPA RDC/Junior Mayindu 

Las consecuencias del ébola han sido catastróficas en una región que ya se encuentra asolada por la inseguridad, los conflictos y los desplazamientos constantes, lo que dificulta mucho más el seguimiento de los casos. La propagación ha sido alarmantemente rápida, sobre todo en campamentos remotos pero densamente poblados y zonas en las que los viajes transfronterizos son frecuentes. 

"Es una situación muy estresante y con una gran carga de trabajo", afirmó la partera Esther Ileli, quien también trabaja en el centro de salud de Kigonze. "Tenemos que pensar en cómo brindar asistencia durante los partos, además de garantizar la protección y la prevención contra el ébola".

"Estamos sensibilizando a las mujeres embarazadas sobre la importancia de cumplir con las medidas preventivas, [...] animándolas a que reconozcan rápidamente los signos de peligro relacionados con el embarazo y busquen atención médica de inmediato". 

El UNFPA ha desplegado más de 150 parteras para que atiendan partos seguros y destaquen la importancia de una atención cualificada. Muchas mujeres embarazadas evitan acudir a los centros de salud por miedo, desinformación y el estigma asociado al ébola, lo que puede provocar complicaciones en el parto potencialmente mortales cuando intentan dar a luz en casa y sin asistencia. 


"Las mujeres no dejan de dar a luz, no dejan de traer vida al mundo ni en medio de una epidemia de ébola" - Pacifique Kigongwe

Para mitigar los riesgos que enfrentan las aproximadamente 63.700 mujeres embarazadas de las zonas afectadas, el UNFPA colabora con grupos locales de mujeres, redes de jóvenes y asociaciones de parteras para brindar apoyo y asesoramiento precisos.

"Informar, escuchar y apoyar a las mujeres es esencial para transformar el miedo en medidas de protección y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente al ébola", explicó la Sra. Ileli. 

En general, las mujeres corren un alto riesgo de contraer el virus debido a su papel como principales cuidadoras en el hogar de familiares enfermos, así como por su labor como trabajadoras de la salud en primera línea, entre ellas las parteras y enfermeras. No existe una vacuna disponible para esta cepa, por lo que su contención depende de la prevención de infecciones, la continuidad de los servicios de salud esenciales y la confianza de la comunidad. 
Los recortes de financiación socavan la respuesta humanitaria 

Los puntos de lavado de manos y control de temperatura a la entrada de una clínica móvil en el campamento de desplazados de Kigonze ayudan a mantener en funcionamiento los servicios de salud y a limitar la propagación del ébola © UNFPA RDC/Junior Mayindu 




Esta crisis, que ya se ha convertido en el tercer mayor brote de ébola que se haya registrado jamás, se ve agravada por los recientes recortes drásticos en la financiación de las operaciones de ayuda humanitaria, y el impacto de la escasez de trabajadores de la salud y la falta de una infraestructura segura de higiene y saneamiento se está volviendo devastadoramente evidente. 

Para contribuir a la seguridad de las y los trabajadores y garantizar el funcionamiento de un sistema de salud que se encuentra al límite, el UNFPA proporciona a las parteras equipos de protección personal diseñados específicamente para salas de parto y capacitación sobre protocolos de prevención y control de infecciones, además de ayudar a instalar puntos de lavado de manos y sistemas seguros de gestión de residuos. También se están llevando a cabo campañas de participación comunitaria para sensibilizar sobre las medidas para prevenir la transmisión sexual del ébola.


"Escuchar y apoyar a las mujeres es esencial para transformar el miedo en medidas de protección" – Ester Ileli

Parte de las iniciativas de respuesta del UNFPA consiste en distribuir kits de dignidad y salud reproductiva a clínicas y hospitales. "Este equipo es esencial para poner fin a la epidemia", afirmó el Dr. Type Ukurfwa, director médico de la zona de salud de Bunia. "No se trata solo de apoyo logístico: encierra un mensaje de esperanza y resiliencia que nos recuerda que cada vida cuenta y que la dignidad de las mujeres y niñas debe protegerse en cualquier circunstancia".

La respuesta del UNFPA frente al ébola en la República Democrática del Congo cuenta con el apoyo de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea, el Gobierno del Reino Unido y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) de la ONU. Gracias a la financiación de Japón, una nueva ambulancia garantiza que las derivaciones de emergencia por complicaciones obstétricas puedan seguir realizándose en los cinco territorios de la provincia.

El UNFPA ha solicitado 17,1 millones de dólares estadounidenses para poder hacer frente a la emergencia del ébola en colaboración con asociados locales e internacionales sobre el terreno. Sin embargo, dado que se ha recibido menos del 10 % de los fondos necesarios, es fundamental contar con apoyo urgente para evitar más muertes, fortalecer la resiliencia de las comunidades y contener el brote antes de que se agrave aún más.

Fuente:  UNFPA

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