agosto 20, 2017

Alas Tensas, revista feminista cubana

Este proyecto independiente “ha venido a llenar el vacío de medios de este tipo en las últimas décadas en Cuba”, explica su directora Ileana Álvarez, quien también menciona a referentes de finales del siglo XIX y principios del XX.


Alas Tensas es una revista feminista cubana, proyecto independiente que ha venido a llenar el vacío de medios de este tipo en las últimas décadas en Cuba. En el siglo XIX, y sobre todo en las primeras décadas del XX, existieron diversas publicaciones y asociaciones feministas, pero esta tradición se truncó a partir de 1959, por considerar el Gobierno que quedaban superadas todas las desigualdades. Con las posibilidades expresivas abiertas por internet y las tecnologías informáticas, surgen nuevos medios digitales, independientes y críticos. En este contexto se funda Alas Tensas.

“Alas Tensas no surge de la nada, se inspira en una tradición feminista que, en el socialismo, ha estado silenciada lamentablemente bajo el pretexto de haberse resuelto todos los conflictos. La Avellaneda y su Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860), publicaciones como la Revista de la Asociación Femenina de Camagüey (1921), La Mujer Moderna (1925) y La Mujer (1929), el pensamiento y el activismo de personalidades como Aurelia Castillo, Enrique José Varona y Mariblanca Sabas Alomá, junto con instituciones y asociaciones feministas en la República, son, entre muchos otros, importantes antecedentes”, recoge el editorial del primer número en papel. Desde el año 1961, también existe la Revista Mujeres, un órgano de la Federación de Mujeres Cubanas.

El primer número de la edición electrónica circuló el 16 de octubre de 2016, en formato de archivo pdf enviado por email y al poco tiempo tuvo su propio blog. El 1 de mayo de 2017 se presentó la primera edición impresa con un resumen de las cuatro primeras ediciones digitales.

Alas Tensas es dirigida por Ileana Álvarez, escritora y editora que reside en la ciudad de Ciego de Ávila, en el centro de la isla, y quien antes había publicado libros de estudios literarios con enfoque de género y realizado antologías poéticas de mujeres.

“Mi poesía, mi literatura, mi vida toda es de resistencia. Resisto como mujer escritora, y madre, en el poco margen que me deja el hecho de haber nacido y vivido siempre en una pequeña ciudad de provincia, bajo un sistema autocrático y patriarcal que otorga poco respiro a la individualidad y a la libertad del pensamiento. Mi condición de considerarme una sobreviviente, la angustia que el hecho entraña, acrisola cada una de las imágenes que he dado a la poesía”, explica Álvarez en una entrevista en CTXT.

La revista cuenta con un Consejo de Redacción y un colectivo de colaboradores de todo el país, además de personas de diversas nacionalidades. Incluye contenidos sobre los problemas de la mujer en Cuba y el mundo, reuniendo informaciones, historias de vida, entrevistas, crónicas, investigaciones y ensayos, además de géneros literarios como la poesía y la narrativa. El perfil está orientado a visibilizar la historia del feminismo, los logros y empoderamientos de la mujer, contribuir a la deconstrucción del patriarcado y a la autonomía femenina, ofreciendo herramientas para concienciar a la sociedad en la igualdad de género. Sus páginas se ilustran preferentemente con fotografías documentales y obras artísticas.

La directora y escritora dijo también a CTXT que “crear una revista independiente, en busca de coherencia, cuando casi todo se te opone, ha sido muy arduo. En cuanto al trabajo editorial, te digo que a la vez que es un sustento de vida, es una pasión”.

Fuente: Pikara

Enojate, hermana. Yo quiero ser Rocky





La estructura narrativa es fundamental para la construcción de nuestra identidad. Es a partir de relatos que construimos quiénes somos. Somos la historia de nuestra vida. Quien sos, es el cuento que contás de vos. Es a partir del lenguaje que podemos pensar y es a partir de los relatos que podemos comprender el mundo. Esto es irrefutable, y como los enxiemplos en la Edad Media instalaban moralejas para construir el correcto proceder de una sociedad, en la actualidad, es el relato audiovisual el que nos modela y condiciona. Ya puedo escucharlos en mi mente: “yo soy quien soy porque yo elijo ser lo que quiero y...” Cerrá la boca, el primer pucho te lo prendiste porque viste a tu actor favorito fumar un pucho en tu película favorita; tengo amigas que se hicieron adictas por querer ser Michelle Pfeiffer en Scarface y no hay un solo boxeador de la actualidad que no haya crecido viendo Rocky. No se hagan los impermeables a la cultura, que son más papeloneros que Esteban Bullrich intentando hablar. Dice Pilar Aguilar: “El lenguaje audiovisual es fundamentalmente emotivo y por lo tanto nos resulta difícil oponer filtros racionales (...) Así consigue más que ninguna otra representación inducirnos sentimientos que incluso contradicen los valores que, explicita y racionalmente, sustentamos”. Una película no solo muestra, crea un punto de vista sobre las cosas y como el cine apela a la emoción, podemos tomar ese punto de vista como propio muy fácilmente, sin desandar la ideología del cineasta responsable de ese punto de vista. Dijo Michael Haneke al recibir el premio Príncipe de Asturias en el 2013: “El cine ha heredado las estrategias efectistas de todas las formas artísticas que existían antes que él y las usa eficazmente (…) Ninguna forma artística es tan capaz de convertir tan fácil y directamente al receptor en la víctima manipulada de su creador como el cine”. Ningún personaje es inocuo. Ninguna película por más intrascendente que sea es inofensiva, siempre es un punto de vista sobre las cosas. Cada tanto algún estudiante me manda un guión de un corto, sin siquiera entender su propio punto de vista. Una vez un chico me dio para leer un corto donde una pareja se cagaba a piñas, y cuando le pregunté qué quería decir con ese texto me respondió: “No, no, no quiero hablar de la violencia de género eh, no quiero decir nada en especial”. Seguro que este engendro mutante trabaja en publicidad ahora y es millonario. Siempre se está diciendo algo con un cuento. Siempre es un enxiemplo con moraleja. Todo cuento es funcional a una ideología. 

No fueron arbitrarios mis ejemplos de más arriba. Los varones desde chicos en el cine consumen héroes como Rocky, las mujeres, nos tomamos un saque de mierda cultural en la mayoría de las películas como la Pfeiffer en Scarface. Los varones crecen viendo hombres que se superan a si mismos, intentando salvar el mundo o intentando destruirlo. Las mujeres hemos crecido sin grandes heroínas, en la mayoría de las películas nuestra misión es casarnos y tener hijos. Ay ¡qué sopresa! Lo mismo que en la vida. Los indignados ya están llorando: “Ahora las feministas quieren que todos los personajes de mujeres sean heroínas”. No, cerebro de alpiste, no. El problema no es que los personajes femeninos sean pelotudas, el problema es que siempre es el mismo TIPO de pelotudez. Siempre son como la esposa del protagonista de Breaking Bad, o como las esposas de Suar en todas sus películas, mujeres insatisfechas que a toda costa quieren salvar la relación y su familia. Otra vez los indignados, “eh pero pará! Suar siempre hace de boludo”. Ah sí claro, de boludo feliz con esposas, inteligentes, pero muy insatisfechas y rompebolas. Personajes de mujeres libres y felices en su pelotudez es muy difícil de encontrar. Te desafío a descubrir el punto de vista de cada película. Sí mi amor, despedite de Woody Allen, dale, aflojá, ya lo viste, abusó de una hija y se casó con la otra, que más te puede contar este muchacho.

Fuente: Página/12

agosto 19, 2017

Se puede llegar a la paz a través de la justicia: habla la jueza del caso Sepur Zarco


“Estoy convencida de que puede llegar a la paz a través de la justicia”, afirma Iris Yasmín Barrios Aguilar, jueza del Tribunal Primero de Sentencia Penal de Guatemala que llevó el caso de Sepur Zarco en su país.


El caso de Sepur Zarco fue histórico, pues logró la condena de dos ex militares tras hallarlos culpables de la violación, trabajos forzados y esclavitud de mujeres indígenas campesinas de El Estor, Izabal, territorio Maya Q’eqchí caracterizado por el despojo de tierras a favor de grandes latifundios de monocultivos e intereses económicos relacionados con explotación minera. Conoce más en esta entrevista realizada a la jueza Barrios Aguilar.

Fuente: Onumujeres

Feminismo & Socialismo marxista Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo



(Eleanor Marx. Internet Archive Book
Images 16 de Agosto de 2017

Escritora, actriz, organizadora sindical, militante socialista y feminista, fue la primera traductora de Madame Bovary al inglés y la primera biógrafa de su padre, Karl Marx. La historia de una mujer que se ganó un nombre propio en la historia del socialismo.

Mayo de 1871. Francia se encuentra conmocionada por la Comuna de París, que concentra las esperanzas de la clase obrera y el odio de la burguesía europea. Durante la semana sangrienta del 20 de mayo fueron asesinados más de 30.000 trabajadores y más de 8.000 encarcelados. Pocos días antes, dos mujeres jóvenes cuyo apellido podía hacer saltar las alarmas de la policía francesa ingresaban al país con nombre falso. 

Jenny y Eleanor Marx iban a Burdeos para buscar a su hermana, Laura, cuyos hijos estaban enfermos. Su esposo, Paul Lafargue, había desaparecido poco antes, después de viajar a París para ponerse al servicio de la Comuna. Jenny y Eleanor ayudaron a poner a salvo a la familia Lafargue atravesando los Pirineos, pero cuando regresaron a Francia para borrar sus huellas fueron detenidas. Retenidas en arresto domiciliario durante una semana, serían interrogadas sobre el supuesto escondite de armas y artefactos para construir bombas. 

La prensa europea acusaba a Marx de ser el artífice de la Comuna, por lo que sus hijas eran consideradas peligrosas. La policía francesa perseguía a las pétroleuses, mujeres que habían tenido un papel destacado durante la Comuna, como la amiga personal de los Marx, Elisabeth Dimitrioff. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia Eleanor Marx tenía 16 años y ésta fue su primera experiencia política, que la marcará para siempre. Cuando regresa a Londres se pone a militar activamente, participa en la organización del Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores y en el comité de ayuda a los refugiados de la Comuna de París. Su perfecto manejo del inglés, alemán y francés le permite hacer de intérprete y se ocupa de organizar el primer acto de aniversario en homenaje a los comuneros. 

Algunos, como el húngaro exiliado Leo Frankel, se enamoran perdidamente de la joven Marx. Pero quien despierta su interés es otro destacado comunero, el vasco francés Hippolyte Prosper-Olivier Lissagaray, quien poco después escribirá la primera historia sobre la Comuna de París con la ayuda de Eleanor. “Hans Röckle era un mago que llevaba una tienda de juguetes: hombres y mujeres de madera, animales fantásticos, gnomos y gigantes. 

Las dificultades económicas lo obligaban a vender sus creaciones al diablo y los muñecos vivían grandes aventuras hasta regresar a la tienda”. Con seis años, la pequeña Tussy, como la llamaban en casa, escuchaba por las noches las historias que inventaba su padre. En ese período, Marx pasaba horas trabajando en sus manuscritos para El Capital, con la pequeña Eleanor jugando a su lado o montando a caballo sobre sus hombros. Sumida en grandes dificultades económicas, la familia Marx sobrevivía con la ayuda de Federico Engels, el General, como llamaba Tussy a su “segundo padre”. 

En la casa de Jenny y Karl Marx todos eran lectores. Colecciones de historia, filosofía, las recientes obras de Darwin, escritos de Hegel, Rousseau y Fourier, novelas de Balzac y Dickens, la poesía de Goethe. El preferido era Shakespeare, que Tussy aprendió a recitar de memoria desde chica y despertó su amor por el teatro. 

A los 18 años, Tussy busca independizarse --algo raro para una mujer soltera en la Inglaterra victoriana--, encuentra trabajo enseñando en una academia de mujeres en Brighton y mantiene una relación --por momentos clandestina-- con Lissagaray. Pero una crisis de nervios, la mala alimentación y el deterioro de su salud la obligan a regresar a Londres. Su actividad política no decae y en los años siguientes participa en los debates sobre Irlanda, los intentos de formación de un partido socialista independiente y la campaña de amnistía para los comuneros. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia. 

Le escribe a Kautsky: “Su obra debe conservarse tal como es y todos debemos intentar aprender de ella. Así todos podremos caminar con sus largas piernas”. La mujer y el socialismo Golpeado por la muerte de su gran amigo, Engels revisa los estudios de Marx sobre la cuestión de la familia en la historia y da forma a su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), obra pionera del feminismo socialista. Eleanor colabora, leyendo y discutiendo los borradores. Publica junto con su esposo, Edward Aveling, su propio trabajo: La cuestión de la mujer, un punto de vista socialista. Eleanor defiende que la lucha por la emancipación de las mujeres solo puede lograrse en el socialismo, y que ésta es un prerrequisito para aquel. Durante el agitado año de 1886, Eleanor y Aveling recorren 35 ciudades de Estados Unidos invitados por el Partido Socialista Laborista. 

Tussy habla sobre la situación de los trabajadores y las mujeres obreras. El movimiento sindical norteamericano es un hervidero, después del encarcelamiento de los mártires de Chicago, que serán fusilados ese mismo año. El éxito de la gira solo se enturbia al final por unas denuncias contra Aveling, que derrocha parte del dinero del SLP en gastos superfluos. Aveling esconde a Eleanor sus relaciones con numerosas mujeres y miente sobre sus deudas. Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados. 

En la década siguiente Eleanor Marx se dedica a numerosas tareas políticas y de organización del movimiento obrero. Participa del Congreso de fundación de la Segunda Internacional, donde conoce a Clara Zetkin (traduce su discurso sobre las mujeres) y cumple un papel destacado colaborando con las huelgas de los portuarios, los trabajadores del gas y las fábricas químicas de Silvertown. Auspicia la formación de la primera sección de mujeres en el Sindicato de trabajadores del gas, asesora a las trabajadoras de comercios en huelga y apoya la organización sindical de las obreras más explotadas que pelaban cebollas en fábricas alimenticias. 

Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados. Después del fallecimiento de Engels, Eleanor recibe la mayoría de los papeles de Marx y se dedica a editar sus manuscritos. En 1897 publica Salario, precio y ganancia, mientras avanza en la biografía de Marx, pero el creciente deterioro de su vida personal le impide continuar. Aveling miente cada vez más y acumula deudas a costa suya. 

Finalmente, la crisis alcanza su cenit cuando Eleanor se entera que Edward se ha casado con otra mujer, usando un nombre falso. Sumida en una grave crisis personal, Eleanor muere a los cuarenta y tres años en marzo de 1898 después de ingerir veneno. Al igual que la protagonista de la novela de Flaubert, Eleanor no logró sobrellevar su propia tragedia privada. Muchos de sus amigos y allegados consideraron a Aveling responsable --directo o indirecto-- de su muerte, y éste fallece pocos meses después. 

El triste final de Eleanor Marx no oscurece la intensidad de su vida, sus aportes al movimiento obrero y al feminismo socialista. Como escribe su biógrafa, Rachel Holmes, “Eleanor Marx cambió el mundo. En el proceso, se revolucionó a sí misma.” 

El 4 de mayo de 1890, 250.000 trabajadores se reunieron en Hyde Park, en Londres, para celebrar por primera vez el día internacional de los trabajadores. Eleanor Marx tomó la palabra ese día desde la tribuna. Al terminar el discurso, citó una de sus estrofas preferidas de Shelley: 


Alzaos cual leones tras un largo sueño.
En número invencible. 
Sacudíos vuestras cadenas y que caigan a la tierra como el rocío
que durante el sueño se posó sobre vosotros. 
Vosotros sois muchos y ellos son pocos.

agosto 18, 2017

Miguel Lorente "La violencia no tiene género. El género sí tiene violencia"

Quien no quiere cambiar una realidad ventajosa utiliza una doble estrategia de efecto exponencial, por una parte la niega y por otra la difumina… y entre lo que borra y lo que emborrona permite que la vida continúe en la zona gris y sombría del desconocimiento, para así mantener sus privilegios.

Es la forma de no posicionarse frente a una realidad concreta con la apariencia de que se está en contra de ella… Imaginen las siguientes respuestas ante las preguntas que se hacen: ¿Qué le parece la guerra de Siria?… Todas las guerras son malas. ¿Qué le parece el problema del SIDA?… Todas las enfermedades son terribles. ¿Qué le parecen las muertes por accidente de tráfico?. Todas las muertes accidentales son tristes… Sería absurdo intentar ocultar una realidad concreta, con sus causas y sus características específicas, en una generalidad con la que comparte el resultado y el marco conceptual, pero que es completamente diferente en sus circunstancias, pues aparte de esconderla no se resolvería jamás…

Pretender presentar sus ataques a las medidas dirigidas a erradicar la violencia de género como una reivindicación para que se adopten medidas contra todas las demás violencias, al tiempo de insinuar que no las hay, es una falacia.

Pues bien, ante la situación de la violencia de género, con más de 700 mujeres asesinadas por los hombres con quienes compartían su relación en los últimos diez años, y con 600.000 casos de maltrato al año, el posmachismo responde que “todas las violencias son malas”. Algo obvio, y lo hacen porque lo que busca es que no se haga nada contra la violencia que sufren las mujeres, y no al contrario. Pretender presentar sus ataques a las medidas dirigidas a erradicar la violencia de género como una reivindicación para que se adopten medidas contra todas las demás violencias, al tiempo de insinuar que no las hay, es una falacia. Y lo es, primero, porque para hacer algo contra otras violencias no exige dejar de hacer contra la violencia que sufren las mujeres, y segundo, porque no proponen nada, sólo que se acabe con la Ley Integral.

Ahora bien, no todo puede beneficiarse de esta estrategia del “borrar y emborronar”. Está claro que si alguien intentara negar hoy, por ejemplo, los accidentes de tráfico, los problemas de la situación económica, el envejecimiento de la población… no lo iba a tener fácil, aunque lo intentara. La “estrategia de la negación y confusión” funciona con situaciones estructurales que han formado parte de la “normalidad” histórica de la sociedad, de aquello que se entendía propio de determinadas circunstancias habituales y promovidas desde la misma organización social, y además, funciona cuando a través de esa estrategia se defienden y reivindican determinados valores, no cuando se busca reordenar u organizar de otra manera determinadas cuestiones formales.

Por eso desde las posiciones clásicas de una sociedad desigual estructurada sobre las referencias masculinas, y asignando a los hombres esa capacidad de interpretar y dar significado a la realidad, y de manera muy especial a la posición, comportamiento, conductas y actitudes de las mujeres, o lo que es lo mismo, desde la desigualdad y el machismo, cuando se habla de violencia de género lo que se pretende es buscar esa confusión esencial para que no haya reacción social ni respuesta institucional ante ella, y así permanecer en esa desigualdad que tanto bien les ha hecho a algunos hombres y tantos privilegios les ha dado a todos.

Desde la desigualdad y el machismo, cuando se habla de violencia de género lo que se pretende es buscar esa confusión esencial para que no haya reacción social ni respuesta institucional ante ella

“La violencia no tiene género” dicen, y es cierto, lo hemos comentado, repetido y escrito multitud de veces, aunque el posmachismo no le interesa mostrar cómo desde la igualdad se rechaza y condena todo tipo de violencias. Algo muy diferente y, precisamente, lo que quieren borrar y emborronar es que “el género sí tiene violencia”.

La construcción cultural de lo que significa ser hombre y mujer en cada contexto social, es decir, lo que se espera de cada hombre en cada lugar a través de su comportamiento y actitud, y de cada mujer en esos mismos términos, aquello por lo que los hombres son reconocidos o cuestionados como hombres y las mujeres como mujeres, que es lo que conforma el “género”, es lo que ha atribuido una serie de funciones a los hombres que llevan a decidir qué es lo correcto dentro de sus relaciones de pareja y familia, y a corregirlo cuando se desvía o no se cumple, recurriendo incluso a la violencia, es decir, a la violencia de género. Esta construcción cultural aplicada a la sociedad es la que permite decir a las mujeres que sufren la violencia aquello de “mi marido me pega lo normal”, a un arzobispo lo de “cásate y se sumisa”, al Tribunal Supremo sentenciar que “si una violación es habitual, no es violación” o a un grupo musical hacer una canción y un video banalizando el femicidio.

Y todo ello, en lugar de dar lugar a una revolución y a la insumisión ciudadana, lo que hace es reforzar esa normalidad construida sobre las referencias de lo que significa ser hombre y ser mujer. Es decir, la construcción de los géneros desde la visión androcéntrica de una cultura desigual basada en la imagen de los hombres.

Estas circunstancias y características son las que dan lugar la violencia que sufren las mujeres a manos de los hombres en la sociedad y dentro de las relaciones de pareja o familia, o sea, la violencia de género. No a otras violencias, y mucho menos la violencia que sufren los hombres a manos de las mujeres, ni las que padecen los niños y niñas o los ancianos a manos de hombres y mujeres. Nadie dice “mi mujer me pega lo normal”, ni se escriben libros dirigidos a los hombres titulados “cásate y sé sumiso”.

Nadie dice “mi mujer me pega lo normal”, ni se escriben libros dirigidos a los hombres titulados “cásate y sé sumiso”. 

Al posmachismo no le interesa nada de esto, como no lo ha interesado nunca al machismo las violencias que sufrían menores, ancianos y hombres, puesto que respondían a un criterio de “ordeno y mando” impuesto desde su modelo basado en una estructura jerarquizada sobre el poder.

Nunca han propuesto nada para acabar con las otras violencias, y tampoco con la violencia que sufren los hombres, que es producida mayoritariamente por otros hombres, no por las mujeres. Lo único que plantean es acabar con los instrumentos e iniciativas que la sociedad española se ha dado para acabar con la violencia que sufren las mujeres, especialmente con la llamada Ley Integral contra la Violencia de Género, que recordemos fue aprobada por unanimidad en el Parlamento, lugar donde reside la soberanía popular.

Nunca han propuesto nada para acabar con las otras violencias, y tampoco con la violencia que sufren los hombres, que es producida mayoritariamente por otros hombres, no por las mujeres.

A ellos les da igual, dicen que es inconstitucional, aunque el Tribunal Constitucional ha dicho que es constitucional, dicen que produce el 90% de denuncias falsas, cuando la Fiscalía General del Estado establece que representan el 0’01%, dicen que detienen a los hombres injustamente, cuando en ninguno de sus artículos habla de detenciones tras las denuncia… Y callan que el 80% de las mujeres que sufren violencia por sus parejas no denuncia, y que el 80% de las mujeres asesinadas tampoco había denunciado a pesar de que la violencia era tan grave que terminó en el homicidio de la mujer, y que el 20% de las mujeres asesinadas, a pesar de denunciar (algunas hasta 11 veces) no obtuvo una protección suficiente y también fue asesinada.

¿Ustedes creen que todo eso va contra los hombres en general, o lo hace contra los hombres violentos? ¿Ustedes creen que callar ante esta violencia, mirar para otro lado o mezclar todas las violencias para que no ser resuelva ninguna es querer a los hombres? ¿Ustedes creen que establecer medidas para que los hombres violentos no puedan someter, maltratar y poder llegar a matar a las mujeres con las que conviven, y en ocasiones a sus hijos e hijas, es odiar a los hombres?…

Yo sinceramente creo que no. Creo que acabar con la violencia de género y con las circunstancias que llevan a los hombres a entender que su uso está justificado es querer a los hombres y querer una sociedad donde la convivencia se base en la paz y en el respeto, o lo que es lo mismo, en la Igualdad.

El posmachismo, es decir, la visión camuflada del machismo, sólo se queja cuando las medidas se dirigen a las mujeres, aunque el problema les afecte a ellas.

Y todo ello es compatible con el resto de medidas dirigidas a cada violencia,como lo es realizar campañas contra el cáncer de pulmón y otras contra el infarto de miocardio, sin que nadie se sienta discriminado; o como lo es realizar campañas contra los accidentes de tráfico y otras contra la siniestralidad laboral….

Nadie se queja de esas iniciativas, el posmachismo, es decir, la visión camuflada del machismo, sólo se queja cuando las medidas se dirigen a las mujeres, aunque el problema les afecte a ellas. Su visión de la posición que ocupan las mujeres no sólo refleja que no les importan mucho como personas, sino que no las ven como parte de la sociedad, puesto que si se resuelve un problema grave que afecta al 50% de la sociedad, es la propia sociedad la que mejora y gana.

Pero ellos como siempre a lo suyo, es decir, sólo a lo suyo…

Profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada. Médico Forense.
Fuente: Tribuna Feminista