abril 19, 2018

Las Marielles de Brasil: un ejército de únicas

Después del asesinato de la concejal y activista, el movimiento feminista negro brasileño ha sido el más tocado, pero también el que está demostrando mayor coraje. “Hemos perdido mucho, incluso, el miedo”, dicen

Marcha por Marielle Franco en la Asamblea Nacional de Mujeres (Salvador, Brasil)Raquel Franco

Silencio. Sollozos. Y un inmenso vacío ha dejado entre ellas la muerte de Marielle Franco. El movimiento negro feminista brasileño perdió el pasado 14 de marzo un brazo o una pierna. Uno de esos miembros que, cuando falta, parece que el pilar se desmonta. Pero no, ellas mismas reconocen estar en “rehabilitación”.

Eso dicen las que se atreven a hablar. Un mes después de la muerte de su compañera, bien sea por miedo o como consecuencia de una “tristeza inabarcable” –nos dice Juliana Borges, una de las principales voces de Sao Paulo– quienes compartieron su lucha prefieren no hacer declaraciones. “Su muerte ha sido uno de los golpes más duros que hemos recibido. Somos muy pocas en la política institucional y ella representaba todo y a todos”, nos dice la periodista de Brasil de Fato y activista negra, Juliana Gonçalves.

SI ATENDEMOS A LAS ESTADÍSTICAS, VEMOS QUE EL 55% DE LAS MUJERES BRASILEÑAS SON NEGRAS. SI ECHAMOS UN VISTAZO A LAS INSTITUCIONES, CARGOS PÚBLICOS O DE DIRECCIÓN, EL PORCENTAJE NO SUPERA LA UNIDAD

Son muy pocas en todos los espacios. Si atendemos a las estadísticas, vemos que el 55% de las mujeres brasileñas son negras. Si echamos un vistazo a las instituciones, cargos públicos o de dirección, el porcentaje no supera la unidad. Marielle, abrazada a sus banderas era única en la Asamblea Legislativa del Estado de Rio de Janeiro (ALERJ). Thula Pires también es la única profesora negra de Derecho Constitucional de la Universidad Católica de Rio de Janeiro. Como la socióloga y profesora Alessandra Almeida lleva siendo la única negra del instituto privado en el que estudió becada, o la única examinadora en la banca de tesis doctoral de la Universidad de Sao Paulo, o la única en el restaurante caro, en el teatro, en la exposición…

El movimiento negro feminista de Brasil es un ejército de únicas.

Esta legión de guerreras está acostumbrada a saltar obstáculos como si fueran Usain Bolt en la carrera de vallas. Hasta el pasado 14 de marzo Marielle Franco había negado todas las estadísticas que sellan el destino de estas mujeres. Fue madre adolescente, sí. Pero también universitaria. Nació en la favela, sí. Pero pudo hacerse un máster en Administración Pública. Era negra, sí. Pero consiguió un puesto en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro: mujer, madre, negra, lesbiana, favelada y la quinta concejala más votada de la Ciudad Maravillosa. Más de una medalla colgaba de su cuello.

La activista y política brasileña Marielle Franco, asesinada el 14 de marzo

Pero a las 21.07 de la noche de aquel 14 de marzo el cuerpo de Marielle Franco pasó del calor del podio al frío de los números. A esas cifras heladas que recuerdan que la mayoría no llega. Esos porcentajes que dicen que una mujer negra tiene el doble de posibilidades de ser asesinada que una blanca. Que mientras en el último año asesinaron a un 7,4% menos de blancas, ejecutaron a un 22% más de negras. Que la ocupación que les espera es el trabajo informal, relacionado con servicio doméstico, lejos de sus casas.

Los trece disparos que atravesaron el coche en el que iba la concejala y activista, penetraron en el cuerpo de sus compañeras. Todas están convalecientes: “Ella era fundamental en nuestra lucha porque además de representar a todas las minorías, había conseguido ir más allá del activismo y darles voz en un plano institucional. Por eso la mataron”, nos dice Gonçalves.

“Yo puedo ser la próxima”

La muerte de Marielle Franco también ha dejado un escalofrío en la espalda. Un rumor que dice “la próxima puedo ser yo”, sigue la periodista de Brasil de Fato. El miedo ha entrado de lleno en el movimiento negro de mujeres, y entre los activistas de derechos humanos de Rio de Janeiro. Defensores que antes estaban dispuestos a hablar, hoy piden anonimato. Algunos han cambiado de casa, sus rutinas, sus horarios. Si mataron a una concejala qué les puede pasar a ellos, se preguntan líderes comunitarios de favelas que han pasado su vida denunciando la violencia que sufre su gente. Activistas que suelen estar desamparados salvo por el brazo de alguna ONG que les sustenta, y que hoy menos que nunca les garantiza seguir con vida. 

El miedo también ha calado entre la propia Policía Militar. Esta fue la primera institución a la que se miró cuando se supo del atentado porque Franco había sido muy crítica con la violencia del Estado. Pero las pistas de las investigaciones lo han descartado, y las pocas pruebas que hay apuntan a las milicias, grupos paramiilatres que han vuelto a hacerse con parte del control de las favelas, formados por ex agentes del Estado, con fuertes vínculos con los diputados de la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro.

Pero lo que más repiten tanto el movimiento negro como los activistas cariocas en este momento es la palabra “precaución”. Son conscientes de que la llama puede volver a encenderse en cualquier momento dentro de una ciudad sitiada por una crisis económica y de violencia que no se veía desde los años noventa: “No podemos hacer acusaciones apresuradas porque se trata de un crimen muy serio que afecta a la esfera institucional y social de Rio de Janeiro. El asesinato de Marielle también es contra nuestra democracia”, nos dice Alice De Marchi, investigadora de la ONG Justicia Global.

Mujer y negra en Brasil

El movimiento feminista negro brasileño ha sido el más tocado, pero también el que más se manifiesta. Cuando se cumplieron dos semanas del asesinato, activistas de Sao Paulo cortaron diversas autopistas de la ciudad con neumáticos y colgaron sobre los puentes una misma pancarta con un claro mensaje: “Hemos perdido mucho. Incluso el miedo”.

Juliana Gonçalves, que pertenece a la Marcha de las Mujeres Negras de Sao Paulo, dice que el temor de poder ser la próxima no las invalida: “No podemos permitirnos dar ni un paso atrás, el mejor homenaje a Marielle es mantener nuestra lucha y seguir con la fuerza con la que venimos trabajando”, nos dice mientras distrae a su hijo de tres años que se empeña en saltar en el sofá.

Ser mujer y negra en Brasil significa estar en las peores estadísticas: “Estamos tocadas por la raza y el género, es decir, pertenecemos al último escalón de la sociedad”, nos explica Alessandra Almeida, también de la Marcha de Mujeres Negras de Sao Paulo y profesora de Ciencias Políticas. Son las que sufren mayor desempleo, o las que acceden a los puestos de trabajo con menor remuneración –el servicio doméstico está formado por un 80% de mujeres negras. También son las que tienen menos acceso a la salud, dependen de la sanidad pública que en la mayoría de los casos es sinónimo de escasez de recursos.

Pero para Alessandra Almeida lo más evidente de ser negra y mujer en Brasil es el abanico de violencias cotidianas que sufren a diario: “Ayer mismo esperaba un taxi en la Alameda Santos –calle de uno de los barrios nobles de Sao Paulo– y me paró un coche para preguntar cuánto costaba una hora conmigo”, nos dice la profesora Almeida, y a continuación nos da la explicación: “Una negra si está en un barrio rico tiene que ser porque es puta, así aparecemos en el imaginario del país”. Esta politóloga no recuerda el número de veces que le han dicho que recogiera alguna basura del suelo confundiéndola con alguien de servicio que debía mantener limpia la zona. O las veces que iba a trabajar en otras universidades y, si no la conocían previamente, la catalogaban como “la ayudante” o “la secretaria”. Y una cosa más que le irrita profundamente: “Cada vez que me llaman menina –niña. Tengo 43 años y me siguen llamando así porque es la manera de infantilizarnos y quitarnos el lugar de mujeres”.

UNA NEGRA SI ESTÁ EN UN BARRIO RICO TIENE QUE SER PORQUE ES PUTA, ASÍ APARECEMOS EN EL IMAGINARIO DEL PAÍS

Ser madre negra en Brasil es “vivir con miedo constante”, nos dice Juliana Gonçalves. Un joven negro de entre 15 y 29 años tiene un 80% de posibilidades más que un blanco de ser abordado por la policía. El 75% de los jóvenes asesinados por fuerzas del Estado son negros, tal y como recoge el informe del Atlas de la Violencia de 2017.

Para evitar que entren en las estadísticas, las madres no paran de darles consejos: “Les decimos que siempre salgan bien vestidos y con identificación por si les paran. Les pedimos que no corran por la calle para que no les confundan con criminales. Les decimos que no se pongan la capucha de la sudadera para que les puedan ver bien la cara. No hay consejos suficientes para tranquilizar nuestro miedo, pero tenemos que darlos y confiar en que tengan suerte”, nos dice la periodista y activista Gonçalves, que por ahora se centra en reforzar la belleza de su hijo: “Le digo constantemente que ser negro es bonito, que él es muy guapo y que su color de piel es precioso. Tengo que darle autoestima y fuerza para lo que se le viene encima”. 

Autoestima y fuerza son los sustantivos que usa Almeida para recordar a Marielle: “Siempre llevaba su pelo afro, sus turbantes. Iba guapísima, maquillada, arreglada. Y eso también era político porque mostraba a una mujer negra que se aceptaba, que se reconocía en su cuerpo femenino y reivindicativo. Todo un ejemplo para las chicas más jóvenes que hoy se enorgullecen de la imagen black”, nos dice esta politóloga que asegura que fue a partir de los 35 años cuando empezó a sentirse segura con su cuerpo negro: “Entonces entendí que mi cuerpo también era político”.

IBA GUAPÍSIMA, MAQUILLADA, ARREGLADA. Y ESO TAMBIÉN ERA POLÍTICO PORQUE MOSTRABA A UNA MUJER NEGRA QUE SE ACEPTABA

Tanto Alessandra Almeida como Juliana Gonçalves dicen que entraron en el movimiento negro para recuperar su autoestima, reconocerse en las otras. Para dejar de sentirse únicas. “Hay diversos grupos por todo el país y funcionamos en redes. Nos damos apoyo las unas a las otras y eso nos ha fortalecido”, nos explica la primera. El año pasado la mismísima Angela Davis reconoció su trabajo: “En estos momentos el movimiento negro feminista en Brasil es mucho más fuerte que en Estados Unidos”, dijo tras una conferencia que dio en la Universidad Federal de Salvador de Bahía.

Alessandra y Juliana recuerdan esa frase con orgullo y aseguran que la muerte de Marielle, después de ser un luto, será un motivo nuevo para batallar y conquistar nuevos espacios: “Su asesinato nos ha hecho pensar que debemos reformular estrategias y aprender a protegernos mejor para no ser tan vulnerables”, dice Gonçalves, quien advierte: “Superaremos este golpe, por ella y por las miles de Marielles que están por venir”.

Por Agnese Marra
Fuente: CTXT 

Entrevista a Epsy Campbell, vicepresidenta electa el pasado 1 de abril en Costa Rica que se ha convertido en la primera mujer afrodescendiente en ocupar este cargo en la región

La primera mujer negra vicepresidenta en Latinoamérica: "Esta debería haber sido una noticia del siglo pasado"

"La población costarricense apuesta por la inclusión y nos negamos como sociedad a estar atrapados por esta ola mundial de intolerancia"

Economista de formación, política y activista feminista, lleva toda una vida dedicada a la defensa de los derechos de la comunidad negra

Epsy Campbell, vicepresidenta de Costa Rica. Foto: Facebook/Epsy Campbell

Epsy Campbell (San José, 1963) habla con serenidad y apenas puede contener la risa floja, emocionada, cuando se le recuerda el hito histórico que hay detrás de su elección como vicepresidenta de la República de Costa Rica el pasado 1 de abril. "Espero que así sea, y vamos a seguir caminando. Yo lo hago con mucho entusiasmo y con el compromiso de que una viene a la vida para dejar un granito en la vida social del país y del mundo en que le tocó vivir", responde.

Cuando el nombre de su formación, el Partido Acción Ciudadana, sonó como ganador de la segunda ronda de las elecciones, Campbell rompió varios techos de golpe que la han colocado en la escena internacional: no solo se convirtió en la primera mujer negra en ostentar la vicepresidencia en el país centroamericano, sino también en el resto de América Latina. 

Economista de formación, investigadora, dos veces diputada y una figura clave dentro de su partido, de corte progresista y en el Gobierno desde 2014. Campbell lleva toda una vida dedicada al activismo feminista, antirracista y en defensa de los pueblos afrodescendientes e indígenas, una labor por la que también ha sido blanco de amenazas e insultos racistas en las redes sociales. 

Ha sido impulsora y ha coordinado varias redes de mujeres afrolatinoamericanas y ha participado, además, en el Parlamento Negro de las Américas, un foro de diputados afrodescendientes de la región destinado a debatir e impulsar, de forma conjunta, medidas para acabar con la discriminación "histórica" de estas comunidades, que está compuesta por alrededor de 200 millones de personas.

Hace 15 días, Campbell logró derribar una de las mayores barreras que, a su juicio, excluyen a la población afro en Latinoamérica: la escasa visibilidad y participación de los espacios de poder. Ahora, se enfrenta a cuatro años en el Gobierno en los que tendrá que librar varias batallas, entre ellas la lucha contra la desigualdad social, que ha aumentado en los últimos años en el país , o la aprobación del matrimonio igualitario, uno de los temas centrales de la pasada campaña electoral. 

La noticia de que se ha convertido en la primera mujer afrodescendiente en ocupar un cargo de vicepresidenta América Latina ha corrido como la pólvora y ha traspasado fronteras. ¿Por qué?

Porque hay exclusión. Porque la mayoría de las personas afrodescendientes están fuera de los espacios de poder. Porque todavía hay deudas muy importantes en América Latina en participación política y desarrollo humano. Por eso, una noticia como esta, que debería haber sido una noticia del siglo pasado, es importante. Estamos en el primer quinto del siglo XXI y todavía esta realidad es excepcional. Hay que celebrar, porque se rompen barreras y se muestra una agenda pendiente de inclusión política y de desarrollo de más 200 millones de personas afrodescendientes.

El día de las las elecciones se dirigió a la población afrocostarricense antes de salir a votar: "Por una Costa Rica inclusiva, en donde tengamos un lugar". ¿Cuál es la situación de la comunidad negra en su país?

Existen una serie de brechas que hemos identificado de manera absolutamente clara en términos de desempleo, por ejemplo. Los jóvenes afrodescendientes tienen un desempleo mayor que el resto de jóvenes del país. Tenemos una cobertura de seguridad social casi universal, pero el acceso para la población afrodescendiente es menor. Hay una serie de deudas relacionadas con el acceso a la vivienda o los recursos productivos.

Pero quiero decir que no es una casualidad que la primera mujer afrodescendiente vicepresidenta de un país de América Latina sea costarricense. No lo es porque este es un país donde las brechas son menores. De alguna manera, el Estado de bienestar, aunque no en las mismas condiciones, ha llegado a la población afrodescendiente.

¿Qué quiere decir?

Cuando digo que tenemos menos acceso a la seguridad social, es un 6% menos. Pero si lo comparamos con el resto de Latinoamérica, donde tener acceso a la seguridad social es una superexcepción, por supuesto Costa Rica ha avanzado sustancialmente más que el resto. Esto muestra una excepción, que también que hay países latinoamericanos donde las personas afrodescendientes tenemos una mayor representación política.

Yo no inicio ahora mi carrera, tengo una larga trayectoria en la vida política costarricense. Aunque son temas en los que trabajo, fui la primera que me sorprendí cuando alguien me llamó de un medio internacional y me hicieron la pregunta de 'Qué se siente al ser la primera mujer afrodescendiente'. En ese momento me conciencié. Durante la campaña política jamás planteamos esto, y cuando ya llegamos, es cuando nos damos cuenta, y tiene que ver con cosas pendientes.

A la vez que celebramos que por primera vez hay una mujer afrodescendiente en un cargo así, el 45% de los puestos del Congreso han sido ocupados por mujeres. Hay saltos democráticos de los que tenemos que ser conscientes para seguir trabajando.

"Y me niego absolutamente A ser parte de los que callan. De los que temen. De los que lloran". Es un verso de Rotundamente negra, un poema de su hermana Shirley Campbell, que reivindica el orgullo negro.

Así es, así es (ríe).

Usted ha sido elegida en medio de una ola de racismo y xenofobia creciente en muchas partes del mundo. ¿Qué mensaje le gustaría mandar el próximo 8 de mayo, cuando jure oficialmente el cargo de vicepresidenta?

Yo me siento orgullosísima de ser de este país, porque en medio de este ambiente, la población costarricense apuesta por la inclusión y por espacios para sectores que históricamente han sido excluidos, porque nos negamos como sociedad a estar atrapados por esta ola de intolerancia. No he conocido una campaña más emocional que esta: en mi historia de vida personal y política no había visto a tanta gente angustiada por lo que podíamos perder en este país.

También por eso celebré como nunca antes. No solamente porque había sido elegida, sino porque el país le dijo 'sí' a una Costa Rica moderna, democrática e inclusiva. Caminamos en la ruta correcta de la historia y este pequeño país está haciendo la tarea que le corresponde en un contexto y una humanidad que a veces una poco puede entender, cuando en vez de avanzar, parece que retrocedemos.

Pero muchas personas han aplaudido su elección por ser un "importante ejemplo" para el resto de mujeres y hombres negros. Va a convertirse en un referente fuera de Costa Rica.

Efectivamente, y eso es una cosa maravillosa. Cuando empecé mi activismo decía 'Qué imprescindible es construir nuevos imaginarios', y estos se construyen con hechos concretos. Que haya una mujer negra vicepresidenta afrodescendiente es un hecho concreto para decenas de miles de personas que todavía están reclamando las cosas más básicas.

Si este es un aporte, me siento contentísima y con mucha responsabilidad de asumir este desafío que implica seguir rompiendo y rompiendo barreras. Porque la expectativa de cualquiera de nosotras es que venga ese momento en que la celebración no sea que una llegó, sino que muchas mujeres y muchos hombres en toda su diversidad representen la democracia en América Latina y el mundo entero.

La vicepresidenta electa, Epsy Campbell (c-d), del Partido Acción Ciudadana, celebra la victoria de su partido en las elecciones presidenciales el 1 de abril de 2018, en la plaza Roosevelt, en San Pedro de Montes de Oca (Costa Rica). EFE

Con la repercusión mediática, vienen las expectativas. Además, su partido ya lleva cuatro años en el poder. ¿Cuáles son los principales retos que tienen por delante? Por ejemplo, la desigualdad ha crecido en los últimos años.

Este es un país que tiene un 20% de la población viviendo en la pobreza. Si se compara con otros países de América Latina puede ser poco, pero si se compara con el propio país es demasiado y durante mucho tiempo. El presidente electo, Carlos Alvarado, se ha comprometido a que vamos a eliminar la pobreza extrema en este país, donde hay entre un 4% y 5% de pobreza extrema. Tenemos retos relacionados con la desigualdad, porque las zonas costeras de este país tienen indicadores de desarrollo humano menores a los del resto de la población.

Hay un problema central, relacionado con el déficit fiscal, que nos ha obligado a protagonizar un debate duro sobre la reforma fiscal estructural. Celebramos ganar, pero recibimos un país que tiene problemas pendientes desde hace mucho tiempo que tiene que resolver en un plazo corto, y estamos obligados a llegar a los acuerdos políticos necesarios.

Yo misma, como vicepresidenta electa, he participado en negociaciones con partidos políticos representados en el Parlamento para llegar a un acuerdo nacional y sacar una agenda con los temas en los que hay que tomar decisiones imprescindibles en un corto plazo.

El Instituto Nacional de las Mujeres ha denunciado la oleada de feminicidios en el país en los últimos meses. Usted tiene una larga trayectoria en el feminismo. Además de la lucha contra la violencia contra las mujeres, ¿qué queda por hacer para acabar con la discriminación?

Tenemos muchos retos pendientes. La violencia contra las mujeres nos tumbó durante toda la campaña política. En los primeros tres meses ha habido más femicidios que en ningún otro momento de la historia del país. 

Las mujeres en Costa Rica necesitamos, además, una agenda de inclusión económica real, pero también avanzar en el debate de las responsabilidades compartidas en lo reproductivo y lo doméstico. Nosotras seguimos caminando en cuanto a nuestra participación en los espacios públicos, pero la realidad que tenemos en la casa sigue casi sin moverse. Hay mucho que hacer. También para lograr igualdad de salarios, que no existe ni aquí, ni en ningún lugar del mundo.

El presidente electo se comprometió que durante los próximos cuatro años tendremos un Gobierno paritario. Por primera vez en la historia del país, la mitad de jerarcas que van a jurar serán mujeres. La agenda es enorme: social, económica, cultural, de construcción de relaciones equitativas desde los niños y niñas, para erradicar de una vez por todas la subordinación. Caminamos, pero todavía tenemos muchísimo por hacer. Y lo tienen que hacer las mujeres, pero también los hombres, que tienen que comprometerse con esta lucha por la igualdad.

La campaña electoral ha puesto el foco en la población LGBTI, discriminada en medio de una escalada del conservadurismo religioso en el país. Tras el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ordenó legalizar el matrimonio igualitario, ¿será una realidad en Costa Rica este año?

No todavía, pero [las elecciones] sí han sido como un referéndum sobre este tema. Ha sido una campaña política totalmente atípica en Costa Rica, con temas religiosos que cruzaban todo el debate relacionado con los derechos.

Lo que sí se instaló claramente es que, para llegar a acuerdos, vamos a tener que discutir estos temas que estaban debajo del tapete, y la campaña política los puso en el debate nacional. Costa Rica aún establece como religión oficial el catolicismo. Nuestro partido tiene desde hace tiempo la propuesta de Estado laico.

Estamos esperando, porque la Sala Constitucional tiene que manifestarse sobre el alcance de la opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la legalización del matrimonio igualitario. Nosotros seremos absolutamente respetuosos con lo que se resuelva, estamos a la espera.

Entonces, ¿está en su agenda aprobarlo?

Sí. Y es una agenda que claramente ha dividido el país. La gran revolución es la de la generación menor de 35 años, que ha salido a reclamar una sociedad mucho más inclusiva. El voto que nos ha dado la victoria es el de la gente joven, que no acepta fácilmente los discursos homófobos y discriminatorios. Este sector seguirá activo políticamente, tiene expresiones supernovedosas y vamos a ser testigos de debates que van a dar un salto cualitativo en materia de derechos en el país.

Fuente: El diario.es

abril 18, 2018

Mexico. Descartan feminicidios, si asesinatos se vinculan al narcotráfico

Como sucedió en Guerrero, en donde el Grupo de trabajo afirmó que muchos de los feminicidios están vinculados con el crimen o el narcotráfico


La mayoría de las mujeres fueron asesinadas de manera brutal, mediante diversos métodos: golpes, estrangulamientos, asfixia, quemaduras, envenenamientos y heridas mutilantes.

En al menos cuatro entidades, no se investigaron como feminicidio más de 250 asesinatos de mujeres, luego de que fueron vinculados al narcotráfico, aunque “quedó claro que no investigaron”.

Así lo establece el Informe Implementación del tipo penal de Feminicidio en México, Desafíos para acreditar las razones de género 2014-2017, elaborado por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), presentado recientemente en México, en el que se establece que la falta de investigación es la razón por la cuales solo mil 886 casos son investigados como feminicidio (30 %).

Señala que diversos informes de los Grupos de trabajo de las solicitudes de la Declaratoria de Alerta de Género de la CONAVIM, las expertas encontraron los siguientes hallazgos: Observaron que varios casos que tenían características feminicidas, no fueron investigados como tal, pues las autoridades argumentaron que estaban vinculados al narcotráfico, sin que se hayan investigado. 

Tal como sucedió en Guerrero, en donde el Grupo de trabajo afirmó que muchos de los feminicidios están vinculados con el crimen o el narcotráfico, lo que provoca su invisibilización, 252 otros ejemplos son Michoacán, Morelos y Veracruz, entre otros.

Cifras recabadas de diversas fuentes oficiales por parte del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio concluyen que, en los años 2014, 2015, 2016 y 2017 fueron asesinadas un total de ocho mil 904 mujeres, sólo dos mil188 casos fueron investigados como feminicidios (24,5 %) y, revela que hubo un incremento en el año 2017.

El Observatorio registro más de seis mil asesinatos de mujeres entre 2014 y 2017 en 25 estados del país, solo el 30 por ciento es investigado como feminicidio, en la mayoría de los casos se desconoce la identidad del victimario, y se tiene en claro que gran parte de las víctimas tenían de 21 a 30 años, es decir, se encontraban en edad reproductiva. 

El informe elaborado con la colaboración de más de 40 organizaciones de la sociedad civil, muestra también las dificultades que se tienen para obtener la información desde la parte oficial, como sucedió con Baja California, Baja California Sur, Guerrero, Nayarit, San Luis Potosí, Tamaulipas y Yucatán, en otras entidades la información proporcionada fue parcial.

En 2017 se registraron mil 204 asesinatos de mujeres, en tan solo nueve estados del país, 376 se investigaron como feminicidios; otro dato de ese mismo año fue el que dio a conocer el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registró tres mil 256 asesinatos de mujeres y feminicidios en 2017 en todo el país, lo que representa un aumento de 52 por ciento comparado con 2015, año en que se registraron dos mil 144 asesinatos de mujeres, con base en la información del propio Secretariado Ejecutivo.

Como ejemplo, cita lo sucedido en Baja California Sur, que registró un aumento de 658 por ciento, otro ejemplo es el estado de Querétaro con un aumento de 112 por ciento.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) reporta entre sus hallazgos, que de los mil 886 feminicidios registrados la mayoría de las víctimas tenían entre 21 y 30 años.

La mayoría de las mujeres fueron asesinadas de manera brutal, mediante diversos métodos: golpes, estrangulamientos, asfixia, quemaduras, envenenamientos y heridas mutilantes. Cabe destacar que un número significativo de mujeres fueron asesinadas con el uso de armas de fuego, entre éstos Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Jalisco y Oaxaca, entre otros. 

El estudio revela que la mayoría de las mujeres víctimas de feminicidio fueron encontradas en espacios públicos como: carreteras, terrenos baldíos, hoteles, bares, hospitales, restaurantes, entre otros. Lo que evidencia el nivel de riesgo e inseguridad que viven las mujeres en estos espacios y solo el 30 por ciento encontradas en su casa habitación.

Por otro lado, se desconoce en un número significativo el vínculo entre la víctima y su victimario, debido a que las investigaciones carecen de diligencias básicas que permitan identificar a los agresores, situación que lleva a que los casos queden en la impunidad. 

Como ejemplo, el OCNF cita lo sucedido en Sinaloa en el que de un total de 85 asesinatos de mujeres registrados en 2017, en 94 por ciento la autoridad desconoce al victimario; en Jalisco de un total de 153 casos registrados en el mismo periodo la autoridad desconoce la identidad del agresor en 54 por ciento; en el Estado de México, con un total de 243, no se sabe del victimario en un ocho por ciento.

En Sonora, se reportan 99 asesinatos de mujeres, en 26% se desconoce al agresor; en Veracruz de un total de 81 feminicidios registrados la autoridad no sabe quien fue el victimario en 20 por ciento; y en Oaxaca, de un total de 256 asesinatos se ignora quién es el feminicida en un 20 por ciento de los casos. 

Otra preocupación son los casos de feminicidio que se pudieron haber evitado, pues las víctimas habían acudido previamente ante la autoridad para denunciar la violencia de la que eran objeto; sin embargo, las autoridades no generaron los mecanismos de protección. Ejemplo de ello, es el caso de Michoacán en donde el informe del Grupo de trabajo de la AVG reconoció un alto índice de reincidencia en casos de violencia; o el caso de Sinaloa donde el Grupo documentó que, en 109 casos de asesinatos, las mujeres habían denunciado violencia previamente. 

Los informes de la CONAVIM visibilizaron los diversos contextos de alta criminalidad donde operan grupos delictivos (aunque esto no se vio reflejado en recomendaciones específicas sobre esta problemática). Los estados en los que la CONAVIM reconoció este contexto son: Sinaloa, Estado de México, Morelos, San Luis Potosí, Michoacán, Guerrero, Quintana Roo y Veracruz. 

Pese a ello, fue hasta la Declaratoria cuando las autoridades recomendaron crear una Unidad de Análisis y Contexto para apoyar en las Investigaciones de feminicidios, homicidios dolosos y desapariciones con el objetivo de identificar las prácticas, patrones o modos de ejecución que permitan “develar patrones del delito, prácticas y modus operandi, asociación de casos similares, enfoques diferenciales que se requieran, perfiles de los victimarios, mapas de localización, concentración y tipología delictiva, así como mapas de vínculos de alta complejidad que identifiquen tendencias en la actividad criminal”.

Fuente: SemMéxico, Cd. de México

En Chile, la Municipalidad de Recoleta aprueba ordenanza que sanciona el acoso callejero #NoMasAcoso

Por acuerdo unánime: Recoleta sancionará con multas acoso callejero en espacios públicos de la comuna.


La normativa municipal sancionará cuatro tipos de acoso: actos no verbales, captación de imágenes, abordajes intimidantes y contacto corporal con carácter sexual. Las multas van desde 47 mil a $236 mil pesos.

Durante la mañana de este martes, la Municipalidad de Recoleta y el Concejo Municipal realizaron la votación de la ordenanza que busca prevenir y sancionar el acoso callejero en los espacios públicos de la comuna.

La medida que fue aprobada de forma unánime contempla multas que parten en los $47 mil pesos -correspondiente a una UTM- hasta los $236 mil (5 UTM) para quienes sean vistos ejerciendo acoso sexual hacia mujeres, hombres, niños y niñas. Además, sanciona cuatro tipos de acoso: actos no verbales, captación de imágenes, abordajes intimidantes y contacto corporal con carácter sexual.

El propio alcalde Daniel Jadue confirmó la noticia a través de su cuenta de Twitter: “Acabamos de aprobar en el Concejo Municipal la Ordenanza que prohíbe y sanciona el acoso callejero. Queremos velar principalmente por los niñas y niños de nuestra comuna”, anunció.

Silbidos, gestos obscenos, jadeos y bocinazos podrán ser sancionados en Recoleta, así como las escenas de exhibicionismo o masturbación en público que en ocasiones han sido denunciadas por mujeres y estudiantes. La medida se sitúa como una ordenanza municipal pionera en Chile a la hora de enfrentar el acoso callejero.

Fuente: El Desconcierto




abril 17, 2018

Comienza el juicio por el asesinato de la niña de 8 años que conmocionó a la India



Un tribunal de la India inició el juicio contra ocho hombres acusados de asesinar a una niña de 8 años tras violarla durante varios días, un caso que ha conmocionado al país.

En la primera sesión, celebrada entre fuertes medidas de protección a la familia de la víctima ante un juzgado de la localidad de Kathua, donde ocurrieron los hechos, los acusados se declararon no culpables, informó a Efe el inspector de la Policía local Anil Kr. Sharma.

El caso enjuiciado es el de una niña musulmana de una comunidad nómada que fue raptada en enero en el estado norteño de Jammu y Cachemira y durante días fue sedada y violada en grupo antes de ser asesinada y abandonada en un bosque, según la investigación policial.

La acusación presentada por la Policía la semana pasada afirma que la intención de los autores era mandar un mensaje a esa comunidad para que no volviera por la zona, de mayoría hindú.

El encargado de un templo donde fue supuestamente secuestrada la menor ha sido señalado como el principal instigador del crimen en el que también están acusados un menor, dos miembros de las fuerzas de seguridad y dos hombres de la localidad.

Además, otros dos agentes están acusados por destrucción de pruebas y aceptar sobornos para encubrir a los autores, de acuerdo con la investigación.

En medio de esta situación, el Tribunal Supremo de la India ordenó hoy aumentar la seguridad a los familiares de la víctima y para sus abogados, que en una petición conjunta habían denunciado el “clima de inseguridad” en Kathua.

“A causa del clima hostil en el estado de Jammu y Cachemira en relación con el presente caso, hay un riesgo inminente de peligro para la vida del peticionario (el padre de la niña de ocho años) y su familia (…) de ser atacados y perder la vida”, dice la petición.

Los familiares también han pedido que el caso sea trasladado a un tribunal de Chandigarh, capital del estado vecino de Punyab, por considerar que la posición social de algunos de los acusados, uno de los cuales era un funcionario local ahora jubilado, pone en riesgo la independencia del juicio.

El Tribunal Supremo remitió esa cuestión al estado de Jammu y Cachemira, según la agencia local ANI.

Un segundo caso de violación mantiene en vilo al país, el del supuesto abuso en junio del año pasado de una adolescente de 16 años, del que los familiares acusaron a un parlamentario del gubernamental BJP del estado Uttar Pradesh.

El parlamentario fue finalmente detenido la semana pasada en medio de protestas crecientes en todo el país por ambos sucesos, que ayer se extendieron a diversas ciudades del país.

De acuerdo con cifras de la Agencia Nacional de Registro de Delitos de la India (NCRB), en 2016 se produjeron en el país 38.947 violaciones, 2.167 de ellas en grupo.

La NCRB reveló además que desde 2015, año en el que se denunciaron 34.651 violaciones en el país, quedaban todavía 16.124 casos de abusos sexuales pendientes de investigación.

La India ha endurecido las leyes contra las agresiones sexuales después de que una joven universitaria muriese tras ser violada en grupo en un autobús en 2012 en Nueva Delhi, un suceso que conmocionó a la India y trascendió fuera de sus fronteras.

Fuente: Tribuna Feminista