agosto 16, 2018

¡Ni anormales, ni asexuadas! El Derecho a la Sexualidad de las Mujeres con Discapacidad Física.


Ilustración de @pink_bits

Todas las mujeres nacemos con un cuerpo. Todos los cuerpos son diferentes y están expuestos a ser calificados por las personas: Los catalogan como “bellos”, “feos”, “esbeltos”, etc. A los cuerpos de las mujeres con discapacidad física, no sólo se les condena llamándoles “anormales” o “deformes”, a ellas, además, se les pone la etiqueta de “asexuadas”.

Así, con una palabra, a las mujeres con discapacidad física se les excluye de los derechos sexuales y reproductivos, mismos que están reconocidos por la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. “Te ven como un ser asexuado, como un niño eterno que no puede sentir deseo”, afirma Tania Zurita, mujer con discapacidad física.

En México hasta el 2014, de los 120 millones habitantes, 3.8 millones son mujeres que tienen alguna discapacidad, estos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) las colocan como una minoría, sin embargo, “la sociedad debe estar consciente de que la discapacidad se puede adquirir en cualquier momento de la vida”, afirma María del Pilar Cruz, académica de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).

La condena de la marca

María del Pilar Cruz, quien también es especialista en temas de género, explica que “la discapacidad es en realidad una construcción social, lo que es inherente al cuerpo es: el déficit, la marca corporal o sensorial. Esas marcas hacen que a las personas se les considere como ‘anormales’”.

Ejemplo de ello es, Tania Zurita, psicóloga y defensora de derechos humanos de las personas con discapacidad, ella tiene condrodisplasia punctata recesiva, lo que le provocó deformaciones en el cuerpo, una estatura de 1.17 metros y que utilice una andadera para facilitar su movilidad. Ella es una mujer independiente, pero durante toda su vida se ha enfrentado a la discriminación, prejuicios y estereotipos de belleza.

“Existen barreras sociales que limitan el acceso a derechos, estas barreras están asociadas a ciertas condiciones. Entre las más comunes que se asocian con la limitación de la sexualidad y la reproducción son las que tienen que ver con la postura física y el control sobre el cuerpo”, explica la investigadora de la UPN.

En el artículo “Teoría Feminista y Discapacidad” la investigadora Pilar Cruz afirma que el control de cada persona sobre su cuerpo se asocia a su condición física y existen ideas culturales que definen lo posible y lo deseable para las mujeres en función de sus cuerpos. De esta forma, permea el discurso de que las mujeres con discapacidad no son deseables, por lo tanto, son asexuadas.

“La sexualidad está pensada por y para quienes tienen un cuerpo deseable, y el cuerpo no deseable es aquel que tiene marcas evidentes de malformación, según las posturas eugenésicas”, detalla Pilar Cruz. 

La sexualidad está asociada con la maternidad. Y desde las posturas eugenésicas se piensa que las mujeres no debería tener prácticas erótico-afectivas porque no deberían reproducirse. Por ello, las tratan como infantes eternas y asexuadas.

Para Tania Zurita es esencial que las mujeres con alguna discapacidad conozcan sus derechos humanos, no sólo los sexuales y reproductivos, ya que este conocimiento permite generar conciencia incluso con la familia y con la sociedad.

Tania relata que cuando las mujeres con discapacidad acuden a servicios de salud, los médicos no tocan el tema de salud sexual y reproductiva, o las privan del acceso al area de ginecologia. “Está más aceptado que un hombre que tenga discapacidad pueda tener una vida sexual activa, que una mujer”, crítica.

Romper las barreras

Para las mujeres con discapacidad ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, “es complicado porque te ven como un ser asexuado, como un niño eterno, que no puede sentir deseo, ni tener un libido”, explica Tania Zurita, quien ganó el Premio Nacional de la Mujer 2012.

Emma González, psicóloga y defensora de los derechos de las personas con discapacidad, explica que la infantilización surge cuando los padres sobreprotegen a las personas con discapacidad, pues los educan como seres dependientes y les anulan la posibilidad de ejercer su vida sexual.

Tania confiesa que ha podido superar las barreras, porque sus padres la han apoyado para ser independiente. Asimismo, acceder a la educación, socializar e investigar, le ha ayudado a mantener su autonomía .“Estudiar psicología, me ayudó mucho a abrir la mente y a pensar más en la parte humana de las necesidades”, detalla.

Para que las personas puedan ejercer su sexualidad, Tania menciona que es importante conocer el cuerpo y los límites, saber qué es lo que afecta. Ella sabe que las personas que se quedan en las burbujas – construidas por familias o sociedad – pueden ser más vulnerables a la violencias sexual, porque no conocen formas de prevenir estas agresiones.

Mientras en México permea el discurso de que la única función de la sexualidad es la reproducción, en España, organizaciones y especialistas se plantean iniciativas como la asistencia sexual para personas con discapacidad, una política mediante la que se brinda ayuda a personas con discapacidad, durante y/o después de la actividad sexual en todo aquello que no pueden hacer sin ayuda y que responde al derecho a decidir acerca del cuerpo. 

El documental Yes We Fuck!, representa la vida sexual de las personas con discapacidad, rompe el mito de la asexualidad y de que las mujeres con discapacidad están limitadas para hacer muchas actividades. 

Por Berenice Santos Anastacio 
Fuente: Luchadoras.com

Cómo las mujeres mayas en Guatemala luchan por proteger sus diseños y su identidad.


© Aisling WalshReunión del Consejo local de tejedoras


Las tejedoras mayas se están organizando para defender su arte y presionar por una nueva legislación que reconozca y proteja su "propiedad intelectual colectiva"

"La cultura maya es como los hilos de nuestros tejidos", cuenta Carmelina Lix Socop, refiriéndose a los textiles de colores brillantes que se han convertido en casi un sinónimo de la industria turística en Guatemala. Dichas prendas también han aparecido en boutiques y tiendas de moda en todo el mundo.

"No podemos separar nuestro lenguaje de nuestra alimentación, nuestra espiritualidad de nuestros tejidos. Todos ellos son parte de la misma cultura y de nuestra lucha para proteger nuestra identidad", explica Socop, una de las fundadoras del consejo local de tejedores en Tecpan, a unos 80 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, la capital.

Socop es una de las muchas mujeres mayas en Guatemala que ahora se están organizando para defender su arte, e impulsar una nueva legislación para reconocer y proteger sus diseños tradicionales y su "propiedad intelectual colectiva".

Esa legislación, sostienen las tejedoras, es necesaria para proteger su arte de la apropiación por parte de empresas e individuos de todo el mundo.

"Estudiamos la posibilidad de denunciar a las empresas por robo de propiedad intelectual y descubrimos que no existe protección para la propiedad intelectual colectiva", afirma Milvia Aspuac, directora de la Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez (AFEDES), que forma parte del Movimiento Nacional de Tejedoras.

"Así nos dimos cuenta de la necesidad de modificar las leyes existentes", me explica, y de crear una nueva legislación "que reconozca y proteja los diseños mayas como parte del patrimonio colectivo de las comunidades indígenas de Guatemala".

El telar de cintura es un arte que se ha transmitido a través de las comunidades mayas durante generaciones.

Hoy en día estos textiles, junto con imágenes de tejedoras sonrientes, se utilizan para promocionar Guatemala a los turistas extranjeros (incluso en la cuenta de Instagram de la Agencia de Turismo del gobierno y en vallas publicitarias en Estados Unidos).

Los clientes de los centros comerciales y las tiendas de grandes marcas de moda de todo el mundo también deben haber encontrado diseños inspirados en los tejidos mayas colgados de sus bastidores o en línea.

Cada vez más diseñadores guatemaltecos y compañías internacionales como UNIK, María's Bags (con bolsos a la venta por casi 1500 dólares) e Hiptipico (con productos en venta en ASOS, Urban Outfitters y Free People) usan diseños mayas en sus productos.

Otras marcas como Missoni y Valentino también han creado líneas de moda "inspiradas" en textiles guatemaltecos. Dichos productos a menudo se comercializan a clientes internacionales de clase alta.

Pero las tejedoras locales dicen que no se han beneficiado de este interés comercial e internacional por el trabajo de sus comunidades, al mismo tiempo que tienen que enfrentarse a la nueva competencia que suponen los productores en masa, los telares mecánicos y la potencial creación de una patente de sus diseños por parte de otras personas o corporaciones.

En Tecpan, Socop, quien también es maestra de escuela, asegura que está orgullosa de usar el huipil y corte (blusa y falda tradicionales) de su comunidad.

Sin embargo, cuenta, muchas mujeres que quieren usar ropa tradicional pueden terminar comprando textiles de producción masiva porque son más baratos.

También hay un gran mercado local para huipiles usados que pueden llevar hasta tres meses de trabajo para una tejedora. Un huipil tradicional puede costar entre 50 y 250 dólares, pero con el cuidado adecuado podría durar hasta 35 años.

Mientras que los textiles hechos con los telares mecánicos pueden producirse en apenas 30 minutos y solamente cuestan 20 dólares. Otros productores simplemente imprimen diseños mayas u otros en tela y cobran aún menos a los clientes.

Las tejedoras locales no pueden competir con estos precios, según Aspuac de AFEDES.

Y añade que la posibilidad de que las personas o empresas puedan patentar diseños creados y reproducidos por las comunidades durante generaciones pone en riesgo a las tejedoras que podrían incurrir sanciones financieras o legales si continúan usándolos.

En Guatemala también existe una gran presión social para abandonar el uso de la indumentaria maya


"Las niñas y mujeres han dejado de usar nuestra ropa porque se considera anticuada o porque sufren discriminación".

"Si usas nuestra indumentaria indígena en Guatemala te conviertes en una María", agregó Aspuac en AFEDES. "Eres solo otra María. Serás insultada, escupida o tratada como una sirvienta ".

© Aisling WalshTejidos de patrones mayas

Jovita Tzul Tzul, una abogada maya que apoya al Movimiento Nacional de Tejedoras dice que los tejidos mayas adquieren valor dependiendo de quienes los venden o los usan.

"Nuestra ropa, cuando la usamos nosotras, se considera poco más que trapos, pero cuando la usan cuerpos blancos se convierte en algo hermoso".

Algunas compañías que comercializan los diseños inspirados en los tejidos mayas han subcontratado el trabajo a tejedoras locales. Pero AFEDES también descubrió que algunas de esas compañías, que dicen pagar salarios justos a las tejedoras, en realidad no lo hacen, asegura Aspuac.

Esta industria no está regulada, explica; sin precios mínimos ni máximos y con relativamente pocas tejedoras, se organizan en cooperativas que pueden exigir un mejor precio. Las empresas compran a particulares, negociando precios uno a uno.

Cuando AFEDES llevó a cabo una encuesta informal de las tejedoras en Santiago Sacatepéquez, donde se encuentra su oficina, descubrieron que las mujeres recibían a veces tan solo entre 50 centavos y 20 dólares por sus huipiles (nuevos y usados).

Por otra parte, cuando las tejedoras intentaron exportar directamente sus productos, se encontraron con múltiples obstáculos.

Tzul Tzul cuenta que estos obstáculos incluyen obtener las certificaciones necesarias de la autoridad nacional de exportación. El sistema, dice, favorece a los grandes productores comerciales y no a las tejedoras individuales ni a las pequeñas cooperativas.
La propiedad intelectual colectiva

Ahora, AFEDES y el Movimiento Nacional de Tejedoras están exigiendo reformas a las leyes de propiedad intelectual existentes en Guatemala para reconocer y proteger la propiedad intelectual colectiva de las comunidades mayas.

En febrero de 2017, el Movimiento Nacional de Tejedoras propuso reformas a la ley de derechos de autor de Guatemala para reconocer los derechos colectivos de la propiedad intelectual.

También presentaron un amparo el pasado diciembre (que está aún ante los tribunales) contra el Instituto de Turismo Guatemalteco InGuat por usar imágenes de las mujeres y los tejidos mayas sin su permiso ni remuneración.

© Aisling WalshSocop muestra su huipil

Actualmente, las tejedoras están preparando un proyecto de ley para presentar ante el Congreso que propone proteger específicamente los tejidos mayas como parte del patrimonio de las comunidades mayas (en vez de patrimonio nacional) y regular el uso de sus tejidos y diseños.

Este proyecto de ley establecería mecanismos para el correcto uso de los diseños mayas por parte de terceros, y sanciones para quienes incumplan las normas. Los consejos locales de tejedoras, que están creando inventarios de diseños y patrones, serían los responsables de otorgar permisos y administrar los derechos de autor.

Las tejedoras esperan completar y presentar esta propuesta antes del final de este año. Sin embargo, existen pocas probabilidades de que logran aprobar la ley antes de las próximas elecciones en junio de 2019 y ya anticipan la oposición de las autoridades de turismo y exportación.

El Movimiento Nacional de Tejedoras ha establecido escuelas de tejido locales para enseñar las técnicas ancestrales y el significado de los símbolos y figuras utilizados. Enfatiza que el tejido maya es un arte complejo y significativo.

Estos tejidos finos, a veces con figuras y símbolos antiguos, no están hechos únicamente para ser atractivos; también pueden reflejar la historia de las comunidades o un aspecto de la cosmovisión maya.

Cuando nos conocimos en Tecpan, Socop llevaba un huipil de su comunidad que tiene un patrón en zigzag que representa uno de los dioses mayas más importantes, Kumatzin, la serpiente emplumada, y los altibajos de la vida.

"Nuestros huipiles están llenos de geometría y matemática", cuenta Socop. "El número de hilos utilizados puede depender de la edad de quien lo lleva, o reflejar números sagrados del calendario maya".

"Todo este conocimiento se perderá si no protegemos nuestro arte", advierte.

Por Aisling Walsh
Fuente: Awid
* Este artículo pertenece a la serie sobre derechos de las mujeres y justicia económica de 50.50 y de la Asociación por los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID). Publicado originalmente en 50.50

agosto 15, 2018

Enamoramiento, esa locura transitoria.

Sentirse feliz al lado de una pareja, no es sinónimo de amarla.


No existe el amor de por vida, solamente la adaptación a los cambios subjetivos que genera el amor.

En esta época estival, cuando unos amores van y otros vienen, nos preguntamos siempre qué significa el amor, y aprendemos a distinguir perfectamente cuándo nos hemos enamorado. Si bien es cierto que muchas personas están en pareja sin estar enamoradas, solamente como pacto que refiere compañía y otros menesteres, cuando la sinrazón entra en juego, difícilmente podemos definir qué nos pasa, pero si nos ha pasado, definitivamente, lo identificamos; a eso se le llama enamorarse perdidamente.

Al enamorado se le concede en cierta forma una licencia de futuro, que necesariamente podrá utilizar o no, pero se le niega al amante que es el protagonista de ese gran amor. Realmente proponerse a hablar de amor es una empresa inútil cuando el enamorado así se siente. El amor decide por fuera de la razón; elegimos a veces irracionalmente a una persona a sabiendas de que somos los perdedores. De hecho, en todo cambio vital, siempre se encuentra un amor distinto que nos complementa y nos hace llevar a cabo tareas sinsentido; esas que de antemano se escapan a la cordura.

La pasión no quiere tener razón, solo sucede, por eso el único lenguaje que el amor conoce es la contradicción; esa en la que se anidan normalmente conductas que nada tienen que ver con uno, pero que suceden.

Sentirse feliz al lado de una pareja, no es sinónimo de amarla. La vida, los proyectos, los hijos, pueden no reparar en el amor y sí en una monotonía que nos hace adentrarnos en un proyecto vital en el que estamos muertos si hablamos de amor. La empresa común que llamamos matrimonio es la tumba del amor para muchos que lo han experimentado. El conformismo social, poner fechas a todo, programar dónde, cómo y cuándo, hace que el deseo inicial de un enamorado sea agotado y salga a relucir el aburrimiento como forma de vida.

La brutalidad en la que se ven inmersos los enamorados de verdad cuyo placer se ve en sus miradas, queda lejos de lo que consideramos en occidente amar. Entonces, ¿cuál es el amor verdadero? El amor es una creencia en la que se está, es una certeza, es saberse amado sin lugar a duda, a pesar del tiempo, de las circunstancias, de no ser la persona más bella, ni de estar en la mejor época. El amor, además es un encuentro con un acontecimiento único que en algunas ocasiones va de la mano del azar, de la casualidad, de la sorpresa.

Todos los que se han enamorado alguna vez, siempre definen el hecho como algo que sucedió, algo que no tuvo preámbulo, algo definitivamente imprevisto. No elegimos de quién nos enamoramos, sucede.

Tenemos que mantener la esperanza de que al otro le haya sucedido igual para que el deseo se anide en nosotros. Esperanza que realmente es un afecto que no podemos separar de hecho de la temporalidad. La certeza de ser amado, el delirio de ser amado, la duda, siempre la duda… Entonces es cuando sucede el amor imaginario, el simbólico, el real. Ese que una vez más no distinguimos.

Ahí comienza la teoría del amor. No todos los amores son iguales, y por tanto, no todas las relaciones amorosas debemos considerarlas de la misma manera. Si vemos cómo ha dedicado la psicología de las emociones a clasificar al amor, entenderemos que los esfuerzos de Sternberg sobre los tipos de amor no están muy descaminados. La relación amorosa puede ser entendida a partir de los elementos que componen la intimidad, la pasión y el compromiso; pilares que se apoyan más en uno, otras; en otro; otras en tan solo uno, etc.

La intimidad sería aquello que nos gusta de una persona al margen del sentimiento; lo que nos interesa, lo que realmente conlleva toda relación amorosa. La pasión refiere al sentimiento de atracción física y mental que ejerce la otra persona en nosotros, que pasa de la excitación del encuentro real o a lo que imaginamos cuando se va; digamos que es la parte ciega del amor; la que no distingue, la que nos hace a veces, perder la cabeza. Y finalmente el compromiso, podría denominarse como el concepto más sobrio, en donde se organiza un futuro; ser compañeros de vida, ser uno.

Estos ingredientes que nunca son eternos, pasan por diferentes estadios a lo largo de los días. Las épocas en donde la intimidad, la pasión y el compromiso se combinan sería la perfecta. Aunque la pasión será la que más crezca en relación con los demás, pronto se estancará y dejará pasar al compromiso o a la intimidad. En todo caso, habíamos de apenas, tres o cuatro años en el mejor de los casos si no se ha estructurado otro plan de vida.

Cuando existe un enamoramiento, la dopamina, sustancia química responsable de dicho evento, mantendrá al enamorado unos tres años atontado porque como proceso transitorio, conductual y neuroquímico, afortunadamente solamente dura unos mil días. En ese proceso, la disminución de la dopamina, proceso en el que el cerebro desensibiliza las emociones, es cuando este fenómeno se termina. Tras la liberación masiva de dopamina en el núcleo accumbens del cerebro, la acción que involucra a su vez una disminución de la activación en la corteza prefrontal, hace que el enamorado no haga las cosas con razón, porque esta se ve mermada de una forma neurofisiológica. Este proceso no es debuta igual en las mujeres dado que sus hemisferios que están conectado de otra forma, integran el cerebral izquierdo subjetivo y analítico junto con el derecho, creativo y organizacional. La mujer percibe una liberación de dopamina y oxitocina pero la integración de las emociones en la mujer es mucho más alta que en los varones, que ven anulada su voluntad.

En una palabra, no existe el amor de por vida, solamente la adaptación a los cambios subjetivos que genera el amor, con los que aprendemos a querer, proyectamos una vida y mantenemos un proyecto en común o no, y en el transcurso del mismo, buscamos otras parejas que nos complementen en otros aspectos, que no son solo los que comporta el amor que llega de pronto. En realidad, cuando nos vamos haciendo mayores buscamos otras formas de amor, no el enamoramiento; quizá, porque ya hemos sufrido y también hemos aprendido a ser más selectivos.

Fuente: SemMéxico

Machismo ‘incel’, misoginia desde el victimismo.

A diferencia del discurso machista tradicional, los incel no expresan su misoginia desde la superioridad sino desde el victimismo. El desprecio y el odio hacia las mujeres no adquieren la forma de la afirmación de un género que se cree superior, sino la de un grupo social que se cree víctima. 



La pista la dio un mensaje en Facebook. Horas antes de provocar el atentado que acabaría con la vida de diez personas y dejaría heridas a otras 15, Alek Minassian había publicado en su muro un texto en el que llamaba a “la rebelión de los incel” y alababa a Elliot Rodger. El mensaje contenía términos difíciles de identificar, como chad o stacey, pero la referencia a Rodger no dejaba lugar a dudas. A finales de mayo de 2014, Rodger había asesinado a seis personas en el campus de la Universidad de California, suicidándose antes de ser detenido por la Policía. La motivación del atentado se encontraba en un vídeo colgado horas antes en YouTube en el que culpaba de la masacre a las mujeres que le habían rechazado: “Si no os puedo tener, os destruiré”.

El texto en el muro de Minassian puso el foco de la prensa en los incel, una comunidad surgida en foros como 4chan y Reddit, y cuyos miembros tienen en común una profunda misoginia. Su discurso no tiene nada que no hayamos visto demasiadas veces en las cloacas del patriarcado, pero la forma en que se expresa sí tiene una novedad interesante. A diferencia del discurso machista tradicional, los incel no expresan su misoginia desde la superioridad sino desde el victimismo. El desprecio y el odio hacia las mujeres no adquieren la forma de la afirmación de un género que se cree superior, sino la de un grupo social que se cree víctima. Los incel creen tener el derecho a exigir la atención, los cuidados y el deseo sexual de las mujeres, pero ese derecho se exige porque se consideran víctimas y creen que, como tales, la sociedad y, en concreto las mujeres, deben reparar su situación. En los dos casos hay desprecio, odio y violencia hacia las mujeres, pero la exigencia parte de dos posicionamientos ideológicos diferentes y, por tanto, tiene implicaciones políticas y sociales diferentes.

Una posible pista sobre estas implicaciones se encuentra en un grupo social más amplio de la sociedad estadounidense, a la que pertenecen los incel y que está formado por hombres blancos heterosexuales de clases medias y bajas, y de ideología racista y machista. Los análisis electorales señalaron a este grupo social como responsable de la victoria de Donald Trump, que supo explotar el descontento producido por el empeoramiento en las condiciones de vida de las clases trabajadoras. Para lograrlo, alimentó un discurso victimista que presentaba a este grupo social como un colectivo oprimido, como una víctima de grupos de presión formados por mujeres, migrantes y minorías racializadas que habrían conseguido imponer sus reivindicaciones e intereses.

En realidad, el discurso no era más que una apropiación perversa de las tesis del privilegio y la interseccionalidad, pero fue tremendamente efectivo porque permitió crear un sentimiento de identidad y pertenencia que, además, era capaz de explicar el empeoramiento en las condiciones de vida de ese sector de la población. La élite económica y política a la que pertenece Trump conseguía así responsabilizar a los inmigrantes, las mujeres y las minorías racializadas de lo que en realidad solo era culpa suya.

La consolidación de este sentimiento identitario se produjo fundamentalmente en internet, especialmente en foros en los que los integrantes compartían opiniones e iban creando códigos propios a base de memes y términos nuevos. En siguiente paso fue el activismo en la red, que permitió la aparición de campañas de acoso salvaje, como la que vivió Zoey Quinn cuando su ex novio colgó fotos e información privada. Sin embargo, no se quedó ahí. La manifestación racista de Charlottesville en agosto del año pasado y los disturbios posteriores, en los que fue asesinada una activista de izquierdas, evidenciaron que este sentimiento identitario había dado un paso más. 
La capacidad de organización política de esta identidad racista y machista, tanto en las redes como fuera de ella, mostraba el riesgo de que actuase como la base social de candidaturas políticas como la de Donald Trump y de grupos como el National Policy Institute de Richard Spencer, de ideología abiertamente nazi y que ha adquirido visibilidad a partir de lo sucedido en Charlotesville. En el Estado español, las miradas se han centrado en Forocoches, que ha importado una gran parte del vocabulario incel y desde donde se han organizado campañas de activismo, como la que impidió el evento Gaming Ladies.

Para frenar este discurso e impedir que sus defensores consigan aupar políticamente a candidaturas de extrema derecha, quizá la única posibilidad sea el fortalecimiento de un discurso de clase capaz de generar una identidad fuerte y de señalar las verdaderas causas del aumento de la pobreza, el paro y la precariedad. Sin embargo, para ello debería ser capaz de integrar adecuadamente el feminismo y el antirracismo, algo que todavía está pendiente.

Por Layla Martínez
Fuente: El Salto

agosto 14, 2018

Argentina “El acuerdo con el FMI perjudica principalmente a las mujeres”

Que Christine Lagarde pida más personal femenino en los contingentes que viajan a tomar deuda con el FMI no se traduce en economía feminista. Con los peores números económicos del país, esta semana llegó el Fondo a monitorear un acuerdo que impacta con mayor dureza en las mujeres.


Cuando el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne fue a visitar a la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde a Washington para ultimar los detalles del nuevo acuerdo, Lagarde lo retó: “estás corto de mujeres”. El ex panelista de TN dijo “lo mejoraremos”. Los medios se hicieron eco de la chanza de Lagarde, legitimando la chicana, como si un plantel con representación igualitaria de géneros pudiera suturar los reclamos del feminismo. Muy pocos dijeron que el acuerdo impulsado por el gobierno de Mauricio Macri con el organismo que llegó esta semana a la Argentina para realizar el primer monitoreo, perjudica principalmente a las mujeres.

Los datos son concretos y así lo entiende Soledad Alonso, secretaria de prensa del Secasfpi, sindicato del ANSES, y parte de Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal de los Trabajadores de la CGT. En una entrevista con LATFEM explicó los motivos por los cuales desde la llegada de Cambiemos al gobierno y, sobre todo, desde el acuerdo con el FMI se derrumbó el sistema previsional, perjudicando especialmente a las mujeres.

—¿Cómo leés la vuelta del FMI a la Argentina después de catorce años?

—Es una catástrofe y es una regresión de derechos. Primero deberíamos poner sobre la mesa qué es lo que se había ganado, sobre todo en materia previsional. En los gobiernos de Néstor y de Cristina se restituyeron derechos especialmente para las mujeres. Cuando llegó Néstor había 2,5 millones de jubiladxs. En diciembre de 2015, CFK se fue con 6 millones. De ese doble de personas que logramos incluir, el 70% eran mujeres. Y esto se logró con las tres moratorias, con la ley de jubilación a las amas de casa, con la AUH, y los planes Procrear y Progresar.




—Significó independencia económica para las mujeres…

—Exacto. Significó independencia económica y reivindicación social, porque representó sobre todo, reconocer el trabajo no remunerado que tenemos las mujeres. La estatización de las AFJP y la consecuente creación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) fue una de las políticas públicas más feministas de todos los tiempos. Las moratorias, que sobre todo fueron para las amas de casa, implicaban un plan de cuotas por las cuales las mujeres que no habían aportado nunca al sistema pudieran hacerlo a través de cuotas que se les iba descontando con la jubilación. Macri tiró todo por la borda.

—¿Cómo funcionaba el FGS y qué pasó desde la llegada del macrismo?

—El FGS es un fondo que tiene como objetivo principal un mecanismo de virtuosidad. Lo integran la plata de las ex AFJP, parte contributiva de impuestos de IVA y de Ganancias y de otros impuestos como el combustible y el tabaco; títulos y créditos públicos; plazos fijos, fondos comunes de inversión, fideicomisos financieros, cédulas hipotecarias, acciones de sociedades anónimas. Este FGS era intangible. Es decir, con los intereses que se generaban de ese fondo se les pagaba a los jubiladxs. Entonces el primer fraude a los jubiladxs de este Gobierno es la ley de reparación histórica, que lo vendieron como un avance y terminó siendo un retroceso, porque el único objetivo que tenía esa ley era meter mano en el FGS y blanquear capitales. Esto se agudizó con la reforma jubilatoria de diciembre y estalló con el acuerdo del FMI.

—¿Por qué?

—Porque con la reforma jubilatoria cambió la fórmula con la que se calcula la jubilación y se establecieron tres categorías de jubiladxs, cuando el kirchnerismo lo que hizo fue unificar y dar dos aumentos por año. Están lxs de primera, que son los que tienen treinta años de aportes en blanco, que son lxs que más cobran porque están habilitados a cobrar el 82% del salario mínimo vital y móvil; lxs de segunda que son lxs que llegan a través de las moratorias que no les corresponde ese 82%, solo cobran la mínima; y lxs de tercera, que son los que entran en lo que se llama la Pensión Universal para Adulto Mayor (PUAM) que cobran el 80% de la jubilación mínima. Esto además de tener 65 años la persona y no es algo hereditario, como si lo era antes. Y adiviná: las mujeres estamos en la segunda y tercera categoría. En términos concretos, con la ley nueva se está perdiendo un haber por año. Y para lxs próximxs jubiladxs el cálculo para su jubilación va a ser un 20% menos con la ley anterior.

—O sea que son las que cobrarían menos…

—Sí. Porque a las mujeres nos cuesta más haber tenido un trabajo en blanco durante tantos años, cobrando un buen salario a diferencia de un varón. La famosa “brecha salarial” o el “techo de cristal” tiene consecuencias directas en la jubilación. Al ganar menos, nuestra jubilación es menos. Entonces en vez de nivelar para arriba, este gobierno hizo que nivelemos para abajo entonces entramos en las categorías inferiores. Y también perjudica a la que nos vamos a jubilar, porque ya tenemos que entrar a los 65 años o 70 como quiere el FMI.

Fuente: Latfem