agosto 15, 2018

Enamoramiento, esa locura transitoria.

Sentirse feliz al lado de una pareja, no es sinónimo de amarla.


No existe el amor de por vida, solamente la adaptación a los cambios subjetivos que genera el amor.

En esta época estival, cuando unos amores van y otros vienen, nos preguntamos siempre qué significa el amor, y aprendemos a distinguir perfectamente cuándo nos hemos enamorado. Si bien es cierto que muchas personas están en pareja sin estar enamoradas, solamente como pacto que refiere compañía y otros menesteres, cuando la sinrazón entra en juego, difícilmente podemos definir qué nos pasa, pero si nos ha pasado, definitivamente, lo identificamos; a eso se le llama enamorarse perdidamente.

Al enamorado se le concede en cierta forma una licencia de futuro, que necesariamente podrá utilizar o no, pero se le niega al amante que es el protagonista de ese gran amor. Realmente proponerse a hablar de amor es una empresa inútil cuando el enamorado así se siente. El amor decide por fuera de la razón; elegimos a veces irracionalmente a una persona a sabiendas de que somos los perdedores. De hecho, en todo cambio vital, siempre se encuentra un amor distinto que nos complementa y nos hace llevar a cabo tareas sinsentido; esas que de antemano se escapan a la cordura.

La pasión no quiere tener razón, solo sucede, por eso el único lenguaje que el amor conoce es la contradicción; esa en la que se anidan normalmente conductas que nada tienen que ver con uno, pero que suceden.

Sentirse feliz al lado de una pareja, no es sinónimo de amarla. La vida, los proyectos, los hijos, pueden no reparar en el amor y sí en una monotonía que nos hace adentrarnos en un proyecto vital en el que estamos muertos si hablamos de amor. La empresa común que llamamos matrimonio es la tumba del amor para muchos que lo han experimentado. El conformismo social, poner fechas a todo, programar dónde, cómo y cuándo, hace que el deseo inicial de un enamorado sea agotado y salga a relucir el aburrimiento como forma de vida.

La brutalidad en la que se ven inmersos los enamorados de verdad cuyo placer se ve en sus miradas, queda lejos de lo que consideramos en occidente amar. Entonces, ¿cuál es el amor verdadero? El amor es una creencia en la que se está, es una certeza, es saberse amado sin lugar a duda, a pesar del tiempo, de las circunstancias, de no ser la persona más bella, ni de estar en la mejor época. El amor, además es un encuentro con un acontecimiento único que en algunas ocasiones va de la mano del azar, de la casualidad, de la sorpresa.

Todos los que se han enamorado alguna vez, siempre definen el hecho como algo que sucedió, algo que no tuvo preámbulo, algo definitivamente imprevisto. No elegimos de quién nos enamoramos, sucede.

Tenemos que mantener la esperanza de que al otro le haya sucedido igual para que el deseo se anide en nosotros. Esperanza que realmente es un afecto que no podemos separar de hecho de la temporalidad. La certeza de ser amado, el delirio de ser amado, la duda, siempre la duda… Entonces es cuando sucede el amor imaginario, el simbólico, el real. Ese que una vez más no distinguimos.

Ahí comienza la teoría del amor. No todos los amores son iguales, y por tanto, no todas las relaciones amorosas debemos considerarlas de la misma manera. Si vemos cómo ha dedicado la psicología de las emociones a clasificar al amor, entenderemos que los esfuerzos de Sternberg sobre los tipos de amor no están muy descaminados. La relación amorosa puede ser entendida a partir de los elementos que componen la intimidad, la pasión y el compromiso; pilares que se apoyan más en uno, otras; en otro; otras en tan solo uno, etc.

La intimidad sería aquello que nos gusta de una persona al margen del sentimiento; lo que nos interesa, lo que realmente conlleva toda relación amorosa. La pasión refiere al sentimiento de atracción física y mental que ejerce la otra persona en nosotros, que pasa de la excitación del encuentro real o a lo que imaginamos cuando se va; digamos que es la parte ciega del amor; la que no distingue, la que nos hace a veces, perder la cabeza. Y finalmente el compromiso, podría denominarse como el concepto más sobrio, en donde se organiza un futuro; ser compañeros de vida, ser uno.

Estos ingredientes que nunca son eternos, pasan por diferentes estadios a lo largo de los días. Las épocas en donde la intimidad, la pasión y el compromiso se combinan sería la perfecta. Aunque la pasión será la que más crezca en relación con los demás, pronto se estancará y dejará pasar al compromiso o a la intimidad. En todo caso, habíamos de apenas, tres o cuatro años en el mejor de los casos si no se ha estructurado otro plan de vida.

Cuando existe un enamoramiento, la dopamina, sustancia química responsable de dicho evento, mantendrá al enamorado unos tres años atontado porque como proceso transitorio, conductual y neuroquímico, afortunadamente solamente dura unos mil días. En ese proceso, la disminución de la dopamina, proceso en el que el cerebro desensibiliza las emociones, es cuando este fenómeno se termina. Tras la liberación masiva de dopamina en el núcleo accumbens del cerebro, la acción que involucra a su vez una disminución de la activación en la corteza prefrontal, hace que el enamorado no haga las cosas con razón, porque esta se ve mermada de una forma neurofisiológica. Este proceso no es debuta igual en las mujeres dado que sus hemisferios que están conectado de otra forma, integran el cerebral izquierdo subjetivo y analítico junto con el derecho, creativo y organizacional. La mujer percibe una liberación de dopamina y oxitocina pero la integración de las emociones en la mujer es mucho más alta que en los varones, que ven anulada su voluntad.

En una palabra, no existe el amor de por vida, solamente la adaptación a los cambios subjetivos que genera el amor, con los que aprendemos a querer, proyectamos una vida y mantenemos un proyecto en común o no, y en el transcurso del mismo, buscamos otras parejas que nos complementen en otros aspectos, que no son solo los que comporta el amor que llega de pronto. En realidad, cuando nos vamos haciendo mayores buscamos otras formas de amor, no el enamoramiento; quizá, porque ya hemos sufrido y también hemos aprendido a ser más selectivos.

Fuente: SemMéxico

Machismo ‘incel’, misoginia desde el victimismo.

A diferencia del discurso machista tradicional, los incel no expresan su misoginia desde la superioridad sino desde el victimismo. El desprecio y el odio hacia las mujeres no adquieren la forma de la afirmación de un género que se cree superior, sino la de un grupo social que se cree víctima. 



La pista la dio un mensaje en Facebook. Horas antes de provocar el atentado que acabaría con la vida de diez personas y dejaría heridas a otras 15, Alek Minassian había publicado en su muro un texto en el que llamaba a “la rebelión de los incel” y alababa a Elliot Rodger. El mensaje contenía términos difíciles de identificar, como chad o stacey, pero la referencia a Rodger no dejaba lugar a dudas. A finales de mayo de 2014, Rodger había asesinado a seis personas en el campus de la Universidad de California, suicidándose antes de ser detenido por la Policía. La motivación del atentado se encontraba en un vídeo colgado horas antes en YouTube en el que culpaba de la masacre a las mujeres que le habían rechazado: “Si no os puedo tener, os destruiré”.

El texto en el muro de Minassian puso el foco de la prensa en los incel, una comunidad surgida en foros como 4chan y Reddit, y cuyos miembros tienen en común una profunda misoginia. Su discurso no tiene nada que no hayamos visto demasiadas veces en las cloacas del patriarcado, pero la forma en que se expresa sí tiene una novedad interesante. A diferencia del discurso machista tradicional, los incel no expresan su misoginia desde la superioridad sino desde el victimismo. El desprecio y el odio hacia las mujeres no adquieren la forma de la afirmación de un género que se cree superior, sino la de un grupo social que se cree víctima. Los incel creen tener el derecho a exigir la atención, los cuidados y el deseo sexual de las mujeres, pero ese derecho se exige porque se consideran víctimas y creen que, como tales, la sociedad y, en concreto las mujeres, deben reparar su situación. En los dos casos hay desprecio, odio y violencia hacia las mujeres, pero la exigencia parte de dos posicionamientos ideológicos diferentes y, por tanto, tiene implicaciones políticas y sociales diferentes.

Una posible pista sobre estas implicaciones se encuentra en un grupo social más amplio de la sociedad estadounidense, a la que pertenecen los incel y que está formado por hombres blancos heterosexuales de clases medias y bajas, y de ideología racista y machista. Los análisis electorales señalaron a este grupo social como responsable de la victoria de Donald Trump, que supo explotar el descontento producido por el empeoramiento en las condiciones de vida de las clases trabajadoras. Para lograrlo, alimentó un discurso victimista que presentaba a este grupo social como un colectivo oprimido, como una víctima de grupos de presión formados por mujeres, migrantes y minorías racializadas que habrían conseguido imponer sus reivindicaciones e intereses.

En realidad, el discurso no era más que una apropiación perversa de las tesis del privilegio y la interseccionalidad, pero fue tremendamente efectivo porque permitió crear un sentimiento de identidad y pertenencia que, además, era capaz de explicar el empeoramiento en las condiciones de vida de ese sector de la población. La élite económica y política a la que pertenece Trump conseguía así responsabilizar a los inmigrantes, las mujeres y las minorías racializadas de lo que en realidad solo era culpa suya.

La consolidación de este sentimiento identitario se produjo fundamentalmente en internet, especialmente en foros en los que los integrantes compartían opiniones e iban creando códigos propios a base de memes y términos nuevos. En siguiente paso fue el activismo en la red, que permitió la aparición de campañas de acoso salvaje, como la que vivió Zoey Quinn cuando su ex novio colgó fotos e información privada. Sin embargo, no se quedó ahí. La manifestación racista de Charlottesville en agosto del año pasado y los disturbios posteriores, en los que fue asesinada una activista de izquierdas, evidenciaron que este sentimiento identitario había dado un paso más. 
La capacidad de organización política de esta identidad racista y machista, tanto en las redes como fuera de ella, mostraba el riesgo de que actuase como la base social de candidaturas políticas como la de Donald Trump y de grupos como el National Policy Institute de Richard Spencer, de ideología abiertamente nazi y que ha adquirido visibilidad a partir de lo sucedido en Charlotesville. En el Estado español, las miradas se han centrado en Forocoches, que ha importado una gran parte del vocabulario incel y desde donde se han organizado campañas de activismo, como la que impidió el evento Gaming Ladies.

Para frenar este discurso e impedir que sus defensores consigan aupar políticamente a candidaturas de extrema derecha, quizá la única posibilidad sea el fortalecimiento de un discurso de clase capaz de generar una identidad fuerte y de señalar las verdaderas causas del aumento de la pobreza, el paro y la precariedad. Sin embargo, para ello debería ser capaz de integrar adecuadamente el feminismo y el antirracismo, algo que todavía está pendiente.

Por Layla Martínez
Fuente: El Salto

agosto 14, 2018

Argentina “El acuerdo con el FMI perjudica principalmente a las mujeres”

Que Christine Lagarde pida más personal femenino en los contingentes que viajan a tomar deuda con el FMI no se traduce en economía feminista. Con los peores números económicos del país, esta semana llegó el Fondo a monitorear un acuerdo que impacta con mayor dureza en las mujeres.


Cuando el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne fue a visitar a la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde a Washington para ultimar los detalles del nuevo acuerdo, Lagarde lo retó: “estás corto de mujeres”. El ex panelista de TN dijo “lo mejoraremos”. Los medios se hicieron eco de la chanza de Lagarde, legitimando la chicana, como si un plantel con representación igualitaria de géneros pudiera suturar los reclamos del feminismo. Muy pocos dijeron que el acuerdo impulsado por el gobierno de Mauricio Macri con el organismo que llegó esta semana a la Argentina para realizar el primer monitoreo, perjudica principalmente a las mujeres.

Los datos son concretos y así lo entiende Soledad Alonso, secretaria de prensa del Secasfpi, sindicato del ANSES, y parte de Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal de los Trabajadores de la CGT. En una entrevista con LATFEM explicó los motivos por los cuales desde la llegada de Cambiemos al gobierno y, sobre todo, desde el acuerdo con el FMI se derrumbó el sistema previsional, perjudicando especialmente a las mujeres.

—¿Cómo leés la vuelta del FMI a la Argentina después de catorce años?

—Es una catástrofe y es una regresión de derechos. Primero deberíamos poner sobre la mesa qué es lo que se había ganado, sobre todo en materia previsional. En los gobiernos de Néstor y de Cristina se restituyeron derechos especialmente para las mujeres. Cuando llegó Néstor había 2,5 millones de jubiladxs. En diciembre de 2015, CFK se fue con 6 millones. De ese doble de personas que logramos incluir, el 70% eran mujeres. Y esto se logró con las tres moratorias, con la ley de jubilación a las amas de casa, con la AUH, y los planes Procrear y Progresar.




—Significó independencia económica para las mujeres…

—Exacto. Significó independencia económica y reivindicación social, porque representó sobre todo, reconocer el trabajo no remunerado que tenemos las mujeres. La estatización de las AFJP y la consecuente creación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) fue una de las políticas públicas más feministas de todos los tiempos. Las moratorias, que sobre todo fueron para las amas de casa, implicaban un plan de cuotas por las cuales las mujeres que no habían aportado nunca al sistema pudieran hacerlo a través de cuotas que se les iba descontando con la jubilación. Macri tiró todo por la borda.

—¿Cómo funcionaba el FGS y qué pasó desde la llegada del macrismo?

—El FGS es un fondo que tiene como objetivo principal un mecanismo de virtuosidad. Lo integran la plata de las ex AFJP, parte contributiva de impuestos de IVA y de Ganancias y de otros impuestos como el combustible y el tabaco; títulos y créditos públicos; plazos fijos, fondos comunes de inversión, fideicomisos financieros, cédulas hipotecarias, acciones de sociedades anónimas. Este FGS era intangible. Es decir, con los intereses que se generaban de ese fondo se les pagaba a los jubiladxs. Entonces el primer fraude a los jubiladxs de este Gobierno es la ley de reparación histórica, que lo vendieron como un avance y terminó siendo un retroceso, porque el único objetivo que tenía esa ley era meter mano en el FGS y blanquear capitales. Esto se agudizó con la reforma jubilatoria de diciembre y estalló con el acuerdo del FMI.

—¿Por qué?

—Porque con la reforma jubilatoria cambió la fórmula con la que se calcula la jubilación y se establecieron tres categorías de jubiladxs, cuando el kirchnerismo lo que hizo fue unificar y dar dos aumentos por año. Están lxs de primera, que son los que tienen treinta años de aportes en blanco, que son lxs que más cobran porque están habilitados a cobrar el 82% del salario mínimo vital y móvil; lxs de segunda que son lxs que llegan a través de las moratorias que no les corresponde ese 82%, solo cobran la mínima; y lxs de tercera, que son los que entran en lo que se llama la Pensión Universal para Adulto Mayor (PUAM) que cobran el 80% de la jubilación mínima. Esto además de tener 65 años la persona y no es algo hereditario, como si lo era antes. Y adiviná: las mujeres estamos en la segunda y tercera categoría. En términos concretos, con la ley nueva se está perdiendo un haber por año. Y para lxs próximxs jubiladxs el cálculo para su jubilación va a ser un 20% menos con la ley anterior.

—O sea que son las que cobrarían menos…

—Sí. Porque a las mujeres nos cuesta más haber tenido un trabajo en blanco durante tantos años, cobrando un buen salario a diferencia de un varón. La famosa “brecha salarial” o el “techo de cristal” tiene consecuencias directas en la jubilación. Al ganar menos, nuestra jubilación es menos. Entonces en vez de nivelar para arriba, este gobierno hizo que nivelemos para abajo entonces entramos en las categorías inferiores. Y también perjudica a la que nos vamos a jubilar, porque ya tenemos que entrar a los 65 años o 70 como quiere el FMI.

Fuente: Latfem

Ana Tijoux: “La lucha feminista en Argentina es fuente de inspiración para toda América Latina”


La cantante y compositora chilena estuvo presente este 8 de agosto en las calles de Buenos Aires, para acompañar la lucha en favor del derecho al aborto junto a más de un millón de personas, que se congregaron en los alrededores del Congreso. Luego de convidar sus canciones en el escenario Dora Coledesky, dialogamos con ella acerca de esta jornada histórica protagonizada por el movimiento de mujeres.

¿Por qué te parece importante estar acá participando?

Porque este es un proceso que, si bien se está generando en Argentina, es una antesala para el resto de América Latina. Estamos todos y todas muy pendientes de lo que está pasando acá, y definitivamente es un empuje para nosotros en el resto de los otros países. Es innegable la fuerza que ha tenido Argentina como fuente de inspiración. Es difícil articular con palabras…es pura emoción. Quizás hay que quitarle un poco la academia y la palubria. Es un tema de emocionalidades. Ese es el contexto: la emoción nos hace estar acá.

¿Cuál es la situación actual en Chile de la lucha en favor del derecho al aborto?

Esta complicado porque también el Estado y la Iglesia son muy fuertes. Por eso las compas están muy atentas de lo que está pasando acá. Hoy en día ha habido marchas multitudinarias. Hay una nueva generación de recambio, que viene sin miedo, y eso está muy interesante. Son muy jóvenes, muy politizadas y no tienen miedo de decirlo. Verbalizan de otra manera políticamente. Yo tengo 41 años y veo cabras de 13 que vienen con otro discurso, y creo que eso ya es una fuerza política que viene distinta, que viene articulándose y armándose. A una le hace preguntarse: “¡porque no nací ahora!”.

¿Por qué la cultura y el arte resultan fundamentales en América Latina para acompañar e incluso impulsar este tipo de luchas?

Porque la cultura y el arte somos acompañantes históricos. Siempre hemos sido acompañantes de procesos políticos y sociales. Creo que ese ha sido el rol del arte en general, no del arte publicitario por supuesto. Digo nosotros porque somos muchos, y de distintas plataformas. Finalmente, en este proceso de acompañamiento, testimonial y con distintas perspectivas, vamos a la par de los procesos, contando de forma natural lo que va pasando.

¿Qué es el feminismo para vos y cómo te atraviesa?

Les voy ser muy honesta: no puedo pensar en un feminismo sin un anticapitalismo y sin una lucha de clases. Son luchas muy cruzadas. Tiene que ver con libertad, buen vivir y emancipación. Tiro palabras al aire, pero para mí son luchas entrecruzadas, luchas de liberación de un cuerpo político que ha sido vejado y colonizado por tantos siglos. Por eso sería a la vez una descolonización.


En Chile, Brasil y Argentina nos gobierna la derecha, y en América Latina también se vive una derechización muy grande. ¿Crees que el feminismo puede ser una punta de lanza frente a este contexto?

Totalmente. Creo que es una punta de lanza y una ventana a la apertura de muchos cuestionamientos que están ahí, metidos en el inconsciente social. Si bien hay una derecha muy fuerte, es una antesala de muchas cosas que se van a abrir y expandir. Estamos en un supercapitalismo, algo superior, donde la velocidad del mercado está muy violenta, pero también la respuesta está siendo veloz y eso está interesante. Hay una contra repuesta y una polarización política muy fuerte, que no está en los parlamentos, sino que se siente y está en las calles.

¿Cómo te sentiste aquí en las calles de Argentina? ¿Cómo viviste este encuentro con miles de mujeres, sobre todo jóvenes, poniendo el cuerpo?

Muy bonito. Es muy difícil articular palabras sin que sea desde la emoción. La emoción es política, el cuerpo es político. Mi cuerpo se sintió como en un orgasmo infernal y hermoso. Es una cosa muy sublime lo que está pasando. Cuando me dijeron que estaba la actividad, me embalé y me vine. Me parecía importante venir, más allá de cantar o, aunque no hubiera cantado, venir a oler y “cachar”, como decimos en Chile, de respirar un poco la lucha que se está viviendo acá.

Por Antonella Alvarez y Hernán Ouviña*
Fuente: Marcha
*Publicada originalmente en FM La Caterva

agosto 13, 2018

El Fruto Prohibido. El cómic feminista que llama a la vulva por su nombre.

Portada del cómic 'El fruto prohibido' (Grijalbo)
Liv Strömquist ahonda en la autonomía sexual, la masturbación y el conocimiento del cuerpo como un paso más en la lucha feminista

En 2009 se descubrió en Hohle Fels, Alemania, la escultura con forma de mujer más antigua que se conoce. Tallada en marfil de mamut y con una antigüedad de 40.000 años, la figura muestra unos senos y una vulva desproporcionados como ejemplo de fertilidad.

Aunque desde tiempos inmemoriales la humanidad ha representado a las mujeres a través del arte mostrando el cuerpo desnudo, con los siglos se comenzó a cubrir y a ocultar el sexo de las mujeres en estas representaciones. Lo que había entre sus piernas se convirtió en un misterio, desapareciendo hasta del lenguaje público.

La vulva, la vagina, el útero y los ovarios quedaron enmudecidos y estigmatizados principalmente por la cultura patriarcal y la religión, relegadosa su papel reproductor. Mithu M. Sanyal habla de ellos como silenciados, invisibilizados, vacíos... en Vulva: la revelación del sexo invisible.

El cómic feminista El fruto prohibido, de la ilustradora sueca Liv Strömquist, reeditado por Grijalbo, lanza en clave de humor un manifiesto sobre la historia social de la vulva y la importancia para el feminismo que tiene hablar de ello sin tabúes, fomentando la autonomía sexual y la reapropiación del cuerpo por parte de las mujeres. El conocimiento de la vulva (y no solo de la vagina) la masturbación femenina, el orgasmo y la menstruación son algunos de los puntos en los que Strömquist decide ahondar.

"Quizá son gente crítica con nuestra cultura, donde lo que suele denominarse el órgano sexual femenino se oculta y se asocia a la indecencia, como si fuera un problema que no se debe hablar. Universalmente censurado, silenciado y relegado al ámbito de lo vergonzoso" dice la ilustradora sueca al comienzo del libro. "Quizá piensen que la culpa es de nuestra cultura patriarcal, que lo convierte en un tema impúdico, pero existe un problema mucho más grave en nuestra sociedad y fueron los hombres que se han interesado por el órgano sexual femenino", explica la autora.

Fragmento del cómic 
'El fruto prohibido' (Grijalbo)
"Así como Colón se empeñó en bautizar distintos países, estos hombres desbordantes de energía colonizaron el cuerpo de la mujer con diferentes métodos hasta sus más pequeños, oscuros y húmedos rinconcitos", añade a su explicación. Desde John Harvey Kellog (sí, el de los cereales) y sus teorías de que la masturbación femenina provocaba cáncer de útero, epilepsia y locura; pasando por el doctor Isaac Baker Brown, conocido por extirpar el clítoris de las mujeres y fomentar la ablación en el siglo XIX para evitar que se tocaran o san Agustín, quien consideraba que las mujeres eran pecadoras y sucias y su cuerpo estaba alejado de la divinidad. Strömquist llega a John Money, creador de la clasificación del sistema binario de sexos.

Pero, ¿a qué se debe esta insistencia por alejar el placer y el autoconocimiento de las mujeres de sus cuerpos a lo largo de la historia?

"El problema está en el ámbito social y cultural. No se nos ha permitido que las mujeres habláramos de placer y la sexualidad. Hablamos de lo que le da placer al hombre, siempre desde una perspectiva muy masculinizada", explica Fabiola Trejo, psicóloga social y educadora sexual quien considera que la sexualidad en las mujeres ha sido reprimida y se utiliza para generar culpa o vergüenza.

Autonomía sexual

En momentos en los que cada vez se habla más de feminismo, Trejo considera que hace falta reflexionar sobre una verdadera autonomía de las mujeres, que pasa indiscutiblemente por la autonomía sexual. "La base del feminismo esta en la autonomía de los cuerpos. El patriarcado busca anular nuestro deseo y sexualidad, reducirlo al rol de madres, parejas, encerradas en casa o que la sexualidad de las mujeres esté relacionada con el placer masculino", señala mientras cuenta vía telefónica a Verne que "estamos construidas para el otro, incluso la relación con nuestros cuerpos tiene que ser descubierta por alguien más", explica Trejo, quien invita a todas las mujeres a tocarse, masturbarse y conocerse como un paso más de empoderamiento.

Los orgasmos femenino y masculino son iguales

"¡El tamaño del clítoris no se descubrió hasta 1998! (entre 7 y 10 centímetros)", explica Strömquist. "Estudios recientes indican que el clítoris es todavía más grande de lo que se cree, que sus terminaciones nerviosas podrían ramificarse extensamente por el cuerpo", detalla. "Vayan un poco más allá e imaginen que hasta decenios después del descubrimiento del verdadero tamaño del órgano se seguía describiendo mal en los libros de texto publicados en 2006 y que se usan hoy en día", sentencia la ilustradora quien considera que hace falta hablar de manera más clara del clítoris, la vulva, la masturbación y el orgasmo.

"¿Por qué la sociedad explica los orgasmos femenino y masculino como cosas diferentes? ¿Por qué el femenino es complicado, difícil de alcanzar y no demasiado importante para ellas, mientras que el masculino es fácil de alcanzar y una parte imprescindible de lo que se conoce como 'relación sexual'?

"El placer del hombre es algo que está dado y esperado, la relación sexual empieza con una erección y termina con una eyaculación, tiene que ver con el coito heterosexual. En el caso de las mujeres no se espera sexualidad, placer u orgasmo", reclama Trejo, quien además aclara que no existen diferentes tipos de orgasmos en las mujeres. "Todos tienen que ver siempre con el clítoris. El mito del orgasmo vaginal limita a las mujeres", añade.

Fragmento del cómic 'El fruto prohibido' de Liv Strömquist. Cortesía

Placer autogestivo

"La estructura del clítoris rodea a la vagina y si le enseñáramos eso a hombres y mujeres, entre otras cosas, entenderíamos de otra forma las relaciones sexuales". Trejo lo considera una "práctica de apropiación de nuestros cuerpos a partir del placer" y una forma de evitar relaciones de dependencia tóxicas. "Nuestro cuerpo no solo es para servirle al otro, cuando yo tengo orgasmos autónomos, placer autogestivo, que voy a compartir con alguien, es porque yo lo deseo y no porque necesite de alguien más", cuenta la capacitadora sexual.

"Si una mujer dice esto se rompe la estructura social en la que hay una dependencia vital de lo masculino. Una mujer apropiada de su cuerpo comienza a construir relaciones sociales y sexuales diferentes, libres de violencia", añade Trejo. "Te tienes a ti misma, eres autónoma y decides con quien estar".

"Aún quedan muchas cosas por descubrir de la sexualidad femenina", explica Strömquist. El fruto prohibido contribuye a ello empezando por algo tan básico como llamar a las cosas por su nombre.

Por Almudena Barragán
Fuente: El País