septiembre 30, 2014

Las saudíes no compiten (de nuevo)

La atleta emiratí Alia Saeed. / AFP

La foto de Alia Saeed destacaba el pasado viernes en la sección de Deportes de varios diarios de Emiratos Árabes Unidos (EAU). La corredora es una de las cuatro atletas de ese país que esperan llevarse alguna medalla en los Juegos Asiáticos (del 19 septiembre al 4 de octubre en Incheon, Corea del Sur). Su imagen, como la de su compatriota Bethlem Desaleyn, no sólo pone de relieve los avances de las emiratíes en el deporte, sino que desmantela las justificaciones religiosas y sociales de la vecina Arabia Saudí para no enviar mujeres a esa competición. Es el único de los 45 participantes sin equipo femenino, lo que ha motivado la condena de Human Rights Watch (HRW).

“Dos años después de los Juegos Olímpicos de Londres, se ha acabado el tiempo para las excusas. Arabia Saudí tiene que poner fin a su discriminación contra las mujeres y garantizar su derecho a participar en el deporte en igualdad de condiciones con los hombres”, ha declarado Sarah Leah Whitson, la directora de HRW para Oriente Próximo y el Norte de África. En su opinión, “el rechazo a enviar mujeres a los Juegos Asiáticos suscita dudas sobre el compromiso de Arabia Saudí de acabar con la discriminación y permitir que las saudíes participen en futuras competiciones”.


La presión internacional hizo que Riad incluyera a dos mujeres en el equipo olímpico que le representó en Londres 2012. Ni la yudoka Wujdan Shahrkhani ni la corredora Sarah Attar tenían el nivel para clasificarse. Participaron bajo la clausula de universalidad del COI que permite la inclusión de atletas por “motivos de igualdad”. Aunque ambas compitieron cubiertas de la cabeza a los pies, de algún modo hay que empezar.

La corredora saudí Sarah Attar, durante los Juegos Olímpicos de Londres. / REUTERS

“Técnicamente, no estamos preparados y el nuevo presidente de nuestro Comité Olímpico rechazó enviar a mujeres por el mero hecho de participar; quería que compitieran”, ha justificado ahora Mohammed al Mishal, el secretario general del Comité Olímpico de Arabia Saudí, en declaraciones a la agencia Reuters. El responsable aseguró que planean incluir una representación femenina “significativa” para los Juegos de Río de Janeiro dentro de dos años.

Es cierto que el Reino del Desierto carece de mujeres deportistas de nivel internacional. ¿Cómo podría tenerlas cuando la educación física está fuera del programa oficial y las saudíes no tienen acceso a centros deportivos? El mes pasado tampoco envió a ninguna atleta a las Olimpiadas Juveniles en China, aunque cuatro años antes la amazona Dalma Rushi Malhas logró una medalla de bronce en esa convocatoria, a la que acudió por su cuenta.

Para las activistas saudíes, la competición no es lo prioritario. Sus objetivos son más inmediatos: conseguir que se implante la educación física en las escuelas públicas de niñas y poder dejar atrás la clandestinidad de sus partidos de baloncesto. Tal como denunció HRW en un informe en 2012, Arabia Saudí es el único país del mundo que, como norma, todavía prohíbe de forma efectiva que las niñas hagan deporte en las escuelas nacionales. No hay instalaciones deportivas públicas para las mujeres. Sólo dispone de polideportivos, clubes, pistas de atletismo, entrenadores y árbitros para los hombres.

Por ello se mostraron esperanzadas cuando el pasado abril el Consejo Consultivo, una asamblea sin poderes legislativos que asesora al Gobierno, encargó al Ministerio de Educación que estudiara la posibilidad de introducir la educación física para niñas en las escuelas públicas. Un año antes, las autoridades anunciaron que los colegios privados femeninos podían organizar deportes siempre que las alumnas los practicaran con “ropa decente” y estuvieran supervisadas por monitoras saudíes. También empezaron a dar licencias para abrir clubs deportivos femeninos, el primero de los cuales se inauguró en la ciudad de Jobar, en la Provincia Oriental, en junio de 2013.

Esas pequeñas reformas para mejorar los derechos de la mujer han chocado no obstante con la resistencia de los sectores más conservadores, que temen que el país está sacrificando sus valores islámicos por los occidentales. Como resultado, por cada paso adelante, Arabia Saudí parece dar dos hacia atrás. Hace unos meses, los alumnos de la Facultad de Ley Islámica lograron que se cancelara una maratón femenina organizada por la Universidad de Taif, al suroeste del país.

La resistencia social está amparada por el estamento religioso. Los ulemas, que legitiman el poder de la familia real, se han opuesto tradicionalmente al deporte femenino con el argumento de que fomenta la interacción entre personas de distinto sexo, extremo considerado tabú por buena parte de esa sociedad en la que se impone la segregación de hombres y mujeres. Los más ultramontanos incluso aseguran que el ejercicio físico arruina la virginidad de las chicas.

Tales restricciones violan la clausula en pro de la igualdad de la Carta Olímpica, que Arabia Saudí ha suscrito. Pero el problema desborda con mucho el ámbito del deporte. Ese país mantiene un sistema discriminatorio de tutela masculina quereduce a las mujeres a eternas menores de edad. Más allá de la conocidaprohibición de conducir, las saudíes no pueden acceder a la universidad, trabajar, casarse, viajar al extranjero, alojarse en un hotel o incluso recibir ciertos tratamientos médicos sin el permiso del varón de su familia que tenga su custodia, sea el padre, el marido, un hermano, un tío paterno o incluso, en ausencia de éstos, un hijo.

Desde los Juegos Olímpicos de Atlanta (1996) ha habido un movimiento reclamando que se impidiera participar en los juegos a los países que no enviaran mujeres, al igual que se hizo con la Suráfrica del apartheid. La campaña No Women No Playsigue activa y considera que el gesto simbólico de enviar dos mujeres a Londres no acaba con la discriminación de las saudíes en el deporte. Por ello sigue pidiendo que se boicotee a Arabia Saudí. Tampoco Qatar o Brunei habían tenido una deportista olímpica hasta 2012, pero a diferencia de aquel no vetaban la participación femenina en torneos deportivos.

Qatar, cuya sociedad es tan conservadora como la saudí y que también sigue la interpretación wahabí del islam, lleva una década promocionando el deporte femenino, y algunas de sus atletas participan regularmente en torneos regionales, aunque esta semana su equipo de baloncesto se ha retirado de los Juegos Asiáticosal no permitirse que sus integrantes jugaran con hiyab. De igual modo, Emiratos Árabes Unidos hizo un gesto significativo al enviar a Pekín a dos hijas del jeque de Dubái. Al otro lado del golfo Pérsico, en el también islámico aunque no árabe Irán, las autoridades promueven el deporte femenino, eso sí, bajo estrictas normas de segregación. En consecuencia, atletas y nadadoras solo pueden competir ante público y jueces femeninos, lo que limita su participación en torneos internacionales a las disciplinas que les permiten aparecer completamente cubiertas.

Algo parecido está en la mente de los responsables saudíes. Según el citado Al Mishal, el reino limita el entrenamiento de mujeres para la competición a cuatro deportes: hípica, esgrima, tiro olímpico y arco. ¿El motivo? Permiten que las participantes mantengan las estrictas normas de vestido que les imponen las autoridades con el pretexto de los usos “culturales y religiosos” del reino.

“Limitar la participación de las mujeres a unos deportes concretos es otro ejemplo más del rechazo de Arabia Saudí a permitir que las mujeres compitan en igualdad de condiciones con los hombres”, denuncia Whitson. “Arabia Saudí debiera permitir que las mujeres compitan en todos los deportes y facilitarles un entrenamiento similar al que reciben los hombres”, concluye.

Por Ángeles Espinosa
Fuente: Blog El País

Género en su tinta. Hablemos de sororidad


Sororidad hace alusión específica a la solidaridad entre mujeres en el contexto patriarcal, de acuerdo al análisis hecho por Marcela Lagarde, feminista y antropóloga mexicana, lo define como: “La alianza de las mujeres para crear espacios en el que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida”.La palabra sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales que pueden, aliarse y compartir, para cambiar una realidad de opresión en la que todas de diversas maneras hemos experimentados.Este término busca romper mitos como: “mujeres juntas ni difuntas”, “calladita te ves más bonita”, “tenía que ser vieja”, “ahora si ya se armó el chisme”, “mujeres complicadas jamás se pondrán de acuerdo” entre otros tantos donde las mujeres suelen ser las perversas o la parte negativa en ambientes usualmente ocupados por los hombres por los roles de género socialmente asignados, como, empresas privadas, oficinas gubernamentales, puestos políticos o de decisión como la cámara de diputados y senadores, por mencionar algunos. La sororidad busca romper los mitos que viene de una sociedad masculinizada y comprende la amistad entre quienes han sido creadas en el mundo patriarcal como enemigas.

La cultura de la sororidad es la “amistad entre mujeres diferentes y pares cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, y reconocer el feminismo para vivir la vida con un sentido profundamente libertario” según palabras de Lagarde. Además promueve una hermandad de causa por el solo hecho de ser mujeres, estar dispuestas a la ayuda, en la que no caben sentimientos negativos como la envidia, la competencia o la rivalidad. Tener una visión de hermandad o sentir lo que viven otras: las mujeres maltratadas, las mujeres solas, la trata de blancas, la violencia de la pobre, de la rica, de las mujeres indígenas que se casan aun siendo niñas… en fin de la opresión diaria de un gobierno y una sociedad totalmente masculinizada.Hablemos de sororidad y difundamos esta cultura, que forma parte de una arma fuerte que modifica la relaciones para construir una sociedad diferente donde reconoce además que todas somos diversas y diferentes.



Por Martha Isela Fernández
Fuente: Milenio

Sobre el derecho a decidir


El jueves pasado el pueblo escocés votó en referéndum si querían su independencia o no del Reino Unido. Por poco margen decidieron quedarse como estaban y seguir perteneciendo al imperio.

Dentro de unas semanas seguramente las gentes de Catalunya votarán también sobre su independencia del Estado Español en un referéndum que seguro que traerá cola y mucha más polémica de la que ya se ha generado.

Hoy mismo en Bocairent, un pueblo de mi hermosa y querida comarca, La Vall d’Albaida, se está realizando un referéndum para cambiar o no las fechas de sus fiestas de Moros y Cristianos que se celebran a principios de febrero y pasarlas o no a un fin de semana cercano a esas fechas.

Independientemente de la opinión que tengamos sobre cada una de las cuestiones, creo que coincidiremos siempre en la más básica: el ejercicio de democracia que supone para la ciudadanía el hecho de poder elegir en temas que se consideran importantes.

Pero al parecer ese ejercicio democrático desaparece por arte de birle, birloque cuando de los cuerpos y las vidas de las mujeres se trata. En ese caso la democracia ya no vale y se impone la tutela del patriarcado más rancio para evitar que, del mismo modo que elegimos si queremos ser independientes del Estado Español o no, podamos decidir si queremos ser madres o no. En ese momento surgen los “demócratas de toda la vida” justificando que no es lo mismo y unas son cuestiones políticas y las otras, las relacionadas con los cuerpos de las mujeres y sus maternidades, son cuestiones morales.

En mi último artículo exponía la necesidad de una alerta feminista permanente. Hoy lo ratifico porque pese a que la propuesta de Gallardón sobre la ley del aborto no ha salido en el último consejo de ministros del verano, tal y como afirmó que ocurriría, no me fio ni un pelo de que nos vuelvan a engañar como lo vienen haciendo desde que gobiernan. Y mientras nosotras andábamos pendientes de ese tema, nos han “colado” la supresión del Instituto de la Mujer y alguna modificación del la ley de igualdad. Es un ejemplo reciente de la necesidad de esa alerta feminista permanente.



Gallardón jugará sus bazas hasta el último minuto de legislatura esté o no dentro del Gobierno. Y sus correligionarios que nos desgobiernan tiene a punto de resolver el recurso que en su momento interpusieron ante el Tribunal Constitucional sobre la vigente ley del aborto que seguramente les hará el trabajo sucio y permitirá que puedan quedar con las manos limpias ante su electorado.

Pero quiero volver al derecho a decidir con el que algunas gentes se llenan la boca. Partiendo de la base de que estoy completamente de acuerdo con que los pueblos y las gentes se expresen con total libertad y todas las veces que se considere oportuno sobre las cuestiones que crean convenientes y que respaldo total y abiertamente la consulta catalana, la escocesa y la de Bocairent, me hago la siguiente pregunta: ¿Estarían todas las personas que se llenan la boca pidiendo referéndum para poder elegir sobre los llamados “asuntos políticos” (independencia, fiestas, etc…) tan de acuerdo con el derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos, sus maternidades y sus vidas?

Me enerva ver a gentes pidiendo y exigiendo poder votar para decidir sobre si quedarse o no dentro del Estado Español pero mirando hacia otro lado cuando de derechos de las mujeres se trata. Y eso, al menos para mí, tiene un nombre: HIPOCRESÍA

No se puede pedir e incluso exigir un derecho como el de poder votar o no un asunto y, en el mejor de los casos, mantenerse equidistante en posturas favorables y desfavorables en temas como el del aborto, el matrimonio igualitario, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, etc…No, no se puede, de lo contrario mienten por intereses partidistas y electorales. Y malogran esa pretendida democracia que defienden puesto que no buscan la verdad en la opinión de la ciudadanía, buscan su verdad para poder llevarla a cabo según sus intereses sean estos del tipo que sean.

Dejar los derechos de la mitad de la población que somos las mujeres en manos de gente que, de antemano sabemos que son contrarios a que ejerzamos esos derechos es jugar sucio y hacer trampas. Es practicar la deshonestidad política.

Votar en las instituciones temas que afectan a los derechos de ciudadanía en función del número de votos que nos puede dar o quitar es, sencillamente un fraude democrático.

Utilizar temas tan sensibles como moneda de cambio es deleznable. Pero lo es todavía más no implicarse con la misma energía cuando de decidir se trata sobre lo que en un momento dado un grupo más o menos amplio de gente política considera prioritario, como el derecho a decidir sobre si queremos ser o no independientes (Ojo, que estoy totalmente a favor) que cuando se trata del derecho a decidir de la mitad de la población sobre su vida, sus cuerpos y sus maternidades.

Derecho a decidir si y siempre. Pero también para todo. Para elegir nuestras maternidades, nuestras parejas, nuestra forma de amar, de tener descendencia y cómo cuidarla, también.

Derecho a decidir si y siempre para poder decir basta a seguir perteneciendo obligatoriamente a la secta de los de faldas largas y negras que pretenden imponernos su moral a golpe de decreto-ley.

Derecho a decidir si y siempre para exigir el más absoluto de los respetos a nuestros derechos como ciudadanas iguales y también de primera categoría y en todas partes.

Derecho a decidir si y siempre también para poder pedir explicaciones sobre las motivaciones no siempre confesables sobre determinados silencios y ausencias que permiten que se nos siga asesinando por terrorismo machista mientras se siguen recortando partidas destinadas a evitarlo.

Derecho a decidir si y siempre para pedir, mejor dicho exigir responsabilidades políticas a quienes utilizan dineros públicos en beneficios personales sean del tipo que sean.

Estoy harta de tanta hipocresía, de tanta justificación intragable, de tanta mentira, de tanto mirar a otro lado cuando de temas relacionados con derechos de mujeres y de su bienestar se trata.

Estoy harta de que quien se desgañita en los estrados de asambleas parlamentarias de todo tipo exija derechos para decidir y salga de los hemiciclos cuando hay que votar o decidir sobre temas relacionados con derechos de ciudadanía.

Y sobre todo estoy muy harta de posiciones de la gente política de todo tipo, léase de derechas, izquierdas, nacionalistas, pseu-centro e incuso de quienes que no saben ni lo que son, cuando se mofan e incluso ridiculizan el feminismo con expresiones que intentan ser permanentemente descalificadoras cuando los diferentes tipos de pensamientos feministas pretenden es igualar hombres y mujeres y romper el sistema hegemónico de privilegios y dominación, a veces sutil, pero siempre presente de los hombres sobre las mujeres y que recorre todos los aspectos de la vida. Incluso en las decisiones políticas que dicen tomar en nombre y representación de toda la ciudadanía.

Derecho a decidir siempre. Pero también sobre nuestro derecho a ser madres o no serlo, con quien y cuando nosotras deseemos hacerlo.

Y por favor un poco más de coherencia señoras y señores de la política.

Y de nuevo me reafirmo en la necesidad de mantener la alerta feminista de forma permanente. Al menos esa va a ser mi posición.

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

septiembre 29, 2014

28 de septiembre, Día del Aborto. Articulación Feminista: “El aborto es parte de los derechos fundamentales de la mujer”

Fanny Berlagoscky, una de las voceras de la organización, analizó el momento actual del debate en torno al aborto, y criticó que el proyecto anunciado por el gobierno contemple únicamente tres causales. “Eso es reducir la población que tendrá acceso seguro al aborto, y es una falta de respeto tratándose de una política pública”, señaló.


Este 28 de septiembre se celebra el Día Internacional por la Despenalización del Aborto, el cual se instauró en 1990 por organizaciones feministas de Latinoamérica y el Caribe, fecha que resulta particularmente especial para los siete países en el mundo en donde esta práctica es absolutamente ilegal, entre ellos Chile.

Hablamos con Fanny Berlagosky, parte del colectivo “Articulación Feminista por la Libertad de Decidir”, y marca un punto de distancia con el proyecto que anunció el Gobierno el pasado 21 de mayo, asegurando que “va más allá de todo lo que se ha planteado, porque creemos que la libertad de decidir es la base fundamental para crecer como sociedad”.

El Día Internacional por la Despenalización del aborto, fue una jornada que se instauraron organizaciones feministas de Latinoamérica y el Caribe, y aún cuando varias organizaciones de DD.HH. han hecho sugerencias a Chile para despenaliza esta práctica, subsiste la persecución penal en estos casos. ¿Cómo evalúa el actual estado de avance del debate en esta materia tras el anuncio hecho por la presidenta?

Creo que sin duda algo hemos avanzando, porque es un tema que estaba invisibilizado. Ha estado el tema en el escenario político, con diversas voces y opiniones, y creo que es valorable. Lo que sí nos da vergüenza es seguir dentro de los países más atrasados a la hora de relacionar el aborto con los derechos humanos. Los derechos de las mujeres son derechos humanos, y el aborto es parte de uno de los fundamentales, ya que en eso se definen los proyectos de vida de las mujeres.

Me parece que este es un aspecto en el cual no estamos en un nivel de avance como lo exigen las realidades que hoy vemos en el mundo, y eso nos sitúa como un país irrespetuoso de las mujeres y sus decisiones. Por otro lado, nos reduce a países que se ven como no reflexivos y no dialogantes con su sociedad. Entonces, me parece que aún falta mucho por avanzar.

Si miramos nuestra propia historia como país, vemos que hasta en los años 30 había propuestas muy avanzadas en comparación a las que hoy tenemos. Cabe preguntarnos por la deuda que tenemos con tantas generaciones. Hemos aceptado un legislación y una Constitución que no corresponde además a este siglo.

De hecho hace poco se cumplieron 25 años desde que el aborto es penalizado en todas sus formas. Sin embargo, el proyecto del Gobierno despenaliza sólo por tres causales. A su juicio, ¿Es un avance o es insuficiente?

Desde la mirada de los DD.HH. Si vemos que el aborto debiera ser parte del respeto al cuerpo, la vida y las decisiones de las mujeres, la verdad es que es absolutamente insuficiente. Pero también lo es si lo vemos en cuanto a cifras. La estimación promedio de los abortos que hay en Chile anualmente, y que es una estimación porque faltan estudios y es difícil saberlo al ser abortos clandestinos, el cálculo que se hace en la salud pública es de unos 100 mil abortos. En cambio, por el tema de las tres causales, sólo podrían recurrir aproximadamente uno 2.700 casos al año. Eso está estudiado por un médico, y representan apenas el 3% de los abortos.

La verdad es que es insuficiente, y por eso como Articulación Feminista planteamos que tenemos que tener un aborto libre, legal, gratuito y seguro. Para nosotras es lo más necesario, aprovechando este momento en que las sociedades están más abiertas a mirar estos temas tan complejos.

Hace poco un grupo de expertas de la ONU recomendó a Chile despenalizar el aborto para las menores de 18 años. Esa recomendación, ¿va por el lado de lo más urgente, o no es tan así?

Como decía, no tenemos tantas cifras, pero las mujeres más jóvenes son las más vulnerables también. No todas tienen acceso, por ejemplo, a anticoncepción de emergencia. Este país también ha mostrado que la información y prevención no se han hecho bien. Por eso tenemos embarazos no deseado, y una alta cifra de embarazo adolescente. Por lo tanto, obviamente la sugerencia del Comité de Derechos Humanos es totalmente atendible. Pero este es un proceso que se viene viviendo hace tiempo. Chile ha sido objeto varias veces de recomendaciones, desde el Comité de Derechos Humanos hasta el Comité de Eliminación contra la Mujer.

Eso todavía está en un ámbito en el que la sociedad no lo conoce y no ha sido informado, y se incurre en la negación de derechos, cuando se han recibido formalmente estas recomendaciones.

Ayer también se supo que Amnistía Internacional solicitó al país la despenzalización total del aborto. ¿Hay también una diferencia de enfoque que va quizás desde el ámbito de los derechos a uno centrado en los problemas de salud pública?

Diría que son dos temas que están enlazados también. La salud es un derecho humano, y entonces también tienes ahí el aborto como un tema de salud pública, porque lo es. Al mismo tiempo, es un tema de derecho humano, porque transitan por todas las áreas de la vida social. Yo no lo veo uno fuera del otro, porque esta dicotomía generalmente confunde.

Este es un tema que es transversal en todos sus aspectos. Es un problema salud pública, justamente porque no contamos con todas las cifras que requerimos, no hemos identificados los datos necesarios para hacer un buen análisis, pero sí sabemos e inferimos a través de los abortos que llegan a los hospitales, que tenemos una cifra importante de abortos clandestinos.

Sobre el proyecto del gobierno, se señaló desde el inicio que el Ejecutivo iba a patrocinar alguno de los proyectos que ya existían sobre despenalización del aborto. Sin embargo, aún no se conoce detalles de cuál será ese proyecto, ni de sus plazos, urgencias, ni nada. ¿Qué opina de esta demora en conocer los detalles, considerando que el anuncio se realizó el 21 de mayo?

Siempre se dijo que iba a ser para el segundo semestre del año, pero no hemos sabido más de las posiciones ni opiniones del gobierno. Yo creo que éste es un tema que se relaciona con muchos poderes, porque está la iglesia y muchos partidos que han tenido una reacción muy castigadora en relación al tema. Es algo difícil, algo importante, y finalmente pasa porque este es un derecho humano que nos confiere poder sobre nuestro cuerpo, y no el poder que ejerce el Estado sobre el cuerpo de las personas. Esa es un área que complejiza mucho los análisis y todas las posiciones, ya sean políticas, religiosas o las que sean. Este es un tema que muchos prefieren guardarlo en algún lugar.

Este gobierno tiene además otros temas tremendos también. La Educación, la Reforma Laboral, la Tributaria, etc. Ahí han tenido mucha falta de información y de opiniones más amplias. Este es un país al que le cuesta mucho dialogar.

¿Qué crees que ha pasado con el debate desde el momento en que se hace el anuncio?

Ha habido acciones importantes como la marcha del 25 de julio. Esa fue una gran manifestación, fue mucha gente joven, que es la generación que tiene el tema en sus manos, que transcurre en sus vidas. Y ahí la posición era justamente por un aborto libre, seguro y gratuito. Eso fue lo que más importante para nosotras, que estuvimos ahí, y que vimos cómo diferentes organizaciones, algunas pequeñas, grupos de mujeres, están con la avidez de tener un país que respete los derechos humanos.

Recientemente en España se tuvo que retirar un proyecto que intentó reformar el aborto, considerando que para ellos es legal desde 2010, y que quería hacer más estrictas las condiciones para llevarlo a cabo. Obviamente hubo mucha presión de las organizaciones feministas y de partidos de izquierda para lograr que no se avanzara en esa línea. ¿Por qué crees que el tema está siendo discutido a nivel mundial y que, a pesar de que algunos países lo tienen resuelto hace tiempo, aún hay intentos incluso de retroceder en el tema?

El gobierno de España es un gobierno de derecha, y que tiene en la base de su pensamiento el control de los cuerpos. La biopolítica o el biopoder, es parte de una construcción teórica que subsiste, y también lo hace en Europa. Además allá influye mucho la baja en los índices de la fecundidad. Es decir, este es un tema geopolítico, por eso es tan complicado. Si bien es cierto que se retiró el proyecto en España, ahora lo llevaron al Tribunal Constitucional para su discusión.

Hay áreas en donde se está buscando restringir el tema de las causales como en nuestro país, por ejemplo. Creo que en eso se incurrió en una reducción de la población que tendrá acceso al aborto, lo que es una falta de respeto hacia la población, ya que finalmente estamos hablando de una política pública. Tenemos que mirar a toda nuestra población.

Por Víctor Guillou Vásquez
Fuente: El Desconcierto

El Salvador: Rompiendo el silencio sobre la criminalización del aborto

Mientras se conmemora el 28 de septiembre el Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe, revisamos la situación en El Salvador, donde el aborto es ilegal y donde muchas mujeres permanecen encarcelados a causa de estas leyes.

Según Sara García de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico de El Salvador, las mujeres del país están luchando aún para que los Derechos sexuales y reproductivos (DDSSyRR) se reconozcan como Derecho Humanos, ya que hay leyes y políticas sobre el aborto que violan esos derechos. Sara nos cuenta sobre cómo afecta la prohibición total del aborto la vida de las mujeres y sobre las estrategias que las feministas utilizan allí para romper el silencio sobre este tema y ponerlo en las diferentes agendas.

AWID: ¿Puedes hablarnos sobre la actual legislación sobre el aborto en El Salvador?

Sara García (SG): En 1998, como resultado de presiones de grupos fundamentalistas relacionados con la jerarquía católica, con grupos de poder económico, político y mediático, entró en vigencia un Código Procesal Penal donde se penaliza todo tipo de aborto, incluso aquellas que antes sí se reconocían[1]. Un año más tarde cambia la Constitución de la República en la cual se reconoce la vida en el instante de la concepción. Esto con el afán de crear una especie de candado para que no existiesen políticas que permitieran a las mujeres decidir sobre su cuerpo.

AWID: ¿De qué manera esto afecta la vida de las mujeres?

SG: Esos cambios tuvieron distintas consecuencias. En un primer momento se generó un aparato de persecución, inquisidor, ya que la Fiscalía como la Policía tenían un mandato de perseguir el delito o cualquier sospecha de delito. Entonces si una mujer llegaba a un Hospital Público con un sangramiento, en ese momento ella perdía su presunción de inocencia y comenzaba a ser investigada. Entonces se genera esta lógica de que toda mujer con sangramiento ha abortado, por tanto debe ser investigada y luego procesada.

Lo que también se generó en ese momento fue silencio. Fue tan fuerte el temor que una de las interpretaciones que se hacía de la ley era que quienes hablaran sobre el aborto también serían penalizadas. Por eso parte de las organizaciones sociales, incluso las de mujeres se silenciaron, y esto generó que el tema de la despenalización del aborto pasara a un tercer o cuarto plano, y no tuvo ya apoyo social.

AWID: ¿De qué manera se han organizados las feministas y grupos de mujeres para resistir estos medidas restrictivas?

SG: Después del momento de silencio, nos pusimos a trabajar y se generó el movimiento “Solidarias por Karina”. Ella tuvo una emergencia obstétrica y al llegar al hospital la denunciaron asumiendo que había abortado en lugar de darle el tratamiento necesario por la hemorragia que estaba viviendo. En 2002 la condenaron a 30 años de presión. En 2009 el movimiento solidario se fortalece recibiendo apoyo de los movimientos sociales, el de mujeres y hasta nivel internacional. Se logró hacer un juicio para revisar la sentencia presentando loserrores judiciales que hubieron en el proceso. Se hizo un paquete de nuevas pruebas, y sumada la presión social se logró demostrar su inocencia y que era injusto que esta mujer estuviera en la cárcel. Karina pasó sólo 7 años privada de libertad. Karina nos decía “allá adentro hay otras mujeres en prisión” y esto nos llevó a trabajar en otros casos. En ese contexto fue que se forma la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del aborto, comprometidas a generar un espacio multidisciplinario, que permita quebrar el silencio generando diálogo, nombrando la realidad y haciendo visible las injusticias que está generando esta ley.

Hemos hecho talleres con periodistas para hablar del manejo idóneo de estos casos. Muchas veces la noticia periodística tiene características sensacionalistas, o posicionan a las mujeres que han sufrido un aborto como las malas madres, las sádicas. Entonces hemos tenido un trabajo con medios, con periodistas para brindar lenguaje, información sobre derechos humanos y de DDSSyRR. También lo hemos hecho con el gremio de Salud, porque sabemos que ahí hay una gran necesidad. 

La Agrupación Ciudadana realizó una investigación en cada juzgado de Instrucción de Sentencia en todo el país, buscando relevar todos los casos de mujeres que habían sido denunciadas y procesadas por aborto o por homicidio agravado[2]. La investigación logró determinar que el 57% de las denuncias vienen de los hospitales públicos del país. La violación al secreto profesional se está dando y es por el mismo miedo que existe por esta legislación[3]. Es importante saber que existe ese miedo y trabajar en la sensibilización sobre el secreto profesional, la importancia de respetarlo, señalando que al no hacerlo la consecuencia es que las mujeres están en prisión. La investigación también logró determinar que las mujeres que viven en situación de pobreza, que han tenido una baja escolaridad y que son mujeres jóvenes, son la gran mayoría de las que están privadas de libertad.

AWID: ¿Puedes hablarnos del caso de las 17?

SG: Con los casos de Las 17 lo que buscábamos era generar un impacto a nivel mediático para que se conociera la temática de manera más contundente. Intercambiando con compañeras mexicanas de “Las Libres”, de Guajanato, que trabajan en los mismo que nosotras, intentando liberar a las mujeres, supimos que implementaron una estrategia en la que llevaron siete casos de mujeres de una sola vez y visibilizaron la injusticia de manera colectiva. La estrategia jurídica llevó a la exposición mediática, que llevó el caso a la opinión pública, y así reaccionaran distintos medios, instituciones y organizaciones sociales.

En base a esa experiencia, vimos que lo mismo se podía realizar utilizando una ley en la que existe la figura del indulto, que significa un perdón o extinción de la pena. En un principio a nosotras nos hacía un poco de ruido porque decíamos que el Estado debería pedirles perdón a ellas, el sistema de salud y el judicial son los que deben de pedir perdón.

El 1º de abril de 2014 se hizo una caravana que partió de la cárcel de mujeres rumbo a la Asamblea Legislativa y ahí entregamos las 17 solicitudes de indulto. Con Las 17 se logró encontrar un perfil común entre ellas. En primer lugar eran mujeres jóvenes, que fueron denunciadas en hospitales públicos, en algunos casos ni siquiera sabían que estaban embarazadas[4].

A nivel nacional hemos tenido un acercamiento con las Comisiones de Justicia y Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH). En la comisión diputados del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional han escrito una carta en la que dicen que van a respaldar el indulto de Las 17, y David Morales de la PDDH ha tenido una postura bastante favorable, abrió un expediente específico por Las 17, y está haciendo un informe, amparado también en otro documento que ya tenía la PDEH, que demuestra la situación inhumana en que viven las mujeres injustamente privadas de libertad.

A nivel internacional se han generado espacios en redes sociales, en donde se invita a que las personas envíen mensajes de solidaridad, por Las 17, que nos envíen videos, y cartas tanto a la Asamblea Legislativa como a la Corte. Al día 1º de septiembre, ya hay 10 mil firmas.

Esa serie de acciones permitieron poner el tema en agenda, ese ha sido uno de los logros que perseguíamos nosotras, se está hablando de las consecuencias de la penalización del aborto desde los casos concretos, desde las vidas de las mujeres. 

AWID: cuales son los pasos a seguir y si tienen pensado algo en particular para el 28 de septiembre?

SG: En cuanto a Las 17 seguimos con la campaña en redes, de recolección de firmas. Seguimos haciendo el acercamiento con legisladores/as, y con personas que están en estos puestos de decisión, pero también para este tenemos bastante actividad relacionada al 28 de septiembre. La Sec. Gral. de Amnistía Internacional nos visitará para presentar la Campaña “Mi cuerpo mi derecho”, y también para presentar un informe sobre la situación de los DDHH de las mujeres y la criminalización del aborto en el país. También se están organizando con el movimiento social y feminista una caravana para hacer visible la lucha por la despenalización del aborto en El Salvador, y en América Latina y el Caribe. 

También nos visitará la Coordinadora del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará, Luz Patricia Mejía. Con ella se va a posicionar y hacer visible la consecuencia de la penalización. También nos va a visitar Alda Facio. Con cada visitante se harán visitas a las cárceles de mujeres para poner en evidencia la consecuencia más clara que es la criminalización. 

Con todo esto mantenemos esta lógica que llevamos a los medios: no es delito estar en contra de una ley que consideramos injusta, y si estamos en un país democrático y la ciudadanía cree que es injusta, no es delito decirlo ni hablarlo.

Por Gabby De Cicco
*La autora agradece a Daniela Fonkatz
Foto: Las 17
Fuente: AWID

Lecturas adicionales:


[1] El terapéutico, cuando la vida de la mujer está en riesgo; el ético, cuando la mujer tiene un embarazo fruto de violencia sexual y el eugenésico que es cuando la mujer está embarazada de un producto con anomalías incompatibles con la vida extrauterina.
[2] “Porque lo que sucede en estos caso es que en un primer momento a las mujeres se las denuncia por aborto, pero luego en el camino, en el proceso judicial, les cambian la figura del delito, a homicidio agravado”.
[3] “Lo pudimos ver claramente por el caso de Beatriz, que fue un caso que nosotras estuvimos acompañando también. Los médicos sabían que era necesario interrumpir ese embarazo, era un comité de 15 médicos que evaluó que habían que interrumpir el embarazo pero nadie lo hacía, porque tenían miedo de que los metieran presos. Por eso hasta la misma Beatriz le hablaban de la Fiscalía diciéndole que ella era la primera en ir a prisión”.
[4] “Teresa, una mujer de 28 años, trabajadora en una maquila, con un hijo de 9 años, y no sabía que estaba embarazada. Tuvo un desprendimiento y cae desmayada, la suegra la encuentra y la lleva al hospital. Allí le dicen usted abortó, dónde está el niño, y llamaron a la policía. Lo que encontramos en el expediente es que la “testiga” en su contra era la jefa de Recursos Humanos de la maquila donde ella trabajaba. Ella manifestó que en enero de ese año le había perdido permiso por un motivo de embarazo. Ese testimonio de la de Recursos Humanos es de una gran inconsistencia, porque el aborto ocurrió en noviembre, y de enero a noviembre son 11 meses, es algo imposible. Lo que pesó más que fuera una persona con ese nivel de calificación, ocupando un lugar de poder diera el testimonio. Cosas similares se repiten en los otros casos”.

Videos de la Ciudad de las Diosas

Loading...