septiembre 22, 2014

Sobre el derecho a decidir


El jueves pasado el pueblo escocés votó en referéndum si querían su independencia o no del Reino Unido. Por poco margen decidieron quedarse como estaban y seguir perteneciendo al imperio.

Dentro de unas semanas seguramente las gentes de Catalunya votarán también sobre su independencia del Estado Español en un referéndum que seguro que traerá cola y mucha más polémica de la que ya se ha generado.

Hoy mismo en Bocairent, un pueblo de mi hermosa y querida comarca, La Vall d'Albaida, se está realizando un referéndum para cambiar o no las fechas de sus fiestas de Moros y Cristianos que se celebran a principios de febrero y pasarlas o no a un fin de semana cercano a esas fechas.

Independientemente de la opinión que tengamos sobre cada una de las cuestiones, creo que coincidiremos siempre en la más básica: el ejercicio de democracia que supone para la ciudadanía el hecho de poder elegir en temas que se consideran importantes.

Pero al parecer ese ejercicio democrático desaparece por arte de birle, birloque cuando de los cuerpos y las vidas de las mujeres se trata. En ese caso la democracia ya no vale y se impone la tutela del patriarcado más rancio para evitar que, del mismo modo que elegimos si queremos ser independientes del Estado Español o no, podamos decidir si queremos ser madres o no. En ese momento surgen los "demócratas de toda la vida" justificando que no es lo mismo y unas son cuestiones políticas y las otras, las relacionadas con los cuerpos de las mujeres y sus maternidades, son cuestiones morales.

En mi último artículo exponía la necesidad de una alerta feminista permanente. Hoy lo ratifico porque pese a que la propuesta de Gallardón sobre la ley del aborto no ha salido en el último consejo de ministros del verano, tal y como afirmó que ocurriría, no me fio ni un pelo de que nos vuelvan a engañar como lo vienen haciendo desde que gobiernan. Y mientras nosotras andábamos pendientes de ese tema, nos han "colado" la supresión del Instituto de la Mujer y alguna modificación del la ley de igualdad. Es un ejemplo reciente de la necesidad de esa alerta feminista permanente.

Gallardón jugará sus bazas hasta el último minuto de legislatura esté o no dentro del Gobierno. Y sus correligionarios que nos desgobiernan tiene a punto de resolver el recurso que en su momento interpusieron ante el Tribunal Constitucional sobre la vigente ley del aborto que seguramente les hará el trabajo sucio y permitirá que puedan quedar con las manos limpias ante su electorado.

Pero quiero volver al derecho a decidir con el que algunas gentes se llenan la boca. Partiendo de la base de que estoy completamente de acuerdo con que los pueblos y las gentes se expresen con total libertad y todas las veces que se considere oportuno sobre las cuestiones que crean convenientes y que respaldo total y abiertamente la consulta catalana, la escocesa y la de Bocairent, me hago la siguiente pregunta: ¿Estarían todas las personas que se llenan la boca pidiendo referéndum para poder elegir sobre los llamados "asuntos políticos" (independencia, fiestas, etc...) tan de acuerdo con el derecho a decidir de las mujeres sobre sus cuerpos, sus maternidades y sus vidas? 

Me enerva ver a gentes pidiendo y exigiendo poder votar para decidir sobre si quedarse o no dentro del Estado Español pero mirando hacia otro lado cuando de derechos de las mujeres se trata. Y eso, al menos para mí, tiene un nombre: HIPOCRESÍA

No se puede pedir e incluso exigir un derecho como el de poder votar o no un asunto y, en el mejor de los casos, mantenerse equidistante en posturas favorables y desfavorables en temas como el del aborto, el matrimonio igualitario, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, etc...No, no se puede, de lo contrario mienten por intereses partidistas y electorales. Y malogran esa pretendida democracia que defienden puesto que no buscan la verdad en la opinión de la ciudadanía, buscan su verdad para poder llevarla a cabo según sus intereses sean estos del tipo que sean.

Dejar los derechos de la mitad de la población que somos las mujeres en manos de gente que, de antemano sabemos que son contrarios a que ejerzamos esos derechos es jugar sucio y hacer trampas. Es practicar la deshonestidad política.

Votar en las instituciones temas que afectan a los derechos de ciudadanía en función del número de votos que nos puede dar o quitar es, sencillamente un fraude democrático. 

Utilizar temas tan sensibles como moneda de cambio es deleznable. Pero lo es todavía más no implicarse con la misma energía cuando de decidir se trata sobre lo que en un momento dado un grupo más o menos amplio de gente política considera prioritario, como el derecho a decidir sobre si queremos ser o no independientes (Ojo, que estoy totalmente a favor) que cuando se trata del derecho a decidir de la mitad de la población sobre su vida, sus cuerpos y sus maternidades.

Derecho a decidir si y siempre. Pero también para todo. Para elegir nuestras maternidades, nuestras parejas, nuestra forma de amar, de tener descendencia y cómo cuidarla, también.

Derecho a decidir si y siempre para poder decir basta a seguir perteneciendo obligatoriamente a la secta de los de faldas largas y negras que pretenden imponernos su moral a golpe de decreto-ley.

Derecho a decidir si y siempre para exigir el más absoluto de los respetos a nuestros derechos como ciudadanas iguales y también de primera categoría y en todas partes.

Derecho a decidir si y siempre también para poder pedir explicaciones sobre las motivaciones no siempre confesables sobre determinados silencios y ausencias que permiten que se nos siga asesinando por terrorismo machista mientras se siguen recortando partidas destinadas a evitarlo.

Derecho a decidir si y siempre para pedir, mejor dicho exigir responsabilidades políticas a quienes utilizan dineros públicos en beneficios personales sean del tipo que sean.

Estoy harta de tanta hipocresía, de tanta justificación intragable, de tanta mentira, de tanto mirar a otro lado cuando de temas relacionados con derechos de mujeres y de su bienestar se trata.

Estoy harta de que quien se desgañita en los estrados de asambleas parlamentarias de todo tipo exija derechos para decidir y salga de los hemiciclos cuando hay que votar o decidir sobre temas relacionados con derechos de ciudadanía. 

Y sobre todo estoy muy harta de posiciones de la gente política de todo tipo, léase de derechas, izquierdas, nacionalistas, pseu-centro e incuso de quienes que no saben ni lo que son, cuando se mofan e incluso ridiculizan el feminismo con expresiones que intentan ser permanentemente descalificadoras cuando los diferentes tipos de pensamientos feministas pretenden es igualar hombres y mujeres y romper el sistema hegemónico de privilegios y dominación, a veces sutil, pero siempre presente de los hombres sobre las mujeres y que recorre todos los aspectos de la vida. Incluso en las decisiones políticas que dicen tomar en nombre y representación de toda la ciudadanía.

Derecho a decidir siempre. Pero también sobre nuestro derecho a ser madres o no serlo, con quien y cuando nosotras deseemos hacerlo. 

Y por favor un poco más de coherencia señoras y señores de la política.

Y de nuevo me reafirmo en la necesidad de mantener la alerta feminista de forma permanente. Al menos esa va a ser mi posición.

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

septiembre 21, 2014

Tu vida fuera del eslogan

La obra de la diseñadora gráfica Barbara Kruger arremete contra el poder manipulador de los medios, el consumismo, los postulados del machismo y los estereotipos sexistas

Tu cuerpo es un campo de batalla

¿Es la publicidad un Gran Hermano feroz que escruta y dicta las normas que acotan nuestras libertades? ¿Las opciones sexuales son abordadas por la industria como frascos que demandan un etiquetado compulsivo? ¿Pretende la médula espinal del sistema que vivamos alienados, en una cuadrilla homogénea como corderitos drogados de anestesia? Puede que todas las respuestas sean afirmativas, y todas constituyan un enorme motivo para rebelarse y repensar nuestra existencia sin vivirla a través de una experiencia ajena que anuncios, series, modas y dogmas pautan que interioricemos a diario sin pensar.

En esta lucha contra los parámetros alienantes y los medios de comunicación de masas, una diseñadora gráfica llamada Barbara Kruger, (Nueva Jersey, 1945) ha dedicado su obra al arte conceptual contra el poder manipulador de los medios, elaborando una hábil lucha artística contra los postulados del machismo, el consumismo y los estereotipos sexistas. Compartiendo visión con autores como Foucault, Kruger concibe al sujeto construido por las fuerzas sociales; si para otros teóricos como Barthes el poder de definir al individuo se ejerce mediante el lenguaje, para Kruger se impone a través de la imagen, sosteniendo que nuestra sociedad está manejada por los códigos que los grandes medios de comunicación nos inyectan, hasta el punto de que las experiencias vividas se ven reducidas a la imitación de los clichés interiorizados en nuestra memoria.

Kruger, ávida de rebeldía, se alzó en los setenta y maduró definitivamente su estilo en la década siguiente con un formato original y llamativo: collages fotográficos en blanco y negro cubiertos con un pie de foto a modo de eslogan publicitario; letras blancas sobre rojo furioso en tipografía Futura Bold Oblique, para deconstruir los tópicos sociales, incluyendo a menudo el uso de pronombres en inglés con fuerte carga expresiva, como “you”, “your”, “I”, “we”, y “they”, y jugando con la dicotomía del uso de la imagen y el texto en prensa.

Barbara estudió arte y diseño con Diane Arbus, y al igual que otros genios de su tiempo como Warhol, empezó trabajando en los departamentos artísticos de diferentes revistas, como Mademoiselle y Condé Nast Publicaciones, influenciada por pioneras como Jenny Holzer o Martha Rosler, apropiándose de estéticas ajenas para crear nuevos significados como el expresionista abstracto Roy Litchtenstein.

No puedes llevarte tu dinero a la tumba

Para que sus mensajes subversivos llegasen al mayor número posible de personas, decidió difundirlas en toda clase de espacios y soportes menos convencionales: Kruger siempre emplea, por encima de todo, un interesante recurso creativo, utilizando una fotografía como reclamo de seducción visual junto a un texto lapidario que invierte y cuestiona el mensaje asumido a priori. La belleza potencial de la imagen es interrumpida por unas palabras que, como señalan autoras como Kate Linker aluden al “Efecto Medusa” de Craig Owens: en la sociedad patriarcal la mirada en si misma ejerce una función de control que convierte a la mujer en objeto. Así pues, Kruger cuestiona la interrelación entre la obra y su observador y da la bienvenida al espectador femenino dentro del público masculino, entre la ironía cruda, la incitación al activismo y la crítica mordaz. Así, en los 70 se asoció con mujeres baluartes del movimiento feminista como Cindy Sherman o Sherrie Levine, estudiosas de la influencia de los signos en la sociedad, y la iconografía de las imagen de la mujer. Desmontando el estereotipo como la forma fundamental de sumisión en el orden patriarcal, Barbara comenzó a incitar la capacidad de transformación social de las mujeres de su tiempo.

Desde el espectro político al social, del económico al artístico y viceversa, del género al signo, todos los temas son cuestionados en la obra de esta artista ácida e inteligente, desde el lenguaje y la imagen masculinos nos convoca a todos los que somos “otro” para que no permanezcamos quietas e impasibles. El hecho de que las imágenes sean reproducidas y no originales es toda una declaración de intenciones, puesto que busca evidenciar su rechazo hacia las convenciones culturales en relación a la producción del proceso artístico: Las imágenes de los mass mediaeliminan “la mano del genio” y al difundirlas en multisoporte (carteles, portadas de libros, camisetas…) Kruger elimina lugares de recepción tradicionales como el museo y la galería.

No necesitamos otro héroe

Además, considera que el espectador de la obra de arte tampoco es universal, por ello usa los pronombres personales como imanes para situar al observador en el mundo de lo concreto, otorgándole un género en lugar de presuponer la mirada masculina impuesta hasta entonces. “You are not yourself” es un modelo claro de su modus operandi; una imagen cinematográfica y fragmentada nos recuerda con una consigna radical la falta de cohesión de nuestra identidad. “Your body is a battleground”, obra diseñada para apoyar el derecho al aborto, conjuga la preocupación por la construcción de la identidad femenina con la temática que dominará su obra en los años siguientes; la denuncia de la “obligación” de la mujer a “ser completa” según las imposiciones de la mentalidad patriarcal y, la reivindicación del derecho de la mujer sobre su propio cuerpo. En otras obras como “Buy me, I´ll change your life” o “I shop, therefore I am”, manipula las normas publicitarias para desmontar el consumismo, concebido como garantía del poder masculino.

Kruger atesora una obra de eslóganes atemporales que piden a gritos reacciones -viscerales, reflexivas, desbordantes, rupturistas-, añadiendo: Tu confort es mi silencio; compro, luego existo; tu cuerpo es un campo de batalla; no puedes arrastrar tu dinero a la tumba contigo; el futuro pertenece a quien puede verlo; no necesitamos otro héroe más. En definitiva, tú eres tuya y sólo tú puedes hacer frente a todos los demonios que te oprimen.

Por Andrea Núñez-Torrón Stock
Fuente: Pikara Magazine

Pero arremete ¡viajera! Macky Corbalán (1963-2014)

Un duelo colectivo como una marea oscura y mojada envolvió enormes círculos de mujeres y lesbianas cuando en la madrugada del último domingo, por las redes sociales, como corren ahora las noticias, anduvo de boca en boca la muerte de la poeta lesbiana feminista Macky Corbalán. Se extrañará su voz entreverada con el viento patagónico, su compromiso militante, ese cariño que ofrecía sin reservas. Quedan sus poemas que generosamente dejó reunidos en un blog: pasajeradearena.blogspot.com Aquí es otra poeta quien la homenajea para que la palabra no quede en la boca y siga circulando.

Macky Corbalán, Macky poeta, Mac, Mackyta (CutralCó, Neuquén, 1963) fue una poeta, lesbiana, feminista. Fue una de aquellas voces que extremamos en lo lírico y en lo no tan lírico aquello de lo personal es político. Macky fue de las poetas lesbianas que trabajó por la visibilidad, que fue desmantelando, corriendo las fronteras de la palabra poética para crear una nueva posibilidad de decirnos, para crear un nuevo mapa de existencia y presencia.

Esa creación de un nuevo mapa necesita dar un paso del yo al nosotras, “el paso del yo al nosotras es un salto al abismo y una apuesta evolutiva imposible de perder, pero, también algo más para las lesbianas: un imperativo. Podemos, en la soledad del yo, intentar conocernos, aceptarnos, crecer, desentrañar nuestras lógicas más internas, poner en blanco sobre negro ese campo de batalla de intereses, conflictos, emociones cruzadas, ajustes y desajustes que es nuestra propia vida, pero es en el nosotras donde confrontamos la seriedad y firmeza de nuestras ideas, la mirada de esas otras nos construye, liberando, permitiéndonos inventar territorios donde ver y ser vistas”.

Macky escribió este texto para las Primeras Jornadas de Reflexión Lésbica, “Entre Nosotras”, organizadas por RIMA y Safo_piensa, que se realizaron en Rosario en 2004 y donde participaron Fabi Tron, Gabriela Adelstein, val flores y Yuderkis Espinosa, entre otras. En ese texto ella presentó parte de su recorrido personal, su apuesta poética, de vida en ese paso del yo al nosotras marcado por el desarmar y volver a armar el mundo construido hasta ese momento, hasta el momento en que conoció a su compañera val flores. “Con Vale empezamos a discutir, literalmente, de todo; armando y rearmando el mundo que habíamos construido hasta encontrarnos. No hubo, como en todo gran amor, sólo espacio para el amor, hubo, hay espacio para las ideas, para la utopía, para la creación, para el crecimiento, para pedir lo imposible.”

La conocí a Macky en Buenos Aires, en San Telmo, en el viejo mercado que cobijaba una bienal de arte con fotografías y lecturas de poesía. Escondida en un rincón, escuchando muy atentamente estaba esta piba de rulos y anteojos, un gesto tímido en su cuerpo. Me dije: ésta es torta. Ella no leyó, pero cuando me acerqué a saludar a una chica que había leído, supe ahí que esa chica de rulos y la otra eran pareja. Inmediatamente hablamos de Pizarnik, de Laurie Anderson; no nos conocíamos pero algo había ahí que germinaba rápidamente. Quedamos en vernos de nuevo pero ellas volvían a Neuquén, yo a Rosario. Intercambiamos direcciones de nuestras casas (no había mail en ese momento, 1990), y comenzamos a cartearnos. Lu era la que escribía más, y Macky, siempre más silente y tímida, agregaba unas líneas al final de las cartas. Pero siempre enviaba el tesoro que yo más esperaba: algunos de sus poemas, algunas de sus versiones de otr*s poetas. Así fue por años: cartas compartiendo la vida y materiales, planeando viajes y encuentros que nunca se terminaban de dar.

El tiempo se acortó con su venida al Festival Latinoamericano de Poesía de Rosario en 1998, ya para ese entonces Macky tenía publicado Pasajera de Arena (1992) y tenía como inédito Inferno que saldría en 1999.

En 2003 nos reencontramos en persona en un espacio muy diferente, en el Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario. Para ambas ese reencuentro fue muy fuerte e intenso. Nos reencontrábamos en un espacio de militancia, de activismo, comprometidas con nuestras historias personales, políticas, sociales: escrachamos la Catedral y el Arzobispado juntas, participamos en el taller de lesbianismo, nos perdíamos en intensas charlas con Valeria Flores, Irene Ocampo, Gabriela Lorenzo, Andrea López, Ana Romero durante esos días de trajín casi interminable.

La militancia y la poesía nos confirmaron los modos de nuestra amistad. Nuestra vidas, más cercanas, más alejadas, nunca dejaron de latirse juntas. La amistad fue creciendo, se fue haciendo raíz. Compartimos vacaciones, lecturas, espacios lésbicos. En 2007 tuvimos la alegría inmensa de publicar en Hipólita Ediciones su libro de poemas Como mil flores.

Junto a val flores crearon la boletina lésbica y feminista La sociedad de las extrañas que editaron mensualmente entre 2004 hasta el 2007. Movilizaron el grupo de reflexión y acciones lésbico Fugitivas del Desierto, crearon la editorial La Mondonga Dark, con la que publicó su libro El acuerdo en 2012. Tuve el privilegio de verla trabajar y revisar ese libro en Merlo, a comienzos de ese año, hasta que una siesta me miró y dijo: “Ya está, éste es el libro”. Y en 2014 sacó un libro plaquette ilustrado “anima(i)s”, que habla de ese amor a los animales que ella supo tener, el amor pleno a la naturaleza.

Macky fue de esas personas que le gustaba convocar gente, que compartía su conocimiento, su sabiduría ganada palabra a palabra, vivencia a vivencia.

Fue un ser de luz y de amplia generosidad que iluminó la vida de muchas de nosotras. Fue una buscadora que creyó en el wu wei taoísta. Pero siempre anda la fuerza oscura que a veces nos derriba, y eso sucedió con ella el año pasado. Pero una red amorosa fue surgiendo para poder cuidarla por turnos en su casa, se extendió en diferentes lecturas y actividades solidarias que se dieron en distintas ciudades para poder colaborar monetariamente con parte de sus cuidados. Amor, solidaridad, tiempo dedicado a la amiga tan querida.

14/9/14. Camino por una ciudad que no es la mía ni la de Macky. Miles de acentos van tornando más irreal las calles por donde deambulo. Lloro hacia afuera y hacia adentro. Reviso momentos de veinticuatro años de amistad, de poesía, de caminos, de aventuras, de proyectos, de militancia, de amores. Camino y me pierdo pensando en el desierto, en ese viento con el que ella dialogaba. Algo muy intenso pasa cuando una de nosotras se va. La trama lésbica pierde un punto, un hilo se suelta y comienza su propia trama, pero nos lleva, nos arrastra en ese otro viaje. La distancia con lo que puedo llamar hogar se hace infinita, y duele y extraña no poder dar abrazos reales, llorar junto a otr*s compañer*s para conjurar el dolor, y a la vez celebrar la libertad que ahora tiene nuestra amiga, una vez más, para ir a poetizar con otras tortas que se fueron antes.


Por Gabby De Cicco
Fuente: Página/12

septiembre 20, 2014

"El eje central de los presupuestos debe ser la equidad y la justicia social"

  • La Doctora en Economía y feminista Yolanda Jubeto apuesta por desterrar el capitalismo de la sociedad actual como solución para acabar con las desigualdades de género.
  • Advierte avances en el ámbito educativo pero alerta del peligro de "influencias externas- en referencia a los medios audiovisuales- que contribuyen a perpetuar el modelo patriarcal aún vigente".
  • "Con mayor participación ciudadana no existirían las corruptelas actuales porque habría una verdadera rendición de cuentas".

Yolanda Juveto antes de la conferencia organizada por SETEM Hego Haizea.

La organización SETEM Hego Haizea ha presentado su oferta formativa sobre cooperación al desarrollo 2014-2015 y lo ha hecho de la mano de grandes expertos sobre decrecimiento, feminismo y consumo responsable, como Carlos Taibo y Yolanda Yubeto. Ambos han ofrecido una conferencia conjunta en la que ponen en cuestión el modelo de desarrollo capitalista y de crecimiento económico. La Doctora en economía apuesta por desterrar el capitalismo de la sociedad actual como solución para acabar con las desigualdades de género por unos presupuestos cuyo eje central sea "la equidad y la justicia social".

Pese a los logros, el día a día pone de manifiesto las desigualdades de género vigentes en la sociedad actual. Pero usted va más allá y habla de sometimiento, una visión que algunos sectores califican como algo exagerada. ¿Lo cree así?

No si analizamos los discursos hegemónicos y los modelos de feminidad y de masculinidad que nos transmiten constantemente. Igual es muy simple decir que es el hombre quien ejerce ese sometimiento pero sí responde a un modelo masculino muy dominante, que quiere una mujer sumisa. Los cuerpos de las mujeres son muy utilizados para el sometimiento a esa imagen idealizada. En la moda se ve muchísimo. En la adolescencia, que es cuando estamos buscando nuestras referencias, lo que vemos es que los modelos que nos imponen no buscan reforzar una autoimagen, la autoestima de una mujer fuerte y empoderada sino sumisa, infantilizada y excesivamente delgada. Hay una tendencia a valorar a mujeres sumisas y cuando se apuesta por otro modelo, se nos muestra como todo lo contario, como mujeres muy dominantes. Siempre está presente la dominación, algo muy masculino. Son estereotipos que no responden a la realidad y sí al imaginario colectivo sobre qué es el poder, la sumisión, la dominación…

Las diferencias por género se siguen aún inoculando desde la infancia. ¿Cómo valora la actuación del modelo educativo en este sentido?

Desde el sector educativo formal se están dando muchos pasos. Hay avances en coeducación, en intentar que los modelos vayan cambiando. Pero la educación formal juega un papel muy pequeño en la educación infantil. Realmente las referencias se aprenden fuera de la escuela, en los juegos, en los dibujos animados, en las películas... en las que hay una serie de referencias a la infancia y a la juventud que dejan que la escuela tenga un poder muy limitado. También hemos de reconocer que las familias son todavía muy patriarcales pero en aquellas que apuestan por cambiar hacia modelos más democratizadores se encuentran con hijos que muchas veces adoptan los comportamientos que aprenden fuera. El poder de estos ámbitos más íntimos, que antes era tan fuerte, tan regulador, está siendo cuestionado y desplazado por muchas otras influencias externas que contribuyen a perpetuar el modelo patriarcal.

Usted señala al capitalismo como instrumento de fomento del patriarcado. Entiende entonces que no cabe otra solución para lograr la plena igualdad que un cambio de modelo económico. Pero esa transformación es para muchos una utopía. ¿Lo irrealizable para otros es posible para Yolanda Jubeto?

Vivimos en un mundo de competencia voraz y eso no ayuda a crear estructuras sociales alternativas pero están construyendo. Hay gente que está reaccionando aunque esos movimientos están muy invisibilizados, no se tienen en cuentan pero están funcionando. Solo hay que fijarse en todas la redes de economía alternativa, solidaria que resisten con sus múltiples dificultades. Hay mucha gente que busca más allá otra forma de consumir, de producir, las finanzas éticas... hay una batería de iniciativas que son indicios de que las cosas están cambiando y de que crece una conciencia colectiva de que el cambio es imprescindible para que podamos vivir mejor. El capitalismo se basa en la desigualdad, genera múltiples desigualdades y al capitalismo le interesa muchísimo que haya muchísimos trabajos, que estén muy mal remunerados y que haya una parte que esté totalmente invisibilizada, mal pagada. En esto le ha ayudado mucho el trabajo doméstico no remunerado. Hoy en día es verdad que la precariedad laboral y de la vida no afecta solo a las mujeres pero les afecta especialmente, no solo por la pobreza, por las condiciones laborales, dobles jornadas … el capitalismo se aprovecha de ello claramente. La crisis nos puede abrir los ojos o lo contrario, puede que nos venza el miedo también. Los fascismos también surgen en momentos de crisis y de repliegue porque también no han hecho ser una sociedad muy fragmentada y que confiemos muy poco en lo comunitario porque se nos alimenta continuamente en la desconfianza en los otros. El resto del mundo parece que es siempre un enemigo potencial, pero como he dicho, lo alternativo al modelo imperante se abre camino.

"La cultura de participación que se debe cambiar, democratizar y abrir. A muchas mujeres no les interesan los espacios de participación muy competitivos, muy egocéntricos"

Usted propone un presupuesto con enfoque de género. ¿Hasta qué punto? ¿Debe ser el feminismo eje central del diseño presupuestario?

Eje central de los presupuestos debe ser la equidad y la justicia social y redistribución. El enfoque feminista busca que esa equidad se dé entre las mujeres y los hombres que somos el 49% y el 51% y con toda nuestra diversidad, con todos los cruces de clase etnia…El feminismo complejiza esas relaciones. Sí, debe ser uno de los grandes ejes de la política pública y por lo tanto de los presupuestos y de su análisis. El desagregar entre mujeres y hombres de diferentes clases, edades, orígenes enriquece muchísimo en conocimiento de a quién beneficia y a quién no la política.

Pese a la paridad, la participación real de la mujer en el ámbito político es escasa. ¿A qué lo achaca?

A las múltiples tareas que tiene las mujeres que no son consideradas, que son invisibilizadas pero que le ocupan muchísimo el tiempo. Las mujeres en general no tienen el mismo tiempo libre que los hombres. Tienen muchísimos más obstáculos para participar. Lo hacen en entornos más cercanos que los grandes por los tiempos. Y la cultura de participación que se debe cambiar, democratizar y abrir. A muchas mujeres no les interesan los espacios de participación muy competitivos, muy egocéntricos. Si queremos ir hacia una democracia más participativa hay que poner los medios para que las mujeres y los hombres puedan participar y en el reparto de los tiempos y de los trabajos tenderemos que adoptar medidas.

¿En que ganaría la sociedad si la ciudadanía fuera más participativa en política?

No existirían las corruptelas que existen ahora porque habría una verdadera rendición de cuentas. Seríamos más conscientes de que deberíamos ser sujetos de actuación. Una parte muy importante para desarrollar las capacidades personales pasa por la participación en el ámbito público. Aporta satisfacción poder tener voz en las decisiones que se toman en tu entorno y en tu realidad, que te vayas formando y te sientas protagonista del devenir político. Muchas personas lo demandan y las que aún no lo han hecho es por el hastío que les provoca la situación política, por esa desafección hacia la política con mayúsculas pero habría que reivindicar la política con minúsculas para la gestión de lo común y de lo público.

Fuente: El Diario.es

Cuando cuidar puede significar contagio ¿Por qué el ébola mata más a las mujeres?

La mortalidad durante el brote está condicionada por los roles de género.

Mujeres en Guinea, el 28 de abril de 2014. / EUROPEAN COMMISSION


Entre el 55% y el 60% de las personas fallecidas por ébola en Guinea y Sierra Leona durante este brote han sido mujeres, según publicaba el Washington Post el 14 de agosto. En Liberia, por su parte, las autoridades sanitarias situaban en un 75% el número de éstas. A pesar de que no se dispone de datos estadísticos desagregados por sexo, la Orga­nización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que el número de fallecidas de ébola es superior al de hombres, y que este desequilibrio no tiene relación con causas biológicas, sino con sus diferentes roles sociales.

“No deberíamos haber necesitado tantas muertes para darnos cuenta de cómo la atención a las dinámicas de género podría ayudar a salvar vidas”, alertaba en Foreign Policy Lauren Wolfe, periodista y directora del proyecto Women Under Siege. Ya en 2007, la investigadora de la Organización Mundial de la Salud Martha Anker había apuntado que “las diferencias en la exposición entre hombres y mujeres han demostrado ser factores importantes en la transmisión de la fiebre hemorrágica del ébola. Por lo tanto, es importante entender los roles de género y las tareas, ya que afectan al grado de exposición”.

Las mujeres son responsables del cuidado de los miembros de la familia cuando enferman, cocinan, los limpian y lavan su ropa, lo que supone un factor de riesgo significativo de una enfermedad cuya vía de contagio es el contacto con los fluidos de la persona enferma. Además, son mayoritarias en puestos de enfermería y limpieza en los centros de salud, que son los más expuestos al contagio. Son las que atienden los partos y las que suelen realizar la preparación tradicional de los cadáveres para ser enterrados. Además, cuando están embarazadas, su mayor contacto con los entornos sanitarios aumenta su riesgo de contagio. “Durante un brote en el Congo en octubre de 2003, un investigador preguntó a un grupo de hombres cómo evitaban contraer ébola, y ellos respondieron que se aseguraban de que las mujeres cuidasen a los enfermos, protegiendo así a los varones de la infección”, explicaba la investigadora Martha Anker en 2007.

“Cuando las mujeres son las principales víctimas en una epidemia, pocos están dispuestos a reconocer que es así, preguntarse por qué, y construir respuestas en consecuencia”, afirma Lauren Wolfe. Dado que la enfermedad infecciosa afecta a hombres y mujeres, las intervenciones frente al brote han preferido centrarse en la salud pública, en el control y el tratamiento, dejando para una segunda fase el abordaje de las desigualdades de género que puedan existir: el acceso desigual a los servicios de salud, a los espacios de toma de decisión o a los recursos.
La distancia exigida

“El ébola es una enfermedad cruel”, sentencia la antropóloga Almudena Mari, que ha investigado las fiebres hemorrágicas de lassa y ébola en Guinea y Sierra Leona y ha participado en el control de la epidemia en Guinea para la organización Cha­rite-Berlin. No mata a tanta gente como el paludismo o la malaria, pero la manera de matar no es la misma. “En una familia pueden morir siete miembros de ébola. El duelo que hay que hacer y lo que eso representa es diferente a que muera un solo miembro de malaria”, explica la antropóloga. Pero, además, es una enfermedad cruel porque lo que me está pidiendo es que abandone a mis seres queridos. “¿Qué harías tú si de repente te dicen que no vuelvas a tocar a tu madre? ¿Creerías a esa persona que acabas de ver por primera vez o seguirías abrazándola? ¿Y si vomita la ayudarías? Uno de los mayores problemas con el ébola es ése: introduces normas muy drásticas, contrarias a la vida cotidiana y emocionalmente muy ­difíciles”, apunta Almudena Marí Sáez. La periodista Jina Moore lo resumía así: “El ébola es un asesino despiadado. Exige lo que para la mayoría es una respuesta implacable al sufrimiento: la distancia”.

Los investigadores insisten en que uno de los mayores errores que ha favorecido la expansión de la enfermedad ha sido precisamente de comunicación. “Un error que se cometió al principio es decir que el ébola no tiene cura. Luego ya da igual que digas ‘mujeres, protegeos, que vosotras sois las cuidadoras’. O lances campañas de sensibilización. Ya nadie te va a escuchar. Si no tiene cura, ¿para qué quieres que vaya al hospital? Para eso me muero en mi casa”, explica la antropóloga Almu­dena Marí Sáez.

Y comprender el papel que juega el género en una epidemia de ébola es crucial para que las estrategias de comunicación y de intervención puedan estar bien dirigidas. A pesar de ello, muy a menudo las mujeres se quedan fuera. “Los hombres predominaron en las reuniones informativas para el control de los brotes, a pesar de que las mujeres son las principales cuidadoras de los miembros enfermos de la familia, y por tanto se encuentran en situación de riesgo”, explicaba Mar­tha Anker en su informe sobre enfermedades infecciosas de 2011.

“Durante los brotes, es importante que las mujeres que se preocupan por la salud de enfermos fuera de los centros de salud sean informadas sobre cómo protegerse a sí mismas”, recomendaba Anker desde la OMS. También una mayor capacitación y empoderamiento de las enfermeras en el control de las infecciones, permitiéndoles iniciar protocolos de protección. Dotar de instrumentos de protección a las matronas, que van a seguir encargándose de atender los partos a pesar del brote, es otra de las medidas que deberían ponerse en marcha en la que coinciden sanitarios y antropólogos.

Las secuelas del ​ébola

Una vez pasado el brote, también será determinante atender a los roles. “Probablemente se produzca una hambruna, dado que las mujeres son las que realizan las tareas agrícolas en las zonas rurales y se encargan del pequeño comercio en los mercados locales”, explica Almu­dena Marí. “Yo creo que las consecuencias socioeconómicas van a ser equiparables a las de una guerra. Igual no a nivel de muertos, pero sí a nivel social”, se lamenta. “El quiebre de confianza entre la población es enorme. Nadie se fía de nadie. No confían en el jefe tradicional, en las autoridades administrativas, en el personal sanitario, en las ONG, ni siquiera en los líderes religiosos”, señala la antropóloga.

Y la toma de medidas extremas como las cuarentenas, la criminalización de las personas infectadas o las prohibiciones de los vuelos a los países afectados no hacen más que complicar el trabajo en la zona, como han denunciado desde Naciones Unidas.

Enfermedades infecciosas y género

Muchas enfermedades infecciosas afectan a un sexo más que otro. A veces son los hombres, como en el caso del dengue. A veces las mujeres, como en E. coli, el VIH/SIDA o el ébola. Y a veces son las mujeres embarazadas y las madres, como con la gripe H1N1 (un brote en Australia está infectando a más mujeres que hombres por un margen del 25%), explicaba la periodista Lauren Wolfe, en Foreign Policy.

Por Ana Álvarez
Fuente: Periodico Diagonal

septiembre 19, 2014

¿Cuáles son los países con más oportunidades para las mujeres?

Estados Unidos, Australia, Suecia, Francia y Alemania son los países donde las mujeres tienen las mejores oportunidades para prosperar, según la segunda edición del listado anual Gender-GEDI, encargado por la compañía Dell.

Este estudio tiene un carácter global, alcanzando el análisis hasta 30 economías en desarrollo y desarrolladas. Asimismo, la investigación evalúa y califica a cada país sobre temas de negocios específicos a cuestiones de género y cómo afecta al crecimiento de las empresarias de "alto potencial".

En la parte inferior de la calificación están Uganda, Egipto, Bangladesh y Pakistán.

Junto con los cinco primeros países mencionados al comienzo, Chile, Reino Unido, Polonia, España y México son el resto de naciones que se incluyen en el top 10 de este informe.

Aún hay mucho que mejorar

Pese a que Estados Unidos encabeza el ranking, los autores del informe advierten de que "todavía hay mucho más espacio para mejorar. Sólo el 37% de todos los empresarios en Estados Unidos son mujeres". En Europa, este porcentaje es aún más bajo, un 25%. En general, el informe encontró que más del 75% de los 30 países encuestados no logró cumplir con las condiciones fundamentales necesarias para que las mujeres empresarias prosperen.

En la parte inferior de la calificación están Uganda, Egipto, Bangladesh y Pakistán, en donde no solo no se dan las condiciones para el empoderamiento de la mujer, sino que sus derechos más fundamentales no son garantizados.

Fuente: Mujeres&Cia

Somalia: Soldados de la Unión Africana cometen abusos sexuales


Soldados de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM, por sus siglas en inglés) han explotado y abusado sexualmente de mujeres y niñas somalíes vulnerables en sus bases de Mogadiscio, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Los países que aportan contingentes, la Unión Africana (UA) y los donantes a la AMISOM deben abordar con urgencia estos abusos y fortalecer los procedimientos dentro de Somalia para buscar justicia.

El informe de 71 páginas, “‘The Power These Men Have Over Us’: Sexual Exploitation and Abuse by African Union Forces in Somalia” (“‘El poder que estos hombres tienen sobre nosotras’: La explotación sexual y el abuso por las fuerzas de la Unión Africana en Somalia”), documenta la explotación sexual y los abusos de mujeres y niñas somalíes cometidos en dos bases de la capital de Somalia, Mogadiscio, desde 2013. Los soldados de la UA, a través de intermediarios somalíes, han utilizado una variedad de tácticas, incluyendo la ayuda humanitaria, para coaccionar a mujeres y niñas vulnerables a participar en actividades sexuales. También han violado y asaltado sexualmente a mujeres que buscaban asistencia médica o agua en las bases de la AMISOM. Human Rights Watch entrevistó a 21 mujeres y niñas que describieron cómo fueron violadas y explotadas sexualmente por personal militar de Uganda o Burundi que servían con las fuerzas de la UA.

“Algunos soldados de la Unión Africana han abusado de sus posiciones de poder para explotar a las mujeres y niñas más vulnerables de Somalia”, dijo Liesl Gerntholtz, directora de derechos de la mujer de Human Rights Watch. “Somalia tiene muchos problemas difíciles de solucionar, pero las autoridades de Somalia y la Unión Africana podrían acabar con la explotación y los abusos sexuales presionando a los países que aportan contingentes para que lleven a los abusadores ante la justicia”.

La UA y la AMISOM deben fomentar una cultura institucional de “tolerancia cero” hacia las actividades ilegales en sus bases, señaló Human Rights Watch. Deberían establecer o fortalecer los instrumentos y organismos encargados de abordar estos abusos, como las unidades de conducta y disciplina, y un organismo de investigación independiente a nivel de la Unión Africana.

Human Rights Watch llevó a cabo una investigación en Somalia, Uganda y Burundi. Todas las mujeres y niñas somalíes entrevistadas pertenecían a comunidades desplazadas del centro-sur de Somalia. Human Rights Watch entrevistó a más de 30 testigos, observadores extranjeros, personal militar y funcionarios de los países que aportan contingentes. La investigación se centró en los incidentes en Mogadiscio, donde hay presencia de soldados ugandeses y burundeses, pero no se excluye la posibilidad de que abusos similares hayan ocurrido en otros lugares.

Años de conflicto y hambruna en Somalia han desplazado a decenas de miles de mujeres y niñas de sus comunidades, sus familias y sus redes de apoyo basadas en los clanes. Sin opciones de empleo ni recursos básicos, muchas no tienen otra alternativa que depender completamente de la ayuda externa y se ven forzadas a vivir situaciones de explotación y abuso para mantenerse a sí mismas y a sus hijas.

El Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana desplegó las tropas de paz conocidas como AMISOM en Somalia en 2007 en virtud de un mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para proteger a los funcionarios y la infraestructura somalí y para contribuir a la prestación de asistencia humanitaria. Desde entonces, el mandato, tamaño y presencia geográfica de la AMISOM han aumentado de manera constante. La misión recluta a su personal militar de Uganda, Burundi, Kenia, Etiopía, Yibuti y Sierra Leona.

Las mujeres y niñas que buscan asistencia en los campamentos de la AMISOM en Mogadiscio corren riesgos considerables, reveló Human Rights Watch. Por ejemplo, a finales de 2013, Qamar R. (no es su nombre real), de 15 años, acudió a la base del contingente de Burundi para conseguir medicinas para su madre enferma. Un intérprete somalí le dijo que siguiera a dos soldados de Burundi para que le dieran la medicina. Sin embargo, éstos la llevaron a un área remota y uno de los soldados la violó. Qamar describió el ataque a Human Rights Watch: “Primero me arrancó el hiyab y luego me atacó”. Cuando ya se marchaba, el segundo soldado de Burundi le dio US$10.

Algunos soldados se han aprovechado de la pobreza de las mujeres y la falta de alimentos para fomentar la explotación sexual. En mayo de 2013, Kassa D. fue llevada ante un intérprete somalí en el campamento base de la AMISOM. “Estaba preocupado”, dijo. “Quería correr, pero sabía que lo mismo que me trajo aquí me ayudaría a salir de esto - el hambre. Había tomado una decisión y no podía dar marcha atrás”. Después de que Kassa tuvo relaciones sexuales con un soldado de Uganda, el intérprete le pagó US$10.

El boletín del Secretario General de la ONU de 2003 sobre medidas especiales de protección contra la explotación y el abuso sexual es un documento innovador de política para las misiones de paz de la ONU. El boletín prohíbe explícitamente que las fuerzas de paz intercambien dinero, bienes o servicios por sexo.

La evidencia sugiere que la explotación sexual no es un secreto en las bases de AMISOM en Mogadiscio, dijo Human Rights Watch. Las mujeres y las niñas han entrado en los campamentos a través de puertas custodiadas y han tenido acceso a áreas que teóricamente están restringidas. Dos mujeres dijeron a Human Rights Watch que los soldados con los que mantuvieron relaciones sexuales por dinero les dieron pases oficiales de la AMISOM para facilitar su ingreso a la base.

“El liderazgo militar y político de la UA tiene que hacer más para prevenir, detectar y sancionar el abuso sexual por parte de sus tropas", dijo Daniel Bekele, director para África de Human Rights Watch. “A medida que se cierne una nueva crisis alimentaria sobre los campos de desplazados de Mogadiscio, las mujeres y las niñas están nuevamente desesperadas por conseguir alimento y medicinas. No tendrían que verse en la necesidad de vender sus cuerpos para que sus familias sobrevivan”.

Soldados de la AMISOM también han sometido a mujeres y niñas a otros abusos y les han expuesto a graves riesgos de salud, dijo Human Rights Watch. Varias mujeres describieron haber sido abofeteadas y golpeadas por los soldados con los que mantuvieron relaciones sexuales. Otras dijeron que los soldados se habían negado a usar preservativos, contagiándoles infecciones de transmisión sexual.

Algunas de las mujeres entrevistadas dijeron que no denunciaron sus experiencias por temor a represalias de sus agresores, las autoridades y el grupo insurgente islamista Al-Shabaab, así como al estigma y el castigo de sus propias familias. Otras dijeron a Human Rights Watch que no deseaban a perder su única fuente de ingresos. Como resultado, Human Rights Watch no pudo sacar conclusiones sobre el alcance del problema ni los niveles oficiales de participación.

Los países que aportan tropas a la AMISOM son los principales responsables de la conducta de sus soldados en Somalia y tienen jurisdicción exclusiva sobre su personal en caso de cualquier delito. Estos países cuentan, en diversos grados, con procedimientos establecidos para hacer frente a la mala conducta, incluyendo el despliegue de asesores legales e investigadores militares y, en el caso de Uganda, el envío temporal de un consejo de guerra a Somalia para juzgar los casos.

Sin embargo, los países que aportan contingentes no han proporcionado los recursos necesarios para investigar las denuncias ni han dado prioridad a la investigación y persecución de los casos de explotación y abuso sexual, dijo Human Rights Watch. Sólo un caso de violación, en el que la víctima era menor de edad, se encuentra en el tribunal militar de Uganda en Kampala.

El liderazgo de la AMISOM ha tomado algunas medidas para combatir la violencia sexual y de género, incluida la redacción de una política de prevención y respuesta a la explotación y el abuso sexual así como iniciativas de difusión. Sin embargo, se debería hacer más para asegurar que estos esfuerzos proporcionen justicia para las víctimas, señaló Human Rights Watch.

Las fuerzas de la UA, junto con la ONU y el gobierno de Somalia, deberían adoptar medidas para prevenir la explotación y el abuso sexual, así como crear un entorno en el que las mujeres puedan denunciar los abusos. Los países que aportan contingentes deben reforzar sus capacidades de investigación y enjuiciamiento dentro de Somalia. También deben garantizar, junto con la AMISOM y la ONU, que las supervivientes reciban atención médica y socio-psicológica y protección, especialmente durante las investigaciones y los enjuiciamientos.

Los donantes internacionales, especialmente las Naciones Unidas, la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido, deben promover una supervisión independiente más estricta de la conducta de las tropas de la UA y el personal civil, y asegurarse de que no sean cómplices de los abusos cometidos por las fuerzas de la AMISOM, dijo Human Rights Watch.

“La UA ya no puede hacer la vista gorda ante los abusos que se cometen en las bases de la AMISOM, ya que debilita la credibilidad de la propia misión”, dijo Gerntholtz. “Los gobiernos que apoyan a la AMISOM deberían trabajar con la UA para poner fin a los abusos sexuales y la explotación de mujeres y niñas somalíes por parte de sus tropas, tomar medidas contra las tropas que contribuyen a ello y hacer todo lo posible para evitar nuevos casos de explotación y abuso sexual de las mujeres somalíes”.

Sexual Exploitation and Abuse by African Union Forces in Somalia
8 DE SEPTIEMBRE DE 2014
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Fuente: Human Rights Watch

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