febrero 27, 2015

Declaración “Por un 8 de marzo sin abortos clandestinos: Aborto libre, seguro y gratuito”


Este seis de marzo, con motivo del día internacional de las mujeres, nos tomaremos las calles para conmemorar un año más de lucha por nuestras reivindicaciones y derechos aún pendientes. Hemos estado en el centro de cruciales debates políticos durante muchos años; aun así, nuestras voces han estado ausentes, pese a que nos hemos mantenido firmes en los espacios públicos de acción y debate.

¡Tenemos mucho que exigir, proponer y conquistar!

Anualmente, entre 120.000 y 160.000[i] mujeres seguimos expuestas a las brutales consecuencias de los abortos clandestinos, consecuencias que viven principalmente las mujeres pobres.

El debate entre los diversos sectores políticos que componen el parlamento está centrado en el proyecto de Bachelet de despenalizar el aborto sólo por tres causales: inviabilidad fetal, peligro de vida de la mujer embarazada y embarazo producto de una violación, medida que da respuesta al 3% de las mujeres que abortan. En este país, el derecho a decidir libremente sobre nuestros propios cuerpos y vidas, aún está secuestrado en las cúpulas de poder del parlamento y las iglesias, por los fundamentalismos religiosos que amparan y reproducen los sectores conservadores de esta sociedad, manteniendo bajo estricto control patriarcal nuestras vidas y preservando la herencia de la Dictadura en materia de derechos sexuales y derechos reproductivos. Las tres causales no son una respuesta que solucione el problema de la clandestinidad y el reconocimiento pleno y goce de nuestros derechos.

Es por esto llamamos a marchar por un 8 de marzo sin abortos clandestinos, por un aborto libre, seguro y gratuito.

Figuras antiderechos como Ezzati que avala la impunidad de curas abusadores sexuales, Ricardo Sande, presidente de la FEUC, Ignacio Sánchez, rector de la PUC, quien amenaza con no ajustarse a la ley; partidos políticos de derecha vinculados a muertes, torturas y desapariciones de personas; la Democracia Cristiana, que saltó al escándalo con las declaraciones misóginas de Lorenzzini y se desenmascaró con el documento interno que ratifica el V Congreso Ideológico de la Falange y su postura anti-mujeres, así también como otros personajes dentro de la Nueva Mayoría que se oponen al aborto, se hacen llamar provida e inician una cruzada moral en contra de nuestra libertad de decidir.

A ellos y a esta hipócrita democracia les dedicamos las palabras textuales del Manifiesto de las 343 (Simone de Beauvoir, 1971) y les replicamos: “les prohibimos terminantemente utilizar el término ‘respeto a la vida’. Ésta es una obscenidad en sus bocas. Somos millones y lucharemos hasta el final para lograr lo que se nos debe: disponer libremente de nuestros cuerpos”.

Todas nos movilizamos para cambiar los hilos directrices de este país heredero de la impunidad:

Las trabajadoras marchamos para levantar un Nuevo Código Laboral que acabe de una vez con nuestras precarias condiciones de trabajo y de vida. Somos aproximadamente el 70% de la fuerza de trabajo subcontratada, el 22% de nosotras gana el salario mínimo e incluso menos, y del total de los hogares dirigidos por mujeres el 55% está bajo la línea de la pobreza. Luchamos por el derecho a una maternidad protegida para las trabajadoras sin importar cuál sea su situación contractual, para que todos los empleadores, ya tengan una o dos mujeres contratadas paguen el derecho a salas cuna que necesitamos para poder trabajar.

Las mujeres todas lesbianas, bisexuales, trans luchamos por el derecho a vivir nuestra sexualidad libremente, por la derogación del artículo 365 que criminaliza nuestras manifestaciones de amor, luchamos porque nuestras relaciones sean reconocidas y exigimos terminar con las distintas manifestaciones de violencia hacia las mujeres. Basta de femicidios e impunidad. 

Las estudiantes junto con sus madres, padres, apoderados y apoderadas marchamos para exigir una Educación gratuita, laica y No sexista y por nuestro derecho a una educación sexual sin la moral de las iglesias y los sesgos del género.

Las mujeres Mapuche marchamos por el cese de la militarización del Wallmapu y de las violencias contra el pueblo mapuche y otros pueblos originarios, por echar abajo la ley antiterrorista y por la devolución de nuestras tierras ancestrales.

Las trabajadoras sexuales marchamos para visibilizarnos como mujeres organizadas, para decir basta a la discriminación que recae sobre nosotras. Exigimos un marco legal que reconozca nuestra actividad como trabajo que permita mejorar nuestras condiciones laborales y de vida, para detener el hostigamiento y la violencia policial que nos amedrenta en las calles.

Marchamos las mujeres de los campos y las trabajadoras rurales por la protección de los recursos naturales, la recuperación de la soberanía alimentaria de nuestros pueblos y la defensa de nuestros bienes comunes, ante el saqueo y la patentación de semillas por parte de las transnacionales imperialistas.

Las mujeres y niñas con discapacidad exigimos desarrollo económico y social inclusivo y sustentable para todos y todas, con ejercicio y goce de nuestros derechos sexuales y reproductivos, así como nuestros derechos civiles y políticos.

Con diversas voces muchas de nosotras levantamos la propuesta de Asamblea Constituyente que permita a todos los sectores de la población y en especial a los más explotados y golpeados por este sistema capitalista y patriarcal, instalar una agenda de cambios que respondan a nuestras demandas por una vida mejor y en solidaridad. 


¡Por un 8 de marzo sin abortos clandestino: aborto libre, seguro y gratuito!

¡Mujeres organizadas y de pie!



Coordinadora 8 de marzo - Santiago



Santiago, marzo de 2015



[i] Según Guttmacher Institute. Panorama general del aborto clandestino en América latina, 1990. Tabla 1 incidencia del aborto: 159.650 abortos en Chile. 
Maira, Hurtado y Santana (2010): estimación de 120.000 abortos inducidos anualmente.

Deslegitimar, una vieja estrategia

Máxima Chaupe, mujer campesina de Cajamarca, y su lucha contra una de las más grandes empresas mineras del mundo, por un terreno de su propiedad que es reclamado por la empresa, han generado una solidaridad espontánea de distintos sectores del país, incluso de algunos que no imaginábamos. Este apoyo y solidaridad frente a la problemática que enfrenta una familia campesina ha significado un rayo de esperanza e ilusión en una ciudad cuyos habitantes vivieron, hace muchos años, de espaldas a lo que pasaba en otros departamentos del país, como Ayacucho, en donde la subversión y la lucha contrasubversiva trajeron dolor y muerte para el campesinado peruano, debiendo especialmente las mujeres enfrentar, sin recursos y solas, huérfanas y viudas, la búsqueda de justicia.

Quizá cuando los poderosos dueños de la mina definieron su estrategia, no estuvo entre sus cálculos esta oleada de solidaridad que fue en aumento con cada arremetida violenta contra la señora Chaupe, quien empezó a representar simbólicamente la lucha de otras miles de mujeres que en el Perú y el mundo hacen frente a la violencia territorial, una antigua forma de violencia que aún no está tipificada en nuestra normativa como tal, pero que se va configurando como una expresión de lo que traen consigo las políticas extractivistas que se desarrollan en los territorios campesinos e indígenas, y que implican muchas veces despojo, destrucción del espacio, cambio de modos de vida, desarraigos y rupturas definitivas de los vínculos que existen entre el territorio y la vida misma de las personas, vínculos que son particularmente fuertes para las mujeres, al ser ellas las que sostienen la vida en las comunidades.

Entonces, para romper estos hilos invisibles que se han ido tejiendo a lo largo y ancho del país, surge, al parecer, una nueva estrategia, que se dirige a deslegitimar a la familia, a quitarle peso a su lucha y a la función ejemplificadora que, quizá sin querer, está teniendo para otras familias y otros colectivos que pueden pasar por una situación similar y ven peligrar su espacio territorial y sus medios de vida. No es casual que el día de ayer se haya publicado en el diario La República, un artículo de Ricardo Uceda que se refiere al caso y que se titula “El pantanoso caso Chaupe”[1], remitiéndonos, desde el principio, a sospecha, a duda, a incertidumbre, a movimientos turbios, a todo aquello peligroso que podemos encontrar en un pantano, e iniciando, de este modo, una operación discursiva que va dirigida a descolocar a la familia. “Ladeslegitimación es la contraparte de la legitimación, puesto que al mismo tiempo que un grupo dominante o que ostenta el poder pretende persuadir a un auditorio, de que ha actuado acorde con los principios morales o legales vigentes, intentará persuadir de que el grupo oponente es quien actúa al margen de las normas y principios socialmente aceptados.” dice Gladys Lucía Acosta[2]. Acusar a la familia Chaupe de mentir sobre sus propiedades no es sino el intento de restar fuerza a la solidaridad ganada, poniendo supuestamente en evidencia que no es una pobrecita, como parecería, sino propietaria de tierras, por lo que nos ha engañado, sabiendo que para muchas personas incluso el robar es perdonable, mas no el engaño. Citando a Van Dijk (1998), Acosta explica las formas que puede tomar esta estrategia:

“Cuando no puede negarse el acceso al discurso público, entonces se puede acudir a: Citar fuera de contexto; focalizar elementos negativos o amenazadores en el discurso; enfatizar la violación de valores comunes; o enmarcar el discurso en la descripción negativa del hablante o bien acudir a oradores autorizados y legítimos para corregir posibles acusaciones, por parte de los grupos opositores o minoritarios, contra miembros de los grupos poderosos.”[3]

Varios de estos elementos los encontramos en el artículo que mencionamos. Así, por ejemplo, se nos dice que el periodista cajamarquino Luis Mego ha hecho una“pasmosa revelación”, lo que equivale a decir que nos mostrará una verdad secreta y oculta, que nos llenará de asombro y que sería, como toda revelación, indubitable. Seguramente la mayoría no conoce a este periodista, pero como es citado por otro periodista, reconocido por sus investigaciones, la mesa está servida. Aunque vale recordar que no es la primera vez que el señor Uceda acusa a una mujer de mentir. Ya lo hizo cuando dijo que Leonor La Rosa mintió cuando dijo que fue torturada[4], y cuando puso en duda el testimonio de Rosario Ponce, deslizando la acusación de que era una chica fácil, con varios novios.[5]

Entonces, generado el interés, nos da la información que, cabe anotar, Yanacocha ya había planteado en el juicio y había sido desestimada por el juez. Señala el artículo:

“Los esposos Chaupe tenían título de propiedad de seis predios en el distrito de Sorochuco, provincia de Celendín: Chilin, Agenco I, Agenco II, La Tuna, Aluche. Además, poseían otros tres – Sigues, La Playa de Sigues y La Nueva Chica – en el distrito de Huasmín. No es que sean terratenientes ni mucho menos: Las chacras, en conjunto, suman solo diez hectáreas. Lo llamativo es que les fueron entregadas en propiedad luego de que demostraran la posesión sobre las mismas.”

Como para curarse en salud, nos informa que “suman solo diez hectáreas”, porque en realidad diez hectáreas de pasto sin riego no significan mucho y para nada equivalen a diez mil metros en una ciudad, como lo que podría llevarnos a pensar si no contextualizamos el tamaño de los terrenos. Por otro lado, sí, el periodista quiere llevarnos a pensar que son de alta productividad cuando nos dice que “la inspección del Ministerio de Agricultura reporta tierras cultivadas y cría de animales”, para hacer un remate increíble que, por su exageración, constituye un abuso a la inteligencia de la persona que lee. Agrega el periodista que “cualquier agrotécnico demostraría que estas chacras son mejores que el duro y helado territorio de Conga”, por lo que no se explica la razón por la que Yanacocha insista tanto en apropiarse de ese terreno tan duro y helado.

Que es mentirosa doña Máxima y también su hija Isidora, dice el periodista, y nos llama a buscar en Internet las declaraciones de ésta última, quien habría afirmado que “no tenían otro lugar para vivir”, como si se pudiera vivir en un terreno sin vivienda, sin ninguna construcción. Hay que recordar que la familia apenas tiene una pequeña construcción en Tragadero Grande y precisamente cuando intentaban construir una vivienda para su hija, la seguridad de la mina y sus trabajadores la destruyeron, haciendo gala de una gran violencia, que fue firmemente rechazada por la ciudadanía en todo el país.

Romper la solidaridad que ha nacido, poner en duda el testimonio de vida de doña Máxima, desacreditar en este camino a quienes la apoyan parece ser lo que persigue este artículo. Conlleva también un cambio de estrategia para descolocar la lucha de Máxima, especialmente en Lima, en donde ya ha tenido cierto éxito, pues hay gente que se empieza a preguntar si realmente tiene nueve terrenos y si ha mentido, logrando de esta forma quitar el foco del asunto principal, que es que la familia Chaupe tiene la legal posesión de su terreno y que no hay ninguna usurpación a la empresa, lo cual ha sido confirmado hasta por la Corte Superior de Justicia de Cajamarca.

Más allá del profundo desconocimiento que refleja el artículo sobre las estrategias y dinámicas de ocupación del territorio de las familias campesinas, me parece importante subrayar el contenido patriarcal que se manifiesta en el mismo y que se expresa en la puesta en marcha de la maquinaria que intenta deslegitimar la figura de Máxima, que viene simbolizando la ruptura de un orden de género, en el que se espera que las mujeres sigamos calladitas. Entonces, poner la duda sobre su actuación, de modo que se la vea como mentirosa, manipuladora -mentira que traspasa generaciones, pues le llega también a su hija- es un esfuerzo más de romper la solidaridad entre mujeres, y entre hombres y mujeres que, al valorar la lucha y resistencia de mujeres como Máxima, están empezando a resquebrajar el pacto patriarcal de dominación, jerarquizaciones y hegemonías en el que se sustenta el modelo actual. La violencia territorial y la violencia simbólica expresadas en este intento de deslegitimación son parte del mismo esfuerzo de invalidar la lucha de Máxima y de otras mujeres que resisten. Estamos avisadas.

Por Rosa Montalvo Reinoso

[1]Ricardo Uceda, “El pantanoso caso Chaupe”. La República, 24 de febrero del 2015.http://www.larepublica.pe/24-02-2015/el-pantanoso-caso-chaupe-0
[2]Gladys Lucia Acosta V., “Deslegitimación en el discurso político: Un análisis de las declaraciones oficiales y de sus réplicas frente al movimiento social y político ‘Marcha Patriótica’”. En Discurso & Sociedad, Vol. 7(2), 2013.
[3]Ídem
[4] Cuarto Poder, “Ricardo Uceda: Leonor La Rosa mintió”, vídeo subido el 31 de julio del 2008..https://www.youtube.com/watch?v=jfWQ9CNZioc#t=20
[5]Ricardo Uceda, “Especial. El caso Ciro Castillo. La chica cuyos novios le cargaban la mochila”, La República, 13 de septiembre del 2011.www.larepublica.pe/13-09-2011/especial-el-caso-ciro-castillo-la-chica-cuyos-novios-le-cargaban-la-mochila+&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=pe

Google dedica su ’doodle’ a Rosalía de Castro


Rosalía de Castro (1837-1885), considerada en la actualidad como una escritora indispensable en el panorama literario del siglo XIX, como tantas mujeres, no fue reconocida en su momento. La valoración de su obra y la mitificación de su figura como escritora se produjeron tras su fallecimiento en 1871, puesto que a lo largo de su vida esta fue permanentemente menospreciada y marginada.

Fue necesario esperar hasta los modernistas y la generación del 98 para que reconocieran en Rosalía a una creadora afín a su espíritu. La autora representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del ’Rexurdimento’ gallego. Lo más conocido de su obra es el campo de la poesía, a través de las que pueden ser consideradas sus tres piezas clave: ’Cantares Gallegos’, ’Follas Novas’ y ’En las orillas del Sar’.

De hecho su obra poética ha eclipsado a su producción en prosa, prácticamente desconocida hasta el siglo XX a excepción de sus dos títulos más destacados: ’La hija del mar’ –en la que presenta un matriarcado en la Costa da Morte- y ‘El caballero de las botas azules’ – donde aboga por mejorar la educación femenina-.

Escrita casi en su totalidad en castellano, su obra narrativa, como la poética, estuvo caracterizada por su condición de hija de soltera -y de un sacerdote- y por ser escritora en el siglo XIX, un oficio no bien visto para una mujer. Algunos personajes se acercan a la figura de las mujeres celtas. En su obra, aparece una preocupación constante por la condición y la suerte de las mujeres. Su feminismo es correlato de su posición vital, filosófica y política en la vida.

Fuente: Amecopress

febrero 26, 2015

Pide Marcela Lagarde reforzar derechos de las menores de edad De todas las mujeres, las niñas son las más “invisibles”

Las niñas son las mujeres más “invisibles” de todas porque padecen la pobreza, y en muchas ocasiones tienen una educación limitada y escaso acceso a servicios de salud, afirmó la feminista y antropóloga Marcela Lagarde.

Al dictar hoy una conferencia en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería sobre los avances y retos de la Plataforma de Acción de Beijing, Lagarde dijo que se debe visibilizar a las niñas y trabajar para erradicar las formas de opresión contra ellas.

La también académica explicó que cada generación le ha apostado a terminar con una forma de opresión, y explicó que ahora las feministas se han avocado a nombrar a las niñas, porque encontraron que son “las más invisibles de todas las mujeres”.

Al hablar de la Plataforma firmada por los países de la ONU en 1995 y que cumple 20 años este 2015, Lagarde destacó que este acuerdo fue una estrategia para avanzar en el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

La ex diputada federal y autora del reconocido libro “Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas” explicó que en la Plataforma se hace explícito el deber de los Estados de intensificar los esfuerzos para garantizar el disfrute en condiciones de igualdad de todos los Derechos Humanos y las libertades fundamentales a todas las mujeres y las niñas.

Asimismo, resaltó que trabajar por la igualdad implica hacer vivos los derechos. “No podemos decir ‘esto ya está cambiando todo y en unos años se va a lograr mejorar’, (ya que) a veces se retrocede”, advirtió. Y remarcó que se requiere la intervención del Estado para logar la igualdad entre los sexos.

De acuerdo con la impulsora de la tipificación del delito de feminicidio a nivel nacional, en todas las políticas públicas se debería contemplar la especificidad de los derechos de las niñas. 

La autora de diversos estudios sobre género y de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia se refirió en especial a la salud sexual y reproductiva de las menores de 18 años de edad.

Explicó que estas niñas están expuestas a riesgos en su salud sexual y reproductiva, porque muchas son acosadas u hostigadas sexualmente en la casa, la calle y en las escuelas, donde supuestamente reciben educación con protección. “La calle y la casa pueden ser un lugar terrible de convivencia”, observó.

Marcela Lagarde destacó que el embarazo en adolescentes es uno de los principales problemas que afectan a las niñas mexicanas, porque ellas no están en condiciones de “desplegarse en la maternidad”, en especial cuando no han terminado de crecer.

Dijo que en el país se estima que cada año ocurren un millón de embarazos, cifra que calificó de terrible porque condena a las mujeres y a sus hijas o hijos a no encontrar condiciones de desarrollo y de vida digna, más si la mitad de esas madres son adolescentes.

La antropóloga lamentó la interrupción durante 12 años –en alusión a los dos sexenios en los que el Partido Acción Nacional encabezó el Ejecutivo federal (2000-2012)– de la educación sexual y los programas sobre derechos reproductivos en escuelas y centros de salud, lo que en su opinión disparó una tasa de fecundidad que ahora se trata de controlar.


Por: Anayeli García Martínez
Fuente: Cimacnoticias | México, DF.

Cambio Climático, Salud y Género


Se reconoce que los roles del género, responsabilidades, expectativas, normas y la división del trabajo conforman la relación con el medio ambiente

El género es fundamental en la relación con el medio ambiente, el uso, conocimiento y la evaluación, además de las percepciones y la naturaleza y severidad de los problemas ambientales, por un lado; por otro lado, se reconoce que los roles del género, responsabilidades, expectativas, normas y la división sexual del trabajo conforman la relación con el medio ambiente.

La relación que las mujeres y los hombres establecen con el medio ambiente físico y biológico está matizada por aspectos sociales, culturales y económicos de cada sociedad. Esta interacción determinará en gran medida los diversos peligros para su salud física y mental.

Las respuestas ante el cambio ambiental, que sufre el planeta y que repercute en las poblaciones, pueden variar con la edad, la clase socioeconómica, la jerarquía familiar y el género. Los sesgos en el sistema educativo formal y no formal pueden significar el que la mujer se encuentre menos equipada que sus contrapartes masculinas para entender, enfrentar y anticipar los cambios ambientales que puedan afectar su salud.

La contaminación ambiental produce diferentes peligros para la salud en hombres y mujeres. Estas últimas son particularmente vulnerables a los peligros domésticos tales como la contaminación en interiores. La carga femenina del trabajo doméstico para proporcionar los recursos para el hogar (agua, combustible, alimento) se incrementa cuando los recursos se vuelven escasos.

Las mujeres de zonas rurales conforman un grupo de alto riesgo ante su relación con el medio ambiente y efectos en su salud. Por ejemplo, la recolección de biomasa (leña, celulosa, residuos de cultivos, estiércol,…) puede representar el transporte regular de pesadas cargas a través de largas distancias, con los consecuentes estrés físico y demanda de energía, junto con la posibilidad de exponerse a vectores de enfermedades o a la picadura de serpientes. Como impactos en la salud por esta actividad, las mujeres sufren después del embarazo problemas de vejiga asociados con la carga de grandes cantidades de leña o bien se ha reportado que el promedio de abortos naturales puede llegar a ser un 30% mayor que el promedio nacional, y se asocia con el peso tan grande que cargan las mujeres de esta zona rural al transportar agua y leña.

Dado que las mujeres y las y los niños pasan más tiempo dentro de su hogar tienen más posibilidades de sufrir efectos nocivos en la salud por la exposición a contaminantes intradomiciliarios, en particular los provenientes de la quema de biomasa. Los efectos se relacionan también con el hecho de que en las mujeres, al inhalar, las partículas penetran más profundamente en sus pulmones y, además, tienen un menor número de eritrocitos, lo que las hace más vulnerables a los efectos tóxicos de los contaminantes atmosféricos. También se ha encontrado un exceso de riesgo del 50% de sufrir mortinatos en mujeres que usaban estos materiales durante el embarazo, además del bajo peso al nacer, asociado con la exposición al humo de biomasa e irritación de nariz y ojos, dolor de cabeza, tos, estornudos e infecciones respiratorias crónicas.

Otra actividad que pone en riesgo a las mujeres de zonas rurales es la recolección, el almacenamiento y la distribución de agua, debido a su mala calidad y su acceso difícil. Además, como resultado de la división del trabajo, las mujeres entran en contacto con agua de calidad deficiente y, por consiguiente, son más susceptibles a padecer enfermedades de origen hídrico.

Por cuestiones culturales, en muchas sociedades tradicionales son las mujeres y las y los niños quienes comen al final y en menor cantidad, lo que tiene un impacto negativo en su nutrición al enfrentar una menor disponibilidad de alimentos. La escasez de leña puede forzar a las mujeres a economizar combustible eliminando una o más comidas diarias o consumiendo alimentos menos nutritivos que pueden ser comidos crudos o parcialmente cocidos; en estas familias son las mujeres las que pueden padecer estas condiciones en el afán de proteger a sus hijos, hijas y cónyuges.

Se ha reportado que trabajadoras mexicanas que se dedican a la floricultura y están embarazadas tienen una mayor probabilidad de presentar alteraciones placentarias y de retardo en el crecimiento intrauterino. También se ha reportado la asociación entre el uso de plaguicidas clorados persistentes y el cáncer de mama en mujeres premenopaúsicas, así como cuadros de endometriosis relacionados con la presencia de dioxinas en el ambiente rural.

La desertificación, las sequías y los cambios en la frecuencia y la intensidad de los eventos hidrometeorológicos obligan a la mujer a trabajar todavía más para proporcionar alimentos, agua y energía, lo cual las deja con menos tiempo para generar ingresos, educarse y cuidar a la familia.


Se prevé que el cambio climático exacerbará la actual desigualdad entre los géneros

El cambio climático puede tener impactos desproporcionados en el bienestar de las mujeres en comparación con el de los hombres, pues ellas son más propensas a sufrir los efectos adversos de este fenómeno. Se prevé que el cambio climático exacerbará la actual desigualdad entre los géneros. Por ejemplo, el agotamiento de los recursos naturales y la disminución de la productividad agrícola pueden suponer cargas adicionales para la salud de las mujeres y reducir el tiempo de que disponen para los procesos de toma de decisiones y las actividades generadoras de ingresos y para sí mismas.

Así mismo, las modificaciones en el clima, usualmente, tienen un impacto mayor en sectores tradicionalmente asociados con las mujeres, tales como el cultivo de arroz, las plantaciones de algodón o té y la pesca, lo que les acarrea una mayor carga de trabajo.

Un tema emergente en los últimos años, ante el incremento y la intensidad de los eventos extremos, es la consideración del género en situaciones de desastre ambiental, en el entendido de que los impactos de los desastres son socialmente construidos.

Por ejemplo, analizados 141 desastres en diferentes países se encontró que, cuando los derechos económicos y sociales de las mujeres no se protegen, mueren más mujeres que hombres a causa de desastres. En sociedades donde ambos géneros disfrutan de derechos equivalentes, los desastres matan a cantidades similares de mujeres y hombres.

Entre los riesgos directos se destacan los siguientes:
Ondas de calor: se espera que sucedan con mayor frecuencia y severidad. Los hombres y las mujeres difieren en cuanto a su respuesta al calor extremo; éstas sudan menos, tienen una tasa metabólica mayor y la capa de grasa subcutánea es más gruesa, lo que evita que se refresquen menos eficientemente que los hombres y sean más intolerantes al calor.

Eventos extremos: mueren más mujeres que hombres por causa directa o indirecta de los desastres naturales. De acuerdo con los estudios llevados a cabo, las mujeres, los niños y las niñas son 14 veces más propensos a morir durante un desastre que los hombres.

Efectos en la agricultura: los profundos efectos en la agricultura, combinados con la baja capacidad de recuperación y la alta vulnerabilidad de estas poblaciones, podrían alterar severamente su capacidad de gestión de los recursos naturales y afectar a su forma de vida, su seguridad alimentaria y su bienestar. Están en riesgo sus trabajos, sus hogares y su acceso a los recursos básicos, tales como el alimento y el agua.

Contaminación atmosférica: el cambio climático tendrá efectos en la disponibilidad de biomasa para cocinar o calentar los hogares, e incrementará el trabajo de las mujeres para obtenerla.

Enfermedades transmitidas por vectores: el aumento de la temperatura propiciará que la distribución de los vectores se mueva. Esto pondrá en riesgo, en particular, contraer paludismo y dengue a las mujeres embarazadas, debido a la reducción de la inmunidad en esta condición, lo que aumenta su susceptibilidad e incrementa el riesgo de enfermedad y, por consiguiente, de aborto, nacimientos prematuros, mortinatos y bajo peso al nacer.

Enfermedades de origen hídrico: el cambio climático tendrá efectos en la disponibilidad y en la calidad del agua, lo que causaría un estrés adicional a las mujeres para conseguirla, así como el requerimiento de mejorar su calidad para consumo humano.

Integrar la salud y el género en los aspectos ambientales es un gran reto. Es necesario, por un lado, que las políticas públicas que se enfocan en empoderar a las mujeres, en mejorar sus condiciones de vida y en luchar contra la pobreza y su vulnerabilidad, incluyan los factores ambientales que no sólo afectan su salud sino que ponen en riesgo el éxito de dichas políticas. En este sentido, las políticas deben plantearse desde un enfoque intersectorial, dado que una decisión proveniente de un sector (p. ej., agua, forestal) puede afectar negativamente la salud de las poblaciones si no se consideran las interrelaciones entre los diversos sectores y la salud.

Referencia Curricular

Por Ana Rosa Moreno es Bióloga de la UNAM. Posgrado en Ecología Humana y Salud de la Universidad de Texas, EUA. Experiencia en Salud Ambiental, específicamente en Cambio Climático y Salud, y en Comunicación de riesgos. Asesora de organismos nacionales e internacionales.

:: VERSIÓN EN PDF

Fuente: Revista con la A

febrero 24, 2015

Fondo para la Igualdad de Género emite convocatoria para la presentación de proyectos.

Están invitadas a postularse para obtener financiamiento todas aquellas iniciativas innovadoras de la sociedad civil que busquen estimular el empoderamiento económico o político de las mujeres.

El Fondo para la Igualdad de Género de ONU Mujeres se complace en anunciar su tercera convocatoria para la presentación de proyectos. Este año, el Fondo aceptará propuestas presentadas por organizaciones de la sociedad civil dirigidas por mujeres. Las propuestas deberán consistir en programas innovadores, de alto impacto y múltiples contrapartes orientados a promover los derechos de las mujeres y la igualdad de género y que ayuden a acelerar el progreso hacia la Agenda para el Desarrollo Después de 2015.

El Fondo otorgará subvenciones a aquellos programas enfocados en los siguientes ejes temáticos:
El empoderamiento económico de las mujeres: pueden incluir iniciativas dedicadas a expandir la igualdad de oportunidades en el acceso y control de los recursos económicos para las mujeres, a promover esfuerzos empresariales sostenibles y liderados por mujeres, el acceso al trabajo decente y la igualdad salarial, y a compartir las responsabilidades en el hogar.

El empoderamiento político de las mujeres: pueden incluir iniciativas dedicadas a promover para las mujeres una participación política y un liderazgo plenos y efectivos en todos los ámbitos de la toma de decisiones y en todas las esferas de la vida, o iniciativas que ayuden a diseñar, imponer e implementar leyes y políticas para la igualdad de género (tanto nuevas como vigentes), o a modificar las normas y prácticas sociales con miras a lograr un mayor respeto y disfrute de la igualdad de derechos para las mujeres.

El Fondo para la Igualdad de Género de ONU Mujeres se puso en marcha en 2009 para acelerar la aplicación de los compromisos asumidos con la igualdad de género en todo el mundo. El Fondo es el principal mecanismo mundial y de múltiples donantes de la organización. Está abocado a la concesión de subvenciones para programas basados en los derechos alrededor de dos ejes temáticos estrechamente vinculados, como lo son el empoderamiento económico y el empoderamiento político de las mujeres. Desde 2009, el Fondo desembolsó más de 56 millones de dólares estadounidenses para financiar 96 programas en 72 países.

Se alienta a las organizaciones interesadas a leer detenidamente el documento de la Convocatoria de Propuestas con el fin de comenzar a prepararse para el proceso de presentación de solicitudes en línea, que estará abierto desde el 9 de marzo al 5 de abril de 2015.

Fuente: Onumujeres

La persistencia de la desigualdad en la cultura no es casual.

Sólo el 8% de las películas son dirigidas por mujeres. El 84% de las direcciones teatrales son masculinas. Los centros culturales dirigidos por mujeres reciben un 25% menos de ayudas públicas. Las páginas culturales de los medios de comunicación siguen centradas en “ellos”. Son algunas de las cifras y los testimonios de la desigualdad en la cultura que transitaron ayer por la sala Berlanga de Madrid en el encuentro internacional ¿Es una quimera la igualdad hombres-mujeres en las artes? organizado por la asociación para la igualdad de género en la cultura Clásicas y Modernas, la Fundación SGAE y la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales.


“Hay una discriminación estructural enorme”, aseguró la escritora y periodista cultural Laura Freixas durante la inauguración del evento, “y se reproduce en la pirámide de la cultura: hay una base muy grande de público femenino y lectoras, en los estadíos intermedios hay algunas y en la cima, sólo hombres y apenas un 15% de mujeres”.

Junto a Freixas estuvieron Mercedes Ferrer, directora institucional de Música de la Fundación SGAE; Virginia Yagüe, presidenta de CIMA y Margarita Borja, autora y directora escénica, vicepresidenta de Clásicas y Modernas y coordinadora del encuentro.

Durante sus intervenciones, hicieron una revisión de la legislación existente en materia de Igualdad tanto a nivel internacional como en el estado español, para concluir que la asignatura de la Igualdad no ha pasado de la “formulación”, sin llegar a la “aplicación real”. Las leyes “aconsejan”, “recomiendan”, pero la experiencia demuestra que eso no garantiza que se lleven a cabo las medidas necesarias. En ese sentido, “ojala este encuentro sirva para llegar a una serie de medidas que favorezcan su aplicación”, dijo Mercedes Ferrer.

Según Margarita Borja, “nos enfrentamos a un problema resistente en la cultura y esto no es casual”. Para la autora esto obedece a que un cambio social no se reafirma hasta que no ha conseguido entrar en la cultura. Por ello, animó a impulsar estas transformaciones, advirtiendo que “si nos olvidamos, la vuelta atrás es exponencial”.


La organizadora del encuentro reasaltó también algunos indicadores interesantes de este momento. Por primera vez en España hay hombres que se acercan y se interesan por la igualdad en la cultura. Y por primera vez, en las asociaciones conviven varias generaciones de mujeres, con lo cual el conocimiento teórico y social es muy grande.

Durante el encuentro, Clásicas y Modernas presentará una propuesta para impulsar la Red Europea de Ciudades por la Igualdad en la Cultura, con el ejemplo de la asociación francesa Hombres-Mujeres, que han puesto en marcha las “Temporadas de Igualdad en las Artes Escénicas”, comprometiendo a instituciones y gestores culturales.

No será la única propuesta ni medida ni proyecto que se intercambie y se asuma entre las butacas de la sala Berlanga. “Hemos dado suficiente margen para la puesta en marcha de la Igualdad”, los datos muestran que no se ha avanzado, y la desigualdad “no se trata ni desde los medios de comunicación ni desde la política”. Ahora “hay que hacer una exigencia”, dijo Virginia Yagüe.

Fuente: AmecoPress