XIII Encuentro Feminista Latino Americano y del Caribe.

XIII Encuentro Feminista Latino Americano y del Caribe.
22 al 25 noviembre. Lima- Perú 2014

octubre 31, 2014

Los 'candados del amor', un símbolo nefasto

Candados en el Pont des Arts de París, por J. NAEGELEN (REUTERS)

Ha sido noticia en las últimas semanas que varios puentes de París amenazaban con provocar accidentes por derrumbes, al estar sometidos al peso de centenares o miles de candados que los enamorados adherían a sus barandillas. Concretamente, un panel de la barandilla del Pont des Arts de París sobrecargado con 700 kilos de acero, hierro y otras aleaciones amorosas de aluminio se desprendió, y afortunadamente no cayó sobre la cabeza de ningún turista de los que pasaban por debajo en las múltiples embarcaciones que navegan por el Sena. El Ayuntamiento de París ha propuesto a los visitantes que, en lugar de colocar un candado en el puente (escribiendo en él sus nombres o iniciales, cerrándolo y tirando la llave al río), se hagan una fotografía juntos y la cuelguen en una página web creada al efecto. Todo ello bajo el slogan "amor sin candados".

Esta moda de los "candados del amor" existe también en otras ciudades europeas, tales como Venecia, Roma, Amsterdam o Sevilla, habiendo provocado quejas de sus habitantes, que lo consideran una forma de degradación de su patrimonio arquitectónico. En Venecia, una campaña ha atado tarjetas en los puentes que, bajo el eslogan "unlock your love" ("desbloquea tu amor"), recuerdan a los visitantes que "poner candados en los puentes venecianos es un acto de vandalismo; tu amor no necesita cadenas. Venecia no necesita tu basura".

La educación emocional para el establecimiento de relaciones afectivas y de pareja enriquecedoras y respetuosas pasa por considerar al otro como sujeto libre, y por considerar la relación como basada en la libertad y la renovación permanente del deseo y del compromiso. Desde ese punto de vista, el amor no necesita candados, e incluso podríamos decir que un amor que precise candados no es realmente amor.
Parece difícil encontrar un símbolo más nefasto para expresar el enamoramiento: no es un corazón que late, no es algo bello, aunque frágil, como lo es el amor real. No es una flor ni un lazo de seda. Es algo frío, duro y mecánico, que no permite la libertad del cambio de opción o del replanteamiento. Es, en definitiva, una cadena. Y aunque sea una cadena voluntaria (“¡vivan las cadenas!”), no por ello es menos cadena. El simbolismo es realmente desafortunado, y ya en la misma línea se podía optar por un par de esposas o un cinturón de castidad, herramienta medieval para el control de la sexualidad femenina que también destacaba por sus cerraduras y candados.

El candado, como la cerradura, provisto de su llave, es un símbolo de posesión y control. No se trata del compromiso y el deseo entre sujetos libres, sino de asegurar la posesión de un objeto, de una propiedad privada; y este es uno de los factores psicológicos que está en el fondo de muchas relaciones de pareja desgraciadas, de muchas rupturas traumáticas y de mucha violencia (especialmente de tipo machista). Cuando se atenta contra la propiedad, la agresión está justificada: “la maté porque era mía”.

Algunas modas pueden instaurarse y replicarse de modo peligrosamente irreflexivo. Determinadas formas de romanticismo "comercial" basadas en apropiarse del otro como un objeto, o en la glorificación del macho violento y agresivo (como sucede en varias novelas rosas para adolescentes de Federico Moccia, uno de los promotores del engendro del candado), no son solo un riesgo para la estructura de los puentes: son basura emocional que nos pone muy difícil las cosas a quienes intentamos educar en aspectos tales como la prevención de la violencia de pareja y atendemos a sus víctimas.

Por Xavier Ferrer es doctor en Psicología y director técnico de la Fundación Salud y Comunidad (FSC), que gestiona programas educativos para la prevención de las relaciones abusivas y de la violencia, así como centros ambulatorios y casas de acogida para víctimas de la violencia machista.
Fuente: El País

Guía Estratégica: Empoderamiento político de las mujeres: marco para una acción estratégica en América Latina y el Caribe (2014-2017)

La guía estratégica: “Empoderamiento político de las mujeres: marco para una acción estratégica en América Latina y el Caribe (2014-2017)”, se diseñó con el objetivo de estimular el avance de la región hacia la democracia paritaria, como una meta para transformar las relaciones de género e impulsar y desarrollar la plena participación política de las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres.

Esta Guía enumera los avances normativos, tanto en el marco jurídico internacional como en el ámbito de la región, y pone énfasis en la necesidad de garantizar el reconocimiento, garantía y protección de los derechos por parte de los Estados. Además, aborda, la importancia de la participación de las mujeres en política y analiza las causas estructurales que actúan como barreras al pleno ejercicio de los derechos políticos de las mujeres.

Por otro lado, también ofrece un marco para la acción definido en cinco objetivos estratégicos, para avanzar hacia la democracia paritaria y el empoderamiento de las mujeres. Estos son: la promoción de la democracia paritaria a través de medidas afirmativas; la integración de la perspectiva de género en políticas, acciones e instituciones; el fortalecimiento del liderazgo de las mujeres mediante la capacitación y la generación de redes de mujeres; la promoción de la igualdad sustantiva en los partidos políticos; y eliminación de la discriminación y estereotipos sexistas en todos los ámbitos.

Esta Guía pretende sumar las sinergias y esfuerzos de todas y todos los agentes involucrados en la región, a todos los niveles, para poder llevar a cabo las trasformaciones profundas necesarias y lograr de esta manera el empoderamiento político de las mujeres en América Latina y el Caribe.
Ver en línea:


Información bibliográfica

Autores/editores: Oficina Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe / Irune Aguirrezabal, Asesora Regional de Participación Política de ONU Mujeres

Cobertura geográfica: Latin America and the Caribbean


Tipo de publicación: Manuals and Guides

Oficina de ONU Mujeres involucrada en la producción: Americas and the Caribbean Regional Office

Año de publicación: 2014

Número de páginas: 94

octubre 30, 2014

El cuidado de otr@s: desigualdad versus corresponsabilidad


La salud y el bienestar de la población de cada país en la niñez, adolescencia, juventud, adultez y adultez mayor son el resultado de la interacción entre diversas causales de estratificación social

Que las personas permanezcan con vida y salud supone un entramado de cuidados continuos desde el nacimiento hasta la muerte. La salud y el bienestar de la población de cada país en la niñez, adolescencia, juventud, adultez y adultez mayor son el resultado de la interacción entre diversas causales de estratificación social tales como género, clase, etnia, orientación sexual, edad, territorio, y los impactos medioambiental, educacional, laboral y del modelo económico, entre otros; factores todos que se correlacionan con los cuidados que cada persona recibe o no a través de su vida provenientes desde dos sistemas: el sistema institucional -estatal y privado- y el sistema doméstico.

El sistema doméstico de cuidado opera en forma ininterrumpida al interior de los hogares, en estrecho vínculo con el entorno comunitario y es sostenido, hasta ahora, en forma predominante por las mujeres. Las múltiples y diversas tareas de cuidado se concentran en las mujeres debido a la inequitativa organización de la sociedad en base al sistema sexo-género, que distribuye en forma desigual el poder entre mujeres y hombres y que tiene como uno de sus principales pilares la división del trabajo según sexo. Ésta, ha asignado a las mujeres, durante siglos, el trabajo de cuidado al interior de los hogares sin percibir por ello remuneración alguna, y a los hombres el trabajo en el espacio público, que sí es remunerado.

La cultura patriarcal, propia del sistema sexo-género, imprimió el imaginario colectivo de manera tal que la división sexual del trabajo fue asumida como natural y el trabajo de cuidado no remunerado quedó invisible, no sólo en la cotidianeidad doméstica sino también en la contabilidad de la economía de los países.

Si bien en todo el mundo las mujeres han incrementado progresivamente su incorporación al trabajo remunerado en el espacio público -mercado de trabajo-, tal participación no ha conllevado una redistribución significativa del trabajo doméstico de cuidado. Es así como, hasta hoy, continúan como principales responsables de éste [1].

La demanda creciente de cuidados no puede seguir satisfaciéndose desde la capacidad de trabajo de los cuerpos de las mujeres

En un número creciente de países, las mujeres participan cada vez más en el trabajo remunerado. Las redes familiares de apoyo se van restringiendo y la población total envejece progresivamente, con aumento de las personas que padecen enfermedades crónicas que necesitan atención. Por consiguiente, el cuidado de niñas y niños, de personas adultas, mayores, personas postradas y con capacidades diferentes constituye en la actualidad una obligación ineludible del Estado y del conjunto de la sociedad. La demanda creciente de cuidados no puede seguir satisfaciéndose desde la capacidad de trabajo de los cuerpos de las mujeres; es preciso terminar con la desigualdad producto de la injusta distribución de roles laborales.

El trabajo de cuidado de personas al interior del hogar incluye cuidados directos como son, entre otros, aseo y confort, seguridad, compañía, pre-diagnósticos, seguimiento de las manifestaciones y síntomas de enfermedades, tratamientos, cuidados de enfermería, administración de medicamentos… También, servicios que apoyan esos cuidados tales como: búsqueda de información, traslado a controles médicos, compra de insumos y medicamentos, realización de cobros, pagos y trámites en las instituciones de protección social.

Los esfuerzos que ello conlleva, sobre todo cuando quien cuida en el espacio doméstico tiene además un trabajo remunerado fuera del hogar, trae consigo daños en la salud física-mental y costos socioeconómicos. Se ha reportado disminución de ingresos, retiro del trabajo, pérdida de amistades, trabajo desde la casa, cambio o reducción de los horarios de trabajo, cese de estudios, cambio de turnos en el trabajo, abandono de intereses personales, marginación de la toma de decisiones en los equipos de trabajo, deterioro de las posibilidades de promoción o ascenso en el trabajo remunerado [2].

Es preciso responder adecuadamente a una doble necesidad. Por una parte, otorgar servicios de cuidado a quienes así lo requieren, mediante políticas públicas de protección social con enfoque de derechos humanos y de género. Por otra parte, para que el trabajo de cuidado de otros y otras se redistribuya y sea compartido efectivamente por mujeres, hombres, Estado y sociedad, es imprescindible asegurar esfuerzos de más largo plazo, que movilicen el cambio cultural hacia una sociedad de cuidadores/as universales [3], en la cual la corresponsabilidad sea “lo natural”, dejando atrás la actual naturalización del cuidado como tarea inherente al ser mujer. De tal modo, que concurran nuevas pautas de socialización en el sistema educacional, capaces de construir socialmente la cultura solidaria del cuidado y que, a la par, se mantenga en forma regular el monitoreo del uso del tiempo de mujeres y hombres mediante las encuestas destinadas a su medición (EUT). Éstas, al visibilizar las brechas de desigualdad en materia del cuidado al interior de los hogares, proporcionan información valiosa para adecuar las políticas orientadas a eliminar la división del trabajo según sexo [4].

Hacer efectiva la corresponsabilidad en el cuidado no es exclusivamente una demanda a las políticas sociales. Asumiendo que la división del trabajo según sexo es un asunto de índole económica, donde el género actúa en el nivel macro articulando dos esferas de la economía -la remunerada y la no remunerada-, asegurando la existencia del trabajo no remunerado al interior de los hogares y condicionando alternativas y compensaciones en el trabajo mercantil, se requiere que también en este campo se valide el aporte del trabajo de cuidado a la economía. Para ello, los países deben visibilizar, en forma contable, el aporte económico del cuidado en los hogares a través de sus Sistemas de Cuentas Nacionales, comunicándolo en forma amplia e inteligible a la ciudadanía, difusión que, sin duda, contribuye a que se valore la corresponsabilidad por parte de la sociedad toda.

Por Mª Isabel Matamala
Fuente: Revista con la A
NOTAS

[1] Gómez, Elsa (2008): “La valoración del trabajo no remunerado: una estrategia clave”. En: La economía invisible y las desigualdades de género. La importancia de medir y valorar el trabajo no remunerado, OPS/OMS, Washington, D.C.

[2] Encuesta Centro de Estudios de la Mujer (2005), Santiago, Chile.

[3] Fraser, Nancy (1997): Iustitia Interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postsocialista”. Siglo del Hombre Editores, Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia.

[4] Matamala, Maria Isabel et al (2012): “Género y calidad de vida de las trabajadoras y trabajadores de la salud”. En Elisa Ansoleaga et al: Personas que cuidan personas: dimensión humana y trabajo en salud. OPS/OMS, Universidad Diego Portales, Santiago, Chile.

REFERENCIA CURRICULAR

María Isabel Matamala Vivaldi, chilena, es médica especialista en Salud Pública y Género, feminista, investigadora del Observatorio de Equidad de Género en Salud, coordinadora académica del Diplomado Internacional Derechos Humanos, Género y Políticas Públicas de la Fundación Henry Dunant América Latina, integrante del Consejo Asesor de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, ex Responsable de Género del Ministerio de Salud de Chile.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

– MATAMALA, MARÍA ISABEL et al, (1995): “Calidad de la Atención, Género, ¿Salud Reproductiva de las Mujeres?”, Ed. COMUSAMS/ACHNU, Santiago.

– MATAMALA, MARÍA ISABEL et al. (2005): “Género, Desiguales en Salud y Enfermedad”, En, Determinantes Sociales de la Salud en Chile. En la Perspectiva de la Equidad, Iniciativa Chilena de la Equidad en Salud, ICES, Santiago.

– MATAMALA, MARÍA ISABEL (2010) “A Medio Camino en un Entrevero ¿Quedó Desnuda la Igualdad de Género?” En, Y Votamos por Ella. Michelle Bachelet; Miradas Feministas, Ed. Fundación Instituto de la Mujer y Heinrich Böll Stiftung, Santiago, Chile.

Brasil reelige a Rousseff como presidenta

Dilma Rousseff ha logrado la reelección como presidenta brasileña, en una de las votaciones más ajustadas de los últimos 25 años en Brasil y en la que la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) consiguió imponerse por un 51,64% al conservador Aécio Neves, que obtuvo un 48,36% para su formación, el Partido de la Social Democracia Brasileña.

Rousseff se enfrenta al reto de devolver a Brasil a la senda del crecimientoApenas tres millones de votos más han sido los que han permitió a Rousseff continuar al frente de la Presidencia de Brasil hasta 2018, un país de 200 millones de habitantes gobernado desde 2003 por el PT, cuando Luiz Inácio Lula da Silva asumió el poder.

Durante la celebración de la victoria, rodeada de Lula y los presidentes de los nueve partidos que forman la coalición ganadora, Rousseff se comprometió a "hacer los grandes cambios que la sociedad brasileña exige" y que han protagonizado importantes protestas en el país. Ante los ajustados resultados y la clara división del electorado, la presidenta hizo un llamamiento a la unión de los brasileños por su futuro.

Por su parte, el perdedor de estos comicios, Neves, reconoció rápidamente su derrota y afirmó que había llamado a Rousseff para desearle suerte en su nuevo mandato como presidenta.

En este nuevo mandato, Rousseff se enfrenta al reto de devolver a Brasil a la senda del crecimiento, después de la contracción de la economía brasileña durante los dos últimos trimestres. Además, las protestas ciudadanas, visibilizadas especialmente durante la celebración del Mundial de Fútbol de este verano, aún están pendientes de que la mayor parte de sus demandas sean resueltas.

Fuente: Mujeres&Cia

octubre 29, 2014

Wendy Barranco, Veterana de Irak contra la guerra

Ayer la veterana de guerra Wendy Barranco ofreció una conferencia y posterior rueda de preguntas, en el Aula Magna de La Nau, dentro de la programación del Fórum de Debate de la Universidad de Valencia, y en colaboración con el colectivo Alternativa Antimilitarista-MOC, Asamblea Feminista Tirig y la Unitat d’Igualtat de dicha Universidad. 

Carmen Tomás, Directora de la Unitat d’Igualtat de la UV y presentadora del acto junto a Wendy Barranco

Wendy nació en México en 1985 y se trasladó a Los Ángeles (California) cuando contaba con cuatro años de edad; allí la esperaba su madre, que había llegado a EEUU doce meses antes. A los diecisiete años tuvo la oportunidad de alistarse en la Armada. De alguna manera, y gracias a la cruzada mediática de la prensa, el cine y la televisión americanas, ingresar en el ejército podía considerarse una buena oportunidad para una emigrante con pocas posibilidades económicas y dificultades para regularizar su nacionalidad, además de un ejercicio de patriotismo frente al fenómeno global del 11 S. Como hija de familia emigrante, no contaba con los recursos económicos necesarios para poder cursar estudios superiores, y la oficina de reclutamiento fue una ventana abierta a esa posibilidad. Wendy ingresó en el cuerpo militar en Octubre de 2003, como asistente médico de combate con derecho a una preparación de seis meses.


A los diecinueve años, en octubre de 2005, recibió órdenes para ir a Irak e ingresó como enfermera anestesista en una unidad de hospitalización móvil en la que estuvo desarrollando su labor durante nueve meses, enfrentándose cada día a la realidad de la guerra. Tuvo, según palabras de la propia Wendy, que desarrollar una especie de insensibilidad a la presencia continuada de la muerte y el dolor, estableciendo una separación entre lo que veía a diario y sus propias emociones.

Durante la conferencia, la ex-militar denunció cómo tuvo que soportar la demanda de favores sexuales en su puesto de trabajo, por parte de un superior, de modo continuado y ocasionalmente por parte de algún compañero, a la vez que abusos en algunos entrenamientos militares, específicamente por ser mujer. No resulta difícil comprender que en este contexto de guerra, este tipo de abusos sobrellevados conduce a vivir en un estado continuo de máxima alerta, con las consecuencias psicológicas y patológicas que este nivel de estrés ocasiona.

Tras nueve meses en el frente que, sumados al resto de servicios prestados con anterioridad a Irak, sumaban tres años de reclutamiento, Wendy regresó a EEUU, para comenzar una nueva vida como civil y retomar los estudios de medicina. En Los Ángeles asistió a una conferencia de dos veteranos de la guerra de Irak y algo se movió en su interior, se dio cuenta y tomó conciencia de todo aquello que ella misma había padecido y que hasta ese momento no había podido reconocer: la deshumanización, la violencia, los abusos, la vejación y lo completamente inútil y estéril que resulta la guerra excepto para quién puede medrar a expensas de los beneficios económicos que procura a unos pocos. Se dio cuenta de que los fondos de defensa en EEUU son mayores que los del resto del mundo, mientras que muchos veteranos están sobreviviendo sin trabajo, sin prestaciones, sin ni tan siquiera la atención psicológica que requieren para la reparación que precisan como víctimas de guerra. 

En la actualidad, la “primera línea de combate” de Wendy es otra. Desde IVAW – Veteranos de Irak contra la guerra -, asociación fundada en 2004, lucha junto a sus compañer@s por la retirada inmediata de todas las fuerzas de ocupación en Iraq y Afganistán, por la plena cobertura social y el derecho a sanar de los veteranos que regresan de los frentes de combate, así como por la compensación a los pueblos iraquí y afgano. Trabaja, como otras asociaciones antimilitaristas, para crear una cultura crítica de no violencia y por la paz, para detener los mecanismos y recursos que hacen posible los conflictos bélicos y vulneran sin pudor los más elementales derechos de la humanidad.


Crónica y fotografías Concha Martínez 
concha_martinez@ono.com
Colectivo Vland Solaris 
Colaboradora en La Ciudad de las Diosas

Videos de la Ciudad de las Diosas

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