diciembre 18, 2014

La realidad de la infancia en Filipinas a la zaga de la legalidad



El embarazo adolescente involucra a 1,4 millones de jóvenes filipinas de entre 15 y 19 años. Crédito: Stella Estremera/IPS

Filipinas tiene una buena imagen entre organizaciones de derechos humanos por su avanzado marco legal en materia de protección infantil, pero activistas como Mae Baez se lamentan de la persistencia de varias violaciones a los derechos de niñas, niños y adolescentes en este país de Asia Pacífico.

“Los embarazos adolescentes aumentan, a los niños de la calle los tratan como delincuentes castigados y no se atienden a los menores en conflicto con la ley ni a los afectados por desastres y, ahora, con la prevalencia de la pornografía infantil, niñas y niños saben cómo usar vídeo llamadas”, señaló Baez, de la Secretaría de la Coalición para la Convención sobre los Derechos del Niño.

El último caso sonado de este flagelo ocurrió a principios de este año en la isla de Cebu, 570 kilómetros al sur de Manila, donde la Policía Nacional de Filipinas detuvo y procesó a varios extranjeros por pedofilia y pornografía infantil en un gran negocio de cibersexo.

Baez se lamenta de que “persisten violaciones”, como el generalizado castigo corporal en el ámbito doméstico, en la escuela y en otros ámbitos.

El movimiento Bata Muna (niños primero), que supervisa la implementación de los derechos de la infancia en Filipinas, dijo que esas violaciones están previstas en las recomendaciones de expertos y revisiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al gobierno de Filipinas.

Bata Muna está integrado por 23 organizaciones dedicadas a asuntos de la infancia, junto con Save The Children, Zone One Tondo y Children Talk to Children.

El movimiento enumeró varios logros en materia legal entre las políticas de protección a la infancia.

También está el Programa Pantawid Pamilyang Pilipino, que se propone erradicar la extrema pobreza concentrándose en la salud y la educación infantil. Además del Marco Estratégico Nacional para el Desarrollo de la Infancia 2001-2005 y el Plan de Acción para la Infancia, junto con los crecientes esfuerzos colectivos de la sociedad civil en defensa de los derechos de niños y niñas.

Pero Baez dijo que las leyes y los programas no están totalmente implementados y, de hecho, se ven enturbiados por propuestas legislativas como la reforma del Código Penal para elevar la edad del estupro de los actuales 12 años a 16 para alinear al país con los estándares aceptados internacionalmente sobre la edad de consentimiento.

La Ley de Salud Reproductiva y Paternidad Responsable, promulgada hace poco pero que llevó 15 años de idas y venidas, tampoco se ha implementado. Muchas organizaciones de la sociedad civil tienen puestas sus esperanzas en esta norma para mejorar muchos de estos problemas.

El embarazo adolescente afecta a unas 1,4 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años en todo el país, según el Instituto de Población de la Universidad de Filipinas, responsable de la Encuesta sobre Sexualidad y Fertilidad entre Jóvenes Adultos, de 2013.

Hay unos 43 millones de menores de 18 años en Filipinas, según estimaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas, y necesitan, en especial los de hogares más vulnerables y con poco acceso a la educación formal, información sobre su cuerpo, su salud y sus derechos para evitar el embarazo precoz, que impide a las niñas el goce total de sus derechos humanos básicos, pues, entre otras cosas, impide que dejen la escuela.

En materia de educación, el gobierno todavía debe concretar un mayor acceso para todos desde jardinera hasta el grado 12, indicó Baez.

Mark Timbang, coordinador del Grupo de Acción de Mindanao para la Protección y los Derechos de la Infancia, en el sur de Filipinas de mayoría musulmana, coincidió y dijo que el gobierno debe mostrar sus intenciones de garantizar la educación a los jóvenes.

Además, “el gobierno no interviene para proteger a los menores del matrimonio temprano ni para poner fin a la guerra de décadas entre musulmanes y cristianos, y lograr una paz verdadera y duradera”, añadió, para que niñas y niños puedan crecer en un ambiente seguro.

Sheila Carreron, responsable de participación infantil de Save the Children, dijo que otro proyecto de ley que busca elevar la edad, de entre 15 y 17 a 18 y 24, en que pueden integrarse al Sangguniang Kabataan (consejo de jóvenes), un órgano político y un mecanismo para fomentar la participación de este sector de la población.

“Urgimos al gobierno a que no borre a los muchachos del consejo. Que los deje experimentar los asuntos que los conciernen. El consejo es su única plataforma”, remarcó Carreon.

Angelica Ramírez, del Comité de Legisladores de Filipinas para Población y Desarrollo, dijo que las leyes actuales no garantizan la protección de la infancia, y citó como ejemplo proyectos de ley pendientes que buscan métodos de corrección positivos en vez del castigo corporal.

El más destacado es el proyecto de Disciplina Positiva y contra el Castigo Corporal, que busca enseñar a los niños que la violencia no es aceptable ni una estrategia adecuada para resolver conflictos.

Promueve una paternidad no violenta que pauta el comportamiento infantil a la vez que se respetan sus derechos a un desarrollo saludable y a su participación en el aprendizaje, a desarrollar una comunicación positiva y la capacidad de escucha, además de ofrecer oportunidades para evaluar las elecciones que hacen.

Ramírez mencionó el eslogan de una campaña que muestra a niños diciendo: “No necesitan lastimarnos para que aprendamos”, para remarcar que el castigo físico es “rampante y prevalece” en los hogares filipinos, pues se lo considera un comportamiento normal.

Además, mencionó una encuesta de la firma de estudios sociológicos Pulse Asia, de 2011, que concluyó que ocho de cada 10 niñas y niños filipinos reciben castigos corporales, y dos de cada tres padres no conocen otros métodos para educar a sus hijos.

Atender este problema eliminando la violencia física puede tener un efecto multiplicador sobre las futuras generaciones, remarcó Ramírez, pues nueve de cada 10 padres que aplican correctivos físicos arguyeron que lo mismo hicieron sus padres con ellos.

La ONU define castigo corporal como el castigo físico, emocional y psicológico de niñas y niños con el pretexto de disciplinar. Además recomienda que todos los países, incluido Filipinas que es signatario de la Convención, implementen leyes que prohíban todas las formas de castigo corporal en la escuela, en instituciones públicas y privadas, en el sistema de justicia de menores, en el de atención alternativa y en el ámbito doméstico.

Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme
Fuente: IPS

Impulsando la autosuficiencia en Asia Central

Mediante un programa regional sobre migración, más de 5.000 familias de trabajadoras y trabajadores migrantes de Kirguistán y Tayikistán han recibido capacitación, recursos y microcréditos para convertirse en empresarias y empresarios autosuficientes.


La presidenta del fondo para la comunidad local. Mairam Dukenbaeva en Ysyk-Kol, Kirguistán. Foto: ONU Mujeres/Malgorzata Woch

La pequeña aldea rural de Svetlaya Polyana, cerca de la ciudad de Karakol, en la provincia de Ysyk-Kol, al noreste de Kirguistán, no cuenta con un sistema de alcantarillado y el 70 por ciento de los hogares no tiene acceso al agua caliente. A pesar de ello, se llevan a cabo labores de horticultura. En las casas de las mujeres que participan en el fondo comunitario se pueden ver semilleros de pepinos, tomates, pimientos e incluso unas flores que se están preparando para ser plantadas en el suelo.

Estas mujeres participan en uno de los cursos sobre agricultura para aprender a organizar huertos, preparar el suelo, encontrar semillas de alta calidad, plantar y cuidar las hortalizas, además de consejos sobre horticultura y recetas, entre otras cosas.

“Todas hemos aprendido mucho. Ahora ya sé lo que tengo que hacer para conseguir una buena cosecha”, afirmó una de las beneficiarias. “Tengo un huerto ecológico precioso, y también hortalizas saludables para mi familia que sé cómo plantar yo misma. No necesito comprar nada más en el bazar”.

Mediante un cultivo colectivo de hortalizas, su cosecha en 2013 obtuvo un beneficio de 48.000 SOM kirguís (930 USD), que volvieron a invertirse en proyectos de la comunidad y en comprar semillas de alta calidad. Los pequeños negocios creados gracias al programa generan actualmente puestos de trabajo en esta área rural, aumentando la autonomía e impulsando los ingresos familiares, no sólo en verano sino también durante los duros meses de invierno, cuando se venden hortalizas en conserva y mermeladas de fruta.

“El proyecto CARMP es muy importante para el desarrollo de la comunidad”, afirma Jylkychy Mamytkanov, responsable del municipio de Svetlaya Polyana. “Las personas que participan en el programa han conseguido crear un clima de solidaridad y ayuda mutua entre ellas […] Además, los ingresos obtenidos con la venta de nuestras hortalizas permitirán a la comunidad hacer nuevas inversiones en el futuro, como la construcción de invernaderos”.

En la región de Asia Central, muchas familias y personas que viven en la pobreza migran para encontrar un trabajo. Según cifras de la OIM, actualmente hay 29,9 millones de migrantes en el sudeste de Europa, el este de Europa y Asia Central, la mayoría de los cuales son mujeres. La migración representa una fuente fundamental de ingresos, pero las personas que quedan atrás a menudo se sienten dependientes y les resulta difícil ganar lo suficiente para vivir.

Para enfrentar estos retos, en 2010 se creó el Programa de Migración Regional de Asia Central (CARMP, por sus siglas en inglés), que actualmente inicia una segunda fase hasta marzo de 2015. Implementado conjuntamente por ONU Mujeres, el Banco Mundial y la Organización Internacional para las Migraciones, con apoyo económico del Gobierno del Reino Unido, el programa se centra en reducir la pobreza mejorando los medios de vida de las trabajadoras y los trabajadores migrantes y sus familias, protegiendo sus derechos e incrementando sus beneficios sociales y económicos.

El programa de migración regional presta especial atención a familias de los dos países de la región con índices de migración más elevados: Tayikistán y Kirguistán. En el periodo 2011-2013, más de 5.324 familias de migrantes trabajadores de ambos países recibieron capacitación, acceso a recursos y microcréditos, convirtiéndose así en empresarias y empresarios autosuficientes gracias al programa.

Asimismo, el programa promociona la formulación de políticas, ofrece asistencia técnica y fomenta el diálogo regional sobre la migración y las necesidades de las trabajadoras y los trabajadores migrantes en Tayikistán, Kazajstán, Kirguistán y la Federación de Rusia. En estos cuatro países, más de 520.000 trabajadoras y trabajadores migrantes y sus familias se han beneficiado de una gran variedad de servicios, que incluyen la ayuda jurídica y la educación.

Sueños y diseños en Tayikistán

Nacida en el remoto distrito de Gonchi, en la zona norte de Tayikistán, Farangis Azamova soñaba con ser diseñadora. Sin embargo, a falta de medios económicos para financiarse los estudios universitarios, las mujeres jóvenes rurales tenían que encontrar otros medios para ver cumplidos sus sueños.

Farangis (sentada, a la derecha) muestra sus bordados a Mukarrama Kajumova (de pie, a la derecha), responsable del Fondo para la Gente Artesana “Half Paikar”, en Bujará, Uzbekistán, durante el festival tradicional “Seda y Especias”. Foto cortesía de Mukarrama Kajumova/Fondo “Half Paikar”

Con ayuda de la Asociación de Mujeres y Sociedad, socia desde hace tiempo de ONU Mujeres y beneficiaria del Programa de Migración Regional, Farangis y cinco mujeres con su misma iniciativa crearon un “grupo de autoayuda” comunitario para coser cortinas. Participaron en diversos seminarios, aprendiendo a iniciar, planificar y gestionar un negocio. Alquilaron un pequeño local y allí organizaron un taller. Al principio vendían cortinas a personas del barrio, pero con el tiempo su clientela fue creciendo.

En junio de 2014, su grupo participó en el festival tradicional “Seda y Especias” que se celebra cada año en Bujará, al este de Uzbekistán, y que reúne a artesanas y artesanos de todo el Valle de Ferghana. Fue un momento muy emocionante en el que las jóvenes empresarias intercambiaron experiencias, aprendieron a ser más competitivas en el mercado laboral y asistieron a clases de artesanía, además de presentar sus artículos y conseguir nuevos compradores.

Fuente: Onumujeres

diciembre 17, 2014

La lucha de las mujeres por sus cuerpos y territorios


Diversos son los desafíos que actualmente enfrenta el movimiento de mujeres y feministas en América Latina, a pesar de que hoy la región cuenta con tres presidentas y una serie de políticas públicas enfocadas en el género. Las desigualdades que abundan en el continente y la falta de reconocimiento de los derechos de las mujeres en los ámbitos económicos, violencia, salud y derechos reproductivos y discriminación han obligado a que tomen fuerza los movimientos y colectivos feministas, los que en los últimos años se han rearticulado para exigir las demandas históricas y las coyunturales.

Estos movimientos han visibilizado los mecanismos que utiliza el capitalismo junto al patriarcado en su doble estrategia de control del cuerpo de las mujeres para la producción mercantil. Sin embargo, en la crisis civilizatoria actual el feminismo latinoamericano ha renovado su compromiso de lucha contra los múltiples sistemas de dominación.

Tal como lo indica el manifiesto político del XIII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado del 22 al 25 de noviembre del 2014 en el Perú, “la potencia de los movimientos feministas ha estado, más que en la capacidad de movilizar masas, en la capacidad de disputar y lograr cambios en los imaginarios democráticos y en los horizontes de transformación”, los que han permitido que la disputa política se ha ampliado con la incorporación de nuevas actoras políticas como las mujeres campesinas, las indígenas, las lesbianas, las trans, etc.1

“Los feminismos en sus diversas vertientes levantan una crítica profunda a este sistema: a sus valores que exacerban la violencia contra los territorios y los cuerpos; a su modelo de desarrollo extractivista, depredador de la vida y la naturaleza, a su lógica de acumulación que mercantiliza todos los medios de vida, a la manera como subordina y explota el trabajo de las personas, en particular el trabajo del cuidado y de reproducción, realizados principalmente por las mujeres”, sostiene el manifiesto.

En ese sentido, las democracias latinoamericanas no han logrado avanzar significativamente hacia la realización de los derechos económicos, sociales, culturales y sexuales de las mujeres, por la tensión interna que sostienen con los sectores conservadores y religiosos de los países. Democratizar los espacios públicos y privados, así como sostener resistencias frente a la privatización de los bienes comunes son parte de las luchas centrales que hoy mueven a los movimientos de mujeres y feministas en la región.

Libertad de decidir: cuerpo y autonomía
La autonomía del cuerpo y la lucha por los derechos sexuales y reproductivos han sido parte de las demandas históricas del movimiento de mujeres y feministas, quienes a lo largo de las décadas han conseguido algunos avances.

El movimiento de mujeres en Uruguay ha logrado un importante triunfo con la aprobación de la Ley N° 18.987 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE),que permite abortar a partir de tres causales: dentro de las 12 semanas por voluntad de la mujer siendo mayor de 18 años; dentro de las 14 semanas ante presentación de denuncia judicial de violación a cualquier edad gestacional; cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer certificada por un médico y a cualquier edad gestacional cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por Comisión Asesora del Ministerio de Salud Pública.2

Por otro lado, en Chile la lucha del movimiento se ha focalizado en la despenalización del aborto así como en el reconocimiento de este como un problema de salud pública. Una de las últimas leyes de amarre de la dictadura militar de Augusto Pinochet fue la derogación en el año 1989 del artículo 119 del Código Sanitario que autorizaba el aborto terapeútico, prohibiéndolo y castigándolo en toda circunstancia. Este año la presidenta Michelle Bachelet anunció la presentación de un proyecto de ley que despenalizará el aborto en tres causales: cuando haya riesgo de vida de la mujer, inviabilidad fetal y violación.3

Sin embargo, dicha propuesta ha tenido reacciones. “Desde la Coordinadora Feministas en Lucha un tema principal a abordar es el aborto y no sólo la despenalización, sino avanzar en esta problemática como un tema de salud pública. Para esta coordinación es esencial que se aborde desde la libertad de decidir, eliminar el estigma moral y trabajar en que sea libre y gratuito, es decir, desde las políticas públicas, pues sabemos que los abortos que se practican actualmente son ilegales y muchas mujeres son encarceladas por estos hechos, especialmente las mujeres de escasos recursos, quienes son las más afectadas. Además abordar los temas de mujeres no sólo desde la perspectiva de género, sino que discutir desde la perspectiva feminista, ese sería un avance para posicionar la agenda de género”, explica Angie Mendoza vocera de la Coordinadora Feministas en Lucha (CFL), que reúne una serie de organizaciones feministas en Chile.

¿Es posible avanzar hacia la equidad de los géneros en un país como Chile que lidera los índices de desigualdad? La vocera de la CFL afirma que “es posible, siempre y cuando sean las organizaciones feministas quienes estén en las discusiones sobre las políticas públicas dirigidas a las mujeres y hombres, sobre todo en los temas que se refieren a los derechos sexuales y reproductivos y retomar la discusión sobre la autonomía del cuerpo, cuestión central para avanzar en la desigualdad de las mujeres, sobre todo de las mujeres pobres, ya que la educación sexual se basa principalmente en lo biológico”.

Similar es el panorama es el que viven las mujeres en Paraguay donde las modificaciones al Código Penal realizadas el año 1997 penaliza el aborto en general, incluyendo a la mujer, a quienes hayan instigado el hecho y a quienes lo hayan realizado.

Las organizaciones lesbianas, también han realizado un aporte clave para pensar las autonomías de los cuerpos. En ese horizonte, el reciente X Encuentro Lésbico Feminista del Abya Yala, realizado del 9 al 14 de octubre del 2014 en Colombia, abordó los efectos de las políticas neoliberales y neocoloniales en la región, transformadas en la instalación de un régimen heterosexual que organiza la vida de las personas. Sin embargo, dicha norma heterosexual junto al racismo, naturaliza las opresiones a través de prácticas violentas cuyas consecuencias las viven de manera más cruda las lesbianas.4

Mujeres del campo: por los territorios y los bienes comunes
En América Latina son cerca de 58 millones de mujeres las que viven en zonas rurales. Muchas de ellas son actoras claves en la producción alimentaria y de la lucha contra el hambre. Incluso este 2014 fue elegido como el año Internacional de la Agricultura Familiar, relevando el rol de las mujeres del campo. Eve Crowley, Representante Regional Adjunta de la FAO para América Latina y el Caribe, señaló que “las mujeres rurales desempeñan un papel importante en la producción de alimentos y la preservación de la biodiversidad”.5

Sin embargo, más allá de los esfuerzos internacionales para destacar el rol y el aporte que las mujeres del campo hacen para la defensa de la tierra, del territorio y los bienes comunes, lo cierto es que su aporte se traduce en articulación y resistencia frente a los embates de las empresas transnacionales. La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC-Vía Campesina, a través de la Articulación de Mujeres del Campo, ha realizado claras propuestas políticas para la recuperación y protección de la naturaleza como lo es la “soberanía alimentaria”, en donde las mujeres juegan un rol fundamental. “Nosotras, las mujeres del campo provenientes de 19 países, levantamos nuestras voces al unísono en defensa de la Madre Tierra como un todo y por una reforma agraria integral que garantice el acceso de las mujeres a la tierra. Levantamos nuestras voces en defensa de la Soberanía Alimentaria, de la producción y distribución basadas en economías solidarias y comunitarias, no en los esquemas capitalistas injustos y depredadores”, expresa la Declaración de Quito en la IV Asamblea de la Articulación de Mujeres del Campo, CLOC - Vía Campesina, realizada en octubre del 2010.6

Conociendo la realidad de las mujeres del campo la Vía Campesina el año 2008 lanzó la campaña “Basta de violencia hacia las mujeres” para denunciar la violencia física, ética, psicológica, política y económica que genera el capitalismo y el patriarcado. En el manifiesto base de la campaña la CLOC reafirma las luchas por una sociedad basada en la justicia y la igualdad, donde las mujeres tienen derecho a una vida digna; con acceso a la tierra y la soberanía alimentaria, ya que si bien ellas producen el 80% de los alimentos, apenas son propietarias del 2% de las tierras.7 “Como Vía Campesina creemos que para acabar con esta violencia estructural es fundamental acabar con el sistema capitalista que se basa en la explotación de clase, género y exclusión, principalmente, de las mujeres campesinas”, sostiene el manifiesto de la campaña

Así mismo, las mujeres siguen denunciando y articulándose para la resistencia en sus territorios. En VII Congreso de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas de Paraguay (CONAMURI), realizado del 18 al 20 de octubre del 2014 en Asunción, el movimiento denunció la fuerte criminalización de la protesta social, el despojo de las tierras indígenas para entregárselo al capital foráneo y la aprobación de leyes que permite el cultivo de transgénicos. CONAMURI ha denunciado cómo las mujeres de los sectores populares han sido las más vulneradas por el sistema capitalista y patriarcal con el robo de las semillas, de los territorios y la violencia hacia el cuerpo de las mujeres, reivindicando el feminismo campesino y popular como horizonte de lucha.8 

En este mismo camino, la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Chile (ANAMURI), preparara su II Congreso Nacional, a realizarse del 25 al 28 de noviembre, cuyo lema es “Luchando contra el capitalismo, el patriarcado y por nuestros derechos: nosotras tenemos la palabra”. En este encuentro se espera generar esfuerzos de unidad en la construcción de propuestas y acciones para hacer frente al desenfreno capitalista a partir de un debate “que dé cuenta de la situación actual en que se encuentran las mujeres, y el impacto del modelo capitalista y patriarcal en el campo, en sus cuerpos, en sus familias, vidas y comunidades, construyendo a vez agenda de acciones políticas, culturales y de resistencia”.9

*Periodista chilena, magister en Comunicación Política y profesora de Comunicación. Corresponsal de Noticias Aliadas desde el 2008. Activista feminista del Movimiento Marcha Mundial de las Mujeres y parte de la Minga Informativa de Movimientos Sociales.

Por Rocío Alorda Zelada
rocio.alorda.zelada@gmail.com
La Ciudad de las Diosas

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1 Manifiesto Político del XIII EFLAC www.13eflac.org
2 Mujer y Salud en Uruguay www.mysu.org.uy
3 Observatorio Género y Equidad http://www.observatoriogeneroyequidad.cl/
4 Documentos para el debate, X Encuentro Lésbico Feminista de Abya Yala. http://elflac.org/wp-content/uploads/2014/09/DOCUMENTOS-DEBATE.pdf
7 Campaña “Basta de Violencia hacia las Mujeres”, Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC- Vía Campesina, http://cloc-viacampesina.net/es/campanas/campana-basta-de-violencia-contra-las-mujeres
9 “Una mirada hacia adentro para una acción hacia afuera”. ANAMURI http://www.anamuri.cl/

Montserrat Boix. Periodismo en perspectiva


Apasionada periodista, ha dedicado su profesión a dar a conocer las noticias desde una perspectiva de género. La irrupción de las nuevas tecnologías y las redes sociales han dado un nuevo rumbo a su trabajo, siempre marcado por la responsabilidad y el compromiso. 

-Los ingresos publicitarios se han convertido en los dictadores de contenidos de los medios de comunicación. Ante ello, ¿es posible ser hoy comprometido en un medio, sea público o privado?
-Sí, porque el marco de los Derechos Humanos tiene que permitir trabajar en medios de comunicación tanto públicos como privados y estar comprometido. En realidad se trata de utilizar el sentido común a la hora de hacer información. Todas las personas –sean o no periodistas- tienen que estar comprometidas con los DDHH.

-Cada uno tiene una forma de mirar la realidad. Si lo trasladamos a tu trabajo, ¿existe realmente el periodismo objetivo?
-No, no existe. Simplemente a partir de cómo organizamos la información, qué destacamos al principio, cuál es la primera palabra o cómo titulamos, ya se está marcando una posición, así que el periodismo objetivo es un mito. Partiendo de eso, es mucho más honesto dejar claro cuál es el punto de vista en el que estás posicionándote. Las nuevas tecnologías están ayudando a poner en valor esos focos, porque el lector ya no valora sólo los medios de comunicación tradicionales, también da importancia a las firmas de los y las periodistas y a cómo elaboran la información. En estos momentos está cambiando todo el juego.

"A partir de cómo organizamos la información, qué destacamos al principio, cuál es la primera palabra o cómo titulamos ya estamos posicionándonos, así que el periodismo objetivo es un mito. Partiendo de eso, es mucho más honesto dejar claro cuál es tu punto de vista"

-Cada poco hay quejas de que los medios públicos como TVE, son partidistas en su información. ¿Cómo lo vives tú desde tu puesto de trabajo?

-Yo estoy muy preocupada con los últimos nombramientos, porque se alejan absolutamente de la necesidad de un consenso. Son nombramientos absolutamente partidistas y además con currículums poco plurales. Por tanto, me preocupa el proceso futuro en TVE.

-Confiesas que con Julio Somoano -entonces director de informativos de TVE- viviste tu época dorada como periodista de TVE, ¿por qué?

-Todo el trabajo que hizo el gobierno socialista, su apuesta por las leyes de igualdad, por concienciar e incluir este tema en la agenda, empezó a dar sus frutos después. Entonces efectivamente Julio Somoano y más concretamente María Izaguirre –editora del TD2 y una mujer que apuesta por esos temas-, me han permitido trabajar ampliamente y de manera especializada en estos últimos tiempos sobre la igualdad. No sé si voy a poder continuar con ese trabajo, depende de si la nueva dirección coincide con la línea anterior.

De todos modos el reto es que faltan especialistas, porque para trabajar en estos temas no solamente es necesario tener la voluntad política de hacerlo sino que es necesario conocer las herramientas de la perspectiva de género para identificar la desigualdad y luego escribir y trabajar sobre ella.

-Apuestas por las redes sociales como modo de dar veracidad e incluso confirmar noticias. ¿Qué posibilidades ofrecen y qué peligros hay que evitar?

-Las redes sociales están en nuestras vidas de manera permanente y ofrecen una rapidez de transmisión de la información que hoy es vital para el periodismo. Por otro lado tienen la dificultad de que requieren mucha más especialización a la hora de verificar esa información, pero esto de alguna manera ya nos estaba pasando en los medios tradicionales. Estoy pensando por ejemplo en el conflicto de Siria, que durante mucho tiempo hemos ilustrado con vídeos caseros, hechos con los teléfonos distribuidos por las agencias de información, sin ninguna garantía de dónde estaban grabados esos vídeos, sin ninguna garantía de referencias. Y sin embargo los medios no han tenido problemas en incorporarlos en sus historias cotidianas a través de las agencias de información tradicionales porque había interés en focalizar el conflicto de Siria.
Hay periodistas, corresponsales, enviados especiales que todavía alardean de no usar las redes como un medio, como fuente. Yo creo que es un error, porque ahí hay mucha información. Otra cosa es que después no siempre reflejan cuantitativamente lo que pueda pensar la calle, pero sí da muchos indicativos de qué piensa la gente, lo que está aceptado y lo que no...

"Las redes sociales están en nuestras vidas de manera permanente y ofrecen una rapidez de transmisión de la información que hoy es vital para el periodismo. Por otro lado tienen la dificultad de que requieren mucha más especialización a la hora de verificar esa información"

-¿Tenemos que sobreentender que las fuentes que hasta ahora empleábamos no dan respuesta a los retos que plantea la actualidad del siglo XXI?

-Sin duda. Internet te da la posibilidad de acceder directamente a las fuentes, de preguntar a las personas que en ese momento están siendo protagonistas de las acciones. Es decir, elimina cuando es necesario la intermediación, como por ejemplo en las revueltas que ha habido en Burkina Faso, que han propiciado la caída del presidente que llevaba años en el poder. En ese momento, tú tienes acceso a personas que lo están viviendo, incluso a periodistas locales muy serios y preparados que están contando directamente lo que están viendo. Eso es especialmente importante en estos momentos en los que cada vez hay más reducción de desplazamientos en los medios tradicionales, porque son costosos. O sea, que ha cambiado absolutamente toda la lógica de la información y de las conexiones en el mundo. 

-Fomentas que cada periodista escriba las noticias que le interesan creando su propio blog, lo que evita someterse a la tiranía de su medio... ¿nos empodera y a la vez nos hace más responsables?
-El periodismo actual nos plantea mayor responsabilidad porque ya no podemos decir que no hacemos el seguimiento de una información porque a nuestro medio no le interesa. La pregunta que tenemos que hacernos los periodistas es: ¿lo que estoy viendo es importante que las demás personas lo conozcan? ¿Es importante que dedique mi tiempo a intentar traducir lo que estoy viendo para difundirlo y compartirlo? Entonces hay menos excusas en relación a lo que escribes. A veces te pagan para publicar algo en un determinado medio, pero si además estamos viendo otras cosas, tenemos la obligación de fijar la mirada y plantear temas que no figuran en los medios de comunicación, pero sí que deben de estar en la agenda de la sociedad.

Perspectiva de Género. Una forma de mirar.

-En 1996 fundaste Mujeres en Red, ¿qué balance haces y hacia dónde se encamina la web en un mundo que se ha globalizado mucho desde entonces?

-Cuando empecé Mujeres en Red era necesario un espacio así, y en estos momentos merece la pena mantenerlo por el histórico y por fijar algunos temas importantes.

Aparte yo mantengo mi propio blog, donde voy publicando las cosas que hago y que me interesan, desde mi voz particular. Una de las cosas que sí me preocupan y que próximamente voy a incorporar es plantear temas no tradicionalmente feministas, porque la mirada y la apuesta feminista tiene que estar en todo. Echo en menos en páginas feministas el que tengan una mirada más amplia, no remitirse solamente a los temas tradicionales como aborto, violencia de género, derechos sexuales y reproductivos... En estos momentos, por ejemplo, los temas de economía solidaria y de medio ambiente tienen una base feminista y en las exposiciones se ha olvidado, conscientemente se ha borrado del mapa esa conexión con el feminismo. Y sí me interesa en estos momentos hacer esa conexión con procesos del mundo que en el fondo tienen que ver con una revolución feminista y que han crecido sobre análisis feministas.

"Los temas de economía solidaria y de medio ambiente tienen una base feminista y en las exposiciones se ha olvidado. Conscientemente se ha borrado del mapa esa conexión con el feminismo"

-¿Qué diferencia existe entre preocuparse por la igualdad y ser feminista, como tú te declaras?

-A mí me gustaría plantear la diferencia entre lo que significa la presencia de las mujeres y el feminismo. Si en un foro hay mujeres parece que esté todo resuelto. Digamos que se ha resuelto una parte, la presencia de las mujeres, pero más allá de esto es muy importante analizar cuáles son los contenidos que se están planteando en esos foros y hasta qué punto están reestableciendo equilibrios hacia la igualdad o no. Para hacer ese análisis vamos a necesitar la mirada con perspectiva de género, que es la herramienta que nos permite localizar la desigualdad y valorar la igualdad. Y después de eso es necesario cambiar las cosas. Y para eso tienes que ser activista y militar. El feminismo es activismo, es ante todo un movimiento social que quiere cambiar las cosas, apoyándose en una base teórica de las más sólidas que hay en este momento en el mundo. La igualdad es un referente irrenunciable, pero no necesariamente implica activismo para lograrla. El paso es ese feminismo.

-En tus reportajes apuestas por una perspectiva de género, ¿puedes desarrollar en qué consiste como herramienta?

-Los datos que nos marcan la desigualdad todavía están escondidos. Por ejemplo, estamos recibiendo todos los meses las cifras del paro y no tenemos datos disgregados, algo a lo que Ley de Igualdad obligaría a todos los Ministerios. Entonces cuando tú recibes una información, una de las primeras preguntas a hacerse es de quién me están hablando, a quién representan y dónde indagar si lo que me están contando son datos reales o planteados desde lo masculino para tratar de esconder información. En el tema del paro claramente se esconde la desigualdad que existe, porque el desempleo aumenta especialmente para las mujeres, las situaciones de discriminación laboral son mucho más graves para las mujeres... pero si no se disgregan los datos no se pueden identificar. Así se están ocultando todas las situaciones diferenciales y marginales que todavía viven las mujeres. Es tan fácil como preguntarse, ¿y qué pasa con las mujeres? Y a partir de ahí empiezas a darte cuenta de los datos que faltan. En estos momentos acaba de salir un documento firmado por las organizaciones de mujeres, que piden que haya datos disgregados en los Presupuestos Generales del Estado, así que el movimiento sigue en marcha. 

Por Marta Iglesias
Fuente: Revista Fusión

diciembre 16, 2014

¡Maldita cultura patriarcal!

Póster de Guerrilla Girls

Si existe la responsabilidad social de las empresas, existe también la responsabilidad social de las empresas culturales y, por extensión, de todas las instituciones y organismos que programan cultura, en especial si lo hacen desde el ámbito de lo público. Aunque la realidad está lejos de confirmarlo. Estrella de Diego, en el especial Mujeres de El País Semanal (30 de noviembre), confeccionado al hilo del día contra la violencia de género, escribía: “Pese a todo, pese al camino recorrido en las salas de los museos, pese al enorme impacto de las artistas hoy, el techo de cristal está ahí, apabullante: ¿cuántos directores de grandes museos son mujeres? Muy pocos”. Mientras en esas mismas páginas, con la misma transparencia, Laura Freixas afirmaba: “La realidad cambia, pero la cultura nos la devuelve convertida en los estereotipos de siempre”.

En la misma línea el magazine Yo Dona que El Mundo dedicó por esa misma razón (29 de noviembre) a ese 51% de la población que somos las mujeres, hablaba con cifras del lugar que ocupamos en la sociedad. “Mucho ruido y pocas nueces”, rezaba uno de los artículos. En la cultura, de hecho, a veces ni siquiera hay ruido, sino un ominoso silencio apenas roto por el frufrú de algunas faldas que pasaban por allí, como si nadie las hubiera invitado: mujeres que ocupan en solitario las mesas redondas, los jurados, los altos cargos de responsabilidad de la gestión cultural, la lista de premiados…

Y es que, aunque haya quien no quiera verlo, sobre las creadoras y las agentes de la cultura (en proceso ascendente en número pero no en ocupación del espacio público, y mucho menos de los puestos de máxima responsabilidad), aún se cierne la sombra pertinaz de la todopoderosa presencia masculina, empeñada en seguir repartiéndose el pastel (y el papel y el metraje de las películas y los minutos de televisión) como si el creciente e imparable impulso femenino no fuera con ellos.

No hablamos aquí de los consejos de administración de las empresas del Ibex(donde las mujeres brillan por su ausencia), ni de los parlamentos donde se hacen las leyes (donde su presencia ha dado un vuelco radical durante las últimas décadas), ni tampoco del imparable proceso ascendente que ha llevado a las mujeres a ocupar en años recientes el mundo de la sanidad, aunque los grandes cargos los sigan ocupando ellos (miles de batas blancas que han feminizado el sector, pero que aún no han logrado transformar sus mecanismos de selección).

Nos referimos a esos muchos ámbitos de la cultura que van de las artes plásticas a la literatura, pasando por la música, la danza, el teatro, el cine… ¿Quién hace la cultura? Pues en un tanto por ciento aún elevadísimo, ellos. ¿Y quién consume la cultura? Pues a decir de las cifras, algo más ellas que ellos: leen por ejemplo un 64,1% de las mujeres frente a un 54% de hombres y el Laboratorio Permanente de Público de Museos, en su estudio Conociendo a nuestros visitantes, constata que un 52,6% de los visitantes de nuestros museos son mujeres. Algo menos que las que visitan el parisino Pompidou, que fueron en 2012 un 56%.

Si un 64,1% de mujeres lee (frente a un 54% de hombres) y un 55% posee hoy formación universitaria, ya no se las puede tratar como excepciones, ya no pueden de ningún modo estar representadas por una mujer por mesa redonda, una mujer por jurado, una mujer por año en un gran centro de exposiciones. No es de recibo y no responde a ninguna lógica que no sea la de la perpetuación de roles caducos. A la vuelta de la esquina está un radical cambio de mentalidad y la abolición de la cultura de la “men way of working”, que prima el intercambio de favores, el amiguismo y la camaradería entre iguales. Algo tan capital como la cultura, que irradia de modo transversal cualquier otra manifestación social, no puede responder a modelos decimonónicos, ni servirse de las alianzas que en su día determinaron el reparto del mundo.

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Esos son los síntomas de la verdadera enfermedad de la cultura (que no es ni de lejos la coyuntural y desastrosa subida del IVA, que la considera producto de lujo, ni la acuciante crisis, que la lastra como una losa). Y son las cifras de la desigualdad las que nos devuelven en el espejo el verdadero rostro de la cultura, su parcialidad, su enquistamiento y su desarraigo respecto de la realidad. Lamentablemente la llamada industria cultural carece hasta la fecha de documentación en este campo, aunque las asociaciones de mujeres y otros entes similares periódicamente denuncian infrarrepresentaciones y agravios, que tienen por objeto poner el dedo en la llaga e invitar a tomar medidas de corrección.

Cifras y datos en este campo son siempre bienvenidos y sí los ofrece el proyecto “Mujeres y hombres en la industria cultural española (literatura y artes visuales)”, a cargo de un grupo multidisciplinar de profesionales y destinado, en el campo de la investigación social aplicada, a visibilizar y sensibilizar acerca de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sus resultados se presentaron en la Biblioteca Nacional de España los días 9 y 10 de diciembre en el seminario del mismo nombre, incluyendo la aportación de cifras objetivas que confirman que se siguen otorgando certificados de prestigio cultural en mayor medida a hombres que a mujeres. Y que, cómo no, evidencian la existencia de redes homosociales en las que los hombres demuestran sentirse más cómodos entre sus pares, razón por la cual acaban beneficiando a los suyos, en perjuicio de profesionales femeninas con las mismas o superiores competencias. De ahí que, por ejemplo, los jurados formados por hombres difícilmente premien a mujeres, mientras la cosa cambia cuando la composición de los jurados está más repartida.

En el seminario de presentación del proyecto afloraron realidades tan paradójicas como que la mayoría de las más de cien empresas culturales entrevistadas para la ocasión creen en un elevado porcentaje que favorecen la igualdad, aunque jamás hayan tomado ni una mísera medida al respecto; o bien que la llamada Ley de Igualdad es puro marketing jurídico, dado que ni se obliga a su aplicación ni se sanciona a quienes no la aplican. También se constataron realidades tan dolorosas como que en el sector cultural son las mujeres quienes poseen mayor número de contratos temporales o a tiempo parcial; me pregunto si por qué se las considera más prescindibles, porque la conciliación familiar aún no existe ni se la espera en breve o por ambas cosas.

Quienes hemos participado con nuestras aportaciones en el seminario, y más aún después de haber escuchado a otros expertos y expertas en ámbitos como el derecho, la sociología o la gestion cultural, sabemos que la única salida para desactivar la retroalimentación de esa desigualdad manifiesta tan lesiva en el ámbito de la cultura es que ese pacto entre caballeros que a día de hoy aún la sostiene lo sea pronto entre damas y caballeros. Todos y todas saldremos ganando y, sobre todo, saldrá ganando la cultura.

Por Mª Ángeles Cabré, escritora y crítica literaria, acaba de publicar Leer y escribir en femenino (Barcelona, Editorial Aresta, 2013). Dirige el Observatorio Cultural de Género (OCG).
Fuente: El País