febrero 12, 2016

De verónicas, bembenues y troleadas



Sin duda, la candidata del Frente Amplio, Verónika Mendoza, estuvo inspirada ese domingo último en el Programa Sin Medias Tintas, al enfrentar, con una excelente verónica, como diría la cada vez minoritaria afición al toreo, la estocada tendenciosa que intentó propinarle el conductor Aldo Mariátegui al iniciarse el programa. En un esfuerzo por endilgarle su nacionalidad francesa, heredada de su madre, le habló en un idioma que simulaba ser francés, pronunciando algo que sonaba a bembenue, para darle la bienvenida, a lo que la candidata le contestó en un impecable quechua saludando: “Allinyachu kashanki, Aldo. Sumaq chisi kachun kankunapaq. Sumaq chisi kachun llaqtamasikuna, ñaña turikuna” (Cómo estás, Aldo. Tengan todos buenas noches. Tengan todos buenas noches, a todos de mi pueblo, hermanas y hermanos). Con esta espontanea respuesta, la candidata le decía que ella es también hija y nieta de quechuahablantes. El conductor se quedó turulato recibiendo el mandoblazo y sólo atinó a decir que era una “chancada de último minuto”, utilizando él, seguramente sin saberlo, la palabra quechua chánkkay, que significa moler, y dándonos sin querer la información de que la idea era moler, demoler a la candidata, habiéndose preparado la molida de antemano con seguridad. Preparación que por fortuna tuvo pocos resultados, ya que la chancada fue tanto a Mariátegui como al joven panelista Mijael Garrido Lecca, cuyas extrañas preguntas fueron objeto de un abundante troleo en las redes, que continua hasta hoy, convirtiéndose casi en una fuente inagotable de memes que se recrean y se reproducen con mayor o menor gracia.

La estocada final post programa, como para cerrar la faena, la dio Verónika Mendoza a Mariátegui, al responder a la provocadora dedicatoria que le había hecho al darle su libro y que decía: “A Verónika Mendoza con la débil esperanza de abrirle los ojos”. A ello la candidata respondió mediante un tuit: “Gracias x el libro y la dedicatoria, Aldo pero, x si acaso, tengo los ojos bien abiertos desde q leí a tu abuelo”. Hay que recordar que el abuelo de este periodista es uno de los más grandes intelectuales de la historia peruana, llamado el Amauta,hamawt'a,es decir el sabio, el maestro en quechua.

Pero más allá del troleo, de Mijaeles y Mariáteguis, hay un punto que hay que resaltar en el saludo en quechua de Verónika Mendoza. Es la primera vez que una candidata o un candidato a la presidencia de la República utiliza el runasimi, el idioma que hablan más de tres millones de peruanos y peruanas, sobre todo en Lima, que es donde se encuentra la mayor cantidad de población quechuahablante, en un canal nacional. Cabe resaltar que los medios masivos en el Perú son parte de las instituciones que reproducen el racismo. Como lo señala Teun Van Dijk, los medios informativos “son los actores más eficaces y exitosos en el manejo del consenso étnico en la fabricación y consentimiento público. Y lo hacen, sobre todo, para apoyar o legitimar las políticas étnicas de otros grupos de élite, políticos, jueces, profesionales y burócratas”[1]. Grupos de los cuales Mariátegui es un ejemplar representante, vale señalar, precisamente por sus expresiones racistas y discriminatorias de las que ha hecho gala en varias ocasiones.

Resquebrajar este pacto de las elites que ha significado que los idiomas indígenas y sus hablantes sean discriminados, excluidos, condenados a la invisibilidad, debiendo desetnizarse, autonegarse para no sufrir la estigmatización, ser considerados ignorantes o población incivilizada, es fundamental en cualquier propuesta política que apueste por la diversidad y una verdadera inclusión. Que una candidata se dirija a la teleaudiencia en su idioma es un pasito que abre puertas, que le llega a la gente, a la población joven que ha vivido la exigencia de olvido y negación de sus padres y madres que no querían para sus hijos e hijas lo que ellos y ellas tuvieron que enfrentar por ser indígenas. Richard Webb en un artículo en el que se pregunta “¿Tiene futuro el quechua?", nos cuenta:

“Luego de asistir a una reunión organizada por activistas de la educación bilingüe en una comunidad del Cusco, una pareja de campesinos, los supuestos ‘beneficiarios’ de la educación bilingüe, explicaron por qué habían asistido: ‘Asistimos porque no queríamos que nuestros hijos fueran a la escuela para aprender el quechua. Si permitimos que eso suceda, nuestros hijos seguirán viviendo en este país sin ser parte de él.’"

Y de eso se trata, de que los niños y niñas sientan que, siendo parte de un pueblo indígena, también son parte del país, que sientan el orgullo de su origen y de su cultura, que se termine de una vez con el proceso homogenizador desarrollado a lo largo de la historia por la educación formal, que ha estado negando los conocimientos de los pueblos y de clase en clase les iba inculcando el desprecio por lo propio. Un ejemplo de cómo la escuela va inculcando a los niños y las niñas indígenas representaciones sociales que los aleja de su identidad y culturaes lo que se recoge Patricia Ames en una investigación realizada en el 2001 en una escuela en la comunidad de Llaquepata en Cusco. Dice ella que en clase los niños de primer, segundo y tercer grado cantaban: “Indiecito de la puna. Antes eras ignorante. Ahora ya sabes leer y escribir. Indiecito de la puna, mucho debes estudiar, para así ser profesional”[2]. No es que esté mal, por supuesto, que aprendan a leer y escribir, o que gracias al esfuerzo y al estudio sean profesionales exitosos, que no compran o plagian sus tesis, pero deberían tener la oportunidad de hacerlo en sus propios idiomas, sin negar sus culturas, tal cual lo han propuesto hace mucho tiempo los propios pueblos indígenas, aspiración que ha sido recogida por el Plan Nacional de Educación Bilingüe Intercultural, que ha sido sometido a consulta y aprobado por las organizaciones indígenas, como debe ser.

“La próxima vez en quechua”, le recomienda la candidata al entrevistador y desde Ayacucho, jóvenes indígenas, simpatizantes, le enviaron un mensaje en su idioma: “Alducha maqta runasiminchiqta yachay”. “Joven Aldito aprende quechua”, le dicen. Ojalá pronto más personas aprendan este hermoso idioma y todas las que lo hablan sientan el orgullo de poder hacerlo, exijan una educación bilingüe e intercultural de calidad y que se les atienda en su propio idioma en los servicios públicos. Ah, y si fuera posible, ojalá más personas aprendamos también francés que es un lindo idioma también, para no ser como Alducha y poder hacernos entender cuando vayamos a Paris o a Montreal.


Por Rosa Montalvo Reinoso

[1]Teun Van Dijk (1994), Prensa, racismo y poder, citado en en Nila Vigil, Reflexiones de Inviermo, Tarea, 2011, p. 125.
[2]Patricia Ames, “Educación e interculturalidad: repensando mitos, identidades y proyectos”, en N horma Fuller (ed.), Interculturalidad y política: Desafíos y posibilidades, Lima, Red para el desarrollo de las ciencias sociales en el Perú, 2002, p. 356.

Entrevista a una de las 12 juezas fundadoras de la primera Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) que se integrará en la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ)


Gloria Poyatos es una de las doce fundadoras de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), creada casi cincuenta años después de la ley (Ley 92/1966), que derogó la prohibición del acceso de las mujeres a la carrera judicial, y que será presentada en Madrid en la jornada ‘No hay justicia sin igualdad’ el próximo 26 de febrero. Casi cincuenta años después de estar legalizadas, las juezas representan ya el 52% de la carrera, aunque no haya ni rastro de ellas en lo que algunas llaman “el olimpo judicial”: cuentan con un escaso 13% de representación en el Tribunal Supremo - 11 mujeres frente a 68 hombres-, y sólo una de las diecisiete presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer. Pero la AMJE no solo busca transformar esta situación, sino que defiende los derechos humanos en general, y especialmente los derechos de las mujeres y las niñas de todo el mundo. Como primera aportación, un total de 12 propuestas de justicia hacia la igualdad, una por cada jueza promotora de este proyecto asociativo, construidas para combatir de un modo claro y directo todas las variedades de discriminación de género que se proyectan, sin pudor, en una sociedad todavía pensada y dirigida en masculino.


¿Cuáles son los objetivos de esta asociación?

Nuestra asociación se incluye, como sección territorial, dentro de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas (IAWJ), que cuenta con más de 4000 socias, en 75 países del mundo. Entre sus objetivos, que son también los nuestros, está la defensa de la mujer, no solo de la mujer jueza, que también, sino la defensa de la mujer a un nivel global e internacional. Entre sus propuestas está la del liderazgo judicial de la mujer, en países como Afganistán, Bangladesh, Camerún, Túnez, etc., lugares donde existe una degradación de los derechos humanos, donde la mujer tiene una posición más vulnerada y más vulnerable. Trabajamos a nivel de intercambio informativo para ayudar a las juezas de estos lugares a hacer una buena interpretación de las normas y a promover un debate para cambiarlas allí donde se vulneran derechos humanos a través de determinadas prácticas como la ablación o normas que suponen una clara discriminación para la mujer. Ya a nivel nacional, pretendemos promover un sistema judicial igualitario para hombres y mujeres, luchar contra cualquier tipo de discriminación y sobre todo contra la violencia de género.

¿Cuál es el perfil de las juezas que han formado esta asociación?

Somos doce magistradas fundadoras, tenemos un perfil joven, para lo que suele ser habitual en la carrera judicial, estamos entre los 30 y 50 años, de distintas localidades de la geografía española, de distintas jurisdicciones, con lo cual tenemos una gran riqueza cultural judicial y somos de instancias inferiores, lo más cercano al ciudadano posible. Eso sí, todo el equipo se compone por mujeres con una gran fuerza, con mucha capacidad de trabajo, imaginación, energía, y ganas por cambiar las cosas.

Violencia de género

Desde esa cercanía a la ciudadanía y ese contacto permanente con el día a día del ámbito judicial, os encontraréis de pleno con la violencia de género. Por lo que puede leerse en documentos de la asociación, enfocáis la violencia de género como consecuencia de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, a veces existe la sensación de que la aplicación de las leyes por parte del poder judicial y el trato que reciben las mujeres que se atreven a denunciar, dista mucho de tener en cuenta esta desigualdad. ¿Crees que jueces y juezas tienen la formación y sensibilidad necesaria? ¿Qué propuestas hacéis?

Partimos de una evidencia y es que en toda la sociedad, en todos los estamentos, falta formación y sensibilidad en cuanto a este problema que es genérico y en el que queda mucho que hacer, desde la misma educación, que es la vacuna de prevención frente a la violencia de género. Ahora bien, el poder judicial no se excluye de esa falta de sensibilidad, falta de conocimiento y de formación en la materia. En este país, tenemos un colectivo de jueces y juezas de gran responsabilidad, grandes profesionales que hacen su labor con los medios que se les da, por parte del Gobierno, que en la mayoría de las ocasiones no son los adecuados, y con lo que tienen, hacen su trabajo con toda la responsabilidad que pueden. Yo soy jueza, y si no dispongo de formación y de medios adecuados, puedo cometer errores. No voy a pasar por alto que existe una falta de formación y más medios para llevar a cabo una buena aplicación de las normas, pero también he de decir que tenemos un equipo de jueces y juezas en este país, sensible y de gran formación.

En el informe del Comité de la Cedaw sobre el caso de Ángela Carreño, (cuya hija fue asesinada por su padre después de que la mujer denunciara al maltratador y advirtiera de este peligro reiteradamente), se dice que se tiene que dotar de mayor formación, pero no solo a los jueces, sino a las fuerzas de seguridad, a los psicólogos, a todo el personal que está en derredor de la víctima de violencia de género. Los jueces somos un engranaje más del sistema de protección de las víctimas, sin ánimo de excluir la responsabilidad que podamos tener. Nosotros y nosotras no decidimos unilateralmente, sino que tomamos decisiones apoyadas en expertos que conocen determinadas materias (informes de psicólogos, trabajadores sociales, médicos, etc. ), nosotros no somos técnicos, en todo caso técnicos jurídicos, pero no sabemos de todo.

De las 12 medidas que proponéis para garantizar la igualdad, la que habla de la sextorsión es especialmente novedosa. ¿Qué significa?

En primer lugar aclarar que esas doce medidas que mencionas, cada una de las cuales ha sido confeccionada por una de las juezas fundadoras de la AMJE, son nuestra hoja de ruta para defender los derechos de las mujeres.

La sextorsión es un viejo mal que ahora se está definiendo y desde la asociación internacional se está promoviendo una lucha para eliminar el uso del sexo como moneda de cambio y lograr crear una regulación específica para la sextorsión que venga a cubrir un vacío legal que existe. Es utilizar el poder a cambio de sexo y ahora esta práctica está creciendo con el uso de las tecnologías, chicas que cometen el error por juventud o por inexpertas de trasladar fotografías con escasa ropa o posiciones “inadecuadas” a personas desconocidas, que son hombres y éstos, posteriormente, las presionan para que lleven a cabo relaciones sexuales de cualquier tipo con ellos a cambio de no publicar esas fotos. Es solo un ejemplo.

En nuestro país, existen tipos penales que recogen esa actuación, pero están focalizados en funcionarios de prisiones o en algunos tipos de contratos o relaciones laborales, bajo el acoso sexual, sin tener cabida de forma clara otras tipologías. Si bien es cierto, que con las últimas reformas penales se han incluido nuevas tipologías que con una interpretación abierta podría llegar a este tipo de supuestos.

En los documentos de la asociación hay bastante espacio para la educación. Las próximas jornadas, contarán con la participación de la fiscal y presidenta de la Asociación contra violencias machistas “Gafas Lilas”, Inés Herreros, que expondrá proyectos educativos que han desarrollado. ¿Es la educación la clave para acabar con la violencia y la discriminación de las mujeres?

Entiendo que es la vacuna para acabar con la violencia y también con la discriminación. Si a los niños y niñas se les educa en unos valores que promuevan la igualdad, es fácil que cuando crezcan irradien esos valores a su alrededor. Nosotras somos una asociación, no tan teórica del discurso feminista, que entiendo es necesario hacer también, sino que somos una asociación más ejecutiva y vamos a llevar a cabo una serie de proyectos que entendemos pueden ayudar a abrir el camino hacia una justicia igualitaria. Por tanto, partimos de una perspectiva de justicia con criterios de género y en segundo lugar, de medidas como la educación para conseguir nuestros propósitos. Ya en Madrid, dos compañeras han empezado a realizar un trabajo de campo, acudiendo a una serie de centros educativos para llevar a cabo charlas informativas, y también se ha realizado a niños y niñas de distintas edades un test sobre cuestiones relacionadas con la igualdad y ya tenemos algunas conclusiones. Nosotras vamos a los colegios, nos ofrecemos para hablar y trabajar con los y las jóvenes y seguiremos en ello.

Jornada

Cuéntanos acerca de las jornadas del próximo día 26 de febrero. Presentáis la asociación con un respaldo de lujo.

El objetivo de la jornada, además de presentarnos, es llevar a cabo una jornada práctica, en el que se de un tratamiento a los doce puntos que componen nuestra hoja de ruta. Se desarrollará en dos mesas de trabajo, mañana y tarde, abriéndose el debate público al finalizar las intervenciones.

Por la mañana se tratarán las Discriminaciones de género en el empleo, que son muchas y que tienen unas consecuencias más allá del empleo. Con un total de cinco microponencias, se abordarán materias tan polémicas como la brecha salarial, la conciliación de la vida laboral y familiar, los derechos sociales de la víctima de violencia de género, la feminización profesional, el techo de cristal y el acoso sexual ocupacional.
En esta jornada vamos a sentar a las mujeres más rompedoras del techo de cristal en el ámbito jurídico y judicial de este país. Contaremos por ejemplo, con la participación de Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, la primera mujer en acceder a ese cargo. Y muchas más.

Por la tarde, se hablará de las Violencias de género y otras discriminaciones sociales. Se analizará esa gran desconocida que es la CEDAW, se abordará la educación como vacuna frente a las violencias machistas, la “sextorsión”, el Estatuto de la víctima del delito y su impacto de género, que es una herramienta fundamental con la que contamos, pero que es muy desconocida y no se está aplicando también por falta de recursos. Viene también Alicia Gil, para hablar de igualdad y modelos de poder, desde un punto de vista más teórico, que también es necesario.

Tanto en la inauguración como en la clausura contamos con el respaldo de mujeres de la cultura, de la política muy importantes, como Isabel Coixet o Manuela Carmena. Nos ha superado el interés que está generando esta jornada.

Techo de cristal

Antes comentabas que en la jornada van a participar mujeres que han roto el techo de cristal. Al igual que en otros ámbitos, a pesar de ser más y con mejores resultados académicos, el estancamiento profesional de las mujeres es grande. ¿Por qué?

Después de cincuenta años de estar legalizadas, las juezas representan el 52% de la carrera, pero cuentan con un escaso 13% de representación en el Tribunal Supremo (11 mujeres frente a 68 hombres), y sólo una de las diecisiete presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia de las CCAA tiene nombre de mujer (la valenciana). Es un anacronismo. No es exclusivo de este ámbito, es generalizado. Y la explicación la encontramos en algunas estadísticas de CGPJ. Por ejemplo, las licencias y excedencias por cuidados de familiares y de hijos se están utilizando en un 99’9 por ciento por la mujer jueza, no por el hombre. Eso quiere decir que hay una preferencia femenina por los cuidados familiares, frente a los criterios masculinos, que tienen otras preferencias que se enmarcan más en la mejora del currículum, como realizar cursos de formación, dar clases en la universidad. Hay otro dato interesante en las estadísticas del CGPJ y es que aquellas formaciones internacionales que la carrera judicial nos brinda a los jueces y juezas, en su mayoría se realizan por hombres, es decir, la mujer renuncia a la formación por los cuidados.

Más estadística: yo soy jueza decana, en la última reunión que se produjo en Vigo, de los 43 jueces y juezas que éramos, solo estábamos 11 mujeres; al decanato se llega por elección de tus propios compañeros, la mujer no se presenta tanto como ellos porque es una ampliación de competencias y de trabajos que te impide realizar otras actividades.

Explicado el panorama, ¿cómo lo solucionamos? Actualmente el mérito y la capacidad se está midiendo a golpe de currículum y está claro que la mujer, según administra su tiempo y dando prioridad a otras cuestiones frente a las actividades formativas, no puede competir con el hombre, está en clara desventaja. Nosotras proponemos que se tengan en cuenta criterios de género a la hora de valorar currículums, a ellos y a ellas, tampoco queremos que se nos discrimine. Pedimos que tanto a ellos y ellas, cuando utilicen permisos para cuidar a familiares, se tenga en cuenta y se haga una valoración objetiva y cuente, porque por ejemplo, gobernar una familia, ocuparse de cuidar a las personas, aporta una serie de habilidades que son necesarias y muy valiosas para tomar decisiones que afectan a grandes colectivos humanos. Es preciso que los altos tribunales cuenten con la representación de las mujeres, porque aportamos una sensibilidad y una inteligencia emocional que es necesaria para conseguir la perfección en las decisiones que se tomen.

Prostitución

Hay un tema controvertido, incluso dentro del feminismo existen posiciones encontradas entre las que a veces no es fácil dialogar: la prostitución. Su abolición, su regularización, cómo abordar el componente de violencia de género que lleva implícita…. En 2011 tú fuiste protagonista de un experimento, casi por casualidad, que inspiró la primera cooperativa de prostitutas en Ibiza. Cuéntanos tu postura.

En primer lugar, creo que las mujeres tenemos que unirnos y debatir más entre nosotras, de un modo positivo y enriquecedor y lograr un discurso plural.

Quiero dejar claro que en nuestra asociación existen juezas con un criterio abolicionista y otras con criterios más pro regularización en materia de prostitución, y todavía no tenemos establecido un criterio o postura común.

Personalmente siempre he defendido que tanto para las abolicionistas, como para las que defienden la regularización, el objetivo común es proteger a la víctima, a la mujer. Y ese debe ser el referente que nos lleve a dialogar y aunar fuerzas para luchar contra el enemigo que, en materia de prostitución son los tratantes, delincuentes, los proxenetas.

Es un tema muy complicado, que se debate también dentro de la asociación internacional de juezas. Y mi postura personal es un poco rara, me separo de Hetaira, que defiende los locales de alterne y la regularización plena, pero también creo que es importante buscar fórmulas que permitan respetar los derechos de un colectivo. Quisiera que se erradicara la prostitución, me encantaría que no existiera, pero ahora mismo es una quimera, y mantener la situación en un limbo normativo tampoco ayuda. Creo que hay que conseguir que ese trabajo sea lo menos penoso posible y que una fórmula es reconocer a las prostitutas como trabajadoras autónomas y también las cooperativas, para garantizar los derechos de las mujeres. En el caso de la prostitución, que una tercera persona obtenga beneficio de la actividad sexual de alguien, puede atentar contra la libertad sexual de quien practica la prostitución y por tanto, no es una fórmula válida. Pero insisto, este es un punto de vista personal, que no se corresponde con la postura de la asociación, en la que conviven varios criterios.

Para más información sobre la Asociación de Mujeres Juezas de España y de las jornadas ‘No hay justicia sin igualdad’ en la web


Foto: Archivo Amecopress, cedidas por Gloria Poyatos.
Fuente: Amecopress

febrero 11, 2016

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia 11 de febrero

La igualdad de género ha sido siempre un tema central de las Naciones Unidas. La igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirán decisivamente no sólo al desarrollo económico del mundo, pero al progreso respecto de todos los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible también.

El 14 de marzo de 2011, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer aprobó el informe en su 55º período de sesiones, con las conclusiones convenidas sobre el acceso y la participación de la mujer y la niña en la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología, incluida la promoción de la igualdad de acceso de la mujer al pleno empleo y a un trabajo decente. El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General aprobó la resolución relativa a la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo, en que reconoció que el acceso y la participación plenos y en condiciones de igualdad en la ciencia, la tecnología y la innovación para las mujeres y las niñas de todas las edades eran imprescindibles para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer y la niña.

El 15 de diciembre de 2015, la Asamblea General aprobó la resolución, con la decisión de proclamar el 11 de febrero de cada año el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Las Naciones Unidas invita a todos los Estados Miembros, todas las organizaciones y los órganos del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, el sector privado y el mundo académico, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a que celebren el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia de manera apropiada, en particular a través de actividades de educación y sensibilización pública a fin de promover la participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres y las niñas en la educación, la capacitación, el empleo y los procesos de adopción de decisiones en la ciencia, eliminar toda forma de discriminación contra la mujer, incluso en las esferas de la educación y el empleo, y sortear las barreras jurídicas, económicas, sociales y culturales al respecto mediante, entre otras cosas, la promoción del establecimiento de políticas y planes de estudio en el campo de la ciencia, incluidos programas escolares, según corresponda, para alentar una mayor participación de las mujeres y las niñas, promover las perspectivas de carrera de las mujeres en la ciencia y reconocer los logros de las mujeres en la ciencia.


Fuente: Naciones Unidas

Urgen nombramientos en instancias a favor de las guatemaltecas

Representantes de la Coordinadora 8 de Marzo aseguraron que el gobierno del presidente guatemalteco, Jimmy Morales, carece de una agenda estructurada para responder a las principales problemáticas de las mujeres, y denunciaron la falta de diálogo por parte del Ejecutivo y la poca participación femenina en puestos de decisión.

Marta Godínez, integrante del Sector de Mujeres, aseveró que desde la campaña electoral el mandatario mostró poco interés por reunirse con las organizaciones de mujeres, situación que no ha cambiado hasta la fecha; consideró que es una muestra de la visión de Morales sobre el tema, tomando en cuenta que durante su campaña planteó que el rol de las guatemaltecas debe ser en el hogar.

El presidente debe tener apertura y diálogo con todos los actores sociales; solicitamos que pueda responder y explicar la política de atención a los derechos y las demandas que las mujeres han planteado históricamente, declaró Godínez.

La activista destacó que es fundamental que Morales agilice el nombramiento de las autoridades encargadas de la Secretaría Presidencial de Mujer (Seprem), la Defensoría de la Mujer Indígena (Demi), y de la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres (Conaprevi).

Godínez advirtió que la situación de las guatemaltecas continúa siendo preocupante, debido al aumento de la pobreza y pobreza extrema, la inseguridad que a diario cobra la vida de dos mujeres y la violación en los derechos laborales.

En este sentido, manifestó su preocupación por la posible aprobación de la iniciativa de Ley 5002, que extendería por 10 años los privilegios fiscales a compañías manufactureras y call center. Godínez denunció que los congresistas han sido presionados por la embajada de Taiwán y empresarios para que aprueben la norma.

Floridalma Contreras, integrante del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta Propia, aseguró que esta iniciativa sería perjudicial para el Estado, pues el fisco dejaría de recibir millones de quetzales anuales; denunció que la Asociación de Industria y del Vestuario ha instado a sus afiliados para que no paguen impuestos.

Contreras señaló que es probable que las empresas maquiladoras continúen cerrando sus operaciones y cambiando de nombre comercial, como lo han hecho durante años, para negarse a cumplir con sus obligaciones fiscales y perjudicar a su personal, como sucedió recientemente en una empresa en Villa Nueva, medida que afectó a cerca de 900 personas.


Fuente: Cimac/Cerigua

Arte. Feminismo en transformación


En el arte contemporáneo, el feminismo aún tiene camino por recorrer. Tres curadoras e historiadoras dan un recuento de esta aventura.

Inmóvil y de rodillas, Yoko Ono estaba sobre el escenario de la Sala de Conciertos Yamaichi, en Kyoto, mientras los espectadores se acercaban a cortar trozos de su ropa con tijeras hasta desnudarla. Era el 20 de julio de 1964. En este performance, Cut Piece, Ono cuestionaba la neutralidad entre el espectador y el objeto de arte, al revelar la agresión implícita al cuerpo femenino, representado a lo largo de la historia como objeto de deseo anónimo. 

The Dinner Party, de Judy Chicago —quien lleva el nombre de su ciudad natal como apellido para desvincularse de cualquier hombre—, se exhibió por primera vez en el Museo de Arte Moderno de San Francisco el 14 de marzo de 1979. La instalación, una enorme mesa triangular con platos y copas para 39 comensales, revelaba una vajilla pintada a mano que sugería la forma de una vagina. Cada lugar estaba dedicado e inspirado por una mujer que marcó su tiempo, desde la faraón Hatshepsut, hasta la escritora Virgina Woolf y la artista visual Georgia O’Keeffe. 

El feminismo, de la mano de nombres como Mary Kelly, Griselda Pollock, Barbara Kruger, Cindy Sherman, Miriam Schapiro, Ana Mendieta, Suzanne Lacy, Leslie Labowitz, Eva Hesse y Laura Mulvey, entre muchas otras artistas, historiadoras y críticas, estaba entonces en proceso de convertirse en el movimiento político de mayor impacto en el arte desde la II Guerra Mundial. Sin embargo, hasta ese momento, salvo algunas excepciones, se hablaba de género como una categoría independiente y no relacionada a temas de raza, etnicidad y clase, como lo explica Amelia Jones, curadora, crítica e historiadora del arte. Como resultado, muchas artistas negras no se identificaron con el feminismo, ya que lo entendían como una causa de mujeres blancas y occidentales. 

Para los ochenta, las Guerrilla Girls, enfundadas en sus disfraces peludos, demostrarían con estadísticas duras e incriminatorias que más allá de las divisiones, el feminismo es una lucha en la que todos los frentes no solamente son válidos sino totalmente necesarios. “Menos de 5% de los artistas en las secciones de arte moderno son mujeres, pero 85% de los 
desnudos son femeninos”, rezaba una leyenda en una de sus piezas, sobre el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. 

“Hay una gran diferencia entre arte feminista y arte hecho por mujeres, y se trata de una diferencia metodológica”, dice Susana Vargas Cervantes, curadora e historiadora del arte mexicana. Entre los teóricos, hay quienes hablan hoy de postfeminismo, parafeminismo, o incluso de varios feminismos, para categorizar la producción artística. “Lo que yo veo en el Cono Sur es que hay muchos artistas renuentes a etiquetar su trabajo como feminista, aunque ciertamente lo es”, afirma la antropóloga ecuatoriana María Amelia Viteri. El colectivo Mujeres al Borde, por ejemplo, está conformado por hombres y mujeres de Colombia, Argentina, Chile y Paraguay, y se definen a sí mismos como disidentes del género y la sexualidad. “Muchos son bastante críticos de la agenda mainstream, ya sea feminista o LGBT, y al serlo están creando nuevas forma de politizar el arte”, comenta la antropóloga. 

Sin embargo, la evolución del feminismo en el arte no significa que se hayan ganado muchas batallas. Las instituciones culturales siguen mostrándose renuentes a exhibirlo o reconocerlo. Un buen ejemplo es el trabajo de la curadora Camille Morineau en el Centre Pompidou de París, donde pasó años intentado montar una muestra de arte feminista, sin éxito. Cuando por fin le autorizaron curar la exhibición “elles@centrepompidou” en 2009, que fue un éxito rotundo, tuvo que presentarla como una muestra de arte hecho por mujeres sin la etiqueta de “feminista”. Al terminar el proyecto decidió dejar la institución en busca de mayor libertad creativa. “Ni siquiera en Francia están listos para admitir que el feminismo es popular”, dice Amelia Jones. 

“En las esferas más altas del arte, seguimos encontrando hombres, en su mayoría blancos, que se sienten amenazados por cualquier forma de arte que exponga el enorme poder que tiene toda representación, y eso es lo que hace el arte feminista”, sentencia Jones. “En México, más allá de la exhibición del trabajo de Mónica Mayer, el arte feminista, queer o LGBT suele estar restringido a un museo y cualquier cosa que se haga fuera de ahí suele ser muy controversial”, dice Susana Vargas Cervantes. 

Como éstos, hay innumerables ejemplos que demuestran que los grandes museos no son siempre esos espacios abiertos para la crítica y vanguardia. Tras décadas de lucha, aún urgen espacios donde se pueda abordar el género como una pregunta y no como una respuesta.

Fuente: http://www.gatopardo.com/