mayo 20, 2013

Teresa Valdés E. Acompáñame el domingo 16 de junio en las primarias parlamentarias La Reina y Peñalolén

Estimados/as amigos/asy  compañeros/as:

Tenemos una tarea importante. Cambiar el escenario político actual y responder al llamado de nuestra candidata Michelle Bachelet, de dotar al Congreso de nuevos rostros e ideas. Tal como lo señala Carlos Montes, candidato a senador por Santiago Oriente, "es tiempo de transformar,¨ de atrevernos a cambiar las malas prácticas tan instaladas en la política actual.

A esta aventura las y los convoco, participemos en las primarias parlamentarias del PPD que se realizaran el 16 de junio y optemos por una propuesta innovadora, alegre, comprometida, cercana y sobre todo, que responde a la oportunidad de llevar a la Cámara de Diputados las propuestas y problemas reales de Peñalolén y La Reina.

 
Acompáñanos, juntos y juntas podemos hacer posible una nueva forma de hacer política 


Teresa Valdés E.

precandidata a Diputada, Peñalolén y La Reina


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Teresa Valdés, Diputada por Peñalolén y La Reina
¨Una candidata de la ciudadanía¨
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Ultimas publicaciones de la División de Asuntos de Género Cepal





En este tercer informe del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) se centra la mirada en el análisis de los indicadores de autonomía física, económica y en la toma de decisiones, cuyo telón de fondo es la agenda regional generada por los consensos ratificados en la XI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, concordantes con la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995). También se presenta una reflexión sobre los programas de transferencias condicionadas (PTC), en el marco de los sistemas de protección social y su capacidad de incluir a las mujeres como sujetos de derecho. Finalmente y como resultado del esfuerzo colectivo de los mecanismos para el adelanto de la mujer, se presenta un anexo estadístico que contiene información oficial, periódica y oportuna, que permite mejorar el análisis de las políticas públicas.



La presente publicación contiene un estudio sobre los planes nacionales de igualdad de género a la luz de los compromisos y acuerdos regionales e internacionales en cuatro países de América Latina: Bolivia (estado plurinacional de), Chile, Guatemala y el Uruguay. Para el análisis se utilizan los indicadores presentados en el Observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe, a partir de cada una de las autonomías: física, en la toma de decisiones y económica.



Combatir la violencia contra las mujeres es un mandato universal que concierne a todas las personas, ya que se trata de un problema transversal de las sociedades. La erradicación de la violencia de género exige un cambio cultural. Esperamos que este cuaderno sea un aporte a la comprensión y tratamiento de este mal y permita avanzar hacia su eliminación. Frente a la persistencia de tal flagelo, el Secretario General de las Naciones Unidas llamó a calcular con datos la incidencia de este abuso, en ocasión del lanzamiento de la campaña “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres” en 2008. La publicación del presente cuaderno responde a este llamado.



El trabajo de las mujeres rurales se ha mantenido tradicionalmente invisible, no solamente en lo que atañe al segmento no remunerado del trabajo, sino también a aquel que está vinculado directamente con la producción agrícola y además con la provisión de recursos indispensables para el funcionamiento de los hogares como el agua y la energía, labor que realizan mayormente ellas, jugando así un papel decisivo en el aseguramiento de la alimentación, además de otros bienes y servicios que contribuyen a la economía y al bienestar de sus hogares y de la sociedad.

El presente trabajo, que analiza la situación de las mujeres rurales en Ecuador, Guatemala y México, aspira a revelar los patrones de uso del tiempo desde la noción del trabajo total para el análisis de las configuraciones que presenta en la actualidad el sistema patriarcal de familia en el mundo rural. El trabajo total comprende aquel que se realiza en la actividad económica y las labores aparejadas dentro de la frontera de producción del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) sumado al trabajo que se realiza fuera de esta frontera de producción.



La dimensión de género de las políticas de protección social y sus efectos sobre la autonomía y el empoderamiento de las mujeres ha sido analizada desde distintos ángulos, todos los cuales tienen en su centro la división sexual del trabajo y la capacidad de las políticas para moverla en una dirección de igualdad de género. El presente análisis mira este propósito desde la perspectiva de la redistribución del cuidado, examinando las posibilidades que ofrecen las políticas de protección social, para transitar hacia una concepción del cuidado como un derecho universal, y por lo tanto como un deber del Estado y como una responsabilidad compartida no sólo entre mujeres y hombres, sino entre las distintas instituciones de la sociedad.



Hay una forma de trabajo que empobrece a quien lo realiza: el no remunerado. Como es sabido es realizado predominantemente por mujeres e incluye el trabajo de cuidado, la crianza, las labores domésticas y el trabajo comunitario o voluntario. Soluciona las necesidades de cuidado y bienestar de las sociedades, constituyendo un aporte vital que sin embargo ha estado invisibilizado y ni siquiera es considerado trabajo. Esa realidad aun presente en gran medida en las disciplinas, estadísticas oficiales y políticas públicas está experimentando notables mejoras; sobre todo a nivel conceptual hay vastos aportes desde la economía y sociología feminista que han atravesado sus fronteras disciplinarias y empiezan a penetrar en otras esferas científicas y políticas.



Este documento propone un marco conceptual y una interpretación socio-histórica para comprender los procesos de institucionalización de las políticas de género en América Latina. Estos procesos incluyen la incorporación de nuevas concepciones de género en el quehacer del Estado y el establecimiento de la igualdad de género como propósito de las políticas públicas. Los procesos estudiados son productos de dinámicas sociopolíticas en las que interactúan actores sociales, políticos y públicos en distintos contextos institucionales. Estos actores cuentan con desiguales grados de poder y difieren en sus maneras de interpretar la realidad, y de identificar y definir los problemas que merecen la atención de las autoridades públicas. En las interacciones que tienen lugar entre los diversos actores intervienen dimensiones cognitivonormativas, y de poder, en la medida en que cada actor trata de persuadir o imponer sus puntos de vista y valores a las vez que defender sus intereses. De esta manera la institucionalidad de género en el Estado es la materialización de relaciones políticas, prácticas sociales y visiones del mundo que se legitiman como cosas públicas por medio de procesos precedidos por luchas políticas.



Uruguay, país que se caracteriza por su fuerte legado histórico en materia de protección social, tiene hoy al cuidado en el centro de la agenda pública y como tema insignia en la política pública social. El diseño de un sistema de cuidados en el país se inserta en el marco de un proceso más amplio de reformas sociales iniciado en 2005 en la que se destacan, entre otras, la reforma del sistema de salud, de la seguridad social y la reforma tributaria. Como política social, la construcción de un Sistema de Cuidados tiene un gran potencial para impactar en la equidad en la distribución del ingreso; la equidad entre varones y mujeres; la promoción de procesos de cambio poblacionales (natalidad, envejecimiento), en las familias (división sexual del trabajo, déficit de cuidados) y en el mercado de trabajo (aumento en la tasa de actividad femenina y condiciones equitativas en el trabajo).

Fuente: División de Asuntos de Género Cepal

Mujeres y agricultura, conectadas. Proyectos e iniciativas de género y TIC en el África subsahariana

¿Cómo pueden contribuir un sistema de navegación satelitar, un teléfono móvil o una cámara digital al empoderamiento de las mujeres y las niñas del África subsahariana? Lo que guardan en común estas herramientas es que son todas TIC, tecnologías de la información y la comunicación, y que se pueden utilizar (y se está haciendo) con enfoque de género. Una de las aplicaciones que han demostrado ser más eficaces es la de las TIC en el ámbito de la agricultura, debido tanto a la gran dependencia agrícola de los países subsaharianos como al papel fundamental que tienen las mujeres en el campo, la producción, el procesamiento de alimentos y otras partes del proceso.

La mujer subsahariana cobra crucial relevancia, en primer lugar, a nivel socio-económico, ya que el porcentaje de mujeres del total de la fuerza de trabajo en la mayoría de los países de la región supera el 40 por ciento y alcanza en muchos el 56 por ciento. También según datos de 2011 y 2012 de Gender Equality Data Statistics, de una población total de 874’84 millones de personas en África subsahariana, la femenina supone un 50’01 por ciento, teniendo las mujeres “un rol central en la producción agrícola, el bienestar de los hogares” y siendo “responsables del cultivo de un 80 por ciento de los alimentos básicos”. Son palabras del informe Agriculture at a Crossroads: Sub-Saharan Africa Report, del Instituto de Tecnología para el Desarrollo (IAASTD). “Sin embargo”, continúa el informe, “los hombres son los primeros en la toma de decisiones”. De ahí que la aplicación de las TIC con enfoque de género sea ineludible si ésta puede contribuir al desarrollo socio-económico de las comunidades en el África subsahariana.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) enumera cuatro barreras específicas para las mujeres empresarias de pequeños negocios que se pueden superar gracias a las TIC. La primera, conseguir financiación. La segunda, tener tiempo para sus negocios debido a la carga de las responsabilidades familiares, que se ve aliviada gracias al uso de determinadas TIC y proyectos sensibles a sus necesidades. Además, las mujeres tienen, por lo general, menos acceso a la formación (hecho que se puede cambiar a través del e-learning o la educación online o a distancia, por ejemplo). Por último, a menudo disponen de menos facilidad para desplazarse, lo cual las limita respecto a oportunidades, mercados y redes (mientras que con las TIC se ahorra tiempo y energía en los desplazamientos).[1]



Ejemplo de funcionamiento del sistema de información sobre el precio de los productos agrícolas a través de SMS. Ilutración de María José Comendeiro, sobre una gráfica de www.columbia.edu.

Sumando dificultades

Pero, ¿cómo conseguir que los proyectos de género y TIC se conviertan en una alternativa sólida sin una buena infraestructura tecnológica e informativa? International Telecommunication Union (ITU) es tajante: “dos mil millones de personas en Internet, pero muy pocas en África”. Efectivamente, África subsahariana es una de las regiones del mundo en el que la preparación tecnológica es más pobre. Tampoco la conectividad a la red alcanza los mínimos: los datos ITU de finales de 2010 muestran que el continente africano está muy por debajo de la media mundial de conexión, que es de un 30 por ciento, e incluso de la media de los países en vías de desarrollo, en los que el porcentaje es de un 21. Lejos queda este apenas 10 por ciento africano comparándolo con el 55 de las Américas del Norte y del Sur y el 65 por ciento de los países europeos.

Si se tiene en cuenta que el África subsahariana es la región en vías de desarrollo con una mayor dificultad de alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM 1), consistente en reducir a la mitad el hambre extrema y la pobreza para 2015, se entenderá que es urgente construir nuevas capacidades productivas, así como, en palabras de la UNCTAD, “identificar vínculos multisectoriales entre la agricultura y otros sectores (…) para apoyar el desarrollo económico sostenible”.

En los países del África subsahariana, las mujeres son quienes, por lo general, controlan los recursos naturales y, a menudo, mantienen y comparten las prácticas y costumbres tradicionales. A pesar de que ellas suponen un 70 por ciento del total de las y los trabajadores de la agricultura, están en desventaja en cuanto al acceso a la educación, los servicios de extensión, el crédito y los derechos de propiedad de la tierra.

No todo son malas noticias. Si bien el acceso a Internet es, en la mayoría de los casos, dificultoso en esta región, la disminución de los costes de otras TIC como los teléfonos móviles está permitiendo un mayor y mejor acceso a la información a las personas dedicadas a la agricultura y del ámbito rural. Hasta un 80 por ciento de las comunidades en Uganda tiene cobertura, y un cinco por ciento de los hogares posee teléfono móvil propio.

Las iniciativas

Como ejemplo de iniciativas de género y TIC a través de los móviles se encuentran las llevadas a cabo por The Kenya Agricultural Commodity Exchange Ltd. (KACE) y Safaricom Limited, que recogen y distribuyen información actualizada y fiable sobre los precios de las materias primas y productos a las y los granjeros a través de un proveedor de bajo coste de mensajes cortos (SMS). En los países donde se han introducido tecnologías relacionadas con la agricultura se ha demostrado que la formación a mujeres revierte en un incremento de la productividad en un mayor grado que cuando se da esa misma formación a hombres.

Debido a lo remoto de ciertas comunidades rurales, las TIC han demostrado ser útiles herramientas de aviso, intercambio y difusión de información, así como de empoderamiento para las mujeres y las niñas, especialmente en cuanto a formación y educación en el campo. Cuando no se tiene posibilidad de acceso a las nuevas TIC, las tecnologías de la información y la comunicación tradicionales (CD-ROM, radio FM u online y ordenadores) han demostrado ser eficaces.

Otro proyecto de empoderamiento económico y social en el ámbito agrícola es el puesto en marcha por Solar Sister, una empresa social sin ánimo de lucro que ofrece la oportunidad de ser empresarias a aquellas mujeres que de otra forma no tendrían la oportunidad. Se trata de que ellas puedan crear un negocio sostenible que produzca beneficios que a su vez se reinvierten en la Red de Empresarias Solar Sister, de manera que genere un impacto social, económico y medioambiental en las comunidades. A día de hoy trabajan en Uganda, Ruanda y Sudán del Sur.

El producto en sí son lámparas solares (con un pequeño panel solar que las alimenta). Uno de los grandes obstáculos a superar en muchas de las poblaciones rurales del África subsahariana es el acceso seguro a la energía eléctrica. Solar Sister considera que uno de los problemas que las mujeres y las niñas enfrentan en estos países es la dependencia al queroseno, los faroles y las velas. Según la organización, invierten hasta un 30 por ciento de sus ingresos familiares “en una energía que resulta insuficiente, peligrosa e nada saludable para las personas ni para el planeta. La falta de acceso a la electricidad es a su vez causa y efecto de una pobreza que no remite”.

A su vez, los cargadores de teléfonos móviles solares dotan de conectividad incluso a las comunidades más remotas (sólo un 5 por ciento de la población rural tiene acceso a la electricidad) y, con ello, de la posibilidad de acceso a una tecnología que produce energía limpia y brinda a las mujeres la oportunidad de crear sus propios negocios. Solar Sister se encuentra en tres países, cuenta con un total de 171 mujeres emprendedoras y 31.880 beneficiarios y beneficiarias de la energía solar de sus lámparas.

Chantal Uwingabire es una de las beneficiarias y trabajadoras de Solar Sister, encargada ahora de mostrar y vender a otras personas de su ámbito el producto. Con el dinero que obtiene logra financiar la educación sus hijos: “En nuestras comunidades, los hombres no creen que haya que enviar a los hijos y las hijas a la escuela, lo cual es muy doloroso y produce un corte profundo en el corazón de la mujer”. Su trabajo consiste en dar a conocer, mostrar cómo se utilizan y proveer de lámparas solares a otras personas de la comunidad: a sus familiares, amistades y al vecindario. La clave en la que se basa el proyecto son las redes intrapersonales, gracias a las cuales todo el equipo se beneficia de una cadena que produce tanto beneficio económico como progreso social.


Fotografía: www.solarsister.org

Fotografía: www.solarsister.org

El International Small Group and Tree Planting Alliance (TIST) forma tanto a mujeres como a hombres en proyectos de reforestación en los que se utilizan PDA y tecnología GPS[2] para recolectar datos sobre la reforestación, que después se descarga en una base de datos online. TIST trabaja desde 1999 por la agricultura de subsistencia y lleva a cabo su programa de reforestación en Tanzania, Kenia y Uganda “para revertir los efectos devastadores de la deforestación, la sequía y la hambruna” proporcionando herramientas a las propias comunidades para que sean ellas mismas las que planten los árboles y desarrollen una agricultura sostenible. Además, TIST crea una estructura administrativa y de comunicación que incluye un programa de salud (incluyendo VIH/SIDA), educación y nutrición.

En la actualidad, el programa de Tree Planting cuenta con más de 60.000 personas implicadas, de las que más de la mitad son mujeres (35.000), y la cifra de árboles plantados alcanza los 11 millones. En Kenia, más de 25.000 mujeres se involucraron en el proyecto desde su comienzo en 2005, habiendo conseguido plantar cinco millones de árboles. Barbara Kingsolver, redactora del equipo Ripple Effect Images, que realizó un vídeo documental sobre el proyecto, afirma: “Es un hecho que los programas de mayor impacto para mitigar el cambio climático son aquellos que invierten en las mujeres. Las estadísticas muestran que cuando se ofrece una oportunidad, por pequeña que sea, a las mujeres, éstas obtienen unos resultados que, en cifras, son tres veces mayores a lo que los hombres conseguirían [de los mismos recursos]”.

Una vez que los árboles han crecido, las mujeres calculan su valor en carbono(carbon value) a través de unos pequeños ordenadores de bolsillo similares a teléfonos móviles que previamente han aprendido a utilizar. Con la información proporcionada por esta TIC, pueden después vender este valor en el mercado internacional de carbono. En palabras de Dorothy Muriuki, una mujer keniana perteneciente al programa: “Aquí en Kenia las mujeres estaban acostumbradas a depender de sus maridos, pero ahora siento que tengo una influencia, dispongo de algo de dinero sobre el que tengo el control. Soy independiente. Puedo moverme, puedo hacer grandes cosas sin tener que buscar a alguien que me asista”. Esther Gataya, también perteneciente al programa Tree Planting, ha construido su propia escuela con el dinero procediente de su trabajo en TIST. Ella declara: “Si plantara sola, no sería suficiente. Pero desde que enseño a las y los más jóvenes [a hacerlo], la repercusión es mucho mayor”.

No se puede dejar de mencionar al Gender, Agriculture and Rural Development in the Information Society (GenARDIS), que desde 2002 apoya con pequeñas subvenciones trabajos en zonas rurales de África, Caribe y Pacífico. En África subsahariana ha impulsado proyectos como grupos de teatro de mujeres en radios comunitarias, control de pesticidas y promoción de uso de distintas tecnologías para promover los derechos y la herencia de las mujeres sobre la tierra.

Los ejemplos de proyectos, personas beneficiarias y ventajas son interminables, pero las conclusiones son siempre las mismas: promover e invertir en proyectos de TIC con enfoque de género no sólo favorece a las propias mujeres, sino a toda la comunidad y conlleva desarrollo socio-económico a todos los niveles.

Por Belén Lobos es colaboradora de Píkara Magazine (www.pikaramagazine.com) yHemisferio Zero.

NOTAS:
Otro concepto fundamental es el de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para el Desarrollo (ICT4D). Si bien, en este caso, la diferenciación entre TIC y ICT4D se difumina por considerar que todas las iniciativas de TIC con enfoque de género están ligadas a proyectos de desarrollo, ya que el empoderamiento de las mujeres y niñas revierte en procesos de desarrollo de las propias comunidades y/o sociedades.
Personal digital assistant (PDA). Global Positioning System (GPS).

mayo 19, 2013

¿Aún eres virgen?

Mónica Quesada Juan, sexóloga de Pikara Magazine, cuestiona el concepto de "la primera vez" y los mitos que lo rodean.

“¡Hola Mónica! Te escribo porque hace poco tuve una conversación con una amiga que aseguraba que toda mujer que no ha sido penetrada es virgen y que perder la virginidad es perder el himen. Me temo que es algo demasiado extendido, ¿tú qué piensas? Mireia”.

¡Hola Mireia! Efectivamente, la virginidad es un mito muy extendido y con muchísimas implicaciones. Para empezar, lo que entendemos por virginidad es lo que define la estructura de lo que equivocadamente se llaman las “relaciones sexuales completas”, esas a las que hay que llegar para sentirse “normal”. En torno a este concepto giran unos cuantos mitos, como son:

Si eres mujer y todas tus prácticas sexuales han sido con chicas, ¿siempre serás virgen? Si has realizado una amplia gama de prácticas sexuales pero no el coito vaginal, ¿eres virgen?

- Virgen, según la RAE, es la persona que no ha tenido relaciones sexuales. No explicita qué tipo de prácticas engloba pero, por la mala educación sexual recibida, la inmensa mayoría de la gente lo asocia al coito (introducción del pene en la vagina). Y aquí me surgen algunas dudas: Si eres mujer y todas tus relaciones y prácticas sexuales han sido con chicas, ¿siempre serás virgen?
Si has realizado una amplia gama de prácticas sexuales pero no el coito vaginal, ¿eres virgen? ¡Preguntas que me atormentan, oiga!

Fíjate cómo podría cambiar la significación social del concepto ‘virgen’ si tomásemos la acepción de “lo inexplorado”. Todas las partes del cuerpo como terreno virgen a explorar desde la curiosidad y no desde la meta a batir: mis manos, mi nariz, mis orejas, mi vulva, el hueco de mis pechos, mi pene, mi ano, etc. son zonas vírgenes por descubrir y disfrutar, ya sea en pareja o en solitario, y siempre desde la curiosidad del paseo más que desde la presión de la carrera.

- Cuando una mujer “pierde” la virginidad se le rompe el himen. Ya sólo los verbos utilizados, como son perder, romper, etc. dan una idea de cómo socialmente equivalen a un cambio de ciclo. Ésta es una de las mayores y más dañinas mentiras existentes y equivocada de base, puesto que la rotura del himen no depende sólo del encuentro con un pene sino que puede romperse de otras muchas maneras… ¡o mantenerse intacto toda la vida!

El himen es un tabique membranoso que recubre parcialmente el orificio vaginal. Este tejido puede ser de diversas maneras: puede rasgarse ya sea por montar en bici o similares, por hacer ejercicio físico, por la introducción de copa menstrual, tampones, dildos, dedos, etc. Así pues, si lo tomamos como prueba para valorar si ha habido coito vaginal, corremos un alto riesgo de errar. Este hecho fuera del control de la mujer es lo que se utiliza para valorar el “honor” de su poseedora. Otro truquito de esta sociedad patriarcal para mantener a raya la libertad individual. De ahí que existan las himenoplastias (reconstrucciones de himen) o las ventas de “hímenes artificiales” (que no son otra cosa que un sobre que se introduce en la vagina para simular el sangrado que puede producirse por la rotura del himen)… ¡Y aún nos extrañamos de porqué no es fácil centrarse en el placer!

Este dolor es, en gran parte, aprendido y hace la función de profecía autocumplida

- Cuando se pierde la virginidad, se sangra y duele. Otra mentira más. Es cierto que hay mujeres que sangran…y otras tantas no lo hacen. Al igual que hay mujeres que la primera vez que se introducen en la vagina un dildo, los dedos, un pene, un tampón, etc. puede dolerles, hay otras tantas a las que no. Este dolor es, en gran parte, aprendido y hace la función de profecía autocumplida… ¡y quién no va a ir con cierto miedo (con la consecuente tensión en los músculos vaginales) a “desflorarse” tras los dimes y diretes que ha escuchado durante toda su vida!
¿Y si dejamos de ponernos la excusa de “es que todo el mundo lo hace” y pasamos a “¿realmente qué quiero hacer yo con mis plantas?”

Todas estas creencias sobre la virginidad estructuran y son la base de la actual educación sexual. Toda la vida infantil y adolescente es una especie de “preparación” para este momento. A los hombres se les educa para que la pierdan lo antes posible y a las mujeres para que la mantengan… ¡raro es que aún así lleguemos a entendernos!

Imaginémonos nuestro cuerpo como nuestra casa. La buhardilla, el lugar dónde guardamos todos los trastos acumulados, es nuestra cabeza. El primer y segundo piso (¡aunque cada cual es libre de poner los pisos que quiera!) son nuestro cuerpo. Y el jardín allí donde plantamos aquello que queramos. Si traemos el tema de la virginidad a este barrio de casas grandiosas, en el caso del género femenino, sería el equivalente a que alguien quiere entrar en nuestro patio a intentar arrancarnos una flor y nuestra función es defenderla continuamente, en vez de dedicarnos a disfrutar del resto de las flores, plantar otras diferentes (o no plantar ninguna), hacer nuestro pequeño huerto, disfrutar del sillón de la primera planta o de la bañera de la segunda, tumbarnos a tomar la vida… En definitiva, ¡a hacer de nuestra casa lo que queramos!

En el caso de las casas del género masculino, la atención está centrada en robar esa flor lo antes posible, por tanto la casa tiende a estar más abandonada porque su dueño está fuera buscando flores… ¡cuando a lo mejor le gustan más los arbustos o quedarse tranquilamente tumbado en el césped!

¿Qué tal si empezamos a considerar la posibilidad de que estas casas son realmente ‘nuestras’ casas y somos las dueñas/os de todo lo que acontece dentro de ellas? ¿Y si empezamos a empoderarnos desde la libertad y no desde la defensa de nuestras tierras o el ataque al resto? ¿Y si contemplamos la posibilidad de hacer huertos compartidos en vez de sentirme obligada u obligado a que (se) planten en mi jardín? ¿Qué tal si dejamos de pasar tanto tiempo en la buhardilla ensimismadas/os mirando el tocho de libros acumulados y nos vamos a revolcar en nuestro jardín? Y por último: ¿Y si dejamos de ponernos la excusa de “es que todo el mundo lo hace” y pasamos a “¿realmente qué quiero hacer yo con mis plantas?”

Imagen: Sonia R. Arjonilla
Fuente: Pikara Magazine

El primer Tratado sobre el Comercio de Armas reconoce la Violencia de Género

El 2 de abril de 2013, una campaña que duró una década culminó con la firma del Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) en laAsamblea General de las Naciones Unidas. El TCA prohíbe la venta de armas cuando existe el riesgo de que éstas puedan ser usadas para violar el derecho internacional humanitario o las normas internacionales de derechos humanos. 

A través del programa Reaching Critical Will, la Liga Internacional de Mujeres pro Paz y Libertad(LIMPAL) inició una campaña para asegurar que la disposición en el TCA sobre la violencia de género fuera legalmente vinculante. AWID entrevistó a Ray Acheson, Directora de Reaching Critical Will, sobre el Tratado y lo que éste representa para los derechos de las mujeres.

¿Qué es el Tratado sobre el Comercio de Armas?

Ray Acheson (RA): El TCA es el primer acuerdo internacional legalmente vinculante adoptado por la Asamblea General de la ONU para regular las transferencias internacionales de armas y municiones convencionales. También es el primer tratado que reconoce los vínculos entre el comercio internacional de armas y la violencia de género. Ambos hechos implican un avance significativo para el derecho internacional humanitario, los derechos humanos, la paz y la seguridad. Sin embargo, las deficiencias del Tratado significan que podría ser susceptible a manipulación y abuso por parte de quienes quieren continuar lucrando con el comercio de armas. A fin de asegurar que el texto adoptado el 2 de abril de 2013 marque una diferencia en la práctica, los gobiernos, la sociedad civil y la ONU deben evitar que se legitime el comercio internacional y las transferencias irresponsables de armas, a medida que empiezan a aplicar e interpretar el Tratado.

El TCA también aborda el comercio ilegal de armas a través de sus disposiciones relativas a prevenir el desvío de armas al mercado ilícito y complementa el Programa de Acción de las Naciones Unidas para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos, que es un acuerdo no legalmente vinculante adoptado por los Estados Miembros de la ONU en 2001.

¿Cómo inició la campaña a favor del TCA y en qué manera han participado las organizaciones de derechos de las mujeres?

RA: En 1996, un grupo de ganadores del Premio Nobel de la Paz y organizaciones no gubernamentales redactó un Código Internacional de Conducta sobre Transferencia de Armas. Desde entonces, una activa campaña de la sociedad civil ha estado promoviendo la negociación de un tratado legalmente vinculante, robusto e integral para establecer normas y restricciones al comercio internacional de armas convencionales.

La LIMPAL y la Red de Mujeres de la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas(IANSA) hemos estado participando en el proceso del Tratado desde que inició en la ONU en 2006. Hemos abogado continuamente por una disposición legalmente vinculante sobre la violencia de género y por el reconocimiento de las contribuciones de las mujeres al desarme, al control de armas, a la paz y la seguridad. La LIMPAL colaboró con la Red de Mujeres de la IANSA y Amnistía Internacional para redactar documentos conjuntos de políticas y recoger firmas de grupos de mujeres de todo el mundo con el fin de apoyar que en el Tratado se incluyera la prevención de la violencia de género. Nuestra promoción y defensa consiguió el apoyo de más de cien organizaciones de la sociedad civil y, para cuando finalizaron las negociaciones, de más de cien delegaciones gubernamentales.

¿Qué significa en la práctica la firma del TCA?

RA: La firma del TCA expresa la intención de un Estado de buscar la ratificación del Tratado a través de su parlamento u otro organismo legislativo. Después de firmarlo, típicamente los países están obligados por las disposiciones del Tratado, aunque éste entrará oficialmente en vigor sólo después de que un gobierno lo ha ratificado.

Las disposiciones referidas a la aplicación del Tratado exigen que cada Estado que lo haya ratificado promulgue leyes, legislación y procedimientos nacionales a fin de asegurar que sea aplicado apropiadamente. También establece la realización de Conferencias de los Estados Partes para examinar su aplicación, aunque no contiene un mecanismo internacional de observancia.

¿Cómo son afectados los derechos de las mujeres (y los derechos humanos) por el comercio de armas?

RA: Muchos derechos humanos son afectados por el comercio de armas, incluyendo los derechos socioeconómicos, los derechos a la participación política, al acceso a la salud, a los alimentos, etc. y los derechos a la vida y al bienestar. Más que nada, las armas son herramientas de violencia y represión por parte de quienes las usan, así como herramientas de ingresos financieros para quienes las fabrican y venden. Las armas convencionales, especialmente aquéllas que son transferidas sin regulación, continúan matando o mutilando a civiles; violan los derechos humanos; facilitan la violencia sexual y la trata; obstruyen el desarrollo económico y social, incluso a través de la pérdida de medios de sustento; obstaculizan la rehabilitación y reconstrucción tras los conflictos; retrasan o impiden el retorno de personas refugiadas y desplazadas internas; afectan negativamente los esfuerzos nacionales e internacionales de consolidación de la paz y asistencia humanitaria; además de tener otras consecuencias graves que pueden persistir por muchos años.

¿Cómo aborda el TCA la violencia de género?

RA: El TCA es el primer tratado que reconoce los vínculos entre el comercio internacional de armas y la violencia de género. El Artículo 7(4) del Tratado señala que la prevención de la violencia de género es parte del proceso de evaluación obligatoria de las exportaciones y, por lo tanto, está sujeta a posibles denegaciones de transferencias.

Esto significa que los Estados exportadores de armas están obligados a considerar el riesgo de que éstas puedan usarse para cometer o facilitar actos graves de violencia por motivos de género o de violencia contra mujeres, niñas y niños. A los Estados no se les permitirá autorizar una transferencia: cuando exista un ‘riesgo manifiesto’ de que ocurra violencia de género; cuando la transferencia constituya una violación grave del derecho internacional humanitario o del derecho internacional de los derechos humanos; cuando socave la paz y la seguridad; o cuando forme parte de la delincuencia organizada transnacional. El TCA también exige a los Estados actuar con la debida diligencia para asegurar que la transferencia de armas no sea desviada a actores no estatales como escuadrones de la muerte, milicias o pandillas que cometen actos de violencia de género. Además de esto, la violencia por motivos de género relacionada con el conflicto puede de hecho constituir crimen de guerra, crimen de lesa humanidad u otra grave violación del derecho internacional tal como está cubierto por los criterios de prohibición del texto del TCA.

¿Contempla y regula el TCA nuevas tecnologías tales como los aviones teledirigidos?

RA: El alcance del TCA no abarca las nuevas tecnologías, aunque sí contempla flexibilidad y una posible enmienda a este respecto. El Tratado utiliza definiciones de armas y tecnologías tal como figuren en el Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas al momento en que el TCA entre en vigor. Esto significa que las definiciones se refieren a sistemas de armas que tenían más sentido hace más de dos décadas. El artículo dedicado a la Conferencia de los Estados Partes establece que éstos deben examinar “las novedades en el ámbito de las armas convencionales”, pero no dispone explícitamente actualizaciones al alcance o las definiciones. Sin embargo, muchos Estados ya han indicado que adoptarán un alcance mucho más amplio que el contemplado en el Tratado y aprovecharán la oportunidad de reuniones futuras para pugnar por que se adapte el alcance a modo de cubrir tecnologías emergentes.

¿Qué sucederá si los principales exportadores de armas del mundo no ratifican el Tratado?

RA: Rusia y la China se abstuvieron de votar por la adopción del TCA en la Asamblea General de la ONU. Estados Unidos votó a favor de adoptarlo e incluso fue uno de los co-presentadores de la resolución para llevar el Tratado ante la Asamblea General de la ONU después de que la Conferencia Final de la ONU relativa al TCA no pudo adoptarlo por consenso. Sin embargo, tanto Estados Unidos como los otros principales exportadores tendrán que firmar y ratificar el Tratado para que las disposiciones de éste sean vinculantes. Si no lo ratificaran, sus acciones estarán fuera de la ley de este Tratado.

No obstante, con el apoyo de la mayoría de Estados exportadores e importadores, el Tratado establecerá una norma para las transferencias internacionales de armas convencionales. De hecho, esta norma ya fue establecida mediante el proceso de negociación del TCA. Se ha dejado en claro que hay una norma contra la transferencia de armas cuando existe un riesgo sustancial de que éstas sean utilizadas para cometer violaciones de derechos humanos o del derecho internacional humanitario o perpetrar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio, etc. Si los principales exportadores quedaran fuera del Tratado, de todos modos enfrentarán condena de los Estados Partes del TCA si llegaran a violarlo.

Podemos ver que esto ha ocurrido con las convenciones que prohíben las minas antipersonal y las municiones en racimo: aunque Estados Unidos, Rusia, la China y otros países no han ratificado estos tratados, se sienten obligados a dar dinero para actividades de limpieza y asistencia a víctimas, como también a abstenerse de usar o vender estas armas en la mayoría de las circunstancias. Cabe señalar que la elaboración y el refuerzo de normas son aspectos importantes de la formulación de tratados y pueden ocurrir fuera de la letra del propio tratado.

Información de interés:

Por Amanda Shaw
Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 17 de mayo de 2013. Título original: The First Arms Trade Treaty Recognises Gender-Based Violence. Traducción: Laura E. Asturias

Videos de la Ciudad de las Diosas

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