¿Se puede ser liberal y feminista? Carla de La Lá cree que sí: "El feminismo que sirve es el que analiza patrones, no demonios"
La periodista, escritora y empresaria Carla de La Lá clava su pluma afilada en el patriarcado, pero sobre todo en el feminismo al uso en Feminismo irreverente, un libro atrevido donde derrocha tanta erudición como incorrección política.

Carla de La Lá, autora de 'Feminismo irreverente'.D.R.
Hace tiempo que el feminismo anda desgarrado. No hay nada malo en ello, creo modestamente, nada ni nadie puede dictar que la igualdad entre hombres y mujeres y, sobre todo, las fórmulas para alcanzarla, esté obligada a una única partitura (qué tristeza de canción sería ésa, ¿no?). Lo que ya resulta menos frecuente es que el feminismo se autodescriba como de derechas (rarísimo) o incluso como liberal hoy en día. Porque, paradójicamente, aunque el movimiento nació de tradiciones liberales, en el debate público contemporáneo suele asociarse más a posiciones progresistas o de izquierdas, mientras que las corrientes liberales o conservadoras dentro del movimiento han tenido mucha menor visibilidad, eso sí con nombres particularmente sonoros a su vanguardia, como los de Christina Hoff Sommers o Camille Paglia.
Tampoco el feminismo suele combinarse con frecuencia con el humor, más allá de los escenarios donde artistas como Hannah Gadsby o la brutísima (desde el amor) Ali Wong despliegan sus monólogos. Por aquello y por esto podemos afirmar que Feminismo irreverente de Carla de La Lá (ed. La Esfera de los Libros) es, además de ese "manifiesto liberal contra el victimismo y el dogma" que promete desde su portada de color deliberadamente naranja, un ejercicio de ensayismo irónico donde la autora despliega todas las posibilidades de su ya probada y ocurrente prosa. Imposible aburrirse con un texto que describe el patriarcado como "un sistema operativo invisible que corre debajo de todas nuestras decisiones" o que se refiere a ciertas dinámicas militantes como "un karaoke político en el que la letra ya viene escrita".
Patriarcado: un sistema operativo imposible de desinstalar
Feminismo irreverente propone una lectura crítica del feminismo contemporáneo desde dentro del propio movimiento. Carla de Lalá plantea una revisión incómoda de algunos de los consensos que se han instalado en el debate público sobre igualdad. El libro se mueve deliberadamente en ese terreno: cuestionar lo que considera inercias ideológicas, desmontar ciertos relatos dominantes y recuperar una tradición feminista que, según su planteamiento, estaba más vinculada al liberalismo y a la ampliación de libertades individuales que a la identidad política.
Uno de los ejes del ensayo es la manera en que de Lalá describe el patriarcado. Frente a la idea de una conspiración consciente de los hombres contra las mujeres, la autora propone entenderlo como un sistema cultural profundamente interiorizado. Lo define con una metáfora tecnológica: el patriarcado sería un sistema operativo "como Windows, pero prácticamente imposible de desinstalar". Según la autora, este sistema no nació de un pacto deliberado de dominación, sino de antiguas condiciones materiales y biológicas que organizaron las sociedades humanas. Con el tiempo, ese orden habría quedado incrustado en normas sociales, imaginarios culturales y expectativas compartidas que siguen operando incluso cuando las condiciones han cambiado.
Maternidad: la desigualdad más brutal
Otra de las tesis centrales del libro es el papel de la maternidad en la desigualdadentre hombres y mujeres. Para de Lalá, ésta constituye "la desigualdad más brutal, la más definitiva", una grieta estructural que atraviesa la organización social y económica. En este punto el ensayo recurre a investigaciones económicas como las de la Nobel Claudia Goldin, que han vinculado el aumento de la brecha salarial al nacimiento del primer hijo. La autora argumenta que muchas de las desigualdades profesionales no aparecen al inicio de la vida laboral, sino en el momento en que las trayectorias vitales se bifurcan a partir del cuidado de los hijos.
Al mismo tiempo, el libro cuestiona ciertos discursos culturales -incluidos algunos dentro del propio feminismo- que, según su planteamiento, idealizan la maternidado refuerzan el modelo de entrega total al cuidado. En ese sentido, critica lo que denomina el "ideal de la madre perfecta", que exigiría a las mujeres ser "dulces, implicadas, infinitamente disponibles", al tiempo que desconfía de aquellas que ponen límites a ese mandato.
Una parte importante del ensayo se dirige también a analizar la evolución del feminismo en las últimas décadas. En el capítulo titulado El feminismo que mata al feminismo, de La Lá sostiene que algunos discursos contemporáneos han desplazado el foco desde la capacidad de acción hacia la identidad basada en el agravio. Si el feminismo de posguerra estaba representado por la imagen de Rosie the Riveter -la mujer que reclama espacio con el lema "We can do it" (podemos hacerlo)- el lema actual, escribe la autora con ironía, parece haberse transformado en otro muy distinto: "They hurt us" (ellos nos hieren).
Según su interpretación, en el debate público contemporáneo el sufrimiento puede convertirse en una forma de capital simbólico. De La Lá habla de una "economía del agravio" en la que medios, instituciones y movimientos políticos compiten por administrar el dolor y convertirlo en legitimidad pública. "Ser víctima da rédito:atención mediática, protección institucional, inmunidad moral", escribe, aunque añade que también tiene un coste: "Quien se instala en el llanto gana compasión, pero pierde libertad".
Feminismo desde la herida...
En esa línea, el libro critica lo que denomina un feminismo "desde la herida", que transformaría experiencias personales de injusticia en interpretaciones generales sobre la sociedad. Para la autora, esa dinámica puede derivar en una visión del conflicto entre hombres y mujeres basada en categorías absolutas. Frente a ello propone un feminismo centrado en el análisis de patrones sociales y en la responsabilidad individual.
Otra de las críticas del ensayo se dirige al riesgo de dogmatismo dentro del propio movimiento. De La Lá sostiene que el feminismo pierde autonomía cuando se identifica demasiado estrechamente con estructuras políticas o partidistas. Según su planteamiento, el movimiento histórico de las mujeres nació de tradiciones liberales y sufragistas que desconfiaban del poder, mientras que el feminismo contemporáneo corre el riesgo de convertirse en una ideología rígida sostenida por consignas. En algunos pasajes describe esa dinámica con un tono irónico: "Lo suyo es un karaoke militante: la letra ya viene escrita en la pantalla, ellas sólo ponen la voz".
...contra feminismo 'adulto'
En el fondo, el ensayo plantea una defensa de un feminismo que la autora define como "adulto". Un feminismo que no se base en la identidad de víctima ni en la pertenencia ideológica, sino en la ampliación de libertades individuales y en el análisis de estructuras sociales concretas. "El feminismo que sirve -y necesitamos- es el que convierte la cicatriz en reparación", escribe. Es decir, el que "analiza patrones, no totales; nombra incentivos, no demonios; exige cambios verificables, no deudas".
Con su tono provocador y deliberadamente polémico, Feminismo irreverente se inscribe así dentro de una corriente de ensayos que cuestionan algunos de los discursos dominantes del feminismo contemporáneo y buscan reabrir el debate sobre sus fundamentos, sus estrategias y su relación con la política y la cultura. Lo que más distingue el libro de Carla de Lalá es el tono: menos académico que el de Elisabeth Badinter, Camille Paglia o Christina Hoff Sommers y más cercano al ensayo irónico, lleno de metáforas contemporáneas y frases aforísticas. Todo un hallazgo.

Feminismo Irreverente. Carla de La Lá. (ed. La Esfera de los Libros)
280 PÁGINAS. 17,95 EUROS. PUEDES COMPRARLO AQUÍ.
Por Silvia Nieto
Fuente: El Mundo.es
