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mayo 02, 2024

TechFoundHer organiza el AI Roadshow sobre mujer, tecnología y emprendeduría




https://techfoundher.com


El próximo 22 de mayo se celebra en Belfast, Irlanda, el AI Roadshow, que será llevado a cabo por la organización de mujer y tecnología TechFoundHer.

La organización, fundada por la emprendedora irlandesa Mairin Murray, tiene el objetivo de aportar las mejores oportunidades a las mujeres para que realicen contribuciones importantes desde la emprendeduría e innovación tecnológica.

El evento contará con varias personas expertas en tecnología e innovación para hablar sobre los potenciales de la tecnología y la IA en relación a las mujeres. Además, incluirá el visionado de la película Show Her The Money sobre las mujeres y el mundo de la emprendeduría.

La misión de la organización, fundada a principios de este año, es que a través de oportunidades de éxito en el mundo de la tecnología, las mujeres puedan realizar sus aportaciones esenciales para contribuir a mejorar la sociedad. 

PhD Candidate en la Universidad de Wisconsin-Madison
Fuente: El Diario Feminista

diciembre 31, 2023

Creadas por hombres para servir: por qué Siri y Alexa son mujeres

Diversos estudios demuestran que atribuir rasgos femeninos a los robots aumenta su capacidad de ser percibidos como humanos


Los asistentes virtuales generalmente tienen voz mujer.WESTEND61 (GETTY IMAGES/WESTEND61)


La tecnología carece de emociones, pero busca la manera de reproducirlas. Para ello, asistentes virtuales como Siri (Apple), Alexa (Amazon) y Cortana (Microsoft) han sido bautizadas con nombre y voz de mujer. Aunque, desde hace un año, tras muchas polémicas, estos asistentes virtuales ya están disponibles en voz neutra y masculina, los estudios demuestran que atribuir rasgos del género femenino a los robots aumenta la percepción de humanidad de los aparatos porque estos son contemplados por los humanos como más cálidos y serviciales. Muchas compañías se han basado en estos estudios para argumentar que el género femenino atribuido a sus robots aumenta su uso y, con ello, las ventas.

“Soy Siri, pero no me gusta hablar de mí. ¿En qué te puedo servir?”, asegura el asistente virtual al ser preguntado por su nombre. Sylvie Boreau es profesora de Marketing ético en la escuela de negocios de Toulouse y lleva años investigando por qué los robots femeninos son vistos como más humanos. Bureau ha encontrado en su investigación titulada: El bot más humano: el género femenino aumenta la percepción de humanidad de los bots y la aceptación de la IA que las cualidades humanas positivas como la capacidad de percibir emociones y ser más amable y servicial se asocia más a las mujeres que a los hombres.


“Los usuarios se sienten más cómodos interactuando con voces femeninas debido a las connotaciones tradicionales asociadas con los roles de cuidado y asistencia en nuestra sociedad. Es por eso que la IA usa esas características femeninas para volver sus productos más humanos”, asegura Bureau por teléfono. Sin embargo, la experta advierte de que esto puede crear un dilema ético: “Al darle a un asistente virtual características femeninas se puede caer en objetivizar a la mujer”.

Según la investigadora, muchos de los usuarios a lo largo del tiempo empezaron a utilizar términos despectivos para llamar a su asistente virtual como bitch (perra, en inglés). En el caso de Siri, los programadores decidieron que el aparato respondiera: “Me sonrojaría si pudiera”. Esto dio lugar a una investigación que hizo la División para la Igualdad de Género de la Unesco en 2019 sobre tecnología y género que se tituló exactamente igual: I’d Blush If I Could. Aquello forzó a la compañía a cambiar la respuesta de Siri en su siguiente actualización. Ahora responde: “No estoy segura de qué es lo que esperas con esas palabras”.

Sin embargo, el estereotipo continúa con los nombres con los que se sigue bautizando estos asistentes virtuales y el tipo de voz que se escoge para ellos. Al preguntar a Siri si es mujer, asegura que no tiene sexo, como los cactus. Para Cristina Aranda, confundadora de la asociación Mujeres Tech, que busca impulsar a la mujer en el campo de la tecnología, es muy claro que el problema está en las personas que fabrican y toman las decisiones sobre este tipo de tecnología: “La gran mayoría de personas que han dado forma a estos productos son hombres con grandes sesgos de género y culturales”, asegura. Y aunque considera que es muy complicado cambiar estos estereotipos a futuro, abre una puerta al cambio: “La única forma de hackear el sistema es que haya más mujeres en el sector. Al final, las decisiones que los programadores toman a la hora de crear estos aparatos lo hacen basados en su sistema de creencias, y si siempre han visto a la mujer como asistente, así lo van a reflejar en sus IA”.

En esto coincide Martín Piqueras, profesor de OBS Business School y experto de estrategia digital en la compañía Gartner. Este se remonta a las primeras telefonistas que existieron para explicar por qué los asistentes virtuales tienen voz y nombre de mujer: “En las compañías telefónicas pudieron comprobar muy rápidamente que cuando una mujer era la que conectaba la llamada, los clientes se sentían más satisfechos. A las mujeres les generaba confianza y los hombres se sentían asistidos. Rápidamente, el resto de las compañías buscaron imitar esa voz femenina en sus servicios al cliente”.

Piqueras afirma que desde esas primeras chicas del cable siempre se ha estudiado más la voz de la mujer: “Da confianza y satisface. Y así lo han comprobado las multinacionales, que saben que sus productos tienen más probabilidades de triunfar usando rasgos femeninos”.

El científico Karl Fredric MacDorman, experto en la interacción entre personas y ordenadores, publicó en 2010 un informe en el que concluía que tanto los hombres como las mujeres preferían voces femeninas en sus asistentes virtuales. Desde entonces, como explica Piqueras, las empresas tecnológicas se han basado en estos estudios para asegurar que lo femenino en sus robots aumenta la venta de sus aparatos.

Nancy Salazar, experta en Tecnologías de la información, ha estudiado este fenómeno durante años: “El género femenino siempre ha estado ligado con la servidumbre. Así lo ha comprobado el investigador Clifford Nass, profesor de la Universidad Stanford, en su estudio: ¿Tienen los ordenadores un género neutro?, en donde concluye que las personas tienden a percibir las voces femeninas como auxiliares y las masculinas como figuras dictatoriales”.



Es periodista de la edición de El PAÍS en Colombia. Anteriormente colaboró en EL PAÍS Madrid y El Confidencial en España. Es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Javeriana de Bogotá y máster de periodismo UAM-EL PAÍS. Ha recibido el Premio APM al Periodista Joven del Año 2021.
Fuente: El País

octubre 01, 2023

Lina Khan: quién es la joven abogada que desafía en EE.UU. el inmenso poder de Amazon y las gigantes tecnológicas


Getty images

Lina Khan fue designada como jefa de la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. por el presidente Joe Biden.

Todo comenzó con un artículo académico publicado en 2017 en The Yale Law Journal, la revista de la facultad de derecho de la Universidad de Yale.

El título: "La paradoja antimonopolio de Amazon".

Su tesis era que Amazon, que en apariencia luce como un mercado competitivo que ofrece precios bajos para los consumidores, esconde detrás prácticas monopólicas en toda la cadena comercial.

"La doctrina actual subestima el riesgo de precios predatorios y cómo la integración entre distintas líneas de negocios puede resultar anticompetitiva", escribía, con 27 años, la estudiante de abogacía Lina Khan.

Khan lo asemejó a lo que sucedió en Estados Unidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando las vías de tren fueron cruciales para el desarrollo económico del país y se legisló sobre el uso de esa infraestructura.

"Los miles de minoristas y empresas independientes que deben seguir los rieles de Amazon para llegar al mercado dependen cada vez más de su mayor competidor", dijo Khan en su artículo de 2017.

Esta semana, desde su puesto de presidenta de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés), demandó junto a los fiscales generales de 17 estados al gigante del comercio electrónico por prácticas antimonopólicas.

Infraestructura para la era digital

Hija de padres paquistaníes, Khan nació en Londres en 1989 y se mudó a Estados Unidos cuando tenía 11 años.

Estudió leyes en Yale, donde se graduó en 2017, y rápidamente cobró notoriedad por su postura sobre Amazon y otras grandes empresas tecnológicas.

En una entrevista con la BBC en 2021, antes de asumir la titularidad de la FTC, Khan habló de cómo empezó a interesarse por el derecho de la competencia como investigadora de políticas públicas.

"Lo que observé es que ha habido una tendencia sistémica en todo Estados Unidos hacia la concentración (...), los mercados pasaron a estar controlados por un número muy pequeño de empresas", dijo.

Desde que salió de la universidad, Lina Khan ha luchado contra los monopolios.

Gradualmente, su atención comenzó a centrarse hacia la competencia -o más bien hacia una percibida falta de competencia- en Silicon Valley.

Su crítica general es que las grandes empresas tecnológicas son simplemente demasiado grandes: un puñado de ellas dominan el mercado a expensas de la competencia.

"Estas empresas esencialmente proporcionan infraestructura para la era digital", dijo.

"Un pequeño grupo de ejecutivos privados está fijando las reglas sobre quién puede utilizar la infraestructura y en qué términos", afirmó.

"Incluso cuando los servicios son buenos para los consumidores, pueden dañar toda una serie de otros intereses, ya sean los trabajadores, la formación de empresas o la democracia en general", le dijo a la BBC.

Al salir de la universidad, Khan fue asesora legal de un comisionado demócrata de la FTC durante algunos meses de 2018, durante el gobierno del republicano Donald Trump, y al año siguiente pasó a trabajar en un subcomité de asuntos antimonopolio en la Cámara de Representantes, en el que colaboró en la investigación de los mercados digitales.

En 2020 comenzó a dar clases en la Universidad de Columbia y al año siguiente fue nombrada por el presidente Joe Biden como titular de la FTC, un organismo que protege a los consumidores de las malas prácticas comerciales y a las empresas de la competencia desleal.

"Una tremenda noticia"

En ese momento, su nombramiento fue aclamado por los activistas antimonopolio y, en particular, por los demócratas.

La senadora Elizabeth Warren, que se mostró partidaria de desmantelar a las gigantes tecnológicas en su campaña presidencial de 2020, describió la designación de Khan como una "tremenda noticia".

Con 32 años de edad, se convirtió en la presidenta de la Comisión más joven de la historia.

Desde entonces, Khan ha estado preparando el caso contra Amazon para presentarlo ante los tribunales.

Y aunque tanto demócratas como republicanos han acusado a las compañías tecnológicas de presunta competencia desleal, Khan no ha gozado del apoyo de los conservadores, que la han acusado de, por ejemplo, "acosar" a la red social X (antes Twitter) después de que la comprara el multimillonario Elon Musk.

“Está tratando de marcar el comienzo de un alejamiento radical de las normas que hicieron grande a la economía estadounidense hacia un sistema en el que ella y sus compinches tienen un poder ilimitado sobre las prácticas comerciales en nuestro país, sin ataduras a ninguna lectura razonable de precedentes o leyes estatutarias”, dijo en julio el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el republicano Jim Jordan.

Prueba de fuego

El caso contra Amazon es visto como una prueba crucial para medir el liderazgo de Khan ya que, hasta ahora, no ha hecho demasiado contra las grandes tecnológicas pese a su fuerte retórica.

En febrero fracasó en su intento de impedir que Meta -empresa matriz de Facebook- comprara la empresa de realidad virtual Within, y en julio le pasó lo mismo cuando intentó impedir que Microsoft completara su acuerdo para comprar el fabricante del videojuego Call of Duty.

La designación de Khan al frente de la Comisión Federal de Comercio fue celebrada por demócratas y activistas antimonopolio.

La demanda presentada por la FTC el martes contra Amazon señala que la compañía liderada por el magnate Jeff Bezos utiliza "un conjunto de estrategias entrelazadas anticompetitivas e injustas" para hacer subir los precios y sofocar a la competencia.

El regulador también alegó que las acciones del gigante de internet "degradan la calidad para los compradores, cobran de más a los vendedores, reprimen la innovación e impiden que los rivales compitan de manera justa contra Amazon".

La compañía respondió diciendo que la demanda era "incorrecta en cuanto a los hechos y la ley", y que esperan verse las caras en los tribunales.

Agregó que si la "equivocada" demanda de la FTC tiene éxito, significaría menos productos para elegir, precios más altos y entregas más lentas para los consumidores.

La legislación anticompetencia estadounidense es complicada, pero en general los fiscales tienen que demostrar que las empresas han actuado de una manera que perjudica financieramente a los consumidores.

Esto no siempre es fácil de demostrar cuando se trata de las gigantes tecnológicas, ya que muchos de sus servicios son gratuitos, como el del motor de búsqueda de Google o la red social Instagram de Meta.

Pese a ello, los reguladores y los fiscales en EE.UU. parecen decididos a luchar contra las prácticas anticompetitivas, como demuestra la demanda contra Amazon o el juicio que empezó a mediados de septiembre en el que el Departamento de Justicia acusa a Google de abusar de su posición dominante en los servicios de búsqueda.

Fuente: BBC News Mundo

abril 04, 2023

Tecnología con enfoque de género: cinco aplicaciones para promover la autonomía de las mujeres

Las plataformas demuestran que la tecnología puede ser una aliada en la prevención de la violencia de género



María vive en uno de los cinco países de América Latina donde aún son muy rígidas las leyes para practicar interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) y en los que el estigma sobre esta práctica es muy común. Luego de días buscando aquí y allá datos fiables sobre IVE, llegó a la aplicación Aborto Seguro de la organización Hesperian.

En la sección de contacto, María encontró una línea de atención. Se comunicó para aclarar varias dudas del procedimiento con medicamentos. Andrea, quien la atendió, le cuenta a EL PAÍS que María les contó que su confianza para hacerse un aborto seguro era mayor gracias a esa herramienta digital. “Me alegra saber que la aplicación puede ayudar a mujeres como María a tener acceso a información confiable sobre su salud reproductiva”, sostiene la activista, integrante de la oenegé.

Hesperian nació en México en los años 70 y se ha dedicado a impulsar recursos de salud comunitaria. Desde 2011 ha desarrollado tres aplicaciones para promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y personas gestantes. La primera es a la que llegó María, Aborto Seguro, que tiene integrada una calculadora gestacional, métodos de interrupciones del embarazo con enfoque en el procedimiento con pastillas, y la preparación para antes, durante y después de la interrupción. Adicionalmente, las usuarias encuentran datos de la situación legal del aborto en varios países, así como el contacto de organizaciones que trabajan en el tema en esas regiones.

La segunda aplicación es Embarazo y Parto Seguro, que trae instrucciones para monitorear la gestación y detectar algún tipo de anomalía. Actualmente, Hesperian trabaja para incluir un componente de salud mental para antes y después del parto. El tercer aplicativo es Anticonceptivos. Trae datos precisos de varios métodos de planificación. Las tres apps funcionan sin datos o wifi una vez descargadas, tienen una versión web y están en más de cinco idiomas.

“La salud reproductiva continúa siendo estigmatizada y criminalizada, especialmente en el caso del aborto. Los mitos y tabúes en torno a esta temática tienen un impacto negativo en el bienestar y la perspectiva de vida de las mujeres y otras personas con posibilidad de gestar”, reflexiona una integrante de Hesperian que prefiere omitir su nombre pues en donde vive existen normas restrictivas en el derecho de las mujeres a decidir cuándo quieren ser madres.

Según el más reciente reporte anual de Hesperian, Aborto Seguro y Anticonceptivos han registrado 127.000 usuarios en 195 países y territorios de todo el mundo. En la región de América Latina y el Caribe, se han utilizado especialmente en México y Colombia.
Ellas, libres de violencias

En 2015 por la Red Nacional de Mujeres, una oenegé que trabaja por los derechos humanos de las mujeres en Colombia, creó Ellas, con la intención de presentar, en un mismo lugar y de manera sencilla, toda la información necesaria para identificar y denunciar violencias de género.

Esto aunado a orientaciones claras de las rutas de atención para atenderlas. Todo el contenido consignado en Ellas se basa en la Ley 1257 2008, que sanciona este tipo de conductas contra la mujer en Colombia.

“Lo que nos incentivó a crear Ellas fue saber que las principales barreras que tienen las mujeres para una vida libre de violencias es el acceso a información. En Colombia a las mujeres les es difícil identificar cuando son víctimas porque la violencia está muy naturalizada. Una mujer entre más empoderada esté sobre las rutas para denunciar tiene menores posibilidades de que le nieguen medidas de atención y protección”, explica Susana Mejía, coordinadora de proyectos de la RNM.

Diseñada para no ocupar mucha memoria en los teléfonos celulares, en los ocho años de funcionamiento del software se calculan 40.0000 descargas. Una vez alojada en el dispositivo, la mayoría de sus funciones no necesitan datos móviles ni registro de datos personales, para proteger a sus usuarias. Ellas tiene un sistema de geolocalización para mostrar a sus usuarias las rutas de atención para esas violencias en el lugar en el que se encuentre, así como un botón de pánico que envía un mensaje de alerta a un contacto de emergencia definido previamente.

Desde el 2022, la Ruta viene fortaleciendo una sección dedicada a migrantes, con rutas de atención específicas para ellas, pues esa población sufre agresiones basadas en género particulares. Por ahora tienen mapeo de actores de apoyo para estos casos en 24 municipios de Colombia.

La RNM esperan seguir mejorando la aplicación a pesar de los obstáculos: “Los retos son tecnológicos, al ser una oenegé de derechos humanos no somos expertas en tecnologías y nos ha tocado aprender en el proceso. Pero a la par ha sido un reto los recursos limitados que tenemos para sostener la aplicación”. Quien quiera descargarla, debe buscarla como: ‘Ellas Libres de Violencias’ en Apple Store o Google Play.
Purple Drive, para un transporte seguro

La más reciente de las iniciativas es la encabezada por Daniela Neira, una esta estudiante paisa de 22 años que en 2022 se sorprendió cuando usó un servicio de transporte privado en el que la conductora era una mujer. Usualmente se sentía vulnerable al viajar sola usando aplicaciones, pero esa vez fue diferente. Durante el viaje se sintió cómoda y segura. Esa vivencia la motivó para que otras pudiesen sentirse seguras al movilizarse solas.

Así concibió Purple Drive una app de transporte vehícular operada por y para mujeres. Lo que comenzó con un sueño, a finales del año pasado fue tomando forma con un estudio de mercado que hizo en su natal Medellín y en el aledaño Rionegro. Abrió, para tantear, un grupo de whatsapp con conductoras y clientas de confianza. El espacio resultó un éxito y creció rápidamente, lo que reafirmó para Neira que había una necesidad que no estaba siendo suplida. En enero lanzó formalmente Purple Drive con una prueba piloto, desde entonces avanzan los procesos para estar en las principales tiendas digitales. La iniciativa se volvió viral gracias al voz a voz y en estos tres meses les han llegado cientos de mensajes a redes sociales en las que la gente les pide salir al mercado pronto.

Aunque Purple Drive ya funciona para dispositivos Android, la cobertura es limitada. Por ahora se han sumado alrededor de 50 conductoras en Medellín y Bogotá. Su fundadora espera que a finales de abril ya esté disponible para celulares iOs y haya una mayor cobertura en las principales ciudades. A largo plazo Neira sueña en grande: “Nos gustaría tener presencia en varias ciudades de Latinoamérica”, dice.

Si bien está dirigida a las mujeres, hombres adultos mayores, los niños y los hombres trans podrán usar Purple Drive sin problema. En caso de que una pasajera vaya acompañada de un hombre, debe informar al pedir el servicio y la conductora decide si lo acepta. La app tiene un botón de rastreo y de emergencia que pueden activar la conductora o la usuaria. Para reforzar la seguridad en la plataforma, al registrarse las conductoras deben verificar su identidad en tiempo real, las placas del vehículo y sus antecedentes penales.

“Para mí este tipo de iniciativas son muy importantes porque como mujer estoy pensando en la seguridad de otras mujeres. Era necesario que una iniciativa así existiera en Colombia, la creara yo o cualquier persona”, concluye Neira, quien espera que Purple Drive pueda ayudar a disminuir los abusos en el transporte que a diario denuncian las mujeres en todo el país.

Fuente: Mural de Género

marzo 30, 2023

Karen Vergara: “Cuando las mujeres y niñas se apropian de la tecnología, ocurren cambios fundamentales en su entorno”



Foto: Cortesía de Karen Vergara

Karen Vergara Sánchez es periodista, Magíster en estudios de género y cultura, y actualmente es vicepresidenta de Amaranta, organización de la sociedad civil dedicada a investigar, formar, capacitar, asesorar y producir conocimiento en temáticas de género, tecnología, diversidades y derechos humanos. 

A finales del 2020, ONU Mujeres junto a Amaranta y Datos Protegidos realizaron un estudio conjunto que refleja cómo afecta la violencia digital a niñas, niños y jóvenes y cómo esta afecta mayormente al género femenino. 

Karen releva la importancia de motivar a las mujeres para que se apropien de su propia tecnología y no delegarla a terceros, la necesidad de legislar proyectos que garanticen un mundo digital libre de violencia y por qué las niñas y jóvenes deben estar al centro de la toma de decisiones en miras de construir un futuro digital igualitario e inclusivo. 

Cuéntanos acerca de Amaranta, ¿cómo surge y qué las motivó a crearla? 

Amaranta es una ONG que surge en la ciudad de Concepción, Chile, a principios del 2018. Es un espacio feminista, conformado por mujeres provenientes de distintas áreas de las Ciencias Sociales, Humanidades y del activismo. Nace de una inquietud que tenían muchas de sus integrantes por crear un espacio que nos permitiera investigar, accionar y trabajar en herramientas de prevención de violencia de género. Amaranta tiene una mirada permanente y crítica hacia las temáticas de Género, Tecnología, Diversidades y Derechos Humanos. 

Antes de la creación de Amaranta junto a mi socia, Cecilia Ananías, ya llevábamos desde el 2010 trabajando en distintos proyectos que involucraban internet y nuevas tecnologías, incluso nuestra tesis de pregrado fue este tema; después empezamos a estudiarlo de forma académica y nuestra idea era poder tener las cifras que no existían en Chile para poder visibilizar la violencia de género en línea. 

¿Por qué es importante visibilizar la violencia de género en línea? 

Nosotras nos habíamos dado cuenta, tanto al vivir esa violencia como al investigarla, que en Chile se ha hablado muy poco del tema y las cifras estaban muy invisibilizadas. Solo se hablaba de ciberbullying o ciberacoso, pero eso no permitía ver el detalle de los tipos de ataque que más se recibían las mujeres. 

No es lo mismo decir violencia de género en línea que ciberbullying porque este último concepto despolitiza todo el tema. Entonces, nuestra misión era poder tener las cifras, que además es algo que siempre nos pedían. 

Sumado a esto, era importante que las personas pudieran identificar si habían sido víctimas de esta violencia. Para ello tratamos de castellanizar todos los términos a fin de tratar de superar las brechas del lenguaje, porque la mayoría de los contenidos siempre estaban en inglés. También buscamos superar algunos estereotipos, como por ejemplo, cuando en los medios de comunicación se habla de este tipo de violencia, aparece un hacker con pasamontañas, en definitiva alguien desconocido, pero nosotras, a lo largo de la investigación, nos fuimos dando cuenta de que esta violencia cuando es más fuerte y es más personal porque generalmente está ejercida por personas que conocemos; entonces el primer paso fue tratar de darle esa connotación intima para que en el fondo tuviéramos más mecanismos de defensa y de contención también. 

¿Qué acciones lidera Amaranta para prevenir y erradicar la violencia de género? 

Partimos con un proyecto que se llamaba Aurora, el cual nos permitió sacar el primer informe sobre violencia de género en línea, específicamente hacia mujeres cis y trans. Fue un estudio donde nos interesaba conocer la experiencia de mujeres en entornos cotidianos. Ahí descubrimos que más del 73% de las mujeres había sufrido violencia desde algo muy común como el control de los dispositivos. Por ejemplo, a algunas, sus parejas les controlaban el celular, la ubicación, hasta acciones como que alguien se hiciera una cuenta en redes sociales con su foto o que divulgaran contenido íntimo. 

Este proyecto también nos permitió brindar talleres de prevención sobre esta violencia; trabajamos para agrupaciones con scouts, agrupaciones religiosas, universidades, colegios, y hasta empresas, porque cuando pasó la pandemia, muchas de las cosas que nosotras veníamos denunciando comenzaron a ocurrir más frecuentemente. Con este contexto y el contexto de virtualidad, pudimos desarrollar talleres desde Concepción para todo Chile. 

Después de esto, a finales del 2021, iniciamos el proyecto “Lo digital es real” y desde ahí lo que hemos hecho es incidencia para la creación de legislación que aborde la violencia digital, con un proyecto que todavía está en la comisión de seguridad de la Cámara de Diputados. También hemos desarrollado campañas comunicacionales, con insumos que no transmiten miedo porque siempre este tipo de campañas hablan de una persona indefensa frente a este espacio digital, y lo que nosotras buscamos es motivar a las personas para que se apropien del espacio digital, fortalecer las comunidades para que sepan escuchar cuando alguien vive violencia de este tipo, aunque no conozcas mucho de tecnología. 

¿Porque las mujeres y niñas deben participar de manera activa en espacios digitales? 

Si más mujeres y niñas entran en la tecnología de diversa forma, ya sea creándola, investigándola o accionándola, podemos cambiar reglas que hasta el momento han sido muy machistas o masculinizadas. Por ejemplo, hay hombres blancos en Silicon Valley decidiendo qué aplicaciones o redes sociales vamos a usar y cuál va a ser el uso que le vamos a dar a internet; por eso nosotras, con este trabajo colaborativo que hemos venido desarrollando, trabajamos en esta reapropiación de las tecnologías por parte de mujeres, niñas, disidencias y diversidad, porque creemos que podemos cambiar estas reglas tan arbitrarias. 

Algo que comúnmente vemos en nuestros talleres es que cuando las mujeres ingresan a la tecnología o al mundo digital, como ocurrió durante la pandemia, que de un momento para otro tuvieron que teletrabajar, algunas mujeres estaban muy acostumbradas a delegarle su tecnología a otra persona, a un servicio técnico, a una pareja o a un amigo con esta idea preconcebida y este estereotipo que tenemos tan arraigado de que las mujeres en tecnología no tenemos todas las herramientas o habilidades. Por eso es tan importante que las mujeres se apropien de su propia tecnología, irla conociendo paso a paso, se familiaricen con sus dispositivos, pierdan este miedo abrumador que muchas veces se tiene cuando estamos frente a la tecnología. 

Y esto también permite que muchas más niñas estén interesadas en programar, crear sus propias plataformas, en las que ellas puedan crear un mundo distinto para poder interactuar con sus amistades. 

¿Qué opinas de la brecha digital en Chile? 

En Chile, a pesar de que es uno de los países más conectados de América Latina, existe igual una brecha muy grande, en especial la brecha de genero digital. Por ejemplo, los hombres pueden utilizar la tecnología mucho más para el ocio, tienen tiempo para eso; sin embargo, las mujeres usualmente usan o aplicaciones o plataformas que les permiten estar en contacto con su familia o con los cuidados. Esto se acrecienta cuando te das cuenta de que Chile es un país geográficamente difícil con muchos lugares que no tienen acceso completo a la tecnología o al internet, entonces hay varias dimensiones que se conjugan ahí. 

Lo principal, más a allá de la forma que podemos concretar esta conexión local, es identificar las formas en que las comunidades pueden irse reapropiando de esta tecnología. Probablemente en una comunidad lejana, pertenecer a una red social no es una necesidad, pero si lo es contar con una comunicación mucho más rápida o que no dependa del clima, por ejemplo. Yo creo que es primordial pensar en las generaciones que vienen, cómo van a poder ir incorporando eso en sus comunidades. Esa idea va también muy de la mano con que existan más niñas y más mujeres en ciencia para que sean comunidades mucho más democráticas, mucho más igualitarias. 

¿Qué deberían saber las personas sobre derechos digitales? 

Lo principal es entender que también son derechos humanos, en el sentido de que la gente piensa que se tiene que preocupar de unos derechos nuevos y decidir si los quiere o no, debería ser parte de nuestra extensión como personas. Como Amaranta hemos tratado de trabajar junto a otras colectivas precisamente en abordar este conocimiento desde la sociedad civil para que la ciudadanía sepa como incorporar estos derechos digitales en su vida cotidiana y cómo exigirlos. 

En la actualidad, la policía, el ministerio público y las fiscalías no tienen todas las herramientas para trazar este tipo de violencias o vulneraciones que se viven a través de lo digital, porque en el fondo no tienen manera de registrarlas y también porque hay una falta de voluntad al respecto. 

Nosotras hemos acompañado muchas veces a mujeres a denunciar, pero la falta de legislación y formación son una barrera a la cual nos debemos enfrentar; muchas veces la policía manda a las mujeres de vuelta a la casa, desestiman los relatos o las hacen sentir inseguras. Ahí, claro, me imagino una sociedad civil, y una ciudadanía y también las autoridades familiarizadas con lo que son los derechos sociales y también lo que significa la violencia social en estos espacios. 

¿Por qué es importante que la juventud participe en espacios de toma de decisiones en torno al mundo digital? 

Hemos trabajado tanto en colegios rurales como en establecimientos mucho más grandes, situados en urbe. Nos hemos dado cuenta de que cada comunidad tiene sus estrategias para abordar la violencia digital. Por ejemplo, más allá de censurar o de ejercer esos controles parentales, que tanto se promueven y que son muy estrictos o agresivos , tenemos mucho que aprender de los nativos digitales, en este caso de las juventudes y de las generaciones que vienen, porque también tienen estrategias para abordar estas violencias y podemos crear un trabajo conjunto, pero por sobre todo escucharles sin ejercer un rol censurador. 

A veces las personas adultas, por el desconocimiento de la tecnología o por no querer involucrarse, sentían la tecnología como algo lejano y creo que las juventudes pueden ayudar mucho a que ese transito sea mucho más amable. En este caso me imagino también a las juventudes tomando mejores decisiones que nosotros y nosotras y creando nuevos espacios para confluir libres de violencia digital. 

¿Como te imaginas un futuro digital basado en la igualdad? 

Me imagino un futuro basado en la igualdad donde las mujeres puedan reapropiarse de la tecnología. Me imagino otra forma de reunirnos, de comunicarnos en estos espacios, que sean espacios más amorosos, más diversos e inclusivos. 

Siento que cuando las mujeres y niñas se apropian de la tecnología ocurren cambios fundamentales en su entorno. Cuando mujeres y niñas se involucran en carreras STEM ocurren cambios significativos en los que se incorpora una nueva visión, una nueva forma de hacer las cosas, que permite crear una tecnología mucho más consciente. 

Me imagino plataformas más inclusivas, más seguras y sobre todo me imagino un futuro donde las mujeres no tengan que delegar su tecnología a otras personas; me lo imagino con servicios técnicos feministas; me encanta poder crear centros donde mujeres te puedan acompañar si tu teléfono o computadora falla, sin miedo a que te roben las fotos o que alguien te espíe. 

¿Qué consejo le darías a otras mujeres que, como tú, están promoviendo los derechos digitales de las mujeres y niñas en Latinoamérica? 

Creo que lo primero es compartir las experiencias, esto es fundamental para poder cambiar de estrategias que aborden las diferentes aristas de un problema. Siento que cuando hablamos de ciberseguridad con otras colectivas podemos encontrar otros puntos que quizá nosotras no habíamos considerado, herramientas que se han utilizado en otro lado, y que quizá puedan funcionar aquí. 

Y, por otro lado, el autocuidado en todo momento. Usualmente, cuando somos activistas que abordan temas relacionados con violencia, hay un desgaste propio porque tenemos que escuchar todos los días manifestaciones de esta violencia; muchas veces sentir esta frustración por no poder hacer nada más o por cargar con una gran cantidad de denuncias o relatos y saber que no hay nadie más que las pueda abordar. Creo que ahí el trabajo de cuidado y de autocuidado colectivo en comunidad es fundamental porque o si no terminamos con activistas cansadas, agotadas, sin tiempo para ellas mismas y es algo que hemos estado trabajando en Amaranta y el acompañarnos entre nosotras mismas en ese tránsito hacia el autocuidado, porque a veces es momento de parar, respirar para después seguir. 

Fuente: Onumujeres

marzo 22, 2023

María Mercedes Zaghi: “Para nosotras es muy importante que los temas digitales sean inclusivos”


Foto: Cortesía de María Mercedes Zaghi

María Mercedes Zaghi es ingeniera con especialización en administración de sistemas de información (MIS) en la Universidad Francisco Marroquín y con MBA en la Universidad de Maryland. Es catedrática de diversos temas relacionados a tecnología en las universidades De Valle, Rafael Landívar, Francisco Marroquín y Galileo en Guatemala y UNAH y Unitec en Honduras. Está ayudando a definir la agenda digital y de innovación, Guatemala Digital, del lado del sector privado como aporte a diversas instituciones del Gobierno de Guatemala y hace incidencia en favor de los derechos de las mujeres participando en espacios con ONU Mujeres Guatemala y otras organizaciones.

A pesar de ser una mujer muy respetada en el campo de las STEM, reconoce que iniciar su carrera en la Facultad de Ingeniería en Sistemas no fue fácil. “Si una mujer decía que estudiaba computación o estaba en tecnología o ingeniería, había gente que no lo creía”, señala Zaghi.

“Es un shock el que a una no la tomen en serio, cuando una realmente es muy seria con respecto a los temas que trabaja. Es una cuestión de estereotipos que la gente crea sobre las mujeres, que, de alguna manera, se van rompiendo en las nuevas generaciones”, afirma María. Como docente universitaria, considera que actualmente las jóvenes tienen oportunidades distintas y se les está educando diferente.

Zaghi ha tenido una relación cercana con ONU Mujeres en el campo de las TICs (tecnologías de la información y comunicación), trabajando en temas como el logro de una mayor participación e incidencia a través de los medios digitales y seguridad electrónica y en el área de empoderamiento económico, promoviendo kits digitales para que las mujeres aprendan a vender sus productos y servicios utilizando el comercio electrónico.

Afirma que, con ONU Mujeres, ha sido un caminar muy interesante y educativo, concientizándose de la incidencia que se puede hacer a través de su desenvolvimiento en las TICs, porque le ha enseñado muchísimo sobre cómo compartir, especialmente con las jóvenes, donde considera está la posibilidad de solventar muchos de los problemas actuales.

Actualmente es la encargada de la Integradora y Comercializadora de Negocios en el Campus Tecnológico en Guatemala.

Foto: Cortesía de María Mercedes Zaghi

¿Cuáles son los principales desafíos que encuentran las mujeres que desean ingresar a carreras tecnológica y cómo pueden superarlos?

El tema ha mejorado tremendamente. Cuando yo iba a estudiar esto, realmente era una cosa muy extraña, que una mujer quisiera estudiar computación. Recuerdo que mi familia lo miraba como un poco extraño, pero, con el tiempo, entendieron que era lo que a mí me gustaba.

Creo que las chicas hoy en día tienen muchísimas más facilidades, aunque, creo que en el interior (comunidades y zonas rurales del país) hay otro tipo de chicas que siento que sí tenemos que abrirles las oportunidades y el acceso a las famosas STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics) para que podamos, de alguna manera, darle la seguridad de poder participar en este tipo de actividades.

¿Qué deberían saber las personas sobre los derechos digitales y la brecha digital de género?

Nosotras somos muy entusiastas cuando se trata de promover la agenda digital en Guatemala. Por ser mujer, para nosotras es muy importante que los temas digitales sean inclusivos. No es solamente que hagamos comercio, educación y gobierno digital, sino también, de alguna manera, darles una oportunidad a las mujeres de tener mayor participación en la sociedad a través de los medios digitales en todos los lugares, no solo en las capitales, sino también en el interior del país.

Foto: Cortesía de María Mercedes Zaghi

¿Qué acciones se pueden llevar a cabo para proteger los derechos digitales de las mujeres y las niñas y aumentar la igualdad de género en los espacios tecnológicos y en línea?

Yo diría que es un tema de educación y participación, y es lo que venimos haciendo con muchas organizaciones como ONU Mujeres y otras que están operando en Guatemala: buscar que se reconozca que se tienen esos derechos y, sobre todo, encontrar mecanismos para solventar problemas y que la gente se comunique y pueda armar redes, así como tener una incidencia mayor.

¿Cómo sería para usted un futuro digital basado en la igualdad?

Lo que queremos es que todas y todos podamos tener la misma calidad de vida y oportunidades, en el mismo contexto, sin importar dónde estemos, ni el género que tengamos. Para nosotras es muy importante que se utilicen los medios tecnológicos porque son una manera fácil, accesible, barata de llegar a comunidades y especialmente a mujeres que están en lugares muy recónditos en Guatemala.

¿Cómo se puede utilizar la tecnología para hacer avanzar la Agenda de Desarrollo Sostenible?

En todos los objetivos (ODS) hay maneras de incorporarla. Nosotras siempre estamos viendo de qué manera se incluyen. Yo favorezco los temas de educación, incidencia política y salud, que es tan importante hoy en día. Pero también tiene que ver con mejorar la calidad de vida, compartir y crear comunidades entre las mujeres, para que nos apoyemos unas a otras. Hay muchas maneras, sobre todo, nosotras, que estamos tanto en temas comerciales, para mercadearlas internacionalmente con tecnología, que puedan acceder a mercados y que puedan tener oportunidades de colocar sus productos y servicios a nivel internacional.

Fuente: Onumujeres

marzo 16, 2023

Valentina Muñoz Rabanal: “La brecha digital tiene rostro de mujer”

Valentina Muñoz es una activista feminista y programadora chilena de 20 años. En 2021, fue seleccionada por el Secretario General de la ONU como Defensora de los ODS, convirtiéndose en la primera mujer latinoamericana en ocupar este cargo. Es cofundadora de la Asociación de Mujeres Jóvenes por las Ideas (AMUJI Chile), una organización que tiene como objetivo empoderar a la próxima generación de mujeres en STEM. 


La programadora y activista feminista chilena Valentina Muñoz es cofundadora de la Asociación de Mujeres Jóvenes por las Ideas (AMUJI Chile). Foto: ONU Mujeres/Diana Leal

Cuéntenos algo sobre ti y tu trabajo, incluyendo tu trabajo de incidencia y activismo sobre la igualdad de género y la tecnología. 

Entré de lleno al mundo de la tecnología cuando llegué al Liceo Carmela Carvajal durante mi educación secundaria. Este es un liceo emblemático, público y gratuito de Santiago que contaba con un taller de robótica; ahí aprendí a programar y armar robots con lego. Desde ahí comencé a participar en competencias de robótica; participé cuatro años consecutivos en la First Lego League, la competencia de robótica educativa más grande del mundo, instancia de la que fui tricampeona regional, campeona nacional y campeona internacional. 

Pero el momento en el que decidí dedicarme a la tecnología fue más chica, cuando tenía 9 años. Mi mamá trabajaba en una empresa de telefonía en el área de ventas y siempre me llevaba a su trabajo, un día vi que la gente empezaba a correr y a trabajar como en algo muy misterioso. 

Resulta que estaban enfrentando un ciberataque, y yo, como niña, quería investigar qué era lo que pasaba. Fue así que llegué hasta los informáticos y les pregunté qué estaban haciendo y ellos me respondieron, “salvando el mundo”. 

Yo quedé super emocionada y en ese momento me dije “yo también quiero salvar el mundo”. Me gustó mucho esa respuesta porque me di cuenta de que podía hacer activismo a través de mis pasiones; no necesito hacer o ser política, sino que tengo que definir cuál es el mundo que quiero y hacer que mi trabajo en la ciencia y la tecnología sean para construir ese mundo que existe. 

¿Cómo entraste en el mundo de la tecnología? ¿Qué te motivó a convertirte en activista? 

El tiempo que pasé en el taller de robótica fue increíble en términos de aprender y conocer un montón de cosas nuevas, pero el profesor que estaba a cargo era super adultocentrista y nos bajaba el ánimo a cada rato, eso fue creando en mi una especie de rabia interna, porque me negaba a que las cosas funcionaran asi. 

Me di cuenta de que no era sólo el profesor, sino un sistema completo que funcionaba de esta forma. Por ejemplo, durante una competencia internacional, en la cual el único grupo de mujeres éramos nosotras (Chile), veíamos como los jueces pasaban por todos los stands preguntando cuál es tu proyecto, pidiendo ver la programación y el robot, pero llegaban al nuestro y nos decían “¡Ay! Qué lindo su stand”. Entonces vi como incluso al otro lado del mundo nos seguían tratando en menos por ser mujeres, por ser niñas en el mundo de la programación y la robótica. 

Este trato durante el torneo me hizo tomar la decisión de denunciar a este profesor, pero en el colegio no me tomaron mucho en cuenta. Finalmente era mi testimonio contra el del hombre adulto y esto fue justo durante el período que en Chile se denominó “Mayo feminista”, en que se produjo una serie de tomas de colegios y universidades entorno a denuncias a malos tratos, acoso y abuso. Entonces esta denuncia cobró mucha más fuerza. Nos tomamos el colegio. Fue una revolución interna y nuestra. Tuvimos que manifestarnos porque no podía ser que fuéramos campeonas internacionales de robótica y tuviéramos un profesor que nos tratara así. 

Todo esto hizo que me diera cuenta de que la situación era mucho más profunda y que la solución debía ser mucho más grande. Yo tenía un buen grupo de amigas, mucho apoyo en la casa, pero pensé en aquellas niñas que tienen talento científico-tecnológico y que no cuentan con el apoyo para retener ese talento en su edad escolar, que se enfrentan a profesores que, en lugar de motivarlas, las desaniman a seguir por este camino. Decía que necesitamos algo en el que las niñas puedan llegar y retener ese talento STEM para que al salir del colegio puedan decidir qué hacer con su futuro y con esa pasión que cultivaron. Ahí es cuando surge AMUJI, la Asociación de las Mujeres por las Ideas. La fundamos en 2019 y así nace mi activismo feminista. 

¿Qué deberían saber las personas sobre los derechos digitales y la brecha digital de género? 

Sobre los derechos digitales, entender que son derechos humanos aplicados en el plano digital y hoy vivimos una cuarta revolución industrial, que es 100% de transformación digital. Creo que esa es la clave de por qué los derechos digitales tienen que ser una prioridad, porque si no, vamos a estar replicando la lucha de siglos por los derechos humanos. La vamos a replicar ahora porque los derechos humanos tienen que transitar hacia el espacio digital. 

Sobre la brecha digital creo que también es importante conocer que es una lucha de clases y una lucha de género. La brecha digital tiene rostro de mujer y es distinto hablar de brecha digital en Europa que aquí, en América Latina. Creo que es importante que cuando hablemos de brecha, sea con esos lentes de interseccionalidad. 

¿Cómo se ha visto afectado tu trabajo por los acontecimientos globales recientes/en curso, incluida la pandemia del COVID-19 y el retroceso en los derechos de las mujeres que se está produciendo actualmente? 

Sin duda, la pandemia impactó en el retroceso de los derechos de las mujeres. Las cifras lo dicen: 35 años de retroceso, pero además, sabemos que todas las crisis tienen rostro de mujer; así como hablamos de la feminización de la pobreza, también existe una brecha digital de género. 

¿Quiénes son las infancias que más perdieron clase? Las niñas, porque tienen menos acceso a internet, porque en sus casas tuvieron que adoptar labores de cuidado. Creo que ese tipo de cosas son las que me llevaron a adoptar el feminismo desde el punto de vista STEM. No es lo mismo mujeres haciendo ciencia y tecnología, que ser feministas haciendo ciencia y tecnología; tenemos que hacerlo con una postura política; las cosas y discursos que hacemos son parte de las construcciones que vamos haciendo de la realidad. 

En cuanto al activismo, fue justo para el 2020, durante la pandemia, que comencé con todo. Como yo estudiaba en un colegio público, no teníamos los recursos, ni computadores, ni internet para hacer la transición a clases online; ni siquiera los profesores tenían los recursos. Esto me llevó a reflexionar y pensar que tenía mucha suerte, demasiado privilegio de tener acceso a internet, un celular y de poder estar en redes sociales. 

Durante pandemia hubo un boom de TikTok y me impactó mucho ver personas bailando en esta red social. Es decir, tienen acceso a internet y deciden ocuparlo para bailar, mientras que las niñas, como nosotras, no daban clases por falta de acceso, me cuestionaba. Fue ahí cuando decidí ocupar el internet de manera distinta y empecé a usar mis redes sociales para difundir el conocimiento que tenía en ese momento, que era sobre programación, tips de tecnología, y explicar qué es la inteligencia artificial. Ahí comenzó mi ciberactivismo. 

¿Qué acción o acciones se pueden llevar a cabo para proteger los derechos digitales de las mujeres y las niñas y aumentar la igualdad de género en los espacios tecnológicos y en línea? 

Primero, reducir la brecha digital; es importante que tengamos un acceso equitativo, inclusivo y universal a las herramientas tecnológicas básicas, como acceso a internet y un dispositivo electrónico. Entender también que reducir la brecha no es solamente entregar las herramientas, sino también entregar las habilidades. Es importante que incorporemos a lo largo de todo el mundo clases de habilidades STEM, que son las habilidades del siglo XXI. 

Específicamente para las mujeres, creo que es súper importante actualizar nuestras políticas respecto al acoso y el abuso en espacios cibernéticos porque abrir este espacio digital y que las niñas y mujeres no estén seguras es más peligroso que dejarlas aisladas. 

Por eso es importante entender que, así como los derechos humanos deben transitar hacia lo digital, nuestras problemáticas también lo están haciendo. Por lo mismo sigue habiendo acoso y esto es algo que venimos hablando desde hace años; hablamos de bullying y esto ya está solucionado, ahora tenemos que hablar de ciberbullying porque no es que se creen nuevas problemáticas en el espacio digital, sino que las problemáticas que tenemos en nuestro día a día, en el mundo físico, están transitando al mundo digital. 

Lo segundo, es entender que lo virtual es real. La violencia digital es real y el que no lo veamos concretamente, el que no veamos moretones, no quiere decir que no duela. El ciberacoso es igual de violento que cualquier otro tipo de acoso; de hecho, creo que es mucho más violento, porque no pasa en el colegio, pasa en tu casa, en tu habitación, en tus manos, está contigo las 24 horas, entonces, es una vulneración a tu espacio digital, directo y constante. Es entendible que la violencia digital sea una violencia adultocentrista y machista, racista y xenofóbica porque así es nuestra sociedad; somos nosotros los que estamos haciendo la tecnología. 

¿Cómo se puede utilizar la tecnología para hacer avanzar la Agenda de Desarrollo Sostenible? 

Lo que me gusta de la Agenda de Desarrollo Sostenible y de los ODS en específico es que son muy diversos y tienen esta visión de que las problemáticas son dinámicas. Me encanta eso. No es que uno pueda encerrar en una cajita los problemas de género y en otra los problemas de educación, sino que todos interactúan entre ellos y esta visión de que las soluciones también tienen que interactuar entre sí, me encanta. Creo que la tecnología tiene que ser una herramienta para un fin. Tenemos que empezar a verla como un proyecto de desarrollo sostenible. Tenemos estas problemáticas que con la Agenda 2030 quedan claras y tenemos que ver cuáles son las soluciones, armarlas como un proyecto y hacer que la ciencia y la tecnología sean realmente lo que eran en sus inicios: soluciones desde y para las personas. 

¿Por qué es importante que la juventud participe en la toma de decisiones sobre tecnología e igualdad de género? 

Creo que sigue habiendo muy baja representación presencial de mujeres jóvenes latinas en instancias internacionales. Invitan a personas muy adultas con cargos impresionantes -considero que es genial que participen- pero las niñas están liderando el STEM en Latinoamérica, la lucha por la brecha digital se está dando aquí, aquí están las protagonistas y no se les está incluyendo, son las niñas que están en espacios rurales, las que viven en comunidades indígenas, las que viven en islas, las que realmente necesitan que se les otorgue ese espacio y financiamiento para que su voz se dé a conocer en todo el mundo. 

Para mí, participar de instancias internacionales ha sido una oportunidad de conocimiento, de mundo, de otras culturas, de hecho, soy la primera persona de mi familia en conocer otro continente o viajar en avión. Pero he visibilizado en estas instancias internacionales que sigue habiendo una discriminación de clase; es súper difícil ver representación latina en espacios internacionales. 

Siempre te piden que estés hablando inglés. En lo personal, no me molesta, tengo un buen nivel de inglés, pero no es mi gente, no es mi lenguaje y a mí lo que me importa es llegar a mis vecinos, a mi territorio y es súper discriminatorio que todo lo que se hace a nivel internacional termine siendo redactado en inglés o grabado en inglés, con subtítulos en inglés. Las personas de Latinoamérica no tienen acceso a eso porque una cosa es que esté disponible en internet y otra es que esté disponible para su entendimiento. Entonces, eso ha sido una lucha constante de poder posicionar el español latino en las instancias internacionales en las que he participado. 

¿Qué consejo le darías a quienes quieren ser activistas? 

Tener otras amigas feministas y amigos activistas, creo que tener redes de apoyo es el principal factor de supervivencia, así de simple. Creo que el activismo, como todas las cosas, puede ser muy lindo, pero también tiene sus cosas terribles; tienes mucho más riesgo de morir y de desaparecer en un país latinoamericano siendo activista. También la gente cree que te conoce, opina sobre ti, todo el mundo te pide opinión, es super angustiante en muchos sentidos, partiendo de la “hiperconciencia” que existe de los problemas del mundo. 

Por ejemplo, yo estoy pensando todo el día en la crisis climática, así como también un problema constante en la cabeza de mis amigos activistas. Por eso es importante tener esas redes de apoyo con las cuales uno pueda conversar sobre lo que estamos viviendo. También es importante saber cuál es el límite porque creo que ningún tipo de activismo debería socavar nuestra integridad física y mental, asi que hay que tener redes de apoyo para establecer límites y así soportar esto juntas y juntos. 

¿Cómo sería para ti un futuro digital basado en la igualdad? 

Para mí, sería que el conocimiento científico y tecnológico sea valorado como una habilidad humana. Creo que el que siempre se separen las habilidades blandas de las duras, lo científico y humanista es lo que nos tiene en esta dicotomía de que no somos seres sintientes dentro de la tecnología o que hacemos tecnología sin sentido o que somos personas al servicio de la tecnología. Creo en un futuro digital más inclusivo que reconozca y entienda que somos humanos haciendo ciencia y tecnología. 

Un futuro digital en igualdad para mí sería con acceso universal sin brecha digital. Creo que como decíamos al principio, las problemáticas no se crean en el mundo digital, se crean en nuestro día a día. Entonces tendríamos que haber avanzado o eliminado todas las formas de violencia o discriminación dentro de las personas para que eso se visibilice en el área digital.

Fuente: Onumujeres

Sí a la Diversidad Familiar!
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