julio 03, 2022

¿De qué hablan las mujeres en la animación? Mulán, Frozen y otros 290 taquillazos bajo la lupa de Bechdel

Con el estreno de la última de los 'Minions', analizamos más de medio siglo de representación femenina en las películas de dibujos más famosas: las protagonistas ya no hablan solo de su príncipe azul


El cine de animación tiene una cuenta pendiente con las mujeres, tanto dentro como fuera de la pantalla. Los personajes femeninos han mejorado notablemente durante los últimos años gracias a ejemplos como Brave, Moana o la capitana Hawthorne de Lightyear. Pero tras las bambalinas la cosa cambia. La primera producción del líder absoluto en el sector, Pixar, que ha dirigido en exclusiva una mujer ha sido Red, de 2022. No es un dato menor. La representación importa y todo lo que se avanza dentro de los estudios repercute en el producto final, ese que consumen millones de niños y niñas que están configurando ahora su futura visión del mundo.

La conciencia sobre esto hace que las nuevas generaciones partan con ventaja, ¿verdad? Aunque se da por hecho que en las últimas décadas la igualdad ha dado un paso al frente en las cintas de animación, no siempre ocurre. Por suerte hay una forma de comprobarlo: el famoso test de Bechdel, creado por una dibujante de cómics en 1985 –lee aquí nuestra entrevista con ella–. La premisa es simple y su aprobado depende de tres factores: que haya dos mujeres con nombre en la película, que hablen entre ellas y cuyo diálogo no verse sobre un hombre. Su puesta en práctica, sin embargo, ya se complica.

Para comprobarlo, elDiario.es ha tomado una muestra de las 290 películas de animación más taquilleras de todos los tiempos y se han pasado por el filtro de Bechdel Movie List, una página colaborativa donde los usuarios completan un formulario y debaten en los comentarios cuando el resultado no está claro. Hay que tener en cuenta que las tres reglas de Bechdel son muy concretas y no dan cabida a los matices, por eso hay 122 películas aprobadas, 113 suspensas y 25 en discusión. Lee más detalle sobre cómo se hizo este análisis en la metodología.

Una de las películas que ha suscitado más debate es Mulán, de 1998. El personaje de la guerrera china fue un referente para las niñas de la época, sobre todo al compararlo con otras princesas Disney. Varios usuarios argumentan que las conversaciones que mantiene con otras mujeres, aunque sea para rebatirlas, giran entorno a los hombres, el matrimonio y cómo ser una buena esposa. Ocurre lo mismo con La novia cadáver (2005), de Tim Burton, sobre la que no hay un consenso por culpa del personaje de Víctor. En el caso contrario estaría Peter Pan (1953), que cumple por los pelos las tres reglas gracias a las escenas de Wendy con su madre o con la niña india.

Una de las cosas más interesantes es observar la evolución por épocas. En este caso, se han agrupado las cintas por lustros. Cabe destacar que no hay información disponible sobre si aprueban o no el test de Bechdel en muchas películas de la década de los 80 ni de las estrenadas en los últimos dos años, por lo que la proporción podría no ser del todo exacta.

Para comparar muestras similares, analizamos 43 películas de entre 2015 y 2019, y 48 películas de toda la década de los 90. Del primer grupo, más de la mitad (26) pasan el test, y otras 6 están al límite de hacerlo. En cambio, del medio centenar de cintas escogidas de los años noventa, sólo 18 aprueban el test y 3 están en discusión. Es un aumento significativo, teniendo en cuenta que los 90 fueron años muy prolíficos para la animación y a los que pertenecen películas icónicas para el imaginario colectivo, como Aladdin, El rey León, la primera Toy Story, Pocahontas, Anastasia o Hércules. De estas, las tres primeras no lo pasan y las tres últimas sí.

Lo que queda claro es que la animación es un sector masculinizado en cuanto a dirección. Independientemente de que aprueben o no el test de Bechdel, la mayoría de las películas de la historia han sido dirigidas por hombres o, como mucho y en algunos casos puntuales, tienen una codirección femenina. Las cintas dirigidas exclusivamente por mujeres se cuentan con los dedos de una mano: Los osos amorosos (1985), La vuelta al mundo de Alvin y las ardillas (1987), La película de Tigger y Winnie the Pooh (2000), Kung Fu Panda 2 (2011) y Red (2022)

Entre las codirigidas por hombres y mujeres, destacan en los últimos años Brave, Encanto y las dos partes de Frozen, películas que tienen como protagonistas a personajes femeninos. Este equilibrio de poderes no siempre ha sido del gusto de ellas. Brenda Chapman, que dirigió Brave, lo dejó claro a su salida de Pixar: “Era una historia que yo había creado, que provenía de un lugar personal, como mujer y como madre. Que me la arrebataran y se la dieran a otra persona, a un hombre, fue realmente angustioso en muchos aspectos”, escribió en The New York Times.

Un universo sin mujeres al mando

Películas de animación de todos los tiempos* dirigidas por mujeres, dirigidas por hombres y mujeres o dirigidas por hombres. Datos ordenados por lustros

Otro factor a tener en cuenta ha sido el del monopolio. El imperio que ostentó Disney durante todo el siglo XX se vio irrumpido por un boom de estudios y películas que no solo se dirigían al público infantil. En esta época también aterrizó en Occidente el cine de animación asiático, que dio una lección al norteamericano en cuanto a la representación de sus heroínas, como ocurre con El viaje de Chihiro y La princesa Mononoke. Pero si bien cuenta con numerosas dibujantes, en el estudio Ghibli no ha existido jamás una mujer directora.

La introducción de nuevos actores en el tablero provoca que la muestra se amplíe mucho desde el año 2000, momento en el que la animación se permitió incluir un rango de matices amplio y hablar directamente al espectador adulto.

Quizá por eso, desde finales de los 90 hasta ahora, hay más mujeres encargadas del guion, aunque distan todavía de sus homólogos masculinos. Sobre todo, de nuevo, es una rareza encontrar un diálogo o argumento escrito en exclusiva por una mujer. Destacan La Bella y la Bestia (1991), Los Rugrats: Vacaciones salvajes (2003), Frozen (2013), Frozen 2 (2019) o la ya mencionada Red (2022).

Más mujeres guionistas que directoras, pero también minoría

Películas de animación de todos los tiempos* guionizadas por mujeres, guionizadas por hombres y mujeres o guionizadas por hombres. Datos ordenados por lustros

Cabe señalar que en muchas de las películas consideradas de guion “mixto” la proporción de hombres y mujeres queda lejos de ser paritaria. Es el caso de Hércules (1 mujer y 4 hombres), Toy Story 2 y Cars (1 mujer y 3 hombres) o Monstruos contra Alienígenas (1 mujer de un equipo de 5 guionistas), entre otros ejemplos.

También encontramos algunas ocasiones donde pasa al contrario...pero son minoritarias. Ocurre en La novia cadáver (2 de sus 3 guionistas son mujeres), Brave (donde sus dos guionistas son mujeres, y una de ellas es también la directora), Spirit: indomable (3 mujeres y 1 hombre), o la última de Pixar, Red, cuyas dos guionistas son mujeres. Todas estas películas aprueban el test de Bechdel.

Hay que tener en cuenta que el test de Bechdel no es la prueba definitiva sobre la presencia de las mujeres en las historias cinematográficas. De hecho, en algunas de las cintas que no lo pasan, las mujeres adoptan un papel fundamental en la trama, como en Tarzán o Shrek. También ocurre lo opuesto: aprobarlo no asegura una representación rica y brillante de los personajes femeninos, como pone de manifiesto la figura de Wendy en Peter Pan.

La representación femenina en la animación a lo largo de los años

Listado de películas de animación de todos los tiempos* según si aprueban, no está claro o no aprueban el Test de Bechdel. En gris, aquellas para las que no hay información disponible. Datos ordenados por lustros

Aunque el test de Bechdel tiene poco más de 30 años y solo en la última década se ha empezado a usar como barrera para medir la igualdad en el cine, bebe de referentes más antiguos. Como Virginia Wolf, que ya en 1929, en Una habitación propia, reflexionó sobre la representación de la mujer en el arte.

“La galería de personajes ficticios son demasiado simples. Intenté recordar algún caso entre mis lecturas, donde las mujeres estuvieran representadas como amigas. Pero ellas son ahora, y lo fueron siempre, madres e hijas. Casi sin excepción se las muestra debido a la relación que tienen con los hombres. Era extraño pensar que todas las grandes mujeres de ficción fueran, hasta el día de Jane Austen, vistas no sólo desde el otro sexo, sino también únicamente en su relación con el otro sexo. Y qué pequeña es esa parte en la vida de una mujer…”.

En definitiva, no hay fórmula que sustituya a un estudio de género meditado y consciente. Pero Bechdel puede ser un primer paso para que los estudios y las academias de cine acaten su responsabilidad sobre la igualdad de género y los referentes. Por ejemplo, el Instituto del Film de Suecia la emplea desde 2013 para conceder a los largometrajes una calificación (A) que acredita su fomento de la igualdad de género. No es un mal comienzo.

Por cierto, en esta tabla puedes acceder a todo el listado de películas analizadas de manera más cómoda y rápida, ordenando la información por orden alfabético, por año, por si aprueba o no aprueba el test o por género de la dirección y del guion.

¿Cómo se hizo la selección de películas?

Metodología

Se extrajo de Box Office Mojo el listado completo de 710 películas de animación de todos los tiempos. Se agruparon por lustros y por ranking de recaudación total (datos en dólares no ajustados a inflación) y se seleccionaron las más taquilleras de cada época.

En algunos lustros, la muestra de películas seleccionadas por ranking de taquilla es demasiado pequeña; esto ocurre porque no existe información sobre si cumplen o no el test de Bechdel. En estos casos se escogieron otras películas del mismo periodo de menor recaudación pero conocidas y/o para las que sí exista información. (Por ejemplo: Akira es de las últimas en recaudación para el lustro '85 a '89, pero es mundialmente conocida y hay información sobre si cumple el test, por lo que se ha incluido en la selección).

También se incorporó manualmente una veintena de films muy populares pero que, por recaudación o por fecha, no se incluyen en el listado de Box Office Mojo (por ejemplo, las últimas de Pixar: Soul, Luca, Red, y otras míticas como Alicia en el país de las maravillas o Dumbo). De todas ellas, se seleccionó una muestra de 290 cintas representativas de cada año.

La búsqueda sobre si las películas seleccionadas aprueban o no el test de Bechdel se realizó en bechdeltest.com. Al tratarse de una plataforma colaborativa, algunas películas aparecen en su base de datos, por lo que se realizó esta selección manual. Por último, la información sobre la dirección y el guion se extrajo de las fichas individuales en Filmaffinity.

Fuente: Diario.es

Presentan exposición feminista en el Museo Amparo. Polvo de Gallina Negra. Mal de Ojo y otras recetas feministas estará en el recinto hasta el 14 de noviembre

Cartel con información de la exposición feminista Polvo de Gallina Negra. Mal de Ojo y otras recetas feministas. Creditos: Museo Amparo

Este fin de semana lánzate a ver la exposición feminista en el Museo Amparo contra la violencia y el machismo.

Se trata de “Polvo de Gallina Negra. Mal de Ojo y otras recetas feministas” que busca relevar a este grupo clave para el arte feminista latinoamericano, a casi 40 años de su fundación. La curaduría estuvo a cargo de María Laura Rosa y Julia Antivilo Peña.

El colectivo conformado por Mónica Mayer, Maris Bustamante y Herminia Dosal (esta última dejo el grupo al poco tiempo) tiene como objetivo impugnar la imagen tradicional de las mujeres, cuestionar su rol, denunciar la violencia y criticar el machismo imperante en México y en América Latina.

El colectivo se suma a otras agrupaciones artísticas mexicanas que comienzan a surgir desde los años setenta —y que dan origen a la llamada “generación de los grupos”— proponiendo acciones callejeras, piezas de arte correo y performance, intervenciones en diferentes medios de comunicación, todo ello abordado desde la ironía y el humor.
Publicación del Museo Amparo en su cuenta de Instagram sobre la exposición feminista.

Esta muestra es la primera antológica realizada sobre su trabajo y sus vínculos con el artivismo feminista latinoamericano. En la exposición se presentarán obras clave, documentos y afiches. También se expondrán cartas y fotografías pertenecientes a archivos de instituciones mexicanas y argentinas, así como de las artistas Maris Bustamante y Mónica Mayer.

La exposición feminista en el Museo Amparo consta de tres momentos:De antes de aquellos polvos (1977–1983) selección de piezas que exponen la carrera individual de ambas artistas
Polvo de Gallina Negra (1983–1993) donde se exhibirá una selección documental, fotográfica y de videos que registran acciones del grupo
Pospolvo. Reactivaciones (1993–2020) donde las curadoras dan cuenta de cómo han continuado las carreras personales y colectivas de cada integrante

Polvo de Gallina Negra. Mal de Ojo y otras recetas feministas estará en las salas de Museo Amparo del 2 de julio al 14 de noviembre de 2022.



Fuente: Periódico Central

julio 02, 2022

‘¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?’, de #KatrineMarçal

  • El padre de la ciencia económica se olvidó de toda la esfera de los cuidados a la hora de construir su teoría
  • La autora defiende que las mujeres han trabajado siempre, lo que ocurre es que en las últimas décadas han cambiado de trabajo
¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Una historia de las mujeres y la economía
Katrine Marçal, DebateBarcelona2016

"Dicen que Ginger Rogers era capaz de hacer lo mismo que Fred Astaire, con la particularidad de que lo hacía hacia atrás y con tacones altos". Es una de las metáforas del libro de Marçal que acaba de ser publicado en castellano. Un libro atractivo, desde el título hasta las notas a pie de página. Un libro que tiene la particularidad, tan difícil de conseguir, de que puede leerse (y disfrutarse) indistintamente por alguien que quiera comenzar el estudio de la economía feminista, por una persona experta en la materia o por cualquier persona curiosa que quiera tener una mirada fresca sobre la actualidad y el mundo que nos rodea.

Marçal nos presenta al hombre económico, un clásico en la economía feminista, con todos los detalles posibles, desde su nacimiento hasta su madurez y, como si no hubiesen pasado los años por él, nos asegura que "ha tomado las riendas". Tras la crisis de 2008, el homo economicus, no se ha ido, todo lo contrario, se ha hecho fuerte, ha ganado autoridad y poder y amenaza con cerrar todas las salidas a la crisis de los cuidados que las sociedades actuales tienen encima y a la que no consiguen dar solución.

La autora, periodista sueca afincada en Londres desde donde trabaja como jefa de opinión de Aftonbladet, periódico relevante donde escribe sobre política, economía y feminismo, se remonta al comienzo de las teorías de Adam Smith y las va rebatiendo, una a una, con inteligencia e ironía. Así, explica que mientras Smith teorizaba sobre "la riqueza de las naciones" y convencía a la sociedad del momento de que el libre mercado era la mejor manera de crear una economía eficaz; mientras aseguraba que "la mano invisible" que mueve el mercado es el interés propio e introducía ideas revolucionarias y radicales acerca de la libertad y la autonomía; mientras escribía "No de la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero, sino de sus miras al interés propio, es de quien esperamos y debemos esperar nuestro alimento", Smith, estaba pasando por alto un "pequeño detalle": las mujeres. Es decir, el padre de la ciencia económica construyó sus teorías, no solo con ceguera de género, sino contando un relato absolutamente falso sobre la realidad que vivía todos los días.

Detalla Marçal que Smith nunca se casó, que vivió la mayor parte de su vida con su madre que era quien se encargaba de la casa y que incluso le siguió cuando él tuvo un traslado de residencia por motivos laborales. La madre de Smith, que se llamaba Margaret Douglas, dedicó toda su vida a cuidar de su hijo independientemente de donde él se estableciera. Es decir, Smith se olvidó de que si tenía la cena todos los días en la mesa era gracias al trabajo de su madre. Smith, se olvidó de toda la esfera de los cuidados a la hora de construir su teoría económica.

Ese pequeño olvido ha supuesto la exclusión del cuidado del área económica, un trabajo que Smith mantuvo invisible y que continúa sin ser ni valorado ni remunerado y que sin embargo, es lo que hace posible que el mundo funcione.

Marçal destaca tres ideas fundamentales en su libro. La primera, que las mujeres han trabajado siempre, lo que ocurre es que en las últimas décadas han cambiado de trabajo. Han pasado de trabajar en el hogar a ocupar puestos en el mercado laboral, comenzando a recibir una remuneración por su esfuerzo. Esto supone un cambio social y económico enorme: la mitad de la población ha trasladado el grueso de su actividad de la esfera doméstica al mercado. Hemos saltado de un sistema económico a otro sin darnos realmente cuenta del salto.

En segundo lugar, la autora destaca que si queremos conseguir una vida sostenible, tenemos que acabar con el hombre económico, ese personaje ficticio, descrito por la economía como un ser humano que, como si en realidad fuera una seta, surge de la tierra sin necesidad de nadie, sin cuidar a nadie ni ser cuidado. Para conseguir una vida sostenible debemos urgentemente cambiar de paradigma y tener en cuenta que el ser humano nace de una mujer, necesita cuidados y atención durante los primeros años de su vida y después, a lo largo de toda su existencia, tiene necesidades básicas (higiene, alimentación...) que ha de satisfacer y para las que tiene que emplear tiempo, energías y conocimiento. Y por si todo esto fuese poco, a lo largo de toda la vida, las enfermedades, los accidentes, las distintas limitaciones propias de la existencia en cualquier persona hacen que realmente, el ser humano tenga necesidades de cuidar y ser cuidado desde que nace hasta que fallece.

Por último, la tercera idea relevante que plantea Marçal es lo que ella misma denomina "el secreto mejor guardado del feminismo", a saber: "Lo relevante que un enfoque feminista resulta a la hora de buscar una solución a nuestros principales problemas económicos convencionales. El enfoque feminista afecta a todos los aspectos, desde el problema de la desigualdad al del crecimiento de la población, desde el debate acerca de las prestaciones sociales a la cuestión medioambiental y a la escasez de cuidadoras a la que pronto habrán de enfrentarse nuestras envejecidas sociedades". En una sola frase, el feminismo, como solución a los problemas más graves que enfrenta nuestra sociedad. Saber quién le hacía la cena a Adam Smith es un conocimiento imprescindible para acabar con la desigualdad.

Nuria Varela es periodista y escritora. 
Fuente: Infolibre

Mujeres y abuso de poder: las tareas invisibles que alimentan la vida


En sitios como Intag, en la sierra norte del Ecuador, las mujeres que dedican la mayoría de su tierra a la alimentación del hogar, tienden a preservar y a reproducir las semillas locales. Para ellas, las semillas son más que un insumo. Tanto es así, que mantienen relaciones afectivas con las semillas (Fuentes Flores, Morán Salazar y Hill, 2013).

Esta relación entre las semillas y las mujeres prevalece independientemente del tamaño de las unidades de producción y la falta de incentivos para conservarlas (Altamirano, Aguinaga y de la Torre, 2013). El trabajo agropecuario se precariza cada vez más por la escasa disponibilidad de tierra, por la dificultad de acceso a riego y a fuentes de fertilización del suelo.

Sin embargo, el trabajo agropecuario de las mujeres rurales logra combinar la alimentación de la familia y la generación de recursos económicos (Fuentes Flores, Morán Salazar y Hill, 2013). Así lo evidencian los datos de la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua (ESPAC) del 2020, en los cuales se evidencia que los 40 cultivos producidos por la fuerza de trabajo femenino no remunerado combina: alimentos frescos, cultivos de cadenas de valor y cultivos para la exportación (ver Figura 1).

Pero, ¿por qué centrarnos en las mujeres no remuneradas? En primera instancia, la misma ESPAC ofrece una respuesta. El trabajo de 658 mil mujeres, de un total de 768 mil trabajadoras agropecuarias, no es remunerado. Es decir, el 85.7% de las mujeres que realizan actividades agropecuarias no reciben una remuneración por sus actividades productivas. Esta realidad no es producto de la pandemia sino representa un entramado estructural (ver Tabla 1).

En este punto cabe preguntarnos: ¿el empleo de las mujeres rurales tiene como principales características la falta de remuneración y la actividad agropecuaria? Podemos encontrar una posible respuesta a través de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU). Es relevante aclarar que, en ciertas ocasiones, los valores que reportan las estadísticas oficiales pueden esconder el verdadero número de mujeres trabajando en tareas agropecuarias, debido a que estas actividades son consideradas como parte de las tareas del mantenimiento del hogar (Deere, 2005).

La ENEMDU señala que, para diciembre de 2021, más de 2,83 millones de mujeres habitaban en zonas rurales. De ellas, poco más de 911 mil eran menores de 15 años (32,1%) (INEC 2022a). Bajo las métricas oficiales, más de 1,92 millones de mujeres se encuentran en edad para trabajar. Sin embargo, ¿cuántas mujeres logran acceder a un empleo?(3) Entre el 2016 y el 2021, la tasa de mujeres(4) con empleo nunca superó el 63,3% (2019), la llegada de la pandemia redujo esta tasa a 60,6% (2021) (INEC 2018b, 2022b).

Si 6 de cada 10 mujeres rurales indican tener un empleo, ¿a qué tipo de empleo acceden? Las cifras no son precisamente alentadoras, pues 1 de cada 3 mujeres tiene un empleo no remunerado (ver Figura 2). Si bien la cifra puede parecer que se reduce tras la pandemia, el aumento de personas con empleo no se dio en el empleo adecuado pues su tasa pasó de 11,6% en 2019 a 10,9% en 2021 (INEC 2022b).

Como primer paso, evidenciamos que el empleo no remunerado tiene un gran peso en las mujeres rurales. Ahora nos queda resolver la incógnita sobre el peso de las actividades agropecuarias. Según la ENEMDU, previo al confinamiento por la pandemia de la COVID-19, el 69,8% de mujeres reportaron tener un empleo en la rama de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (INEC 2020a).

Esta cifra se incrementó para diciembre de 2021: más del 73% reportó ubicarse en esta rama (INEC 2022a). Este argumento se dio como resultado de los rezagos de la pandemia, pues las ramas con mayor deserción durante los dos años fueron: servicio doméstico, actividades de alojamiento, y servicios de comida, industria manufacturera (INEC 2020a, 2022a).

Con estas estadísticas se puede ver que, tanto los empleos no remunerados, como los empleos asociados a la actividad agropecuaria, caracterizan el acceso a empleo de las mujeres rurales. Siendo así, hay que resaltar que la actividad en las unidades de producción agropecuaria está rodeada de un sinnúmero de tareas remuneradas y no remuneradas sin las cuales no se pueden sostener los hogares ni tampoco el sistema de producción actual (Fuentes Flores, Morán Salazar, Hill, 2013; Altamirano, Aguinaga, de la Torre, 2013; Recalde, 2020; Santillana Ortiz, 2021).

Según Altamirano et al. (2013), esta sobrecarga de labores surge como resultado de la división sexual del trabajo, la cual rige cómo se distribuye el tiempo de las mujeres. De hecho, la combinación de las tareas de cuidado y las tareas productivas empuja a las mujeres a empleos a medio tiempo, en los que por lo general enfrentan condiciones precarias sin acceso a seguridad social (Pillajo, 2013; Peñaherrera, Acurio y Trávez Cantuña, 2021). Además, a decir de Valdés Subercaseaux (2015), la participación de las mujeres rurales en las cadenas productivas y de agro exportación debilita el tejido social que puedan tener, lo cual restringe las posibilidades de organizarse ante las condiciones precarias de estos empleos.

Por otra parte, hay que resaltar que las mujeres están comprometidas con la supervivencia de lo comunitario (Peñaherrera, Acurio y Trávez Cantuña, 2021). Un ejemplo se dio con la llegada de la pandemia, la cual incrementó aún más la amplia carga de labores de las mujeres en el campo ecuatoriano. Así, la pandemia fue enfrentada no sólo con el incremento de la producción agropecuaria para su propia alimentación, sino también a través del tejido de redes de solidaridad que ayudó a la movilización de los alimentos entre comunidades y familias (Valencia Castro, Artacker y Santillana Ortiz, 2020).
A manera de cierre

En su mayoría, la participación de las mujeres rurales en la actividad agropecuaria no tiene una remuneración económica. Peor aún, en algunos casos, el trabajo femenino tampoco es reconocido como necesario para la reproducción de la vida. Basta enlistar los 7 productos cultivados en manos de mujeres (cacao, papa, maíz suave seco, plátano, maíz suave choclo y habas) para observar esta dualidad en el uso de la superficie, tanto para la alimentación como para la generación de recursos económicos.

Adicionalmente, el rol femenino en la conservación de las semillas garantiza la preservación de nuestra memoria colectiva, nuestra identidad y nuestro patrimonio agrobiodiverso. El tiempo dirá hasta cuándo las estrategias de resiliencia de las mujeres pueden seguir adaptándose a este sistema que, al tiempo que las oprime e invisibiliza, también pone en riesgo la Soberanía Alimentaria del país.

David Singaña
Fuente: https://ocaru.org.ec/

Notas

*Sobre el AUTOR: David Singaña Tapia es un investigador asociado al IEE-OCARU, Economista por la Es- cuela Politécnica Nacional, con estudios de posgrado en Desarrollo Territorial Rural por FLACSO Ecuador.

1. A manera de aclaración: sé que las mujeres no requieren que alguien más hable por ellas y tampoco pretendo hacerlo en este boletín, esta tarea es propia de los trabajos que se citan a lo largo del documento. Soy consciente de las limitaciones que puedo tener al analizar el trabajo no remunerado de las mujeres rurales desde mi posición y habrá otras tantas limitaciones de las que aún no soy consciente. No obstante, este boletín busca dotar de información a sus lectorxs para generar reflexiones sobre el debate de la precarización laboral de las mujeres rurales.

2. El total para los años 2017 y 2016 incluye a las zonas no deli- mitadas consideradas para esos años, y se excluyen esos valo- res a nivel de cada región natural.

3. El empleo podía ser: empleo adecuado, subempleo, empleo no remunerado, otro empleo no pleno, empleo no clasificado.

4. A partir de ahora, cuando se habla de mujeres nos re- ferimos a mujeres mayores de 15 años según los paráme- tros de la ENEMDU.

5. Los datos de 2016 a 2018 corresponden a datos mensuales de junio de cada año.

6. Los datos de 2019 y 2021 responden a la ENEMDU acumulada de cada año.

7. Se excluyen del análisis los datos de 2020 debido al cambio metodológico en el levantamiento de la información.



Referencias

Altamirano, María Isabel, Margarita Aguinaga, y Tanya de la Torre. 2013. “Soberanía ali- mentaria, trabajo y soberanía del cuerpo.” En Soberanía Alimentaria y Mujeres, 45-64. Quito: Instituto de Estudios Ecuatorianos.

Deere, Carmen. 2005. The feminization of agriculture? Economic restructuring in rural Latin America. En UNRISD Occasio- nal Paper No. 1. Geneva: United Nations Research Institute for Social Development (UNRISD).

Fuentes Flores, Magadalena, Carmelina Morán Salazar, y Dana Hill. 2013. “Las mujeres y su relación con la tierra en Cotacachi.” En Soberanía Alimentaria y Mujeres, 11-44. Quito: Instituto de Estudios Ecuatorianos.

INEC. 2017. Índice de Publicación ESPAC 2016. En Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua, editado por Insti- tuto Nacional de Estadística y Censos. Quito.

INEC. 2018a. Índice de Publicación ESPAC 2017. En Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua, editado por Instituto Nacional de Estadística y Censos. Quito.

INEC. 2018b. Tabulados Marco Oficial ENEM- DU 2018. Quito: Instituto Nacional de Estadística y Censos.

INEC. 2019. Tabulados ESPAC 2018. En Encues- ta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua, editado por Instituto Nacional de Estadística y Censos. Quito.

INEC. 2020a. Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo | Diciembre 2019. editado por Instituto Nacional de Estadís- tica y Censos. Quito.

INEC. 2020b. Tabulados ESPAC 2019. En En- cuesta de Superficie y Producción Agrope- cuaria Continua, editado por Instituto Na- cional de Estadística y Censos. Quito.

INEC. 2021a. Encuesta de Superficie y Produc- ción Agropecuaria Continua (ESPAC) 2020. editado por INEC. Quito.

INEC. 2021b. Tabulados ESPAC 2020. En En- cuesta de Superficie y Producción Agrope- cuaria Continua, editado por Instituto Na- cional de Estadística y Censos. Quito.

INEC. 2022a. Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo | Diciembre 2021. editado por Instituto Nacional de Estadís- tica y Censos. Quito.

INEC. 2022b. Tabulados – Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo acu- mulada | Indicadores de mercado laboral, 2019 – 2021. Quito: Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Peñaherrera Acurio, Sandra, y Johana Trávez Cantuña. 2021. “Las mujeres rurales y su aporte al desarrollo comunitario de Coto- paxi.” En Economía para cambiarlo todo. Feminismos, trabajo y vida digna, editado por Alejandra Santillana Ortiz, Karla Vizue- te, Paula Serrano y Nora Fernández Mora, 173-186. Quito: Friedrich-Ebert-Stiftung Ecuador FES-ILDIS, Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Pillajo, Amparo. 2013. “Nuestra economía, nuestra autonomía, nuestro trabajo y so- lidaridad para la vida.” En Soberanía Ali- mentaria y Mujeres, 75-94. Quito: Instituto de Estudios Ecuatorianos.

Recalde, Valeria. 2020. Relaciones de género en el campo y la economía del cuidado. coor- dinado por Stalin Herrera y Belén Valencia. Quito: Instituto de Estudios Ecuatorianos.

Santillana Ortiz, Alejandra. 2021. Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras. En Ni Cabida, conducido por Ivana Szerman. Buenos Aires: Nacional Podcasts. Dispo- nible en: https://open.spotify.com/episode/5UPObMP0CVCsBsTrlNxZH3?si=-c4733933ed324f06

Valdés Subercaseaux, Ximena. 2015. “Femini- zación del empleo y trabajo precario en las agriculturas latinoamericanas globaliza- das.” Cuadernos de Antropología Social 41 (41).

Valencia Castro, Belén, Tamara Artacker, y Ale- jandra Santillana Ortiz. 2020. En el centro la vida: Mujeres Rurales tejiendo cuidado y movilización. En Cuadernos de reflexión, editado por Instituto de Estudios Ecuato- rianos. Quito.


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