junio 01, 2026

La historiadora Victoria Bateman: "Limitar a las mujeres es el primer paso hacia el colapso económico y social"


La historiadora económica Victoria Bateman posa con su libro 'Económicas. Mujer, riqueza y poder' durante su estancia en Madrid en mayo de 2026. Imagen cedida por Ático de los Libros


La historiadora británica Victoria Bateman reivindica el liderazgo económico de las mujeres en Económica. Una historia global de mujeres, riqueza y poder, una investigación en la que concluye que "limitar a las mujeres nunca ha traído prosperidad" y que ha sido, invariablemente, "el primer paso hacia el colapso económico y social".

En esta ambiciosa obra (Ático de los Libros) —que analiza la aportación de las mujeres desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI— Bateman desmonta el lema categórico con el que influencers de la llamada "manosfera", como el estadounidense Justin Waller, adoctrinan a millones de jóvenes en redes sociales: Los hombres construyen, inventan y mantienen la sociedad. Eso es un hecho.

"La historia económica ha sido escrita por hombres, para hombres y sobre hombres por demasiado tiempo, creando la impresión de que la prosperidad moderna ha sido construida por los esfuerzos exclusivos de los hombres y eso es un relato peligroso. Las mujeres construyen, inventan y mantienen la sociedad. Eso es un hecho", explica Bateman en una entrevista con Efeminista.

La autora lucha contra esta falacia mediante la arqueología y la economía en un recorrido histórico por el legado de decenas de mujeres de todo el mundo que han sido un motor económico fundamental para la humanidad.

Un mensaje "profundamente peligroso"

Para Bateman, silenciar el papel histórico de las mujeres e interiorizar la falacia de influencers como Waller es "profundamente peligroso", ya que tiene consecuencias políticas directas en el presente al transmitir a las nuevas generaciones la falsa idea de que, si los varones levantaron la civilización en solitario, despojar hoy a las mujeres de sus derechos no supondría ninguna pérdida real para el progreso del mundo.

"Si creemos que las grandes civilizaciones del pasado fueron construidas solo por hombres, ¿qué tenemos que perder si damos marcha atrás a los derechos de las mujeres en la actualidad?", reflexiona.

Combatir ese mito, incide, es vital para evitar que la igualdad de género sea vista como una "moda pasajera" que va en contra de la evolución humana. Económica —Libro del Año para el Financial Times— se erige así como un recordatorio contundente basado en la evidencia empírica de que las mujeres han contribuido al impulso y progreso de la civilización desde sus orígenes.

Los nombres propios de la prosperidad global

Bateman documenta en su trabajo que la exclusión sistemática de las mujeres de los libros de historia es una injusticia y “una profunda inexactitud”.

Lejos de ser mujeres exclusivamente dedicadas a los cuidados y al hogar como amas de casa —un concepto que, como concreta la historiadora, es "una invención bastante moderna, del siglo victoriano"—, las mujeres siempre han sostenido la producción. Para conocer a algunas de las protagonistas de la historia económica, Bateman propone un recorrido global en su obra.

A lo largo de la historia, encontramos a mujeres liderando todos los sectores productivos. El viaje del libro arranca en la Edad de Piedra en Perú, donde ellas constituían el 40 % de quienes cazaban grandes presas, según los últimos hallazgos.

Siglos más tarde, en Pompeya, la magnate inmobiliaria Julia Félix levantó un emporio comercial propio, mientras que en La Meca, las fructíferas rutas de caravanas de la empresaria Jadiya —quien contrató, se casó y financió al joven Mahoma— fueron el motor financiero que permitió la expansión del islam.


Moneda de oro del reinado de Shajar al-Durr, la esclava que se convirtió en la primera gobernante mujer del Egipto islámico. Imagen incluida en el libro 'Económica' de Victoria Bateman, cedida por Ático de los Libros

Bateman destaca que el poder económico de las mujeres nunca ha conocido fronteras ni orígenes sociales. Lo demuestra la pirata y estratega Ching Shih, quien pasó de "trabajar en un burdel flotante en el puerto de Cantón" a comandar la Flota de la Bandera Roja para controlar el comercio en el mar de la China Meridional. De igual magnitud es el liderazgo de la comerciante y aristócrata Madam Tinubu, que dominó el mercado de África Occidental en la Nigeria del siglo XIX.

Ya en la era contemporánea, el tesón de la mecánica y pionera Bertha Benz financió el desarrollo del primer automóvil con su propio capital y demostró la viabilidad de la automoción, sentando las bases de esta industria en Alemania.

Estas conquistas, subraya Bateman, son el hilo conductor de una emancipación económica que llega hasta las luchas del siglo XXI, donde las mujeres siguen peleando por cerrar la brecha salarial, progresar económicamente y asegurar que las nuevas revoluciones tecnológicas no vuelvan a relegarlas.
La independencia femenina, motor del capitalismo

Uno de los grandes paradigmas que Bateman rompe en su obra es el origen del capitalismo. Durante décadas, los historiadores han intentado explicar por qué Occidente acabó superando el crecimiento de regiones que históricamente habían sido mucho más prósperas, como China, India u Oriente Medio. Sociólogos como Max Weber atribuyeron este éxito a la "ética protestante", pero según Bateman, esta ceguera académica tiene una causa simple: los investigadores solo se fijaban en la vida de los hombres.


"Si comparamos a un campesino europeo con uno chino o indio de hace siglos sus vidas eran casi idénticas. La diferencia abismal residía en las mujeres", apunta.

Mientras que en Oriente se normalizó el matrimonio infantil —que las convertía en prisioneras y esclavas productivas de sus propias familias—, en el noroeste de Europa las jóvenes comenzaron a salir a trabajar y a ganar su propio salario y "pudieron tomar sus propias decisiones sobre cuándo y con quién casarse", detalla Bateman.

"Creo que las libertades de las mujeres están en la ruta del aumento del mundo occidental", explica la experta.

Esta libertad, incide la autora, desencadenó un efecto dominó que cambiaría su mundo: al casarse más tarde —a mediados de su veintena—, las familias eran más pequeñas y el crecimiento demográfico se ralentizó. Esta escasez relativa de mano de obra forzó los salarios al alza, lo que a su vez obligó a las empresas a utilizar máquinas nuevas que ahorraran costes laborales.

Así, describe, de la libertad de decisión de las mujeres nació la Revolución Industrial. Además, lejos de ser sujetos pasivos, hacia el año 1900, una cuarta parte de todas las acciones de la bolsa británica y un tercio de los inversores ferroviarios estaban en manos femeninas.
La reacción patriarcal como ruina de los imperios

Bateman documenta cómo la caída de las grandes civilizaciones está intrínsecamente ligada a la represión de las mujeres.

"No se puede entender el ascenso y la caída del mundo romano sin pensar en el aumento y la caída de los derechos de las mujeres", subraya.

Cuando los imperios se enriquecen, narra, suele surgir una reacción patriarcal para afianzar el control sobre la herencia y los cuerpos femeninos. Ocurrió en Roma cuando los emperadores como Augusto excluyeron a las mujeres de la banca y priorizaron su rol reproductivo, drenando la vitalidad de la economía romana antes de su declive.

Ocurrió también en China, donde la producción textil de las mujeres —como la fabricación de seda en sus propios hogares— fue vital no solo para el imperio, sino para la economía mundial. Para arrebatarles este enorme valor económico y afianzar el control sobre ellas, se impuso la práctica del vendado de pies, inmovilizando a las mujeres y frenando el desarrollo de China frente a Occidente.
Construir el futuro desde la unión

Mirando hacia el futuro, Bateman alerta de que, si bien el progreso tecnológico de siglos pasados favoreció eventualmente la integración, la actual revolución de la inteligencia artificial (IA) encierra un potencial peligro.

Si la IA desvaloriza el intelecto humano, señala Bateman, se corre el "enorme riesgo de que las mujeres regresen a un escenario donde se la juzgue y explote únicamente por sus capacidades biológicas y reproductivas".

Además, señala que esta disrupción podría invertir las brechas laborales actuales de forma que el trabajo intelectual y la experiencia acumulada perderían valor económico drásticamente frente a la fuerza física y los trabajos manuales, alterando por completo la estructura social.


Trabajadoras de los cuidados protestando por los bajos salarios y las condiciones laborales en una manifestación en Nueva York. Imagen incluida en el libro 'Económica' de Victoria Bateman, cedida por Ático de los Libros

El relato de Económica es un reconocimiento a las mujeres del pasado y del presente y, al mismo tiempo, un escudo frente a la misoginia contemporánea. Ante discursos que cuestionan el feminismo, el mensaje de la autora se apoya en milenios de evidencia empírica.

"Yo les diría que no es posible construir una civilización próspera y pacífica a menos que las mujeres tengan los mismos derechos y libertades que los hombres", concluye Bateman.

La historiadora aboga por la defensa de una democracia real y un futuro económico viable, algo que, dice, solo puede sostenerse si reconocemos a quienes —como reza el célebre proverbio feminista chino popularizado por Mao Zedong— siempre han sostenido literalmente la mitad del cielo.

Por Gema Mañogil
Fuente: Efeminista

mayo 31, 2026

Mónica Xavier fue electa presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA para el período 2026-2029

 

La elección significa “un reconocimiento al compromiso histórico de nuestro país con la promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género”, afirmó la directora de Inmujeres.

La capital de Estados Unidos, Washington DC, fue esta semana sede de la cuadragésima Asamblea de Delegadas de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se realiza cada tres años y que esta vez tuvo como principal eje temático los derechos económicos de las mujeres, bajo el lema “Es tiempo de saldar la deuda”.

El evento, que empezó el miércoles y terminó este viernes, reunió a ministras y autoridades de las instituciones rectoras de políticas de género de los países de la región, así como a representantes de organismos internacionales y de la sociedad civil. En nombre de Uruguay asistió la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Mónica Xavier, que durante la última jornada fue electa nueva presidenta del Comité Directivo de la CIM para el período 2026-2029.

“La elección de Uruguay a la presidencia de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA significa un reconocimiento al compromiso histórico de nuestro país con la promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género como condición indispensable para alcanzar democracias plenas, la paz y la justicia social”, señaló Xavier, desde Washington, en declaraciones a la diaria. “También refleja el liderazgo regional del país en el impulso de políticas públicas orientadas a la igualdad de género y el fortalecimiento de la autonomía económica, política y física de todas las mujeres, así como en la incorporación transversal de la perspectiva de género y generaciones con enfoque interseccional en el diseño, implementación, seguimiento y evaluación de las políticas públicas”, agregó.

La titular de Inmujeres adelantó que, durante este período al frente de la CIM, Uruguay “promoverá una agenda hemisférica centrada en el fortalecimiento de la articulación, el diálogo político entre estados y con las organizaciones de mujeres y feministas, la generación de consensos y la construcción de herramientas concretas para el fortalecimiento institucional de los mecanismos para el adelanto de las mujeres, la prevención, atención y erradicación de todas las formas de violencias y discriminación por motivos de género, el cierre de las brechas estructurales de desigualdad y la defensa de la participación paritaria de las mujeres”.

Además de elegir presidenta, la Asamblea de Delegadas votó a las otras ocho integrantes del Comité Ejecutivo de la CIM, que se reúne una o dos veces al año para dar seguimiento a la implementación del Plan Estratégico –también definido en esta instancia trienal– y tratar otros asuntos.

En el encuentro de este año, el foco estuvo puesto en los temas inclusión laboral y emprendimiento, inclusión financiera y digital, una base desde la que se definieron acciones que permitan a los países “saldar una deuda que no es solo con las mujeres, sino con la democracia, el desarrollo y la sociedad en su conjunto”, señala la comunicación institucional de la OEA.
Historia y funciones de la comisión

Creada en 1928 en el marco de la Sexta Conferencia Panamericana, la CIM fue el primer organismo intergubernamental con el objetivo de promover la protección de los derechos de las mujeres. Una década después se convirtió en una organización permanente y en 1948, cuando se fundó la OEA, quedó bajo su órbita.

Entre sus funciones principales, se encarga de “apoyar a los estados miembros, a solicitud de estos, en el cumplimiento de sus respectivos compromisos internacionales e interamericanos sobre los derechos humanos de las mujeres y la equidad e igualdad de género”, y a respaldar sus “esfuerzos para promover el pleno e igual acceso, participación, representación, liderazgo e influencia de las mujeres en los ámbitos civil, político, económico, social y cultural”, según se lee en el sitio web oficial. A su vez, tiene como objetivo “promover la participación y el liderazgo de las mujeres en la planificación e implementación de políticas y programas públicos” y “asesorar” a la OEA “en todos los asuntos relacionados con los derechos de las mujeres y la igualdad de género”.

Uno de los hitos principales de la comisión fue haber impulsado el proyecto que luego se convirtió en la hoy emblemática Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que la Asamblea General de la OEA aprobó en Belém do Pará, en Brasil, en junio de 1994.

Fuente: La Diaria.es


mayo 30, 2026

La miopía del mercado laboral chileno y la elasticidad de las mujeres a cargo de los cuidados: el inminente desplome de la fuerza social del trabajo

La realidad del trabajo productivo en el mercado laboral en Chile expone una contradicción muy grave en términos de reproductividad demográfica: mientras la capacidad de reemplazo generacional de la población se ha colapsado a un mínimo histórico provisional de 0,99 hijo(a)s por persona —lo que significa que cada nueva cohorte de recién nacido(a)s representa menos de la mitad de la generación de sus progenitores—, la tasa de desempleo de las mujeres ha superado los dos dígitos, situándose en un preocupante 10,2%, una cifra mucho más alta que la de los hombres (Instituto Nacional de Estadísticas [INE], 2026a, 2026b). 

Esta pérdida drástica de la reproductividad poblacional responde a que el mercado laboral impone una severa penalización a la responsabilidad de los cuidados, principalmente a cargo de las mujeres. La maternidad tiene un costo directo en las condiciones laborales de las mujeres, ya que el mandato normativo cultural de la división sexual del trabajo se impone en leyes complementarias de corresponsabilidad social/parental de los cuidados (Contreras y Plaza, 2010, y Perticará y Bueno, 2023). En consecuencia, se produce un desequilibrio entre el ciclo reproductivo de la sociedad y el ciclo productivo de la economía.

 

De acuerdo con Claudia Goldin (2021), la arquitectura del mercado laboral moderno premia de forma desproporcionada los "trabajos voraces" (greedy jobs), aquellos que exigen disponibilidad absoluta y jornadas rígidas que no dan cabida a negociar la flexibilidad de horarios. Entonces, cuando las dinámicas familiares demandan tiempo de cuidado, las mujeres ceden su trayectoria laboral para asumir la crianza y los cuidados familiares, ensanchando la brecha salarial y de ocupación frente a los hombres. Esto refleja lo que Joan Tronto (2013) define como una "irresponsabilidad privilegiada", donde el mercado formal y los hombres se desentienden de la vulnerabilidad biológica e intrínseca del ser humano, delegando de manera invisible la carga ética, económica y física de sostener la vida humana en las mujeres.

 

Durante los últimos treinta años en Chile, la baja natalidad se ha visto influida por la sobrecarga de cuidados que recae en las mujeres y la falta de flexibilidad del mercado laboral. En particular, el mercado laboral, con una mirada cortoplacista, ha castigado la contratación de mujeres en edad reproductiva, provocando la reversión del crecimiento vegetativo de la población, tal como se expone en el gráfico a seguir:

 

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Asimismo, las leyes, como mecanismos normativos permeados por la división sexual del trabajo, han regulado complementariamente la responsabilidad de los hombres para hacerse cargo de la crianza y ejercer los permisos de responsabilidad familiar. Tampoco el Estado garantiza el carácter universal de los cuidados como derecho—un ejemplo crítico es el artículo 203 del Código del Trabajo, que solo da derecho a sala cuna si la empresa tiene más de 20 trabajadoras—(Código del Trabajo, 1931, y Perticará y Bueno, 2023). Por eso, no es de extrañar que el 94,5% de las mujeres que se encuentran económicamente inactivas no busquen un empleo en el mercado formal debido a responsabilidades familiares permanentes (Instituto Nacional de Estadísticas, 2025).


En la práctica, al no existir un diseño legal que fomente una corresponsabilidad parental efectiva —que obligue a un reparto equitativo del tiempo de crianza entre padres e hijo(a)s e involucre activamente a los hombres— ni una corresponsabilidad social —donde el Estado y las empresas asuman de manera colectiva el soporte de los cuidados—, las mujeres enfrentan una severa pérdida de oportunidades en el empleo formal, viéndose forzadas a retrasar su ciclo reproductivo para intentar proteger su desarrollo laboral. Dado que, la brecha de la participación laboral es negativa para mujeres a cargo de hijo(a)s de menos de 5 años, como a continuación se indica en el gráfico:


Gráfico 2: Brecha de participación laboral por sexo a cargo de cuidados de <5


 

En la misma sintonía, los datos recientes del registro del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida 2025) muestran que, de un total de 216.000 personas inscritas para ejercer labores de cuidado (no remuneradas) como parte de un vínculo familiar, el 85,7% corresponde a mujeres y el 14,3% a hombres. Una situación que evidencia que las mujeres sostienen el peso de asistir a personas mayores, personas con discapacidad o integrantes del hogar con diferentes grados de dependencia, de moderada a severa, ya que la sociedad da por hecho que es parte de su deber social y que como trabajo reproductivo está fuera de las fronteras de la producción de la economía para ser remunerado. En el siguiente gráfico se observa esta desigual distribución:

 

Gráfico Nº 3: Distribución por sexo en el cuidado de personas mayores, con discapacidad o dependencia (2025)



 

Desde esta perspectiva, la desigual responsabilidad de los cuidados destruye la autonomía económica de las mujeres, ya que no pueden generar sus propios ingresos ni cotizar en el sistema de seguridad social para su futura vejez (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2010). Al ver que tener un(a) hijo(a) o asumir los cuidados diarios de una persona mayor o con dependencia severa significa perder el empleo, enfrentar barreras de contratación o quedar en la precariedad informal, la decisión de atrasar la maternidad hasta los 30 años o no tener hijo(a)s opera como una respuesta lógica de resguardo para protegerse económicamente (Contreras y Plaza, 2010). 

 

La caída demográfica de Chile no es un hecho aislado, sino un espejo del inminente desplome de la fuerza social del trabajo, ya que en definitiva el cuidado de la vida constituye la base indispensable de toda la actividad productiva del país (Pérez Orozco, 2014). Por lo mismo, las leyes necesitan reformularse estructuralmente y la política pública debe vincular el tiempo de las mujeres y repartir los cuidados desde una justicia de género (Correa, 2015 y Fraser, 2000).

 

Por Daniela Andrade Zubia

Candidata en Estudios de Género

Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

 

Referencias 

 

Código del Trabajo de la República de Chile. (1931). De la protección a la maternidad, la paternidad y la vida familiar [Título II del Libro II]. Diario Oficial de la República de Chile.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2010).Consenso de Brasília. Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. 16 de julio de 2010.

Contreras, D., y Plaza, G. (2010). Cultural factors in women’s labor force participation in Chile. Feminist Economics, 16(2), 27–46. 

Correa García, M. (2015). ¿Por qué trabajar la economía de los cuidados en la cooperación para el desarrollo?. Revista de Información y Debate, Pueblos, (64), 49 – 52. Primer trimestre de 2015

(INE) Instituto Nacional de Estadísticas. (2026a). Encuesta Nacional de Empleo (ENE): Trimestre móvil Enero-Marzo 2026. Boletín Estadístico de Empleo Público e Informalidad. 

____ (2026b). Panorama demográfico en Chile a partir de los nacimientos y las defunciones con las cifras de estadísticas vitales 2023 - 2025(p) [Presentación de diapositivas]. 

____ (2025). Estadísticas Vitales: fecundidad en Chile sigue bajo del nivel de reemplazo generacional. 

Fraser, N. (2000). ¿De la redistribución al reconocimiento? Dilemas de la justicia en la era postsocialista. New Left Review, (0), 126-155.

Ministerio de Desarrollo Social y Familia. (2025). Más de 216 mil personas cuidadoras ya están registradas en el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, Chile Cuida. Subsecretaría de Servicios Sociales. 

Pérez Orozco, A. (2014). Subversión feminista de la economía: Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de Sueños.

Perticará, M., y Bueno, M. (2023). Effects of maternity on labor outcomes and employment formalization: Evidence for Chile. Estudios de Economía, 50(1), 55–82. 

Tronto, J. C. (2013). Caring democracy: Markets, equality, and justice. New York University Press.

mayo 29, 2026

La autodefensa de las mujeres kurdas en Siria. Campaña mundial por la autodefensa de las mujeres kurdas

El 31 de mayo se realiza el Día de Acción Global “¡Todas somos YPJ”! en defensa de la organización de las mujeres kurdas en Siria. Es una cita de honor internacionalista para quienes sienten que la revolución kurda, la primera revolución del siglo 21, que está liderada por mujeres, no puede disolverse en el marco de la negociación entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) lideradas por los kurdos, y el gobierno interino de Damasco, quienes el 29 de enero firmaron un acuerdo de alto al fuego e integración de las distintas instancias del autogobierno autónomo en el estado sirio.

Revolucionarias de Rojava. Gentileza -


En Siria, tras la caída de la dictadura de Bashar Al-Assad en diciembre del 2024, después de casi 50 años de un régimen brutalmente autoritario, se instituyó un gobierno interino dirigido por Ahmad Al-Chareh, quien había estado al frente del grupo Hayat Tahrir al-Cham (HTS), vinculado a Al Qaeda y grupos yihadistas, junto con milicias sirias respaldadas por Turquía. A pesar de pretender mostrarse el nuevo gobierno como progresista, rápidamente comenzó a mostrar su rostro atacando a las comunidades kurdas y de otras naciones, para buscar imponer un régimen fundamentalista islámico.

El pacto anunciado el día 30 de enero, estableció el cese de los enfrentamientos armados, y un proceso para integrar a las milicias kurdas en el ejército sirio, fusionando la administración autónoma kurda con las instituciones estatales. El acuerdo incluye la retirada de fuerzas militares a zonas designadas, el intercambio de prisioneros/as, el retorno de desplazados/as, y garantías constitucionales para los derechos kurdos en territorio de Siria.


Vale recordar que el pueblo kurdo habita un territorio dividido entre cuatro estados: Siria, Irak, Iran y Turquía. Es un pueblo sin estado. El movimiento de liberación no propugna la creación de un nuevo estado–nación, por su carácter colonial, sino que ha creado un nuevo paradigma: el Confederalismo Democrático, como proyecto plural ideado por su líder Abdullah Öcalan. Se propone organizar el poder popular desde abajo, respetando la diversidad de culturas, lenguas, religiones, de los distintos pueblos que coexisten en la región. Los principios fundamentales de la ideología de la Liberación de la Mujer del Kurdistán son el amor a su tierra y a la sociedad, el desarrollo del pensamiento libre, la fuerza organizativa, la lucha y la resistencia, la ética y la estética, el internacionalismo de las mujeres que promueve una alianza sólida global contra la misoginia.

Este paradigma muestra sus posibilidades de aporte a la paz y a la convivencia. En los lugares donde el movimiento de liberación domina el territorio, como Rojava –en el norte y este de Siria-, pudo establecerse un modelo de autogestión que incluye la formación de las unidades de autodefensa tanto de las mujeres como del pueblo kurdo. El confederalismo democrático implantado en Rojava es un ejemplo concreto de cómo pueden establecerse relaciones sociales sobre la base de la libertad. Árabes, armenios, turcomanos, asirios, kurdos, alauitas, yazidíes, suníes, cristianos y musulmanes han desarrollado un ejemplo de convivencia. La revolución de las mujeres en Rojava también ha revelado cómo las mujeres pueden participar en la vida social de forma libre.

La resistencia kurda es a través de la organización y la autodefensa con la lucha armada. Gentileza -

El ejemplo de Rojava para los pueblos del mundo busca ser destruido con sucesivos ataques, desde los gobiernos de esos estados. Sin embargo, la fuerte y decidida resistencia kurda obligó al acuerdo que permitió frenar un mayor genocidio que había iniciado desde el 6 de enero el gobierno de transición sirio, con el apoyo de yihadistas y del gobierno turco, que realizaron el ataque abierto contra los barrios de Sheik Maqsoud y Ashrafiyah en Alepo, bombardeos contra Deir Haber, Tabqa, Raqqua y Deir ez-Zor. Ante las fuertes agresiones militares en Kobané, Heseké y Qamishlo, la Administración Autónoma de Rojava convocó a una movilización general, y el líder del movimiento kurdo, Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), encarcelado y aislado desde hace 27 años en la isla-prisión de Imrali, en Turquía, propuso hacer todos los esfuerzos para evitar que continuara y se profundizara la masacre contra su pueblo, invitando a sostener con energía un diálogo de paz.

Con el acuerdo logrado entre el Gobierno interino sirio y la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, los ataques militares contra el movimiento de las mujeres disminuyeron, pero se intenta liquidar el proyecto político de la revolución de mujeres, presionando para la disolución de las YPJ, las YPG y las políticas autónomas. Frente a eso el Movimiento de Mujeres de Kurdistan continúa defendiendo los logros de la revolución – los derechos de las mujeres, su participación social y política– contra la mentalidad islamista y misógina del gobierno interino de Siria. Durante la última década, las YPJ han demostrado que las mujeres tienen el poder para levantarse por ellas mismas y por su sociedad. Han luchado con éxito contra las fuerzas yihadistas como ISIS y su ideología misógina. Han sensibilizado y han aumentado la confianza de su pueblo, demostrando que las mujeres son la fuerza más potente en las esferas militar, política y social en cuanto a construir estructuras democráticas. También han mantenido normas éticas y morales en la guerra y han establecido puntos de referencia para la ética y la justicia en su sociedad. Señalan las activistas de las YPJ: “Integración significa proteger nuestra autonomía, nuestras instituciones, asegurar que los derechos del pueblo kurdo no van a ser entregados. Se trata de integración de la pluralidad que habita un nuestros territorios, proteger la organización comunal, mantener la autonomía en Rojava, donde la revolución continúa. No entregaremos el esfuerzo construido en estos años de revolución. No vamos a aprobar las leyes que vuelvan esclavas a las mujeres”.
La convivencia pacífica entre los pueblos de la región es parte del plan revolucionario, y sobre todo la defensa de las mujeres contra el fundamentalismo islámico. Gentileza -

Sobre la autodefensa dicen que debe discutirse tanto en el plano social, mental y emocional como en el físico. Señalan: “La autodefensa armada es sólo una parte. Aún más importante es desarrollar la autodefensa contra los ataques mentales contra nosotras mismas, nuestra fuerza y nuestra unidad, que provienen de la cultura y los medios de comunicación dirigidos por sistemas patriarcales. También debemos defendernos contra la división. Históricamente las mujeres unidas son fuertes, y divididas podemos ser utilizadas y colonizadas. El desarrollo de nuestra colectividad, la autoorganización y las formas de relacionarnos libres de la mentalidad masculina dominante, son el núcleo de nuestra autodefensa y de la construcción de alternativas”.

Es por ello que mujeres, disidencias, feministas de distintos continentes, están en campaña para defender a las YPJ, el derecho a la autodefensa de las mujeres, y la pedagogía de la revolución kurda. En estas jornadas se propone que estas reivindicaciones sean escuchadas en todo el mundo: ¡las YPJ no van a disolverse, y tienen que ser integradas en el ejército sirio como una unidad para proteger a las mujeres y los valores democráticos! La autodefensa de las mujeres y la revolución kurda no serán entregradas.

Fuente: Las/12

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in