diciembre 02, 2021

Joumana Haddad: mientras sea peligroso ser mujer en el mundo el feminismo será la prioridad




La escritora y activista libanesa presenta charla como parte de la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en el marco de la FIL 2021

El mundo se podrá derrumbar por la pandemia, la crisis y otras cosas, pero nunca, jamás, se debe dejar de lado la lucha por las libertades de las mujeres.

En medio de la guerra y los conflictos que se viven en Líbano, hay quienes a la escritora y activista Joumana Haddad le han refutado que no es oportuno abanderar la causa del feminismo, pues no la consideran pertinente.

“Muchas veces pensamos que no es prioritario, que tenemos más problemas: la pandemia, la economía, la corrupción; pero para mí, esta es una prioridad. Porque mi dignidad de ser humano no es de segundo grado por el hecho de ser mujer”, declaró.

“No puedo entender que en el año 2021 ser mujer sigue siendo tan peligroso en el mundo, y no sólo en mi parte del mundo. No lo quiero aceptar. Quisiera que todos empecemos a enfocarnos en qué no estamos haciendo para que esta situación continúe”, dijo.

Esto lo compartió durante la charla “Ser mujer en el mundo de hoy” que sostuvo con la periodista Gabriela Warkentin, este martes en el Paraninfo Enrique Díaz de León como parte del Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, encuentro que volvió a ser presencial desde que inició la pandemia.

La invitada a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2021 compartió su mirada frente a la lucha por defender los derechos de las mujeres, en especial desde su trinchera en Medio Oriente.

“Crecí en una ciudad con una guerra civil feroz, con una familia con problemas del tipo económico y social; pero también crecí en un mundo donde ser niña era menos importante que ser niño. Tuve que luchar muchísimo, sobre todo conmigo misma, de que eso no era verdadero”, subrayó.

En su reciente libro La hija de la costurera, Haddad muestra la historia de su tierra natal entre 1915 y 2015, que es contada por cuatro generaciones de mujeres, iniciando con su abuela materna.

“Este libro fue un desafío porque he probado hablar de la historia de mi abuela materna. Pensaba en este libro desde hace tiempo, pero no lo podía escribir”, agregó.

“Hace tres años pensé que era el momento y tuve un sentimiento de urgencia, y muchos piensan que es un acto de liberación. Sí era una necesidad para poder cumplir una cierta responsabilidad que yo sentía hacia mi abuela y su pueblo armenio”, declaró.

“Pensé que el libro iba a ser sobre mi abuela –detalló–, pero me enteré que la generación de mi madre también tuvo sus guerras; luego, me enteré de que yo también tuve muchísimas guerras y hasta la generación de mis hijos, que también viven en un mundo donde hay odio, guerra y violencias”.

Describió que al final del libro se vuelve a lo mismo (la violencia contra las mujeres), “es bastante pesimista, estamos en un círculo vicioso de odio, violencia y discriminación de diversos tipos; pero tenemos que encontrar la manera de salir de este túnel”, manifestó.

“Veo las heridas de estas mujeres y no me parece que hayan pasado 100 años, estamos dentro de un círculo vicioso que se debe de romper”, recalcó.

Compartió que algunas fuentes de esperanza que la acompañaron en su formación fueron las luchas que en Occidente se han logrado por las mujeres, así como el encuentro con los libros, que le permitieron adentrarse en otros mundos.

“Los libros me han permitido vivir vidas que no estaban a mi alcance en el Beirut de los 70. Me han dado el coraje de saber más, de aprender y soñar; pero también mi madre, que ha tenido una vida más difícil que la mía y que nunca, después de caerse, dejó de levantarse”.

Sobre el machismo, describió, “sigue estando vivo y en buena salud, quizá menos obvio, pero ahí está”. Y para vencerlo habrá de crear complicidad entre mujeres y hombres para derrocar el patriarcado, porque, aunque son ellos quienes ejercen la mayoría de las violencias, también son víctimas del machismo.

“Una vez, un profesor me preguntó cómo los hombres y políticos pueden apoyar a las mujeres, y le dije que el único modo es dejar de pensar que ustedes tienen que apoyar a las mujeres, que ustedes (los hombres) son el punto donde inicia la salvación de la mujer”, dijo.

Indicó que como parte de la FIL tuvo la oportunidad de convivir con estudiantes de bachillerato, que le dieron una gran recepción. “Fue importante para mí porque una de las cosas en las que creo, para cambiar este mundo hacia uno un poco mejor, es el hecho de contar con los jóvenes”, resaltó.

“Ahí había muchos hombres y mujeres jóvenes que han preguntado sobre cómo uno puede tener esperanza ahora. Era importante decirles a las niñas que todo empieza con creer en sí mismas”, compartió.

Algunas de las obras de Jouma Haddad son Allí donde el río se incendia (2005), El retorno de Lilith (2007), Espejos de las fugaces (2010), Los amantes deberían llevar solo mocasines (2011) y Las siete vidas de Luca (2011), entre otros.

Atentamente
"Piensa y Trabaja"
"Año del legado de Fray Antonio Alcalde en Guadalajara"
Guadalajara, Jalisco, 30 de noviembre de 2021

Por Iván Serrano Jauregui
Fotografía: Adriana González
Fuente: Universidad de Guadalajara

Mèxico_Oaxaca: Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal


Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal

Declaración política 27 de noviembre de 2021

Reunidas un centenar de mujeres oaxaqueñas diversas, pertenecientes a más de una docena de espacios organizativos, hoy 27 de noviembre de 2021 en seguimiento a nuestro acuerdo establecido en el Manifiesto de Mujeres Oaxaqueñas del primero de agosto, realizamos nuestra “Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal” en Santa María Atzompa, Oaxaca con el objetivo de crear esta asamblea como un espacio común de reencuentro y compartencia, para construir una agenda común de las mujeres oaxaqueñas en lucha y resistencia.

Intercambiando sentires, pensamientos y experiencias mediante una metodología participativa abordamos los siguientes temas: “Hilando la salud” “Bordando el trabajo y la economía” “Deshilando violencias” y “Tejiendo nuestras luchas”.

El círculo de mujeres en el que se abordó la salud hizo énfasis en que nuestra salud sólo puede ser entendida de manera integral, como el bienestar del cuerpo, la mente y el espíritu conectado con la familia y la comunidad e íntimamente ligado a la naturaleza.

En el sistema patriarcal las mujeres vivimos la salud desde el desconocimiento, estrés, angustia, ansiedad y la vergüenza, vivimos nuestro propio cuerpo desde el miedo, la negación, la culpa y la violencia.

El patriarcado nos obliga a asumir el papel de cuidadoras y de facto nos convierte en el primer nivel de atención de quienes nos rodean, en detrimento de nuestra propia vida.

La salud es un derecho, así como una responsabilidad individual y colectiva. El decir ¡basta! a las múltiples violencias forma parte de este compromiso.

En el círculo “Bordando el trabajo y la economía” analizamos que mientras el trabajo comunitario es satisfactorio, transformador, sanador y construye, el trabajo asalariado en el capitalismo es explotador, no mira a las personas sino las exprime, empobrece y enferma y dentro de los pobres, las mujeres somos las más empobrecidas. Aunado a eso con la pandemia la carga de trabajo se duplicó y hasta triplicó para nosotras.

Por lo que consideramos urgente construir alternativas económicas que nos permitan intercambiar no mercancías, sino los frutos de nuestro hacer desde otra lógica que permita la reproducción de la vida desde la dignidad de todas en una economía colaborativa, autogestiva y Sororaria.

En el análisis del círculo “Deshilando violencias” partimos del hecho que la violencia es la apropiación de los cuerpos de las mujeres en los espacios públicos y privados cotidianamente, que durante la pandemia se agudizó.

Que seguiremos luchando contra los diferentes tipos de violencia patriarcal a las que estamos expuestas en todos los aspectos de nuestra vida y nos oponemos a que se nos siga responsabilizando de la violencia que se ejerce en nuestra contra.

Por lo que se hace necesario acuerpar, tanto a quienes se atreven a denunciar a los violentadores, como a quienes acompañan a las que han sufrido violencia.

Así mismo, denunciamos la situación de violencia de Estado que vivimos las mujeres que defendemos tierra y territorio frente a los megaproyectos que atentan contra nuestros pueblos y contra la vida misma.
Proponemos retejernos desde la ternura, la resistencia, la rebeldía y la dignidad.

En el círculo “Tejiendo nuestras luchas” nos encontramos una diversidad de mujeres que participamos en organizaciones indígenas, colectivas feministas, mujeres sindicalizadas, que trabajamos en la defensa del primer territorio que es nuestro cuerpo, la defensa de los derechos humanos en general, la lucha por la autodeterminación de nuestros pueblos y la defensa de la tierra y territorio.

Coincidimos que en común enfrentamos un sistema capitalista y patriarcal que no solo viola nuestros derechos como mujeres, sino amenaza con la extinción de nuestros pueblos.

A esta situación se suma el divisionismo generado por la 4t que atraviesa los movimientos sociales, gremios y las comunidades, debilitando la lucha por los derechos de las mujeres y la defensa del territorio.
También enfrentamos en muchas ocasiones el machismo de quienes se supone son nuestros compañeros de lucha, lo cual aumenta considerablemente nuestro desgaste, porque la lucha por nuestros derechos y espacios empieza dentro de nuestras propias organizaciones, gremios y comunidades.

Frente a los múltiples problemas que enfrentamos como son el feminicidio, las desapariciones forzadas, la trata, el crimen organizado en contubernio con el Estado y las empresas, así como los megaproyectos de muerte, los espacios como esta Asamblea, son vitales para encontrarnos y fortalecernos mutuamente.

Por lo tanto, proponemos consolidar este espacio de encuentro sumando a otras mujeres para tejer redes anticapitalistas y antipatriarcales.

Como Asamblea de Mujeres Tejiendo Comunidad y Lucha Antipatriarcal y con base en el trabajo de los cuatro círculos y la subsecuente plenaria, retomamos las siguientes propuestas:

  • Intercambiar experiencias y la información de las diversas luchas que participamos en este espacio.
  • Construir asambleas de mujeres, comunitarias y regionales, en cada uno de nuestros territorios.
  • Profundizar el análisis del impacto de los megaproyectos y de la violencia que generan contra las mujeres en los territorios en donde se instalan.
  • Construir redes más sororas, justas y desde abajo para resignificar el trabajo de las mujeres.
  • Llevar a cabo encuentros que tengan como finalidad la sanación de las mujeres desde una perspectiva política y que nos fortalezcan desde adentro reconociendo nuestras diferencias.
  • Realizar nuestra asamblea de seguimiento el día 7 de marzo y convocar a una marcha de mujeres para el día 8 de marzo de 2022.

Finalmente refrendamos nuestro “Manifiesto de Mujeres Oaxaqueñas» del primero de agosto de 2021 como nuestro documento base por expresar a profundidad nuestra razón de ser como alianza de mujeres, y convocamos a más organizaciones y colectivas de mujeres a suscribirlo.
Santa María Atzompa, Oaxaca a 27 de noviembre de 2021

Firmamos:

Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT)
Colectiva Chicatanas
Colectivo Mujer Nueva
Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, Oaxaca A. C.
Coordinadora Estatal de Padres de Familia, Oaxaca.
Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos, A.C.
Grupo de Mujeres Sabinas A.C.
Maestras en resistencia de la Sección XXII-CNTE
Mujeres de la Unión Campesina Indígena de Oaxaca (UCIO-EZ)
Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO)
Servicios para una Educación Alternativa EDUCA
Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez Oaxaca Sociedad Civil (UNOSJO SC)
Universidad de la Tierra en Oaxaca
Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad

Fuente: Red Latina Sin Fronteras, Asamblea de Pueblos Indìgenas del Istmo Oaxaqueño en Defensa de la Tierra y el Territorio -APIIDTT-

diciembre 01, 2021

Honduras: una mujer pondrá fin a un siglo de hegemonía de liberales y nacionales @Welpita @hbrownarauz para @elpais_america @a_publica

Con la mitad de los votos escrutados, Xiomara Castro podría convertirse en la primera presidenta del país con un 55,6% de los votos, frente al 33,8% obtenido por el oficialista Nasry Asfura


Xiomara Castro: "Vamos a construir una nueva era"

La candidata Xiomara Castro en la sede de su partido, tras las elecciones este domingo en Tegucigalpa.(LUIS ACOSTA)

Hasta 2009, cuando había elecciones la disputa en Honduras giraba en torno a las candidaturas de los dos partidos históricos, el Partido Liberal (PL, 1891) y el Partido Nacional (PN, 1902), listados entre los más longevos del mundo. Los liberales tuvieron su último presidente en 2005: Juan Manuel Zelaya, esposo de Xiomara Castro. En las elecciones del 28 de noviembre de 2021, con el 50% de las actas procesadas, Xiomara Castro (Libertad y Refundación, Libre), puede que se convierta en la primera presidenta del país, ya que encabeza el recuento con un 55,61% de los votos frente al 33,8% obtenido por el oficialista Nasry Asfura, del PN.

Hace más de 15 años, Zelaya llegó al Gobierno con la agenda liberal propia de su partido. Rápidamente giró hacia la izquierda, subiéndose a la ola del boom de las commodities y la expansión del socialismo del siglo XXI promovido desde la Venezuela de Hugo Chávez. Zelaya sumó a Honduras en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y buscó impulsar una nueva Constitución que ampliara derechos e incluyera, también, su reelección. Intentó ponerlo en marcha siguiendo los pasos de Chávez y Rafael Correa en Ecuador: mediante una consulta popular. En la madrugada del 28 de junio de 2009, los militares pusieron fin a sus expectativas, llevándoselo en pijama hasta la frontera con Costa Rica. Xiomara Castro saltó entonces a la escena política, desde las calles y encabezando las protestas contra lo que, a todas luces, fue un golpe de estado frente a un líder rechazado por las élites y con amplio apoyo popular. El Gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti –del partido de Zelaya; la defensa del statu quo unificó ambos partidos– intentó sin éxito legitimarse alegando que Zelaya se aprestaba a convertir al país en una dictadura. No lo reconoció ningún Estado y el país se abocó a una transición que ha sido errática.

En noviembre de 2009 se celebrarían las últimas elecciones dominadas por el bipartidismo, pero las ganó uno de los dos partidos tradicionales, con Porfirio Lobo, del Partido Nacional. La gestión de Lobo se orientó a conseguir el reconocimiento de la comunidad internacional. En 2013 Xiomara Castro se presentó por primera vez, pero perdió frente a quien ejerce el cargo en la actualidad, Juan Orlando Hernández Alvarado (PN). Hernández Alvarado, cuyo partido había sido uno de los principales promotores del golpe de 2009 alegando que la reelección conducía a la dictadura, se volvió a postular en 2017 (violando a todas luces la Constitución) y obtuvo un triunfo no sólo ajustado, sino también cuestionado por múltiples evidencias de fraude que dejaron sumamente desprestigiado al organismo electoral. La oposición se había agrupado en la Alianza contra la dictadura, liderada por Salvador Nasralla y que tuvo a Castro como candidata a la vicepresidencia. La gestión de Hernández ha estado plagada de denuncias de corrupción y malversación (incluso se lo ha vinculado con carteles de droga) y desastres (a la pandemia se le ha sumado el efecto devastador de los huracanes). Los sectores de la oposición han criticado el rol de los organismos internacionales minimizando el fraude de 2017, mientras las protestas sociales fueron reprimidas y criminalizadas por el Gobierno.

Los cambios en el sistema de partidos, ahora con tres fuerzas importantes, y la violencia desatada tras las elecciones del 2017, propiciaron una reforma constitucional. El antiguo Tribunal Superior Electoral fue dividido en el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal de Justicia Electoral y el Registro Nacional de las Personas. Con esta reorganización, el Partido Libre entró a formar parte del ente que organiza las elecciones, lo que ha ampliado sus posibilidades de supervisión frente al tradicional control bipartidista. No obstante, habiendo sido aprobada la reforma constitucional en el 2018, la nueva arquitectura electoral apenas contó con el tiempo necesario para asumir sus funciones y organizar adecuadamente las elecciones del 2021, lo que ha cargado el proceso de expectativas e incertidumbre.

Este domingo, la jornada electoral transcurrió en una relativa paz en un país habituado a la violencia. Hubo aglomeraciones debido a la alta afluencia en horas de la mañana, y también un aumento importante de la participación: del 68%, frente al 57% registrado en 2017. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, instó en Twitter a los hondureños a no seguir las recomendaciones del salvadoreño Arena (oposición a Bukele), señalando que “no pensaba decir nada”, pero recomendando a sus “hermanos hondureños hacer exactamente lo CONTRARIO de lo que diga ARENA” (las mayúsculas son del presidente). El reporte del Observatorio de Reformas Políticas fue dando cuenta a lo largo del día de irregularidades, entre las que destaca que algunos actores políticos se declararon como ganadores o violaron la veda electoral, amparándose en datos de encuestas propias a pie de urna. Cerradas las mesas, el escrutinio se abría con varios escenarios posibles. Los menos deseables se basaban en un resultado estrecho que llevaría a que los dos principales partidos en liza se declararan ganadores y el pleno del CNE rompiera su unidad para respaldar a sus partidos. El país pareció moverse hacia ese escenario cuando las campañas de ambos candidatos principales se declararon ganadoras, pero los primeros resultados, anunciados siguiendo la normativa electoral, dieron una muy necesaria señal de normalidad. La hasta ahora amplia ventaja en torno a 20% de la candidata de Libre Xiomara Castro sobre el candidato de gobierno Nasry Asfura ha colocado al país en el mejor escenario poselectoral posible: la imposibilidad de cuestionar el resultado desde las calles, la opinión pública y el mismo CNE. 


Estas elecciones han reavivado la ilusión en buena parte de la sociedad hondureña, pero también han agitado tensiones. Honduras tiene, por ejemplo, una de las regulaciones más restrictivas en lo que al aborto se refiere. Castro, que ha ido construyendo su perfil político a partir de las protestas de 2009 y que ahora se presenta como una candidata en sí misma y no una delegada de su marido, ha anunciado que la derogará. Esto ha desatado el rechazo de sectores del neopentecostalismo y el conservadurismo, que crecen en América Central. Por otra parte, para ser sostenible, la reanimación de la política deberá traducirse en una mayor aceptación de la democracia, y para ello tienen que producirse cambios. Se calcula que 800.000 hondureños viven en Estados Unidos, legal o ilegalmente. Las remesas son uno de los motores de la débil economía hondureña. La violencia y la falta de expectativas alimentan esas caravanasque cada año ocupan las portadas de los diarios y las imágenes de las televisiones. De confirmarse el resultado, el primer desafío para el nuevo Gobierno será la gobernabilidad. El Partido Libre es el resultado de la conveniente confluencia entre antiguos sectores del Partido Liberal y organizaciones de izquierda unidos por el rechazo al golpe de Estado del 2009 y al Partido Nacional. La nueva presidenta tendrá que gestionar las expectativas de su esposo Mel Zelaya y la de su vicepresidente, el popular presentador de televisión Salvador Nasralla, candidato de Libre en el 2017 y ahora presidente de su propio partido Salvador de Honduras. Como si eso fuera poco, se espera que producto de estas elecciones ningún partido tenga mayoría en el Congreso.

YANINA WELP HARRY BROWN ARAÚZ
Fuente: El País

Masculinidades disidentes. Los tres pasos de los hombres Por @Miguel__Lorente





Los hombres debemos de dar tres pasos:

Un paso al frente hacia el feminismo, un paso atrás de nuestros privilegios y un paso al lado para acompañar a las mujeres feministas en el camino hacia la Igualdad. 

El androcentrismo que nos define como cultura significa que todo gira alrededor de lo que los hombres hemos considerado adecuado para nosotros y para el resto de la sociedad, esa referencia hace que nuestra zona de confort no se limite a un determinado territorio o espacio, y que sea la propia realidad la que actúe como tal bajo los criterios y decisiones que en cada momento han situado lo masculino como referente universal.

Los hombres no hemos necesitado lugares ni habitaciones propias porque cualquier lugar era apropiado para ejercer la masculinidad, desde lo público a lo privado, desde lo particular a lo común, pero también para apropiarnos de todo lo que contenía cada uno de esos espacios, por un lado los bienes y las cosas y por otro las personas que los habitaban, especialmente las mujeres por ser el referente de contraste sobre el que levantamos nuestra identidad. No obstante, al ser conscientes de la injusticia que suponía todo ello, para evitar cualquier tipo de conflicto o enfrentamiento abierto, las mujeres han sido presentadas como libres a la hora de decidir lo que la cultura previamente les había impuesto atendiendo a su condición y capacidades, también tasadas por la propia construcción cultural, como de manera muy gráfica recogían las palabras del eurodiputado polaco en el Parlamento Europeo Janusz Korwin Mikke, cuando dijo que debían cobrar menos que los hombres porque eran “más débiles y menos inteligentes”.

De ese modo, durante siglos las niñas no pudieron ir a la escuela, las jóvenes no pudieron entrar en la universidad, las mujeres no pudieron trabajar, después empezaron a hacerlo con el permiso del padre o del marido, y ahora lo hacen libremente, pero con menos oportunidades, más precariedad, menos salario, y siempre con la sobrecarga del trabajo doméstico y los cuidados y responsabilidades a las que los hombres no nos hemos incorporado en igualdad.

Todo ello refleja que mientras que las mujeres han ido dando pasos de la mano del feminismo hacia la igualdad y los Derechos Humanos, los hombres hemos estado dándole vueltas a lo nuestro para mantener los privilegios sobre la injusticia social diseñada desde la normalidad androcéntrica.

Bajo esas referencias sociales, si las mujeres no trabajan no es porque no tengan las mismas oportunidades laborales, sino porque es lo normal; si no ocupan posiciones de poder y responsabilidad no se debe a la falta de reconocimiento y confianza, sino a que es lo normal; si sufren violencia por parte de los hombres en distintos contextos y circunstancias, no es por el machismo y la complicidad llena de justificaciones, mitos y estereotipos que encuentra en la sociedad, sino a que es lo normal.

Por eso las mujeres avanzan decididas con sus pasos y los hombres giramos sobre nosotros mismos con los nuestros. Y por dicha razón, cuando un hombre cambia algo dentro del modelo androcéntrico se dice que “innova”, mientras que cuando quien cambia algo es una mujer se dice que “traiciona” o “ataca”. Algo similar a cuando los hombres proponen una medida y dicen que lo hacen para toda la sociedad, y, en cambio, cuando las mujeres plantean alguna iniciativa se comenta que lo hacen “contra los hombres” y para su “beneficio particular”. 

La visión tan sesgada y limitada que tienen los hombres de la realidad dice muy poco de la inteligencia masculina de la que presumimos. Y lo dice tanto si la incapacidad para tomar conciencia se debe a la imposibilidad de integrar los datos objetivos de las manifestaciones más graves de la desigualdad, como si se debe a la incapacidad para entender que una situación sistemática y repetida año a año no puede ser producto del azar ni de unos pocos hombres, y que tiene que haber un contexto social y elementos comunes que faciliten su continuidad en diferentes momentos y circunstancias.

Porque la realidad es objetiva con las más de 50.000 mujeres asesinadas cada año en el contexto de las relaciones de pareja y familiares (Naciones Unidas, 2019), los 51 millones de mujeres que sufren violencia física en la Unión Europea, los 110 millones que padecen violencia psicológica o los 33 millones de mujeres que sufren violencia sexual (FRA, 2014).

Una realidad definida sobre la desigualdad y toda su injusticia social nunca puede ser buena para el objetivo de una sociedad, que es la convivencia. Ni siquiera para los que disfrutan de privilegios.

Por eso la sociedad avanza cada vez más hacia el logro de la Igualdad y nada ni nadie lo va a evitar, como antes no pudieron impedir alcanzar el actual marco de convivencia a pesar de todo el daño y el dolor infligido. Los hombres tenemos en nuestra mano ser partícipes de este proceso transformador de la cultura para consolidar y ampliar la democracia, o quedarnos al margen de él, y creo que la única opción factible es formar parte de la transformación a favor de la Igualdad.

Por eso tenemos que dar tres pasos: un paso al frente a favor del feminismo, un paso atrás de nuestros privilegios y un paso al lado para acompañar a las mujeres feministas que llevan siglos abriendo el camino de la Igualdad y llamándonos a recorrerlo junto a ellas.

Por Miguel Lorente Acosta es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en 2004.
Fuente: https://www.infolibre.es

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in