febrero 13, 2026

En Irán, el movimiento ‘Mujer, Vida, Libertad’ no ha desaparecido pero está siendo silenciad




Una mujer busca a un familiar en la morgue de Kahrizak, al sur de Teherán, el 11 de enero de 2026. Se calcula que las víctimas de la represión se cuentan por miles. (author provided), Author provided (no reuse)

Las protestas populares, que comenzaron por el colapso económico, se convirtieron rápidamente en un levantamiento político abierto, ya que los cánticos pasaron de ser reivindicaciones por la supervivencia a un rechazo absoluto del régimen. Un régimen que, para ocultar las consecuencias, decidió cortar las comunicaciones digitales y telefónicas internas y externas.

Ahora lo que está en juego no es un simple retorno a una secuencia cíclica de protestas. Se trata de la continuación de la ruptura feminista iniciada en 2022 con el movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, que hoy se enfrenta a dos fuerzas decididas a neutralizarla: la República Islámica y sus alternativas patriarcales y militaristas.

Las mujeres, objetos políticos a disciplinar

Décadas de represión han enseñado a las mujeres que sus cuerpos son el primer terreno del poder del Estado: velo obligatorio, vigilancia pública, patrullas de la moralidad, confesiones forzadas, violencia sexual durante la detención, amenazas de ejecución contra las jóvenes.

Bajo la República Islámica, esos cuerpos se gobiernan como objetos políticos que hay que disciplinar. Las movilizaciones anteriores lo han demostrado claramente: al atacar los símbolos mismos de la dominación, las iraníes han afirmado su agencia política. Han logrado victorias en materia de visibilidad, pero el régimen jurídico basado en la sharia (ley islámica) ha permanecido intacto. Esta tensión es la que estructura la revuelta actual.

La cuenta de Instagram de Reza Pahlavi, hijo del difunto Sha de Irán, antes y después de eliminar ‘Mujer, Vida, Libertad’ de su página el 7 de enero.

Se ha desarrollado una postura promonárquica, facilitada por el acceso a los medios de comunicación y las plataformas políticas occidentales, que aboga por que Reza Pahlavi, hijo del difunto sha de Irán, sustituya al régimen. En sus intervenciones públicas, Pahlavi habla de las represiones como “crímenes contra la humanidad” y se posiciona como un futuro líder. Sin embargo, a principios de enero, eliminó el lema “Mujer, Vida, Libertad” de sus plataformas oficiales, una decisión criticada públicamente por activistas y por las familias de los fallecidos durante el levantamiento de 2022.

No consuma noticias, entiéndalas.Suscribirme al boletín

¿Qué augura esta alternativa? Nada que tranquilice a las iraníes. Pahlavi parece estar enviando un mensaje claro: puede haber una nueva revolución, pero sin las mujeres. De llegar, se invocaría la unidad para posponer la igualdad, tal y como ocurrió en los prolegómenos de la Revolución iraní de 1979.
Ni República Islámica ni bombas extranjeras

Este movimiento feminista también es plural. No representa una sola voz iraní, sino una constelación de grupos oprimidos que se reconocen mutuamente. Mujeres kurdas, baluchis, árabes, azeríes y persas han dado forma a esta revuelta.

Varias de sus voces más radicales se encuentran hoy en prisión. Entre ellas, la kurda Verisheh Moradi, que recientemente ha enviado dos cartas desde su celda. En ellas rechaza la falsa elección impuesta a los iraníes. “No queremos la República Islámica”, escribe, “pero tampoco queremos bombas extranjeras”.

No se trata de neutralidad. Es una postura feminista y anticolonial, basada en la conciencia de que la dictadura y la intervención militar destruyen en primer lugar a las mujeres.

Miles de mujeres en Irán han reproducido la imagen de una mujer prendiendo fuego a una foto del ayatolá Jamenei con un cigarrillo. (autora), Author provided (no reuse)

Este rechazo es esencial. Cuando los soldados israelíes escribieron “Mujer, Vida, Libertad” en los misiles durante la guerra de junio de 2025, la insurrección feminista fue vaciada de su significado para convertirse en un eslogan colonial de dominación. El lema nació del asesinato de la joven kurda Jina Mahsa Amini a manos de la policía moral. Nació de los cuerpos de las mujeres en rebelión, no de los ejércitos.
Una máquina de dominación basada en la humillación de las mujeres

Fuera de Irán, la realidad se malinterpreta constantemente. La revuelta se reduce con frecuencia a un enfrentamiento con el islam y se enmarca como un conflicto civilizatorio entre la religión y la modernidad.

Tales interpretaciones convierten una lucha política en una lucha cultural. Han alimentado la vacilación y la solidaridad selectiva en partes de la izquierda occidental y las comunidades musulmanas, borrando décadas de resistencia dirigida no contra la fe, sino contra un régimen que ha utilizado la religión como instrumento de castigo, vigilancia y muerte.

Pero lo que está en juego no es la fe, sino el poder.

La revuelta actual se basa en esta experiencia acumulada. Al persistir en organizarse, testificar y resistir a pesar de las ejecuciones, la tortura y el bloqueo informativo, las mujeres no formulan simples reivindicaciones. Afirman un nuevo orden político en el que la vida, y no la obediencia, se convierte en el valor central.

“Mujer, Vida, Libertad” no se ha contentado con oponerse al régimen. Ha cambiado profundamente el discurso de autoridad que ha estructurado la política iraní durante un siglo.

Esto es precisamente lo que la República Islámica y sus supuestos sucesores intentan hoy anular.
El apagón empobrece a las mujeres

El régimen considera a su propia población como un enemigo. Los manifestantes son calificados de terroristas, agentes del Mossad o elementos similares al Daesh.

En un sistema jurídico en el que la moharebeh محاربه, “la guerra contra Dios”, se castiga con la pena de muerte, este lenguaje permite las ejecuciones incluso antes de los juicios. El bloqueo digital total viene a reforzar esta violencia. Al eliminar la visibilidad, el régimen ha ocultado los asesinatos y transformado su significado político. La violencia se vuelve gobernable cuando no se puede ver, contar o llorar colectivamente.

El bloqueo también destruye los medios de vida. Miles de mujeres iraníes, excluidas del empleo formal por leyes discriminatorias y prácticas de contratación basadas en el género, dependen de microeconomías en línea para ofrecer servicios de belleza a domicilio, clases particulares, traducciones, artesanía y comercio a pequeña escala.

Al cortar la infraestructura digital, el Estado desmantela la frágil autonomía que las mujeres han logrado forjarse bajo la exclusión estructural, empujándolas de nuevo a la dependencia, la invisibilidad y el cuidado no remunerado.
La violencia contra ellas

A esto se suma la represión. Los profesionales médicos y las investigaciones sobre derechos humanos han documentado disparos dirigidos a la cara, los ojos y los genitales de las mujeres, así como violencia sexualizada durante la detención y el encarcelamiento.

La violación y la tortura sexual no solo sirven para extorsionar confesiones, sino que destruyen los lazos sociales, los matrimonios y los proyectos de futuro. Las mujeres que salen de prisión sufren traumas duraderos. Sus cuerpos siguen llevando las secuelas de la guerra mucho después de que cesen los disparos.

La guerra exige que algunas vidas sean tratadas como desechables, y las mujeres casi siempre se encuentran entre las primeras en ser sacrificadas. Las iraníes lo saben. Su rechazo tanto a la dictadura como a los salvadores extranjeros no es ingenuidad. Es inteligencia política.
¿Quién escribirá el después de la revolución?

Las iraníes ya han logrado algo extraordinario. Han resquebrajado los cimientos de un orden político construido sobre su subordinación.
mujer camina por el centro de Teherán, el 15 de enero de 2026. ¿Qué futuro les espera a las iraníes? (AP Photo/Vahid Salemi)

Lo que está en juego hoy en Irán no es solo la cuestión del poder. Es la definición misma de la revolución. ¿Volverá a ser una vez más la historia de hombres que se apoderan del futuro a costa de las mujeres, o esta vez las mujeres que se han organizado, han resistido y han derramado su sangre podrán finalmente forjar el futuro?

Si la historia se repite, las mujeres corren el riesgo de quedar relegadas una vez más después de haber liderado la lucha. Sin embargo, el futuro de Irán no puede construirse sin aquellas que han convertido sus propias vidas en un acto de resistencia. El día después de la caída de este régimen también les pertenece. Y mientras se siga cuestionando esta evidencia, “Mujer, Vida, Libertad” seguirá siendo una línea divisoria, y no un eslogan del pasado.




Este artículo fue publicado originalmente en francés


PhD Candidate, Feminist and Gender Studies, L’Université d’Ottawa/University of Ottawa
Cláusula de Divulgación
Fuente: The Conversation

febrero 12, 2026

De errores en diagnósticos médicos a descartar currículums de mujeres, así son los sesgos de género en la IA


sesgos de género IA
Una mujer con gafas de realidad aumentada durante la III Cumbre Internacional sobre el uso responsable de la Inteligencia Artificial. EFE/Cabalar

La inteligencia artificial (IA) ya interviene en procesos de selección de personal, diagnósticos médicos o sistemas de seguridad, pero diversos estudios advierten de que no es neutral y que la infrarrepresentación femenina en su desarrollo, junto al uso de datos sesgados, están provocando decisiones automatizadas que discriminan a las mujeres.

Así lo advierte el Informe preliminar con perspectiva interseccional sobre sesgos de género en la inteligencia artificial, elaborado por el Instituto de las Mujeres, que subraya que los sistemas algorítmicos no operan en el vacío, sino que reflejan los valores, prejuicios y jerarquías presentes en los datos con los que se entrenan.

El informe alerta de que, si no se incorporan criterios de igualdad en su diseño, la IA puede reforzar estereotipos y producir efectos discriminatorios a gran escala, especialmente en ámbitos como el empleo, la salud, la movilidad o el urbanismo.

Uno de los casos más estudiados es el de la selección de personal, donde sistemas de cribado automatizado han penalizado currículums de mujeres al asociar los perfiles de liderazgo con trayectorias masculinas.

Estos algoritmos aprenden a partir de historiales de contratación dominados por hombres y reproducen ese patrón como norma, lo que reduce las oportunidades de las candidatas incluso antes de que una persona revise su perfil.

Sesgos de género en la IA en empleo, reconocimiento facial y salud

Así lo confirmó la propia directora de Ciencia de Datos del laboratorio de ideas Data-Pop Alliance (con el apoyo de las universidades de Harvard y el MIT), Zynnia del Villar, durante una entrevista con EFE.

"Amazon tuvo que retirar su sistema de reclutamiento basado en IA porque penalizaba los currículum vitae de las solicitantes mujeres, y asistentes virtuales como Siri o Alexa han sido programados con respuestas sumisas ante comentarios sexistas, reforzando estereotipos de género", explicó.

Este caso también es uno de los ejemplos analizados en el artículo Inteligencia artificial y sesgos de género, firmado por Lourdes Muñoz Santamaría y publicado en la revista monográfica In_Mujeres, dedicada a la comunicación.

En el ámbito del reconocimiento facial, el artículo explica que los sistemas fallan más al identificar a mujeres y, de forma especialmente acusada, a mujeres racializadas, ya que los algoritmos se entrenan mayoritariamente con imágenes de hombres blancos, lo que incrementa los márgenes de error para otros grupos de población.

En el ámbito de la salud, advierte de que los algoritmos entrenados mayoritariamente con datos de pacientes hombres pueden generar diagnósticos erróneos para las mujeres y agravar sesgos ya existentes en la práctica médica.

Estudios citados señalan que estos sistemas fallan con mayor frecuencia en la detección de enfermedades cardiovasculares en mujeres, al basarse en patrones clínicos masculinos.

Esta distorsión tecnológica se suma a un sesgo histórico en la investigación médica, donde las mujeres han estado infrarrepresentadas en estudios y ensayos clínicos, lo que ha derivado en infradiagnósticos, tratamientos más conservadores y, en algunos casos, peores pronósticos.
El caso de Grok: deepfakes sexuales y violencia digital

El artículo también se pregunta cómo impacta el mal uso de las herramientas de IA en los derechos de las mujeres y en la violencia contra ellas. En esa línea, uno de los episodios más recientes y graves es el uso de Grok (la IA de X) para crear deepfakes sexuales de mujeres y menores sin consentimiento.

Desde finales del pasado diciembre usuarios suscriptores de X Premium comenzaron a utilizar Grok para generar imágenes realistas sexualizadas, principalmente de mujeres en bikini o ropa interior, lo que provocó una ola de indignación internacional. Grok reconoció "fallos" en sus salvaguardas y afirmó estar trabajando para corregirlos.

Por su parte, el Instituto de las Mujeres ha informado de que ya trabaja en quejas recibidas por el Observatorio de la Imagen de las Mujeres relacionadas con imágenes manipuladas con IA para ridiculizar o sexualizar a mujeres.

Para las afectadas, el Instituto ofrece asesoramiento gratuito y confidencial a través del teléfono 900 191 010. Asimismo, solicita colaboración ciudadana para medir el alcance del fenómeno y reforzar la respuesta institucional, e invita a comunicar casos al Observatorio mediante el correo observatorioimagen@inmujeres.es.

Faltan mujeres en el desarrollo de la IA

En la raíz del problema se encuentra la falta de diversidad en el desarrollo de la inteligencia artificial, según ambas publicaciones del Instituto de las Mujeres.

Solo el 22 % de las personas que trabajan profesionalmente en el ámbito de la IA son mujeres, según un informe reciente del Foro Económico Mundial, una infrarrepresentación que limita la pluralidad de enfoques y condiciona qué datos se seleccionan, qué problemas se consideran prioritarios y qué impactos se evalúan.

En este contexto, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra cada 11 de febrero, subraya la urgencia de incorporar a más mujeres al desarrollo de la inteligencia artificial y de garantizar una tecnología diseñada con perspectiva de género, diversidad y derechos humanos.

"La IA la están diseñando básicamente hombres blancos, con las consecuencias de falta de diversidad que eso implica", advertía durante una entrevista con EFE la subdirectora de la UNESCO, Gabriela Ramos, cuya institución ha cuantificado en menos del 20 % el número de mujeres que trabajan en las grandes compañías de diseño y entrenamiento de los algoritmos y nuevas herramientas.

Para la profesora de Ciencias de la Computación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Aura Hernández, el problema no es solamente que la diseñen más hombres, sino que estos no tengan perspectiva de género. "La tecnología en general tiene a más profesionales masculinos y la IA no va a esperar a la igualdad. Los hombres también deberían velar por ella", advierte.

Por Laura de Grado Alonso
Fuente: Efeminista

febrero 11, 2026

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. 11 de febrero


Celebrado cada año el 11 de febrero desde su proclamación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia celebra las notables contribuciones de las mujeres en la ciencia y sensibiliza sobre la necesidad de que la ciencia y la igualdad de género avancen de la mano para abordar los principales desafíos mundiales.

La UNESCO sitúa la igualdad de género en el centro de su misión, reconociéndola como una prioridad mundial. Dado que las mujeres siguen estando subrepresentadas en la investigación a nivel mundial —representando menos de un tercio del total de investigadores—, la UNESCO insta a una mayor participación de las mujeres en la ciencia para impulsar un progreso científico, tecnológico e innovador más ético, inclusivo y que responda a las necesidades de la sociedad.

Tema y celebración del 2026

El tema de este año cambia el enfoque de la reflexión a soluciones prácticas y con visión de futuro para construir ecosistemas STEM más inclusivos. Un evento híbrido de un día tendrá lugar el miércoles 11 de febrero de 2026 en la Sede de la UNESCO bajo el lema ''De la visión al impacto: Redefiniendo STEM cerrando la brecha de género''. Ponentes de todo el mundo compartirán medidas efectivas implementadas en sus campos (salud, ciberseguridad, IA y emprendimiento científico) para reducir la brecha de género e inspirar un cambio positivo y sostenible. Organizado en colaboración con Femmes@Numérique, el evento se centrará en el papel de las tecnologías nuevas y emergentes en la configuración del futuro de STEM y su impacto en la igualdad de género.

"En este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la UNESCO reafirma que el progreso científico solo puede hacer frente a los retos de nuestro tiempo si se comparte y es inclusivo e impulsado por todas las personas."


Khaled El-EnanyDirectora General de la UNESCO
Descargue el mensaje completo : English - Français - Español - Русский - العربية - 中文

Fuente: UNESCO

febrero 10, 2026

Daniela Osorio: "Lo económico incluye las relaciones y la materialidad, pero también los afectos”


Entrevista a la feminista uruguaya, participante del Congreso de Economía Feminista de Sevilla el pasado mes de octubre.


Daniela Osorio en el Congreso de economía feminista de Sevilla. (Autoría: Marina Reig)


Daniela Osorio es una activista feminista uruguaya, doctora en Psicología Social, docente e investigadora. Su mirada nos invita a repensar la economía solidaria desde la sostenibilidad de la vida, incorporando la importancia de los vínculos afectivos y las relaciones. Daniela participó en los inicios de la Comisión de Economías Feministas de la XES.

Daniela, ¿cuál es la principal aportación de la economía feminista a la economía social y solidaria?

La economía feminista desde la sostenibilidad de la vida es una herramienta teórico-política que nos permite generar marcos de reconocimiento y visibilidad, particularmente en aquellas tareas y trabajos que hacen posible que la vida exista en todas sus formas. En este sentido, creo que la economía feminista ha sido clave para reconocer cuáles son esos trabajos que hacen sostenible la vida y, al mismo tiempo, también reconocer qué cuerpos los hacen posibles. Es una manera de romper con una visión productivista de entender lo económico, que aún tiene mucha fuerza dentro del movimiento.

También hablas de los componentes afectivo-relacionales. ¿Qué importancia tienen?

Para mí, una de las sinergias y aportaciones de la economía feminista ha sido justamente introducir el tema de que lo económico incluye no solo las relaciones y la materialidad, sino también los afectos. Este lugar de lo afectivo puede ser una potencia o un freno en los procesos de transformación social. Muchas organizaciones del ámbito de las economías alternativas a menudo se sostienen en el tiempo incluso cuando los números no cuadran. O al contrario, cuántas veces hemos visto proyectos colectivos muy sostenibles económicamente que se ven atravesados por conflictos relacionales que no se abordan como un problema o una responsabilidad colectiva. Hay una cantidad de tiempos que deben organizarse y hacerse visibles para poder pensar una forma de hacer juntas que ponga la vida en el centro.

¿Qué implica “poner la vida en el centro” en el día a día de una organización? ¿Cómo se traduce en prácticas concretas?

Implica repensar la cuestión de los tiempos, cuestionar y criticar esa mirada que no reconoce las dobles o triples jornadas que muchas veces se generan en estas experiencias.

Puede pensarse desde la creación de espacios de cuidado dentro de los colectivos, moderar reuniones para trabajar también el tema de los conflictos, hasta cuestiones relacionadas con la creación de espacios de ocio y de tiempo libre que permitan recomponer desde otro lugar la tarea cotidiana.

También es necesario reflexionar sobre cómo asumimos colectivamente el autocuidado: en lugar de considerarlo una cuestión externa al colectivo, se trata de pensar cómo lo integramos y cómo sostenemos, conjuntamente, los procesos necesarios de autocuidado.

En los últimos diez años, ¿has visto avances en estas “transiciones feministas”?

Sí, ha habido un cuestionamiento de las relaciones de poder jerárquicas que se dan en las organizaciones, al pensar la lógica representativa que muchas veces condiciona qué cuerpos se hacen responsables de esos espacios de decisión —a menudo masculinizados—. Creo que algo de eso se ha tensionado. También ha habido un avance en el reconocimiento de cuáles son las condiciones de sostenibilidad de la vida, en definitiva, hacer visible lo invisible. Pero para estabilizar estos avances hace falta un apoyo “macro”. En primer lugar entiendo necesario fortalecer redes de solidaridad e intercooperación global-local para hacer visibles los cambios y sostenernos colectivamente. Y por otro lado me refiero también a políticas públicas que sustenten y refuercen esas apuestas, para que no todo recaiga sobre los cuerpos de quienes han hecho posibles los avances. Sobre todo, aquellas políticas que refuercen la gestión público-comunitaria y que respeten los procesos de gestión colectiva.

¿Y qué diferencias ves entre las experiencias del Norte y del Sur global?

No tengo una visión de “todo” el Cono Sur, y por supuesto tampoco de todo el Sur. Hay una variedad inmensa de experiencias difíciles de agrupar. Pero sí puedo decir que, en términos de politización de lo reproductivo, ha habido un avance en ambos lados, en esto de pensar que el cuidado de la vida está en el centro. Después hay elementos que dependen más de la diversidad y heterogeneidad de las prácticas. Pero lo que sí diría es que no es lo mismo pensar en emprendedorías cuyas bases materiales en el Norte Global están más consolidadas, que en experiencias más informales o con mucha precariedad en sus condiciones materiales, más comunes en el Sur.

Después del Congreso de Economía Feminista de Sevilla, ¿cuál es la siguiente frontera para la economía feminista?

Hay que profundizar en eso que antes mencionaba sobre la mirada de la política afectiva, en la dimensión de lo sensible. Profundizar en herramientas que tienen que ver con poner el cuerpo, con el arte, con esa dimensión estético-política que permite conmover, que permite generar desde otro lugar. A veces no basta con marcos analíticos que nos den explicaciones racionales sobre las cosas que están pasando y cómo debemos cambiarlas; también hay algo que tiene que pasar por el cuerpo, en un sentido amplio.



Fuente: El Salto



Miembra de la Comissió d’Economies Feministes de la XES

Esta entrevista se ha realizado en el marco del proyecto “Por unas finanzas éticas y solidarias, globales y locales en clave feminista” financiado por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD).

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in