febrero 03, 2026

La estela feminista que deja la primera presidenta en Honduras

La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, habla en un evento, en Tegucigalpa (Honduras). EFE/STR

El primer Gobierno de una mujer en Honduras, bajo el mandato de la izquierdista Xiomara Castro, deja un legado feminista basado en leyes que fortalecen la defensa de los derechos igualitarios en el país, que continúa siendo uno de los más peligrosos de la región para el género con altos índices de feminicidios.


Pese a los avances en materia de igualdad, Honduras mantiene una de las leyes más rígidas frente al aborto al no permitirlo bajo ninguna circunstancia, aunque la presidenta firmó una norma que tumbaba la prohibición del uso y la venta de anticoncepción de emergencia tras ser prohibido en 2009, un progreso en esta materia.


Entre esos "logros" está la elevación a Secretaría de Estado de la Mujer, antes un instituto, y la Ley de 'Casas Refugio', orientada a regular espacios seguros para proteger a mujeres maltratadas, desplazadas por la violencia o víctimas de trata, según activistas consultadas por EFE.


A ello se une la creación del protocolo de atención a víctimas de violencia sexual, la Ley de Protección a las Mujeres en Situaciones de Emergencia, Desastres Naturales y Multicrisis y el fortalecimiento de 'Ciudad Mujer', un programa público e interinstitucional que busca brindar servicios de manera integral.


"(Hay que) aclarar que Xiomara Castro jamás se identificó como feminista ni con el feminismo, sino que estas son propuestas que las mujeres llevamos años demandando", ha señalado a EFE la activista y feminista Jessica Sánchez.

Los feminicidios, una leve tendencia a la baja

"Creo que sí nos quedó a deber en materia de violencia contra las mujeres. Aunque su Gobierno haya destacado que los femicidios bajaron en un 20 %, cuando vemos las cifras del Observatorio de la Violencia (...) durante el periodo hubo más de 1.000 muertes de mujeres, femicidios y muertes violentas de mujeres", ha resaltado Sánchez.

Desde enero de 2022, cuando Castro asume la presidencia, hasta diciembre de 2025 hubo 1.221 feminicidios, siendo el año 2023 el que más registro con 411 mujeres asesinadas, según cifras del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

En 2025 hubo 262 muertes violentas de mujeres, es decir, una mujer asesinada cada 33 horas con 26 minutos. De ese total, el 66,4 % de los homicidios de mujeres fueron con arma de fuego, el 53,8 % fueron encontradas en la vía pública y el 46,2 % de las víctimas tenía entre 30 y 59 años.

Los dos últimos años de la administración de Castro se registró un leve descenso en las cifras de feminicidios con 240 en 2024 y esos 262 en 2025. Aunque, el año más violento para las mujeres en Honduras fue en 2013 con 636 mujeres asesinadas, unos dos feminicidios al día.

Y, en lo que va de enero, la Defensoría del Pueblo ya registra "alrededor de una veintena" de mujeres asesinadas.
Una mujer participa en una manifestación convocada por colectivos feministas durante el 'Día de la mujer hondureña', en Tegucigalpa (Honduras). EFE/ Gustavo Amador

De progresistas a conservadores, temor ante un posible retroceso

"Al ser el gobierno de corte conservador sí esperamos retrocesos a los derechos de las mujeres", ha admitido la activista Sánchez ante la entrada del Gobierno del conservador Nasry 'Tito' Asfura, con el Partido Nacional, en sustitución de Castro, del izquierdista Partido Libre.


Tanto Sánchez como la activista hondureña Wendy Cruz, de la organización Vía Campesina, han denunciado que durante la instalación de la primera legislatura del Parlamento, se habría ondeado una bandera provida.

"Ese es un mensaje claro de la gente provida que va en contra de todos los derechos humanos de las mujeres hondureñas. Eso es grave", ha descrito Cruz.

Recientemente, el movimiento feminista se manifestó bajo tensión por las principales calles de Tegucigalpa en el marco del 'Día de la mujer hondureña' frente a un contingente militar que custodiaba los predios de la sede legislativa. La protesta culminó con un leve enfrentamiento entre feministas y militares.

Varias activistas han confesado a EFE su preocupación ante un retroceso en los derechos de las mujeres en este nuevo Gobierno ante la posibilidad de recortar o fusionar las instituciones públicas en defensa de los mismos, como ha ocurrido o se proyecta en otros países de Centroamérica.



Por Anny Castro y Ana de León 
Fuente: Efeminista

febrero 02, 2026

El trabajo doméstico por días y sus puntos claves





El trabajo doméstico por días y sus puntos claves



El trabajo doméstico por días es una de las modalidades más comunes de vinculación laboral. Miles de hogares contratan a empleadas domésticas que van una, dos o tres veces por semana. La pregunta es recurrente: ¿Esa frecuencia hace alguna diferencia en la contratación y en los derechos laborales?
La respuesta es clara y contundente: no.

Vale la pena aclararlo desde el inicio. El trabajo doméstico por días, también conocido como trabajo a tiempo parcial, es una relación laboral formal. Existe porque hay un pago por el servicio, porque se dan instrucciones, porque hay subordinación y porque se presta el trabajo de manera personal, así sea solo algunos días a la semana.

En Colombia, la legislación reconoce esta modalidad y establece reglas claras que deben cumplirse en todos los casos. Por eso, es importante revisar los puntos que sí o sí aplican cuando se contrata trabajo doméstico por días.

El salario

Para este 2026, el salario mínimo legal mensual vigente por un día de trabajo es de $76.393 entendido así: $58.363 por el día de trabajo, al que se suman $8.303 del subsidio de transporte y $9.727 correspondiente al proporcional del descanso dominical remunerado.

Este valor no es negociable con una cifra inferior, es decir, no se puede pagar menos de esto por un día de trabajo. A partir de allí, por supuesto, se puede pagar más. Es importante tener en cuenta que este pago diario no incluye seguridad social, prestaciones ni vacaciones, porque se reconocen de manera adicional.

Clave, la seguridad social

En el trabajo doméstico por días, la afiliación y los aportes mensuales no son opcionales. Así lo ratificó la reforma laboral (ley 2466 de 2025). Existe la posibilidad de afiliar por tiempo parcial y hacer los aportes de acuerdo con los días trabajados en el mes, lo que facilita el cumplimiento de esta obligación.

Esta responsabilidad recae exclusivamente en las empleadoras y los empleadores. A través de este esquema, se realizan aportes a pensión, riesgos laborales y caja de compensación familiar. La salud se cubre por el régimen subsidiado (que conocemos comúnmente como Sisbén) o como beneficiaria ante una EPS.

Contar con la seguridad social es una protección para ambas partes. Pensemos, por ejemplo, en un accidente laboral. Tener afiliación a riesgos laborales permite que la atención y los costos estén cubiertos, y evita que la empleadora o el empleador tenga que asumirlos directamente de su bolsillo.

¡Atentos con la jornada!

La jornada laboral también tiene límites claros. El trabajo por días no significa jornadas extensas o sin control. La jornada máxima legal sigue siendo de ocho horas diarias. Cuando se supera ese tiempo, deben reconocerse y pagarse las horas extras, como en cualquier otra relación laboral.

Si el trabajo se realiza en horario nocturno, aplican los recargos correspondientes (a partir de las siete de la noche).

Lo mismo ocurre con el trabajo en domingos y festivos. Cuando una trabajadora del hogar labora en estos días, el pago debe incluir el recargo legal. Hasta julio de 2026, este recargo es del 80 %, luego pasa al 90 %, y en 2027 llegará al 100 %.

Las prestaciones tampoco son excepción

Aunque persiste el mito de que el trabajo por días no genera prestaciones, la realidad es otra. Cesantías, intereses a las cesantías, prima de servicios y vacaciones se reconocen de manera proporcional al tiempo trabajado y al salario recibido.

La prima, por ejemplo, se calcula con base en lo ganado durante el semestre y los días efectivamente trabajados. Lo mismo ocurre con las cesantías, que deben consignarse en el fondo correspondiente y en los tiempos legales definidos (en febrero del año siguiente, es decir, en este 2026 se consignan las de 2025). Y por supuesto, también se pagan los intereses a las cesantías.

El contrato, sí o sí

Otro punto que no puede pasarse por alto es el contrato de trabajo. Aunque muchas relaciones laborales por días se han manejado históricamente de manera verbal, con la reforma laboral el contrato escrito es obligatorio al momento de contratar (para las vinculaciones hechas a partir de junio de 2025). Lógicamente, esto aplica también para el trabajo doméstico por días.

Contar con un contrato por escrito permite dejar claras las condiciones desde el inicio: el salario, las fechas de pago, el horario, los días de trabajo a la semana, el tiempo de vacaciones y el cumplimiento de las prestaciones. Es una herramienta de claridad y protección para ambas partes.

En el trabajo doméstico por días no hay excepciones a la norma. Las trabajadoras del hogar cuentan con las mismas garantías que existen en cualquier relación laboral, ajustadas de manera proporcional al tiempo trabajado. Tengamos que en cuenta que menos días no significan menos derechos.


Fuente: Hablemos de trabajo doméstico

febrero 01, 2026

Ni en Reino Unido, ni en Estados Unidos: el primer voto femenino fue en Nueva Zelanda


Al contrario de lo que sucedía en otros países, la lucha por el sufragio femenino tuvo una amplia aceptación social en la Nueva Zelanda del siglo XIX, especialmente entre los sectores más conservadores.

Petición del sufragio femenino en Nueva Zelanda, 1893.CC

Que la revolución francesa sea el acontecimiento histórico que marca el inicio de la edad contemporánea, en la que se enmarca nuestra época actual, no es fruto del azar. Este episodio del pasado fue algo así como una tierra fértil en la que se cultivaron los ideales que hoy sostienen a la sociedades occidentales: los tan difundidos Derechos Humanos y, entre ellos, la semilla de unos derechos destinados a una mitad de la población que durante siglos vivió relegada a la otra. Las mujeres.

Condenada a muerte por sus ideas, la escritora francesa Olympe de Gouges fue una de las pioneras en esta lucha, al defender que “la mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos” y redactar, en 1791, la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana. Más tarde, el movimiento de activistas británicas como Emily Davison, quien dio (literalmente) su vida por alcanzar el voto femenino en Inglaterra, se hizo eco en todo el mundo e impulsó también a las sufragistas estadounidenses.


Sin embargo, no fue en ninguno de estos países donde las mujeres adquirieron por primera vez el derecho a votar, blindado ahora por la mayoría de constituciones del planeta. Aunque la lucha en Francia, Reino Unido y Estados Unidos fue determinante a nivel global, lo cierto es que fue en Nueva Zelanda donde este se formalizó antes, y de una manera ciertamente transformadora para la época: considerando también a mujeres maoríes e indígenas como dignas de ejercer esa libertad democrática.

1893: LA LUCHA DE KATE SHEPPARD Y MERI TE TAI MANGAKĀHIA 

Nueva Zelanda fue un caso de éxito excepcional en un contexto global en que el movimiento feminista era visto con escepticismo: al contrario de lo que sucedía en otros países, donde las peticiones por el voto femenino tardaron décadas en materializarse, la propuesta en esta isla de Oceanía -que en el siglo XIX caminaba bajo la tutela de su padre, el Imperio británico- contó con una amplia aceptación social, especialmente entre los sectores más conservadores.

El país ejerció su soberanía en 1852 (al menos, en asuntos internos), pero desde entonces experimentó un período de decadencia que dio lugar a saqueos y desorden social. Eso, sumado a que, por causas no citadas en las fuentes, la población era mayoritariamente masculina, hizo que las mujeres —y, en consecuencia, sus peticiones— fueran muy valoradas por la sociedad y las instituciones: desde 1869, con la publicación de Un llamamiento a los hombres de Nueva Zelanda, escrito por Mary Muller, comenzó a abrirse el sendero hacia el sufragio femenino.


No fue, sin embargo, hasta inicios de la década de 1890 cuando aparecieron en escena Kate Sheppard y Meri Te Tai Mangakāhia. La primera, movilizó a las mujeres entre 1891 y 1892 y finalmente organizó una recogida de firmas masiva que fue considerada por el entonces gobernador neozelandés Lord Glasgow, quien aprobó la ley que dio respaldo al sufragio femenino, un 19 de septiembre de 1893.

Meri Te Tai Mangakāhia.

La segunda, por su parte, fue un paso más allá en la lucha. Como mujer que se enfrentaba una doble discriminación a causa de su origen indígena, Meri Te Tai Mangakāhia inició una reivindicación paralela a favor de la inclusión de las maoríes en esta nueva ley, que pronto tuvo éxito. Además, también se manifestó por el derecho de las mujeres a ocupar un escaño en el parlamento, si bien no fue hasta 1919 cuando pudieron finalmente presentarse a las elecciones.

DE NUEVA ZELANDA AL MUNDO ENTERO

El siguiente país en consolidar este derecho fue Australia, en 1902, aunque lo hizo con un ingrediente que hoy nos sabría amargo: sin englobar a las mujeres y hombres aborígenes. Le siguió un conjunto de países europeos: Finlandia en 1906, Noruega en 1913 y Dinamarca en 1915. Y luego, esta libertad llegó a la Unión Soviética, en 1917.

Periodista especializada en historia, cultura y actualidad
Fuente: National Geographic

enero 31, 2026

Proyecto Minerva: el programa gratuito que impulsa la autonomía económica

El Proyecto Minerva es un programa gratuito de educación financiera con perspectiva de género que busca fortalecer la autonomía económica de las mujeres y prevenir la violencia económica en México.


La libertad financiera puede cambiarlo todo. Tener control sobre tu dinero no solo significa pagar cuentas o ahorrar: también es una forma clave de autonomía personal. Pero en muchos contextos —sobre todo para las mujeres— el dinero se usa como una herramienta de control.

Como te contamos en nuestro Glosario Feminista, la violencia económica ocurre cuando una persona controla los recursos financieros de otra para volverla dependiente. Esto muchas veces impide que una mujer pueda salir de una relación violenta o tomar decisiones por sí misma.


Esta violencia puede verse de muchas formas: prohibirte trabajar, exigirte que rindas cuentas por cada peso que gastas o incluso generar deudas a tu nombre sin que lo sepas. No es casual que afecte principalmente a las mujeres: es parte de un sistema patriarcal que ha normalizado su dependencia económica. Frente a este panorama, existen iniciativas que buscan cerrar estas brechas, y una de ellas es el Proyecto Minerva.

¿Qué es el Proyecto Minerva?

Se trata del primer modelo de educación financiera en México con perspectiva de género. Este programa es un esfuerzo conjunto entre la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), con el valioso apoyo de la Secretaría de las Mujeres (anteriormente INMUJERES).

El objetivo fundamental del proyecto es brindar a las mujeres las herramientas y conocimientos necesarios para que puedan tomar decisiones financieras informadas y conscientes, mejorando así su calidad de vida y planeando su futuro con seguridad.

¿Qué aprenderás en este programa?

El programa es totalmente gratuito y en línea, diseñado para mujeres a partir de los 15 años. Según el portal oficial de Proyecto Minerva, el contenido se divide en módulos que cubren los pilares de la economía personal y familiar:

Presupuesto, ingresos y gastos: para entender dónde estás parada y cómo administrar tus finanzas.

Ahorro: estrategias para trazar planes y ahorrar para emergencias.

Crédito: aprender a identificar deudas "buenas" y "malas" y conocer tu capacidad de pago.

Seguros: conocimientos básicos para protegerte ante imprevistos.

Participación de las mujeres en la economía: un módulo que aborda la autonomía económica y el empoderamiento.

Emprendimiento: herramientas para detectar oportunidades de negocio y crear modelos de ingresos.

Prevención de fraudes: consejos para proteger tus cuentas y realizar comercio electrónico de forma segura.

La capacitación tiene una duración aproximada de 10 horas y, al finalizar los módulos, se otorga una constancia de participación que respalda tus nuevos conocimientos.

Cómo inscribirte paso a paso



Inscribirte en el Proyecto Minerva es sumamente sencillo. Solo necesitas un correo electrónico personal, conexión a internet y un dispositivo móvil o computadora.

Estos son los pasos que debes seguir:

Paso 1: ingresa al portal oficial: https://minervaeducacionfinanciera.mx/ o a través de los sitios de CONDUSEF o AMIS.

Paso 2: busca la opción para crear una cuenta. Deberás completar un formulario con tus datos personales. Es importante que los escribas correctamente, ya que se utilizarán para emitir tu diploma oficial.

Paso 3: crea un usuario y contraseña. Asegúrate de guardarlos en un lugar seguro para tus futuros accesos y acepta los términos y condiciones de la plataforma.

Paso 4: ¡comienza tu curso! Una vez registrada, podrás navegar por los talleres y avanzar a tu propio ritmo.

Tip adicional: si prefieres estudiar desde tu teléfono, puedes descargar la app Proyecto Minerva, que está disponible de forma gratuita tanto para dispositivos iOS como Android. ¡No esperes más para darle un giro a tus finanzas y fortalecer tu autonomía!

Fuente: La Cadera de Eva

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in