agosto 16, 2022

Silvana Bahía, activista por los derechos de las mujeres afrodescendientes y su participación en la innovación en Brasil: “Las tecnologías traen consigo la cultura de quien las crea”

Silvana Bahía.
Foto: Mara Quintero

Señaló que las mujeres afrodescendientes ocupan apenas 3% en los cursos de ingeniería y ciencias de la computación de las universidades y sólo 11% en el mercado de trabajo de tecnología.
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Silvana Bahía tiene 37 años, es brasileña, afrodescendiente y la primera persona de su familia con estudios universitarios. Concentra su trabajo en iniciativas para democratizar las tecnologías y promover la participación de mujeres negras en las tecnologías y la innovación. Estuvo de visita en Uruguay en el marco del programa de promoción de los derechos de las personas afrodescendientes que realiza el Fondo de Población de Naciones Unidas.

¿Qué porcentaje de la población de Brasil es afrodescendiente?

En Brasil más de 50% de la población es afrodescendiente y las mujeres afrodescendientes representan 28% de la población.

¿Cuál es la situación social, económica y educativa de las mujeres afrobrasileñas?

Vulnerabilidad total; poco acceso a la salud, a la educación, al bienestar. Por ejemplo, en la covid, el 75% de las muertes son de personas negras.

Además de la salud, ¿en cuánto afectó la pandemia el trabajo y la economía de los afrodescendientes en Brasil?

Mucho. Todos los sectores fueron afectados, pero las mujeres sufrieron muchos perjuicios por siempre estar sobrecargadas de trabajo y perder empleos. Actualmente las mujeres negras son quienes están más vulnerables al desempleo, en la pandemia esto se repite. Vemos una gran diferencia en relación con la población blanca. Un mapa de violencia muestra que disminuyó para las mujeres blancas y aumentó para las mujeres negras; tenemos datos que prueban esta desigualdad social.

Es la primera persona de su familia que accedió a estudios terciarios. ¿Su madre y su abuela trabajaron como empleadas domésticas?

Sí, mi madre que vive en España desde hace 16 años, mi abuela, mi bisabuela y mi tatarabuela esclavizada. Soy la primera persona de mi familia en ir a una universidad. Es una historia muy común en las mujeres de mi generación. Dirigí un documental sobre personas negras que fueron las primeras de sus familias en ir a universidades gracias a políticas de acciones afirmativas.

“La ley de cuotas de 2012 fue la ley más importante para la movilidad social de las personas negras”.

¿Qué efecto tuvieron esas políticas públicas de inserción de jóvenes afrodescendientes en universidades impulsadas desde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva?

Lula firmó la ley de cuotas de 2012 y este año, 2022, tenemos una revisión de esa ley, lo que nos preocupa mucho a los movimientos negros porque sabemos que esas acciones no están garantidas. Esa ley tuvo efectos directos: fue la ley más importante para la movilidad social de las personas negras, emancipó una generación de estas personas y no porque antes no las hubiera en las universidades, pero eran muy pocas, mientras que ahora hay una generación que ingresó a las universidades. Igual somos pocos porque no se trata de sólo acceder a la universidad, sino de contar con la estructura para estar, dinero para comprar libros, computadora e internet, pero es una ley fundamental.

¿La emigración de tu madre a España tuvo relación con tus estudios?

Ella fue a España para garantizar que mi hermano y yo pudiéramos estudiar e ir a la universidad, porque en Brasil mi mamá empleada doméstica quedó viuda a los 34 años. Yo tenía 13 años y mi hermano 11. Ahora mi hermano se está formando en arquitectura en la Universidad Federal en Bahía, yo me recibí y ahora investigo inteligencia artificial y arte.

¿Cómo comenzaste a integrarte al sector tecnológico y de la innovación?

Soy periodista y percibí los cambios que las tecnologías digitales estaban haciendo en el campo de la comunicación. En 2013 hubo un movimiento popular muy importante en Brasil, en el que la comunicación digital tuvo un gran papel y que me inspiró. Empecé a percibir ese cambio de comunicación y me interesó cómo crear sitios, crear tecnología y no sólo contenidos. La pregunta que me mueve desde ese comienzo es qué pasa cuando una mujer piensa y desarrolla tecnología.

¿Qué tan grande es la brecha entre hombres y mujeres en el sector tecnológico? ¿Cómo es la situación de las mujeres negras en particular?

Esas diferencias aparecen porque las tecnologías traen consigo la cultura del mundo de quien crea. Por ejemplo, Alexa y Siri tienen siempre voz femenina y son dispositivos creados por hombres. ¿Si los hubiese creado una mujer la voz sería femenina? Pienso que cuando las mujeres crean tecnología tienen una intención de que sea más inclusiva, sin sexismo, sin reproducción de preconceptos estructurales.
¿Hay acciones desde el Estado para reducir esta brecha?

No, pero de la sociedad civil hay muchas.

¿En qué consiste la iniciativa PretaLab en la que usted participa?

Varias iniciativas de la sociedad civil trabajan con tecnología para mujeres, pero me incomodaba que eran sólo con el lente del género y en Brasil no da para pensar sólo con ese lente, porque las mujeres negras representan el mayor grupo poblacional del país. La interseccionalidad es importantísima, porque ser mujer es muy amplio, las mujeres negras son 3% en los cursos de ingeniería y ciencias de la computación de las universidades y 11% en el mercado de trabajo de tecnología. Por eso es importante que las iniciativas tengan intencionalidades. Porque en un país con un racismo y machismo estructurales, si no tenemos intención repetimos la estructura, y la estructura es la que excluye a los hombres y mujeres negras. Por eso es tan importante crear iniciativas públicas específicas y también por eso creamos PretaLAb en 2017, como un proyecto-causa que habla sobre la importancia del protagonismo de las mujeres negras en ese campo. Lo primero que hicimos fue un mapeo para saber quiénes son las mujeres negras en la tecnología, qué hacen y en qué áreas, porque esa investigación nunca fue hecha por un centro formal y sin datos no podemos crear políticas. Ahora tenemos una plataforma con más de 600 mujeres registradas con diferentes saberes en tecnología.

Ha mencionado raza, género y clase. ¿La interseccionalidad es su herramienta de análisis para este trabajo social que realiza?

Sí. Yo no consigo mirar nada sin pensar en la interseccionalidad, tanto en tecnología como en la literatura y la música. Me gusta mucho caminar con otras mujeres blancas y mayores, pero es también importante que nosotras preservemos las diferencias que tenemos para encontrar quienes somos y qué tenemos en común. Y la mayor diferencia que encuentro es la falta de oportunidades, más en un país que tiene un racismo estructural y da poca oportunidad de ser otra cosa que empleada doméstica.

“La tecnología de reconocimiento facial es muy problemática porque usa datos para crear un estereotipo de potencial criminal. Y en Brasil sabemos que ese potencial criminal es hombre, negro y joven”.

¿Considera que los movimientos sociales brasileños en general y el feminismo en particular incorporan esta mirada?

Pienso que un 50 y 50. En los últimos cinco años existe una fuerza mayor de mujeres negras dentro de esa idea del feminismo, con muchas referentes como Sueli Carneiro y Lélia González, que están hablando del feminismo negro desde hace mucho tiempo. Son varias generaciones que hacen que vaya cambiando la cara del feminismo brasileño.

¿Qué evaluación hace de las tecnologías de reconocimiento facial que se implementan en diferentes partes del mundo?

La tecnología de reconocimiento facial es muy problemática porque usa datos para crear un estereotipo de potencial criminal. Y en Brasil sabemos que ese potencial criminal es hombre, negro y joven. En varios países fue prohibido porque no tiene ley ni transparencia, porque lo manejan empresas y gobiernos sin participación popular y los ciudadanos no saben cómo se procesa ni sus efectos. Los datos generan cultura también, y en el caso del reconocimiento fácil y la inteligencia artificial lo considero muy peligroso porque construyen futuro con datos cargados de preconceptos, de racismo, de xenofobia, de machismo, y eso es muy preocupante.

Fuente: La Diaria

Las mujeres afganas se niegan a callar un año después del regreso de los talibanes

Este es un artículo de opinion de Homa Hoodfar, profesora emerita de Antropología, de la canadiense Universidad de Concordia, y de Mona Tajali, profesora de Relaciones Internacionales y Mujer y Género en el estadounidense Agnes Scott College.

Mujeres afganas han salido a la calle para protestr por la eliminación de sus derechos un año después del regreso de los talibanes. Foto: Patart00 / Flickr


Este lunes 15 de agosto se cumple un año desde que los talibanes llegaron por segunda vez al poder en Afganistán. En el último año, hemos sido testigos de un rápido retorno al gobierno religioso conservador y a la violación de los derechos de las mujeres que muchos afganos ya habían experimentado entre 1996 y 2001.

Tal y como se temía, los talibanes han dado marcha atrás en varios avances en cuanto a los derechos de la población femenina, incluyendo la limitación del acceso de las mujeres al empleo, la educación, la representación política e incluso la libertad de movimiento.

La violencia contra las mujeres y las niñas también ha aumentado, mientras los talibanes ignoran todas las normas internacionales sobre derechos humanos que muchos se esforzaron por ratificar y convertir en parte de la legislación nacional durante las últimas dos décadas.
Lo que piden las mujeres

Pero las mujeres afganas, tanto las que están dentro del país como las que se han visto obligadas a huir desde agosto de 2021, se han negado a guardar silencio ante estos ataques a sus derechos.

Como miembros de la red Women Living Under Muslim Laws (Mujeres Viviendo Bajo Leyes Musulmanas), hemos hablado con activistas, líderes y expolíticas que ahora están en el exilio en países como Canadá, Alemania y Grecia y hemos conocido su continua lucha por los derechos de las mujeres en Afganistán y sus diversas estrategias de resistencia.

A pesar de sus diferencias políticas, muchas de ellas están comprometidas con la construcción de un frente unido contra los talibanes y su postura conservadora sobre los derechos de la mujer, la democracia y los derechos humanos.

Una activista afgana y antigua política nos dijo:

“En esta desafortunada etapa de nuestra historia tenemos dos objetivos principales: apoyar a la oposición femenina dentro de Afganistán y desarrollar un mensaje unificado para que la comunidad internacional no muestre ninguna inclinación a aceptar a los talibanes”.

A pesar de tener que lidiar con el trauma del regreso de los talibanes y su propio desplazamiento repentino, muchas de estas mujeres se siguen considerando representantes de las afganas.

Han trabajado con otras mujeres y grupos, y han presionado colectivamente a la comunidad internacional para que actúe en favor de los derechos de las mujeres afganas.

Estos esfuerzos son una continuación de la labor que siguen haciendo las que están todavía en Afganistán. Allí, gracias a una cuota de género establecida por la Constitución y adoptada en 2004, se reservó al menos el 27 % de los escaños parlamentarios a las mujeres. Esto creó una masa crítica de mujeres en cargos de alto nivel.

Otra activista declaró:

“Las cuotas parlamentarias nos abrieron la puerta a la política y nos dieron la confianza para considerarnos iguales y con los mismos derechos, al menos legalmente. Fue un cambio importante respecto a la época de los talibanes, que veían a las mujeres como amenazas más que como personas”.

La apertura de la vida pública a las mujeres como miembros de la sociedad civil, el Gobierno y el Parlamento cambió Afganistán. Ellas están decididas a no dejar escapar estos logros.
Tres áreas de interés

Las exiliadas centran su activismo en torno a tres grandes preocupaciones:Apoyar a las mujeres y a las fuerzas prodemocráticas dentro del país.
Asegurarse de que la comunidad internacional y las principales potencias occidentales no reconocen el régimen antidemocrático y extremista de los talibanes como un gobierno legítimo e ignoran sus atrocidades contra las mujeres, las minorías y los organizadores de la sociedad civil.
Seguir exigiendo a la comunidad internacional que rinda cuentas de sus promesas en materia de derechos humanos, paz y seguridad, especialmente en un momento en el que la atención mundial sobre los talibanes de Afganistán y sus violaciones de los derechos humanos es menor.

Las mujeres en el exilio se han agrupado y han creado plataformas políticas, y se esfuerzan por concienciar a la comunidad internacional sobre el régimen talibán.

Como parte de estos esfuerzos, emiten declaraciones públicas, participan en entrevistas con los medios de comunicación, escriben artículos y organizan seminarios presenciales y en línea para explicar sus peticiones y discutir los acontecimientos políticos relevantes en el país.

Ejercen constante presión sobre la comunidad internacional y las potencias occidentales, instándolas a no pasar por alto los derechos de las mujeres en Afganistán por su propia conveniencia política. También han establecido alianzas con activistas por la paz y los derechos humanos en los distintos países donde residen.
Arma del Islam

Una de las principales preocupaciones que han compartido con nosotras es la posibilidad de que los Gobiernos occidentales consideren conveniente pasar por alto el Gobierno de los talibanes y les concedan legitimidad. Señalan que cualquier tolerancia al llamado Gobierno islámico de los talibanes tendrá implicaciones negativas para otros grupos religiosos fundamentalistas en la región y más allá.

Para mostrar cómo los talibanes han convertido el islam en un arma para su propio beneficio, muchas líderes afganas están trabajando para recordarle a la comunidad internacional que pocos países de mayoría musulmana, incluida la muy conservadora Arabia Saudí, tienen políticas tan draconianas contra las mujeres.

Destacar la naturaleza antiislámica del Gobierno talibán ha sido una táctica clave del activismo de las mujeres en el exilio, a menudo en colaboración con otros grupos y movimientos de derechos de las mujeres que conciencian sobre los peligros del Gobierno fundamentalista religioso. Eso incluye nuestra red, Mujeres Viviendo Bajo Leyes Musulmanas.

Estas activistas de Afganistán son conscientes del importante impacto que las Naciones Unidas, la Unión Europea y otras organizaciones internacionales podrían tener en la actual agitación política de Afganistán. En consecuencia, han estado presionando a estos organismos, recordándoles que deben cumplir con sus propias normas de derechos humanos.
Denunciar las injusticias

Las activistas están actualmente instando a la ONU a que no renueve la exención de la prohibición de viajar para los miembros de los talibanes. Esta se concedió originalmente a los dirigentes del grupo para permitir las conversaciones internacionales en apoyo de la reconciliación y la paz en Afganistán.

Ellas han denunciado la grave injusticia que supone que los talibanes puedan viajar a nivel internacional en pos de sus objetivos políticos, mientras que las mujeres dentro de Afganistán se ven privadas del derecho a ir a la escuela, visitar centros de salud o simplemente salir de sus casas.

Con la guerra en Ucrania y la atención de la opinión pública lejos de Afganistán, los Gobiernos están dando marcha atrás en sus promesas al pueblo afgano que vive bajo el dominio talibán.

Por ejemplo, el gobierno canadiense, a pesar de su compromiso declarado con los derechos humanos y las políticas feministas y su promesa pública de ayudar a los afganos que habían trabajado con Canadá, está cerrando su programa especial para Afganistán.

Muchos afganos lo consideran una traición, mientras que muchos canadienses consideran que está en desacuerdo con los valores humanitarios de la nación.

En el aniversario de la toma del poder por los talibanes en Afganistán, es hora de reorientar nuestra atención hacia el país y escuchar a quienes están bien posicionadas para aconsejarnos sobre las estrategias para llevar la paz, la seguridad, la igualdad de género, los derechos humanos y la democracia a Afganistán: sus mujeres activistas y líderes.


Este artículo se publicó originalmente en The Conversation
Fuente: IPS

agosto 15, 2022

Escocia: primer país en aprobar productos de higiene femenina gratis en espacios públicos

La ley fue aprobada en el año 2020, sin embargo entrará en vigor a partir de hoy lunes 15 de agosto

Créditos: THINKSTOCK


Este lunes 15 de agosto, entra en vigor la "Ley de productos para la menstruación" en Escocia, la cual obliga a que todos los centros educativos garanticen el suministro de productos de higiene íntima femenina en espacios públicos.

La ley fue propuesta por Monica Lennon y fue aprobada por unanimidad por el Parlamento escocés en el año 2020. Sin embargo, Lennon ha estado detrás de la aprobación de esta ley desde 2016. Respecto al tema dijo: 

Estoy orgullosa de haber sido pionera en la promoción de la "Ley de Productos Periódicos", que ya está influyendo en un cambio positivo en Escocia y en todo el mundo. 

A pesar de que la ley fue aprobada hace dos años, todavía hay medidas que se están estudiando. Sin embargo, desde el año 2017 productos como tampones y toallas higiénicas han sido puestos a disposición para las estudiantes de colegios y universidades de Escocia. 

Adicionalmente, se creó también la aplicación móvil 'PickupMyPeriod' para que la población pueda acceder a los productos de manera gratuita. Esta aplicación permite que las personas conozcan los puntos de la ciudad donde se entregan. 

Por otro lado, Escocia no ha sido el único país que ha pensado en este tipo de ley en beneficio de la población que lo necesite, Inglaterra implantó productos de higiene íntima en todos sus escuelas primarias y secundarias a principios de 2020. Y el Gobierno de Nueva Zelanda anunció en febrero del año 2021 que proporcionaría productos de higiene femenina gratis en todos los colegios del país a partir del mes de junio de ese año.

Por Laura Cortés Lamilla
Fuente: API

Las jordanas alzan la voz contra los «crímenes de honor»


EFE/HAYAT AL DBEAS

Las noticias sobre asesinatos de mujeres son una constante en la sociedad jordana, con cifras que apenas varían en el tiempo, pero la brutalidad de los datos más recientes ha generado una ola de indignación entre las jordanas y una respuesta contra los «crímenes de honor».

En solo dos meses en Amán, una joven embarazada de ocho meses ha sido asesinada a martillazos por un vecino; un joven ha matado a tiros en el interior de la universidad a una estudiante que le había rechazado, y un hombre le ha quitado la vida a su hermana de un disparo por una «disputa familiar”.

El término de disputa familiar es, frecuentemente, un eufemismo utilizado para referirse a dichos «crímenes de honor«, aquellos en que una mujer es asesinada por hombres de su propia familia que consideran que ha mancillado el buen nombre de esta, al haber cometido adulterio o mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio.

No hay cifras oficiales sobre las tasas de asesinatos de mujeres ni sobre los crímenes de honor, pero el último informe al respecto de la Asociación Solidaria de Mujeres Jordanas, publicado a finales de 2021, situó en 21 las muertes de mujeres a manos de familiares en 2019, en 20 las de 2020 y en 14 en los 10 primeros meses de 2021.

Manifestaciones frente al parlamento

La sociedad jordana se divide entre quienes rechazan este tipo de delitos y otros que implícitamente están de acuerdo con lo que hace la familia «en defensa del honor» y responsabilizan a la víctima.

Pero las mujeres del país árabe han empezado a movilizarse contra este flagelo y el pasado 22 de julio varias decenas se manifestaron frente al Parlamento jordano por este motivo.

En su memoria, además de los feminicidios de las últimas semanas, estaba el de Ahlam, una joven muerta salvajemente hace dos años a manos de su propia familia que conmovió a todo el país y supuso una llamada de atención sobre los asesinatos de «honor».

Ahlam fue primero brutalmente apaleada por su padre y sus hermanos en su casa de la localidad de Safut, pegada a Amán, y cuando, ensangrentada, salió corriendo a la calle a pedir ayuda, su progenitor la persiguió y la golpeó con una piedra en la cabeza. Luego sus padres esperaron junto a su cuerpo hasta asegurarse de que estaba muerta mientras bebían té, según testigos presenciales.

LEGISLACIÓN CONDESCENDIENTE

Las manifestantes del pasado 22 de julio reclamaban un cambio en las leyes que consideran que fomentan los asesinatos de mujeres y permiten que los perpetradores escapen a sus consecuencias o mitiguen sus penas.

Uno de los aspectos legales del que se benefician este tipo de parricidas, como ha explicado a Efe el abogado Sajr al Jasawneh, quien asegura haberse encargado de varios de estos casos, es una regla aplicada en muchos países árabes por la que se libran de las penas más duras los asesinos a quienes perdona la familia de la víctima.

En estos casos, al ser los propios familiares los autores del crimen, solo actúa en su contra la acusación pública, no la particular, que es la que puede pedir castigos más severos.

Además, la secretaria general del Comité Nacional Jordano para Asuntos de la Mujer, Salma al Nims, ha lamentado a Efe que el Código Penal jordano fomenta este tipo crimen al reconocer un atenuante a quien lo comete.

El artículo al que hace referencia Al Nims ofrece tácitamente «una excusa atenuante» a quien «sorprende a su mujer o a una de sus parientes femeninas en flagrante delito de adulterio (entendido como cualquier relación fuera del matrimonio) con otra persona y procede a matarla, matar al hombre que la acompaña o matar a ambos».

Mujeres en propiedad

Sobre los factores que propician esa indulgencia hacia los crímenes de «honor» en Jordania, la socióloga Amal Awawda, del Centro de Estudios de la Mujer, ha considerado que la educación social es el principal factor responsable de otorgar al varón su estatus social y tutela sobre la mujer.

El sistema de protección y tutela hacia la mujer amparado por las costumbres hace que los hombres, ya sean hermanos, hijos o esposos, se hagan cargo de ella como si fuera de su propiedad, lo que les lleva a asumir que agredirlas violentamente o matarlas sea algo permitido y legítimo, ha afirmado a Efe.Noticias relacionadas

Al Nims critica que mientras que la sociedad jordana es bastante laxa frente a «cualquier práctica que va contra la religión o las tradiciones», que no consideran que afecte al buen nombre de la familia, «el error más simple de una mujer toca el honor familiar«.

«¿Cuál es la definición de honor?», se cuestiona

Fuente:  https://www.elperiodico.com/

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in