junio 23, 2026

Maternidad libre y segura: un horizonte lejano para miles de niñas en Perú


Cartel con el lema "Las niñas no se tocan" que activistas peruanas pintaron durante una manifestación en las calles de Lima en septiembre del 2025, en defensa de la integridad física de las niñas ante la violencia sexual que vulnera sus derechos y genera embarazos y maternidades forzadas. Imagen: Mariela Jara / IPS


Los embarazos en niñas y adolescentes persisten en el Perú vulnerando los derechos humanos de esta población. En lo que va del 2026, 784 menores de 14 años se han visto forzadas a la maternidad cuando les correspondería estar en la edad del juego y de la formación escolar.

Según datos del gubernamental Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea del Ministerio de Salud (Minsa), en el 2025 fueron 992 las niñas que dieron a luz, y en el 2024, 1075, lo que arroja la cifra de 2851 casos en el pasado bienio.

Todos estos casos son considerados resultado de una violación; la legislación peruana protege la indemnidad sexual de menores hasta los 14 años.

La legislación peruana protege el derecho de menores de 14 años a mantener intacta su esfera íntima para no perturbar el libre desarrollo de su personalidad, considerando por ello todo acto sexual que los involucre como un delito. Aun en los casos en que se alegue “consentimiento”, este no tiene validez legal.

El año pasado, 63% de las denuncias por violencia sexual que sumaron más de 13 000, fue contra niñas y adolescentes.

“La tasa (de embarazo adolescente) de Perú es menor a muchos países, pero en comparación con Chile o Argentina estamos mal. Como decía, hay que superar la inequidad porque las más afectadas son las niñas más pobres, con menor educación”: Guillermo Atencio.

Las víctimas tienen derecho a recibir atención integral en el sistema de salud, acceder al kit de emergencia que incluye la anticoncepción oral de emergencia y, en caso de embarazo, información sobre aborto terapéutico, despenalizado en el Perú. Sin embargo, no se cumple y las niñas siguen dando a luz.

Instancias internacionales de Derechos Humanos han exhortado al Estado peruano a corregir esta situación. Un caso clamoroso sucedió en 2023, cuando el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas lo responsabilizó de vulnerar los derechos humanos de “Camila”, una niña del amazónico departamento Loreto, embarazada por la violación de su propio padre.

No se atendió la demanda de la madre de interrumpir el embarazo pese al grave estado de la salud física y mental de la hija. Con 13 semanas de gestación, “Camila” tuvo un aborto espontáneo por el que fue criminalizada. Tras la denuncia internacional, el Comité exhortó al Estado peruano a despenalizar el aborto en todos los casos de embarazo de niñas y asegurarles acceso a servicios seguros.

Mujeres del pueblo indígenas awajún llegaron hasta Lima desde su provincia amazónica, Condorcanqui, en la zona nororiental del Perú, para denunciar la indiferencia del Estado ante las violaciones sistemáticas de niñas y adolescentes de sus territorios. Imagen: CMP Flora Tristán

La última Encuesta Nacional de Salud 2025, presentada el 19 de junio, indica que 2,3 % de menores de 12 a 17 años estuvieron alguna vez embarazadas. El porcentaje sube a 7,4 % cuando se toma el rango de edad entre los 15 y 19 años. Las más afectadas son niñas y adolescentes de zonas rurales en situación de pobreza y de departamentos amazónicos.

“El problema es la inequidad, hay regiones como Lima que tiene prevalencia de embarazo adolescente que oscila entre 4 o 5 % mientras que en otras como Amazonas en la zona nororiente del país, llega a 18 y 20 %”, indicó a IPS Guillermo Atencio, especialista en Salud Sexual y Reproductiva del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) en Perú.

Agregó que es necesario que el Estado logre intervenciones efectivas considerando las especificidades de la población al abordar situaciones transversales como la violencia sexual o la exposición a economías ilegales, para lo cual, precisó, es necesario que los equipos técnicos avancen en esas miradas territoriales.

Perú es un país de renta media con profundas desigualdades sociales y de género. Su población supera los 34 millones, de los cuales 25 %, uno de cada cuatro habitantes, es pobre, lo que aumenta a 35 % en zonas rurales.

“Los procesos avanzan muy lentos, sigue la impunidad. Mientras tanto no paran las violaciones, siguen ocurriendo y en este momento tenemos 80 adolescentes embarazadas contagiadas con VIH/sida”, Rosemary Pioc.

Atencio, médico cirujano ginecoobstetra con una amplia trayectoria en la salud pública y la docencia universitaria, destacó que el Plan Multisectorial de Prevención del Embarazo Adolescente 2012 – 2021 aplicado en Perú, ha incorporado la educación sexual, el problema de la violencia sexual y la diferenciación entre el embarazo adolescente y el infantil.

Sin embargo, analizó, esta importante herramienta de política pública no tomó en cuenta la diversidad territorial y de población, ni los problemas estructurales de género, por lo que no incluyó intervenciones específicas.

“Está en marcha un nuevo plan y desde el Unfpa estamos planteando que tenga un fuerte componente territorial para considerar las diferentes vulnerabilidades quede manera interseccionada afectan a la población, a fin de lograr intervenciones más efectivas”, puntualizó.

En las movilizaciones convocadas por organizaciones de mujeres en Perú se evidencia la denuncia de las maternidades forzadas en niñas y adolescentes. Pero la sociedad peruana mantiene una alta tolerancia a la violencia de género que contribuye a naturalizar las vulneraciones de derechos de ese grupo poblacional. Imagen: Mariela Jara / IPS

Un problema latinoamericano

En Perú, la tasa de fecundidad pasó de 3,5 hijos por mujer de 15 a 49 años en 1996 a 1,7 al 2025.

Esa fuerte tendencia decreciente no se registra en los embarazos de niñas y adolescentes, lo que también ocurre a nivel de América Latina y el Caribe, región donde más de 50 % de su población de 660 millones es femenina y con altos índices de violencia de género y embarazos no deseados.

En la actualidad sigue siendo la segunda región del mundo, detrás de África, con mayor tasa de embarazos tempranos, debido a la falta de educación sexual integral y desigualdades socioeconómicas entre otros factores, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De acuerdo al balance de los indicadores de género de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Agenda Regional de Género, publicado por Cepal y ONU Mujeres el 2025, la tasa de fecundidad adolescente fue de 50,6 por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años.

Un estudio de Unfpa estima que en la región 1,6 millones de adolescentes son madres lo que ocasiona un impacto económico de 15 300 millones de dólares por año debido a la pérdida de oportunidades educativas y laborales en las mujeres, y costos de los servicios de salud del Estado.

Nicaragua y Honduras superan el promedio regional de 50,6 al alcanzar 93 y 81 casos, seguidos de Venezuela con 73, de Guatemala, Guyana y Haití con 68, Bolivia con 64, México con 59, Colombia con 58, Panamá con 56, Ecuador con 54, El Salvador con 53, República Dominicana con 50 y Belice con 56.

Entre los países con una tasa media alta están Belice con 56, Suriname con 47, Perú con 43 y Brasil con 41. Y con una menor tasa figuran Jamaica y Trinidad y Tobago con 36, Argentina con 26, Costa Rica y Uruguay con 25, y Chile con 6.

“La tasa de Perú es menor a muchos países, pero en comparación con Chile o Argentina estamos mal. Como decía, hay que superar la inequidad porque las más afectadas son las niñas más pobres, con menor educación”, planteó el especialista Atencio.

Y agregó: “Debemos empoderarlas en educación sexual, en el conocimiento y protección frente a situaciones de violencia sexual, difundir el uso de métodos anticonceptivos en adolescentes que inician actividad sexual e involucrando la participación activa de la comunidad”.

“En el avance de la política es clave el enfoque de la violencia, antes el ministerio lo asumía desde el punto de vista mental, pero la violencia sexual no ocurre porque hay personas desequilibradas sino por cómo está estructurada la sociedad lo que demanda como respuesta un cambio social para reducir la tolerancia a la violencia de género”, dijo.

En Perú y el resto de América Latina se está dando visibilidad a uno de los más graves atentados a los derechos humanos de las niñas, como es el embarazo producto de violación sexual en menores de 14 años. Imagen: Mariela Jara / IPS

“No paran las violaciones”

En Perú el machismo es muy arraigado. La Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales publicada el 2025 mostró que 56 % de los hombres justifica la violencia sexual.

Rosemary Pioc, presidenta del Consejo de Mujeres Awajún, Wampis, Umukay Yawy, habló con IPS desde la provincia de Condorcanqui, en el departamento de Amazonas, conocida por su amplia biodiversidad. Con más de 430 000 habitantes, la pobreza entre la población indígena amazónica supera largamente el promedio nacional de 25 %.

Su organización viene denunciando la violación sistemática de niñas y adolescentes por parte de docentes de las instituciones educativas, y la falta de atención del Estado, al punto que han debido realizar movilizaciones a Lima para que se garantice el funcionamiento de una Fiscalía Especializada en Familia que atienda las denuncias.

Las niñas, indígenas de los pueblos awajún y wampis viven durante los periodos escolares en residencias estudiantiles para favorecer su acceso y permanencia a la educación pública, ante la lejanía de sus comunidades nativas, donde es clamorosa la ausencia del Estado y no existen instituciones educativas.

En los últimos años, según denuncia de las lideresas de esos pueblos, más de 500 niñas han sido víctimas de violación y no todos los responsables han sido destituidos.

“Los procesos avanzan muy lentos, sigue la impunidad. Mientras tanto no paran las violaciones, siguen ocurriendo y en este momento tenemos 80 adolescentes embarazadas contagiadas con VIH/sida”, manifestó. En Amazonas, la tolerancia a la violencia sexual llega a 69 %.

La lideresa indígena del pueblo awajún, uno de los 51 pueblos indígenas amazónicos reconocidos en Perú, deploró que el Estado no ponga como una prioridad la situación de las niñas y adolescentes de Condorcanqui y otras provincias del departamento.

“Hay mucho machismo y violencia, nosotras hacemos acompañamiento a las víctimas, sensibilizamos a las familias, pero muchas no quieren ni denunciar porque no confían en el Estado”, dijo.

Agregó que en su territorio “falta todo”, ante la envergadura de la pobreza, la desnutrición y el abandono. “Esto no va a terminar, mientras no se capture y sancione a los agresores y se haga justicia a las niñas. Nosotras seguiremos en lucha”, aseveró.

Fuente: IPS
ED: EG

junio 22, 2026

Slavenka Drakulic, pluma croata del feminismo y el antinacionalismo, fallece a los 77 años



 La escritora, ensayista y periodista croata Slavenka Drakulic, una de las voces más incansables contra el nacionalismo y el patriarcado en Europa Oriental, ha fallecido a los 77 años, según informó este domingo el diario Jutarnji list.



«Nos dejó repentinamente», señaló el rotativo al anunciar la muerte de Drakulic, una apreciada colaboradora de este medio, sin ofrecer detalles sobre el lugar ni las causas del fallecimiento.

Jutarnji list la describe como «la escritora croata contemporánea más famosa del mundo; una autora y periodista que describió de forma inmejorable nuestro turbulento mundo en transición y cuya obra nos ayudó a comprender lo que nos ha estado sucediendo en los últimos cuarenta años».

«Gracias a todos por vuestras condolencias. La recordaré así, sonriendo», escribió este domingo su hija, la también escritora Rujana Jeger, en un mensaje publicado en sus redes sociales junto a una fotografía de su madre.

Nacida en 1949 en la ciudad portuaria croata de Rijeka, Drakulic se consolidó como una de las intelectuales más influyentes de la región balcánica.

Tanto en sus obras de ficción como en sus ensayos y crónicas periodísticas, la autora de ‘Piel de mármol’ y ‘El sabor de un hombre’ abordó con lucidez y sin tapujos las complejidades del comunismo, el postcomunismo, los horrores de las guerras balcánicas y la opresión de las mujeres.

Entre 1992 y 1994 la escritora recorrió los campos de refugiados de la frontera entre Bosnia y Croacia para conocer de primera mano las experiencias de las mujeres que habían sido víctimas de violación como arma de guerra. El resultado de los testimonios obtenidos fue la novela ‘Como si yo no estuviera’, publicada en español por la editorial Anagrama en 2001.

Un legado feminista

En su novela biográfica ‘Frida o el camino del dolor’, la escritora exploró el sufrimiento y el cuerpo herido de la pintora mexicana Frida Kahlo, mientras que en ‘La teoría de la tristeza’ rescató del olvido la figura de la matemática Mileva Maric, primera esposa de Albert Einstein.

Como periodista, comenzó su carrera en cabeceras de su país, pero pronto extendió su firma a prestigiosos medios internacionales como The New York Times, El Mundo, The Nation o The Guardian.

A principios de los años noventa, debido a sus firmes críticas contra el auge del nacionalismo croata en plenas guerras de desintegración de la antigua Yugoslavia —y tras ser objeto de una campaña de desprestigio en la que fue tildada de «traidora»—, se trasladó temporalmente a Suecia. Desde entonces, alternó su residencia entre Estocolmo y Zagreb.

Recientemente, al rememorar el revuelo que causó en 1984 la publicación de su ensayo ‘Smrtni grijesi feminizma’ (‘Los pecados mortales del feminismo’), se lamentó por la lenta evolución de la sociedad en su tierra natal.

«Los temas son los mismos, los problemas son los mismos, la lucha es la misma. La violencia contra las mujeres no disminuye y los derechos reproductivos vuelven a estar amenazados (…). El patriarcado es muy tenaz», advirtió.

En Croacia se acaba de publicar su libro más reciente, titulado ‘Zasto nisam naucila kuhati’ (‘Por qué no aprendí a cocinar’), una obra ingeniosa y de corte feminista que entrelaza la gastronomía, el crecimiento personal y la crítica al patriarcado. EFE

Fuente: Swissinfo.ch

junio 21, 2026

El movimiento feminista 4B explica por qué la idealización del “hombre coreano” en los K-Dramas oculta una cruda realidad de violencia y desigualdad doméstica en el país

Activistas surcoreanas piden a las extranjeras no confundir la ficción televisiva con el machismo y la polarización política actual.


El movimiento feminista 4B explica por qué la idealización del “hombre coreano” en los K-Dramas oculta una cruda realidad de violencia y desigualdad doméstica en el país | Pexels, IA 

En los últimos años, un fenómeno social transformó la estructura comunitaria en Corea del Sur. Se trata del movimiento 4B, una corriente de feminismo radical que propone una resistencia absoluta a los mandatos patriarcales. De acuerdo con registros de la Enciclopedia Britannica y análisis de la organización GIRE, esta iniciativa suma a unas 50,000 seguidoras y busca cambiar de raíz las dinámicas sociales, políticas y económicas del país. Su postura es drástica: ante la misoginia sistémica, su objetivo central es “exterminarla” de las instituciones del Estado.

El nombre del movimiento proviene de un prefijo coreano muy específico: bi, que significa “no”. A partir de esta negativa, las activistas construyeron cuatro pilares fundamentales que rigen su vida cotidiana y que rompen por completo con las expectativas tradicionales de la sociedad surcoreana.

¿Cuáles son los cuatro pilares del movimiento 4B?

Para comprender esta corriente, es necesario desglosar las cuatro restricciones voluntarias que asumen sus integrantes:

  • Bihon: No al matrimonio heterosexual.
  • Bichulsan (o Bichulsa): No a la maternidad.
  • Biyeonae: No a las citas con hombres.
  • Biseksu: No a las relaciones sexuales con hombres.

Al retirar su participación de estos cuatro ámbitos, las mujeres buscan quitar el soporte que sostiene al sistema familiar y laboral tradicional, el cual consideran inherentemente opresivo.

El término 4B, que significa “no citas, no sexo, no matrimonio, no hijos”, resume las principales posturas adoptadas por este movimiento. 

Las razones de la protesta: desigualdad y violencia en cifras

Este movimiento no surgió de forma aislada, sino como respuesta a una realidad económica y social compleja. Las demandas de las ciudadanas se centran en resolver problemáticas urgentes que afectan su día a día.

Desigualdad económica en el trabajo

Corea del Sur enfrenta retos severos en materia de equidad laboral. Datos oficiales de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) confirman que este país tiene la brecha salarial de género más amplia de todos los miembros del organismo. Las mujeres ganan entre un 35% y un 37% menos que los hombres por realizar las mismas funciones. Además, el llamado “techo de cristal” es evidente: la representación femenina en puestos directivos apenas alcanza rangos que van del 2% al 11.6%.
Las mujeres coreanas ganan entre un 35% y un 37% menos que los hombres por realizar las mismas funciones. | Pexels 

Crisis de seguridad y acoso digital

La violencia de género es otro detonante del descontento. Los reportes locales indican que 8 de cada 10 mujeres han sufrido acoso laboral en sus espacios de trabajo. A esto se suma la proliferación del acoso digital a través del molka, un término local para referirse a la epidemia de cámaras ocultas en baños públicos, vestidores y hoteles. Las activistas señalan la falta de leyes efectivas para sancionar estos delitos y proteger a las víctimas.

El factor demográfico y la autonomía del cuerpo

La resistencia al matrimonio y a la maternidad ocurre en un contexto demográfico crítico. Según estadísticas del Banco Mundial, Corea del Sur registra la tasa de natalidad más baja del planeta, con apenas 0.72 hijos por mujer.

El gobierno surcoreano ha intentado revertir esta tendencia mediante incentivos económicos y campañas institucionales. Sin embargo, las seguidoras del movimiento 4B rechazan estas medidas por considerar que el Estado las trata como herramientas de producción y reproducción, en lugar de reconocer su agencia individual.

Este principio de autonomía corporal también se manifiesta en la campaña asociada “Escape the Corset” (Escapa del Corsé). Esta iniciativa promueve el rechazo activo a los estándares de belleza extremos del país, caracterizados por la presión social para someterse a cirugías estéticas y dietas insalubres.
K-Dramas vs. Realidad: el rechazo a la idealización

Un punto relevante del movimiento 4B es el llamado directo que hacen a las mujeres de otros países para dejar de idealizar las relaciones con los ciudadanos surcoreanos. Las activistas explican que existe una distancia considerable entre los productos culturales de exportación y la vida diaria.

Ficción televisiva: Los dramas coreanos o K-Dramas muestran personajes masculinos atentos y caballerosos. Las activistas aclaran que estas producciones son ficciones comerciales que no representan el panorama social del país.

Carga en el hogar: En la práctica, la distribución de las tareas domésticas y de cuidados sigue siendo profundamente desigual, dejando la mayor parte de la responsabilidad sobre las mujeres.

Polarización social: El clima actual en el país presenta una fuerte polarización política respecto al feminismo y los derechos humanos, lo que expone a las mujeres a ambientes de hostilidad y machismo arraigado.

junio 20, 2026

¿Dónde están las geólogas y paleontólogas en los libros divulgativos?



Ilustración de las tres geólogas de países hispanohablantes mencionadas en los libros de divulgación analizados. De izquierda a derecha: Adriana Ocampo (Colombia), Carmina Virgili (España) y María Fernanda Campa Uranga (México). Dánae Sanz Pérez..

Marie Curie, Rosalind Franklin o Jane Goodall forman parte del imaginario colectivo cuando pensamos en mujeres científicas. Sus historias aparecen en libros, documentales y materiales educativos de todo el mundo. ¿Pero a cuántas geólogas o paleontólogas podríamos nombrar?

La dificultad no se debe a que no existan. A través del tiempo, mujeres de todo el mundo han realizado contribuciones fundamentales para comprender el pasado de la Tierra, los procesos que la modelan y la evolución de la vida en nuestro planeta. Sin embargo, sus nombres rara vez llegan al público general.

Es un hecho con implicaciones más allá de la mera curiosidad estadística, si tenemos en cuenta que la divulgación científica es un puente entre la ciencia y la comunidad. No solo acerca el conocimiento al público, también define qué historias se cuentan, qué referentes se visibilizan y, finalmente, a quiénes reconocemos como protagonistas de los avances científicos.

Es importante, entonces, que los contenidos que se comunican sean inclusivos y representen la diversidad de voces que conforman la ciencia. No obstante, los resultados de nuestro estudio muestran que la representación de las científicas en los principales libros de divulgación está marcada por fuertes desequilibrios disciplinarios, geográficos y lingüísticos.
Ciencia contada desde una mirada poco realista

En nuestra investigación, identificamos 194 científicas de 18 disciplinas diferentes, aunque no todas ocupaban el mismo espacio.

La medicina, la biología, la astronomía y las matemáticas concentran cerca de la mitad de los nombres presentes en los libros analizados. En cambio, en disciplinas como la geología y la paleontología apenas aparecen: para ser exactos, solo había 14 geólogas y tres paleontólogas.

La situación es especialmente llamativa en paleontología. La mayoría de los libros recurren a una misma figura: Mary Anning (1799-1847), conocida en todo el mundo por sus importantes hallazgos de los lechos marinos del período Jurásico en la localidad inglesa Lyme Regis, donde vivía. Su importancia histórica es indiscutible, pero una disciplina no puede resumirse en un solo nombre.

Otras investigadoras cuyos trabajos han sido trascendentales para la ciencia apenas se citan o están completamente ausentes. Por ejemplo, ninguno de los libros mencionó a Tilly Edinger, pionera del estudio de los cerebros fósiles o paleoneurología; a Elisabeth Vrba, reconocida por sus estudios que trasformaron la comprensión de la evolución, o a Mary Leakey, responsable de algunos de los hallazgos más importantes sobre evolución humana del siglo XX.
El idioma también marca diferencias

Los desequilibrios en la representación no afectan solo a las disciplinas. También encontramos un claro sesgo geográfico. Así, la mayoría de las científicas destacadas en los libros de divulgación provienen de países angloparlantes –Estados Unidos y el Reino Unido–. Solo el 5,7 % procede de países hispanohablantes.

Esta concentración geográfica refuerza la idea de que el conocimiento científico solo se genera en ciertas regiones y en determinados idiomas. Además, limita la diversidad de referentes disponibles para niñas y jóvenes, dificultando que encuentren modelos cercanos a su realidad cultural, lingüística o geográfica.
¿Dónde están las paleontólogas y geólogas hispanohablantes?

La brecha, de nuevo, es más evidente en las geociencias. Entre las 14 geólogas identificadas, solo tres proceden de países hispanohablantes: Adriana Ocampo (Colombia), Carmina Virgili (España) y María Fernanda Campa Uranga (México).

La situación es todavía más extrema en paleontología, ya que no encontramos ninguna paleontóloga hispanohablante en los libros de divulgación. Esta ausencia no refleja la realidad de la disciplina. América Latina y España cuentan con investigadoras reconocidas internacionalmente. Algunos ejemplos son la argentina Zulma Brandoni de Gasparini, la colombiana María Páramo Fonseca o la española Asunción Linares.

El problema, por tanto, no es la falta de referentes, sino que sus nombres permanecen invisibles para el público general.
La divulgación también puede reproducir sesgos

No debemos olvidar que la divulgación científica, además de acercar la investigación a la sociedad, influye en la imagen que construimos sobre la ciencia.

Los libros no solo explican descubrimientos. También muestran quién hace ciencia, desde dónde se produce conocimiento, qué disciplinas consideramos importantes y qué historias merecen ser recordadas. Estas narrativas son especialmente importantes durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que se identifican vocaciones y se construyen referentes que ayudan a imaginar posibles trayectorias profesionales. Cuanto más diversos son esos modelos, más oportunidades existen para que niñas y jóvenes se vean reflejadas en ellos.

El objetivo de nuestro trabajo es resaltar el rol social de los contenidos divulgativos para, a partir de ello, reflexionar sobre quiénes se quedan fuera de estos relatos y con qué consecuencias. Cuando son excluidas determinadas disciplinas, países o idiomas, también se limita la diversidad de historias y trayectorias que integran esa imagen.

Para contribuir a cambiar esta situación, hemos puesto en marcha una base de datos abierta de paleontólogas de países hispanohablantes. La iniciativa busca reunir trayectorias, líneas de investigación y contextos geográficos diversos. Para ello, se ha habilitado un formulario abierto, dirigido a mujeres de esta disciplina.

Y es que las paleontólogas hispanohablantes existen y han realizado contribuciones fundamentales al conocimiento científico. El reto ahora es que sus historias también formen parte de los relatos divulgativos.
Sobre las autoras


Fuente: The Conversation
Ir al artículo original.

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in