agosto 24, 2019

Una emisora clandestina de radio da voz al feminismo en Arabia Saudí

Una emisora, liderada por un grupo de mujeres voluntarias, desafía la censura y el sistema de tutela masculina que rige en el reino wahabí: "El sueño que nos mueve es ser libres algún día".


"Somos la mayoría silenciosa". Es el leitmotiv de Nsawya FM (Feminismo FM, en árabe), la máxima que radian las ondas de esta emisora clandestina que ha irrumpido en el mutismo sepulcral de Arabia Saudí. "La mayoría silenciosa está formada por todas aquellas mujeres de clase trabajadora que carecen del más tímido privilegio y que están cansadas de soportar la carga de la vida diaria para lograr un pizca de sus derechos", relata a EL MUNDO una de las voces de la iniciativa, que rehúsa proporcionar su nombre por miedo a las represalias.



Esta radio emite desde hace unas semanas por internet, tratando de deslizar su mensaje más allá de líneas rojas y censura. "Nuestra audiencia potencial está sentada en sus casas, en la sombra. No hacen nada para defender sus derechos porque, en realidad, en Arabia Saudí no está permitido expresar indignación alguna, ni siquiera la desesperación, la marginación o el odio que las mujeres sufren cotidianamente".

Nsawya FM aspira a proporcionarles a estas mujeres una suerte de remedio radiofónico. Su altavoz es fruto de la colaboración de una veintena de féminas, saudíes y de otras nacionalidades, desperdigadas por el reino ultraconservador y extramuros. "Cada voluntaria tiene una historia especial, pero no hacemos preguntas personales. Ninguna ha estudiado periodismo y cada una tiene otro trabajo con el que subsiste", detalla la principal adalid del invento. "Desde hacía años yo tenía la idea de hacer algo que ayudara a otras mujeres. Al final es el resultado de un trabajo colectivo que trata de aportar luz y educación".

De momento, su equipo tecnológico entra en el espacio de una mesa: un ordenador, con un programa para editar y emitir, y un micrófono. Y su parrilla, aún en construcción, acoge un limitado número de programas que se hacen eco de las cadenas que sojuzgan a las saudíes.

AVANCES EN EL COCHE Y EL TELEDIARIO

El pasado junio entró en vigor un decreto real que eliminó la prohibición de conducir y hace unas semanas una mujer se puso por primera vez al frente del telediario nocturno de la televisión estatal, pero las limitaciones, reunidas en torno al sistema de tutela masculina, permanecen. Las saudíes no pueden viajar al extranjero, someterse a una intervención quirúrgica, casarse, alquilar un piso, matricular a sus hijos en un colegio o abrir una cuenta bancaria sin el permiso de un mahram (tutor varón) ya sea progenitor, cónyuge, hermano o incluso vástago.

"Las mujeres tienen más conciencia que los hombres. Les preocupan asuntos completamente diferentes como el derecho a la educación o a trabajar, el entretenimiento o la posibilidad de vestirse a su gusto y ser verdaderamente las que toman decisiones sobre su vida. Anhelamos decidir nuestro destino y recuperar derechos que nos fueron arrebatados", comenta una de las almas de Nsawya FM.

Los primeros programas emitidos han voceado algunos de sus temores como la violencia de género, un fenómeno encerrado entre las cuatro paredes del hogar. "Queremos proporcionar herramientas para que las víctimas puedan enfrentarse al acoso". El último monográfico transmitido es la vida de las saudíes fuera del país y su esperanza de regresar algún día.

REPRIMIDAS EN INTERNET

Sus dardos no han pasado desapercibidos para las autoridades y los sectores más recalcitrantes de la sociedad local, inquietos por las reformas emprendidas por el príncipe heredero Mohamed bin Salman. "La reacción del Estado ha sido obstruir el enlace web desde el que emitimos y denunciar nuestra cuenta en Twitter", admite una de sus precursoras, decidida a librar batalla. "Tenemos confianza en nuestro trabajo. Lo único que hacemos es expresar pacíficamente nuestras ideas. Precisamente el miedo a la represión hizo que optásemos por el anonimato. No queremos compartir destino con las activistas que han sido detenidas por haber desafiado la prohibición de conducir".

Al menos nueve mujeres -iconos de la lucha por el derecho a colocarse al volante- permanecen entre rejas desde el pasado mayo. Aguardan el inicio de un juicio con cargos que incluyen "haber mantenido contactos sospechosos con países rivales" y que podrían costarles condenas de 20 años de prisión. Las reiteradas llamadas a su liberación, lanzadas por organizaciones de derechos humanos internacionales, han resultado infructuosas. Su irrupción en las ondas ha coincidido, además, con la desaparición y probable asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul en el último caso de ataque a la disidencia y la libertad de expresión en el reino. 

El elenco de locutoras de Nsawya FM está empeñado en demostrar que "existen feministas en Arabia Saudí aunque no salgan en las redes sociales". "A menudo lo que se difunde de este país es la imagen de las mujeres cercanas al poder. Nuestro objetivo es proporcionar el rostro real y hablar del sufrimiento de las saudíes para que sean conscientes de un sistema patriarcal y machista establecido desde el rechazo a las mujeres".

Sus recursos, aún rudimentarios, esperan crecer al ritmo de sus oyentes y sus aportaciones. "El sueño que nos mueve es ser libres algún día. Que, como en otros países, las leyes que rijan nuestra sociedad no sean religiosas sino civiles. No somos optimistas, pero no podemos renunciar a soñar".

Por FRANCISCO CARRIÓN | EL CAIRO
Fuente: El Mundo.es

agosto 23, 2019

El no de las mexicanas. Los colectivos feministas reclaman celeridad a la hora de esclarecer la violencia contra las mujeres


Una de las protestas en Ciudad de México. M. GREIF REUTERS


La violencia contra las mujeres alcanza en México cifras tan alarmantes que el Código Penal ha incluido el delito de feminicidio, castigado con penas que oscilan entre los 40 y los 60 años de prisión. ONU Mujeres estima que cada día son asesinadas en el país latinoamericano nueve mujeres, muchas de las cuales son menores. Las estadísticas son sangrantes. Entre 2011 y 2017 se han registrado casi 19.000 “defunciones con presunción de homicidio”, un eufemismo que abarca todo tipo de crímenes, desde los asesinatos machistas hasta los marcados con el sello de los narcos. La ola de violencia se agrava por la deficiente persecución de los delitos. El resultado es una impunidad inaceptable.

En los últimos cuatro años, los feminicidios han aumentado en México un 150% y las agresiones sexuales tampoco dejan de crecer. En lo que va de 2019 se han contabilizado 9.900 casos de violaciones. La sociedad mexicana reclama celeridad a la hora de esclarecer la violencia contra las mujeres, como se ha puesto de manifiesto en las multitudinarias manifestaciones en las que los colectivos feministas exigen que se investiguen a fondo los abusos sexuales. Claman que la justicia y la policía actúen con diligencia. Pero entre las mujeres cunde la desconfianza en las fuerzas de seguridad, máxime si se tiene en cuenta que recientemente han salido a la luz varios casos de violaciones a manos precisamente de la policía.

Lejos de confiar en las instituciones, los colectivos feministas perciben negligencia y prácticas erráticas cuando se trata de perseguir estos delitos y arrestar a los culpables. Denunciar una agresión se convierte en un proceso largo, costoso y decepcionante. Además, los limitados recursos presupuestarios frenan la posibilidad de formar a profesionales para atender adecuadamente a las víctimas y dar una respuesta rápida y eficaz en el tratamiento de los casos de violencia de género.

Frente a los crímenes de género, las agrupaciones feministas han reclamado determinación en el esclarecimiento de los hechos y que las pesquisas se lleven a cabo de una manera transparente. Es obligación de los organismos judiciales y policiales abordar investigaciones escrupulosas, señalar a los agresores y adoptar medidas para prevenir, esclarecer y juzgar la violencia sobre las mujeres. No se trata solo de mejorar las acciones políticas y fortalecer las instituciones; la sociedad demanda un cambio cultural para erradicar las actitudes machistas. Solo si se cumplen estos parámetros, la población en su conjunto, y muy especialmente las mujeres, podrán depositar la confianza en quienes han recibido el encargo de velar por su seguridad.

Fuente: El País

FEMCINE lanza convocatoria para 10º versión


“Desde hace diez años FEMCINE se ha dedicado a difundir y visibilizar la mirada de las mujeres a través de su producción cinematográfica. En estos momentos nos parece especialmente importante poder detenernos y escuchar qué es lo que están diciendo las mujeres en un momento en que socialmente estamos replanteando nuestros roles de géneros. Las competencias de FEMCINE nos permiten mirar la voz de las mujeres a través de sus películas y nos permiten generar espacios de diálogo para poder encontrarnos, conversar y generar posibilidades de un mundo más justo para todas y todos”, indica Antonella Estévez, directora FEMCINE.

Revisa las bases de la convocatoria en [BASES FEMCINE 10]


SOBRE LA CONVOCATORIA

Las categorías en competencia FEMCINE son:

  • Competencia Internacional de Largometrajes.
  • Competencia Internacional de Cortometrajes.
  • Competencia Nacional de Cortometrajes de Escuelas de cine de Chile.


Podrán participar todas aquellas obras finalizadas de ficción, documental, animación y/o experimentales; producidas a partir del 01 de enero 2018 hasta la fecha de cierre de la postulación, o sea, el 31 de octubre de 2019. No se podrá postular con una película que previamente haya postulado a una competencia de FEMCINE, a excepción de participación en el Work In Progress.

Todas las películas en competencia deben estar dirigidas o co-dirigidas únicamente por mujeres.

El costo de inscripción para largometrajes es de USD$10,00 y para cortometrajes es de USD$5,00. Películas nacionales chilenas pueden postular gratuitamente en femcine.cl sitio web del festival.

Las plataformas preferentes de visionado o descarga son Festhome, ClickforFestivals, Vimeo, Dropbox, Youtube o WeTransfer. Cualquier costo asociado al envío del material corre por cuenta del postulante.

La selección Oficial será anunciada en febrero 2020 en el sitio web www.femcine.cl y por correo electrónico a las seleccionadas.

Para mayor información escribir al correo electrónico: competencia@femcine.cl

REDES SOCIALES

#femcine10

Solo el 1% del financiamiento para la igualdad de género va a las organizaciones de mujeres ¿Por qué?


The Women Demand Bread & Roses protest in London, January 2019. Photograph: Dinendra Haria/Alamy

Ha habido un aumento de mil millones de dólares en financiamiento en los últimos dos años, pero solo pequeñas cantidades de dinero están llegando a grupos feministas.

Solo en los últimos dos años, los gobiernos y las instituciones internacionales han anunciado más de mil millones de dólares (£ 0.800 millones) en nuevos compromisos para apoyar la igualdad de género a nivel mundial.

Estos incluyen:



Canadá anunció CAD $ 490 millones (£290m) para tres programas: liderazgo de mujeres ($150m), el Fondo LGBTQ2 ($40m) y el Fondo por la igualdad (Equality Fund, $300m). Este fondo fue uno de los casi $ 600 millones invertidos para mujeres y jóvenes mujeres en junio en la conferencia Women Deliver.

Cuando el gobierno holandés creó el fondo MDG3 de 77 millones de euros en 2008, fue uno de los primeros y más grandes fondos jamás creados para la igualdad de género. Ahora este sería uno de los más pequeños.
Celebrando con cautela

Debemos celebrar esta magnitud de compromisos sin precedentes, y especialmente, los movimientos feministas y aliados que se han organizado durante décadas para hacer posible estos recursos. Pero lo celebramos con cautela.

Cada vez hay más pruebas de que los movimientos feministas están impulsando la igualdad de género y cada vez más donantes están de acuerdo. Sin embargo, a menudo vemos que esas declaraciones audaces de los gobiernos se vuelven ineficaces y solo pequeñas cantidades de dinero se destinan a organizaciones feministas en el sur global.

También sabemos que, si bien los recientes compromisos gubernamentales pueden ser grandes, palidecen en comparación con el gasto que implican la desigualdad para mujeres, las jóvenes y personas LGBT, como el aumento de la militarización, el crecimiento basado en recursos naturales y un sistema económico injusto.

Por ejemplo, en 2017, los gobiernos comprometieron $ 4.6 millones en apoyo para la igualdad de género como objetivo principal, pero gastaron $ 1.7 billones en militarización. Las disparidades masivas de riqueza significan que el 1% más rico posee el 82% de la riqueza mundial, gran parte de la cual se acumula a expensas del trabajo de las mujeres, tanto remuneradas como no remuneradas.

La nueva afluencia de fondos tiene el potencial de cambiar la dirección con relación a la injusticia de género. Pero solo si el dinero apoya las soluciones feministas a las causas fundamentales de la desigualdad de género. Para hacer eso, lxs donantes deben transformar su poder, políticas y prácticas para centrar los movimientos feministas que impulsan el cambio a nivel local, nacional y mundial.
Así es como se puede hacer esto.
En primer lugar, el dinero debe enviarse directamente a los movimientos feministas en el sur global.

Con los nuevos compromisos gubernamentales, se podría pensar que los fondos de los movimientos están creciendo. Pero no. Las últimas cifras de 2016-2017 muestran que un escaso 1% de todo el financiamiento enfocado en género se destinó a las organizaciones de mujeres. La mayor parte de este dinero se destinó a organizaciones internacionales con sede en los países donantes, en lugar de destinarlo a grupos feministas que lideran sus propias soluciones específicas a su contexto.
En segundo lugar, trabajar con movimientos requiere un enfoque transformador no transaccional.

Escuchamos una y otra vez que lxs donantes quieren apoyar los movimientos, pero que esos movimientos no se ajustan a sus requisitos burocráticos: sus presupuestos son demasiado pequeños, las finanzas no están auditadas o sus sistemas de evaluación no están lo suficientemente desarrollados.

Lo que necesitan los movimientos feministas locales son recursos que sean grandes, ágiles, de temas múltiples y de largo plazo. Eso significa que hay que cambiar algunos de los modelos de financiamiento establecidos por lxs donantes desde hace mucho tiempo, y eso no es imposible.

Si no pueden alcanzar los movimientos feministas con su dinero, adopten nuevos modelos y prácticas de financiamiento feminista. Liderando desde el Sur, por ejemplo, es un modelo de financiamiento de 40 millones de euros liderado por fondos de mujeres en Asia, África y América del Sur, creado por el gobierno holandés en respuesta al cabildeo realizado por los movimientos después de que su emblemático programa de Financiamiento de liderazgo y oportunidades para las mujeres no logró alcanzar a los grupos por los derechos de las mujeres.
En tercer lugar, lxs donantes deben usar su poder para transformar sus propias políticas, pares y sectores.

La financiación no es un solo gesto caritativo separado del mundo exterior.

Para efectuar el cambio, lxs donantes no solo deben invertir ambiciosamente en movimientos, sino también reflexionar críticamente sobre sus políticas y prácticas.

Los compromisos son buenos, pero ahora es tiempo de actuar. Lxs donantes deben involucrar a los movimientos feministas como socixs iguales, trabajar para transformar sus propias instituciones y hacer campaña para construir un ecosistema de financiamiento feminista interdependiente y coherente que desbloquee recursos para los derechos humanos y la justicia de género.

Esta no es solo manera de gastar mejor mil millones de dólares, es la manera de liberar el poder de un cambio social feminista con recursos suficientes y resilientes.

Por Kasia Staszewska, Tenzin Dolker y Kellea Miller
Fuente: Awid

agosto 22, 2019

Gran Bretaña prohíbe dos anuncios por promover estereotipos de género

Por primera vez cancela su difusión en TV

Imagen retomada del Twitter de ASA_UK

Gran Bretaña ha prohibido por primera vez dos anuncios de televisión, por difundir estereotipos de género. La Autoridad Nacional de Publicidad (ASA, por sus siglas en inglés) prohibió la semana pasada la difusión de un spot de la marca Volkswagen y otro de queso Filadelfia.

En el primero, se ve a hombres acampando en la montaña con sus hijos, flotando ingrávidos en el interior de una nave espacial, y un hombre practicando salto largo con una prótesis, todo bajo el lema “Podemos lograr todo”. La única apariencia de una mujer es la de una madre sentada en un banco, cuidando a su bebé y leyendo mientras pasa el nuevo Volkswagen eléctrico.

La autoridad británica argumentó que esas imágenes de hombres en entornos extraordinarios y una mujer pasiva en el papel solidario mostrarían y promoverían "puntos de vista anticuados y estereotipados sobre los roles de género en nuestra sociedad". Mientras tanto, Volkswagen intentó argumentar que la publicidad muestra a hombres y mujeres “en situaciones difíciles”, pero no tuvo éxito.

El segundo anuncio muestra dos hombres quienes han sido encargados con el cuidado de sus hijos en un restaurante, pero se olvidan de su tarea inmediatamente al ver la comida que pasa en frente de ellos por una cinta transportadora. Luego se ve a los niños en la cinta en vez de los sándwiches.

Las autoridades consideraron que esta publicidad "se basó en el estereotipo de que los hombres no son tan capaces como las mujeres de cuidar a los niños, e implicaba que los padres fallaron para cuidarlos debido a su género.” Las medidas provocaron un debate en medios europeos en torno a la “libertad artística” de las agencias y lo que algunas personas vieron como una censura.

Pero la ASA tiene un historial político de ser estricta, por ejemplo, respecto a los productos que “promueven un ideal de belleza no realista”, en 2011, prohibió anuncios con el rostro de la actriz Julia Roberts, bajo el argumento que las fotos habían sido trabajadas tanto con Photoshop que ya no tenían nada que ver con la persona real, y que eran “engañosas”.

El nuevo protocolo de la ASA de enfrentar roles de género estereotipados entró en vigor apenas a mediados de junio de este año. Desde luego, la institución anunció que no aceptaría campañas que muestran un hombre que no puede cambiar pañales, una mujer que no puede estacionar, o publicidad que asume que las mujeres son las únicas responsables de cocinar y limpiar. Tampoco se toleran los anuncios que se burlan de personas que contradicen estereotipos de género.

La autoridad basó su medida en un estudio que mostraba el efecto dañino de las campañas de publicidad en las y los consumidores. Éste mostró que la publicidad sí tiene el poder de influir el desarrollo de las personas. "Reforzar y consagrar los roles de género puede conducir a un desarrollo profesional y personal subóptimo para individuos y grupos", concluyó el estudio.

El grupo más afectado sería la niñez. Aunque el estudio reconoció que existen otros factores como el entorno familiar, las niñas y niños internalizaron los estereotipos rápidamente. Por lo tanto, los roles de género mostrados en la publicidad influyeron en cómo las niñas y niños se percibían a sí mismos, y en lo que creían que podían hacer, dijo la autoridad británica.

Fuente: Cimac noticias

Manifestantes en Nueva York en 1970. SHE'S BEATIFUL WHEN SHE'S ANGRY


“¡No planches mientras la huelga está caliente!”: el paro en EE.UU. de las mujeres por la igualdad
En 1970 una manifestación de 50.000 feministas recorrió la Quinta Avenida de Nueva York. Conocer su historia nos permite no tener que comenzar de cero



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El 26 de agosto de 1970 tuvo lugar en Estados Unidos la Huelga de Mujeres por la Igualdad (Women’s Strike for Equality). La revista Time la calificó en su momento como “la primera gran manifestación del movimiento de liberación de las mujeres”. Las organizadoras llamaron a las mujeres a dejar de trabajar en las oficinas, los comercios y los hogares. Entre sus reivindicaciones estaban el aborto libre, guarderías controladas por la comunidad para los hijos de madres trabajadoras y la igualdad de oportunidades educativas y de empleo... “¡Y queremos tenerlo ahora!” exclamaba entre ovaciones una de las oradoras del acto en Nueva York. 

En esa ciudad, una manifestación de 50.000 mujeres recorrió la Quinta Avenida y se repitieron acciones menores en 90 localidades del país. En solidaridad, las feministas francesas marcharon en París y las holandesas se concentraron ante la embajada de Estados Unidos en Ámsterdam. La feminista radical Kate Millet tomó la palabra en la manifestación neoyorkina: “¡Hoy es el comienzo de un nuevo movimiento! ¡Hoy es el fin de milenios de opresión!”. Un grupo de mujeres se concentró frente a la Estatua de la Libertad y otras paralizaron el tablero de la bolsa de Wall Street. El movimiento había nacido, y era internacional. 

La Huelga había sido convocada por la Organización Nacional de Mujeres (NOW), fundada en 1966 por la feminista liberal Betty Friedan con el objetivo de conseguir medidas por la igualdad jurídica, económica y social. El día elegido coincidía con el 50 aniversario de la aprobación de la Decimonovena Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que otorgó el derecho al voto para las mujeres en 1920. El periódico The New York Times informaba que entre las manifestantes se encontraba Elsie K. Belmont de 79 años. “Yo ya marchaba cuando tenía 16 años. En ese entonces solían llamarnos las suffrage‐cats [sufra-gatos]”, declaró la anciana. El gobierno y los medios de comunicación solían usar en aquel entonces la imagen de gatos vestidos como sufragistas para caricaturizar a las mujeres que luchaban por el derecho al voto. 

Al no estar apoyada por los sindicatos, la huelga tuvo menos repercusión en el mundo laboral, pero las manifestaciones fueron un hito para el movimiento de liberación de las mujeres. La segunda ola del movimiento feminista tomaba impulso junto al movimiento por los derechos civiles y el poder negro, las luchas LGTB, las protestas anticoloniales, las huelgas obreras y el movimiento estudiantil. 

Lo personal es político

Betty Friedan, autora de La mística de la feminidad, había analizado ese “malestar que no tiene nombre” que afectaba a la mayoría de las amas de casa norteamericanas en la postguerra, obligadas a actuar como ángeles del hogar. A comienzos de los años setenta, el porcentaje de participación femenina en el mercado laboral estaba aumentando, pero se mantenían las viejas ideas normativas de feminidad. Además de trabajar, las mujeres debían cumplir con las reglas de perfectas amas de casa, siempre con una sonrisa en el rostro. En ese contexto, la irrupción de un movimiento de mujeres radicalizado hizo estallar por los aires el statu quo vigente en los hogares. 

Además de las feministas liberales de NOW, otras agrupaciones participaron en la huelga de mujeres: las Feministas Radicales de Nueva York y el grupo Redstockings de Shulamith Firestone, las feministas socialistas del SWP, grupos de autoconciencia feminista de Chicago y San Francisco y organizaciones de mujeres negras y chicanas como la Third World Women's Alliance (TWWA) [Organización de Mujeres del Tercer Mundo]. Estas corrientes se movilizaban de forma unitaria, aunque disputaban al interior del movimiento por el sentido del feminismo, el sujeto de transformación, las posibles alianzas y las vías para la emancipación. 


Las feministas radicales cuestionaban a las feministas liberales que se limitaban a buscar la ampliación de derechos, sin arremeter contra los valores androcéntricos de la sociedad, moldeada por las jerarquías masculinas. El lema “lo personal es político” significó para ellas situar la sexualidad como el principal vector de la opresión y visibilizar cuestiones que habían permanecido ocultas demasiado tiempo en la intimidad de los dormitorios. También apuntaron contra los valores y las prácticas patriarcales en el arte, la ciencia, la medicina, los medios de comunicación o el deporte. 

El sujeto universal femenino construido por las radicales fue impugnado, a su vez, por las feministas negras y lesbianas, ya que no tomaba en cuenta las diferencias entre las mujeres. La activista bel hooks lo explica de este modo: “Las visiones utópicas de la sororidad que se basaban únicamente en la conciencia del hecho de que todas las mujeres eran de alguna manera víctimas de la dominación masculina se vieron afectadas por los debates de raza y clase… Estos debates no trivializaban la insistencia feminista en que ‘la sororidad es poderosa’ sino que simplemente hacían hincapié en que solo podríamos llegar a ser hermanas en la lucha si nos enfrentábamos a las formas en que las mujeres –mediante la clase, la raza o la orientación sexual– dominaban y explotaban a otras mujeres y creábamos una plataforma política que abordara esas diferencias.” 

Las feministas socialistas, por su parte, insistían en que no era posible conquistar una verdadera emancipación de las mujeres en el marco de un sistema capitalista que hacía uso del patriarcado y el racismo para maximizar sus ganancias y generar fuertes divisiones entre las oprimidas. Al igual que las feministas negras y del Tercer Mundo, rechazaban las tendencias separatistas y apostaban por construir un sujeto de transformación más fuerte, con la clase trabajadora de conjunto. Los debates no eran nuevos. El movimiento feminista norteamericano había surgido a mediados del siglo XIX en la Convención de Seneca Falls (1848), mediante la convergencia con el movimiento abolicionista contra la esclavitud. Años más tarde, sin embargo, algunas feministas liberales optaron por sacrificar la lucha antirracista a cambio de conseguir concesiones parciales para un sector de mujeres blancas y de clase media. 

El movimiento feminista de la segunda ola apuntaba contra las instituciones existentes en base a la acción directa y la movilización, elementos que se perdieron en los años siguientes, cuando la ofensiva neoliberal impuso un sentido común individualista y la fragmentación de los sujetos colectivos. Medio siglo después de la histórica huelga de mujeres, una nueva ola del movimiento feminista toma las calles en varios países del mundo. Conocer la historia de aquellas huelgas que hicieron nuestras abuelas abre el campo de la imaginación y nos permite no tener que comenzar de cero. 


Por Josefina L. Martínez
Fuente: Ctxt

agosto 21, 2019

Absuelven a joven que había sido condenada a 30 años de cárcel tras dar a luz a un bebé muerto producto de una violación en El Salvador


La joven de 21 años ya había pasado dos años en prisión en El Salvador, y varios sectores de la población como también organizaciones sociales y feministas salvadoreñas la defendían argumentando que su precaria situación económica y social le impidió percibir lo que estaba pasando y alegando que, en ese sentido, su intención nunca fue hacerle daño al recién nacido. 

El que se había convertido ya en un caso emblemático de la crudeza de la legislación patriarcal de El Salvador, dio un vuelco este lunes cuando Evelyn Hernández fue absuelta de la condena de 30 años por homicidio agravado que pesaba sobre ella.

Esto luego de que el Tribunal de Sentencia de Cojutepeque (centro de El Salvador), tomara la decisión, retrayendo la condena que había sido impuesta a la joven tras sufrir un parto extrahospitalario en el que murió el feto. El embarazo de Hernández había además sido fruto de una violación, que nunca denunció ya que estaba amenazada por el agresor.

Como era de esperarse, la reacción de la joven fue de completa alegría y satisfacción. “Gracias a Dios se hizo justicia”, dijo Hernández al salir del juzgado y ser recibida por las decenas de personas que la esperaban a la salida. “Le agradezco a todos los países que estuvieron pendientes. Le agradezco a mi madre por acompañarme siempre, porque sé que este tiempo ha sido duro, que tenía que ver como me acusaban de algo de lo que soy inocente”, afirmó Hernández conmovida.

“Hay otras muchas que están adentro y espero que se haga justicia para que pronto salgan”, agregó refiriéndose a otras decenas de mujeres actualmente condenadas en condiciones similares.

Luego de ser violada a los 17 años de edad, Hernández nunca notó que estaba embarazada y ya habiendo cumplido los 18 años, y producto de fuertes dolores, se dirigió a la fosa séptica de su casa, donde parió al bebé, el que falleció casi instantáneamente. Al percatarse de la situación, la familia de la joven sacó al recién nacido y lo llevó al hospital, lugar en donde el personal médico denunció a la mujer a las autoridades.

Allí comenzó su calvario, luego de que en 2017 fuera condenada por un magistrado a tres décadas en prisión. Luego, en el 2018 la Corte Suprema del país centroamericano anuló la sentencia y ordenó que se realizara un nuevo juicio. Finalmente, luego de 33 meses en prisión, Hernández encontró este lunes la libertad.

Su caso se había convertido en un verdadero símbolo de la lucha feminista en su país, desde donde protestaron contra las brutales leyes anti aborto de la nación. “Esta es una victoria rotunda para los derechos de las mujeres en El Salvador. Reafirma que ninguna mujer debe ser acusada injustamente de homicidio por el simple hecho de sufrir una emergencia obstétrica”, afirmó al respecto Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Fuente: El Desconcierto