septiembre 27, 2022

Borrado patriarcal: La histórica anulación de las mujeres desde los clásicos


Fotografía: Pexels

Considerar a las mujeres como seres inferiores ha provocado que sean borradas de leyes, empleos, academia, salud, educación, entre otras áreas. Para construir las bases de este sistema patriarcal contribuyeron filósofos a quienes al día de hoy se les continúa rindiendo culto, tal es el caso de Aristoteles, Platón, Immanuel Kant o Arthur Schopenhauer. 

En su momento, Aristóteles dijo que las mujeres eran “hombres incompletos”, quienes tenían importantes diferencias respecto a los hombres, no sólo físicas, sino también emocionales e intelectuales. Así, por siglos, las mujeres, sus derechos y capacidades fueron borrados, reduciéndolas a una compañía, un vientre o incluso a “estorbos”.

“Parecen hombres, son casi hombres, pero son tan inferiores que ni siquiera son capaces de reproducir a la especie, quienes engendran los hijos son los varones […] son meras vasijas vacías del recipiente del semen creador”.Aristóteles

La opresión y el borrado

Bajo estas ideologías las mujeres han sido oprimidas y se les negó acceder a derechos como la educación o la salud, por ejemplo, recordemos que Aristóteles e incluso Platón, prohibieron la entrada de alumnas a sus escuelas. 

Pero no sólo eso, Aristóteles llegó a considerar que las mujeres requerían una menor cantidad de alimentos, por el simple hecho de ser mujeres. De esta forma, no permitía que ellas comieran más que la mitad que lo que los hombres ingerían. 

Fotografía: Pexels

La discriminación y opresión se extendieron a diversas áreas, debido a que filósofos como Georg Wilhelm Friedrich Hegel llegaron a asegurar que las mujeres no estaban hechas para “ciencias elevadas”, contribuyendo así a la anulación de sus capacidades.

A lo mismo hizo referencia Jean-Jacques Rousseau (quien fue considerado como uno de los grandes pensadores de la Ilustración en Francia) quien aseguraba que la única tarea de las mujeres era servir a los hombres durante todas las etapas de su vida. 

“La educación de las mujeres debe estar en relación con la de los hombres. Agradarles, serles útiles, hacerse amar y honrar por ellos, educarlos cuando niños, cuidarlos cuando mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles grata y suave la vida son las obligaciones de las mujeres en todos los tiempos, y esto es lo que, desde su niñez, se les debe enseñar”.Jean-Jacques Rousseau

Si alguna mujer deseaba salir de este pensamiento se les debía infundir temor para mantenerlas dentro de los “límites de la razón”, aseguró el filósofo Arthur Schopenhauer. Quien sin reserva alguna afirmó tajantemente que las mujeres se quedaban “niñas toda la vida”, nunca poseían inteligencia y únicamente después de los 28 años eran atractivas para los hombres, desde esa edad podían servirles y ser sus compañeras.

Hasta aquí observamos cómo es que los “grandes pensadores” desdeñaron a la mujer, la minimizaron y oprimieron hasta anularla. Hoy en día podemos observar que estas ideas permanecen vigentes en diversos países, religiones y políticas, que establecen mandatos que perpetúan la discriminación y el borrado de las mujeres.

Tenemos como ejemplo a Rusia, donde actualmente hay 98 profesiones prohibidas para las mujeres, entre ellas bombera, conductora de excavadoras, buzas y mineras. Otro caso es de Argentina, donde las mujeres no tienen permitido destilar alcohol, manipular explosivos, tallar vidrios, descargar grúas, entre otras actividades. Pero no sólo eso, también continúan vigentes que violentan los derechos humanos, tales como, la mutilación genital femenina, que coerciona el placer sexual y convierte a las mujeres en personas que gestan para otros. Así podemos enumerar otros casos donde la voz de las mujeres es anulada, porque históricamente la sociedad patriarcal les ha dicho que, respecto a los hombres, son incapaces, débiles y deben ser borradas.

Fuente: Cimac

Cómo era la vida de las mujeres en Irán antes de la Revolución Islámica


Imagen Paolo Koch/Gamma-Raphi vía Getty Images
Pie de foto, Estudiantes en Irán en los años 70.


"Vi muchas fotos de mi abuela de antes de la revolución, ella con el velo y mi mamá con una minifalda, viviendo en armonía, una al lado de la otra".

Lo que recuerda Rana Rahimpour, presentadora iraní-británica del servicio persa de la BBC, no se circunscribe únicamente a su familia.

En Irán, antes de la Revolución Islámica de 1979, no existía el estricto código de vestimenta que actualmente obliga a las mujeres, por ley, a llevar el velo y ropa modesta "islámica".

"Irán era un país liberal. A las mujeres se les permitía vestir lo que querían", cuenta.

Su testimonio es relevante mientras en decenas de ciudades iraníes se suceden las protestas por la reciente muerte de una joven de 22 años que había sido detendia por "la policía de la moral", que se encarga de hacer cumplir los códigos de vestimenta islámicos.

Rahimpour nació después de la revolución, pero la experiencia de sus padres y familiares y su trabajo periodístico le han permitido profundizar en la transformación que vivió su país tras la caída del Sha.

Una transformación que, en los primeros años, fue más allá de la ropa, como también le cuenta a BBC Mundo la periodista iraní Feranak Amidi, reportera de Asuntos de la Mujer para la región del Cercano Oriente del Servicio Mundial de la BBC.

"No teníamos segregación de género antes de la revolución. Pero después de 1979, las escuelas fueron segregadas y los hombres y mujeres que no tenían parentesco eran arrestados si los sorprendían socializando entre ellos".

"Cuando era adolescente en Irán, la policía moral me arrestó por estar en una pizzería con un grupo de amigos y amigas".

"Antes de 1979, había discotecas y locales de entretenimiento y la gente era libre de socializar como quisiera".

Las películas previas a la revolución también son testimonio de una época en las que las mujeres podían escoger si vestir atuendos occidentales o más conservadores.

"Veías una variedad de formas de vestir. Algunas usaban el velo negro o chador, pero no de la manera en la que el gobierno en la actualidad exige".

Una dinastía

Antes de la revolución de 1979, Irán fue gobernado por la dinastía Pahlaví, que se inició tras un golpe de Estado.

En 1926, el líder del golpe, Reza Khan, fue coronado Reza Sha Pahlaví y su hijo Mohamed Reza Pahleví fue proclamado príncipe heredero. Después, él se convertiría en el último Sha.

En un artículo, de 1997, el centro de estudios Wilson Center reprodujo una entrevista de su programa de radio Dialogue con Haleh Esfandiari, autora de Reconstructed Lives: Women and Iran's Islamic Revolution ("Vidas reconstruidas: las mujeres y las Revolución Islámica de Irán").

Esfandiari dejó Irán en 1978 y regresó 14 años después para investigar el impacto de la revolución en las mujeres.

En esa entrevista, la periodista contó que "el movimiento de mujeres en Irán comenzó a fines del siglo XIX, cuando las mujeres salieron a las calles durante la revolución constitucional".

Después de eso, muchas de ellas empezaron proyectos sociales como abrir escuelas para niñas y publicar revistas para mujeres.

A esa red, que comenzó en la capital, Teherán, se trataron de vincular otras provincias y eso llevó "al desarrollo del movimiento de mujeres".

El velo

La ropa de las mujeres ya había sido un tema en la agenda del liderazgo del país a inicios del siglo XX.

"El velo no se abolió oficialmente en Irán hasta 1936, durante la era de Reza Shah Pahlaví, el padre del Irán moderno", indicó la autora.

Años antes, el líder había alentado a las mujeres a no llevar el velo en público o "a usar un pañuelo en vez del tradicional velo largo".


"Cuando finalmente se abolió oficialmente el velo, fue sin duda una victoria para las mujeres, pero también una tragedia, porque se les quitó el derecho a elegir, tal como sucedió durante la República Islámica cuando se reintrodujo oficialmente el velo en 1979".

Muchas mujeres "se vieron obligadas a abandonar el velo y salir a la calle sintiéndose humilladas y expuestas".

Aún así, Esfandiari reconoce que el padre del último sha emprendió algunos cambios que tuvieron un impacto positivo en las mujeres.

La Revolución Blanca

En 1941, su hijo, Mohamed Reza, asumió el poder.

Durante ese reinado, "comenzó la modernización del país", señala Amidi.

Ese proceso se conoció como la Revolución Blanca y les dio a las mujeres el derecho al voto en 1963 y los mismos derechos políticos que tenían los hombres.

Además se trató de mejorar el acceso a la educación en las provincias periféricas.

En su reinado se aprobó la ley de protección de la familia que se ocupaba de diferentes áreas, entre ellas el matrimonio y el divorcio.

La legislación, explica Amidi, expandió los derechos de las mujeres.

"La ley de protección de la familia aumentó la edad mínima para el matrimonio de las niñas de 13 a 18 años, y también dio a las mujeres más influencia para pedir el divorcio".

También limitó hizo que los hombres solo pudieran tener una esposa.

"Todo esto fue bastante progresista en comparación con otros países de la región".

Y es que el Sha, aunque autócrata, era un líder progresista y le gustaba la cultura occidental.

Así, estableció un programa de secularización.

El día a día

Las mujeres llegaron a ocupar posiciones de poder. "Tuvimos mujeres ministras, juezas", recuerda Rahimpour.

Sin embargo, pese a las promesas de la Revolución Blanca, "las mujeres todavía estaban confinadas a los roles tradicionales", indica Amidi.

Y aunque destaca que "había mujeres en el Parlamento", considera que "las mujeres no tenían una gran participación en la esfera política.

Pero debemos tener en cuenta que eso fue hace casi medio siglo y las mujeres de todo el mundo en ese tiempo no tenían mucho poder político".

Aún así reconoce que sus compatriotas estaban empezando a desempeñar un rol cada vez más social: "Tenían una presencia vibrante en la sociedad".

Preocupación de las mujeres

Amidi resalta "el gran impacto" que tuvo la reina Farah Pahlaví, esposa de Mohamed Reza, en las artes y la cultura.

De hecho, un ensayo de Maryam Ekhtiar y Julia Rooney, del departamento de Arte Islámico del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, aborda "el florecimiento artístico en Irán", que comenzó en los años 50 y continuó en los 60 y 70.

"Estas décadas vieron la apertura de Irán a la escena artística internacional".

Gran parte de esa creciente actividad artística se debió a la prosperidad económica que experimentaba el país.

Y es que Irán poseía mucho petróleo, pero la vasta mayoría de iraníes no se estaban beneficiando de esa riqueza.

Pese al apoyo del Sha y su esposa al ámbito de las artes, los artistas no eran ciegos a esa realidad y tampoco a la represión del régimen contra quienes se oponían.

Nahid Hagigat, indican las autoras, "fue una de las pocas artistas que expresó las preocupaciones de las mujeres durante los años previos a la revolución".

"En sus grabados, capturó el sentimiento de tensión y miedo en una sociedad dominada por hombres bajo el escrutinio del gobierno".

Codo a codo

Para 1971, Mohammad Reza, que se había autodeclarado "shahanshah", "el Rey de los Reyes", no sólo era uno de los hombres más ricos del mundo sino el líder absoluto de Irán.

Su régimen era cada vez más represivo contra los disidentes políticos.

"En el régimen anterior (a la revolución) la gente tenía libertades sociales, pero cero libertades políticas", evoca Rahimpour.

"Eso fue un gran problema. Todos los partidos estaban controlados por el rey, era una sociedad vigilada, no había libertad de prensa, cualquier tipo de activismo político podía terminar en prisión".

El descontento social tomó las calles y en 1978 se registraron protestas masivas contra el régimen del Sha.

De acuerdo con Esfandiari, el progreso conseguido por las mujeres durante su reinado se desestabilizó hacia el final.

"En reacción a los elementos tradicionalistas cada vez más vocales en la sociedad, el Sha retiró drásticamente su apoyo a una mayor participación de las mujeres en los puestos de toma de decisiones".

La Revolución Islámica fue apoyada por muchos iraníes que "no eran necesariamente religiosos", explica Rahimpour. Muchos solo clamaban una "democracia verdadera".

"Contó con el respaldo de todos los grupos, con los liberales, los comunistas y los religiosos".

Las mujeres, independientemente de lo que quisieran vestir o de su grado de religiosidad, fueron parte de esa fuerza que terminó provocando la caída del Sha en 1979.

"En las marchas que llevaron a la revolución, había mujeres profesionales sin pañuelo y mujeres de origen conservador con el tradicional velo negro; había mujeres de familias de clase baja y media con sus hijos.

Todas estas mujeres caminaron hombro con hombro, esperando que la revolución les trajera una mejora en su estatus económico y una mejora en su estatus social. Y sobre todo una mejora en su estatus legal", recordó Esfandiari.

Diferentes visiones

Amidi no cree que las mujeres "se sintieran necesariamente más independientes" antes de la Revolución Islámica.

"Irán todavía era una sociedad religiosa muy conservadora. Pero en ese entonces había voluntad política para romper ese molde tradicional y conservador, y permitir que las mujeres florecieran y ocuparan más espacios en la sociedad".

Dicho florecimiento, aclara, nunca llegó a suceder plenamente.

De acuerdo con Rahimpour, existen ideas opuestas sobre si las mujeres se sentían más independientes y empoderadas antes de la Revolución Islámica.

"Las mujeres religiosas dirían que se sentían más cómodas a la hora de salir después de la revolución, pero las mujeres liberales no estarían de acuerdo con ellas".

"No hay que olvidar que hay una parte de la sociedad iraní que es muy religiosa".

De ahí que hayan mujeres que están de acuerdo con aspectos del sistema.

Al ver fotos de archivo de mujeres en Irán con ropa occidental y sin velo, una señora iraní me hacía notar que esas imágenes no son representativas de la vida de las mujeres en general antes de la revolución.

Muchas mujeres, de diferentes edades, eligieron usar la hiyab o el velo y ropa más conservadora porque "la sociedad era posiblemente mucho más conservadora y religiosa en comparación con la actual".

Protestas

Muchos iraníes participaron en la revolución con la idea de tener libertad, pero, dice Rahimpour, rápidamente vieron sus ilusiones frustradas.

"Después de la revolución, nos dimos cuenta de que muchas personas religiosas se sentían incómodas con las minifaldas y con las libertades que hombres y mujeres tenían, y por eso también estuvieron de acuerdo con la revolución".

Sin embargo, dice que mucha gente que es "profundamente religiosa" en Irán piensa que llevar el velo "tiene que ser una elección".

"Deja de ser religión cuando se obliga".

Irán vive un estallido de protestas en todo el país tras la muerte, en custodia policial, de una mujer de 22 años por presuntamente no cumplir con las reglas de la hiyab.

Las autoridades aseguran que Mahsa Amini murió por razones de salud subyacentes, pero su familia y muchos iraníes creen que murió tras haber sido golpeada.

Las protestas parecen ser el desafío más serio al que se han enfrentado los líderes de Irán en los últimos años.

Y un nuevo capítulo de movilizaciones populares en Irán.

Margarita Rodríguez

septiembre 26, 2022

Proxenetismo reproductivo busca modificar Conferencia de La Haya sobre filiación



En el mes de marzo de 2023, el protocolo de la Conferencia de La Haya sobre filiación en el contexto de la mal llamada «gestación subrogada» estará listo para ser presentado a votación entre los 91 Estados miembros de esta institución de Derecho Internacional Privado. Su aprobación supondría la legalización de facto de dicha práctica, sin pasar por ningún trámite legislativo en cada país y de espaldas a la ciudadanía.

Dado que dicho protocolo apuesta resueltamente por el «global business» de la subrogación -en propias palabras de La Haya-, su validación daría carácter oficial a nivel mundial al uso de la gestación subrogada, pisoteando los derechos de las mujeres y de las niñas y los niños nacidos de esta práctica, en beneficio de personas sin escrúpulos y de una industria que sigue llamando «técnica de reproducción asistida» a lo que no es otra cosa que explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres y venta y tráfico de personas recién nacidas.

Del mismo modo, circula ya un documento denominado Principios de Verona que, aun sin efectos jurídicos, se redactó como guía para orientar a los Estados en sus proyectos de legalización de la gestación subrogada, interpretando torticera y engañosamente el concepto de interés superior del menor.

La difusión del presente llamamiento de la Coalición Internacional para la Abolición de la Gestación Subrogada (CIAMS) serviría para informar y alertar a la opinión pública sobre lo que se está tramando a sus espaldas, y la obtención de miles de firmas evitaría la aprobación de este peligroso protocolo de La Haya. La versión en español de dicho llamamiento se encuentra al final del documento en inglés.


Fuente: Tribuna Feminista

Teresa Mollá Castells: De vuelta y con ganas



Pues sí, se acabó el tiempo de descanso y ya estoy de nuevo aquí. Ese tiempo de descanso se acabó, pero los problemas de las mujeres del mundo siguen, en el mejor de los casos, igual que estaban a finales de julio. Y, en algunos casos incluso se ha empeorado.

En el Estado Español, la “avería” que ha generado el Ministerio de Igualdad con la tramitación por la vía de urgencia de la llamada Ley Trans que impide la audiencia de personas expertas en la materia y sus consecuencias es, directamente, un atentado contra los derechos de la mitad de la población que somos las mujeres, a quienes se nos pretende borrar incluso el nombre.

Con el neolenguaje inventado por una camarilla al servicio de grandes grupos de presión farmacéuticos i de clínicas privadas, se pretende desdibujar, cuando no directamente eliminar la palabra “mujer” como realidad material explícita.

El personal sanitario redactó un manifiesto al que pidieron que no sumáramos todas las personas que no estuviéramos de acuerdo con la aprobación de dicha ley y así lo hicimos mucha gente. Gente que está siendo ninguneada por el Ministerio que, presuntamente, debería velar por los derechos de las mujeres.

Cuando un grupo minoritario de personas, un colectivo relativamente pequeño pretende imponer que sus deseos sean convertidos en Ley, pasándose por el arco del triunfo los derechos de más de la mitad de la población que somos las mujeres, algo no se está haciendo bien.

Y eso genera indefensión a muchos colectivos y, sobre todo, pone en peligro grave a las mujeres que sí perdemos derechos. Y eso sin contar con la misoginia y lesbofobia que está generando, puesto que cuando una mujer lesbiana no quiera tener relaciones con un hombre autodefinido como mujer, puede ser tachada de transfoba con las consecuencias de linchamiento público y privado que ello conlleva.

Lo he dicho en muchas ocasiones y lo repito: me parece fantástico el avance de derechos de todos los colectivos. De verdad, fantástico. Pero esto no puede ser a costa de los derechos ya conseguidos de la mitad de la población que somos las mujeres.

La agenda feminista está muy claramente definida: Abolición de la prostitución i de la pornografía; prohibición de los vientres de alquiler; eliminación de las violencias machistas, de todas las violencias; defensa de la salud sexual y reproductiva de todas las mujeres y las niñas y, la abolición del género.

El sexo con el que nacemos marcará lo que se espera de nosotras tanto si nacemos mujeres como si se nace hombre porque es el género, con sus estereotipos sexistas aplicados con fuego por el patriarcado, el que generará situaciones de dominación u opresión según seas hombre o mujer y de acuerdo con la férrea alianza entre el capitalismo y el patriarcado.

Y este último es capaz de reinventarse las veces que sea necesario con tal de mantener el sistema que le es favorable. Por tanto y ahora, con la llamada teoría queer se ha reinventado para usurpar a las mujeres espacios protegidos, como baños o vestuarios o módulos de cárceles para mujeres. O para invadir otros como el deporte femenino.

Como vemos es una reinvención más del patriarcado que, además pretende señalar como transfóbico al feminismo radical (el que va a la raíz de los problemas) con amenazas del tipo “Kill the terf” en manifestaciones feministas en las que se han infiltrado intentando apropiarse de un movimiento que no les pertenece.

Porque al feminismo no se le puede pedir que defienda derechos que van directamente en contra de las mujeres como lo es el movimiento transgenerista y por eso cuando la ministra de Igualdad o el presidente del Gobierno hablan del Gobierno más feminista de la historia, al menos a mí me dan nauseas, puesto que no es cierto. Y si no que se lo pregunten a Carmen Calvo.

En fin, que he vuelto con un compromiso no solo renovado y con más fuerza, sino también con una mayor consciencia de lo que se nos avecina y de la lucha sostenida que nos espera en los próximos meses para evitar tal descalabro patriarcal que pretende aprobar este Gobierno.

Fuerzas renovadas, mayor consciencia y muchas ganas de más feminismo que no van a conseguir silenciar por muchos señalamientos o cancelaciones que nos hagan en redes sociales.

El movimiento feminista sigue y seguirá luchando por los derechos de las mujeres y las niñas del mundo. Ese ha sido y es nuestro objetivo. Y de ahí, no nos moverán. Que viva el movimiento feminista mundial!!!


Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in