abril 22, 2026

¿Qué voces? ¿Qué cuerpos? ¿Qué fronteras? Hablemos de misogynoir

La voz de las mujeres negras existe, pero el sistema la estrangula para no reconocer el propio problema que alimenta



Aún me acuerdo hace siete años cuando di la asignatura de Intervención Social en Violencia de Género durante la carrera. Esa asignatura era optativa, pero cierto es también que durante la carrera de Trabajo Social en la UMA se aborda de forma troncal esta cuestión y la igualdad de género en prácticamente todas las asignaturas.

Me estaba acordando de esa asignatura por lo poco que han cambiado las cosas, desde aquellos pequeños roces que teníamos tanto yo como otra compañera, también afrodescendiente, con mi profesora por la falta de perspectiva racial en el asunto. El problema no era ella, como persona individual, sino todo el sistema.

Desde aquel 2019 a día de hoy he trabajado en el ámbito de las violencias machistas y una de las cuestiones con las que rebufo es el vaciado de la interseccionalidad. Como sabes, la interseccionalidad es una herramienta analítica que ayuda a entender cómo los diferentes tipos de desigualdad (racismo, sexismo, capacitismo o clasismo) no solo existen uno al lado del otro, sino que a menudo se superponen y agravan, generando dinámicas de opresión específicas. Por ejemplo, la misogynoir es la discriminación a las mujeres negras por ser mujeres negras, no mujeres, por un lado, y negras por otro.

Pues bien, ahora el concepto de la interseccionalidad está hasta en la sopa, especialmente en convocatorias relacionadas con cuestiones relativas a la igualdad de género y la prevención de violencia. Esas convocatorias, ya te lo digo, están mal.

Sí, como lo lees, están mal planteadas. En muchas el eje racial no es algo valorable, pero el quid, el meollo, es que quienes evalúan las propuestas recibidas no saben realmente qué es la interseccionalidad ni tienen en cuenta además a quiénes las hacen, pues las organizaciones compuestas por mujeres negras rara vez tienen financiamiento, y cuando lo tienen es precario.

No es raro encontrarte proyectos que hablan de África, de hacer cosas con África, blablablá, pero el equipo técnico y la entidad está formada por personas blancas, siendo las negras el objeto del proyecto. Bueno, con suerte, hay una, pero está contratada en una categoría inferior como mediadora cultural, lo cual implica un salario menor para una función clave y determinante.

No es cosa mía, somos muchas mujeres negras profesionales de lo social, pero con una labor poco sostenible. Es una de las cuestiones que han salido tanto en las entrevistas como en los grupos focales del estudio que he coordinado para la Asociación Biznegra: “Voces, Cuerpos y Fronteras: Misogynoir como factor determinante de las violencias machistas a mujeres negras en España”, donde todo el equipo de investigación somos mujeres negras (africanas y afrodescendientes) con trayectoria en la materia como trabajadoras sociales, doctoradas, investigadoras, psicólogas o politólogas. Este estudio, financiado por Fondo Calala y la Unión Europea, refleja además que uno de los grupos más vulnerables a violencias machistas son las mujeres negras nacidas y/o criadas desde temprana edad en España, que no han tenido contacto ni relación con la comunidad negra.

Mediante metodología cualitativa se explicita cómo el racismo es el factor clave en el impacto de la violencia machista en las mujeres negras, siendo específico y profundo, y manifestándose como Trauma Racial y Psicosocial. Como te conté en “De eso no se habla delante de gente blanca”, existe una presión social y estructural hacia las mujeres negras para mantenerse en contextos de violencias machistas, a través de la falta de amparo efectivo y la violencia política y simbólica. El sistema, al no reconocer sus necesidades, las empuja a la autocensura y al silencio.

¿Sabes? Ese artículo trajo cola. Algunos hombres negros con los que trabajaba me bloquearon, otros me mandaron mensajes acusándome de ser la culpable de los males en la comunidad, de que la gente blanca no quisiera trabajar con la comunidad porque “nos ven como machistas”. Es gracioso, porque esta investigación ha tenido que descartar una encuesta, por mensajes de hombres negros que sabían que “eso no era algo importante para las mujeres negras”, y las estábamos distrayendo de su trabajo.

Sin embargo, ese artículo lo escribí por un abuso sexual a una chica negra por parte de un chico negro. Ese artículo lo escribí porque esa chica, cuando denunció, fue acosada con comunicados públicos en redes, en su casa y difamada. Ese artículo lo escribí, dado que tanto mujeres negras como blancas estaban apenadas porque el chico fuera señalado y perdiera oportunidades laborales. Pero ese chico ha seguido trabajando en festivales, conferencias y recomendado en su sector, porque ante el apoyo (que todo el mundo niega haberle dado), ni ella ni ninguna de las otras mujeres negras agredidas denunciaron nunca judicialmente.

Desde las instituciones se ha hecho un transvase del concepto transversalidad bajo la etiqueta de “interseccionalidad”, y claro, pues pasa lo que pasa: las medidas supuestamente abolicionistas del actual Ministerio de Igualdad van a fomentar el racismo inmobiliario hacia las mujeres migrantes y a las no blancas.

En mi artículo de noviembre, ya te conté que en España entre 2003 y 2021 de los 1.031 feminicidios que se registraron, el 31,3% de ellos fueron perpetrados contra mujeres migrantes. Es decir, equivale a entre 10 y 11 feminicidios por cada millón de mujeres migrantes residentes en España. En contraste, los feminicidios de mujeres españolas en el mismo período se situaron entre 1,7 y 2 por cada millón de mujeres españolas. Eso implica una sobrerrepresentación, dado que son alrededor del 9,18% de la población total en España, dejando patente que el sistema no las está protegiendo, dado que denuncian en el mismo porcentaje en el que son asesinadas.

Y es que, tras escuchar centenares de testimonios en esta investigación, mi conclusión es clara: la voz de las mujeres negras existe, pero el sistema la estrangula para no reconocer el propio problema que alimenta. Aunque haya tímidos avances institucionales, mientras que vivamos en el marco de la Ley de Extranjería, el perfilamiento racial y la opacidad en casos como el de Mahamedi, o el archivo sin toma de testimonio de los seis agentes implicados en el asesinato de Haitam. Mientras esto ocurra de forma rutinaria, el Estado no puede sorprenderse de que nuestra percepción sea de absoluta desprotección.

Si las instituciones ignoran el racismo, las violencias machistas seguirán siendo un asunto de gente blanca, y luego se preguntarán “¿por qué las mujeres negras no denuncian?”.

Link de la nota: https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/voces-cuerpos-fronteras-hablemos-misogynoir_132_13137860.html


Fuente: El Diario.es

abril 21, 2026

La prostitución no es trabajo: un imperativo feminista y democrático

Trabajadoras o prostitutas? - Diario Digital Femenino

No puede existir verdadera libertad sin igualdad. Cuando la libertad se invoca en contextos de profunda desigualdad, deja de ser un derecho para convertirse en un privilegio. Como han señalado pensadoras feministas: «la libertad sin igualdad es elitismo». Desde esta premisa, resulta evidente que la prostitución es incompatible con la democracia. Lejos de constituir una elección individual o una forma legítima de trabajo, perpetúa la subordinación de las mujeres y vulnera los principios democráticos de dignidad y justicia social.

La prostitución y la pornografía conforman las dos caras de una misma moneda: la industria de la explotación sexual. Mientras la pornografía actúa como la pedagogía que normaliza la dominación masculina, la prostitución representa su materialización. Ambas prácticas se retroalimentan y consolidan un sistema que legitima el acceso masculino a las mujeres mediante el pago. No deberíamos referirnos a estas prácticas como «sexo», sino como violencia sexual. Conceptos como «sexo con menores» o «sexo no consentido» encubren realidades que deben llamarse por su nombre: abuso sexual, violación o explotación.

La investigadora Mónica Alario describe la pornografía como el «brazo armado del patriarcado». Además, esta industria ha sofisticado sus mecanismos de captación y legitimación social, transitando de las prácticas coercitivas a las de consentimiento, donde la apariencia de «la libre elección» o «el empoderamiento» oculta dinámicas estructurales de desigualdad y violencia.

La pornografía sostiene el sistema prostitucional a través de tres estrategias fundamentales. En primer lugar, la invisibilización y erotización de la violencia, presentando la coerción como si fuera una práctica sexual consentida. En segundo lugar, la erotización directa de la violencia, donde el sufrimiento femenino (mujeres que lloran, gritan o intentan huir) se convierte en objeto de excitación. Finalmente, la vinculación entre sexualización y poder masculino, reforzando la dominación y la superioridad masculina como elementos centrales de la masculinidad. Estas representaciones no solo moldean el deseo individual, sino que configuran un imaginario colectivo que legitima la prostitución.

La industria de la explotación sexual es también el punto de encuentro entre capitalismo y patriarcado. El capitalismo mercantiliza la sexualidad y la vida de mujeres y niñas, convirtiéndolas en objeto de consumo, mientras que el patriarcado legitima el acceso masculino a ellas, garantizando la demanda. En este contexto, la regulación de la prostitución no supone una mejora de las condiciones de las mujeres, sino que otorga mayor legitimidad y beneficios a proxenetas y a toda la estructura económica que sostiene esta industria. Regular es, en última instancia, dar alas al mercado de la explotación sexual; por ello, resulta imprescindible establecer límites al capitalismo cuando este atenta contra la dignidad humana.

Uno de los argumentos más recurrentes para justificar la prostitución es el mito de la libre elección. Sin embargo, esta práctica no puede entenderse como una decisión individual aislada, ya que se inscribe en un entramado de desigualdades de género, clase y origen. Además, la prostitución no solo afecta a quienes se encuentran en ella, sino que perpetúa la desigualdad de todas las mujeres, al transmitir la idea de que sus cuerpos pueden ser comprados. El discurso de la «libre elección» ignora estas desigualdades estructurales y ha sido asumido por sectores de la izquierda desde una lógica neoliberal que prioriza la autonomía individual por encima de la justicia social.

En esta misma línea, la postura denominada «pro derechos» se fundamenta en la legítima preocupación por evitar la estigmatización de las mujeres prostituidas. No obstante, esta defensa no debe implicar la legitimación del sistema prostitucional. Cuando la no estigmatización se utiliza como argumento para regular la prostitución, se incurre en una forma de aceptación del «mal menor». Es fundamental diferenciar entre defender los derechos de las mujeres y reconocer la prostitución como un derecho. Como síntesis, puede afirmarse que desestigmatizar a las mujeres no puede significar normalizar la explotación. Si se regulariza la prostitución, quienes realmente se benefician son los proxenetas y la industria, no las mujeres.

La prostitución tiene además un profundo impacto simbólico sobre el conjunto de las mujeres. Como señaló la filósofa Celia Amorós, la violencia ejercida sobre algunas mujeres repercute en todas. La existencia de la prostitución refuerza la idea de que los cuerpos femeninos están disponibles para el consumo masculino, consolidando una jerarquía sexual incompatible con la igualdad.

Frente a esta realidad, el abolicionismo se presenta como una respuesta política integral. Este enfoque no criminaliza a las mujeres en situación de prostitución, sino que dirige la responsabilidad hacia quienes sostienen el sistema: proxenetas y demandantes. La Ley Orgánica para la Abolición del Sistema Prostitucional (Loasp) plantea tres ejes fundamentales de intervención: la reparación integral de las mujeres, garantizando alternativas reales y apoyo social; la desactivación de la industria de explotación sexual, persiguiendo el proxenetismo; y la desactivación de la demanda, mediante la sanción a los puteros.

El feminismo es, en esencia, un proyecto democrático orientado a la consecución de la igualdad real entre mujeres y hombres. En este sentido, la prostitución es incompatible tanto con el feminismo como con la democracia, ya que legitima una estructura de subordinación basada en el sexo. Su abolición es una condición indispensable para la construcción de una sociedad justa e igualitaria.


Podéis enviarnos vuestros artículos o cartas vía email a la dirección iritzia@gara.net en formato Word u otro formato editable. En el escrito deberán constar el nombre, dos apellidos y DNI de la persona firmante. Los artículos y cartas se publicarán con el nombre y los apellidos de la persona firmante. Si firma en nombre de un colectivo, constará bajo su nombre y apellidos. NAIZ no se hace cargo de las opiniones publicadas en la sección de opinión.


Por Pilar Maraví y Sonia Iturain
Garenak emakume feministak
Fuente: Naiz

abril 20, 2026

Expertas de la ONU exigen investigación completa del caso Epstein


S
iobhán Mullaly, relatora de las Naciones Unidas sobre la trata de personas, una de las demandantes de una investigación completa y transparente del caso Epstein. Expertas de la ONU en derechos humanos se preocupan porque la atención a ese escándalo de abusos con eje en Estados Unidos disminuye mientras se vuelca hacia los actuales conflictos armados en el planeta. Imagen: Eskinde Debebe / ONU


Expertas de las Naciones Unidas en derechos humanos exigieron una investigación “completa y transparente” sobre la trata de jóvenes y niñas, con fines de explotación sexual, reveladas en los Archivos de Epstein en Estados Unidos.

Las acusaciones del “Expediente Epstein” implican a altos cargos políticos, figuras públicas, diplomáticos, líderes empresariales mundiales y destacados académicos, y presentan pruebas impactantes del tráfico de niñas y mujeres jóvenes a través de múltiples fronteras internacionales, señalaron las expertas en una declaración.

Jeffrey Epstein (1953-2019) fue un financiero estadounidense, reconocido como abusador sexual y tratante de menores, tejió una red de prostitución al servicio de prominentes figuras públicas, y murió posiblemente por suicidio mientras esperaba en la cárcel un segundo juicio por algunos de sus delitos.

Su pareja y cómplice, Ghislaine Maxwell, fue condenada en 2022 a 20 años de prisión por su papel en la red, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha publicado miles de páginas de documentos relacionados con el caso, revelando detalles sobre los asociados de la red y sobre las víctimas.

Las investigaciones han revelado vínculos, relaciones o encuentros de Epstein con políticos, celebridades y empresarios de alto perfil, incluyendo al presidente estadounidense Donald Trump, al expresidente Bill Clinton (1993-2001) y al príncipe Andrés del Reino Unido.

La vasta colección de documentos, fotografías, registros de vuelos y de fiestas en mansiones y en la isla propiedad de Epstein en el Caribe, ha sido objeto de importantes debates jurídicos y políticos dentro y fuera de Estados Unidos.

Describen una trata generalizada de niñas y jóvenes a través de múltiples fronteras internacionales durante varias décadas.

Las expertas de la ONU, que actúan por mandato del Consejo de Derechos Humanos de la organización mundial con sede en esta ciudad suiza de Ginebra, emitieron su declaración justo cuando la atención sobre el caso parece desvanecerse mientras se vuelca hacia los conflictos armados en varias regiones del planeta.

“Ante la menguante atención internacional, recordamos la obligación de los Estados de garantizar el acceso efectivo a la justicia para las víctimas y supervivientes, incluida la prestación de asistencia jurídica, y la obligación de asegurar que las sanciones sean proporcionales, disuasorias y efectivas”, dijeron las expoertas.

Ellas son Siobhán Mullally, relatora sobre la trata de personas, y el Grupo de Trabajo sobre Discriminación contra las Mujeres y las Niñas, que integran Claudia Flores (presidenta), Ivana Krstić, Dorothy Estrada Tanck, Haina Lu y Laura Nyirinkindi.

Recordaron que la trata de niños y jóvenes constituye un delito penal grave, así como una flagrante violación de los derechos humanos.

Observaron que el caso Epstein “pone de relieve la discriminación y la violencia profundamente arraigadas inherentes a los sistemas de poder patriarcales, así como las deficiencias en materia de rendición de cuentas”.

“Las faltas de rendición de cuentas en casos de violencia de género y trata de mujeres y niñas no son meras fallas del sistema de justicia penal; reflejan y refuerzan la discriminación estructural que el derecho internacional de los derechos humanos prohíbe expresamente”, señalaron las expertas.

En su declaración asentaron que “las víctimas y sobrevivientes deben ser el eje central de las respuestas eficaces, sensibles al trauma y al género, ante la trata de personas. Deben tener garantizada la asistencia médica, incluidos los servicios de salud reproductiva y sexual, la asistencia psicosocial y medidas de inclusión social”.

A modo de advertencia acerca de que la acción de la justicia quede nublada por el escándalo, señalaron que “debemos ir más allá de la mera información periodística y pasar a la acción efectiva, la rendición de cuentas y las medidas urgentes para garantizar el acceso a la justicia”.

Con la publicación masiva de documentos aún incompleta, el caso Epstein está en una fase de revisión judicial y política del material divulgado.

En los próximos meses, el Departamento de Justicia de Estados Unidos debería volver a publicar los archivos retirados tras corregir deficiencias de privacidad, mientras comisiones del Congreso de ese país evalúan posibles responsabilidades penales o encubrimientos.

Fuente: IPS

abril 19, 2026

bell hooks reivindica el arte como arma de empoderamiento de la comunidad negr




"¿Por que no se ven a las y los artistas negros?", se pregunta en su libro Pensar el arte la activista y escritora negra bell hooks (Kentucky, EE.UU, 1952-2021), una de las grandes pensadoras feministas que mejor han analizado la intersección entre raza, clase y género.

Pensar en el arte es un volumen editado por Paidós, en el que la escritora propone otra nueva forma de ver el arte, una mirada que puede convertirse en una fuerza empoderadora dentro de la comunidad negra, una herramienta importante para la liberación política y la autoafirmación de dicha comunidad, según la autora.

"Cuando empecé a buscar y leer críticas de arte sobre artistas de grupos marginales, particularmente la obra de artistas afroamericanos, quedé asombrada por la escasez de materiales, por la falta de un compromiso crítico serio. Sentí al mismo tiempo una tristeza tremenda y una rabia intensa, Luchando constructivamente con estos sentimientos, y escribiendo sobre la obra de artistas afroamericanos/as, sobre el arte en la vida de las personas negras , comencé esta colección...", argumenta hooks, sobre estos ensayos reunidos en este libro.

El arte como empoderamiento de la comunidad negra

hooks cuyo nombre de origen era Gloria Jean Watkins eligió llamarse beel hooks en honor a su bisabuela materna y decidió escribirlo en minúscula para restarle grandilocuencia y alejarse del ego. Y en estas páginas deja claro que el arte tiene una función transformadora para las personas oprimidas, y considera que la capacidad de imaginar y crear es un acto de resistencia.

No se trata solo de "representación", sino de cómo el arte puede sanar el trauma histórico y desafiar la supremacía blanca, sostiene.

bell hooks reflexiona sobre la producción, la exposición y la crítica del arte y de la estética y comparte su propia experiencia con el poder transformador del arte a la vez que explora temas que van desde el arte en la educación hasta la política del espacio o la imaginación, como herramienta revolucionaria.

Y desde su constante preocupación por la lucha liberadora de las minorías analiza cómo el arte puede ser una fuerza empoderadora y revolucionaria dentro de la comunidad negra.
Reclama rigor para apreciar la obra de artistas negros 

Pensar el arte, que se publica ahora en español, tuvo una primera edición en 1995. Ahora esta edición tiene más vigencia, si cabe. El libro incluye ensayos, críticas y entrevistas donde hooks establece diálogos con artistas como Romare Bearden, Carrie Mae Weems y Alison Saar, o el estudio de la obra de Jean-Michel Basquiat y Félix González-Torres.

La autora de títulos como Todo sobre el amor, Comunión o Salvación propone que se mire la obra de artistas negros con el mismo rigor estético que la de los blancos, sin reducirla solo a un "documento social".

El arte y a la belleza, derecho político, no un lujo para unos pocos

hooks cita a la escritora afroamericana Audre Lorde al recordar que "el silencio no salvará a la comunidad negra" y pone de manifiesto la invisibilidad de artistas de grupos marginales y la escasa atención que le dedican los críticos, desmitifica los museos como el único lugar donde vive el arte, y también habla de la importancia de la estética en el hogar de las familias negras.

Además defiende que el acceso al arte y a la belleza es un derecho político, no un lujo para unos pocos.

"Cuando pienso en el lugar de lo visual en la vida de las personas negras, creo que la mayoría de ellas están más influenciadas por las imágenes de la televisión y las películas que por artes visuales como la pintura, la escultura, etc. Mi hermana G. me dijo: 'Nos podemos identificar con las películas, pero no parece que sepamos cómo identificarnos con el arte'. Es posible que las personas negras no se identifiquen con el arte debido a la falta de representación. Muchos de nosotros no sabemos que las personas negras crean un arte diverso, y es posible que no las veamos hacerlo. especialmente si vivimos en hogares de clase trabajadora o de clase baja".

La autora sostiene que si todos las niñas y niños negros crecieran diariamente en entornos donde aprendieran la importancia del arte y vieran a artistas negros, la experiencia colectiva negra del arte se transformaría, y recuerda que la identificación con el arte va más allá de la representación.

"A medida que los artistas negros se han liberado de las nociones imperialistas y supremacistas blancas sobre la forma en que el arte debería verse y funcionar en la sociedad, han abordado la representación como un lugar para la crítica", añade.
Las mujeres artistas

La ausencia de espacio y de tiempo para las mujeres artistas es otro de los temas que trata hooks. Soñar, pensar, crear y tener tranquilidad son algunos los elementos fundamentales para levantar un proyecto artístico, pero si eres mujer estas cosas se ponen más en contra, dice la autora, que cita a la escritora y activista estadounidense Adrienne Rich y su libro What Is Found There: Notebooks on Poetry and Politics (1993), donde habla de cómo las mujeres se sienten culpables al utilizar ese tiempo muerto que se necesita para reflexionar.

hooks advierte de que la mayoría de los grandes nombres de la poesía norteamericana son de personas que han tenido acceso al tiempo libre, un privilegio que no tiene la clase trabajadora y, en especial, las mujeres.


"La mayoría de las mujeres artistas, incluyéndome a mí son trabajadoras asalariadas en áreas no relacionadas con su arte". Todavía sueño con el día que pude dejar de dar clase y dedicar tiempo a escribir y a producir arte", subraya la autora.

Recuperar la memoria, olvidar el canon impuesto por Occidente

"El propósito del arte es iluminar, ayudar en la recuperación de la memoria, guiar la respuesta espiritual y facilitar la liberación política", escribe Hooks en este libro en el que habla del cuerpo, de la memoria, de la sangre, de lo rojo, de la representación de los cuerpos negros, de la trangresión, de la belleza de lo ordinario y cotidiano, de ser objeto de arte, de las mujeres negras y de la escritura negra, de la belleza subversiva o de rechazar el canon heredado de Occidente.
bell hooks, teórica feminista, crítica cultural y escritora

Con más de sesenta libros publicados, entre memorias, poesía, critica cultural, libros para niños y ensayos, los escritos de hooks giran en torno al feminismo, el racismo, la esclavitud clase, espiritualidad, el amor, o la importancia de los medios en la educación, y su figura está considerada como una de las escritoras y teóricas feministas más importantes de su generación.

Nacida el 25 de septiembre de 1952 en Hopkinsville (Kentucky) bajo el nombre de Gloria Jean Watkins se crio en una familia de siete hermanos y acudió a colegios segregados racialmente.

Más tarde estudió en las universidades de Wisconsin, Stanford (California) y la de California en Santa Cruz, donde cursó estudios de inglés y se doctoró en Literatura.

Publicó su primera obra, una colección de poemas titulada And There We Wept, bajo el nombre de Bell Hooks en 1978. En 1981, sacó Ain’t I a Woman? Black Women and Feminism, que examina la naturaleza del feminismo negro bajo la lupa del sexismo y la esclavitud; un tema que volvió analizar en libros como Feminist Theory: From Margin to Center y Feminism is for Everybody.

Escribió más de 40 obras

Escribió más de 40 obras que incluyen ensayos, libros para niños y poesía, además de tocar multitud de temas que van desde el feminismo al racismo, pasando por la cultura, la política, el amor y la espiritualidad.

En sus libros mezcla opiniones personales con políticas a la hora de abordar asuntos tan variados como la representación de los negros en las películas, la naturaleza del amor o el análisis de los vídeos musicales de Madonna.

Por Carmen Sigüenza
Fuente: Efeminista

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in