septiembre 18, 2019

Entre la causa patriota y la realista. Las mujeres en la Independencia de Chile

Durante el período de la Independencia las mujeres no participaron de la lucha armada como sucedió en otros países latinoamericanos como Colombia o Perú, pero sí protagonizaron un activismo político, lo que recién comenzó a ser reconocido desde fines del siglo XIX...



Durante el período de la Independencia de Chile las mujeres no participaron de la lucha armada como sucedió en otros países latinoamericanos como Colombia o Perú, pero sí protagonizaron un activismo político, lo que recién comenzó a ser reconocido desde fines del siglo XIX.

Según señala el intelectual decimonónico Vicente Grez en su libro Las mujeres de la Independencia (1878), algunas mujeres de la elite santiaguina tuvieron un papel connotado durante la independencia. A muchas de ellas las caracteriza como heroínas al estimular la valentía entre los libertadores; por su actitud de sacrificio y por su entrega a la causa emancipadora. Pese a que Grez destaca la influencia que los pensadores ilustrados del siglo XVIII tuvieron en la instrucción de las mujeres aristocráticas que apoyaron la causa patriota, en su obra valora, el apoyo espiritual que aquellas mujeres brindaron a los hombres del ejército libertador.

Como anfitrionas de los salones más frecuentados de la época, las mujeres de elite reunían a grupos políticos e intelectuales, ofrecían un cálido ambiente para el intercambio de ideas y consolidaban vínculos y alianzas útiles para el apoyo de las operaciones logísticas y militares de los patriotas. De este grupo de mujeres, destacaron las figuras de Luisa Recabarren y Javiera Carrera.

Sin embargo, también existen evidencias tempranas de que mujeres patriotas de otras clases sociales contribuyeron de diversas maneras a la acción independentista. Las investigaciones en archivos judiciales y de guerra y en epistolarios dan cuenta de ello.

La división política que produjo el proceso de la Independencia también dio lugar a que se reconociera la existencia de mujeres realistas que, organizadas en grupos, aportaban recursos económicos, difundían propaganda y actuaban como correos de información en beneficio de la causa española.

Las consecuencias sociales del apoyo a la causa de la independencia y realista arrastró consigo pobreza, desamparo y persecución entre la población femenina capitalina y de algunas provincias, pues su condición de mujeres no fue una característica que inspirara indulgencia en uno u otro bando. Algunas fueron desterradas o recluidas en sus hogares, cárceles o conventos y, a aquellas que poseían patrimonios significativos, les fueron requisados sus bienes. Otras en cambio, se convirtieron en intermediarias ante las autoridades que, apelando al derecho de súplica, se empeñaron en obtener la liberación de sus familiares y la devolución de sus bienes. Por su parte, las más pobres que trabajaban en oficios de lavanderas, cocineras o costureras debieron asumir la manutención total de sus familias luego de que sus maridos, padres o hermanos fueron apresados o asesinados.

Más información:

Fuente: Memoria Chilena

Alika Kinan: Los hombres compran la humillación de las mujeres, no sexo



Primera de dos partes

Lima, Perú. En su brazo izquierdo ha escrito parte de su historia que la ancló a la tierra para romper con la explotación sexual de ella y de las mujeres de su familia. Enfrenta un proceso judicial que la ha llevado a resistir los ataques de los proxenetas, cambiar de domicilio una y otra vez y a ser militante abolicionista.

La historia de toma de conciencia de Alika Kinan y reconocerse como víctima del delito de trata con fines de explotación sexual inició en el año 2012 cuando fue rescatada del bar “El Sheik”, en la ciudad de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, tras 16 años en condición de prostitución.

Su primer expediente data de 1996 donde la policía asentaba que no tenía antecedentes penales y un médico certificaba que no tenía infecciones de transmisión sexual, requisitos de la municipalidad para “trabajar” en cualquier bar de la ciudad. Su último legajo data del año 2010 ya con la vigencia de la “Ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas”.

Su testimonio fue fundamental para ganar el primer juicio contra el Estado por el delito de trata en Argentina. Autononombrada feminista radical, Alika Kinan, se declara abolicionista porque está “en contra de la esclavitud”.

“Los hombres no compran sexo, compran la humillación de las mujeres”, afirma contundentemente, quien por años fue explotada sexualmente, como lo fueron las mujeres de su familia desde su abuela, sus tías, su madre, su hermana y ella.

Alika es el rostro y la vida que demuestra que con oportunidades reales las mujeres en contexto de prostitución salen de ella o nunca entran.

“Las mujeres pobres estamos condenadas a ser víctimas de trata, ser víctimas de prostitución, si no eres rica y no tienes las posibilidades de estudiar, de ser, estás condenada a lo peor que le puede pasar a una mujer, entregar el cuerpo para sobrevivir, (la prostitución) es un método de subsistencia”.

Cimacnoticias: fragmento de entrevista Alika
La entrevista con Alika, te cala. Su voz cambia permanentemente, es un termómetro. Suave y casi un susurro cuando toca su dolor y el de otras; fuerte y vibrante cuando defiende, argumenta, se indigna. La mirada también cambia; te mira a los ojos o baja la mirada, todo depende del recuerdo que se clave como aguijón.

Alika decidió tatuarse los nombres de sus hijas e hijos antes de iniciar el juicio contra sus captores y contra el Estado argentino por la protección a los tratantes y por negarse a cumplir con la ley.

Imagen retomada de Facebook
– Lucía Lagunes Huerta (LLH): ¿Por qué eres abolicionista?

– Alika: Porque estoy en contra de la esclavitud, ni más ni menos. Creo que cualquier feminista que se dice y se reconoce feminista, está en contra de la esclavitud. No sólo por reivindicar la lucha de mis ancestras, es la manera que encontré de poder cortar con lo que había pasado con mi vida, siendo que las mujeres de mi historia, mi propia genealogía, fueron mujeres que estuvieron en situación de prostitución, mis tías, mi madre, mi abuela, yo misma.

Tengo cuatro hijas, la única manera, el único camino para poder cortar con eso, no dejarles esa terrible marca, esa terrible herencia como destino. La herencia la tienen y la marca existe, pero yo espero que aprendan de eso para que no vuelva a suceder.

– LLH: ¿Cómo llegas a eso, cómo decides romper?

– Alika: Fui esclava durante 16 años de mi vida -hace una pausa larga y continúa- desde el momento en que a mí me rescataron, no podía comprender el delito de trata sin la figura del secuestro. Yo no había sido secuestrada, para mi era muy complejo poder comprender un delito tan complejo como es la trata de personas sin este imaginario, esa construcción desde el imaginario social de que para que sea trata de personas tiene que ser un secuestro, porque también desde lo social se buscó construir esa figura, para que las mujeres como yo no nos reconociéramos como víctimas de ese delito.

Por supuesto que las mujeres que estamos en situación de prostitución, hemos sido víctimas de trata, porque hemos sido captadas, trasladas y acogidas, pero no nos reconocemos como víctimas por la ausencia del secuestro que es sólo una agravado del delito.

La sociedad o el sistema acomodó esta construcción social, para no tener el trabajo de crear políticas de Estado, políticas públicas, para no combatir el delito. Mientras las mujeres no nos quejemos, no existe lucha, no existe el reconocimiento de delito y restitución de derechos económicos, culturales, sociales.

LLH: ¿Cómo llegas a esa conciencia?

– Alika: Es la parte más difícil de todas. A mi me rescataron en 2012, me captaron en el año 95 y fui rescatada en octubre de 2012, en un operativo que lideró la fiscalía federal de Ushuaia junto con el Ministerio Público Fiscal a través de Gendarmería Nacional….

-Suspira, baja la voz y juega con los dedos-. Alika regresa en el tiempo, pese a su fortaleza, el recuerdo le duele, su voz se apaga, se vuelve pausada, se detiene por unos segundos para seguir con su historia.

“Era una noche, estaba en mi habitación con mi compañera Fany … llevábamos como 15 días atendiendo tipos, … habían entrado muchos barcos, había pasado la fecha de cobro y estábamos realmente agotadas. Justo ese día estábamos descansando porque había bajado todo, nosotras dormíamos dentro del prostíbulo.

Por experiencias pasadas, Alika se alertó cuando escuchó que la música paró, pensó que un robo vendría, nunca imaginó que ese día su historia y la de otras cambiaría radicalmente, que aquello que creían normal dejaría de hacerlo para poder mostrar la violencia del delito de trata.

En medio de la entrevista Alika muestra la transformación en sí misma, mientras en otros momentos al hablar de asaltos en los prostíbulos en que ella estaba podría decir que:

“Se habían llevado toda la plata y las habrían cogido a todas gratis o entraron a robar y violaron a mis compañeras. Fíjate como esas dos ópticas son dos maneras de mirar una misma realidad”.

Cuando se percatan que no es un robo, sino una acción policial, temen ser encarceladas porque explica Alika: “hay una construcción social, una demonización sobre los procedimientos, los allanamientos que realizan las fuerzas de seguridad especializadas que investigan el delito de trata como causa judicial.

Se cree que nos van a llevar presas, como que nosotras estamos cometiendo un delito, pero nosotras no cometemos delito, somos víctimas. El delito existe, pero nosotras no somos las que lo cometemos, es un delito que recae sobre nosotras, sobre nuestros cuerpos, desde diferentes agentes que son externos: la pobreza estructural, el machismo, el capitalismo, son muchas cosas que nos afectan como sujetas de derechos”.

Cuando los guardias tocaron a la puerta de la habitación de Alika y Fanny, la defensa que encontraron fue decir “que era una casa de familia”. Al día de hoy creo que estos tipos se habrán recagado de risa porque era obvio que estábamos dentro de un prostíbulo y que no era ninguna casa de familia. Pero bueno, a nosotras nos descontaban dinero en concepto de alquiler, sí pagamos un alquiler, en nuestro imaginario pagamos un alquiler, la realidad es que nos descontaban guita por todo, nos quitaban guita porque menstruábamos, porque los tipos se quejaban, porque nos dolía la panza, porque no nos podíamos levantar porque estábamos agotadas.

Nos liberan de una situación de explotación sexual, pero nosotras, la realidad es que cargábamos tremendo síndrome de Estocolmo, porque nosotras lo único que queríamos era que nos abrieran el prostíbulo que era lo que conocíamos.

Años y años con Pedro y Claudia, era nuestra familia, lo que conocíamos, eran los que creíamos que nos habían sacado de la condición de pobreza, (pero) seguíamos en condición de pobreza.

Es muy complejo poder explicar el daño psicológico que produce la trata como delito, como proceso de disociación, reconocerlo como violencia.

Yo no detectaba la violencia porque no sabía ya reconocerla, porque era un callo, se te hace callo, la vida se te hace callo.

Es muy raro y muy difícil que una víctima la reconozca como una violencia, pero en realidad la prostitución es violencia física, sexual, económica, simbólica, violencia estructural.

¿Quiénes son las que son prostituidas? Las pobres, las mujeres pobres, las que no tienen acceso a la educación, por eso te digo que hay un imaginario, un constructo social que llega a creer que si no hay secuestro no hay trata.

Las mujeres pobres estamos condenas a ser víctimas de trata, ser víctimas de prostitución, si no eres rica y no tienes las posibilidades de estudiar, de ser, estás condenada a lo peor que le puede pasar a una mujer: entregar el cuerpo para sobrevivir. La prostitución es un método de subsistencia.

– LLH: ¿Por qué van los hombres a consumir? ¿sólo por sexo?

– Alika: No, los hombres no pagan por sexo, el sexo es fácil, el sexo se consigue en cualquier lado, es fácil. Se paga por poder, se paga por el sometimiento, por la humillación de la mujer, eso no se consigue tan fácilmente sin que eso sea un delito.

Porque una violación es exactamente lo mismo, es el sometimiento, es la humillación, pero es una violación, ahora si ellos pagan por eso, limpian su conciencia, porque ellos (dicen) no, yo no violé, ya le pagué. ¿Y qué diferencia hay si le hiciste lo mismo que en una violación?

No sigamos creyendo en ese romanticismo en la prostitución.

La sociedad necesita creer que el hombre paga por sexo, porque si la sociedad cree que el hombre paga por sexo, no se compromete en erradicar el consumo de prostitución.

Cimacnoticias: Fragmento de entrevista Alika
– LLH: ¿Y por qué la sociedad no se compromete?

– Alika: Porque es muy duro, porque es un negocio que mueve 152 mil millones de dólares al año. Está después el tráfico de armas. Tenemos las drogas, la trata, las armas. Es el segundo negocio ilícito más rentable del planeta.

Tenemos 152 mil millones de razones por los que los Estados y países no se comprometen en la erradicación de la trata de personas, porque son las niñas pobres, las mujeres negras, las mujeres indígenas, las mujeres pobres.

Si vamos a Holanda, que es donde está regulada la prostitución, está legalizada ¿son las holandesas las que están en prostitución? No. Son las latinas, las negras, somos las pobres, las menores de edad, las sin derecho, las que no reclaman.

– LLH: ¿Hay una corriente que dice es una elección ¿se elige estar en condición de prostitución?

– Alika: No, una elige cuando tiene elecciones reales, cuando tenés caminos que podés elegir. La pobreza conduce a las mujeres a la prostitución. No nos podemos olvidar de la pobreza, porque es la gran generadora de la prostitución como único camino. La mujer pobre que no tiene recursos.
Insert pobreza
Cimacnoticias: Fragmento de entrevista Alika


Nos someten, nos esclavizan, no todas quieren ir a limpiar un baño. Y la que no quiere ir a limpiar el baño y tiene ojos lindos, culo lindo o cuerpo lindo está pa´ prostituta, con esta hacemos plata.

¿Quién hace plata? Ella no. Hace plata el Estado, el capitalista, el proxeneta, el del hotel, el de taxi, el de uber, ¡todos! menos ella. ¡Cómo no van a hablar los hombres a favor de que las mujeres “quieren prostituirse”, pero si a ellas les gusta, ellas hacen un montón de plata!

Y cuando habla una mujer, habla la proxeneta. A cuántas mujeres hemos escuchado hablando de prostitución, pocas, y las que hablamos, que hemos sido prostituidas, hablamos de manera negativa, como que ninguna quiere, ninguna lo elige.

Yo quería ser abogada, soñaba, los seres humanos somos un conjunto de sueño, pero fui pobre, entonces puta.


Fuente: Cimac

septiembre 17, 2019

Cuatro femicidios y el show de la morbosidad

#NiUnaMenos vuelve a ser tendencia porque la violencia machista se recrudece: Hoy amanecimos con noticias de cuatro femicidios en un solo fin de semana. Los medios se regodean con detalles escabrosos y tratamientos que revictimizan. Un ejercicio sobre cómo hacer periodismo feminista en estos tiempos y cómo tejer las redes que necesitamos para cambiar esta realidad. Nota colectiva de Luciana Mignoli, Laura Gotfryd, Laura Guarinoni, Raquel Wolansky, Lucía Medina, Ailín Trepiana, Bárbara García Crespo y Lucía Cholakian Herrera.



El número va a quedar obsoleto en poco tiempo: durante los últimos días se asesinó a una mujer cada 12 horas. Son cuatro en un fin de semana, pero ¿cómo se contabiliza la crueldad con la que la violencia machista nos asesina? ¿Alcanza con pensar cuantas horas pasan entre cada uno de los hechos? 

Cuatro mujeres menos y cuatro historias más en la lista que Mumalá registró desde principios de este año: hasta el 31 de agosto 223 en total. Los relatos de los medios hegemónicos son estremecedores: uno dijo que iba a enterrar a un perro y la enterró a ella, otro la prendió fuego, otro le fracturó el cráneo, otro la molió a golpes. Otra desapareció y a los días su cuerpo fue hallado sin rastro de qué sucedió en el medio. Del otro lado quienes vemos pasar las imágenes de las mujeres y disidencias que son brutalmente asesinadas nos preguntamos qué sigue, cuanto más se acelerará antes de que comience a ralentizarse y sobre todo, qué recursos nos quedan para convivir con esta violencia in crescendo. Si alcanza con decir que pasó o hay que describir cómo, si todavía debemos recurrir a la descripción gráfica de algo inenarrable para apelar a una dimensión de lo humano que nos haga desear colectivamente que esto termine. Si con nuestros hashtags alcanzara. 

Una, dos, tres, cuatro, diez, cien. ¿Qué nos pasa como periodistas feministas cuando contamos femicidios? ¿Al leer crónicas sobre la “mala víctima? ¿O al escuchar cómo colegas sin ninguna formación en género se detienen una y otra vez en detalles que revictimizan? ¿Cómo hacemos para incidir en la agenda mediática narrando femicidios de una manera responsable? 

Navila Garay, Chascomús

La última vez que vieron a Navila Garay, de 15 años, fue el martes por la tarde cuando le dijo a su mamá que enseguida regresaba. Sus familiares y amigos de Chascomús la buscaron incansablemente durante cinco días. “Andá poniendo el agua para unos mates que ya vuelvo”, le dijo a su mamá. 

El domingo a la tarde, luego de varios allanamientos, encontraron su cuerpo enterrado entre escombros y ramas en una casaquinta que estaba deshabitada hacía dos meses. 

Por el femicidio quedó detenido Néstor Garay, un pariente lejano de la víctima que cuidaba la casa en la que fue encontrado el cuerpo. 

“Necesito enterrar un perro”, fue lo que le dijo Néstor Garay a la dueña de la quinta. A la mujer le llamó la atención la expresión y no dudó en denunciarlo a la policía. Cuando removieron la tierra se encontraron con el cadáver. Los vecinos aseguran que se sabía que el hombre buscaba a menores de edad en situación de vulnerabilidad para ofrecerles dinero o ropa a cambio de “favores”, eufemismo con que se conocía su práctica frecuente de acoso sexual.

Vanesa Caro, Lomas de Zamora

La muerte de Vanesa tardó seis meses en desencadenarse. Desde que el pasado 2 de marzo en su ex pareja Leonardo Víctor Zeniquel la prendió fuego en su casa de Lomas de Zamora, frente a los 4 hijos de ambos -de 10, 7, 6 y 4 años-, su salud estaba muy comprometida. Le quemó el 70% del cuerpo. Ella estuvo un mes en coma, pasó otros 3 sin poder hablar por problemas en la tráquea y fue operada en reiteradas ocasiones. Había entrado y salido del Hospital Muñiz tantas veces que su familia no llevaba la cuenta. “Se ahogaba, se le cerraba el pecho y salíamos corriendo para que la reanimaran”, cuenta Carolina, suhermana. Murió el último sábado, llegó al hospital y no pudieron salvarla.

La última vez que la operaron fue en agosto, poco después de que cumpliera 39 años. Los médicos le pusieron injertos en la zona del cuello para que pudiera separar el mentón del pecho y tuviera movilidad.

Vanesa y Zeniquel fueron pareja durante 10 años. No era la primera vez que la había atacado: un año antes le había dado una brutal golpiza de la que se salvó de milagro gracias a la ayuda de sus vecinos. Ella lo denunció y estuvo detenido un mes. Le dieron una restricción perimetral que él violaba constantemente. El 2 de marzo quedó preso Ese día Carolina se encontró a sus 4 sobrinos llorando en el medio de la calle. Se habían escapado de la casa. “Cuando entré la vi a mi hermana prendida fuego. Él estaba sentado mirándola, me decía que no pasaba nada, que la dejara”, recuerda.
Zeniquel, de 34, fue trasladado a la Unidad Carcelaria N°1 de Lisandro Olmos. En un principio, el hombre fue imputado por “lesiones graves en contexto de violencia de género”. La familia de Vanesa se presentó ante la justicia este sábado y el expediente quedó caratulado como “femicidio” por la fiscal a cargo de la causa, Claudia Postiglione, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Lomas de Zamora.


Cecilia Burgadt, Santa Fe

María Cecilia Burgadt tenía 42 años. Trabajaba como enfermera en el Hospital José María Cullen de Santa Fe y era mamá de dos chicas de 17 y 22 años, quienes el viernes ante su ausencia realizaron la denuncia en la Comisaria de la Mujer en Santa Fe porque en San José del Rincón no le tomaron la denuncia. 

Este dato lo aporta fiscal del Ministerio Público de la Acusación que estuvo a cargo de la investigación en un primer momento hasta que se halló el cuerpo, Marcelo Fontana. “Cuando la hija se constituyó en la comisaría le dijeron que esperara ocho horas y eso no puede ser, tienen que tomarla en el momento y me tienen que avisar a mí. Las horas se pueden ganar en cuanto a tiempo para buscar a una persona con los datos que aportan. Es importantísimo”. 

Lo último que supieron de ella es que había cumplido su jornada laboral y su egreso quedó registrado su egreso en las cámaras de seguridad. 

Durante la madrugada del sábado se realizaron varias investigaciones y allanamientos que permitieron dar con la ex pareja, un hombre de 49 años de quien no han difundido su identidad y que tenía en su poder el auto de la víctima, motivo por el cual lo demoraron. Más tarde en la Comisaría confesó que la había asesinado. A través de los pocos datos que aportó se pudo dar con su cuerpo, en una casa de la zona norte de la capital provincial.

Cielo López, Plottier 

La crueldad del femicidio de Laura López no tiene casi precedentes en Neuquén. Cielo, como se identificaba y la llamaban sus familiares y amigas, fue asesinada y partes de su cuerpo aparecieron en el río Limay, en el paraje China Muerta, dependiente de la localidad de Plottier, a 35 kilómetros de Neuquén capital.

Cielo tenía 18 años, estudiaba en el nocturno del C.P.E.M 8 de Plottier y el jueves fue la última vez que la vieron, cuando fue a clases. Su familia perdió el contacto con ella el viernes a la mañana y se inició una campaña de búsqueda. Este domingo a la tarde, dos pescadores hallaron parte del cuerpo de Cielo en el río. 

Otra vez, otro femicidio, el segundo del 2019 en Neuquén. Otra vez, la bronca. Otra vez, el llanto y desconsuelo de sus amigas, de sus hermanas, de las profes de la escuela. Otra vez el grito del Ni una menos que parece no tener fin. 

“No hay nadie detenido ni demorado. No voy a responder si hay o no sospechosos. El hermetismo muchas veces es bueno para proteger la investigación”, dijo el fiscal general José Gerez en una conferencia de prensa luego de que el gobierno decretara duelo provincial. Mientras tanto, su hermana Melisa reclamó: “Por favor ayuden a que se haga justicia, estamos desesperados, ya no nos queda nada más que pedir que se haga justicia, porque a mi hermana ya no me la van a devolver”. Esta tarde, desde las 18.30, se espera una gran movilización en la Plaza San Martín de Plottier en reclamo de justicia.


Periodismo feminista

#NiUnaMenos es tendencia todo el día. ¿Es la cantidad de femicidios en tan pocas horas lo que enciende una supuesta sensibilidad social? ¿Acaso los detalles relacionados a los métodos empleados para cometer los asesinatos es lo que colabora en su viralización?

En su tesis doctoral, la española Isabel Marzabal Manesa infiere que la probabilidad de que se cometa un femicidio aumenta 24 veces si en los 10 días anteriores han aparecido en los medios de comunicación noticias de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Basada en hechos de Barcelona, estudió cómo a partir de noticias sobre femicidios se dieron imitaciones o repeticiones de los métodos violentos. La autora sugiere que, para evitarlo, “hay que informar la noticia pero habría que evitar dar información demasiado detallada o difundir imágenes que no sirven para nada más que para dar ideas al agresor”. 

Por su parte, Ileana Arduino, abogada e integrante del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) de Argentina, coincidió en que “hay cierta correlación entre la difusión de un caso con detalle con la ocurrencia de otros similares en un cierto lapso de tiempo” y además remarcó que “visibilizar a través del método la intensidad del daño pone paradójicamente más difícil situar como violentas situaciones que no son tan expresivas o crudas y que terminan esmeriladas u opacadas por jugar el juego del morbo y la espectacularización”. Los medios centran su coberturas en relación al método empleado y poniendo énfasis en la intensidad del padecimiento. “Al fin y al cabo lo que importan son las vidas, cómo nos maten no puede ser el centro del asunto”, agregó Arduino.

La “Guía para el tratamiento mediático responsable de casos de violencia contra las mujeres” de la Defensoría del Público recomienda evitar exponer la intimidad de la víctima, “ejemplo mediante la divulgación de datos escabrosos o de la presentación de descripciones pormenorizadas de aspectos truculentos y/o morbosos” que no hacen más que aportar a la frecuente vulneración y revictimización mediática. “La marcada tendencia a extraer y subrayar el morbo ante los casos de violencia contra las mujeres y su insistente mostración -muchas veces a modo de loop-, de imágenes ilustrativas, pareciera conducir a crónicas espectacularizantes, generalmente invasivas, antes que a provisión de información socialmente relevante”, indica la guía.

Esta nota fue escrita en forma colaborativa por ocho periodistas feministas y muchas otras colegas que ayudaron tanto en datos como en edición. Porque la idea es romper no sólo con las narrativas hegemónicas, sino también con las formas competitivas que nos enseñaron de este oficio. “Sororidad mata exclusividad”, decimos. 

El periodismo feminista está haciendo historia. Y lo hacemos no sólo las periodistas, sino también medios y personas que eligen leer, apostar y difundir estas otras formas de hacer comunicación: practicando nuevas formas, resaltando las demandas, recordando las cifras. Y así, todos los días, todo el tiempo. Hasta que paren de matarnos.

Fuente: LATFEM
Fotos:TITI NICOLA

(*) La presente nota puede ser reproducida libremente, siempre y cuando no se resuma ni edite y se mantenga título, bajada y firmas.
(*) Todas las fotos se pueden utilizar y son gentileza de Titi Nicola

"Gotas de lluvia", un documental que resignifica el abuso sexual en la infancia

La película está enfocada en la historia de Abril, la hija de Ivana Rosales. Desarma su pasado, marcado por un progenitor violento, y exhibe su presente de militancia y resiliencia heredada.




El desenfado de Abril es un imán. Captura por completo y deshace con palabras cualquier preconcepto que se tenga de una joven de 20 años, que fue víctima de abuso sexual de parte de su progenitor, el mismo que violentó a su mamá, Ivana Rosales, al punto tal que las secuelas de aquella golpiza le provocaron la muerte años después. “Capaz hay gente que debe pensar: ‘bueno a esta piba le pasan mil cosas, no tiene corazón’. Y no es que no tengo corazón, que no me duele ni que no me afecta, pero tengo la resiliencia heredada de mi vieja, que de tanta mierda creó algo bueno, algo que sirva. Tengo esa facilidad”, dice.

Ella es la protagonista de “Gotas de lluvia”, un documental dirigido por Susana Nieri, que se encuentra en etapa de post-producción, y cuya fecha de estreno esperada es el 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres. En la película se reconstruyen los abusos que sufrió cuando era niña, junto a su hermana Mayka, por los que Mario Garoglio fue condenado a cuatro años de prisión. También aloja su presente de militancia en “Libertas, mujeres por la liberación.”

Abril tenía poco más de 12 años cuando Susana filmó “Ella se lo buscó”, un largometraje centrado en la historia de Ivana, y dedicado a la memoria de Mayka, que se suicidó.

“Por momentos me re acordaba de la peli de mi vieja, yo era re pibita y veía las cámaras, que nos pedían hacer silencio, y volver a vivir todo eso fue re loco. Pero bueno, esta es mi peli. Me costó muchísimo porque me la imaginaba a mi vieja atrás de las cámaras todo el tiempo. La veía atrás de Susana, la veía atrás de Luis (Rey) que me decían: “hay que hacer otra vez esta escena”. Y capaz que teníamos que repetir diez veces, porque a mi se me quebraba el corazón y me lo re entendían”, asegura.

Por lo que adelanta Susana la película es mucho más que la segunda parte del documental de Ivana. “Son recuerdos de alguien que en ese momento tenía cuatro y cinco años, que son como retazos. Ella apela a esos recuerdos y los va tejiendo, va armando una suerte de diario familiar”, remarca (ver aparte).

“La peli era un proyecto que teníamos con mi vieja y con Susana. Ella hace las pelis como militancia para otras mujeres, para que se animen a denunciar. Cuando mamá falleció Susana se comunicó conmigo y me preguntó: “¿vamos a seguir con este proyecto” Y yo le dije que sí”, cuenta Abril.




Ivana murió el 6 de septiembre de 2017. La autopsia indicó que tuvo una muerte súbita. Padecía epilepsia. Tenía 41 años y estaba embarazada. En la película ella es interpretada por la actriz, Mónica Lairana. “Fue re impactante porque era igual, más petisa pero igual. Por ahí me daba escalofríos. Obviamente que en la peli re servía porque era re espontánea, pero dentro mío pensaba: “no chabón, es mi vieja, es igual”, plantea la joven.

“Gotas de lluvia” surge en una época signada por la visibilización de casos de abuso sexual en todos los ámbitos. Estos procesos vienen acompañados por una resignificación: una víctima nunca es una persona desguazada.

“Muchos me dijeron: “tu película va a ayudar a un montón de pibas. Y eso me hizo click en la cabeza: “necesito hacerla.” Lo que quiero es llegar a las mujeres, que se animen a hablar, que salgan. Yo pude salir adelante y aferrarme a la militancia. Lo que quiero es que estos casos dejen de ser entre familias”, manifiesta Abril.

Y agrega: “actuaron dos nenas que hicieron de mi y de mi hermana cuando éramos pequeñas. Yo le di la letra de lo que viví. Imaginarme todo, escuchar las golpizas de mi progenitor hacia mi vieja, era como revivir un montón de cosas. La peli también me ayudó, hay mucho de cuando yo era piba que mi cabeza lo reprimió, pero a la vez me saqué una mochila inmensa de la espalda (pita un cigarrillo) y más que me gustó que abordamos el tema ESI (Educación Sexual Integral) y ASI (Abuso Sexual Infantil), que es re necesario”.

Susana relata que cuando filmó la película de Ivana se cruzó dos veces a Abril. “Ella era muy curiosa de lo que estábamos haciendo”, apunta.

El documental lleva ese nombre por una anécdota. Ivana siempre les decía a sus hijas que cuando no estuvieran juntas, y lloviera, las gotas eran sus caricias, sus besitos.

Hace dos días se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de su mamá. ¿Puede caber en un cuerpo tanto dolor? Abril magnetiza, otra vez: “esta semana me tiró abajo, me cuesta, no es que estoy mal, ni tirada llorando, pero hice un análisis de mi vida, de cómo salí adelante dos años sin mi vieja, nunca me lo imaginé. Nunca me imaginé estar pasando esta situación, jamás, siempre me pregunto a mi misma de porque quedé yo, porque de toda mi familia quedé yo al mando de mi vida. Pero a la vez es una respuesta: porque si, lo que toca, toca, y a la mierda, ya está. También me afecta que siguen habiendo Ivanas, que van, denuncian, y no tienen el acompañamiento”.

Tanto Susana como Abril participaron en la redacción del guión de "Gotas de lluvia." Foto: Florencia Salto.


Nieri: “es una película nostálgica, fuerte, profunda”

“Gotas de lluvia” cierra un corpus audiovisual en el recorrido de Susana Nieri como directora. Una trilogía que inauguró “El toro por las astas”, en la que aborda el embarazo adolescente, y continuó con “Ella se lo buscó”, centrado en la historia de Ivana Rosales, una sobreviviente a la violencia machista y el maltrato institucional del Poder Judicial de Neuquén. Su último documental se enfoca en su hija, Abril.

“El tema central es el abuso sexual en la infancia. Tiene dos partes. En la primera Abril reconstruye un poco el final de “Ella se lo buscó”, en el que se menciona el suicidio de Mayka. La peli empieza con ella reconstruyendo su pasado, habla de la muerte de Mayka y de Ivana. La segunda parte es su presente, una joven de 20 años, su militancia, con las marchas de Ni Una Menos en Neuquén. Hay toda una escena en la que está en una reunión de Libertas (la organización en la activa), hay bastante material de archivo y todo esto con el acompañamiento de este espíritu, que es el fantasma de Ivana. Esta presencia-ausencia encarnada en esta actriz que la acompaña en la militancia”, explica la directora.

La película está cruzada por cinco poemas de autoras, en clave feminista.

El viernes pasado se cumplieron dos años de la muerte de Ivana. No conozco a nadie que la recuerde sin emocionarse. Susana asegura: “creo que finalmente Garoglio lo logró... porque fue un femicidio. Ivana se muere por las consecuencias que le dejó aquella golpiza. A mi me parece terrible que nosotros sigamos sin declarar la emergencia nacional (por violencia de género). Creo que el Estado no está a la altura del movimiento de mujeres y de los feminismos. Va la sociedad por delante del Estado, cuando debería ser al revés”.

Por Laura Loncopan Berti
Fuente: Río Negro

septiembre 16, 2019

México ¿Un país sin ciudadanas?


FOTOCimac: César Martínez López

Ciudad de México. Eludidas, olvidadas o marginadas del discurso presidencial en su 1er informe de gobierno, las mujeres mexicanas enfrentan algunos de los problemas más graves del país sin esperar alguna salvación milagrosa que, lo saben más que nunca, ni existe ni va a llegar. Si en el sexenio anterior la política de género brillaba sólo en documentos oficiales, en éste ni siquiera se toma en cuenta. No se ha tomado consciencia al parecer de que, más allá de hablar de “mexicanas y mexicanos” o “niñas y niños”, urge tomar en cuenta a la mitad de la población y no sólo como parte de “las familias” que algún día alcanzarán el bienestar ni como niñas y jóvenes que reciben o recibirán alguna beca, sino como sujetas de derechos y ciudadanas con voz, voto y demandas concretas.

A reserva de revisar el informe impreso donde tal vez las dependencias encargadas de la política para las mujeres hayan hecho alguna aportación, el hecho es que en la visión del presidente las mujeres son parte difusa de la masa del pueblo y sus diversos subconjuntos. Entre las buenas intenciones del gobierno no se menciona siquiera garantizar la igualdad de hombres y mujeres, acabar con la discriminación y el acoso, ni se reconocen como desafíos para el Estado y la sociedad las violencias machistas tan denunciadas en las últimas semanas. El presidente habló del “bienestar material y el bienestar del alma”, de la “regeneración de las instituciones y de la sociedad” y de acabar con la violencia mediante el acceso al trabajo y a la educación y atribuyó al pueblo y a un “nosotros” indefinido una gran felicidad.

Sin afán de repetir lo que ya se ha subrayado en esta columna, llama la atención que a nueve meses de iniciada la actual administración, ante crecientes cifras de homicidios y asesinatos de mujeres, protestas sonadas contra la violencia sexual, el acoso, el feminicidio y la desaparición, no se haya mencionado siquiera la evidente ineptitud y/o corrupción en la administración de justicia y la urgente necesidad de acabar con la impunidad. Se afirma, sin necesidad de pruebas al parecer, que “no se permite la desaparición de personas. El Estado ya no es el principal violador de Derechos Humanos”, como si no siguieran desapareciendo niñas y mujeres (por no hablar de hombres) y el Estado no tuviera la obligación de impedirlo y sancionarlo, ni tampoco constituyera una transgresión a los Derechos Humanos por parte del Estado que haya policías que violan a mujeres y niñas, en vez de cumplir con su obligación de proteger. Se insiste además en que la Guardia Nacional resolverá los problemas de violencia sin considerar que las fuerzas armadas han incurrido en violaciones a los Derechos Humanos de las mujeres.

El discurso del bienestar y la felicidad también borra del panorama la precaria situación de los refugios para mujeres violentadas, sostenidos por la sociedad civil, que han construido un modelo de atención integral reconocido y validado por décadas de experiencia.

Unos días antes del informe, se anuncia la implantación a nivel nacional de otro modelo, conocido como “Puerta violeta”, bajo rectoría del Estado, lo cual no garantiza que funcione, sin explicar por qué no se mantiene y sostiene un modelo ya probado, que funciona y puede mejorarse. De las estancias infantiles tampoco se dijo nada: al parecer el argumento de que “alguien” le recomendó al presidente dar dinero “sin intermediarios” basta para eliminar la obligación del Estado con la primera infancia y con la promoción de la igualdad de género a la que las estancias contribuyen.

Por fortuna, aparte de la voz presidencial y de las propuestas recicladas de la jefa de gobierno para frenar la violencia en la capital, se tejen en la sociedad otros discursos, realistas y propositivos que ponen en el centro a las mujeres y a las niñas y plantean con claridad el objetivo de poner freno a las violencias machistas que, desde la sociedad y el Estado, obstaculizan o impiden el goce del derecho a la vida, la seguridad y la integridad. Como veremos, esas voces ciudadanas tienen mucho que aportar.

Fuente: Cimac