febrero 03, 2023

Daria Serenko, Resistencia Feminista contra la Guerra: «Tuve que marcharme de Rusia por mi activismo»


Daria Serenko, poeta, activista rusa y autora del libro "Chicas e instituciones". Foto cedida por Errata naturae

La poeta, escritora, activista rusa exiliada y una de las fundadoras del movimiento Resistencia Feminista contra la Guerra que se opone a la invasión de Ucrania, Daria Serenko (Jabárovsk, 1993) retrata la violencia y el control en las instituciones culturales estatales rusas en el libro «Chicas e instituciones», que salió por primera vez a la luz en noviembre de 2021 en Rusia y que publica ahora en España la editorial Errata naturae.

«La guerra lo ha cambiado todo, nos ha formateado en cierto modo, las cosas que hacemos, los mensajes que transmitimos, por qué hacemos las cosas», explica a Efeminista Serenko, para quien ha cambiado incluso el objetivo de su libro.
Violencia institucional en Rusia

Cuando lo escribió, tras las protestas de 2019 que exigían un Rusia democrática, buscaba «sacar a la luz» su voz y la de todas las mujeres que trabajan en las instituciones y «contar cómo viven, perciben y sienten esa violencia» en su día a día.

“Es difícil entender cómo te están controlando y hasta qué punto, incluso, están controlando tu cuerpo. Esto es lo más terrorífico”, asevera.

Durante cuatro años Daria Serenko fue una de las “chicas” de las que trata su libro. Trabajó en la galería Peresvétov Pereúlok y en la Biblioteca Nekrásov hasta que fue despedida por su activismo político vinculado, especialmente, a la comunidad LGTBIQ+ y a la defensa de los derechos de las mujeres.


«Hubo una puesta en marcha todo una campaña de ciberacoso desde el gobierno, directamente hacia mi persona. Es decir, había toda una serie de denuncias organizadas y de personas que fueron contratadas para escribir esas denuncias, para acosarme», explica la escritora.

En esa época sufrió varios casos de acoso laboral, amenazas y ciberataques en los que sacaron fotos antiguas de sus redes sociales, compartieron videos de su vida privada o fue acusada de “depravar” a jóvenes por impartirles clases de historia y de defensa de los derechos civiles en Rusia.
Una relectura de la cultura imperialista

Ahora, casi un año después de la invasión de Rusia a Ucrania, que ha dejado 7.068 personas civiles muertas y 11.415 heridas en Ucrania, según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos del 23 de enero, el libro ha adquirido una re-lectura sobre la cultura imperialista y militarista y sus consecuencias.

Episodios de la novela como el de la conmemoración del 9 de mayo Día de la Victoria o del concurso Miss Rusia, retratan «la historia de la cultura de la violencia rusa, de la cultura del militarismo y de cómo durante años todos los ciudadanos de Rusia han sido educados en esa violencia y en ese militarismo«, asegura la escritora.

“El libro ya no es solo una historia sobre chicas e instituciones, sino la historia de cómo todas estas señales militaristas e imperialistas que durante años hemos estado viendo y considerado alarmistas, literalmente se nos han echado encima, nos han dado un bofetón”, afirma Serenko.
Resistencia Feminista contra la Guerra

Dos días después del estallido de la guerra, la activista rusa, junto con otras compañeras, fundó el movimiento de Resistencia Feminista contra la Guerra para protestar contra la invasión, que lanzó un manifiesto que se tradujo a 30 idiomas.

A raíz de eso empezaron a perseguir a las activistas «de forma muy activa y con órdenes de allanamiento, de registro del hogar, con denuncias y con amenazas de que pudiéramos incumplir alguna ley del Código Penal», rememora.

«Mi marcha de Rusia fue por mi activismo y realmente fue una marcha sin destino, que no sabes muy bien a dónde te vas, ni cómo, ni por qué, ni cuánto tiempo», cuenta Daria Serenko, que en marzo de 2022, tras estar escondida en un piso para activistas, salió del país hacia Georgia.


«A muchas de nuestras activistas las arrestaron y las torturaron en comisarías de policía», describe emocionada.

Para Daria Serenko el activismo ha conformado su identidad desde que tiene 22 años, y reconoce que ha sido su manera de vincularse al país y su forma de «amor no correspondido» a su patria. A pesar de ello, ser activista en Rusia, dice, es «sentirse constantemente en peligro» y no poder construir un futuro «porque, realmente, no es estable».

«He hablado con muchos activistas sobre este tema y muchos describen esta sensación de no poder echar raíces en el país en el que has nacido por esta continua sensación de inseguridad en la que vives», añade.
Estrategias para defender los DDHH

Desde el exilio y en el contexto de la guerra, las integrantes de Resistencia Feminista contra la Guerra mantienen una colaboración estrecha entre quienes se han quedado en Rusia y quienes se han visto forzadas a marcharse y ahora están fuera.

El movimiento cuenta con secciones organizadas en 60 ciudades, desde las que ayudan a todas las personas ucranianas que han sido deportadas a Rusia y se encuentran en lo que llaman puntos de residencia temporal, en unas condiciones inhumanas.

Además, han construido redes de propaganda antibélica con una revista de autopublicación casera en la que informan a la ciudadanía sobre cómo evitar ser movilizado o la situación de las mujeres en el contexto de la guerra, con especial énfasis en la violencia de género.

Sobre el futuro del país, dice ya no tener fuerza para sentir esperanza; en cambio, intenta centrarse en su trabajo y no pronosticar: «para mi trabajar es la única forma que sé ahora de existir con dignidad«.

Por Laura de Grado
Fuente: Efeminista

Mostrar la realidad de la violencia feminicida para lograr un México que viva en paz: Saskia Niña de Rivero



El hecho de mencionar que 11 mujeres mueren diario en este país solo por ser mujer, se normaliza, se pierde en la frialdad del número y se olvida que son mujeres con nombre y apellido.

Un libro que al mismo tiempo duele y molesta, provoca enojo y ofende por la crudeza de la realidad, pero que logra el cometido de la autora Saskia Niño de Rivera de reflexionar y plantear: ¿Cómo se recupera el Estado de Derecho?, ¿Cómo se detiene la violencia contra las mujeres?, ¿Es necesario replantear el feminismo?, ¿Cómo educamos a los hombres para acabar con el machismo que mata mujeres?, ¿Cómo se hace para que el sistema de seguridad pública deje de ser reactiva, y no solo actúe en los casos que se hacen virales?

En el primer evento del año del Colectivo 50+1 Guerrero conducido por Guadalupe Gómez Maganda, se realizó la charla sobre el libro “Maldita entre todas las mujeres”. Testimonio de Reflexiones de feminicidas y de víctimas de este delito por Saskia Niño de Rivera.

Gómez Maganda destacó la valentía de la autora por trabajar a favor de las mujeres en los penales, sus hijas e hijos a través de su fundación Reinserta. Las mujeres privadas de la libertad que tienen todo el derecho a la solidaridad y que están ahí sin sentencia purgando penas que no merecen, dijo.

Varias de las feministas compartieron que, por el enojo y dolor de lo narrado, y la crudeza de los testimonios estuvieron a punto de abandonar la lectura del libro que produce una incomodidad emocional, y efectivamente la autora expresó que es un libro controversial que desde el título y la portada busca romper, incomodar, mover porque -sostiene- que el hecho de mencionar que 11 mujeres mueren diario en este país solo por ser mujer, se normaliza, se pierde en la frialdad del número y se olvida que son mujeres con nombre y apellido.

Saskia Niño de Rivera aborda el feminicidio, la forma más extrema de desprecio y violencia estructural en contra de las mujeres, en el relato de cinco casos a través del testimonio de los feminicidas y las victimas, estas últimas desde la perspectiva de sus madres, hijas e hijos, que las buscaron, que pelearon por justicia. 

Hay que atreverse a hacer las cosas distintas afirmó la joven psicóloga, especialista en secuestro y psicología forense. Hay que romper la educación de muchos años, hemos crecido en un ambiente machista, hay que volver a humanizar lo deshumanizado.

Afirmó que nos encontramos aisladas y aislados, las feministas por un lado, las autoridades por otro, la sociedad. No hay coordinación pugnamos por más años para los feminicidas, pero tenemos una ausencia del Estado de Derecho. Tampoco buscamos como romper el machismo con la educación, en las escuelas no se trabaja la sexualidad, no se tienen psicólogos. 

La intención de Saskia Niño de Rivera es contar las cosas como son, que quede en la historia “por eso el holocausto no se olvida, hay fotos”. El 90 por ciento de los casos se pudo haber prevenido pero este país tiene un sistema de seguridad reactiva, solo reacciona cuando los casos se hacen virales.

Saskia Niño de Rivera dijo que su intención es la creación de un México donde predomine la paz por eso se exhibe el sistema de justicia inexistente.

Saskia señala que hemos perdido el entendimiento de la realidad. México es un país sumamente machista, la violencia que vemos, que toleramos son hombres que genuinamente cree que no está mal lo que hacen, pegarle a la mujer, revisarle el celular. Los feminicidas son un señor de 35 años, 50 años y un niño de 14 años. También es realidad que tenemos menores feminicidas y violadores.

Saskia Niño de Rivera señaló que hay que entender que el perfil del feminicida es un niño educado para ir en contra de sus emociones, se les educa para no llorar, para no sentir, lo que tiene una consecuencia emocional.

Refirió el capítulo de Juan Carlos y Patricia, una pareja de asesinos seriales que matan, descuartizan, violan de manera despiadada y brutal. Los descubren cuando iban a vender a un bebe por 10 mil pesos, el papá los denuncia, y gracias a que iban en la calle los descubren, los meten a un estacionamiento y ellos cuentan todo. Es cuando empiezan a abrir carpetas de investigación. Esto nos habla de la ineficacia de las autoridades, ni cuenta se habían dado.

Tenemos la contraparte los testimonios de las víctimas a través de sus familias. Arturo, un hijo al que le entregan el cuerpo podrido de su madre, que la confundieron con una prostituta y la iban a echar a la fosa común.

Saskia señaló que el libro es parte de una trilogía que se inició con “El infierno tan temido. El secuestro en México” pero que no generó el fenómeno de enojo que el de “Maldita entre todas las mujeres”. Respecto del título dijo que es una sátira a “bendita entre todas las mujeres” porque es un libro disruptivo, que incomoda emocionalmente, pero necesario. Ni siquiera tenemos el registro puntual de las víctimas.

La educación desde preescolar con perspectiva de género y una cruzada para que los hombres y las mujeres crezcan

Claudia Corichi Garcia, vicepresidenta de 50+1 compartió el deseo de la autora de que México retome el estado de Derecho y advirtió que hay que estar alertas para que no retroceda la tipificación del feminicidio como delito, que es una conquista de las precursoras del feminismo, muchas de ellas presentes en la charla.

También destacó el hecho de que los agresores no son asesinos seriales sino el esposo, el hermano, el primo. Que claro que conmueve el relato de lo que sufren las y los familiares, principalmente las madres y que no hay como explicar ese odio contra las mujeres. Expresó que duele leer el libro, dijo.

Ante las preguntas de cómo prevenir el feminicidio, Saskia señaló una educación con perspectiva de género y derechos humanos desde el preescolar.

Para la feminista Sara Lovera la respuesta está en una cruzada para que los hombres y las mujeres crezcan, un gran reto, “ha llegado el tiempo de hablar con los hombres sin venganza sin perdón, pero con justicia”. Para empezar, propuso repartirles a todos los hombres el libro de “Maldita entre las mujeres”.

Por Elda Montiel
Fuente: SemMéxico

febrero 02, 2023

Uruguay "Mujeres en el Carnaval 2023: cuántas son, qué roles ocupan, en qué conjuntos están"

Foto: Javier Calvelo, adhocFOTOS

La lucha por la paridad de género en los escenarios de carnaval continúa a paso firme, pero se enfrenta a viejos estigmas, como qué roles pueden ocupar las mujeres en los conjuntos o los cambios en la sonoridad de los coros de murgas en las que hay mujeres.

La realidad es que en carnaval siempre hubo mujeres, sobre todo debajo del escenario en roles técnicos esenciales pero invisibilizados como vestuario, maquillaje, coreografía, puesta en escena, pero también sobre las tablas: en 1932 Perlita Cucú dirigió, con 14 años, a Don Bochinche y Compañía.

La historia de las mujeres en la fiesta popular más grande del país se ocultó, señalan Victoria Gutiérrez, Pía Brava y Sabrina Umpiérrez, autoras del libro El lado B de la murga: la mujer y su participación (2019, FES). Dijo la historiadora Milita Alfaro y recogieron las investigadoras: “En suma, todo parece indicar que, al amparo de Momo, las mujeres —unas y otras— se las ingeniaron para atemperar, en mayor o menor grado, los rigores del disciplinamiento. Y sobre todo, para seguir ostentando, desde la ‘barbarie’ o la ‘civilización’, su condición de protagonistas predilectas de la fiesta”.

Las revistas y las sociedades de negros y lubolos tienden a ser más paritarias por la conformación de los cuerpos de baile. En parodistas, humoristas y, sobre todo, en murgas la masculinización es más fuerte.

Mujeres en las murgas

Este año hay 357 murguistas en el Concurso Oficial de Carnaval, 47 son mujeres. Aunque el número supone un crecimiento con respecto a los años anteriores (38 en 2022 y 18 en 2020), la diferencia con los hombres sigue siendo amplia.

En la década de 1970 salieron desde la Aduana Las Ninfas de las Bóvedas. En 1975 llegó al carnaval Mary da Cuña como cupletera de Diablos Verdes. Otro nombre se destaca: Gabriela Gómez, que comenzó en La Soberana en 1987 y luego estuvo en Antimurga BCG, Curtidores de Hongos, Araca la Cana, Real Envido, La Soñada, Todavía no se Sabe y Colombina Che; fue directora de la murga de mujeres La Bolilla que Faltaba.

Y si hablamos de mujeres que pasaron a la historia hay que mencionar a Mónica Santos, cuya voz inconfundible pisó los escenarios con Araca la Cana en 1995 y comenzó una trayectoria que la volvió una de las grandes figuras del carnaval.

En la década del 90 existían cuatro murgas compuestas íntegramente por mujeres, consigna la investigación de la FES. La Sicótica (1993), La Nueva Pincelada (1993), Miscelánea (1996-1997) y La Bolilla que Faltaba (1998). En la misma década se registraron apariciones de mujeres en el escenario: Mariana Ingold y Maia Castro, además de las ya mencionadas.

Una murga contemporánea que pateó el tablero fue Cero Bola, que tras ganar el Encuentro de Murga Joven desde 2007 hasta 2009, participó en el Concurso Oficial de Carnaval con todas sus componentes mujeres.

Uno de los espacios más masculinizados es la batería de murgas: entre 2009 y 2019, según informan las investigadoras en El lado B de la murga, sólo 14 baterías de 223 tuvieron alguna mujer, y la única integrada exclusivamente por mujeres fue la de Cero Bola. El último año de ese registro había una sola mujer en la batería.

  • Datos:18 de 21 murgas tienen al menos una integrante mujer. El año pasado fueron 14 sobre el mismo total. La Clave, Nueva Milonga, y La Trasnochada son las tres murgas compuestas únicamente por hombres.
  • En nueve murgas hay una sola componente.
  • Mi Vieja Mula es la murga con más integrantes mujeres: siete (de un total de 17). Le siguen Gente Grande y A la Bartola, murgas provenientes del Encuentro de Murga Joven (igual que MVM), con seis mujeres en escena cada una.
  • Seis mujeres forman parte de la batería de alguna murga, en cinco conjuntos. Gente Grande es la única murga con dos mujeres en la batería.
  • Hay dos directoras escénicas: Romina Repetto en Mi Vieja Mula y Carmela Viñas en A la Bartola.
  • De las 39 mujeres que forman parte de los coros, la mayoría son sobreprimas. Hay mujeres en la cuerda de primas en Gente Grande, Cayó la Cabra, De Frente y Mano, La Venganza de los Utileros, Mi Vieja Mula, Nos Obligan a Salir y Metele que son Pasteles.
  • Mujeres humoristas y parodistasLos cinco conjuntos de parodistas y los cuatro de humoristas tienen componentes mujeres este año.
  • 26 mujeres en 102 componentes en parodistas.
  • 21 mujeres sobre un total de 69 humoristas.
  • Los Muchachos es el conjunto de parodistas con más mujeres, ocho en 23. Le siguen Aristophanes (seis de 19), Zíngaros (cuatro de 19) y Caballeros (tres de 21).
  • En humoristas el conjunto con más mujeres en escena es Cyranos (siete de 17). Luego Los Choby's (seis de 16), Los Rolin (cinco de 18) y Sociedad Anónima (tres de 18).


Conocé toda la programación de los escenarios en la cartelera de Carnaval

Fuente: La Diaria

El corto ‘Noñantarí’ retrata la violencia sexual que sufren las indígenas en Perú

«En mi comunidad hay chicas embarazadas a temprana edad. ¿Ellas habrán querido tener un bebé? ¿Ellas lo decidieron?», se pregunta una niña asháninka, un pueblo amazónico del Perú, durante el cortometraje ‘Noñantarí’, que, por medio de la historia de esta menor, retrata la violencia sexual que sufren las niñas y adolescentes indígenas en todo el país.



«En mi comunidad hay chicas embarazadas a temprana edad. ¿Ellas habrán querido tener un bebé? ¿Ellas lo decidieron?», se pregunta una niña asháninka, un pueblo amazónico del Perú, durante el cortometraje ‘Noñantarí’, que, por medio de la historia de esta menor, retrata la violencia sexual que sufren las niñas y adolescentes indígenas en todo el país.

En una entrevista con Efeminista, Sofía Chapay, una joven asháninka que participó de la producción del audiovisual, explica que la violencia se viene dando desde hace mucho tiempo en las comunidades muchas veces cuando los padres se van a trabajar y las menores quedan al cuidado de los vecinos, de los primos, tíos…

En el audiovisual, la niña cuenta que debía cuidar a sus hermanos menores porque sus padres trabajaban todo el día. Fue en una de esas largas tardes que dedicaba al cuidado que un hombre llegó a preguntar por su padre y, cuando ella le dijo que él no estaba, la violó.

«La violencia se viene dando desde hace mucho tiempo en las comunidades indígenas, tanto amazónicas como andinas, pero en la parte de la Amazonía es donde hay más este tipo de violencias. Nuestros padres se van a trabajar y muchas veces de pequeñas quedamos al cuidado de los vecinos, de los primos, tíos, y es ahí donde suceden estos abusos por parte de ellos. Muchas veces mis hermanas se quedan calladas por las amenazas que reciben y porque en varias ocasiones muchas de ellas han llegado a contar a las mamás y a sus papás y ellos no les han creído», cuenta a Efeminista Chapay.

Hija de dirigentes indígenas, Chapay fue la encargada de recolectar los duros testimonios de las mujeres de su comunidad para construir el argumento del corto de ficción, una tarea que ella denomina como «una lucha».

«No ha sido nada fácil, pero con la ayuda de mi mamá y de otras hermanas que han sido dirigentes también hemos recolectado la información. Nos ha tomado bastante tiempo, pero en su momento sí llegaron a contarnos lo que realmente vivieron. Y lo que aún siguen viviendo», recuerda.
La violencia sexual que sufren las indígenas en Perú

La producción de ‘Noñantarí’, corto que dura siete minutos y que se puede ver en internet, estuvo a cargo de Chirapaq, organización peruana que trabaja por los derechos humanos de las comunidades indígenas.

Tarcila Rivera Zea, presidenta de Chirapaq, cuenta a Efeminista que todo comenzó cuando, por medio del trabajo que hacen en estas comunidades desde hace varios años, se encontraron con «una serie de aspectos que antes se decía que eran culturales».


«Como, por ejemplo, que las niñas amazónicas pueden tener familia los 13 años, a los 11 años, o que tienen mayor libertad para la sexualidad», recuerda.

Conversaron con los padres de las niñas, quienes les dijeron que querían que ellas estudien, y las menores también les confesaron que no querían dejar de estudiar ni ser madres a los 11, 12, 13 años. «Quieren tener oportunidades, quieren tener justicia cuando son violentadas en sus cuerpos o en sus propias vidas», asegura Rivera Zea.

Entonces Chirapaq se comprometió a trabajar por la visibilización y erradicación de la violencia sexual en niñas y adolescentes indígenas. «Hemos empezado ya hace varios años a usar la comunicación visual, los videos, los cortos y hemos empezado a discutir muchísimo sobre la utilidad del cine y la comunicación visual para ejercer derechos plenos».

«Tenemos una herramienta muy efectiva de hacer cortos con participación de los propios afectados y en este caso tuvimos la oportunidad para abordar específicamente a la violencia sexual de niñas tanto en el área andina, como en la parte amazónica», explica.

‘Noñantarí’, que tuvo el apoyo de Planned Parenthood Global, ha sido además el corto más exitoso que ha producido Chirapaq, asegura su presidenta. En 2021, recibió una mención especial como cortometraje documental en la octava edición del Festival del Cortometraje Peruano. Asimismo, en 2022 «Noñantarí» fue galardonada en el Festival Internacional de Cine y las Artes Indígenas Ficwallmapu, en Chile, en las categorías de cine comunitario y mujeres indígenas.
Generar conciencia en las comunidades y el resto del país

Sofía Chapay confía en que documentales de ficción como estos puedan generar conciencia dentro de las comunidades y también en el resto del país. Ya hay personas, dice, «que se han sentido identificadas» con la historia, pues la violencia está muy normalizada.

«Al momento de presentarlo se quedaron muy sorprendidos cuando contamos la historia de lo que realmente vive cada una de ellas, pues dentro del grupo de comuneros están los que han cometido ese acto de abuso. Hubo una reacción muy fuerte por parte de ellos, pero las autoridades dijeron que el apoyo va a continuar y los comuneros también se comprometieron a que iban a participar en más espacios como estos y dar la oportunidad a que sus hijos participen de estos proyectos», afirma Chapay.

La joven cree que mejorar la educación, la atención en el centro de salud cercano a la comunidad y en el acceso a la Justicia contribuirían a erradicar estas violencias.

«Cuando pasan este tipo de situaciones muchas veces no pasa nada, no se le da justicia a la víctima. Sigue ahí, viviendo en la comunidad. Y el abusador también está ahí, es su propio vecino. Se hace la denuncia, pero no se hace el seguimiento que se tiene que dar la otra persona, porque tiene dinero, porque es familia o porque su amigo le ayuda y entonces no hay sanción. El violador sigue libre y cometiendo más delitos y las víctimas están ahí viéndolos», lamenta.

Por su parte, a Rivera le gustaría que estas acciones tengan mayor impacto, especialmente en el ámbito político, que es donde se toman las decisiones.

«Quisiéramos que haya interés de parte de los políticos, por ejemplo, que el Ministerio de Justicia o el Ministerio de la Mujer y de la Niña pudieran ordenar que el corto se pase por el canal público tres veces al día, en horarios clave, y que sea de formación pública para ir cambiando situaciones a través de reflexionar y analizar con ejemplos como estos. Eso es lo que esperamos, pero el Perú tiene tantos problemas y los políticos lamentablemente no están respondiendo a lo que ofrecen», concluye.

Fuente: Mural de Género

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in