noviembre 18, 2019

“La desigualdad le dio forma a mi vida”: la cantante Mon Laferte explica las razones por las que decidió tomar parte en las protestas en Chile


Derechos de autor de la imagenAFPImage caption
Mon Laferte afirma que toda la sociedad chilena está furiosa por la desigualdad existente en el país.

"A menudo no nos alcanzaba el dinero a final de mes".

La cantante chilena Mon Laferte ha decidido explicar las razones por las que decidió involucrarse en el movimiento social que se lleva a cabo en su país natal.

En un programa del Servicio Mundial de la BBC, la cantautora de 36 años habló de su infancia, que recuerda como un ejemplo de la desigualdad y la "injusticia social" que desataron las protestas en el país sudamericano.

Esta semana, Laferte causó controversia en las redes tras su protesta en la alfombra roja de los Grammy Latinos, en los que dejó sus senos al descubierto para denunciar la fuerte represión a las manifestaciones en Chile.

"Yo nací durante la dictadura, en un barrio pobre en la costa", afirma, y explica que su familia vivía en una vivienda social ofrecida por el Estado chileno, ubicada en un "sector complicado" en Viña del Mar, en el centro del país.

Al principio, su casa no tenía piso, ni puertas ni llaves. Pero entre su mamá, su papá y su hermana, trabajaron durante "mucho tiempo" tratando de mejorarla.

Su papá trabajaba como constructor y carpintero y su mamá era ama de casa. Frecuentemente a la familia el dinero no le llegaba al final del mes. "A veces ni siquiera hasta la mitad del mes", agrega la cantante.

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionA la cantante le pareció natural tomar parte en las protestas en Chile debido a su experiencia de primera mano con la pobreza que conoció desde muy temprana edad en su infancia en un barrio humilde de Viña del Mar.

Pero su situación familiar empeoró aún más cuando Laferte tenía 13 años y su padre se fue de casa y solo quedó el sustento de su madre. Un evento que obligó a la cantante a dejar sus estudios y a dedicarse a la música.

"A los 14 años empecé a cantar", una manera de intentar ayudar a su familia, según dice.

Debido a su experiencia de primera mano y el contacto con la pobreza que conoció desde muy temprana edad, la cantante afirma que le pareció "natural" involucrarse en las protestas.

"Toda la sociedad chilena está furiosa por la desigualdad (existente en el país)", dice al mismo tiempo que señala la importancia de tomar parte en el movimiento que busca "intentar solucionar los problemas sociales" que afectan al pueblo chileno.

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa crisis en Chile se desató cuando el gobierno decidió subir el precio del pasaje del Metro en 30 pesos.

Laferte asegura que de no haber sido por la música no sabe que habría sido de su vida. "La música me salvó", concluye.

Esta no es la primera vez que la cantante expresa su apoyo por las protestas en Chile.

El pasado jueves, Mon Laferte aprovechó la alfombra roja de los Latin Grammy para enviar un mensaje, con los senos al descubierto, contra la represión de los manifestantes en Chile, país que atraviesa una de sus mayores crisis sociales desde la vuelta de la democracia en 1990.

"En Chile torturan, violan y matan", se leía sobre la piel de la cantante.

Fuente: BBC News Mundo

La revolución de Silvia Federici. Apuntes sobre su último libro, publicado en Uruguay.


Foto: WikiCommons, Marta Jara
Sobre los planteamientos de la feminista anticapitalista Silvia Federici

En estos años convulsionados de los feminismos en América Latina, las palabras de Silvia Federici resuenan en talleres y asambleas. Se han hilado con murales y cantos creados en calles desbordadas: “Somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar” se teje con su investigación sobre la caza de brujas. “No es amor, es trabajo no pago” es una de las consignas en los paros internacionales del 8 de marzo.

La revolución feminista inacabada. Mujeres, reproducción social y lucha por lo común, (1) publicado este año en Montevideo, reúne una serie de artículos que Federici escribió en la primera década del siglo XXI. Si su libro Calibán y la bruja nos permite una mirada larga sobre las luchas de las mujeres en la “transición” del feudalismo al capitalismo, ubicando la caza de brujas de los siglos XVI y XVII como suceso fundante y política de guerra contra ellas y las comunidades, esta compilación propone una lectura feminista sobre los problemas y los desafíos actuales para pensar la transformación desde la reproducción social. 

Feminista comunera 

En un artículo sobre la obra de Federici, Raquel Gutiérrez (2) la define como feminista comunera, poniendo de relieve una forma particular de entender las prácticas feministas. Federici comprende el feminismo como la lucha contra la opresión y la explotación desde la reproducción de la vida y los esfuerzos por “producir lo común”, concepto que refiere a las relaciones de cooperación que colocan la vida en el centro y no están plenamente subordinadas a las lógicas dominantes. 


Su pensamiento desordena las formas canónicas de comprender la transformación social, da pistas para recrear nuestros puntos de partida y nuestros anhelos. No se trata de una perspectiva abstracta, deslocalizada y descarnada que se desentiende de los procesos de lucha concretos; por el contrario, piensa desde las luchas. 

Sus indagaciones sobre el trabajo doméstico –históricamente invisibilizado y considerado no trabajo– habilitaron una comprensión más amplia sobre la noción misma de trabajo y los rasgos de la división sexual del trabajo. Asimismo, permitieron comprender que el mundo reproductivo es clave en el sostenimiento de la esfera productiva, ya que allí se (re)produce la fuerza de trabajo. 


Por lo tanto, Federici plantea que “el reconocimiento del trabajo doméstico ha posibilitado la comprensión de que el capitalismo se sustenta en la producción de un tipo determinado de trabajadores –y, en consecuencia, de un determinado modelo de familia, sexualidad y procreación–, lo que ha conducido a redefinir la esfera privada como una esfera de relaciones de producción y como terreno para las luchas anticapitalistas”. 


La reproducción social, tema central de La revolución feminista inacabada, refiere a “los múltiples espacios donde se producen y reproducen los alimentos, donde se cuida, se capta y se usa el agua, donde se genera y gestiona la vida cotidiana, se crían las nuevas generaciones y se dota de sentido a la existencia”. 

El debate sobre el trabajo reproductivo y su invisibilización es una de las críticas feministas centrales al pensamiento de Marx. Esta crítica es retomada en el libro. A partir del mundo reproductivo, la autora hace una lectura de la crisis actual de la reproducción social en la economía global y los desafíos que se abren para la lucha feminista en este escenario. Se plantea, entonces, un importante desplazamiento desde la producción de bienes y mercancías hasta la reproducción de la vida como centro, revolucionando así el modo de entender la transformación. 


No obstante, este desplazamiento no se desentiende de las viejas preguntas acerca de qué cambios sociales precisamos: las reordena a partir de otro punto de partida, en el que la pregunta fundamental es cómo nos reapropiamos y recreamos las condiciones para la reproducción de la vida. Esto conlleva un segundo desplazamiento, que es desbordar el binomio Estado ‑ mercado para visibilizar otro terreno: las relaciones sociales de cooperación o prácticas de producción de común. 


Federici insiste en que no hay común sin comunidad y recuerda que nadie está dispuesto a luchar sin una comunidad que le dé sustento. En su pensamiento lo común no se reduce a los bienes comunes, sino que se piensa como relaciones sociales de cooperación que se heredan o recrean, y nos permiten sostener la vida y desplegar luchas: “Lo que necesitamos es un resurgimiento y un nuevo impulso de las luchas colectivas sobre la reproducción, reclamar el control sobre las condiciones materiales de nuestra reproducción y crear nuevas formas de cooperación que escapen a la lógica del capital y del mercado. Esto no es una utopía, sino que se trata de un proceso ya en marcha en muchas partes del planeta y con posibilidades de expandirse”. 

Una revolución inacabada 

El libro se interesa también por las formas de resistencia de las mujeres y por cómo las luchas feministas hacen frente al despojo producido por la globalización. Federici recuerda que las mujeres protagonizan la resistencia ante el ataque sistemático a las condiciones materiales de la reproducción social. Por eso la globalización es, en esencia, una guerra contra ellas. 


La autora invita a hacer una lectura política de este proceso, como respuesta al ciclo de luchas que en los sesenta y los setenta cuestionó tanto la división internacional como la división sexual del trabajo, lo que causó una crisis histórica para la ganancia del capital y dio lugar a una revolución social y cultural. Las mujeres protagonizaron ese tiempo de revueltas, por lo que “no es accidental que todos los programas relacionados con la globalización hayan hecho de las mujeres su blanco principal”. 


El ajuste estructural ha destruido la subsistencia de las mujeres, que han sido desplazadas de la agricultura, el empleo público, los servicios sociales, al tiempo que han sido empujadas a trabajos esclavizantes y han pagado con su salud la mínima autonomía que logran conseguir al acceder a un salario. De este modo, los planes de ajuste recaen sobre las mismas mujeres que luego las políticas de las agencias internacionales y estatales pretenden salvar, colocándolas previamente en el lugar de víctimas, lo que posibilita la posterior cooptación política a través de programas en clave capitalista. 

A partir de este diagnóstico, Federici hace una lectura crítica de las expresiones del feminismo liberal que optan por la estrategia de la participación política y la incursión en las instituciones. Sostiene que la globalización es especialmente catastrófica para las mujeres, no porque sea dirigida por agencias con predominio masculino, sino por sus propios objetivos. 


Advierte que los intentos de mejorar la condición de las mujeres incorporando en los organismos una “perspectiva de género” tienen además un “efecto mistificador, al permitir a estas agencias cooptar las luchas que realizan las mujeres contra la agenda neoliberal”. Por lo tanto, es necesario luchar contra la globalización capitalista y las agencias y los organismos internacionales que la impulsan. 


Federici no se opone a exigir políticas de resarcimiento en lo inmediato, pero afirma que en el largo plazo las feministas tenemos que reconocer que no podemos esperar ninguna mejora sustantiva de nuestras condiciones de vida proveniente del capitalismo. Recuerda que “si la destrucción de nuestros medios de subsistencia es indispensable para la sobrevivencia de relaciones capitalistas, este debe ser nuestro terreno de lucha”, y agrega que “la liberación de las mujeres requiere de condiciones materiales específicas, empezando con el control sobre los medios básicos de producción y subsistencia”. 

En el libro se abordan desafíos y problemas políticos que dialogan e iluminan nuestras prácticas de hoy. Pensar lo común como alternativa al binomio Estado ‑ mercado abre un horizonte de deseo nuevo, distinto para nuestras luchas. Nos invita a disponer de nuestra energía no sólo en la demanda, sino en la construcción aquí y ahora de esos otros mundos con los que soñamos. Ubicar la reproducción de la vida en el centro nos permite ver que nuestra capacidad de crear y cuidar es lo que sostiene el mundo, y si podemos sostenerlo, podemos transformarlo.

Notas

(1) Silvia Federici (2019). La revolución feminista inacabada. Mujeres, reproducción social y lucha por lo común. Montevideo: Minervas Ediciones

(2) Mexicana. Matemática, filósofa y socióloga. Fue parte del levantamiento popular ‑ comunitario conocido como “guerra del agua”, que aconteció en Cochabamba en 2000.

Fuente: Rebelión/https://brecha.com.uy/

noviembre 17, 2019

Punk y feminismo: Patti Smith suma a Colombina Parra como telonera en su debut en Chile




Este lunes 18 de noviembre, será el debut de Patti Smith en Chile. Un concierto esperado, en donde la considerada "madrina del punk" será teloneada por Colombina Parra.

Es cierto, estamos a tan sólo dos semanas del esperado debut de Patti Smith en Chile. Nuestros corazones ya se preparan para escuchar en directo ‘Gloria’, ‘Because the night’ o ‘Redondo beach’, entre muchos otros himnos que la también poeta ha maridado con aquella inconfundible voz áspera de la que es dueña.

La llamada “madrina del punk” es una influencia elemental para otras mujeres rockeras, como Joan Jett, Debbie Harry, Chrissie Hynde o Karen O, eso sin olvidar a los emblemas del punk femenino mundial como The Slits, The Raincoats o Bikini Kill, quienes también la citan como una constante inspiración.

¿Quién posaba en una carátula setentera con la axila sin depilar? Nadie más que ella en la portada del disco “Easter” (1978), un guiño feminista por donde se le mire, que recién en la actualidad y cuarenta años después se empieza a normalizar en nuestro país.

Sin embargo, en los noventas existió una banda alternativa chilena liderada por una mujer que también ostentaba su rebeldía con aquel acto, se trataba de Colombina Parra, quién voló las cabezas de la escena nacional al mando de Los Ex, agrupación completamente empapada de un sonido y discurso punk.

Los éxitos de su disco debut “Caída Libre” (1998) sonaban fuerte en las radios. ‘Vendo diario’, ‘Sacar la basura’ o la ya clásica ‘La corbata de mi tío’ son canciones salpicadas de rabia que por estos días de descontento social cobran vida nuevamente. Con el tiempo, el cuarteto se transformó en una banda de culto, llegando a publicar dos discos más: “Cocodrila” (2007) y el doble “Pistola de Plástico” (2008).

Posteriormente, la hija del antipoeta Nicanor Parra se enfocó en su carrera en solitario: en 2011 publicó “Flores como Gatos”, su debut como solista y en clave cantautoril, senda que seguiría explotando con diversos matices en “Detrás del Vidrio” (2013) y “Otoño Negro” (2015), para que en 2018 volviera a retomar la guitarra eléctrica en el EP “Cuidado que Grita”, producción que estuvo entre lo más elogiado de aquel año a nivel nacional. Todo este material seguro es el que estará presente en el set con el que tendrá que encantar al público que asista al show de Patti Smith, ya que la chilena será la encargada de telonear a la estadounidense.



Así, el próximo lunes 18 de noviembre en el Teatro Caupolicán, presenciaremos un concierto que llega plagado de feminismo y contenido social, con dos mujeres que han sabido captar mensajes de disconformidad en su momento y lo hacen hasta la actualidad. recordemos el poema que la misma Patti Smith compartió en su cuenta de Instagram hace unos días a raíz del estallido social que se produjo en nuestro país hace ya dos semanas. “Este es el reino / de los Ciudadanos Activistas / que están siendo vistos / y oídos por el mundo / Mostrándonos a todos como / el pueblo tiene el poder”, fue parte de aquel escrito de la también admiradora del escritor nacional Roberto Bolaño.

Las entradas para el show están disponibles a través de Puntoticket.


Fuente: El Desconcierto

Lideresas indígenas lanzan una llamada desesperada en Europa



La violencia racista y patriarcal se ceba contra las mujeres indígenas medioambientalistas de Centroamérica. DW habló con algunas de ellas en Bruselas. Quieren hacerse visibles ante Europa.

"Nos sacan de nuestros territorios. Nos oponemos y nos encarcelan. Nos desgastamos pagando abogados: si no es por el bosque, es por el río,” cuenta en Bruselas Sandra Calel Camuec, lideresa maya poqomom del norte de Guatemala. Calel preside la Asociación de Vecinos de Mocohan, en Purulha (Baja Verapaz). Al igual que ella, otras lideresas de Guatemala, de Honduras, de México y de Colombia trajeron esta semana (11-15 de noviembre de 2019) a las instituciones europeas una llamada de auxilio.

Aunque el tema viene de lejos, el actual recrudecimiento de asesinatos a líderes ambientalistas en América Latina fue motivo de un reciente comunicado (07.11.2019) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Duras palabras para la Justicia

"Hay que subrayar que las mujeres indígenas que asumen liderazgo son especialmente vulnerables. A la criminalización, se suma la violencia machista y patriarcal”, explica Francisca Núñez de Brigadas de Paz Internacional, organización que apoya esta gira. Se detecta algo en común en estos conflictos: son las comunidades contra grandes proyectos de desarrollo o contra la agroindustria.

En el patrón se repite también la impunidad y, especialmente en zonas rurales, la falta de acceso a la justicia. "¿Justicia? Más bien tenemos mucho miedo a dar información; lo primero que exigen son nuestros cuerpos”, cuenta a DW Nora Ramírez, directiva del Centro Nacional de Trabajadores del Campo de Honduras.

"Sí denunciamos, pero no sirve de nada. Lo máximo que hacen es ponernos a un militar que nos siga, no que nos proteja”, continúa Ramírez y recuerda que Berta Cáceres, la lideresa hondureña asesinada en marzo de 2016, tenía un esquema de protección. "La justicia en Honduras nos lleva a la muerte”, acusa Ramírez.

"En Guatemala, la Justicia está copada por el Estado. La violencia patriarcal contra la mujer indígena es sistémica”, dice a DW Thelma Pérez, lideresa maya ch´orti y representante de la Red de Sanadoras Ancestrales de Ixmulew. Ella misma ha interpuesto en dos ocasiones denuncias por violación. Sin respuesta.

Por su parte, la lideresa hondureña acusa algo similar: "Cuando vamos a denunciar, nos acusan de haber dejado abandonados nuestros hogares. Afirman que buscamos que nos violen por andar metiéndonos en cosas que no debemos”.

Estrategias de protección


De ser así las cosas, ¿qué estrategias siguen para protegerse? "Nosotras mismas nos encargamos de nuestra protección, tenemos alguna casa de seguridad en donde podemos refugiarnos”, responde Calel.

"Asumimos nuestra autoprotección juntándonos con otras organizaciones”, añade Pérez. "También cuidamos de sanarnos física y espiritualmente con nuestros métodos de la cosmovisión maya”, puntualiza.

Con todo, el acompañamiento de la comunidad internacional –en este caso de la organización PBI- es, para las tres defensoras, vital. No obstante, "a muchas les ha tocado dejar el territorio, irse a la ciudad. Algunas al exilio. Pero tienen que dejar a los hijos y esas familias quedan desintegradas””, concluye Ramírez.

Verificación bienvenida

Las tres lideresas ven esperanzadas las posibles acciones de Europa y sus directrices para proteger a defensores de derechos humanos y a las mujeres medioambientalistas. "Por eso hemos venido hasta aquí, para pedirles que envíen una misión a ver cómo las quebradas ya no tienen agua”, pide Calel.

"Deben comprender que el militarismo en Guatemala no es sólo para controlar territorios, sino para abusar de los cuerpos de las mujeres indígenas”, denuncia Pérez.

"Querríamos que entendieran lo que significa que el 60 por ciento de nuestro territorio ancestral ha sido concesionado, que comprendieran que la lucha de las mujeres es más fuerte, porque no sólo cargamos con el trabajo comunitario, sino con la defensa de nuestras familias y del territorio. Si nos matan o nos exiliamos, ¿quién se queda a cargo de los hijos?”, concluye Ramírez.

Fuente: El Mostrador

noviembre 16, 2019

Feministas en Chile pugnan por plasmar derechos de las mujeres en nueva Constitución


Imagen retomada del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile (INDH).


En el probable debate de una nueva constitución para Chile el movimiento feminista es una piedra angular para que se recojan en el proceso los Derechos Humanos de las mujeres ausentes en la actual Constitución. 

El gobierno de Chile anunció este viernes que celebrará un plebiscito en abril de 2020 donde la ciudadanía se pronunciará si quieren o no una nueva Constitución que reemplace la 1980 heredada del régimen militar de Augusto Pinochet.

El acuerdo trata de ser una salida a las protestas sociales que estallaron en Chile el pasado 18 de octubre por el alza a la tarifa del transporte Metro, y luego de que el presidente chileno, Sebastián Piñera replegó en las calles a militares al decretar al país en estado de emergencia. De acuerdo el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) unas 5 mil 629 personas fueron detenidas y otras 2 mil 9 resultaron heridas en estas semanas de álgidas manifestaciones.

En este proceso que podría ser histórico para Chile, pues se trataría de la primera constitución en un régimen democrático, las feministas chilenas ven una oportunidad para articularse y tratar de incorporar la perspectiva de género en la redacción de la carta fundamental.

“Al hablar de la nueva Constitución, que es una demanda amplia, ahí las mujeres jugamos el rol de poder darle esa perspectiva donde nos incluyan, porque hemos sido relegadas por mucho tiempo”, dijo la estudiante Deyanira Maulén Gálvez, invitada del Movimiento Chileno en México en el conversatorio “El feminismo en las aulas universitarias: obstáculos para la visibilización de las violencias”, que se realizó este 14 de noviembre en la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

La sociedad chilena actualmente reclama derechos sociales y bienes que no son reconocidos o garantizados de forma adecuada en la actual Constitución a pesar de las múltiples reformas que enfrentan. El texto constitucional establece un “Estado subsidario” por lo que no provee servicios en ámbitos de la salud, educación o seguridad social, así tampoco del agua o la vivienda. Esta provisión queda en manos privadas.

En este sentido las feministas han abogado en las movilizaciones actuales a “visibilizar la precarización de la vida”, externó Maulén Gálvez. Pero también apuntó a que exigen en la redacción de la nueva Constitución se incluyan derechos fundamentales de las mujeres como la igualdad, el reconocimiento al trabajo doméstico y de cuidado, derechos sexuales y reproductivos, derecho a una vida libre de violencia, y una educación no sexista.

Este último es un reclamo especial de las jóvenes, una nueva ola del feminismo que en 2018 paralizó, en el llamado “Mayo feminista”, una veintena de universidades a raíz de los casos de acoso y hostigamiento sexual del profesorado contra las alumnas. El movimiento nació “desde la rabia desde la impotencia. Dijeron tenemos que hacer algo”, contó Deyanira. 

Pero las demandas y preocupaciones de las chilenas han sido relegadas en otras discusiones como las que se suscitaron en el anterior periodo presidencial de Michelle Bachelet, quien inició en 2015 un proceso constituyente.

Si bien entonces se abrieron cabildos para el debate del contenido de la Constitución, las voces y demandas de las mujeres fueron enterradas señaló la estudiante de la Universidad de Chile. Esto las ha obligado a crear cabildos feministas donde intentan visibilizar las necesidades y derechos de la población femenina.

 [Última actualización] Cifras recopiladas directamente por el INDH en observaciones a manifestaciones, comisarías y centros de salud, desde el jueves 17 de octubre hasta las 20:00 horas del jueves 14 de noviembre.



Resultados de las manifestaciones

En paralelo de la creación de una Constitución para la sociedad de Chile, Deyanira Maulén advirtió que el movimiento feminista debe exigir justicia por las violaciones a Derechos Humanos perpetrados desde que el presidente Sebastián Piñera anunció el estado de excepción del 18 y 28 de octubre.

Maulén presentó en el conversatorio los reportes del INDH que contabilizan al 10 de noviembre a 5 mil 629 personas detenidas (861 son mujeres y 634 niñas, niños y adolescentes), y 2 mil 9 personas heridas en hospitales.

Entre ellas se encuentran 42 personas heridas por disparo de bala, 643 con disparo de perdigones, 345 por arma de fuego no identificada, 41 por balines, 938 por golpes, gases entonces otras agresiones. Resalta entre los datos 197 personas con heridas ocular, una agresión característica de las represiones que están cometiendo agentes del Ejército, subrayó la estudiante.

En su última actualización –del 14 de noviembre- el Instituto de Derechos Humanos también reporta 57 querellas por violencia sexual (que contempla desnudamientos, amenazas, tocamientos y cuatro violaciones) y 236 querellas por tortura y tratos crueles. Además de cinco homicidios, de los cuales tres fueron cometidos por funcionarios del Ejército y también se presentaron ante el Instituto siete casos por delito de homicidio frustrado.

“El movimiento feministas estamos demandado que existe una violencia sistemática de los Derechos Humanos en Chile” MAULÉN GÁLVEZ

Las mujeres han sido las primeras en denunciar estos casos, el primero de noviembre salieron a las calles de Chile ataviadas de negro en protesta de los asesinatos y violaciones a Derechos Humanos cometidos por los elementos del Estado.

Después de más de 20 días en los que Chile ha vivido debates constitucionales relacionados no sólo al contenido de la Constitución también su origen, en la consulta de 2020 la ciudadanía también dirá qué tipo de órgano tendría que redactar la nueva Constitución: una “convención mixta constitucional”, compuesta en un 50 por ciento por parlamentarios y otro 50 por ciento por ciudadanos electos para la ocasión; o una “convención constitucional”, en la que todos sus integrantes serán electos para este efecto.

Fuente: Cimac