mayo 07, 2026

Condena efectiva para Darthés: tendrá que cumplir seis años de prisión

El Tribunal Regional Federal de la 3ª Región de Brasil rechazó los dos recursos presentados por la defensa del ex galán, condenado por violación de la actriz cuando ella tenía 16 años.



Thelma Fardin (Gentileza -)

Tras el rechazo por parte de la justicia brasileña de los dos últimos recursos de apelación presentados por la defensa de Juan Darthés, el condenado por violación a Thelma Fardin cuando ella tenía 16 años, debe cumplir su condena efectiva de seis años y medio de prisión en un penal de Brasil.

La propia Thelma Fardin, a través de un video donde hace un recorrido de los largos 8 años de proceso judicial que involucró a tres países, fue la encargada de dar la noticia hace minutos, desde sus redes sociales junto a Amnistía Internacional y su querella integrada por Carla Junqueira y Martín Arias Duval.


Este fallo, en el que el hoy condenado por abuso sexual con acceso carnal utilizó todas las herramientas de dilación y gran cantidad de recursos económicos, sienta un precedente jurídico internacional en la defensa de los derechos humanos de las infancias, adolescencias y mujeres.


Mientras en Argentina hay un gobierno dispuesto a arrasar con los tratados internacionales de protección a infancias y mujeres, Thelma nos recuerda una de sus expresiones más contundentes: “¿Pretenden que las víctimas nos filmemos mientras somos violadas?”.

Este recorrido devastador para Thelma deja un mapa en relación a la revictimización a la que son sometidas las víctimas y las madres de quienes son abusadas y expone sin fisuras el daño irreparable que pretenden instaurar desde el Poder Legislativo Nacional con el Proyecto de Falsas Denuncias, impulsado por la senadora Carolina Losada y Andrea Guacci, esposa de Diego Guacci, entrenador de fútbol femenino de la AFA y 8 veces denunciado.

Recordemos que Darthes ha recurrido hastaa la investidura religiosa de pastor evangélico y aún así, a partir de ahora y durante los próximos seis años y medio, dormirá en la celda de un penal brasileño.

Por Carolina Fernández
Fuente: Las/12

mayo 06, 2026

A 20 años, víctimas siguen exigiendo justicia por Atenco: "Fue una forma de castigo dirigida a las mujeres


Edith Rosales, víctima de tortura sexual en Atenco. 
Foto: Jorge Luis Cortés

Centro Prodh y comunidad IBERO acompañan exigencias de justicia desde el inicio del caso
Edith Rosales advierte que protocolos de género en policías existen en papel, pero no se cumplen

A dos décadas de los operativos policiacos en San Salvador Atenco, y durante un conversatorio llevado a cabo en la Universidad Iberoamericana, Edith Rosales, en representación de sus compañeras sobrevivientes, refrendó su exigencia de justicia por las vejaciones y la tortura sexual de la que fueron víctimas por parte de policías federales, estatales (del Estado de México) y municipales, y advirtió que cuando la violencia proviene del Estado, el cuerpo de las mujeres se convierte en territorio de castigo.

Desde hace 20 años, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), de la Compañía de Jesús, ha acompañado a las y los sobrevivientes de Atenco en su búsqueda de justicia. A ese respaldo se ha sumado la Universidad Iberoamericana, cuyo rector, el Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S.J., ha caminado junto a las víctimas en distintos momentos del proceso. La memoria institucional también remite a un episodio clave: el 11 de mayo de 2012, cuando estudiantes de la IBERO confrontaron en este campus al entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto, quien como gobernador del Estado de México ordenó el operativo en Atenco y defendió su actuación como un “uso legítimo de la fuerza”. Aquella protesta detonó el movimiento #YoSoy132, que puso en el centro el cuestionamiento al poder y la exigencia de rendición de cuentas.

En el ámbito internacional, el caso escaló hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que el Estado mexicano fue condenado por las violaciones cometidas. A esas audiencias acudió Ernesto López Portillo, coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la IBERO, como parte del seguimiento académico y social a uno de los casos más emblemáticos de abuso policial en México. López Portillo también participó en el conversatorio con Edith Rosales, y lamentó que casos como el analizado marcan un paradigma de injusticia que se agrava cuando se considera que quienes realizaron las agresiones fueron autoridades.

Pese a la sentencia de la CIDH, se recordó en el evento, la justicia no ha llegado.

Para la Mtra. María Luisa Aguilar, actual Directora del Centro Prodh, son importantes este tipo de eventos en los que se repudian la violencia, sobre todo cuando los agresores se ensañan con sus víctimas por motivos de género. Además, recordó la experta, muchas y muchos de nuestros estudiantes eran muy pequeños o no habían nacido aún cuando se presentaron estos hechos, y vale la pena involucrarles en la construcción de memoria para alcanzar la no repetición.

Edith Rosales reconstruyó la violencia y afirmó: “Lo que vivimos no fue un exceso aislado. Fue una forma de castigo dirigida a las mujeres”.

Durante los traslados y detenciones, recuerda, los insultos no eran neutros: estaban cargados de desprecio y dominio. Frases como “a estas viejas nos las vamos a echar” no eran amenazas al aire, sino antesala de lo que vendría.

Edith narra cómo mujeres policías participaron en el circuito de violencia, no como contención, sino como parte del mecanismo: amenazas, intimidación y, en su caso, la entrega a elementos varones que perpetraron agresiones sexuales.

La violencia no terminó ahí. En los espacios de detención, hombres y mujeres fueron golpeados de forma sistemática. “Nos azotaban contra la pared una y otra vez”, recuerda, y señala que incluso paredes blancas de una habitación en la que se les retuvo terminó completamente teñida de sangre. A ello se sumó la negación de atención médica digna. Las revisiones, cuando ocurrían, estaban condicionadas. “Nos pedían desnudarnos. No era atención, era otra forma de control”, señaló.

Violencia estructural, no errores individuales

Para Edith Rosales, el caso Atenco desmonta el discurso oficial que insiste en presentar estos hechos como excesos aislados.

“Hablan de capacitación, de protocolos, de perspectiva de género. Todo está escrito. Pero en la práctica no existe”, sostuvo. Su crítica apunta a un problema estructural: la falta de supervisión real, de sanción efectiva y de transformación institucional. Sin estos elementos, advierte, la violencia se reproduce.

El caso Atenco es hoy una referencia obligada para entender la violencia de género en contextos de represión estatal. No se trató sólo de detener o dispersar: se trató de enviar un mensaje. Un mensaje que utilizó el cuerpo de las mujeres como vehículo de castigo, humillación y control y que a 20 años sigue sin ser desmontado del todo. Y es que, aseguró Edith, la represión, no a tal escala como la de Atenco, se sigue dando en protestas de mujeres.

En el conversatorio también participaron la defensora de Derechos Humanos Karina Fernández; Claudia Martin, experta de la American University Washington College of Law; Luis Tapia, abogado defensor y docente del Sistema Universitario Jesuita (SUJ); y Gisela de León, del Center for Justice and International Law, quienes lamentaron que pese a la sentencia de la CIDH, la justicia siga sin llegar a las y los afectados. Karina Fernández, además, agregó que las agresiones sexuales en el caso Atenco (que también se dieron contra algunos hombres, recuerda Edith Rosales), da muestra de cómo los actos de represión suelen ser más crueles contra las mujeres por la molestia que causa su presencia en el espacio público.


Por Jorge Luis Cortés
Reportero de la Dirección de Comunicación Institucional
Fuente: Ibero

mayo 05, 2026

El pago de la deuda externa castiga más a las mujeres


Las oportunidades de participación de la mujer en el empleo disminuyen cuando los países se ven forzados a recortar los servicios de cuidado familiar. Un nuevo estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo destaca el peso del servicio de la deuda en los presupuestos de 85 naciones en desarrollo, en los que ese drama puede sumir a millones de familias en la pobreza. Imagen: SNI

El aumento del servicio de la deuda en los países en desarrollo está agravando la desigualdad de género, amenazando 55 millones de puestos de trabajo femeninos y disparando la mortalidad materna, afirma un nuevo estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).

El informe, titulado “¿Quién paga el precio? Desigualdad de género y deuda soberana”, analiza datos de 85 países en desarrollo y revela que las mujeres son las principales víctimas de las políticas de austeridad impuestas por el creciente peso de la deuda.

Alexander De Croo, administrador del Pnud, dijo que “los aplastantes pagos de la deuda limitan el espacio fiscal de los gobiernos y provocan recortes en servicios sociales vitales, recayendo el mayor peso sobre las mujeres”.

“La deuda soberana no es un problema matemático, es un problema humano. Cuando se recortan los servicios de cuidado, por ejemplo, la responsabilidad recae sobre los hogares, y las mujeres asumen la mayor parte, limitando a menudo su acceso a oportunidades económicas”, expuso De Croo.

El informe recoge que los desafíos actuales en materia de deuda se desarrollan en un contexto global en rápida transformación, marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas y la escalada militar, .

Las perturbaciones en los sistemas energético y alimentario -provocadas por conflictos como el que tiene lugar en Oriente Medio- podrían empujar a la pobreza a otros 32,5 millones de personas en todo el mundo, según el análisis del Pnud.

Los impactos más severos recaen sobre aquellos países que ya enfrentan graves restricciones fiscales.

El informe estima que el servicio de la deuda pone en riesgo el equivalente a 55 millones de empleos femeninos a corto plazo, cifra que asciende a 92,5 millones en el largo plazo cuando los países pasan de un peso de endeudamiento moderado a una carga alta.

Además, se prevé una caída de 17 % en el ingreso per cápita de las mujeres, mientras que el ingreso de los hombres apenas se ve afectado, lo que amplía notablemente la brecha salarial de género.

Ello es debido a que, según el estudio, cuando el servicio de la deuda aumenta del quintil medio al superior, el ingreso per cápita de las mujeres se desploma 17 %, mientras que el de los hombres no varía significativamente, lo que genera una brecha de ingresos sustancial entre hombres y mujeres.

Los efectos en la salud pública son igualmente alarmantes. El informe estima un aumento del 32,5 % en la mortalidad materna, lo que equivale a 67 muertes adicionales por cada 100.000 nacimientos.

La esperanza de vida también disminuye tanto para mujeres como para hombres, lo que refleja la creciente presión sobre los sistemas de salud pública.

El aumento de las presiones para el pago de la deuda expulsa a las mujeres del trabajo formal sujeto a impuestos y amplía las brechas de ingresos de género, reduciendo la base impositiva justo cuando se intensifican las necesidades fiscales.

Esta pérdida de ingresos alimenta un círculo vicioso de recortes presupuestarios y reducción del empleo formal para las mujeres, debilitando la movilización de recursos internos y limitando el margen fiscal para inversiones sociales esenciales.

El informe subraya la necesidad de integrar el análisis de género en cada decisión de endeudamiento.

“Las estrategias de gestión de la deuda importan para todas las personas, pero cuando el gasto público se ve afectado por el pago de la deuda, las mujeres son las primeras en perder: sus empleos, sus servicios, su seguridad económica”, apuntó Raquel Lagunas, directora global de Igualdad de Género del Pnud.

“Por eso debemos integrar las evaluaciones de impacto de género en la toma de decisiones, proteger las inversiones críticas en infraestructura social y de cuidados, y utilizar presupuestos con perspectiva de género para rastrear cómo afecta el servicio de la deuda a los diferentes resultados económicos de las personas”, dijo Lagunas.

El Pnud insta así a los gobiernos y a las instituciones financieras mundiales a priorizar el empleo, el desarrollo humano y la igualdad de género en las estrategias de sostenibilidad de la deuda, y a alejarse de las medidas de austeridad que exacerban la desigualdad.

A-E/HM

Fuente: IPS

mayo 04, 2026

La penalización económica de la maternidad: por qué tener descendencia sigue ampliando la brecha salarial

La penalización económica de la maternidad: por qué tener descendencia  sigue ampliando la brecha salarial

La desigualdad salarial entre mujeres y hombres sigue siendo una realidad en el mercado laboral español. Este fenómeno se deriva de múltiples factores como la división sexual del trabajo, la segregación de las mujeres en sectores peor remunerados o la falta de corresponsabilidad. Sin embargo, al observar las trayectorias profesionales a lo largo del tiempo, hay un patrón claro: la maternidad marca un punto de inflexión en la carrera de muchas mujeres, mientras que la paternidad apenas altera la de los hombres.


Este fenómeno, conocido en la literatura económica como motherhood penalty o penalización por maternidad, ha sido documentado en muchos más países. El informe del Banco Mundial Women, Business and The Law 2026, muestra que la normativa sobre maternidad y cuidado sigue limitando las oportunidades laborales de las mujeres y contribuye a la persistencia de la brecha de género. Así lo confirma [el Informe Mujeres y Hombres en España elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024] (link text Mientras que la tasa de empleo de los hombres aumenta con la paternidad (del 85,8 % al 90,3 %), en las mujeres disminuye a medida que crece el número de hijos e hijas (del 77,9 % al 71,5 %, y hasta el 52,2 % con tres o más).
La penalización aparece tras el primer hijo


La evidencia económica muestra que el nacimiento de hijos e hijas marca un antes y un después en la carrera profesional de las mujeres. La economista estadounidense Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía en 2023, especialista en la desigualdad laboral de género, ha documentado este patrón. Al inicio de la vida laboral las diferencias salariales son más pequeñas. Tras la llegada de la descendencia, persisten y crecen notablemente.


Un estudio realizado por investigadores del Banco de España, basado en la Muestra Continua de Vidas Laborales,revela que los ingresos de las mujeres caen alrededor de un 11 % el primer año tras la maternidad. Sin embargo, los ingresos de los hombres casi no cambian. Diez años después, las madres acumulan una pérdida cercana al 28 % respecto a su trayectoria previa.
Una brecha que se amplía con el tiempo


Otros datos confirman esta tendencia. El Instituto de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Igualdad, sitúa (con datos del INE de 2023) la brecha salarial en España en el 15,74 %. La diferencia media salarial es de 4 781 euros anuales a favor de los hombres. Aunque es el valor más bajo desde 2008, la desigualdad alcanzó su punto máximo en 2013 (23,99 %) y aumenta con la edad. La mayor divergencia se da entre los 55 y 59 años.


Hay otros informes sobre desigualdad salarial que apuntan en la misma dirección. El Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) estima que la brecha salarial media supera el 20 % y crece a lo largo de la vida laboral.


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A nivel europeo, los datos de Eurostat muestran que en 2024 la brecha salarial media en la UE fue del 11,1 %. Pero existen grandes diferencias entre países. La brecha oscila entre el -0,8 % en Luxemburgo y el 18,8 % en Estonia. España se sitúa en un nivel intermedio.
Qué cambia en la carrera profesional de las madres


La penalización por maternidad no tiene una única causa. Uno de los factores principales es la reducción en la participación laboral.


Después de ser madres, muchas mujeres reducen su presencia en el trabajo. Durante el primer año, se calcula que las madres trabajan alrededor de un 10 % menos de días. En cambio, los padres casi no cambian su actividad laboral.


También aumenta la probabilidad de que las mujeres trabajen a tiempo parcial o en empleos menos estables. Esto reduce sus ingresos y limita sus opciones de promoción.


El impacto no es igual para todas. Las mujeres con estudios superiores suelen seguir trabajando, pero con menos horas. Las que tienen menor nivel educativo trabajan menos días al año o interrumpen temporalmente su empleo con mayor frecuencia.


El peso del reparto de los cuidados


Más allá de las decisiones individuales, el reparto de las tareas de cuidado sigue siendo la clave. En España, como en la mayoría de países, las mujeres asumen gran parte del trabajo doméstico y del cuidado de hijos e hijas. Esto provoca más interrupciones en sus carreras, menor disponibilidad horaria, mayor presencia femenina en el empleo a tiempo parcial y más barreras para acceder a puestos de responsabilidad.


Las investigaciones de Claudia Goldin también destacan el papel de aquellos empleos que premian la disponibilidad horaria total (los trabajos codiciosos o greedy jobs). Cuando los salarios dependen en gran medida de esa disponibilidad, cualquier interrupción o reducción de jornada puede tener un impacto económico considerable.


Una de las características más llamativas de este fenómeno es que no existe un efecto equivalente para los hombres. Los datos muestran que los ingresos masculinos apenas se ven afectados tras el nacimiento de los hijos o hijas. En algunos casos, incluso se observa un ligero aumento. Este fenómeno se conoce en la literatura económica como fatherhood premium o “premio a la paternidad”.


La persistencia de expectativas sociales que sitúan al hombre como principal sostén económico del hogar, y la mayor continuidad en las trayectorias laborales masculinas, podrían explicar este fenómeno.
Consecuencias económicas y demográficas


La penalización por maternidad tiene efectos que van más allá del salario. Amplía la brecha de género, genera carreras más cortas o intermitentes y reduce las cotizaciones y las pensiones futuras. También puede limitar el potencial productivo de la economía.


Además, puede influir en la decisión de tener hijos. En España, un país con una de las tasas de natalidad más bajas de Europa, la dificultad para compatibilizar empleo y cuidado pesa cada vez más en esa decisión.
Reducir la penalización


La evidencia internacional muestra que algunas políticas ayudan a reducir estas desigualdades. Entre ellas destacan los permisos parentales igualitarios para ambos progenitores, el acceso a servicios de educación infantil de calidad y modelos laborales menos dependientes de jornadas excesivamente largas.


Como indican los estudios citados, la penalización por maternidad y su impacto en la brecha salarial, no responden solo a decisiones individuales. También reflejan cómo se organizan el trabajo y los cuidados. Reducir esta penalización requiere actuar en ambos ámbitos. De lo contrario, tener descendencia seguirá contribuyendo a aumentar y mantener la brecha salarial a lo largo del ciclo vital.

Profesora de Economía Financiera, Universidad de Cantabria
Profesora Titular de Universidad en el Área de Organización de Empresas, Universidad de Cantabria

Fuente: The Conversation

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in