agosto 18, 2026

Acoso sexual en el trabajo, una violencia sin casi sanción en Perú

“No es normal que todas tengamos una historia de acoso”, reza un cartel durante una marcha, en que se cuestiona la naturalización de este tipo de violencia. El hostigamiento sexual laboral es una de las formas de violencia que afecta a las mujeres en Perú. Pese a existir una ley para su prevención, investigación y sanción, la denuncia de las víctimas se topa con la barrera de la discriminación de género. Imagen: Mariela Jara / IPS

El hostigamiento sexual en el trabajo en Perú es una forma extendida de violencia de género que se denuncia poco por el temor de las víctimas a perder sus empleos, en un país donde la pobreza supera 25 % y la informalidad afecta a siete de cada 10 trabajadores.

«El año pasado entré a trabajar en el área de cocina de un restaurante. Me encantaba lo que hacía, pero a los pocos meses tuve que renunciar porque ya no soportaba el hostigamiento de un compañero y la empresa no me apoyó al presentar mi queja», confió a IPS una joven de 24 años, que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias.

Con voz serena, continuó su relato: “Yo trabajo desde los 18 años para apoyar a mi familia y pagar mis estudios, necesito el ingreso. Este compañero me hacía bromas de doble sentido (contenido sexual) en forma permanente. Me sentía muy incómoda y le puse un alto. Allí cambió su actitud, empezó a mandonearme, alzarme la voz, recriminarme”.

Como ella dejó de hablarle, él hacía comentarios en voz alta acerca de su apariencia y la esperaba a la hora de salida. “Ya no estaba solo incómoda sino asustada, hasta lloraba de miedo, no podía concentrarme en el trabajo. Cuando le conté a mi superior, me dijo que no me preocupara, que ya le tocaba salir de vacaciones”, recordó durante su diálogo.

La situación no cambió. El hostigador permaneció en su puesto y ella no tuvo más alternativa que renunciar por su seguridad y por su salud mental, pese a necesitar el empleo. “La empresa no solo no me respaldó, sino que me acusó de abandono laboral por no renunciar con un mes de anticipación”, deploró.


“Muchos empleadores no están cumpliendo con implementar políticas contra el hostigamiento sexual, y lamentablemente las autoridades inspectoras de trabajo de los sectores público y privado no actúan con la debida diligencia. De allí el alto subregistro en las denuncias por el temor de la víctima a que se dude de su palabra, a ser revictimizada y ser orillada a la renuncia”: Victoria Solís.

Según cifras oficiales, el año pasado se registraron 2023 denuncias de hostigamiento en los centros de trabajo: 1840 en el sector privado y 183 en entidades estatales. Más de 90 % de las víctimas fueron mujeres.

El impacto es mayor en la población femenina debido a la desigualdad de género que se sustenta en el machismo de la sociedad peruana. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (Enares), 75 % de la población tolera la violencia contra las mujeres mientras que 87 % respalda creencias sexistas.

En Perú, las mujeres representan 50,6 % de su población estimada en más de 34 millones de habitantes, y que preside desde el 28 de julio la ultraconservadora Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori (1990-2000).

Ella asumió el poder con un discurso que cuestiona los avances en materia de igualdad de género, alineándose con posiciones de los gobiernos de extrema derecha en la región como Argentina, Chile, Ecuador y Colombia.

Perú mantiene altos índices de tolerancia a la violencia de género. El texto del cartel exhibido en la marcha del Día Internacional de la Mujer, el 8 de Marzo, describe la percepción de activistas feministas, de derechos humanos y sectores de la población. Imagen: Mariela Jara / IPS
El difícil acceso a la justicia

Victoria Solís, abogada feminista especializada en derechos humanos, precisó a IPS que el hostigamiento sexual laboral es todo acto no deseado por la víctima, sea de connotación sexual o sexista, en el que no hay consentimiento.

“Por ejemplo tocamientos, chantaje sexual, invitaciones persistentes a salir pese a la negativa de la afectada, comentarios sobre su cuerpo y actitudes que refuerzan los estereotipos de género”, puntualizó.

La abogada, quien se desempeña en la Secretaría de Instrucción para actos de hostigamiento sexual de la pública Universidad Nacional de Ingeniería, con sede en Lima, remarcó que ante un hecho de violencia sexual en el ámbito laboral, las víctimas tienen derecho a activar dos vías legales distintas.

Explicó que pueden denunciar en el propio centro de trabajo el hostigamiento sexual como una falta, y hacerlo también en la vía penal como un delito. Ambos procesos corren en forma simultánea como sucede con el reciente caso de la joven cantante peruana de cumbia Naldy Saldaña.


“Me escribía en el día o de madrugada, me cuestionaba por qué había hablado con tal o cual compañero, que yo era solo suya. Yo me asusté y no respondía nada. Cuando pedí a mi jefa el cambio de área y le expliqué por qué, me citaron a la oficina de Recursos Humanos donde me sometieron a un careo con él. Fue horrible”: Brisa.

Un video difundido masivamente expuso cómo un directivo del grupo de cumbia La Bella Luz, del que era parte, la sometía a persistentes tocamientos no consentidos. El rechazo general creció al develarse que los líderes de la empresa justificaban ese comportamiento violento.

La Ley 27942 de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual aplica a los centros de trabajo privados y públicos, a las instituciones educativas y las entidades policiales y militares. Sanciona el hostigamiento tanto en relaciones de jerarquía como entre pares

Para la denuncia no se requiere demostrar que los actos no consentidos fueron repetitivos ni que la víctima se opuso expresamente. Pese a que también indica la ruta y procedimientos a seguir en la investigación y sanción, existe desconocimiento e incumplimiento de la ley, lo que se traduce en impunidad y falta de justicia, como afirmó Victoria Solís.

“Muchos empleadores no están cumpliendo con implementar políticas contra el hostigamiento sexual, y lamentablemente las autoridades inspectoras de trabajo de los sectores público y privado no actúan con la debida diligencia. De allí el alto subregistro en las denuncias por el temor de la víctima a que se dude de su palabra, a ser revictimizada y ser orillada a la renuncia”, analizó.

La Ley 27942 dispone que los centros laborales deben contar con canales de atención que reciban e investiguen las denuncias, que cuando estas ocurran se dicten en máximo tres días medidas de protección a la víctima para garantizar su seguridad, y precisa sanciones que van desde la amonestación y suspensión, hasta el despido.

“Preferí irme”

Una joven de 26 años, quien pidió ser identificada como Brisa, también experimentó el acoso sexual laboral por parte de un colega. “Apenas ingresé a ese trabajo empecé a recibir mensajes de WhatsApp de alguien que ni conocía, diciendo que me había dejado un dulce, un helado, una gaseosa. Era una persona de mi área. Me sentí incómoda y solo respondía con un gracias”, detalló.

El asedio escaló a mensajes controladores. “Me escribía en el día o de madrugada, me cuestionaba por qué había hablado con tal o cual compañero, que yo era solo suya. Me asusté y no respondía nada. Cuando pedí a mi jefa el cambio de área y le expliqué por qué, me citaron a la oficina de Recursos Humanos donde me sometieron a un careo con él. Fue horrible”, reveló.

Brisa se sintió humillada y dolida, con la dignidad vulnerada. No la cambiaron y tenía que ver a su hostigador cada día, aseveró a IPS en diálogo desde su vivienda en el centro de Lima.

“No creyeron en mi palabra ni cuidaron mi seguridad. Renuncié y me insistieron en que me quedara, hasta me ofrecieron aumentarme los bonos. Solo les importaba mi productividad. Era una empresa de ‘call center (centro de llamadas)’ y yo tenía buenas métricas, pero ya no podía tolerar más convivir con tanta angustia y ansiedad, así que preferí irme”, dijo.

La abogada Solís argumentó que entre pares también existen relaciones de poder. El temor de la víctima es a que se dude de su palabra y ser juzgada.

“El careo está prohibido, también el que dé su testimonio en un lugar no privado y expuesto al escrutinio de otros trabajadores”, explicó. Agregó que todo ello constituye una revictimización, situación que empuja a muchas mujeres afectadas a renunciar a sus empleos.

La ley establece que son nulos los despidos en casos de hostigamiento sexual laboral, por ejemplo, cuando un empleador fuerza la renuncia de la víctima de forma directa o indirecta. “Lo que vemos refleja que las relaciones desiguales de género se siguen reproduciendo. Es una forma de decirnos: este no es tu espacio y vas a recibir violencia si te quedas”, cuestionó.

Las dos jóvenes trabajadoras que testimoniaron para IPS afirmaron que en sus centros de labor no recibieron ninguna información sobre el hostigamiento sexual, pautas de no discriminación a las mujeres y menos aún sobre mecanismos de prevención, denuncia y sanción, puntos que son obligatorios por la Ley 27942.

“He tenido que vivirlo para aprender, pero eso no debería ser lo que paguemos las mujeres por nuestro derecho a trabajar”, sostuvo Brisa.


Fuente: IPS
ED: EG

agosto 17, 2026

Rosa Cobo, académica, afirma: “La mercantilización de los cuerpos de las mujeres no puede ser considerada nunca como feminismo”

Rosa Cobo, académica: "La conversión de los cuerpos de mujeres en mercancías no puede entenderse como feminismo nunca"
Archivo - La investigadora Rosa Cobo, en una foto de archivo.- Gustavo Valiente - Europa Press - Archivo

La investigadora y presidenta de la Red Académica de Estudios sobre Prostitución y Pornografía (RAIEPP), Rosa Cobo, ha defendido este viernes que “la conversión de los cuerpos de las mujeres en mercancías no puede entenderse como feminismo nunca”.

“Hay una operación en curso para crear un relato hegemónico en el que se está intentando que se coloque la idea de que en la cuarta ola (del feminismo) hay dos voces, hay dos posiciones políticas sobre la prostitución, una abolicionista y otra regulacionista. Sin embargo,”, ha asegurado.

Así lo ha puesto de manifiesto durante la inauguración del I Encuentro Abolicionista, que se celebra en Madrid este viernes y sábado. En este sentido, ha indicado que, aunque algunas mujeres se definan simultáneamente como feministas y regulacionistas, ello no convierte al regulacionismo en una posición feminista. Frente a quienes consideran la prostitución como trabajo sexual, ha señalado que se trata de una forma de “explotación sexual y económica”.

También ha advertido de que no es posible apelar a la libertad sin garantizar condiciones materiales de igualdad, especialmente en el caso de colectivos vulnerables. “Solo cuando se tienen ciertos niveles de igualdad se puede hablar de libertad”, ha recalcado.

De la misma manera, ha destacado el papel del abolicionismo en España, al que definido como uno de los movimientos “más fuertes” de Europa y del mundo. Destacó su carácter diverso, su implantación territorial y su arraigo dentro del feminismo.

Asimismo, ha subrayado la importancia de la incorporación en los últimos años de las mujeres supervivientes de prostitución, cuya “poderosa” voz, según ha informado, ha “ensanchado” el movimiento.

El encuentro, según ha explicado, tiene como objetivo fomentar el diálogo interno del abolicionismo, reforzar estrategias comunes y avanzar hacia consensos. En este contexto, Cobo ha apelado a no desaprovechar el “momento histórico”, al asegurar que una mayoría social considera la prostitución una forma de “violencia contra las mujeres”.

“TENEMOS QUE SOÑAR CON ACCIONES GRANDES”

“Tenemos que soñar con acciones grandes, creo que tenemos que sacar nuestra voz de este espacio de confort que quizá es el feminismo y tenemos que esa voz llevarla fuera, sacarla de nuestros espacios y llevarla a otros espacios que no son feministas, pero que sin embargo podrían suscribir muchas tesis abolicionistas”, ha apuntado.

Finalmente, ha avisado de la prostitución no solo afecta a las mujeres que la ejercen, sino al conjunto de las mujeres, “potencialmente prostituibles” y “objeto de violencia sexual”. “No vamos a permitir que ni la situación ni fuerzas, que muchas veces son ocultas, nos roben este sueño de acabar con una de las formas más extremas, más brutales, pero también más criminales de violencia contra las mujeres. Primero contra las mujeres prostituidas y después contra todas las mujeres”, ha concluido.

Fuente: EUROPA PRESS

agosto 16, 2026

Veró­nica Gago “El femi­nismo ha libe­rado otras for­mas de desear y de amar


La filó­sofa argen­tina denun­cia la ‘fas­cis­ti­za­ción’ de la vida coti­diana: la impo­si­ción polí­tica de una aus­te­ri­dad cruel, opre­siva y vio­lenta

De lejos parece una joven estu­diante de paseo por el Raval bar­ce­lo­nés. De cerca es Veró­nica Gago (Chi­vil­coy, Argen­tina, 1976), una de las pen­sa­do­ras femi­nis­tas que mejor sabe desen­tra­ñar las más­ca­ras con­tem­po­rá­neas del poder. La filó­sofa, poli­tó­loga, inves­ti­ga­dora y acti­vista argen­tina es autora de una decena de obras, muchas fir­ma­das con otros auto­res, como Con­tra el auto­ri­ta­rismo de la liber­tad finan­ciera (2025), junto a Luci Cava­llero, donde ana­li­zan cómo la ultra­de­re­cha entrena a la pobla­ción en el aban­dono de toda espe­ranza social. Antes publicó La razón neo­li­be­ral: Eco­no­mías barro­cas y prag­má­tica popu­lar (2015) o La poten­cia femi­nista o el deseo de cam­biarlo todo (2019), de la edi­to­rial Tinta Limón, con la que cola­bora y cuya misión es visi­bi­li­zar tex­tos rela­cio­na­dos con el dis­curso polí­tico coti­diano. Ade­más, es pro­fe­sora e inves­ti­ga­dora en la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Aires y en la Nacio­nal de San Mar­tín.

En pri­ma­vera, la filó­sofa fue una de las par­ti­ci­pan­tes de los Diá­lo­gos Glo­ba­les de la Uni­ver­si­dad de Geor­ge­town, cele­bra­dos en el Cen­tro de Cul­tura Con­tem­po­rá­nea de Bar­ce­lona (CCCB). En un receso del encuen­tro, Gago disec­cionó el Gobierno argen­tino como labo­ra­to­rio de la nueva ultra­de­re­cha mun­dial. Antes de publi­car la entre­vista, actua­li­za­mos la con­ver­sa­ción por video­con­fe­ren­cia, donde revela que ese campo de prue­bas lleva a un pro­ceso de fas­cis­ti­za­ción que trans­forma las frus­tra­cio­nes socia­les en cruel­dad y odio, y que ese es el tema del nuevo libro que ultima estos días.

Pre­gunta. Este año se cum­plie­ron 50 años de la dic­ta­dura argen­tina. ¿Hay para­le­lis­mos con el Gobierno de Milei?

Res­puesta. El ani­ver­sa­rio sirve para tra­zar las con­ti­nui­da­des, y hay muchas. Está el papel que cum­ple la deuda externa como herra­mienta de opre­sión con­tra la pobla­ción en nom­bre de la aus­te­ri­dad, se repite el cie­rre de empre­sas, los recor­tes de los dere­chos y una reforma labo­ral abo­mi­na­ble. Lega­liza jor­na­das de 12 horas, eli­mina licen­cias por cui­da­dos, con­cede a la patroa­te­rri­zar nal el poder de pagar el sala­rio en espe­cies, y prohíbe el dere­cho a huelga en sec­to­res como salud o edu­ca­ción. No es casual. Son los que luchan fuerte con­tra el Gobierno. P. Y este, ¿qué busca?

R. Es un pro­yecto de reforma extrema, quiere anu­lar las dis­tin­tas for­mas de orga­ni­za­ción —obre­ras, de dere­chos huma­nos, movi­mien­tos popu­la­res— que han sido el pilar del fin de la dic­ta­dura. El Gobierno acusa a los femi­nis­mos, a los movi­mien­tos indí­ge­nas, a los jubi­la­dos y jubi­la­das, de hacer polí­tica pre­sen­tán­do­los como sec­to­res para­si­ta­rios, que quie­ren vivir del Estado. En rea­li­dad, son los sec­to­res que orga­ni­zan los terri­to­rios donde el Estado se ha reti­rado, o solo inter­viene de manera repre­siva. P. Lo llama “polí­tica ani­qui­la­cio­nista”. R. Milei es una res­puesta con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria a una manera de hacer polí­tica, y tiene una pul­sión ani­qui­la­cio­nista. Dice que hay pobla­cio­nes que deben ser sacri­fi­ca­das, como las per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad, los eco­lo­gis­tas o las femi­nis­tas.

P. Advierte sobre la bru­ta­li­dad del avance del mer­cado glo­bal de la mano de la extrema dere­cha, que tiene carác­ter trans­na­cio­nal. ¿Es lo que sucede en Gaza o en Irán?

R. Hay un tér­mino que se usa en Argen­tina y es el de zonas de sacri­fi­cio. Se llama así a lo que hacen algu­nos nego­cios extrac­ti­vis­tas. Dicen que hay que sacri­fi­car el terri­to­rio, sacri­fi­car el agua y des­pla­zar a sus pobla­cio­nes. Y arman maqui­na­rias de gobierno para ges­tio­nar esas zonas de sacri­fi­cio. Es la pla­ta­for­mi­za­ción del Estado, que se pone al ser­vi­cio de los nego­cios extrac­ti­vos.

P. Tam­bién denun­cia usted la fas­cis­ti­za­ción de la vida coti­diana.

R. Hay pro­ce­sos por los que cier­tas pro­pues­tas de la ultra­de­re­cha ter­mi­nan siendo escu­cha­das a pesar del daño que cau­san en la vida mate­rial de las pobla­cio­nes. Es una radi­ca­li­za­ción de la vio­len­cia a tra­vés de la cruel­dad y de la impo­si­ción de la aus­te­ri­dad. Ese tipo de argu­mento empieza a for­mar parte de la racio­na­li­dad popu­lar cuando dicen “bueno, es que los jubi­la­dos están cobrando mucho”. Es la idea de que la aus­te­ri­dad solo se con­si­gue a tra­vés de la cruel­dad. P. Denun­cia el anti­fe­mi­nismo esta­tal. R. El anti­fe­mi­nismo ha for­mado parte de la cam­paña polí­tica de Milei. Les dice a los varo­nes jóve­nes que la culpa de que no ten­gan hori­zonte labo­ral y de vivienda es que las femi­nis­tas se han que­dado con sus dere­chos. Ese dis­curso des­pués se con­vir­tió en polí­tica de Estado, anu­lando pro­gra­mas con­tra la vio­len­cia de género, por ejem­plo.

P. ¿Por qué es el femi­nismo el ene­migo a batir?

R. El femi­nismo sigue siendo un movi­miento masivo muy crí­tico con el neo­li­be­ra­lismo y las jerar­quías. Tam­bién ha libe­rado otras for­mas de desear y de amar. Las nue­vas gene­ra­cio­nes tie­nen otras per­cep­cio­nes, otros modos de vin­cu­larse, y eso es tam­bién una trans­for­ma­ción del sen­tido común. El femi­nismo cues­tiona todo el sis­tema: la vivienda, la deuda, la fami­lia. Son crí­ti­cas trans­ver­sa­les y, al mismo tiempo, loca­les. Com­bina el pen­sa­miento y la acción entre lo sis­té­mico y lo con­creto, a par­tir de lo que pasa en una escuela o en un barrio.

P. El femi­nismo lati­noa­me­ri­cano pone el foco en las desi­gual­da­des socia­les.

R. Ante las dife­ren­tes for­mas de pre­ca­rie­dad, el neo­li­be­ra­lismo pro­pone un modelo de res­pon­sa­bi­li­za­ción indi­vi­dual. El femi­nismo señala su carác­ter estruc­tu­ral, rompe el hechizo de la supuesta cul­pa­bi­li­za­ción y com­pe­ten­cia indi­vi­dual, plan­teando estra­te­gias colec­ti­vas que bus­can.
P. Usted habla de “deseo de teo­ría”.

R. Cier­tos movi­mien­tos socia­les sepa­ran la teo­ría de la prác­tica, como si la rea­li­dad estu­viese des­po­jada de con­cep­tos. No es así. Los femi­nis­mos tra­ba­jan nue­vas narra­ti­vas, abren la ima­gi­na­ción y la per­cep­ción social. Se decía “cri­men pasio­nal”, hoy femi­ni­ci­dios.

P. Parece que en el hori­zonte solo está el apo­ca­lip­sis.

R. La ultra­de­re­cha glo­bal existe por­que actúa frente a las expe­rien­cias de libe­ra­ción social. Incluyo las Pri­ma­ve­ras Ára­bes, las revuel­tas en Amé­rica Latina con­tra el neo­li­be­ra­lismo o las revuel­tas trans­fe­mi­nis­tas.

P. Con­cede un gran papel a la per­se­ve­ran­cia, como la de las madres y abue­las de mayo, que ahí siguen, cada jue­ves en la plaza.

R. Lo que apren­di­mos de ellas tan­tas gene­ra­cio­nes es esa per­sis­ten­cia. Es una tec­no­lo­gía polí­tica que parece sen­ci­lla —cami­nar jun­tas en ronda— y que aloja otras luchas. Es un lugar de hos­pi­ta­li­dad, de ir a bus­car fuerza, de estar jun­tos sin afi­lia­ción bio­ló­gica.

P. ¿Ese espa­cio com­par­tido tiene valor más allá de lo reso­lu­tivo?
R. Sí, la efi­ca­cia pro­duc­ti­vista es una idea capi­ta­lista. Del argu­mento catas­tró­fico “hay mil mar­chas, pero no cam­bia nada”. La narra­ción del poder busca infil­trar impo­ten­cia, es clave salir del para­digma uti­li­ta­rista.

Por Mar Padi­lla
Fuente: El País

agosto 15, 2026

Las mujeres titiriteras, protagonistas del festival internacional de marionetas de Nueva York


Fotografía cedida por el International Puppet Fringe Festival de Nueva York (IPFFNYC) que muestra una marioneta de la obra 'La Naissance' del Grupo The Flying Group Theater de Taiwán.


La cuarta edición del International Puppet Fringe Festival de Nueva York, el único festival alternativo dedicado exclusivamente al teatro de marionetas, comienza con la participación de más de una docena de países y dedicado a las mujeres titiriteras, que han dado forma, expandido y reinventado el arte de los títeres y las marionetas en todo el mundo.

El Fringe rinde homenaje a dos artistas estadounidenses visionarias que han llevado el arte de las marionetas a su máxima expresión, como medio para contar historias, expresar cultura y generar innovación: Theodora Skipitares (California, 1947) y Nancy Lohman Staub (Wisconsin, 1933).


El festival "es una celebración de extraordinarias voces artísticas de todo el mundo, con un enfoque particular en artistas mujeres e historias que ponen de relieve las experiencias, la resiliencia, la imaginación y el liderazgo de las mujeres", indicó el actor Manuel A. Morán, fundador y productor.

Afirmó que en momentos en que la inclusión, la diversidad y la colaboración internacional se ven cada vez más presionadas, este festival representa "una alegre afirmación de los valores que hacen que la ciudad de Nueva York y su comunidad artística sean tan vibrantes".
Películas, exposiciones, talleres y Theodora Skipitares

El festival se celebra en el Centro Cultural y Educativo Clemente Soto Vélez, que abre sus puertas tras una amplia remodelación.

Contará además con 50 producciones, películas, exposiciones, talleres, mesas redondas y eventos especiales a cargo de artistas de los países participantes.

Una pieza central es la exhibición Theodora Skipitares: Ingenio abundante-Cuatro décadas de objetos escénicos, una retrospectiva de una de las artistas teatrales interdisciplinarias más influyentes de EE.UU., e incluye producciones desde Micropolis (1982) hasta Footnotes, presentada este año.


Fotografía cedida por el International Puppet Fringe Festival de Nueva York (IPFFNYC) que muestra a una marioneta de la obra 'Mujeres a cuatro manos' del Grupo Teatro Naku Mx de México.
Una exposición de la pionera Nancy Lohman Staub

El festival también celebrará a Nancy Lohman Staub a través de la exposición fotográfica Recuerdos felices dispersos de amigos títeres por una mujer de 93 años que documenta títeres, artistas y amistades dentro de la comunidad internacional del arte de los títeres.

Staub, pionera en este campo, drigió el Puppet Playhouse de Nueva Orleans, organizó el histórico Festival Mundial de Títeres de 1980 en el Kennedy Center, cofundó el Museo del Centro de Artes de Títeres de Atlanta y contribuyó al lanzamiento de la Fundación Jim Henson y el Festival Internacional de Teatro de Títeres Henson.

A sus 93 años, su exposición ofrece una perspectiva profundamente personal e histórica sobre las personas e instituciones que han dado forma al arte de los títeres en todo el mundo.

Producciones adicionales de Puerto Rico, Grecia, Armenia, Cuba, Argentina, Bélgica, Canadá, Taiwán, México y Estados Unidos son una muestra de la diversidad y vitalidad del teatro de marionetas contemporáneo en todo el mundo, destacó además Morán.


Fotografía cedida por el International Puppet Fringe Festival de Nueva York (IPFFNYC) que muestra a una marioneta de la obra 'One for Sorrow, Two for Joy' del Grupo Long Grass Studio de Canadá.


Fuente: Efeminista

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in