mayo 18, 2026

Resolviendo el “misterio” de los cuerpos de las mujeres: cómo la ignorancia conduce a la mala salud de las mujeres, y cinco cosas que podemos hacer al respecto


Durante generaciones, se ha tratado a los cuerpos de las mujeres como algo misterioso y desconocido, cuando en realidad han sido poco estudiados y escasamente representados. Hoy en día, la ciencia puede, y debe, colmar esas lagunas. En esta imagen se aprecia a una líder estudiantil en un aula en Benin, donde ayuda a sus compañeros a aprender sobre su salud reproductiva. © UNFPA Benin/Taiwo Aina

Hace dos mil años, ciertos médicos plantearon la hipótesis de que los órganos reproductivos de las mujeres eran los mismos que los de los hombres, sólo que de adentro hacia afuera. Hace cuatrocientos años, otros médicos especularon que el útero podría moverse de lugar, lo cual provocaba emociones equivocadas en las mujeres. Hoy en día, la ciencia ha resuelto en gran medida los misterios del cuerpo femenino… ¿verdad? En realidad, eso no es cierto.

La ciencia médica moderna sigue considerando el cuerpo y la salud de las mujeres, y especialmente su sistema reproductivo, como enigmáticos: las investigaciones en el índice médico PubMed tienen cuatro veces más probabilidades de describir a las mujeres y sus cuerpos como “misteriosos” en comparación con los de los hombres.

¿Cuáles son las consecuencias de saber menos sobre los cuerpos de las mujeres que sobre los cuerpos de los hombres? Las mujeres sufren durante más tiempo antes de que se diagnostiquen sus dolencias, incluso cuando sus enfermedades y síntomas son los mismos que los de los hombres. Las mujeres son más propensas a padecer dolor crónico, pero es menos probable que se les crea sobre su dolor y se les trate en entornos clínicos. En general, las mujeres pasan un 25 % más de su vida con mala salud que los hombres. 

La semana que viene, dirigentes de todo el mundo se reunirán en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York con el propósito de explorar el potencial de la tecnología, la investigación y la innovación para promover el desarrollo mundial. Allí, el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva, instará a esos líderes a utilizar el poder transformador de la ciencia, la tecnología y la innovación para responder preguntas que han sido olvidadas durante mucho tiempo sobre la salud de las mujeres y las niñas. 

A continuación se presentan cinco maneras en que el mundo puede, y debe, cerrar la brecha de género en materia de salud. 

1- Priorizar la salud de las mujeres en la investigación médica. 

Durante demasiado tiempo, la mayor parte de la investigación médica se ha llevado a cabo tomando como referencia a hombres blancos. Es un hecho demostrable que, por ejemplo, las mujeres han sido excluidas históricamente de los ensayos clínicos para el tratamiento de enfermedades. 

Una razón comúnmente citada es el temor de los investigadores a que estos ensayos pudieran representar riesgos para el embarazo de una mujer, la cual es una preocupación válida, pero plantea interrogantes sobre si se está considerando plenamente a las mujeres como agentes con capacidad de decisión sobre sus propios cuerpos: una evaluación reveló que las instituciones de investigación y los científicos albergan “desconfianza en que las mujeres vayan a prevenir el embarazo” mientras participan en un ensayo clínico. Algunos ensayos imponen requisitos de prueba muy exigentes, como períodos de confinamiento, como condición para la participación de las mujeres. 

Además, como es natural, las mujeres embarazadas también sufren enfermedades y requieren tratamiento, pero apenas el 4 % de los ensayos clínicos realizados en la última década han incluido a mujeres embarazadas. En opinión de los expertos, hay que proteger a las mujeres a través de la investigación, no de la investigación. 

Como resultado de este fenómeno, nuestra comprensión de los cuerpos de las mujeres se ha quedado rezagada. Muchas pautas de dosificación de medicamentos se basan en los cuerpos de los hombres, por ejemplo, y esto lleva a más reacciones adversas a los medicamentos en las mujeres. 

Estas lagunas en los conocimientos también conducen a un mayor sesgo de género cuando las mujeres buscan atención médica. Los médicos son más propensos a desestimar sus quejas, algo conocido como “gaslighting médico”. Las mujeres son más propensas a ser consideradas como excesivamente sensibles a las emociones, o bien como sospechosas de mentir acerca de sus síntomas. También es más probable que se describan sus afecciones como “médicamente inexplicables”. 

Estos prejuicios suelen ser peores para las mujeres que sufren otras formas de marginación, como la discriminación racial y étnica, la discapacidad o la pobreza. 


Los líderes deben aumentar la inversión en investigación e innovación en materia de salud de las mujeres, un tema que será abordado en la Comisión de Población y Desarrollo de la próxima semana en Nueva York. En esta imagen, John Chacha Mahiri, partero capacitado por el UNFPA, utiliza una herramienta portátil de ultrasonido para examinar a Yvonne Nangira en el condado de Migori, Kenya. © UNFPA/Luis Tato

2- Cerrar la brecha en el diagnóstico. 


Las mujeres son más propensas que los hombres a recibir diagnósticos erróneos y tardíos para afecciones que van desde problemas cardíacos hasta el trastorno por déficit de atención/hiperactividad. Asimismo, los retrasos en la detección y el tratamiento son especialmente comunes cuando se trata de afecciones exclusivas de las mujeres. 

Las mujeres con endometriosis pasan un promedio de 10 años sufriendo de esta afección debilitante antes de ser diagnosticadas, incluso cuando tienen “síntomas claros”, afirman los médicos. Hasta el 70 por ciento de las mujeres con síndrome de ovario poliquístico lo padecen sin que su afección sea diagnosticada, a pesar de que el síndrome puede causar dolor extremo e infecundidad. A nivel mundial, se calcula que por cada mujer diagnosticada con una afección de salud específica de las mujeres, unas cuatro siguen sin diagnosticar. 

El diagnóstico insuficiente puede ser aún peor para las mujeres y las niñas con un acceso deficiente a una atención médica de calidad, como las que se encuentran en situaciones de crisis. Halima, una niña de Maiduguri, Nigeria, contó al UNFPA que sufría un dolor menstrual tan intenso que a veces no podía ponerse de pie. Tal dolor puede ser síntoma de una afección subyacente grave, pero el diagnóstico y el tratamiento estaban fuera del alcance de Halima, cuya familia tuvo que huir del conflicto y reanudar sus vidas en un nuevo lugar. 

El estrés emocional y económico empeoró las cosas: “Cada mes se hace aún más difícil lidiar con el dolor menstrual intenso, realizar tareas domésticas, asistir a la escuela y concentrarse en clase”, afirmó. 

La falta de diagnóstico, el diagnóstico tardío y el diagnóstico erróneo empeoran los resultados de salud. Esto no es sólo una forma de desigualdad en materia de salud, sino que también puede ser una sentencia de muerte. 

La Organización Mundial de la Salud considera que aproximadamente una cuarta parte del total de las muertes maternas están relacionadas con afecciones no detectadas, como infecciones o enfermedades crónicas, que habrían sido tratables si se hubiesen diagnosticado a tiempo. 


Nour, en El Cairo, relató haber sido diagnosticada de depresión posparto y ansiedad cuando ya casi era demasiado tarde. Después de eso, decidió dedicar su vida a ayudar a otras mujeres a superar los desafíos del embarazo y el parto y fundó Motherbeing, un servicio en línea para que las mujeres aprendan sobre temas de salud reproductiva. © Myriam Boulos/Magnum Photos para el UNFPA 


3- Comprender los costos, que en última instancia asumimos entre todas y todos. 


Cuando reconocemos el asombroso costo de la inacción, la necesidad de ponernos en acción se hace innegable. Un informe reciente del Foro Económico Mundial destaca las muchas maneras en que la brecha de género en materia de salud perjudica a las personas, las comunidades y la economía mundial. 

La mala salud y la discapacidad hacen que las mujeres y las niñas pierdan acceso a la educación y las oportunidades económicas, pérdidas que se transmiten a la siguiente generación en forma de una peor salud y seguridad económica. Por otro lado, enfrentar la mala salud de las mujeres podría impulsar la participación de estas en la fuerza laboral, su empoderamiento económico y el bienestar general de sus familias. 

El informe estima que reducir la mala salud de las mujeres en aproximadamente dos tercios produciría al menos 1 billón de dólares anuales en la economía mundial para 2040, aunque se cree que se trata de una estimación conservadora. 

Eso significa que perpetuar la brecha de género en materia de salud podría, de manera conservadora, costarle al mundo alrededor de 1 billón de dólares al año, por no hablar de la pérdida de mano de obra, ingenio, creatividad e innovación con los que el mundo podría contar si miles de millones de mujeres se liberan del dolor innecesario, la enfermedad y la muerte. 


Miryam Coello, a la derecha, recibe la visita de Tatiana Prado, que trabaja con un programa apoyado por el UNFPA para proporcionar atención prenatal a mujeres embarazadas en zonas remotas. Muchas complicaciones mortales del embarazo se pueden prevenir mediante el diagnóstico temprano de las afecciones subyacentes. © UNFPA/Factstory/Enrique Castro-Mendivil


4- Enfrentar la falta de datos de género. 

En muchos sentidos, la brecha de género en materia de salud comienza cuando no se formulan las preguntas correctas. ¿Las enfermedades se presentan de forma diferente en las mujeres que en los hombres? ¿Estamos midiendo sistemáticamente los síntomas de la menopausia, la menstruación y el dolor? 

El informe del Foro Económico Mundial concluye que la brecha de datos de género comienza cuando se inicia la recopilación de datos y se extiende hasta la consulta médica, e incluso hasta la tumba. Durante un mes de la pandemia mundial de COVID-19, los investigadores observaron que sólo el 37 % de los países habían notificado datos de mortalidad desglosados por sexo. 

Si no se miden las cargas sanitarias de las mujeres, estas se subestiman sistemáticamente, lo que afecta la cantidad de inversiones que las empresas y los gobiernos estarán dispuestos a destinar en busca de soluciones. 

Por otro lado, el análisis de datos en sí mismo puede diluir la visibilidad de las mujeres en grandes conjuntos de datos y las evaluaciones basadas en IA han demostrado que se perpetúa el sesgo cuando los programas no están diseñados y monitoreados cuidadosamente para garantizar la equidad. 

5- La inclusión es la solución, y nos beneficia a todas y todos. 

La solución a la brecha de género en materia de salud, así como a problemas en muchas otras esferas, es la inclusión: mayor inclusión de las mujeres en los estudios, mayor inclusión de las mujeres en el campo de la investigación, mayor inclusión de las mujeres en puestos de liderazgo. 

Afortunadamente, hay mejoras en marcha. Según muestra un reciente informe de impacto, los inversores del sector de la salud están exigiendo cada vez más investigación y desarrollo que incluyan el sexo, el género y el embarazo. Muchos están prometiendo fondos para la investigación y la innovación centradas en las mujeres. 

El Centro de Excelencia para el Registro Civil y los Sistemas de Estadísticas Vitales del UNFPA está trabajando con gobiernos y asociados en los procesos de recopilación de datos. Este programa tiene por objeto ayudar a los países a tener más en cuenta las cuestiones de género en el registro de estadísticas de nacimientos, matrimonios, divorcios y defunciones. Los datos mejorados e inclusivos pueden ayudar a medir las disparidades en los sistemas de identidad jurídica, los resultados en materia de salud y otras desigualdades. 

Además, los expertos piden cada vez más un diseño y una evaluación equitativos de la IA y otras tecnologías que puedan mejorar diversos elementos, desde el análisis de datos hasta las herramientas de diagnóstico y los tratamientos. 

Las herramientas están disponibles y el camino a seguir es claro. 

“Es hora de cerrar las brechas persistentes en materia de salud, equidad y economía que impiden que las innovaciones médicas lleguen a los más vulnerables”, declaró la Sra. Diene Keita, Directora Ejecutiva del UNFPA. “Un futuro más saludable para todas las personas empieza por invertir hoy en la salud de las mujeres y las niñas”.

Fuente: UNFPA

mayo 17, 2026

La Ilusión de la Corresponsabilidad y la persistente división sexual del trabajo en Chile: Solo 192 hombres usaron el postnatal frente a 71 mil mujeres en 2025

El uso del permiso postnatal parental por parte de los padres trabajadores en Chile representa un 0,27% del total nacional, según el último reporte oficial de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO, 2026a), titulado "Conoce las cifras del uso de beneficios maternales en 2025”. Esta cifra consolida un "cero estadístico" y evidencia la resistencia estructural a la corresponsabilidad parental, estancada desde su regulación con la Ley N.º 20.545, de 2011, “Modifica las normas sobre protección a la maternidad e incorpora el permiso postnatal parental”.

Cuadro N.º 1. Evolución Histórica de los Traspasos Efectivos del Postnatal Parental al Padre

Elaboración a partir de las series anuales 2012-2026 (SUCESO,2026b)


Asimismo, se confirma que solo 192 hombres utilizaron este derecho, mientras que 71.280 mujeres lo asumieron de manera exclusiva, como se muestra a continuación:


Cuadro N.º 2. Estadísticas Oficiales del Uso de Subsidios Maternales y Parentales

Elaboración a partir del reporte Conoce las cifras del uso de beneficios maternales y del permiso postnatal parental (2026a)



Desde la perspectiva de la economía feminista, este indicador no es una anomalía, sino el resultado de una estructura social patriarcal que opera bajo la lógica de la división sexual del trabajo, que distribuye una desigual relación del valor del trabajo humano, mediante los persistentes roles de género que asignan a los hombres el trabajo productivo remunerado de mercado (proveedores), mientras que las mujeres mayoritariamente deben conciliar el trabajo reproductivo no remunerado en los hogares (cuidadoras) cuando tienen empleos y constituye una limitante para su autonomía económica (Consenso de Brasilia, 2010).

Como plantea Amaia Pérez Orozco (2014), las sociedades contemporáneas sostienen un "conflicto capital-vida" estructural. El sistema asume que la fuerza social de trabajo disponible en el mercado surge de forma espontánea, ocultando que el proceso de gestar, criar y sostener la vida requiere un gran volumen de trabajo no remunerado, asignado de forma obligatoria a los hogares, y en específico a las mujeres. Por ello, los 192 traspasos a los padres son reflejo de la desconexión del mercado laboral chileno respecto de la corresponsabilidad social/parental.

Por su parte, Cristina Carrasco (2014) ha denunciado la ceguera histórica de los indicadores macroeconómicos y de las políticas públicas que omiten el valor del "trabajo reproductivo" y la contribución de los cuidados a la sostenibilidad de la vida, priorizando el "empleo mercantil" en la figura del homo economicus para la acumulación material, a partir de la lógica de una falsa autonomía individual.

En la Ley N.º 20.545, de 2011, se establece que si la madre opta por tomar las 12 semanas a jornada completa (con 100% de subsidio), puede traspasar un máximo de 6 semanas al padre. Si elige el formato de 18 semanas a jornada parcial, puede transferir hasta 12 semanas al progenitor en media jornada. Aunque el marco legal actual delega la corresponsabilidad parental en una decisión voluntaria que perpetúa la brecha de género, la normativa se está reformulando en el Congreso Nacional para dejar de externalizar el costo del cuidado hacia las mujeres. En particular, el Proyecto de Ley "Postnatal de 1 Año" (Boletín N.º 17049-13, de 2024) propone extender la protección parental a 52 semanas bajo un régimen de subsidio decreciente, reconfigurando la distribución temporal de los derechos de cuidado por progenitor de la siguiente manera:

 

Cuadro N.º 3. Desglose de Tiempos: Licencia Maternal y Postnatal Parental

Elaboración a partir del reporte Conoce las cifras del uso de beneficios maternales y del permiso postnatal parental (SUCESO2026a) y Boletín N.º 17049-13, de 2024


De todas formas, sería interesante que los progenitores se articulen para hacerse presentes y ejercer sus labores parentales en corresponsabilidad, ya que sólo así se podrá democratizar la organización social del trabajo.


Por Daniela Andrade Zubia
Candidata a Doctora en Estudios de Género
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
La Ciudad de las Diosas

 


Referencias

Carrasco, C. (2014). El cuidado como eje de la economía y la política. Revista de Economía Crítica, (17), 160-176.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]. (2010). Consenso de Brasília. Decimoprimera Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, Brasilia. Naciones Unidas.

Congreso Nacional de Chile. (2024). Proyecto de ley que modifica el Código del Trabajo para extender el permiso postnatal parental y establecer un régimen de subsidio decreciente (Boletín N° 17049-13). Sistema de Tramitación de Proyectos del Congreso.

Pérez Orozco, A. (2014). Subversión feminista de la economía: aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de Sueños.

Superintendencia de Seguridad Social [SUSESO]. (2026a). Estadísticas del Subsidio por Permiso Postnatal Parental según sexo del beneficiario (Series anuales 2012-2026). Departamento de Estadísticas y Estudios, Gobierno de Chile.

_____ (2026b). Conoce las cifras del uso de beneficios maternales y del permiso postnatal parental. Intendencia de Beneficios Sociales. Departamento de Estadísticas y Estudios, Gobierno de Chile.

mayo 16, 2026

Cuidar lo colectivo para transformar la política: la experiencia de la Comisión de Mujeres del Congreso de Colombia

Cuidar lo colectivo para transformar la política: la experiencia de la  Comisión de Mujeres del Congreso de Colombia

En la historia institucional de Colombia, la creación de la Comisión de Mujeres del Congreso en 2008 marcó un punto de inflexión silencioso pero profundo. No se trató únicamente de la apertura de un nuevo espacio formal dentro del Legislativo, sino de la emergencia de una forma distinta de hacer política: una política basada en la cooperación, la confianza y, sobre todo, en el cuidado deliberado de lo colectivo.


Este artículo analiza esa experiencia para mostrar cómo la articulación estratégica de mujeres con trayectorias políticas diversas permitió no solo la creación de una bancada efectiva, sino también la aprobación de una de las leyes más relevantes del país en materia de violencia de género. Más allá del resultado legislativo, el caso ofrece lecciones fundamentales sobre gobernanza, acción colectiva y sostenibilidad institucional.

Un origen improbable: escepticismo institucional y oportunidad política

La génesis de la Comisión no estuvo exenta de escepticismo. En 2008, cuando la entonces presidenta del Congreso, Dilian Francisca Toro, planteó la creación de una comisión de mujeres, la reacción de los sectores institucionales fue, en el mejor de los casos, tibia. La Alta Consejería para la Equidad de la Mujer expresó dudas sobre su viabilidad, argumentando la falta de formación de las congresistas en el tema de género.

Este punto de partida revela una tensión estructural frecuente: la distancia entre la institucionalidad formal y la construcción efectiva de las agendas políticas. Sin embargo, lo que siguió demuestra cómo el liderazgo político, combinado con una intervención estratégica externa, puede revertir ese escepticismo.

La iniciativa tomó forma cuando se propuso la figura de facilitación externa del grupo —una innovación organizacional poco común en el Congreso colombiano— orientada no a dirigir, sino a “cuidar” el proceso colectivo.
Arquitectura del éxito: diversidad, confianza y mediación estratégica

Uno de los elementos más innovadores de la Comisión fue su diseño político y organizativo. La decisión de nombrar dos coordinadoras ad honorem —Isabel Londoño y Olga Amparo Sánchez— no fue casual: respondía a la necesidad de articular distintas corrientes ideológicas dentro de la bancada femenina.

Olga Amparo Sánchez, con una trayectoria en el movimiento feminista y sus vínculos con sectores progresistas como el de Piedad Córdoba, y Londoño, cercana a figuras como Martha Lucía Ramírez o Cecilia López, representaba un puente político clave.

Este diseño permitió algo excepcional en el contexto colombiano: una articulación transversal que superó profundas divisiones partidistas. La Comisión no operó como un bloque ideológico homogéneo, sino como un espacio deliberativo en el que las diferencias se gestionaban activamente.

El trabajo inicial se centró en la elaboración de un plan estratégico basado en los principios de cooperación, respeto y reconocimiento mutuo. Este proceso, aparentemente técnico, fue en realidad el núcleo del éxito político posterior.

El resultado tangible: la Ley 1257 de 2008 y la política de consensos

El principal logro de la Comisión en su primer año fue la aprobación, en un tiempo récord, de la Ley 1287 de 2008 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.

Este resultado no puede entenderse únicamente en términos legislativos. Fue el producto de un proceso altamente coordinado que incluyó:

  • La integración de insumos previos, como el borrador desarrollado por el equipo de Piedad Córdoba.
  • La participación activa de organizaciones feministas y de la Defensoría del Pueblo.
  • Una asistencia casi perfecta de congresistas y asesores a las sesiones de trabajo.
  • La priorización del objetivo común por encima de las diferencias políticas, incluso en un contexto polarizado como el del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

El proceso legislativo se convirtió así en un ejercicio de construcción colectiva de política pública, donde la deliberación efectiva reemplazó la lógica de confrontación.

Más allá de la ley: la construcción de comunidad política

Además del resultado normativo, la Comisión logró consolidar una comunidad política en torno a la agenda de género. Un hito clave fue el Foro Mujer y Poder de 2009, que reunió a más de 45 panelistas internacionales y 1.200 mujeres de todo el país.

Este tipo de espacios cumplió una doble función: por una parte, fortaleció la legitimidad de la Comisión ante la ciudadanía y, por otra, conectó el trabajo legislativo con las experiencias y demandas de las mujeres en el territorio.

De este modo, la Comisión no solo legisló, sino que también construyó una red de incidencia que amplificó su impacto.

La clave invisible: el cuidado como práctica política

El concepto central que emerge de esta experiencia es “cuidar el grupo”. Lejos de ser una noción abstracta, se traduce en prácticas concretas de facilitación y gestión colectiva, dentro de las que se destacan: 

  • La elaboración y gestión de agendas de trabajo.
  • La coordinación de las comunicaciones internas y externas.
  • El seguimiento de la participación de las integrantes.
  • La mediación de tensiones y conflictos.
  • La construcción de documentos estratégicos.

Estas tareas, frecuentemente invisibilizadas en la política tradicional, resultan esenciales para la sostenibilidad de cualquier proceso colectivo.

Más aún, esta experiencia dio lugar a una idea potente: el cuidado no solo se aplica a las personas, sino también a las instituciones y a los grupos. Esta perspectiva redefine la noción de liderazgo, desplazándola de la autoridad individual a la responsabilidad compartida.
Institucionalización y continuidad: de Comisión accidental a Comisión legal

Con el tiempo, la Comisión evolucionó hasta convertirse en la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer (CLEM), consolidando su lugar en la estructura del Congreso. Esto ha permitido mantener una voz institucional independiente, garantizar la continuidad de procesos entre legislaturas y fortalecer el vínculo con organizaciones sociales y comunidades.

Un elemento clave de su continuidad ha sido la permanencia de una coordinación externa, actualmente liderada por María Cristina Rosado. Este modelo organizacional ha sido fundamental para mantener una voz institucional autónoma, asegurar la estabilidad y el seguimiento de los procesos entre distintas legislaturas, así como consolidar la relación con organizaciones sociales y comunidades, lo que contribuye a la solidez y relevancia de la Comisión en el ámbito político. 

En un sistema político caracterizado por la rotación y la discontinuidad, esta estabilidad organizativa constituye una ventaja estratégica.

Desafíos contemporáneos: renovación, formación y relevancia política

Cada nuevo Congreso implica una recomposición de la Comisión, con nuevas integrantes y liderazgos. Lo cual, sin embargo, plantea desafíos importantes: resulta imprescindible formar a las nuevas congresistas que no cuentan con experiencia en asuntos de género para asegurar una participación activa y fundamentada, así como proteger y transmitir el acervo institucional para preservar los aprendizajes y avances obtenidos a lo largo del tiempo, y mantener la capacidad de adaptarse de manera ágil y eficaz a las prioridades emergentes y a los desafíos que la agenda política presenta.

No obstante, la estructura de la Comisión y sus procesos de capacitación seguramente permitirán superar estas dificultades y asegurar la continuidad de su misión. Además, su conexión con comisiones de mujeres a nivel territorial amplía su capacidad de incidencia y configura una red multinivel de gobernanza en materia de género.

Lecciones para la política pública y la gobernanza

  • La experiencia de la Comisión de Mujeres del Congreso ofrece varias lecciones relevantes:La importancia del diseño institucional: la inclusión de mecanismos de facilitación externa puede fortalecer la efectividad de los grupos de trabajo.
  • El valor de la diversidad política: la representación de distintas corrientes ideológicas puede ser una fortaleza si se gestiona adecuadamente.
  • El rol del cuidado en la política: la sostenibilidad de los procesos colectivos depende de prácticas deliberadas de cuidado y gestión.
  • La articulación con la sociedad civil: la conexión con organizaciones y comunidades amplía el impacto institucional.
  • La necesidad de continuidad: la estabilidad organizativa es clave para consolidar agendas a largo plazo.

La Comisión de Mujeres del Congreso de Colombia demuestra que es posible hacer política de otra manera. Su experiencia sugiere que el éxito institucional no depende únicamente de normas o recursos, sino también de la capacidad de construir y sostener comunidades políticas basadas en la confianza, la cooperación y el cuidado.

En un contexto en el que muchas iniciativas institucionales fracasan por falta de continuidad o cohesión, este caso ofrece una alternativa concreta: entender que los grupos, al igual que las personas, requieren ser cuidados.

Más aún, plantea una pregunta de fondo para la administración pública y privada: ¿qué pasaría si el cuidado de lo colectivo dejara de ser una excepción y se convirtiera en un principio estructural de la gobernanza? La respuesta, a la luz de esta experiencia, podría ser transformadora.

Fuente: Razón Publica

mayo 15, 2026

Li Cham: el documental que muestra cómo el EZLN impulsó la liberación de mujeres tzotziles de la violencia patriarcal

La cineasta Ana Ts’uyeb explicó a Infobae México que su película muestra las historias de tres mujeres de su familia en su camino por renacer en Chiapas


"Li Cham" se encuentra disponible en salas de cine de todo el país. Foto: Jesús Aviles / Infobae México

Desde muy pequeña, la cineasta Ana Ts’uyeb comenzó a cuestionar las prácticas normalizadas en su entorno, especialmente aquellas justificadas bajo los usos y costumbres en la comunidad tzotzil en la que nació en Chiapas, esto la llevó años más tarde a realizar su ópera primera “Li Cham” o traducida al español: Morir para renacer.

En poco más de una hora, este documental sumerge al espectador a la vida de tres mujeres de la selva chiapaneca que hablan sobre las violencias patriarcales que sufrieron gran parte de su vida, comenzando por sus sueños truncados por los padres que no les permitieron estudiar.

Las tres mujeres, que forman parte de la familia de la propia directora Ts’uyeb, hablan sobre las experiencias que vivieron y que les provocaron más de una muerte tanto a nivel emocional como ideológico, pero también muestran su renacer tras la llegada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) desde los años noventa, el cual les permitió acceder a sus propios derechos.

“Este proyecto se volvió todo, porque es un sueño de mis ancestras también, pero es un sueño mío y es una posibilidad de seguir dando ese eco de voz donde no fueron escuchadas. Es una esperanza para otras generaciones de seguir construyendo o haciendo incidencia en distintos espacios donde no tuvimos otras generaciones, como mi mamá, como mi abuela, no tuvieron esta posibilidad”, expresó la directora.

La ópera prima de Ts’uyeb no solo es una historia íntima contada desde los propios ojos de una mujer indígena, también muestra la influencia del zapatismo en las comunidades de Chiapas y cómo esto permitió que muchas de ellas pudieran obtener tierras, cuestionar las violencias y formar parte de la política.

La directora explicó la ideología que llevó el zapatismo a Chiapas y que permitió que muchas mujeres comenzaran a liberarse de la violencia patriarcal. Crédito: Ale Huitron / Infobae México

Ana dijo que este movimiento vino a dejar semillas en las nuevas generaciones para cuestionar la manera en la que viven, sobre todo para las mujeres.

“El zapatismo es algo también muy abierto, donde, claro, sí tiene sus leyes muy rígidas y quien lo quiere respetar, asumir, pues está ahí. Pero tampoco se exige, tampoco se condiciona, sino que es un espacio, un movimiento con libertad de estar o no estar o continuar con esta ideología, pero de alguna forma ya dejaron las semillas en cada rincón del territorio chiapaneco. Y eso es lo que pasó. Acá sí hay una generación de mujeres que ya no las casan obligados o donde sí ya están muy conscientes de su derecho, y también ya deciden de su vida, de su cuerpo, lo que antes no sucedía”, explicó.

Ana Ts’uyeb explicó que su documental se hizo con dos objetivos distintos que implican tanto a la propia comunidad tzotzil como al público que se encuentra fuera de ella, esto con el objetivo de llevarlos a reflexionar y cuestionar no solo los roles de género, sino también a conocer la manera en que se vive en los pueblos originarios sin romantizar su contexto.

La directora explicó que con su documental busca que las personas cuestionen las violencias patriarcales, pero que también conozcan la vida de los pueblos originarios sin folkrorizarlos. Crédito: Ale Huitron / Infobae México

Li Cham ha sido reconocido con el premio Ojo a Mejor Largometraje Documental Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2024, así como a Mejor Documental de Cine de Autor en Guadalajara.

Fuente: Infobae

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in