agosto 17, 2026

Rosa Cobo, académica, afirma: “La mercantilización de los cuerpos de las mujeres no puede ser considerada nunca como feminismo”

Rosa Cobo, académica: "La conversión de los cuerpos de mujeres en mercancías no puede entenderse como feminismo nunca"
Archivo - La investigadora Rosa Cobo, en una foto de archivo.- Gustavo Valiente - Europa Press - Archivo

La investigadora y presidenta de la Red Académica de Estudios sobre Prostitución y Pornografía (RAIEPP), Rosa Cobo, ha defendido este viernes que “la conversión de los cuerpos de las mujeres en mercancías no puede entenderse como feminismo nunca”.

“Hay una operación en curso para crear un relato hegemónico en el que se está intentando que se coloque la idea de que en la cuarta ola (del feminismo) hay dos voces, hay dos posiciones políticas sobre la prostitución, una abolicionista y otra regulacionista. Sin embargo,”, ha asegurado.

Así lo ha puesto de manifiesto durante la inauguración del I Encuentro Abolicionista, que se celebra en Madrid este viernes y sábado. En este sentido, ha indicado que, aunque algunas mujeres se definan simultáneamente como feministas y regulacionistas, ello no convierte al regulacionismo en una posición feminista. Frente a quienes consideran la prostitución como trabajo sexual, ha señalado que se trata de una forma de “explotación sexual y económica”.

También ha advertido de que no es posible apelar a la libertad sin garantizar condiciones materiales de igualdad, especialmente en el caso de colectivos vulnerables. “Solo cuando se tienen ciertos niveles de igualdad se puede hablar de libertad”, ha recalcado.

De la misma manera, ha destacado el papel del abolicionismo en España, al que definido como uno de los movimientos “más fuertes” de Europa y del mundo. Destacó su carácter diverso, su implantación territorial y su arraigo dentro del feminismo.

Asimismo, ha subrayado la importancia de la incorporación en los últimos años de las mujeres supervivientes de prostitución, cuya “poderosa” voz, según ha informado, ha “ensanchado” el movimiento.

El encuentro, según ha explicado, tiene como objetivo fomentar el diálogo interno del abolicionismo, reforzar estrategias comunes y avanzar hacia consensos. En este contexto, Cobo ha apelado a no desaprovechar el “momento histórico”, al asegurar que una mayoría social considera la prostitución una forma de “violencia contra las mujeres”.

“TENEMOS QUE SOÑAR CON ACCIONES GRANDES”

“Tenemos que soñar con acciones grandes, creo que tenemos que sacar nuestra voz de este espacio de confort que quizá es el feminismo y tenemos que esa voz llevarla fuera, sacarla de nuestros espacios y llevarla a otros espacios que no son feministas, pero que sin embargo podrían suscribir muchas tesis abolicionistas”, ha apuntado.

Finalmente, ha avisado de la prostitución no solo afecta a las mujeres que la ejercen, sino al conjunto de las mujeres, “potencialmente prostituibles” y “objeto de violencia sexual”. “No vamos a permitir que ni la situación ni fuerzas, que muchas veces son ocultas, nos roben este sueño de acabar con una de las formas más extremas, más brutales, pero también más criminales de violencia contra las mujeres. Primero contra las mujeres prostituidas y después contra todas las mujeres”, ha concluido.

Fuente: EUROPA PRESS

agosto 16, 2026

Veró­nica Gago “El femi­nismo ha libe­rado otras for­mas de desear y de amar


La filó­sofa argen­tina denun­cia la ‘fas­cis­ti­za­ción’ de la vida coti­diana: la impo­si­ción polí­tica de una aus­te­ri­dad cruel, opre­siva y vio­lenta

De lejos parece una joven estu­diante de paseo por el Raval bar­ce­lo­nés. De cerca es Veró­nica Gago (Chi­vil­coy, Argen­tina, 1976), una de las pen­sa­do­ras femi­nis­tas que mejor sabe desen­tra­ñar las más­ca­ras con­tem­po­rá­neas del poder. La filó­sofa, poli­tó­loga, inves­ti­ga­dora y acti­vista argen­tina es autora de una decena de obras, muchas fir­ma­das con otros auto­res, como Con­tra el auto­ri­ta­rismo de la liber­tad finan­ciera (2025), junto a Luci Cava­llero, donde ana­li­zan cómo la ultra­de­re­cha entrena a la pobla­ción en el aban­dono de toda espe­ranza social. Antes publicó La razón neo­li­be­ral: Eco­no­mías barro­cas y prag­má­tica popu­lar (2015) o La poten­cia femi­nista o el deseo de cam­biarlo todo (2019), de la edi­to­rial Tinta Limón, con la que cola­bora y cuya misión es visi­bi­li­zar tex­tos rela­cio­na­dos con el dis­curso polí­tico coti­diano. Ade­más, es pro­fe­sora e inves­ti­ga­dora en la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Aires y en la Nacio­nal de San Mar­tín.

En pri­ma­vera, la filó­sofa fue una de las par­ti­ci­pan­tes de los Diá­lo­gos Glo­ba­les de la Uni­ver­si­dad de Geor­ge­town, cele­bra­dos en el Cen­tro de Cul­tura Con­tem­po­rá­nea de Bar­ce­lona (CCCB). En un receso del encuen­tro, Gago disec­cionó el Gobierno argen­tino como labo­ra­to­rio de la nueva ultra­de­re­cha mun­dial. Antes de publi­car la entre­vista, actua­li­za­mos la con­ver­sa­ción por video­con­fe­ren­cia, donde revela que ese campo de prue­bas lleva a un pro­ceso de fas­cis­ti­za­ción que trans­forma las frus­tra­cio­nes socia­les en cruel­dad y odio, y que ese es el tema del nuevo libro que ultima estos días.

Pre­gunta. Este año se cum­plie­ron 50 años de la dic­ta­dura argen­tina. ¿Hay para­le­lis­mos con el Gobierno de Milei?

Res­puesta. El ani­ver­sa­rio sirve para tra­zar las con­ti­nui­da­des, y hay muchas. Está el papel que cum­ple la deuda externa como herra­mienta de opre­sión con­tra la pobla­ción en nom­bre de la aus­te­ri­dad, se repite el cie­rre de empre­sas, los recor­tes de los dere­chos y una reforma labo­ral abo­mi­na­ble. Lega­liza jor­na­das de 12 horas, eli­mina licen­cias por cui­da­dos, con­cede a la patroa­te­rri­zar nal el poder de pagar el sala­rio en espe­cies, y prohíbe el dere­cho a huelga en sec­to­res como salud o edu­ca­ción. No es casual. Son los que luchan fuerte con­tra el Gobierno. P. Y este, ¿qué busca?

R. Es un pro­yecto de reforma extrema, quiere anu­lar las dis­tin­tas for­mas de orga­ni­za­ción —obre­ras, de dere­chos huma­nos, movi­mien­tos popu­la­res— que han sido el pilar del fin de la dic­ta­dura. El Gobierno acusa a los femi­nis­mos, a los movi­mien­tos indí­ge­nas, a los jubi­la­dos y jubi­la­das, de hacer polí­tica pre­sen­tán­do­los como sec­to­res para­si­ta­rios, que quie­ren vivir del Estado. En rea­li­dad, son los sec­to­res que orga­ni­zan los terri­to­rios donde el Estado se ha reti­rado, o solo inter­viene de manera repre­siva. P. Lo llama “polí­tica ani­qui­la­cio­nista”. R. Milei es una res­puesta con­tra­rre­vo­lu­cio­na­ria a una manera de hacer polí­tica, y tiene una pul­sión ani­qui­la­cio­nista. Dice que hay pobla­cio­nes que deben ser sacri­fi­ca­das, como las per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad, los eco­lo­gis­tas o las femi­nis­tas.

P. Advierte sobre la bru­ta­li­dad del avance del mer­cado glo­bal de la mano de la extrema dere­cha, que tiene carác­ter trans­na­cio­nal. ¿Es lo que sucede en Gaza o en Irán?

R. Hay un tér­mino que se usa en Argen­tina y es el de zonas de sacri­fi­cio. Se llama así a lo que hacen algu­nos nego­cios extrac­ti­vis­tas. Dicen que hay que sacri­fi­car el terri­to­rio, sacri­fi­car el agua y des­pla­zar a sus pobla­cio­nes. Y arman maqui­na­rias de gobierno para ges­tio­nar esas zonas de sacri­fi­cio. Es la pla­ta­for­mi­za­ción del Estado, que se pone al ser­vi­cio de los nego­cios extrac­ti­vos.

P. Tam­bién denun­cia usted la fas­cis­ti­za­ción de la vida coti­diana.

R. Hay pro­ce­sos por los que cier­tas pro­pues­tas de la ultra­de­re­cha ter­mi­nan siendo escu­cha­das a pesar del daño que cau­san en la vida mate­rial de las pobla­cio­nes. Es una radi­ca­li­za­ción de la vio­len­cia a tra­vés de la cruel­dad y de la impo­si­ción de la aus­te­ri­dad. Ese tipo de argu­mento empieza a for­mar parte de la racio­na­li­dad popu­lar cuando dicen “bueno, es que los jubi­la­dos están cobrando mucho”. Es la idea de que la aus­te­ri­dad solo se con­si­gue a tra­vés de la cruel­dad. P. Denun­cia el anti­fe­mi­nismo esta­tal. R. El anti­fe­mi­nismo ha for­mado parte de la cam­paña polí­tica de Milei. Les dice a los varo­nes jóve­nes que la culpa de que no ten­gan hori­zonte labo­ral y de vivienda es que las femi­nis­tas se han que­dado con sus dere­chos. Ese dis­curso des­pués se con­vir­tió en polí­tica de Estado, anu­lando pro­gra­mas con­tra la vio­len­cia de género, por ejem­plo.

P. ¿Por qué es el femi­nismo el ene­migo a batir?

R. El femi­nismo sigue siendo un movi­miento masivo muy crí­tico con el neo­li­be­ra­lismo y las jerar­quías. Tam­bién ha libe­rado otras for­mas de desear y de amar. Las nue­vas gene­ra­cio­nes tie­nen otras per­cep­cio­nes, otros modos de vin­cu­larse, y eso es tam­bién una trans­for­ma­ción del sen­tido común. El femi­nismo cues­tiona todo el sis­tema: la vivienda, la deuda, la fami­lia. Son crí­ti­cas trans­ver­sa­les y, al mismo tiempo, loca­les. Com­bina el pen­sa­miento y la acción entre lo sis­té­mico y lo con­creto, a par­tir de lo que pasa en una escuela o en un barrio.

P. El femi­nismo lati­noa­me­ri­cano pone el foco en las desi­gual­da­des socia­les.

R. Ante las dife­ren­tes for­mas de pre­ca­rie­dad, el neo­li­be­ra­lismo pro­pone un modelo de res­pon­sa­bi­li­za­ción indi­vi­dual. El femi­nismo señala su carác­ter estruc­tu­ral, rompe el hechizo de la supuesta cul­pa­bi­li­za­ción y com­pe­ten­cia indi­vi­dual, plan­teando estra­te­gias colec­ti­vas que bus­can.
P. Usted habla de “deseo de teo­ría”.

R. Cier­tos movi­mien­tos socia­les sepa­ran la teo­ría de la prác­tica, como si la rea­li­dad estu­viese des­po­jada de con­cep­tos. No es así. Los femi­nis­mos tra­ba­jan nue­vas narra­ti­vas, abren la ima­gi­na­ción y la per­cep­ción social. Se decía “cri­men pasio­nal”, hoy femi­ni­ci­dios.

P. Parece que en el hori­zonte solo está el apo­ca­lip­sis.

R. La ultra­de­re­cha glo­bal existe por­que actúa frente a las expe­rien­cias de libe­ra­ción social. Incluyo las Pri­ma­ve­ras Ára­bes, las revuel­tas en Amé­rica Latina con­tra el neo­li­be­ra­lismo o las revuel­tas trans­fe­mi­nis­tas.

P. Con­cede un gran papel a la per­se­ve­ran­cia, como la de las madres y abue­las de mayo, que ahí siguen, cada jue­ves en la plaza.

R. Lo que apren­di­mos de ellas tan­tas gene­ra­cio­nes es esa per­sis­ten­cia. Es una tec­no­lo­gía polí­tica que parece sen­ci­lla —cami­nar jun­tas en ronda— y que aloja otras luchas. Es un lugar de hos­pi­ta­li­dad, de ir a bus­car fuerza, de estar jun­tos sin afi­lia­ción bio­ló­gica.

P. ¿Ese espa­cio com­par­tido tiene valor más allá de lo reso­lu­tivo?
R. Sí, la efi­ca­cia pro­duc­ti­vista es una idea capi­ta­lista. Del argu­mento catas­tró­fico “hay mil mar­chas, pero no cam­bia nada”. La narra­ción del poder busca infil­trar impo­ten­cia, es clave salir del para­digma uti­li­ta­rista.

Por Mar Padi­lla
Fuente: El País

agosto 15, 2026

Las mujeres titiriteras, protagonistas del festival internacional de marionetas de Nueva York


Fotografía cedida por el International Puppet Fringe Festival de Nueva York (IPFFNYC) que muestra una marioneta de la obra 'La Naissance' del Grupo The Flying Group Theater de Taiwán.


La cuarta edición del International Puppet Fringe Festival de Nueva York, el único festival alternativo dedicado exclusivamente al teatro de marionetas, comienza con la participación de más de una docena de países y dedicado a las mujeres titiriteras, que han dado forma, expandido y reinventado el arte de los títeres y las marionetas en todo el mundo.

El Fringe rinde homenaje a dos artistas estadounidenses visionarias que han llevado el arte de las marionetas a su máxima expresión, como medio para contar historias, expresar cultura y generar innovación: Theodora Skipitares (California, 1947) y Nancy Lohman Staub (Wisconsin, 1933).


El festival "es una celebración de extraordinarias voces artísticas de todo el mundo, con un enfoque particular en artistas mujeres e historias que ponen de relieve las experiencias, la resiliencia, la imaginación y el liderazgo de las mujeres", indicó el actor Manuel A. Morán, fundador y productor.

Afirmó que en momentos en que la inclusión, la diversidad y la colaboración internacional se ven cada vez más presionadas, este festival representa "una alegre afirmación de los valores que hacen que la ciudad de Nueva York y su comunidad artística sean tan vibrantes".
Películas, exposiciones, talleres y Theodora Skipitares

El festival se celebra en el Centro Cultural y Educativo Clemente Soto Vélez, que abre sus puertas tras una amplia remodelación.

Contará además con 50 producciones, películas, exposiciones, talleres, mesas redondas y eventos especiales a cargo de artistas de los países participantes.

Una pieza central es la exhibición Theodora Skipitares: Ingenio abundante-Cuatro décadas de objetos escénicos, una retrospectiva de una de las artistas teatrales interdisciplinarias más influyentes de EE.UU., e incluye producciones desde Micropolis (1982) hasta Footnotes, presentada este año.


Fotografía cedida por el International Puppet Fringe Festival de Nueva York (IPFFNYC) que muestra a una marioneta de la obra 'Mujeres a cuatro manos' del Grupo Teatro Naku Mx de México.
Una exposición de la pionera Nancy Lohman Staub

El festival también celebrará a Nancy Lohman Staub a través de la exposición fotográfica Recuerdos felices dispersos de amigos títeres por una mujer de 93 años que documenta títeres, artistas y amistades dentro de la comunidad internacional del arte de los títeres.

Staub, pionera en este campo, drigió el Puppet Playhouse de Nueva Orleans, organizó el histórico Festival Mundial de Títeres de 1980 en el Kennedy Center, cofundó el Museo del Centro de Artes de Títeres de Atlanta y contribuyó al lanzamiento de la Fundación Jim Henson y el Festival Internacional de Teatro de Títeres Henson.

A sus 93 años, su exposición ofrece una perspectiva profundamente personal e histórica sobre las personas e instituciones que han dado forma al arte de los títeres en todo el mundo.

Producciones adicionales de Puerto Rico, Grecia, Armenia, Cuba, Argentina, Bélgica, Canadá, Taiwán, México y Estados Unidos son una muestra de la diversidad y vitalidad del teatro de marionetas contemporáneo en todo el mundo, destacó además Morán.


Fotografía cedida por el International Puppet Fringe Festival de Nueva York (IPFFNYC) que muestra a una marioneta de la obra 'One for Sorrow, Two for Joy' del Grupo Long Grass Studio de Canadá.


Fuente: Efeminista

agosto 14, 2026

Betty Friedan: "La única forma de que una mujer se encuentre a sí misma como ser humano es a través del trabajo creativo e independiente"


Una cita fundamental de la segunda ola de feminismo que sigue recordándonos algo muy importante



Cuando Betty Friedan publicó 'La mística de la feminidad' en 1963, cuestionar que una mujer pudiera querer algo más que ser esposa y madre todavía resultaba revolucionario. Por eso, en sus páginas, había una cita que ha pasado a la historia:

"La única forma de que una mujer se encuentre a sí misma como ser humano es a través del trabajo creativo e independiente". 

No obstante, más de seis décadas después, sus palabras siguen invitando a hacerse preguntas. En pleno ague de las tradwives y el antifeminismo, hoy se puede leer casi como una reivindicación de la independencia económica y profesional de las mujeres. Eso sí, cuando Friedan la escribió en 1963 estaba hablando de algo mucho más profundo: de la posibilidad de construir una identidad propia.

El problema que señalaba no era que las mujeres fueran amas de casa, ni que cuidar de los hijos o de una familia careciera de valor. El problema era que, para muchas mujeres de la sociedad estadounidense de posguerra, esas funciones se habían convertido en prácticamente la única definición de lo que significaba ser mujer.

Es en este punto donde aparece una de las ideas centrales de 'La mística de la feminidad': una mujer necesitaba algo que fuera suyo. Algo que le permitiera utilizar sus capacidades, tomar decisiones, relacionarse con el mundo exterior y reconocerse como una persona más allá de su papel dentro de la familia.


¿Qué quería decir Betty Friedan con "trabajo creativo e independiente"?

La palabra importante de la frase no es tanto "trabajo" como "propio", porque Friedan no estaba hablando únicamente de tener un sueldo. En el capítulo final de 'La mística de la feminidad', plantea la necesidad de que las mujeres encuentren una actividad significativa que les permita desarrollar sus capacidades y participar plenamente en la sociedad. 

El trabajo aparece como una de las vías para alcanzar esa realización personal. No obstamte, no se trata de que baste con estar ocupada. Una mujer podía pasar el día entero haciendo cosas y, sin embargo, sentir que ninguna de ellas construía una identidad propia.

La distinción es importante porque Friedan estaba criticando precisamente que las tareas domésticas se convirtieran en la única profesión de una mujer. Su propuesta pasaba por dejar de considerar el matrimonio y la maternidad como opciones suficientes y buscar también una educación y una ocupación donde poder utilizar plenamente sus capacidades intelectuales.

La frase completa en su idioma original, además, resulta todavía más reveladora porque Friedan habla de que una mujer, tal y como hace un hombre, debe poder "encontrarse a sí misma" y "conocerse a sí misma" mediante ese trabajo creativo propio.

No se trata, por tanto, de trabajar por trabajar. Se trata de tener la oportunidad de descubrir quién eres cuando no estás desempeñando el papel que otros han decidido por ti.

Dominio público

Betty Friedan y "el problema que no tenía nombre"

Para entender por qué aquella afirmación fue tan importante hay que viajar hasta la Estados Unidos de los años cincuenta. Después de la Segunda Guerra Mundial se consolidó un ideal femenino muy concreto: matrimonio, hijos, casa en las afueras, los últimos electrodomésticos, compras y una vida familiar presentada como la sumum de la felicidad. La cultura popular convirtió aquella imagen en una especie de manual de instrucciones simbólico sobre cómo debía ser una mujer.

Friedan conocía bien ese universo. Había estudiado Psicología en el Smith College, donde se graduó summa cum laude en 1942, y después pasó por la Universidad de California en Berkeley. Trabajó como periodista y escritora antes de casarse, tuvo tres hijos y, mientras continuaba escribiendo, vivió también la experiencia de convertirse en ama de casa en los suburbios.

A finales de los años cincuenta comenzó a investigar aquello que terminaría convirtiéndose en 'La mística de la feminidad'. Una encuesta entre antiguas compañeras del Smith College reveló que muchas compartían la misma sensación de insatisfacción pese a haber alcanzado aquello que, sobre el papel, debía hacerlas felices. 

Friedan pasó después años entrevistando a mujeres de todo Estados Unidos al respecto. En el libro bautizó aquella sensación como "el problema que no tiene nombre" y era la sensación de vacío, aburrimiento o falta de propósito que podía aparecer incluso cuando, aparentemente, no les faltaba de nada. Tenían todo aquello que se suponía que debían desear: el marido, los hijos, la casa, una vida cómoda... Entonces, ¿por qué no eran felices?
El libro que puso nombre a una insatisfacción femenina

'La mística de la feminidad' se convirtió rápidamente en un superventas, dando visibilidad a la frustración de muchas mujeres estadounidenses, que sentían que sus posibilidades vitales estaban limitadas por los roles de género. Con ello, contribuyó a impulsar la movilización feminista de las décadas de 1960 y 1970. O lo que es lo mismo, la conocida como "la segunda ola", de la que Friedan se convirtió en una de sus figuras fundamentales.

Tres años después de la publicación del libro, en 1966, participó en la fundación de la National Organization for Women (NOW) y se convirtió en su primera presidenta. Durante su mandato, la organización presionó para que se aplicaran las leyes contra la discriminación sexual en el trabajo y luchó, entre otras cuestiones, contra la segregación de los anuncios de trabajo por sexo.

Es importante recordarlo porque Friedan no se quedó en el terreno de las ideas. La reivindicación de que las mujeres pudieran tener una vida profesional propia estaba vinculada a una lucha política por conseguir que pudieran acceder realmente a esos empleos en condiciones de igualdad.


Pero Betty Friedan no tenía todas las respuestas. Leer hoy 'La mística de la feminidad' exige hacerlo teniendo presente a quiénes estaba describiendo Friedan y a quiénes dejó fuera de su relato. Su análisis se centraba principalmente en mujeres blancas, educadas y de clase media, especialmente aquellas que vivían el modelo doméstico de los suburbios estadounidenses. 

Las experiencias de las mujeres negras, las mujeres de clase trabajadora y otros grupos quedaron mucho menos representadas. Esta es una de las principales críticas que se le ha hecho posteriormente a su libro. También tuvo una relación problemática con las mujeres lesbianas dentro del movimiento feminista. Su posición fue criticada por activistas lesbianas, que se sentían excluidas.

Esto no hace que 'La mística de la feminidad' deje de ser un libro fundamental, pero sí obliga a leerlo como lo que es: un texto decisivo de la segunda ola feminista y, al mismo tiempo, un producto de su contexto histórico, con sus propias limitaciones y puntos ciegos. Pero que nos puede recordar que la independencia no consiste únicamente en tener una nómina sino en encontrar aquello que te permita reconocerte como una persona completa, no únicamente como esposa, madre, hija, cuidadora, pareja o profesional.

Por María Yuste
Foto de portada | Lynn Gilbert
Fuente: Trendencias

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in