mayo 23, 2026

No son madres solteras; son maternidades autónomas


Nombrar las maternidades autónomas es cuestionar estigmas y reconocer redes de cuidado y autonomía.


En México, el 68 % de las mujeres mexicanas ejerce la maternidad bajo diversas condiciones atravesadas por la desigualdad sistemática, de acuerdo con cifras del INEGI. 

Datos de 2023 indican que 3 de cada 10 mujeres en México son madres y jefas de hogar, lo que equivale a 11.5 millones de mujeres. Esto nos revela una realidad que a menudo es ignorada y trivializada: el 33 % de los hogares en el país están encabezados por mujeres.


A pesar de que las mujeres que encabezan hogares en México sostienen múltiples jornadas de trabajo entre las remuneradas, las domésticas, las emocionales y las de cuidados, con frecuencia son objeto de burlas, estigmatización y violencia discursiva en redes sociales por criar sin una figura masculina o fuera de la estructura familiar tradicional.

Estos discursos minimizan el esfuerzo cotidiano que implica sostener la vida en contextos marcados por la desigualdad económica y la precarización de los cuidados y, además, refuerzan estereotipos de género que colocan sobre las mujeres la responsabilidad total de la crianza, mientras cuestionan su capacidad de maternar en autonomía.

Es maternidad autónoma, no "soltería"

Las maternidades autónomas se entienden como la realidad de aquellas mujeres que, ya sea por elección propia o por las circunstancias de su vida, asumen de manera individual la responsabilidad total de criar y mantener a sus hijos e hijas, sin la presencia o el apoyo de una pareja, generalmente masculina.

De acuerdo con Gabriela Gutiérrez Mendoza, jefa de la Unidad de Educación y Extensión para la Igualdad en la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU) de la UNAM, en una entrevista para la Gaceta UNAM, “la maternidad no está ligada a formar una pareja y existen otras dinámicas propias entre los vínculos de madres, hijos, hijas e hijes”.

Reconfigurar el lenguaje es fundamental porque permite eliminar formas sutiles de violencia que se manifiestan en el habla cotidiana y que, históricamente, han descalificado a las mujeres. Un lenguaje más preciso y respetuoso facilita la creación de políticas públicas con enfoque de derechos humanos e interseccionalidad que realmente reconozcan las realidades diversas. 

¿Por qué cambiar la perspectiva y evitar el término "madres solteras"?

El uso de este término busca derribar estigmas para transformar la percepción social común, pues elimina el término “madre soltera”—que frecuentemente se utiliza en connotaciones negativas y prejuicios—, para dignificar la labor de las mujeres que asumen la crianza solas. 

Y es que este término está ligado a estereotipos comunes. Frases como “las feministas odian a los hombres porque no tienen papá” o “el hombre es el jefe de la familia” también apoyan la idea de que una “madre soltera” o el coloquial “mamá luchona” no puede sostener el liderazgo familiar. 

Hablar de “madres” o de “maternidades autónomas” también implica visibilizar a las mujeres que sostienen familias monoparentales. Nombrarlas desde la autonomía es, precisamente, un acto de justicia social pues se reconoce su capacidad de decisión, cuestiona los modelos familiares tradicionales y confronta los prejuicios que históricamente han deslegitimado otras formas de criar y construir hogar.

Piénsalo: ¿durante tu infancia únicamente te cuidaron tu madre y tu padre? Nuestras vidas están atravesadas por redes de cuidado que descentralizan la crianza y demuestran que maternar no tendría por qué ser una tarea individual.

Romper con este estigma también abre la puerta a construir redes de apoyo más amplias, donde participan tías, abuelas, hermanas, amigas e incluso comunidades enteras. Esto permite redistribuir de manera más justa y equitativa las labores de cuidado y crianza.

Fuente: La Cadera de Eva

mayo 22, 2026

La edad que borra a las mujeres del foco

La edad que borra a las mujeres del foco

En la cultura de la fama, la juventud no solo se idealiza: se convierte en una condición de existencia. Para muchas mujeres del cine, la música o la televisión, el cuerpo y la edad determinan la visibilidad, el reconocimiento y, a menudo, la supervivencia profesional. Envejecer puede significar desaparecer.

Esta realidad fue retratada hace más de veinte años en el documental Buscando a Debra Winger (Rosanna Arquette, 2002), donde actrices como Jane Fonda o Sharon Stone reflexionaban sobre la pérdida de papeles al cumplir 40 o 50 años. Todas coincidían: Hollywood penaliza la madurez femenina.

Mientras los hombres envejecen con prestigio, las mujeres dejan de “servir” cuando ya no encajan en los cánones de juventud y belleza. La artista feminista Yolanda Domínguez ironiza sobre esta desigualdad en Una mujer de la edad de Clooney, contraponiendo el respeto hacia los hombres maduros con la invisibilidad que sufren las mujeres de la misma edad. El mensaje es claro: la edad es un privilegio masculino.

En Mujeres, envejecimiento y cultura de la belleza (Generations, 2017), la socióloga Laura Hurd Clarke asegura que el envejecimiento se convierte en una anomalía que debe corregirse: no se trata de vivir más, sino de parecer no haber vivido. El documental A los 25 empieza el declive (Cecilia Fernández Medina, 2012) amplía esta crítica: “El cuerpo humano alcanza su máximo rendimiento a los 25; después, empieza a decaer”. Esa frase resume una obsesión global.

La industria cosmética y quirúrgica –valorada en más de 400 000 millones de dólares para 2030, según P&S Intelligence– alimenta el mito de la juventud eterna mientras se lucra con la inseguridad femenina.
A golpe de filtro

En los últimos años, esta presión se ha intensificado con la exposición digital. Plataformas como Instagram o TikTok funcionan como escaparates donde la juventud se fabrica a golpe de filtro. Según una investigación difundida por ScienceDaily (2021), el 90 % de las mujeres jóvenes utiliza filtros o edita sus fotos antes de publicarlas y el 94 % reconoce sentir presión por mantener una imagen idealizada.

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Para las celebridades, cuya carrera depende del cuerpo, el escrutinio es doble: deben ser “auténticas”, pero sin mostrar los signos del tiempo.

El cine reciente también lo evidencia. En La sustancia (2024), Demi Moore encarna a una actriz que recurre a un experimento para recuperar su juventud, metáfora brutal de una industria que devora a las mujeres cuando ya no cumplen con el ideal.

En The last showgirl (2024), Pamela Anderson interpreta a una bailarina que se enfrenta al final de su carrera cuando su cuerpo deja de “vender”.

Ambas ficciones reflejan el mismo patrón: el cuerpo femenino como objeto de consumo y obsolescencia programada.

Esta crítica ha llegado también desde el activismo. En la campaña “Visibilizando lo invisible” por el 25-N (Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres) de 2025, abordábamos en el vídeo “Taylor ya no encaja” el edadismo estético y la presión corporal en la fama. A través de una historia inspirada en letras de Taylor Swift, el trabajo planteaba cómo la comparación social, el miedo a envejecer y la pérdida de valor simbólico afectan a las mujeres en la cultura de la celebridad. Las frases del vídeo –extraídas de canciones– son un espejo emocional de esa lucha interna: entre la exigencia de perfección y la búsqueda de autenticidad.

Pero esta presión no es solo estética: es también una cuestión de mirada y poder. Tal y como aseguro en Liberarse de las apariencias: género e imagen corporal, la mayoría de los relatos audiovisuales siguen escritos y dirigidos desde la perspectiva masculina: las mujeres son representadas, no representadoras.

En consecuencia, su experiencia del tiempo, el deseo o la corporalidad aparece distorsionada o silenciada. No es solo que las actrices desaparezcan al envejecer: es que las miradas femeninas apenas encuentran espacio en las pantallas.

Frente a esta lógica emergen nuevas formas de resistencia. Movimientos digitales como #ProAge, #BodyNeutrality o #GreyHairDontCare reivindican la diversidad corporal y la belleza no normativa. Como dice este estudio, muchas mujeres mayores desafían el mandato de la juventud reapropiándose de su imagen y visibilizando otras formas de ser y mostrarse.
Éxito personal y apariencia física

Pero los cambios individuales no bastan. Según el Estudio 136 del Instituto de las Mujeres, el 87 % de las mujeres reclama diversidad de edades en los medios y más del 90 % pide desvincular el éxito personal de la apariencia física.

Reconocer el derecho de las mujeres a envejecer –también a las visibles, a las famosas, a las que nos miran desde las pantallas– no es un gesto estético: es un acto político. En una cultura que premia lo joven y desecha lo vivido, envejecer con dignidad y seguir ocupando el espacio público puede ser, hoy, el acto más revolucionario de todos.


Profesora Contratada Doctora Facultad de Educación, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja
Fuente: The Conversation

mayo 21, 2026

Colectivos de mujeres de todo el mundo se unen en Gernika y Bilbao para abordar el fin de las guerras desde el feminismo

Conflictos armados internacionales, terrorismo, violencia machista, derechos humanos y los cuidados serán algunas de las temáticas que abordarán cientos de mujeres en un programa repleto de conferencias, talleres, proyecciones de documentales y exposiciones


Miembros y participantes del XV Congreso Internacional Mundos de Mujeres este miércoles en Gernika Institut Català Internacional per la Pau (ICIP)


El Congreso Mundos de Mujeres (MM) es un evento internacional e interdisciplinar que reúne a mujeres y hombres de diferentes ámbitos del mundo académico y del activismo de todo el mundo para realizar una reflexión acerca de los conflictos armados y abordar la paz como meta desde el feminismo. No es casualidad que el primer congreso tuviera lugar en Israel en el año 1981, en la Universidad de Haifa. Tampoco lo es que la última edición del congreso, la XIV, haya sido en 2022 en Mozambique. En ella participaron 2.256 personas de manera presencial y 831 siguieron el evento de manera virtual, procedentes de 32 países de cuatro continentes: África, América, Asia y Europa.

Para la nueva edición, que tiene lugar desde el 20 hasta el 24 de mayo de 2026, los organizadores, a propuesta de las organizaciones Gernika gogoratuz y Gernikatik Mundura han seleccionado a la villa nombrada en 2023 Lugar de Memoria Democrática por el bombardeo del 26 de abril de 1937 como sede para el encuentro que se centrará en las temáticas “Mujeres* y Pazes”, en plural, a modo de reconocimiento de las múltiples formas que las mujeres* aportan a una cultura de paz.

“La particularidad de esta edición es que organizaciones de mujeres*, feministas y pacifistas de Euskal Herria, Colombia y Mozambique venimos construyendo colectivamente este encuentro desde hace dos años, liderado por Gernika Gogoratuz y Gernikatik Mundura. Este congreso es el resultado de un proceso colectivo llamado 'Semillera de mujeres internacionalistas por la paz', donde mujeres, colectivas y organizaciones de base han echado raíces para fortalecer alianzas y sembrar ideas en torno a las pazes –en plural, con insubordinación ortográfica, y desde lo cotidiano-. Cada proceso local ha alimentado un tejido común que hoy da forma a esta nueva juntanza global. 

Durante la jornada de este miércoles, el primer día del congreso, las participantes han visitado la Casa de Juntas de Gernika-Lumo, emblema de las libertades y de la democracia vasca, en la villa declarada Ciudad de la Paz y Lugar de Memoria Democrática. No obstante, la inauguración del Congreso Internacional Mundos de Mujeres 2026 (MM26) será el 21 de mayo en el Bizkaia aretoa de la Euskal Herriko Ubertsitatea (EHU), en Bilbao, donde reflexionarán acerca de la paz y los distintos conflictos armados existentes hasta el 24 de mayo.

El sábado 23 de mayo tendrá una agenda festiva del espacio urbano con actividades abiertas como kalejiras, recorridos por la memoria y la paz, y expresiones culturales en la calle. El cierre será el domingo 24 de mayo, coincidiendo con el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme. “El XV Congreso Mundos de Mujeres es una invitación a tejer redes y estrategias feministas para emprender cambios, tender puentes e imaginar un futuro diferente. Será un espacio colectivo para pensar un mundo más habitable desde la justicia y la paz. Sin guerras que nos maten, ni paz(es) que nos opriman”, defienden las organizadoras.

De la desmilitarización a los cuidados

El programa, que se puede descargar en la web, está estructurado en ocho ejes temáticos en torno a las pazes y propone diferentes actividades de reflexión, intercambio y movilización. Los ejes temáticos que se abordarán durante el congreso serán la 'Desmilitarización, des-securitización y desarme global', 'Memorias y garantías de no repetición', 'Migraciones, exilios y desplazamientos forzados', Bienes comunes, soberanías y autonomías', 'Cuerpos, territorios y pazes', 'Cuidados y pazes cotidianas', 'Metodologías feministas para la paz' y, por último, 'Re-existencias feministas ante violencias machistas'.

Entre las participantes se incluyen referentes internacionales que compartirán sus experiencias y puntos de vista en torno a la construcción de paz, como Iris Gur y Mai Shannen, de la organización 'Combatants for Peace', quienes presentarán la experiencia de mujeres palestinas e israelíes que imaginan un futuro en común en Cisjordania. La mozambiqueña Nayyara Jonas, del Centro de Estudios de Acción para la PAZ (CEAP), acercará el trabajo por la paz en Cabo Delgado, donde el conflicto bélico se desarrolla desde hace casi una década.


Dentro de cada uno de los ejes el programa incluye conferencias y mesas redondas bajo los títulos de 'Las Pazes como Alternativa. Desmilitarización, des-securitización y desarme global', con la participación de Teresa Cunha, del centro de investigación por la paz Gernika Gogoratuz, Hajar Abu Salih, Kayan (Palestina), Cristina Gallach, Interim Executive Director of GWL Voices, Tica Font i Gregori, Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Quitéria Quirengane, Observatório das Mulheres (Mozambique) y Awex Melecia Manuela Mejia Cipriano, representante indígena del Abya Yala o 'Profundizando en una paz feminista situada' con la participación de Mariana Schmidt, Grupo Internodal de Género de Apoyo al Legado de la Comisión de la Verdad de Colombia, Edpicia Dubón, de la Mesa Catalana por los derechos humanos y la paz en América Latina, Orfe Castillo y Rosa Emilia Salamanca, de la RED LAMPS - Red Latinomaricana de mujeres, paz y Seguridad y Maria Eugenia Blandón, Instituto Catalán Internacional por la Paz (ICIP).

Pero también se abordan a través de conferencias temáticas como 'Mujeres con diversidad funcional manifiesta e Imagen pública. Las formas de acabar con la violencia simbólica hacia ellas y generar una sociedad libre, equitativa e igualitaria' impartida por Marcela Lorenzana, de la Asociación Conectivas de Colombia y Nadia Domínguez Pascuales, de Mujeres del Mundo “Babel” - Munduko Emakumeak; o 'Por el derecho al aborto y a las maternidades elegidas' impartida por Morena Herrera de La Movimienta en El Salvador. Por su parte, Maryia Zayeva y Vjosa Musliu de la universidad belga Vrije Universiteit Brussel (VUB) expondrán un análisis de la campaña antibelicista rusa liderada por mujeres 'The Way Home'; mientras que la investigadora colombiana Natalia Olano presentará un estudio sobre las violencias de género y por prejuicio en Colombia centrado en cuerpos feminizados y disidentes.

El congreso también cuenta con participantes de Euskal Herria con la mesa redonda 'Memoria crítica sobre la violencia para repensar la paz' impartida por Maixabel Lasa, víctima del terriorismo de ETA y directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco (2001-2012), Itziar Aspuru, Gesto por la Paz - Euskal Herria, Plataforma Gogoan – por una memoria digna; Annelisse Villa, Grado de Filosofía, Política y Economía de la Universidad de Deusto e Izaskun Sáez de la Fuente, Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto o la conferencia 'Reparar la tortura política desde el feminismo', impartida por Olatz Dañobeitia Ceballos, de la EHU y la Asociación Emagin.

El MM26 está organizado por Gernika Gogoratuz, Centro de investigación por la Paz, y Gernikatik Mundura, ONGD dedicada a la solidaridad internacionalista; y se realiza con el apoyo de eLankidetza-Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad, el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, la Diputación Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y el Ayuntamiento de Gernika-Lumo; y la colaboración de Euskal Herriko Unibertsitatea, el Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto y Koloretxe, además de diversas organizaciones y redes feministas, pacifistas universitarias y de la sociedad civil de España, Colombia y Mozambique.

Fuente: El Diario.es

mayo 20, 2026

Tres latinoamericanas están en la carrera para liderar la ONU




La ecuatoriana María Fernanda Espinosa (iz), la costarricense Rebeca Grynspan, y la chilena Michelle Bachelet, son candidatas para liderar la ONU. EFE

La diplomática ecuatoriana María ‌Fernanda Espinosa ha sido nominada por Antigua y Barbuda para unirse a la contienda por suceder a António Guterres como secretario general de la ONU, lo que la convierte en la tercera latinoamericana en la carrera, en la que están también la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, y la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan.

Además de las tres latinoamericanas, también se han postulado el actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, y el expresidente de Senegal Macky Sall.

Cada vez son más las voces que reclaman que la próxima persona al frente de la ONU sea una mujer y, además, latinoamericana. En los 80 años de historia de la organización, todos los secretarios generales han sido hombres, y una candidatura de América Latina permitiría cumplir con la norma no escrita de la rotación regional.

Las tres latinoamericanas tras el cargo más importante en la ONU

Espinosa, que ejerció como presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas entre 2018 y 2019, convirtiéndose en la cuarta mujer en ese puesto, también fue ministra de Defensa (2012-2014) y canciller (2017-2018) de Ecuador, durante los mandatos de los expresidentes Rafael Correa (2007 - 2017) y Lenín Moreno (2017 - 2021).

Su candidatura fue presentada por Antigua y Barbuda y no por su país natal, que no se ha pronunciado a favor ni en contra de la postulación.

"La gran deuda que tiene la ONU en este momento es fortalecer una arquitectura de prevención de conflictos. La Carta de la ONU dice 'prevenir conflictos futuros, proteger a la humanidad de las amenazas de la guerra'. (...) Lo más importante es poder invertir en prevenir conflictos y no llegar siempre tarde", ha dicho Espinosa a EFE en la sede de la ONU en Nueva York un día después de que se oficializara su candidatura.
Preocupación por el retroceso de los derechos de las mujeres

La expresidenta Bachelet fue postulada por Chile, y aunque el nuevo Gobierno del ultraderechista José Antonio Kast retiró su apoyo, su candidatura siguió adelante con el aval de México y Brasil.

La también ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos ha advertido recientemente en Montevideo sobre el "preocupante retroceso" de los derechos de las mujeres en el mundo, impulsado por el auge de proyectos políticos autoritarios y de ultraderecha que, bajo una "retórica populista", buscan erosionar la igualdad y la democracia desde dentro.

Sin mencionar naciones específicas, la ex jefa de Estado ha lamentado que "en los países donde gobierna la ultraderecha no se considera que la igualdad de género es importante; la palabra género está prohibida".

Y ha enfatizado que esta amenaza "no es abstracta", sino que ya se materializa en "legislaciones regresivas, censura y discursos de odio que apuntan especialmente a mujeres, niñas, jóvenes y personas trans".
Apuesta por la paz y la inclusión

Grynspan, por su parte, fue postulada por el Gobierno costarricense, que la considera una candidata "excepcional", con un perfil que "refleja autoridad política, experiencia de gobierno, liderazgo institucional, conocimiento profundo de las Naciones Unidas y una trayectoria diplomática de décadas, orientada a la construcción de consensos y a la gestión eficaz de crisis globales con un reconocido liderazgo transformador e inspirador".

La también secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) aboga por la reforma del organismo, la construcción de la paz y un futuro en el que se garantice la inclusión de todos los países.

Además, la candidata ha subrayado que la ONU debe colaborar con la sociedad civil y, en particular, con las mujeres y sus organizaciones "para maximizar el impacto" del organismo.

"Las mujeres no son una cuestión secundaria. Somos la mitad de la población. Se nos debe considerar no por nuestras vulnerabilidades sino por nuestra capacidad", ha señalado.

Fuente: Efeminista 

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in