abril 03, 2026

Hildegarda de Bingen, la mística feminista de la Edad Media

Aunque Hildegarda decía ser «una pobre mujer ignorante», se convirtió en una autoridad de la Iglesia gracias a sus visiones y profecías, que atrajeron multitudes a su abadía de Bingen

Hildegarda representada en un vitral de la Iglesia de la Santa Fe, en Selestat, Francia.Wikimedia Commons

Como hija de Eva, con la que llegó el pecado original, en la Edad Media la mujer era considerada inferior e impura por naturaleza, y por ello se la marginaba de la vida de la Iglesia, la institución más importante en la sociedad medieval. El Decreto de Graciano, recopilación de las leyes de la Iglesia, prohibía que las representantes del «sexo débil», incluso las monjas, tuvieran contacto con cualquier objeto de culto y les negaba la capacidad de enseñar lo divino. Según Graciano, la mujer no podía ostentar «ninguna autoridad» ya que debía someterse al hombre. 

Aun así, algunas mujeres hallaron una vía para experimentar plenamente su sentimiento religioso e incluso convertirse en guías y maestras: la de la mística, una comunicación directa con Dios que podía tomar la forma de visiones, profecías o milagros. La mística tenía una larga tradición, pero la primera mujer que siguió ese camino fue una noble alemana nacida en 1098: Hildegarda de Bingen.

De familia noble, con sólo 8 años Hildegarda ingresó como oblata en la abadía de San Disibodo, cerca de Maguncia, en el oeste de Alemania, según la costumbre de entonces de ofrecer a los conventos benedictinos niños de corta edad y mujeres. Era débil y enfermiza, pero enseguida mostró gran inquietud religiosa y empezó a tener visiones divinas, que se prolongaron durante toda su vida, hasta su muerte, pasados los 80 años, en 1179. 

CRIATURA DE CENIZA Y POLVO

Al principio, Hildegarda se resistó a divulgar sus visiones: «Hasta los 15 años tuve muchas visiones, y explicaba algunas de las cosas que veía a otros, que me preguntaban con asombro de dónde podían venir esas cosas. Yo también me lo preguntaba y durante mi enfermedad pregunté a una de mis cuidadoras si ella también veía cosas parecidas. Cuando me contestó que no, me embargó un gran temor. A menudo, en mi conversación, explicaba cosas futuras, que veía como presentes, pero, al notar la sorpresa de mis oyentes, me volví más reservada»

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Hildegarda dicta sus visiones al monje Volmar en una ilustración de un manuscrito anónimo del siglo XII.


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En 1136 fue elegida madre superiora de su comunidad, y poco después, cuando tenía 42 años, una voz celestial le ordenó: «Oh, débil criatura, ceniza de ceniza y polvo de polvo, cuenta y escribe lo que ves y oyes». Tras no pocas vacilaciones, se confesó a su director espiritual, y a través de él al abad en cuya jurisdicción se encontraba su convento. 


Finalmente, como ella misma nunca aprendió a escribir, un monje llamado Volmar se encargó de transcribir en latín las visiones de Hildegarda; una forma de control masculino que tenía por objetivo tranquilizar a los superiores eclesiásticos. En los tres o cuatro años siguientes dictó su libro, titulado Scivias («Conoce los caminos del Señor»), una obra compuesta de 26 visiones cosmológicas relativas al Apocalipsis acompañadas de comentarios teológicos y entrecortadas de alabanzas (es decir, poemas) inspiradas en el Cantar de los cantares.

Ruinas de la abadía de San Disibodo, en Maguncia, el monasterio en el que Hildegarda ingresó a los ocho años de edad.


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Kuno, el abad de San Disibodo, que controlaba a la comunidad femenina, envió en 1146 las páginas escritas por Volmar al arzobispo de Maguncia para que las examinara. Éste remitió el texto al papa Eugenio III y a Bernardo de Claraval, quienes habían acudido a un sínodo en la vecina Tréveris. El contenido de las visiones fue aprobado y su carácter profético reconocido, y además se autorizó a la abadesa a proseguir con la redacción de su obra. No sólo eso, se leyeron públicamente fragmentos del texto para clausurar el sínodo en la catedral de Tréveris. Honrar así la obra de una mujer, ante una multitud de prelados, un papa y un santo, era algo totalmente inédito. 


De 1146 data asimismo una carta de Hildegarda a Bernardo de Claraval, el fundador de la orden cisterciense y que por entonces gozaba de la autoridad de un santo. «Yo, miserable, y todavía más miserable en mi condición de mujer, he visto desde mi niñez grandes y maravillosas cosas que mi lengua no podría contar si el Espíritu divino no me hubiese enseñado a creer en ellas», le decía, y a continuación le preguntaba: «¿Debo decir lo que veo abiertamente o guardar silencio?»

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Miniatura del Libro de las obras divinas de Hildegarda de Bingen. Hacia 1220. Códice 1942 de la Biblioteca Estatal de Lucca.


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En su carta, Hildegarda recordaba humildemente su condición femenina, acercándola con habilidad al destino de los hombres: «He nacido de la cepa de Adán quien, aconsejado por el diablo, fue desterrado a una tierra extraña». Si podía considerarse «sabia en el alma», si durante sus visiones aprendía «el sentido interior» de las Santas Escrituras, que «tocaba su corazón y su alma como una llama», era porque Dios se dirigía a ella por caminos misteriosos, y por mediación suya a todos los hombres. San Bernardo contestó brindándole una ayuda circunstancial y también le ordenó humildad.
DE LA MEDICINA A LA MÚSICA

Hildegarda elaboró una gran variedad de obras. Hacia 1163 compuso el Libro de la vida meritoria, y diez años más tarde, el Libro de las obras divinas. Destaca también suLibro de las Sutilezas de las Criaturas Divinas, una enciclopedia de ciencias naturales muy original, inspirada directamente por Dios, según la autora.


Algunos han detectado en ella una intuición de la concepción heliocéntrica del mundo y de la teoría de la circulación de la sangre, y su obra inspiró incluso en la década de 1980 la moda de la medicina alternativa. Hoy día son especialmente conocidos sus himnos litúrgicos, setenta en total, compilados en la Sinfonía de la Armonía de las Revelaciones Celestes, obra maestra del canto gregoriano, al igual que su Orden de las virtudes, obra teatral litúrgica que ha sido grabada e interpretada con frecuencia.

 
Bernardo de Claraval rezando. Iluminación de las Lamentaciones de San Bernardo, Jean Charpentier, siglo XV.


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El éxito de sus obras reportó a Hildegarda un gran prestigio personal. En 1150, fundó una comunidad femenina independiente de San Disibodo, cerca de Bingen, y en 1165 creó un nuevo monasterio al otro lado del Rin. Aunque el Decreto de Graciano prohibía a las mujeres predicar, Hildegarda realizó cuatro campañas de predicación. Clérigos, nobles y ciudadanos se reunían para escuchar sus sermones. Mantuvo asimismo correspondencia con algunas de las mayores personalidades de la Cristiandad (se han conservado más de 300 cartas suyas). 


Con la autoridad que le conferían sus visiones, no dudó en pronunciarse acerca de los asuntos políticos de su época, como hacían los profetas (todos varones) del Antiguo Testamento. Ya en 1152, el emperador Federico I Barbarroja la recibió en Ingelheim, y más tarde le envió a su esposa Beatriz, que había dejado de ser fértil, con la esperanza de que las plegarias de Hildegarda contribuyeran al nacimiento de un heredero. Cuando Federico entró en guerra con el papa, provocando así un cisma en la Iglesia, recibió una severa misiva en la que la «sibila del Rin», sin ningún miramiento, le reprochaba que «se comportaba como un niño, como un hombre de vida insensata». 
PRECURSORA DEL FEMINISMO

Resulta legítimo considerar a Hildegarda de Bingen como una de las figuras más importantes en la historia del largo camino de la emancipación de la mujer. Ciertamente le era imposible cuestionar de forma radical el dominio masculino, pero valoraba la feminidad como nunca nadie lo había hecho. En sus libros místicos daba la vuelta a su imagen negativa: asimilaba su debilidad a la de Cristo para exaltarla aún más; también desarrollaba una espiritualidad intensa, sensual y casi erótica en torno a la Virgen.

 
Miniatura del Liber Scivias, hacia 1220. Universidad de Heidelberg.


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En su Libro de las sutilezas trató con bondad las cuestiones relacionadas con el aparato genital femenino, sobre todo la menarquía (la primera regla) y la menopausia. Fue un progreso notorio en un mundo convencido desde la Antigüedad de que la sangre menstrual era maléfica y podía incluso hacer cosas tan inverosímiles como transmitir la rabia, marchitar la hierba o empañar los espejos.

Por Julien Théry, Universidad de Montpellier
Fuente: National Geographic

abril 02, 2026

India lidera la formación de mujeres en STEM frente a otros países


Informe - Breaking the Code: The Rise of Women in India's STEM Landscape


La participación de las mujeres en los ámbitos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en India está creciendo con rapidez y ya supera a la de muchas economías avanzadas, aunque persisten importantes barreras estructurales que frenan su acceso a posiciones de liderazgo, según el informe EY Breaking the Code: The Rise of Women in India’s STEM Landscape (2026)

El estudio destaca que el 42,6 % de las personas graduadas en STEM en India son mujeres, una proporción superior a la de países como Estados Unidos (34 %), Alemania (32 %) o Reino Unido (38 %). Este dato sitúa al país como un referente global en el acceso de las mujeres a la educación técnica, rompiendo con patrones históricos de desigualdad en este ámbito.

Sin embargo, esta ventaja inicial no se traduce en igualdad en el mercado laboral ni en los ámbitos de poder. Como advierte el informe, “la siguiente fase debe centrarse en convertir estas cualificaciones en carreras sostenibles y orientadas al liderazgo” . Aunque la participación femenina en el empleo ha aumentado hasta el 41,7 % en 2023-2024, su presencia disminuye significativamente en los niveles directivos y en sectores como la ingeniería pesada, donde apenas alcanza el 3 %.

El informe identifica causas estructurales como sesgos inconscientes, dificultades de conciliación, falta de mentoría y redes profesionales limitadas. Para revertir esta tendencia, tanto el sector público como el privado están impulsando programas de formación, becas y políticas de inclusión orientadas a sostener las trayectorias profesionales de las mujeres.

A nivel global, el Foro Económico Mundial advierte de un déficit de más de 85 millones de profesionales cualificados para 2030, lo que refuerza la urgencia de aprovechar plenamente el talento femenino. Además, como se afirma en “Gender diversity leads to better science publicado en PNAS” evidencia que la diversidad de género mejora la ciencia.

El desafío para India ya no es solo formar a más mujeres en STEM, sino garantizar que ese talento alcance puestos de liderazgo. Convertir esta ventaja educativa en un poder de decisión será clave para construir un ecosistema más equitativo, competitivo y transformador.

Fuente:  DF Diario Feminista

abril 01, 2026

La idea del feminismo «amargado» es falsa y busca deslegitimar el movimiento


Una investigación ha desmontado el mito de la seriedad en el feminismo y ha analizado el papel del humor en él. La investigadora Iraide Álvarez destaca que «ha sido un movimiento que si por algo se ha caracterizado ha sido por gozar de una inteligencia y de una imaginación política desbordante».

Iraide Álvarez y Miren Elgarresta en la presentación de este martes. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)


Frente a la imagen estereotipada de feministas siempre enfadadas y «aguafiestas», un estudio becado por Emakunde ha constatado el uso de la creatividad en esta lucha para convertir las reivindicaciones en «militancia alegre».

Se trata del informe ‘Otras risas son posibles. Desactivando el mito de la insoportable seriedad del feminismo’, de las autoras Iraide Álvarez Muguruza, politóloga especializada en estudios feministas y de género y Sabela Fraga Costa, historiadora del arte y doctora en Bellas Artes.

Álvarez Muguruza ha presentado el estudio este martes en Gasteiz junto a la directora de Emakunde, Miren Elgarresta. Según ha destacado la investigadora, el estudio confirma que «el feminismo ha sido un movimiento que si por algo se ha caracterizado ha sido precisamente por gozar de una inteligencia y de una imaginación política desbordante».

Así, ha aclarado que el feminismo «ni está condenado a la seriedad ni pierde legitimidad por reírse». «Queremos dejar claro también que los procesos de estigmatización que definen al feminismo como un movimiento compuesto por personas amargas sin sentido del humor realmente lo que están contribuyendo es a un mecanismo de deslegitimación patriarcal», ha añadido en su nombre y en el de su compañera Sabela Fraga.

Para llevar a cabo el estudio han analizado cancioneros, carteles, pegatinas, manifestaciones y performance callejeras del movimiento feminista en Euskal Herria desde la década de 1970 hasta la actualidad.

«El feminismo ha sido un movimiento que si por algo se ha caracterizado ha sido precisamente por gozar de una inteligencia y de una imaginación política desbordante».

Lo han hecho en tres fases. La primera constó en trabajo documental en centros de documentación, en la segunda realizaron diez grupos de discusión con miembros de diferentes organizaciones feministas vascas y por último entrevistaron a trece personas de referencia en ámbitos como el periodismo, la cultura, la política y la universidad. Así, ha explicado Iraide Álvarez, cruzaron la memoria documental del movimiento feminista con «el testimonio vivo de las personas que lo habitamos».

«El hallazgo central de este estudio es claro, y es que el humor en el feminismo vasco ni es un adorno ni es anecdótico. Al contrario, podríamos decir que es una táctica política muy compleja y que opera en dos direcciones, como forma de comunicación política y como elemento de cohesión», ha explicado.

Como ejemplo ha explicado que «cuando las jornadas de lucha o las jornadas asamblearias se hacían demasiado largas y el desgaste empezaba a aparecer, nos hemos dado cuenta de que el hecho de compartir una broma, un chiste entre compañeras, se vuelve un acto político en sí mismo». A ese fenómeno lo han llamado «alegría de trinchera».

Fuente: Naiz

marzo 31, 2026

Mujeres invisibles en los campos: el paradigma de las inmigrantes temporeras en España




La agricultura española se sustenta en gran medida en el trabajo estacional. Detrás de los frutos que llegan a las mesas se esconde la realidad de miles de mujeres migrantes temporeras que enfrentan una compleja red de desigualdades en su salud y condiciones laborales.

Un trabajo feminizado y segregado

La segregación de tareas por sexo es una realidad palpable en el campo español. Mientras los hombres se dedican a labores mecanizadas o de mayor carga física, las mujeres se concentran en la recolección y el manipulado.

Esta división no es neutral: ellas se enfrentan a riesgos laborales específicos derivados de la repetición de movimientos y posturas forzadas y agravados por la falta de equipos de protección individual (EPI) que se adapten a su fisonomía.

Además, la contratación en origen, ejemplificada por el programa GECCO del Gobierno español, crea una fuerte dependencia de intermediarios y de los empleadores, acentuando la precariedad y vulnerabilidad de mujeres migrantes en la agricultura.

Este modelo de migración circular, aplicado mayoritariamente a mujeres para la cosecha de frutos rojos, ha sido objeto de críticas por sus condiciones de vulnerabilidad.
Más allá del campo: vivienda y acoso

Las desigualdades no terminan en la jornada laboral. El alojamiento, provisto por el empleador, se convierte en un espacio de control social donde las mujeres están expuestas al acoso sexual y otras formas de violencia de género. A diferencia de los hombres, que suelen habitar en asentamientos informales de extrema precariedad pero con mayor autonomía, las mujeres afrontan una “liminalidad íntima” donde su vida privada queda supeditada al entorno laboral.

A pesar de que el Convenio 190 de la Organizacíón Internacional del Trabajo (OIT) sobre la violencia y el acoso entró en vigor en España en 2023, su implementación en el sector agrario sigue siendo insuficiente. La falta de protocolos efectivos y canales de denuncia protegidos deja a muchas trabajadoras en una situación de desprotección frente a abusos.
El derecho teórico a la salud

España reconoce legalmente el acceso universal al Sistema Nacional de Salud, pero la realidad para las temporeras migrantes es muy distinta. Las barreras idiomáticas, la falta de mediación cultural y el desconocimiento de sus derechos dificultan el acceso a servicios básicos, especialmente en lo que se refiere a salud sexual y reproductiva.

Mientras los hombres hacen frente a obstáculos relacionados con la irregularidad documental o el temor a represalias, las mujeres suman barreras estructurales en la atención ginecológica y el seguimiento del embarazo.

La ausencia de dispositivos de salud sensibles al género en las zonas de campaña agrava esta brecha asistencial.
Discriminación en la selección: el estatus familiar

Un hallazgo particularmente preocupante es la discriminación en los procesos de selección en origen. Se han documentado prácticas que priorizan a mujeres con hijos menores y un estado civil específico, bajo la supuesta finalidad de “garantizar el retorno”. La exigencia del Libro de Familia para acceder a un empleo es discriminatoria por sexo y situación familiar, y vulnera la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva y la Ley 15/2022 integral para la igualdad de trato, además de las directivas europeas y el Convenio 111 de la OIT sobre la discriminación.

Esta selección condicionada refuerza la segregación laboral y la dependencia, limitando la capacidad de las mujeres para denunciar abusos por miedo a no ser contratadas en futuras campañas.
Hacia una acción coordinada

La situación de las temporeras no es un efecto colateral, sino el resultado de un modelo que prioriza la eficiencia económica sobre los derechos humanos. Es urgente implementar políticas públicas efectivas entre las que destacan:Salud: implementar equipos móviles con mediación intercultural y atención específica en salud sexual y reproductiva, como se propone en distintos documentos.
Vivienda: desvincular el alojamiento del contrato de trabajo para garantizar la autonomía y seguridad de las trabajadoras y la Directiva (UE) 2024/1760.
Gobernanza: aplicar la Directiva (UE) 2024/1760 en las cadenas de suministro y asegurar la transparencia retributiva, conforme a la Directiva (UE) 2023/970 y al Real Decreto 902/2020.

Visibilizar esta doble carga es el primer paso para garantizar que los derechos laborales y de salud sean una realidad para todas las personas que sostienen nuestra agricultura.

Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.
Sobre las autoras y los autores

Blanca Obón Azuara, Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y en Medicina Intensiva, Departamento de Sanidad de Aragón; Carmen Vives Cases, Catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública. Directora de la Unidad de Igualdad. Universidad de Alicante, Universidad de Alicante; Christian Gil-Borrelli, Physician, Preventive Medicine and Public Health Specialist, Osakidetza – Servicio Vasco de Salud; Daniel La Parra Casado, Catedrático de Universidad. Sociología., Universidad de Alicante; Erica Briones-Vozmediano, Profesora Agregada en Ciencias de la Salud, Universitat de Lleida; Isabel Gutiérrez Cía, Servicio de Medicina Intensiva Hospital Clínico Universitario «Lozano Blesa» de Zaragoza. SALUD, Aragón, Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud y María del Mar Jiménez Lasserrotte, Profesora Ayudante Doctor. Departamento de Enfermería, Fisioterapia y Medicina. Facultad Ciencias de la Salud, Universidad de Almería

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Ir al artículo original.

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in