noviembre 29, 2022

Por qué el velo de las mujeres está en el centro del proyecto de los islamistas


En el Magreb, durante el año 2021, se organizaron ceremonias en las que se animaba a las adolescentes y a las estudiantes a ponerse el velo. En Túnez y Argelia se premió a las chicas que comenzaron a llevar el velo en un ambiente festivo.

También se ha creado recientemente una campaña prohiyab en el Consejo de Europa por parte de organizaciones europeas de la Hermandad (Hermanos Musulmanes).

Todos estos acontecimientos parecen atestiguar un resurgimiento del activismo islamista que utiliza el velo como punta de lanza. En efecto, el velo de las mujeres está en la base de la ideología islamista que se desarrolló tras el nacimiento, en 1928 en Egipto, de la asociación de los Hermanos Musulmanes basada en la reivindicación de la creación de un Estado islámicobasado en la ley islámica (sharía).

Para no caer en la trampa de la retórica islamista, de equiparar cualquier crítica al velo con la islamofobia, parece útil realizar una aproximación histórica al fenómeno del velo, en contextos musulmanes y en otros lugares, para comprender su complejidad.

Los primeros grupos feministas árabes antivelo

Las primeras asociaciones feministas árabes y magrebíes, que aparecieron durante los años 20 y 30 en un contexto de colonización, se comprometieron con el acceso de las mujeres a la educación y a las funciones sociales y políticas, al tiempo que se implicaban sistemáticamente en la lucha anticolonial.

También se opusieron firmemente al velo de las mujeres –velo social desprovisto de connotaciones religiosas, como el haik y el safsari en el Magreb, que llevan indistintamente las mujeres musulmanas, cristianas y judías en contextos islámicos– porque entienden la problemática del lugar que ocupa el cuerpo de las mujeres en el espacio público.

Leyla Belkaïd, Voiles, Ed. Vestipolis, 2009.

Deciden entablar una relación de igualdad con los hombres, que no están sujetos a las mismas restricciones de vestimenta. Al igual que el espectacular destape de la feminista egipcia Huda Sharawi en 1923, al que siguió una ola de destapes, estas pioneras transgredieron las normas patriarcales al comprometerse públicamente sin sus velos, como la tunecina Bchira Ben Mrad y la marroquí Malika Al Fassi, que crearon los primeros movimientos de mujeres durante la década de 1930.

Leyla Belkaïd, Voiles, Ed. Vestipolis, 2009.

Un nuevo tipo de discurso sobre el velo, el hiyab, basado en argumentos religiosos, apareció a finales de la década de 1920 en el Islam político conservador y emergente. Sin embargo, tuvo un impacto limitado en la población y fue llevado principalmente por las primeras mujeres islamistas, como la egipcia Zaynab al-Ghazali, que creó la Asociación de Mujeres Musulmanas, el ala femenina de los Hermanos Musulmanes, en 1936.

Como reacción a este deseo conservador de controlar religiosamente el cuerpo de las mujeres, las feministas se posicionaron valientemente. Entre ellas se encontraba la drusa libanesa Nazîra Zayn al-Dîn, que dio muestras de una audacia intelectual subversiva, en línea con los teólogos reformistas, al publicar en 1928 el libro Velo y desvelo (Al-Sufûr wa-l-hijâb), que deconstruía teológicamente el postulado del velo obligatorio y provocó fructíferos debates sociales entre feministas y autoridades religiosas durante veinte años.

En la época de la independencia, el abandono gradual y generalizado del velo social tradicional se convirtió en algo habitual en las sociedades influidas por el panarabismo de izquierdas –proyecto político que abogaba por la unidad del mundo árabe encarnado por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser–, donde muchas mujeres con la cabeza descubierta ocuparon el espacio público hasta la década de 1980, como muestran numerosos archivos.

Septiembre de 1970: cientos de mujeres marchan en El Cairo en homenaje a Gamal Nasser, que murió el día 28 de un ataque al corazón. AFP

La visibilidad política de las corrientes islamistas

Fue a partir de los años 80 cuando el éxito del islamismo (islam político) y de la reislamización (islamización de la moral), tras el fracaso del panarabismo basado en la modernización pero sin democratización, vino acompañado de un velo masivo para las mujeres. A partir de entonces, el uso del nuevo velo (hiyab) garantizó “la visibilidad política de las corrientes islamistas”.

A lo largo de veinte años, los actores islamistas y de reislamización se propusieron controlar el cuerpo –asimilado a una desnudez que hay que ocultar– de una gran parte de la población femenina difundiendo a gran escala y de forma recurrente el postulado del velo obligatorio asociando “la mujer con velo” con “la buena musulmana”, a través de asociaciones, mezquitas, canales por satélite y redes sociales.

Como Youssef Al-Qaradawi, miembro destacado de los Hermanos Musulmanes, que ha contribuido a la reislamización de la “masa ortodoxa” presentando un programa religioso en el canal Al-Jazeera seguido por varios millones de arabófonos, que propugna explícitamente el velo masivo de las mujeres musulmanas.
En este vídeo, el jeque Qaradawi explica la obligatoriedad del hiyab.

A partir de la década de 1980, las mujeres que no llevan velo son objeto de una descalificación islamista generalizada y trivializada, dentro de las sociedades musulmanas y en otros lugares, que las equipara a las mutabarijât –un concepto coránico que se refiere a las mujeres paganas preislámicas de “moral relajada”–, lo que da lugar a que se les ponga el velo tanto a las activistas reislamizadas como a las mujeres “normales”.

Nuestra investigación de campo, entre 2006 y 2011, sobre los discursos de influyentes actores de Hermanos Musulmanes y salafistas en Europa y el mundo árabe, muestra que el fenómeno del velo masivo de niñas y mujeres está directamente relacionado con el activismo de islamistas y reislamizadores en contextos musulmanes y en otros lugares.

En efecto, el velo forma parte del proyecto social islamista –cuyo modelo de sociedad es la mítica época de Medina del siglo VII– basado en una moral sexual patriarcal, una asignación de las mujeres al espacio privado –como esposas y madres– con un acceso al espacio público condicionado por el uso del velo, y la reivindicación de la primacía de la ley islámica (la sharía), que legaliza y santifica la inferioridad de las mujeres.

Siguiendo el ejemplo de Jomeini, que obligó a las mujeres a llevar el chador nada más tomar posesión en 1979, los talibanes, que llegaron al poder en Afganistán en agosto de 2021, impusieron el velo y sustituyeron el Ministerio de Asuntos de la Mujer por el Ministerio de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio.

En Egipto, la patria del islamismo, la reislamización desde abajo –el activismo islamista destinado a islamizar la moral a través de las asociaciones y las universidades en particular– se traduce en la generalización del velo: cerca del 90 % de las mujeres llevan velo.
Protesta de mujeres egipcias, 2011.

El argumento de la autoridad religiosa sobre la obligatoriedad del velo, utilizado por todos los actores islamistas y de reislamización, se basa en dos versículos del Corán –que se refieren a la vestimenta de las mujeres– que, sin embargo, no estipulan que se deba cubrir la cabeza. Además, en la exégesis coránica medieval, el velo constituye un signo de distinción social entre las mujeres libres, que están obligadas a llevarlo, y las esclavas, que se ven obligadas a quitárselo, como atestiguan las fuentes escritas citadas a continuación.
El velo: distinción social entre mujeres libres y esclavas

El corpus coránico contiene 6 236 versículos, de los cuales solo dos se refieren a la vestimenta femenina y no mencionan que se deba cubrir la cabeza, a saber:


“Profeta, di a tus esposas, a tus hijas, a las mujeres de los creyentes que se pongan sus mantos (jalabîbihinna), como forma segura de ser reconocidas y de escapar a toda ofensa. Dios es todopoderoso, misericordioso”. (33 : 59)

Y di a las mujeres creyentes que bajen la mirada, que guarden su castidad y que no muestren sus galas más que en apariencia, y que se pongan sus velos (khumurihinna) sobre sus pechos. (24 : 31)

En cuanto al versículo 59 de la sura 33, todos los exégetas medievales, como el famoso comentarista At-Tabari (m. 923), le atribuyen exclusivamente una función de distinción social entre las mujeres libres, a las que se les pide que lleven un manto, y las esclavas, a las que se les ordena que se lo quiten y de las que se dice que, por desgracia, pueden ser agredidas sexualmente.


“Llevar el manto muestra a los hombres que no son esclavas, lo que evitaría que se vieran perjudicadas por opiniones o la exposición a una lujuria malsana. (At-Tabari, m. 923) Ibn Jarir Al Tabary (224-310/839-923)

Además, la gran mayoría de las mujeres con velo, convencidas de que se someten a un mandato religioso coránico, ignoran –al igual que las feministas postcoloniales que defienden el derecho de las mujeres a llevar el velo– la función discriminatoria inicial del velo de las mujeres libres respecto a las esclavas, que sin embargo está presente en las fuentes escriturales medievales. De hecho, estas últimas incluyen relatos de violencia contra las esclavas que se atrevieron a llevar el velo de las mujeres libres por parte del segundo califa del Islam y compañero del Profeta Umar Ibn Khattab (m. 644).


Ibn Taymiyya (m. 1328) dijo: "El velo es propio de las mujeres libres pero no de las esclavas. La práctica de los creyentes en la época del Profeta y de los califas era que las mujeres libres llevaban velo mientras que las esclavas permanecían descubiertas. Cuando ‘Umar ibn al-Jattab (que a Dios complazca) veía a una esclava con velo, la golpeaba y le decía: '¡Tonta, te vistes como las mujeres libres!’”.

Además, la postura de los actores del Islam ideológico, que asimilan el velo a un acto de fe, también se contradice con las fuentes religiosas. El imán Malik (m. 796), fundador de una de las cuatro escuelas jurídicas suníes, autoriza a la esclava musulmana a rezar sin velo.


“El Imam Malik dijo sobre la mujer sirviente que reza sin velo: ‘Esta es su vestimenta habitual’”.

La función de distinción social del velo entre mujeres libres y esclavas, descrita explícitamente en las fuentes escriturales, es completamente ignorada por los actores islamistas y de reislamización a favor del velo religiosamente obligatorio porque saben muy bien que, en la lógica de la sharia, la ausencia de elementos de aplicación (en este caso, la abolición de la esclavitud) daría lugar a la desaparición de esa práctica.
Punta de lanza

En su proyecto social, los actores islamistas y de reislamización utilizan el velo como punta de lanza para controlar el cuerpo de las mujeres, por un lado, y para hacer visible el Islam en el espacio público, donde solo las mujeres deben llevarlo.

Más allá de que respetemos la libertad individual de las mujeres con velo, que a menudo están motivadas por convicciones religiosas sinceras, nos parece importante destacar el patriarcado sacralizado de los gestores contemporáneos del Islam ortodoxo e ideológico. 

De hecho, estos últimos –aparte de los yihadistas– mantienen una relación de geometría variable con el corpus coránico, aceptando, por ejemplo, historiar los numerosos versículos explícitos sobre la esclavitud (cf. en particular el versículo 71 de la sura 16), el combate armado, la yihad (cf. en particular, los versos 5 y 29 de la sura 9), pero se niegan categóricamente a discutir el estatus del velo, cuyos versos son más que discutibles, mientras que sacralizan y absolutizan los versos relativos a la autoridad marital (verso 34 de la sura 4), la poligamia (verso 3 de la sura 4) y la desigualdad en la herencia (verso 11 de la sura 4) con el fin de mantener los privilegios masculinos.

Por último, en las sociedades de mayoría musulmana afectadas por el islamismo y la reislamización, hay feministas que se posicionan explícitamente y públicamente sobre esta limitación de la vestimenta que afecta exclusivamente a las mujeres, como es el caso de la Asociación Tunecina de Mujeres Democráticas, que declara: 


“Oponerse al velo no es rechazar a las mujeres que lo llevan, sino rechazar el velo como horizonte político de las mujeres”.


Enseignante-chercheure, Université de Genève
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Fuente: The Conversation

La violencia de género sindical atenta contra la seguridad y la salud de las mujeres

En un escenario de violencia de género, ha cobrado especial importancia la que se ejerce en política sindical, lo que atenta contra la seguridad y la salud de las mujeres trabajadoras simplemente por su condición de serlo.


En un escenario de violencia de género, ha cobrado especial importancia la que se ejerce en política sindical, lo que atenta contra la seguridad y la salud de las mujeres trabajadoras simplemente por su condición de serlo.

En el marco del Conversatorio, “La violencia contra las mujeres. Fenómeno social desde una mirada sindical y de género”, especialistas abordaron el tema de la violencia contra las mujeres, la cual no sólo se registra en los ámbitos del hogar y las calles, sino que es un fenómeno que se reproduce en los centros laborales y en los sindicatos, ante lo que se hace urgente transparentar y atender esta realidad tan importante.

La democracia está incompleta si las mujeres no ejercen ni participan en la democracia sindical, aseguró Aleida Hernández, investigadora de la UNAM, quien dio a conocer cifras relevantes sobre el tema. De acuerdo con la OIT, hay una desproporción entre el número de mujeres que ocupan algún cargo de dirección sindical y el número de afiliadas.

Por su parte, según la Cepal, hay una tasa de representación en los órganos sindicales del 28% en el mundo, y de 30% en Latinoamérica, mientras en puestos más altos de dirección sindical es casi inexistente. Estadísticas de la Confederación Europea de Sindicatos, indican que sólo 4 de 43 presidentes de Confederaciones son mujeres, mientras en México, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la cifra es de 8 de cada 100, lo que significa que solo el 8.6% de las organizaciones gremiales que cuenta con participación de mujeres trabajadores a ese nivel.

Otras cifras señalan que las mujeres tienen presencia en 275 secretarías generales de sindicatos, 39 Federaciones y una confederación. La elección de mujeres ha variado, pasando de 3 mujeres electas en 2010 a 27 en 2018; mientras que en 2019 sumaron 35.

La mayor participación de mujeres se registra en los sectores servicios, educación, industria y textil, principalmente.

Una muestra clara de que el mundo sindical es un espacio “hipermasculinizado”, es el hecho de que los hombres encabezan 2,981 sindicatos; 493 federaciones y 46 confederaciones.

Erradicar la violencia contra las mujeres, es un desafío para la democracia en México, aseguró. Ninguna mujer que decida representar los intereses de la clase trabajadora debe tener obstáculos para ejercer sus derechos políticos. Si bien muchas feministas han estudiado el marco jurídico del tema, el problema no es un tema legal, sino de estructuras y cultura patriarcal y de un no a la discriminación.

En el conversatorio organizado por la Red Mexicana de Sindicalistas se presentó el documento, “La violencia política de género en los sindicatos. Desafíos para la democracia en México”, el primero en su género que permite visibilizar lo que sucede en los sindicatos y abonar en el estudio de esta situación, además de sentar las bases para la formación política de las mujeres sindicalistas, así lo expresó la autora, Claudia Domínguez Hernández, quien destacó la importancia de la ratificación del Convenio 190, lo cual abre la puerta a las mujeres para hacer valer sus derechos como trabajadoras y sindicalistas. Aseguró que no se podrá lograr la igualdad sustantiva si no se combate la violencia contra las mujeres.

En su oportunidad, Rosana Guevara Ramos, SITUAM, expuso su caso de violencia como secretaria general de un sindicato frente al SITUAM. Señaló que la forma de enfrentar la violencia contra las mujeres en los sindicatos sería haciendo una lectura sociológica, cuestionar la normalización, tomar acciones contundentes, protegerse y ser precavidas, pero resistir, compartir la experiencia y acciones con otras mujeres.

Por su parte, Isabel Lucía Rubio Rufino, destacó que una de las principales aportaciones del Convenio 190, es generar mecanismos eficaces de acceso a la justicia en casos de violencia laboral. Agregó que ahora estamos ante un panorama legislativo neutral que no discrimina a las mujeres desde la ley. Se refirió a las prestaciones de licencias de maternidad y paternidad, las cuales no han sido repartidas de manera igualitaria.

Fuente: Mural de Género

noviembre 28, 2022

Tatiana Días, The Intercept: “El aborto se usó como una agenda moral en la campaña electoral de Brasil”


Ilustración: Pri Barbosa

Aunque la campaña del electo presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue dirigida a los derechos de las mujeres, la lucha por el derecho al aborto fue un tema tabú. Conversamos con Tatiana Dias, cronista de The Intercept, medio que junto a Catarinas acompañó la historia de una niña a quien el Estado intentó obstaculizar su derecho a vivir.

El pasado 30 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva fue electo presidente de Brasil en segunda vuelta. Con un resultado ajustado pero con la certeza de haberle puesto fin al ciclo de la derecha en el ejecutivo, la expectativa de los pueblos en ese país es recuperarse de las consecuencias del régimen de terror institucional y desgobierno neoliberal de Jair Bolsonaro.

Aunque la campaña de Lula fue dirigida a los derechos de las mujeres la lucha por el derecho al aborto legal fue un tema tabú. Conversamos con Tatiana Dias, una de las cronistas de The Intercept, medio que junto al portal Catarinas difundió pruebas y acompañó la historia de una niña de 11 de años a quien, a pesar de contar con el derecho al aborto por causal de violación, la justicia brasileña intentó obstaculizar e impedir la interrupción de la gestación.

*

¿Cómo fue el proceso para la publicación que contó la historia de la niña?

Fue un proceso que siguió todos nuestros estándares de publicación que implica, al menos dos ediciones, lectura jurídica y verificación externa hecha por periodistas. La particularidad es que esta vez todo fue hecho muy rápidamente. A partir del momento que nos enteramos de esta historia que llegó por medio de la periodista Paula Guimãres del portal Catarinas, un sitio especializado en periodismo de género de Santa Catarina, vimos que era una historia muy grande y urgente. Rápidamente nos pusimos a trabajar en ella, tuvimos que comprender todas las etapas del proceso, hicimos un trabajo intenso en ver los videos de las audiencias, seleccionar material para publicar el video. A la par, conversamos con diferentes especialistas porque sabíamos que era un texto que no podía tener ningún juicio de valor ni de opinión, porque los hechos hablaban por sí mismos. Sin embargo, teníamos que entender lo que estaba en juego, qué dice la ley de Brasil, que decían la jueza y la fiscalía que estaban alegando para intentar impedir que la niña ejerza su derecho. Conseguimos muchos especialistas que respaldaron el reportaje y que la situación era absolutamente legal.

La niña de 11 años que estaba siendo inducida a tener un bebé fruto de un abuso sexual tenía derecho al aborto legal. El embarazo fue producto de un estupro, entonces no existe ningún tipo de consentimiento. Incluso tendrían que haberle concedido el derecho antes, cuando lo solicitó al servicio de salud, lo que infelizmente no ocurrió. Cuando nos enteramos de esta historia la niña estaba en un hogar queriendo volver a su casa con su madre y se lo estaban impidiendo porque la justicia dijo que si salía del hogar corría riesgos de hacerse un aborto, un procedimiento al que tenía derecho. 

Entonces designamos un equipo, este es un medio pequeño, y con Catarinas dedicamos toda nuestra atención y energías para el caso. Trabajamos muy intensamente durante diez días y finalmente publicamos. En Brasil, la repercusión fue muy buena; toda la semana se habló de este tema. Repercutió en los principales periódicos, incluso en varios medios internacionales como El País, Washington Post, en Holanda.

¿Cuál fue su repercusión?

Inmediatamente tuvo algunos impactos, se abrió una causa para investigar la conducta de la jueza y de la Fiscalía; el Colegio de Abogados de Santa Catarina ofreció ayuda para la familia, el Ministerio Público Federal envió una recomendación al hospital para que el hospital realice el procedimiento. Y al final de esa semana, la niña finalmente accedió al procedimiento y a su derecho. Todo esto sucedió en una semana, por lo que fue un proceso extremadamente intenso, pero al mismo tiempo muy gratificante al ver los impactos inmediatos posteriores después del trabajo.

Supimos que recientemente recibieron intimidaciones a partir de la publicación. ¿Qué sucedió y en qué situación se encuentran actualmente?

Sabíamos que este artículo iba a tener una gran repercusión, y sabemos que el aborto es un tema muy delicado en Brasil, en un país que estuvo y aún está en un gobierno de extrema derecha extremadamente conservador. Así que sabíamos que habría algunas repercusiones en la semana siguiente. Luego de la semana en la que se publicó, comenzaron las manifestaciones y algunas personas nos acusaban de haber omitido información sobre el presunto autor de la violación, considerando que el caso no estaba ni siquiera en investigación. Todavía hay muchos influencers y políticos de extrema derecha que comenzaron a manifestarse diciendo que éramos parte de un esquema abortista y feminista. El jueves por la noche, el presidente Jair Bolsonaro tuiteó sobre el caso, no mencionó a The Intercept directamente, pero dijo que personas de los medios de comunicación provocaron el asesinato de un bebé de 7 meses y ahí comenzó una ola de ataques en línea que se fueron acrecentando.

Unas semanas después, nos enteramos por los medios de comunicación que el Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos pidió al Ministerio Público que nos investigue a nosotras, a los médicos responsables del procedimiento y a los medios de comunicación encargados de dar a conocer la historia, porque presuntamente el proceso estaba bajo secreto judicial. Recibimos material de una fuente anónima, se trabajó en el material para preservar completamente la identidad de la niña y su familia.

¿Existe una denuncia en curso?

Decidieron abrir esta investigación, pero no sabemos cómo porque no fuimos notificadas formalmente, nos enteramos por los medios. En el mes de julio, una diputada conservadora del Estado de Santa Catarina, pidió la apertura de una Comisión Parlamentaria para investigar la conducta de los médicos y de las periodistas responsables por publicar la nota. Esa comisión comenzó hace dos semanas, no sabemos el contenido de esas reuniones porque está todo en secreto, pero en entrevistas y manifestaciones públicas dejaron claro que una de las intenciones de la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) es investigar al periodismo también. Lo cual es absolutamente absurdo porque no se cometió ningún delito al publicar un artículo con una historia como esta, especialmente con todos los cuidados que tomamos.

Además, la Constitución brasileña es garante del secreto de fuente. Entonces cualquier iniciativa de intentar presionarnos va en contra de la legislación y pone en riesgo el principio constitucional de la protección de la fuente y la libertad de prensa, porque entendemos que estos intentos de investigación son formas de amedrentar el periodismo. Es tan complejo que varias organizaciones ya se manifestaron y enviaron un pedido para que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se expida al respecto, así que estamos esperando alguna repercusión sobre eso. Estamos esperando, pero estamos completamente convencidas de que no cometimos ninguna ilegalidad y esas iniciativas son un intento de intimidación, de la libertad de prensa y de la causa feminista como un todo.

Todo esto ocurrió en el transcurso de este año, un año importante para la democracia en Brasil. Sin embargo, el derecho al aborto fue prácticamente un tabú durante la campaña electoral. ¿Cómo analizas este contexto y cuáles son sus expectativas con relación al triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva?

Todo esto sucedió durante un año electoral y justo antes de la campaña, así que mi evaluación personal, es que este tema se usó claramente como una agenda moral en la campaña electoral de Brasil. El aborto siempre es un tema tabú que el conservadurismo siempre usa este tema para tratar de sembrar un cierto pánico entre los conservadores al respecto y eso fue lo que pasó también. Recuerdo que cada vez que lo acusaban a Bolsonaro por alguna denuncia rápidamente cambiaba el tema del escándalo para comenzar a hablar sobre el aborto. Entonces era un negocio que claramente era usado como bandera electoral. Hasta la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), lamentablemente lograron empujar al CPI para después de las elecciones porque sin duda también se transformaría en una plataforma política.

Con el triunfo de Lula tendremos un contexto un poco más favorable, claro. Pero seguimos siendo un país absolutamente conservador. La legislatura Federal y también las legislaturas estatales son extremadamente conservadoras entonces, la izquierda, a pesar de haber logrado obtener muchos escaños en el Parlamento Federal sigue siendo un lugar muy conservador. Así que no tengo muchas expectativas de cambio o avance en este momento. Por supuesto, tendremos que ver cómo después de que Lula asuma cómo será, pero en este momento, creo que todavía es muy desfavorable para cualquier tipo de avance en ese sentido, incluso en la campaña cada vez que se hablaba de aborto o de derechos sexuales y reproductivos, rápidamente Lula, que es nuestro candidato de izquierda más progresista, decía “estoy totalmente en contra del aborto”. Entonces, es algo que aún no se puede discutir públicamente, es muy complicado. Pero, de todos modos, no sabemos cómo será el próximo año. Si bien seguiremos acompañando, estamos a la sombra de este conservadurismo que asoló a Brasil, así que hay que esperar. No creo que podamos avanzar en esta discusión en el corto plazo.

Por María Eugenia Waldhüter | 
Fuente: La Marcha

Rita Segato: “Elegimos una teoría por la dirección de la historia en la que queremos ir"



La destacada escritora, antropóloga y activista feminista argentina bajó el telón del VII Congreso Interoceánico de Estudios Latinoamericanos, que este año se desarrolló bajo la consigna “El lugar de la crítica en la cultura contemporánea”. Su Conferencia de Cierre, «Reorientar la historia hacia un horizonte más benigno: victorias y derrotas», dejó una síntesis de los principales ejes de su pensamiento.

Ante un Aula C- 8 repleta, la Dra. Adriana Arpini, integrante del Comité Académico del Congreso, presentó una reseña de la trayectoria de la invitada especial de la reunión científica, con quien compartió la Mesa Académica durante la conferencia.

“En sus trabajos, Rita Laura Segato desarrolla la noción de que las relaciones de género son un campo de poder, y que los crímenes sexuales deben considerarse como crímenes del poder, de la dominación y de la punición”, señaló Arpini. Y destacó que “desde 2018, es titular de la Cátedra Aníbal Quijano del Museo Reina Sofía de Madrid. En 2019, la Universidad Nacional de General San Martín creó la cátedra ‘Rita Segato de Pensamiento Incómodo’, que nuestra invitada especial dirige actualmente. Durante dos años consecutivos, en 2017 y 2018, la agencia de noticias española ESGLOBAL la incluyó entre los intelectuales iberoamericanos más influyentes”.

La Dra. Arpini también destacó algunas de las distinciones, premios y doctorados Honoris Causa con que se honró a la antropóloga en universidades del país y el extranjero, la distinción honorífica de más alta jerarquía que se otorga como reconocimiento a la excelencia y méritos sobresalientes. “Entre sus obras, escritas en español, y traducidas al inglés, francés, alemán portugués, italiano y griego, se destacan ‘Las estructuras elementales de la violencia’, ‘La nación y sus otros’, ‘La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez’, ‘Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres’, ‘La crítica de la colonialidad en ocho ensayos y una antropología por demanda’, ‘Santos y daimones, el politeísmo afrobrasileño y la tradición arquetipal’”.

Ausencias y gratificaciones

Rita Segato expresó en el comienzo de su disertación: “Este Congreso ha sido maravilloso. Me ha impresionado la calidad de las personas y de las ponencias que escuché, sus niveles de erudición y sistematicidad. Me ha dado infinito placer estar aquí, y me gustaría permanecer amiga de la gente que está presente. Sentí, sin embargo mucho la ausencia de un autor que, para mí, ha sido una luz, cuando me lo he encontrado, que es Aníbal Quijano”.

“Es importante conocer la genealogía de su pensamiento crítico de la colonialidad. Sus palabras resuenan en todas partes, pero vuelan sueltas y no hay un conocimiento pleno del contexto en que se generaron, del significado de ese vocabulario para el autor, lo cual es muy doloroso para quienes aprendimos de él y fuimos deudoras/es de su autoría”.

La tarea del intelectual

“A partir de que se cierra la Guerra Fría, la participación bipolar del mundo, Quijano deja de escribir libros y desarrolla trabajos que pone a circular y queda perdido en su laberinto, porque no codifica su propia obra, va pensando, caminando, largando cosas al mundo, algunas fueron traducidas. Al soltarse sus palabras ocurrió algo que a él le dolió muchísimo, casi que lo mató: la apropiación indebida de su vocabulario. La tarea de un intelectual, de alguien que tiene la vocación de pensar, es la donación de palabras: nombramos lo que quedó en sombras, lo que no fue nombrado. Muchos profesores/as creyeron, durante mucho tiempo, que su autoridad consistía en atravesar categorías y conceptos del norte hacia nuestros estudiantes. Nos faltó algo fundamental en la tarea del educador: autorizar, es decir generar autores, autoría. Autoridad, autorizar, autorización y autoría tienen la misma etimología. Un profesor no puede enseñar a sus estudiantes que las categorías y nombres vienen de otra parte y pasárselos para que los apunten. Eso no autoriza”.

La teoría y el arte de conversar

“Esta idea del autorizar me viene de las prácticas de pensar en conversación de Quijano. En Argentina y en América Latina en general, no hemos perdido el arte de conversar. En otros países, el conversar es improductivo, no está en el esquema de los valores de la productividad. Para nosotros es el goce de pensar en conversación, y ahí está la diferencia entre el paper y el ensayo. El paper es una acumulación de conocimiento colocada de acuerdo con un canon, un dogma que indica cómo debe colocarse allí. El ensayo es el resultado de conversaciones y es conversación, está convenciendo”.

“Todas las teorías son perfectas. Pero la verdadera elección de una teoría es conducida por el destino al cual nos lleva. No soy filósofa, ni historiadora, los antropólogos tenemos más libertad en el sentido en que vivimos de ‘chismes’. De lo que la gente nos dice, creamos modelos de interpretación. La elección de una teoría es porque un profesor influyente nos orienta sobre cómo debemos leer el mundo, pero ya, cuando nos independizamos, lo hacemos por el destino al que nos conduce. La palabra teoría tiene una dimensión de visión, incluye la idea de ver hacia el futuro. Hay dos tipos de teoría. Las que intentar percibir y mostrar dónde está el poder, cómo se comporta y cómo desmontarlo, y cómo lidiar con él, conforman un conjunto de teorías al cual yo adhiero y es el campo crítico. Y después están las teorías donde la palabra poder no se menciona y no trabajan para identificar la posición del poder, separándose bastante, del campo crítico. Elegimos la teoría por la dirección de la historia en la que queremos ir”.

“Muchas veces nos hacen creer que las humanidades son más débiles que las ciencias duras, técnicas, y es falso. Las disciplinas humanísticas son las más poderosas de todas, porque colocan los nombres, crean la grilla con la que organizamos la realidad. Eso tiene un poder extraordinario, y, por lo tanto define también la visión del futuro. Nombrar coloca luz en lo que no se ve. Por eso, los gobiernos dictatoriales lo primero que hacen es descabezar intelectuales, cerrar facultades que trabajan con la tarea del nombrar”.

La perspectiva orgánica de Quijano

“He pensado que es mi obligación aquí, hablar un poquito de Aníbal Quijano. Él no hizo alusión a su pensamiento como “Teoría”, nunca dijo “Teoría de la colonialidad del poder”. Siempre habló de “perspectiva” de una manera de ver la realidad, la historia, la sociedad. Desde acá, miro desde un lugar situada en ese lugar, pero no solo hacia/para ese lugar, sino hacia/para el mundo. A esa perspectiva, no la llamo sistema de pensamiento, no la clasifico como sistemática, sino que es orgánica, porque es totalmente viva. Cualquier persona puede insertarse allí y puede pensar otras cosas a partir de lo que él formuló. No es una trampa teórica en la cual uno pone el pie y no sale más. Es algo que lo impulsa a uno a pensar y agregarle cosas, como ocurrió, en mi caso, con los conceptos de género y raza. La perspectiva orgánica se mueve todo el tiempo”.

“Se produce el fin de la Guerra fría y Quijano se libera de las lealtades a las categorías características del período anterior y a algunas personas, esas lealtades, las secuestran hasta hoy, e impiden pensar con absoluta libertad. No se trata de salir del campo del pensamiento crítico, pero sí de ver los errores cometidos, porque si no vamos a andar en círculos para siempre. Hay que pensar con libertad y no sentirse esclavizado por la lealtad. Ahí surge ese Quijano que conocemos, que logra ese impacto definitivo en el pensamiento, porque va a decir que en el centro de la desigualdad del mundo no está la clase, sino la raza”.

Atahualpa Yupanqui y los “pieds noirs”

“No es que no haya clases, sino que en centro de la jerarquía del mundo, de la jerarquización de las sociedades, de los continentes, de los paisajes, está la raza. Y la raza racializa los cuerpos, los saberes, los productos y también los paisajes que habitamos. Nosotros estamos racializados por el continente que nos habita, por los paisajes que nos habitan, y somos, como dice Atahualpa Yupanqui, “tierra que anda”, o sea partículas de un paisaje que camina (Quijano conocía todo el repertorio de Atahualpa). Somos, como dirían los franceses, pieds noirs, o sea los franceses que volvieron de Argelia, y, aunque hubieran nacido en París, no eran más franceses, eran “pieds noirs” o pies negros, porque tenían, en el talón de sus pies, pegada la tierra del paisaje africano, el color de la tierra que habían pisado como administradores coloniales. Eso es la racialización. Por eso, en Brasil, algunas personas que viajan en avión dicen “Qué raro…yo subí en Brasil blanco y bajé en Argentina negro”. La raza es una atribución. En nuestro país la raza no está nombrada, ni vista siquiera. No nos gusta nombrar esa palabra. Sin embargo, aquellas personas que entran a un supermercado o un shopping y se sienten perseguidas por la mirada del vigilador, saben que la raza existe”.

Raza y saberes

“Eurocentrismo es otro nombre para la racialización: la de los saberes. Es otra manera de hablar de la raza: El prestigio del saber blanco. No significa, desde esta perspectiva, la defensa del desprecio por los saberes del blanco, sino comprender que existe una desigualdad estructural entre lo que ofrecen los saberes blancos y no blancos. Quien escriba y se llame John Smith ya tiene un prestigio adquirido, esto es un capital geopolítico: el de los autores del norte, a diferencia de nosotros, de quienes no se espera que seamos teóricos. La colonialidad del saber indica que alguien que piensa o exhibe categorías, que son citables, vive en EEUU, en Europa o murió”.

“Quijano no fue un pensador fundamentalista, por eso no habla de descolonizar, porque la historia no puede ser rebobinada, no hay la idea de un origen que hay que recuperar. Hay una especie de reconstitución epistémica. La clave es abrir las compuertas para que una memoria, que fue rasurada, fluya hacia el presente. Nunca se suspende la idea de la historia. Es una manera de él de huir de los culturalismos. Él habla de una colonialidad permanente. Vivo en Tilcara a 8 kilómetros de un cerro de uranio. Uno se da cuenta de que está ahí, expuesto a una conquista, a una conquistualidad permanente”.

Las cuatro teorías

“Solo cuatro teorías atravesaron la frontera desde el sur al norte, porque la frontera del norte al sur, está vigilada, o estuvo vigilada por mucho tiempo. Nuestras categorías, las que podemos autorizarnos a formular sobre el mundo, tienen una aduana que impide contrabandear las ideas y las palabras de este lado del mundo hacia el norte y no es por atraso, sino justamente por el poder de las palabras. No es fácil atravesar esa línea de detención del flujo de pensamiento desde el sur hacia el norte. Las que lo lograron fueron la Teología de la Liberación, la Pedagogía del Oprimido, la Teoría de la Marginalidad que fractura la Teoría de la Dependencia y, más recientemente, la Perspectiva de la Colonialidad del Poder. Estos pensamientos consiguieron que sus palabras sonaran y resonaran”.

Narrar el descubrimiento: Nace un mito

“Quijano, cuando habla de la conquista, se refiere a ‘reoriginalización del tiempo de la realidad’. Se trata de una nueva grilla. Cuando narramos el descubrimiento, no podemos escapar de esa palabra, porque lo que se descubre es el ‘descubrir’ como valor. Ese valor es una novedad. Dice Quijano que en el mundo europeo la validación de los descubrimientos científicos o las innovaciones técnicas venía del pasado sagrado y de las autoridades que permitían o no ese descubrimiento. Cuando esos barquitos vinieron del lado de allá para el lado de acá, no desde España a América, porque esas dos realidades no existían antes de ese momento, lo que aconteció fue que la fuente de legitimación se mudó del pasado al presente, o sea que hubo una mudanza de la fuente de valor desde el paso sagrado hacia lo desconocido. Sin eso, la idea de modernidad no pudo existir, porque esta tiene como valor supremo la dirección hacia el futuro, hacia la novedad. Por eso no podemos hablar de modernidad/colonialidad, sino de colonialidad/modernidad, porque la colonización es un presupuesto indispensable para que la modernidad ocurra”.

“Immanuel Wallerstein acoge la torsión introducida por la propuesta de Quijano a su modelo, al considerar la colonialidad y la invención de raza como precondición indispen­sable para comprender el orden mundial moderno. Esa es una de las diferencias más notables entre la Perspectiva de la Colonialidad y la de los Estudios Postcoloniales”

“Se creó el mito del descubrimiento. Esta grilla con que lo narramos es un mito. ‘España descubrió América’ es una compactación y una formatación mitológica que no nos permite verlo de ninguna otra manera. Y es un mito dirigido al futuro que nos impide ver cómo fueron los hechos históricos realmente. Se trata de la mitificación y mistificación de lo que ocurrió en ese momento histórico. Es el mito con que lo narramos”.

El patriarcado como orden político

“Mi perspectiva, respecto del género, se acerca a la de Abdullah «Apo» Öcalan, que es un pensador kurdo, la persona viva detenida, presa, durante más tiempo en la larga historia de la especie, en una isla, y no podemos saber si está vivo o muerto. Es feminista, a pesar de ser hombre. Él sitúa el origen del patriarcado en el fin del neolítico, en que la mujer asume poder, por la agricultura, se convierte en motor de la sedentarización y a partir de allí el género ocurre tal como lo conocemos hoy, como un orden, no como una costumbre, religión o moral. Eso es mentira. El patriarcado es un orden político. Por eso, el pensamiento feminista es un pensamiento crítico, porque es contrario a un sistema”.

“Para algunas teóricas sobre género, como la filósofa María Lugones, el patriarcado fue una introducción de la colonización británica en África. Ningún antropólogo puede decir jamás que en el mundo tribal, apenas tocado por la colonización, no existía alguna desigualdad de género. La caza de iniciación masculina, daba al género un prestigio al varón frente a las mujeres, pero no en términos de poder, sino de un Patriarcado de Bajo Impacto. Muy diferente del patriarcado moderno, de Alto Impacto, feminicida, genocida. Tenía que haber una racionalidad moderna para que, en el mundo precolonial hubiera genocidio. Había guerras, pero eran distintas. No existía la fábrica de muerte que trajo la modernidad”.

Los vencidos: una naturaleza otra

“Con la conquista y colonización, según Quijano, se da la invención de la raza. Para él antes, no existía la raza, sino la xenofobia, la discriminación, la clara idea del otro, de pueblos otros, pero no en términos raciales. Raza, para Quijano, es la atribución de una naturaleza otra a los vencidos. Con el cruce con el cartesianismo ese vencido tuvo una biología otra. Allí empieza la movilidad social. La movilidad de la clase, es difícil, pero posible. Pero con relación a una naturaleza, es imposible. Queda anclado en ese organismo otro que es el sujeto racializado, que es el vencido, y por eso las razas son distintas. Es una atribución que a veces, se cancela, por ejemplo japoneses empresarios que hacen negocios en Sudáfrica son honorary whites, blancos honorarios. Existe un libro de Theodore Allen que se llama “La invención de la raza”, en la que afirma que la primera raza que existió fue Irlanda, la primera colonia. El irlandés es la primera figura racializada. Sin embargo, hoy son blancos. Eso tiene que ver con victorias y derrotas, con posiciones de supremacía y subordinación a través de la guerra”.

El ojo y la cantera

“La raza tiene 500 años, cuando se inventa la cosificación del mundo. Esto se vincula con la violación, el cuerpo cosa, y la idea de la apropiación de cosa. Es una práctica existente en todas las sociedades del mundo. Pero no con el mismo significado. Con la conquista, el mundo entero de este lado de acá, incomprensible para la mirada del ojo de quien viene, y toma las tierras y cuerpos, es cosificado. Hay una cosificación de la vida. Dentro de ese proceso, hoy somos cantera, sobre todo después de las deudas adquiridas, para todo ojo que viene. Esa canterización del mundo afecta los cuerpos también. Y ahí aparece la forma de la violación y de lo que llamo en varios textos, el ojo pornográfico, el ojo al cuerpo otro. El cuerpo reducido a cosa por el ojo perverso”.

El patriarcado y la plusvalía

“La plataforma del poder es el patriarcado, que se replica en todas las otras formas de dominación, de desigualdad y de extracción de plusvalía. La primera plusvalía es la extraída de la mujer por el hombre. El patriarcado tiene una historia más larga que la raza, pero me doy cuenta de que hay una transformación, una mutación de la manera de generizar, de atribución de supremacía de un género sobre otro, de patriarcalizar, como consecuencia de la racialización. Es fácil entender la violencia del hombre blanco sobre la mujer indígena o negra, pero es difícil comprender la violencia del hombre no blanco sobre la mujer no blanca. Eso ocurre como consecuencia de la conquista y colonialización. El hombre no blanco se vuelve violento, dominante de una forma en que nunca fue antes, aunque existiera un desnivel de prestigio. Las sociedades precoloniales no eran violadoras o femicidas. La raza es la plataforma, entonces, más importante de dominación en Brasil, EEUU y en Argentina, solo que no lo hablamos, no lo vemos, pero está muy presente. El género también se vuelve determinado por una naturaleza otra, cosa que antes no existía”.

“El libro de Gilberto Freyre, considerado un gran texto nacional, ‘Casa-grande y Senzala’, habla de una nación fundada por la violación de la mujer negra por el hombre blanco. Pero cómo explicar la violencia al interior de los pueblos, la del hombre no blanco hacia la mujer no blanca, ‘su’ mujer. Tengo la idea de que nosotros somos sociedades transicionales, que miran. Miramos hacia la blancura, hacia una modernidad blanca, hacia la dirección de aquellos que fueron quienes colonizaron nuestros paisajes. Solamente es porque existía un patriarcado precolonial, teoría de Lugones y quienes la siguen, es que la conquista fue posible. Porque quien aprende la mirada rapiñadora, cosificadora, del que viene y domina el territorio, es el hombre. La mujer no”.

La mujer: Guardiana de la Memoria

“En muchas sociedades de Brasil la mujer aprende la lengua portuguesa por regla del pueblo, mucho después que el varón, tiene prohibido aprender la lengua colonial, hasta ya adulta. La mujer es la guardiana de la memoria, de la continuidad del pueblo, que no es más que un vector de continuidades, no es un patrimonio de costumbres. Ningún pueblo ‘siempre fue así’. La idea de que existen pueblos de historia y de costumbres es racista, al extremo. Todos los pueblos están en el tiempo, abandonan y adquieren costumbres. La idea de cultura tal como se aprendió hizo mucho daño en este sentido. Un pueblo es un colectivo que se concibe viniendo de un pasado en común, aún con guerras, y procediendo hacia un futuro común. Un pueblo toma todas las decisiones necesarias para que las personas que forman parte de él puedan continuar como pasantes de una misma historia. Las sociedades transicionales tienen una brújula y un norte que se dirige a la blancura, a Europa, a la civilización imperial”.

Emasculación y adueñamiento

“El hombre, frente al hombre blanco, aprende su mirada sobre el mundo, a mirarlo como cosa, de una forma instrumental. Se emascula frente al patrón, frente al blanco, y restaura su posición masculina frente a los suyos. En la actualidad vemos un aumento de la violencia contra las mujeres, porque solamente les queda eso. No se debe a una supuesta independencia de la mujer, ni mayores salarios, ya que la macroeconomía sigue intacta, con las mujeres ganando menos, generalmente, que los hombres. No hay una transformación estructural tan fuerte. El asesino, el violador, el feminicida no mata por venganza, salvo, quizás, en una relación de pareja, pero el que sale a la calle y mata, viola, es por la emasculación, causada por el adueñamiento, la concentración extrema de capital en el mundo. Esto lo torna emasculado, disminuido, y solo le queda la violencia para recuperar su potencial. Estas sociedades transicionales son las más violentas en términos de género del mundo, las más feminicidas, por esa transicionalidad del mestizo, el criollo, que se dirige siempre hacia una blancura (posición de blancura en una estructura colonial, blancura simbólica) que jamás podrá obtener”.

La esfera pública: del Dualismo al Binarismo

“Quiero hablar también del pasaje del dualismo al binarismo. Las sociedades comunales de indígenas y africanas tienen una estructura dual, donde hay un espacio público y otro doméstico, y hay una jerarquía, aunque no necesariamente una de poder, sino de prestigio: las tareas en el espacio público, las de los hombres casa-afuera, como las llama el mundo negro de Ecuador (casa-adentro, las de la mujer). Hay una posición de jerarquía de las primeras, con respecto a las últimas”.

“Pero en el tránsito a la modernidad, ese mundo pasa de dual a binario. Dualidad y binarismo o binariedad no son estructuras idénticas. En la estructura dual, las dos realidades son completas, ontológicamente plenas, tienen su propia politicidad. No hay una esfera englobante, pública. Son dos espacios, cada uno tiene su forma de administrar la vida y su impacto en el destino colectivo. Con el tránsito a la modernidad, ese espacio doméstico se privatiza, se trasforma en íntimo, privado. Eso es trágico. La modernidad es mucho más peligrosa para nosotras por eso se producen leyes, constantemente, para compensar lo ya arrebatado. En ese mundo binario, aparece ese ‘sujeto universal y sus otredades’ del multiculturalismo, que cuando pensamos ese ‘sujeto universal’, tiene un cuerpo de hombre, propietario, letrado, blanco, pater familias, el dueño de la familia (no heterosexual, porque de su sexualidad no sabemos nada). Desaparece la oikonomía. Nosotras, con nuestro cuerpo, estamos vinculadas, arraigadas a ese espacio doméstico que se despolitizó. Cuando aparece el cuerpo de una mujer destrozado en una calle, pensamos “es un crimen sexual”, pero no es así, es un crimen de poder. Como estamos amarradas a la historia de una domesticidad, que se privatizó, se libidizó, se sexualizó y se transformó en completamente íntima, como si en el espacio doméstico no hubiera posibilidad de hacer un impacto en la vida colectiva, cosa que no se pierde en las sociedades comunales”.

“En nuestro mundo actual hay jirones de comunalidad en nuestras cocinas, que el individualismo no ha cooptado totalmente y controlado. El camino de la politicidad masculina captura todo lo que se pretende político, todo lo que aspira a tener un impacto en la vida colectiva. Todo lo que aspira a ser discurso político es atrapado por ese ágora que es el estado, la sociedad civil”.

La mujer y los discursos de odio

“Para hablar en público, la mujer debe cumplir ciertas reglas burocráticas de formalidad. Ese es el efecto de la salida de los modos femeninos de la vida pública. Una puede entrar a ella, pero tiene que perder los modos femeninos. Surgen esas ‘otredades’, llamadas identidades políticas o minorías. Craso error del movimiento feminista y de todos. Y tiene un impacto pésimo en el presente: el nacimiento de los defectivos. Los defectivos del sujeto universal, del político, del completo, son sus otredades. Nosotras somos un defectivo del hombre, el negro, un defectivo del blanco, la persona con discapacidad es un defectivo del cuerpo normal. La modernidad, entre sus muchos pecados, inventa la normalidad. No existe el/la normal”.

“Con el fin del mundo bipolar, surgió el campo crítico de inclusión sistémico, aparecieron las minorías, los derechos humanos, pero toda esa lucha no problematiza la riqueza, su origen, su función. La alarma roja se activa por lo que hacen nuestros antagonistas de proyecto histórico. En menos de diez años pusieron rebaños en las calles para luchar contra los proyectos de liberación de las mujeres. Hay encuestas, conozco una de Argentina, de la Universidad de Nacional de San Martín, en que el 75% de los discursos de odio está dirigido a la mujer. Y el 5% a las sexualidades disidentes. Es decir que un 80% de los discursos de odio van dirigidos a la sexualidad. Dicen que la postura provida es moral, porque ‘hay que defender la vida’. Es fácil refutar la idea de que se trata de una precaución moral: La vida del niño migrante, la del niño expuesto al maltrato, al hambre ¿no son vidas? ¿Solo les interesa la vida que está en la pancita de una mujer? Hay algo raro. Les dejo, entonces la pregunta: ¿Cuál es la relación entre la gran riqueza, entre los dueños del mundo, que están detrás de los discursos de odio de las teorías de la nueva derecha, y una mujer embarazada?”.

Fuente: Diario Digital Femenino

Sí a la Diversidad Familiar!
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