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marzo 26, 2026

Inteligencia artificial y género: cómo la IA puede ampliar la desigualdad laboral


La inteligencia artificial no decidirá por sí sola el futuro del trabajo. Lo harán las reglas que establezcamos y las prioridades que fijemos. Si la igualdad no forma parte del diseño, tampoco formará parte del resultado

La inteligencia artificial generativa ya está transformando el trabajo en todo el mundo. Pero lo está haciendo sobre mercados laborales que no son neutrales ni igualitarios. Y cuando una tecnología poderosa entra en un sistema desigual, rara vez corrige por sí sola las brechas existentes.

La IA no opera en el vacío. Se despliega en economías donde mujeres y hombres no tienen el mismo acceso a empleos, ingresos, estabilidad ni protección social. Sin una intervención deliberada, corre el riesgo de ampliar desigualdades que llevan décadas arraigadas.

Los datos lo confirman. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial los empleos dominados por mujeres tienen casi el doble de probabilidad de verse afectados por la IA generativa que los dominados por hombres: 29 % frente a 16 %. Entre los puestos con mayor exposición, la brecha es aún más pronunciada: 16 % frente al 3 %.

Las razones no son tecnológicas, sino estructurales. Las mujeres siguen concentradas en puestos administrativos y de oficina —auxiliares de nómina, recepcionistas, personal contable— donde predominan tareas rutinarias, predecibles y codificables. Son precisamente esas tareas las que la automatización puede asumir con mayor facilidad.

Los hombres, en cambio, están sobrerrepresentados en construcción, manufactura y oficios manuales. Son actividades físicas, variables y menos estandarizadas, mucho más difíciles de sustituir con sistemas automatizados. Un chatbot puede redactar una carta en segundos; no puede reparar una turbina.

Incluso dentro de las mismas ocupaciones persisten diferencias. Las mujeres tienden a concentrarse en tareas rutinarias y posiciones de menor jerarquía, mientras que los hombres ocupan con mayor frecuencia funciones analíticas, de supervisión o toma de decisiones. Estos roles tienden a complementarse con la tecnología más que a ser reemplazados por ella.

Nada de esto es casual. Responde a discriminaciones históricas, normas sociales persistentes, una distribución desigual del trabajo de cuidados y políticas económicas que condicionan quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones. El resultado es claro: ante el cambio tecnológico, las mujeres parten de una posición de mayor vulnerabilidad.

La tendencia es global. En el 88 % de los países analizados por la OIT, las mujeres están más expuestas a la IA generativa que los hombres. En economías como Suiza, Reino Unido o Filipinas, más del 40 % del empleo femenino se encuentra en ocupaciones potencialmente afectadas.

La exposición también varía según el nivel de ingresos. En países de altos ingresos, el 41 % de los empleos están expuestos a la IA generativa, frente al 11 % en los países de bajos ingresos. Esta diferencia refleja estructuras productivas distintas y brechas en preparación digital, pero también plantea una pregunta incómoda: ¿estamos preparando a quienes más lo necesitan para la transición tecnológica?

La IA no solo transforma ocupaciones existentes; también crea nuevas oportunidades. Se prevé crecimiento en sectores intensivos en tecnología. Sin embargo, las mujeres siguen estando subrepresentadas en los campos que diseñan, desarrollan y regulan estos sistemas. En 2022 representaban alrededor del 30 % de la fuerza laboral mundial en IA, una cifra prácticamente estancada en los últimos seis años.

Cuando las mujeres no participan en los espacios donde se diseña la tecnología, pierden acceso a empleos estratégicos y bien remunerados. Pero el problema va más allá del acceso individual. Si los equipos que desarrollan IA no son diversos, los sistemas reflejan el mundo tal como es —con sus desigualdades— en lugar de contribuir a transformarlo.

Pensar que la IA es objetiva por definición es un error. Los algoritmos aprenden de datos históricos. Y los datos históricos reflejan un mercado laboral donde las mujeres han enfrentado barreras sistemáticas. Si no se corrigen esos sesgos, pueden reproducirse a gran escala.

Sistemas de contratación entrenados con decisiones pasadas pueden reforzar liderazgos masculinizados. Herramientas que fijan salarios en función de historiales previos pueden perpetuar brechas salariales. Para mujeres que enfrentan discriminación interseccional —por raza, discapacidad, estatus migratorio o clase social— los riesgos se multiplican.

Esto no implica que la IA vaya a provocar una destrucción masiva de empleo femenino. La evidencia sugiere que el impacto afectará más a la calidad que a la cantidad del trabajo. La IA puede intensificar ritmos, aumentar la supervisión o reducir la autonomía. Pero también puede aliviar cargas administrativas, mejorar la productividad y facilitar la conciliación.

El efecto no está predeterminado. Dependerá de cómo se introduzca la tecnología y de quién tenga voz en ese proceso.

La IA ya puede utilizarse para promover la igualdad: detectar lenguaje sesgado en ofertas de empleo, analizar brechas salariales o prevenir la violencia y el acoso en el trabajo. Si se diseña de forma inclusiva y se regula de manera responsable, puede convertirse en una herramienta para fortalecer el trabajo decente.

Pero eso no ocurrirá automáticamente. Requiere políticas que reduzcan la segregación ocupacional, amplíen el acceso de las mujeres a competencias digitales —programación, alfabetización de datos, trabajo con sistemas automatizados— y garanticen su presencia en los equipos que diseñan y regulan la tecnología.

Requiere también fortalecer las instituciones del mercado laboral y el diálogo social, para que trabajadoras y trabajadores participen en las decisiones sobre cómo se implementa la IA en sus sectores.

La inteligencia artificial no decidirá por sí sola el futuro del trabajo. Lo harán las reglas que establezcamos y las prioridades que fijemos. Si la igualdad no forma parte del diseño, tampoco formará parte del resultado.

La pregunta no es si la IA transformará el empleo. La pregunta es si permitiremos que consolide brechas históricas o si la utilizaremos, por fin, para empezar a cerrarlas.


Fuente: El Diario.es 

octubre 27, 2025

Mujeres en la construcción: “Necesitamos que más compañeras ingresen a trabajar”

Foto: Gianni Schiaffarino

En un rubro históricamente liderado por varones, peonas y arquitectas del sector relatan sus experiencias y reivindican el rol femenino en el trabajo.

“¿Estamos en un punto ideal? No. Somos 1% las trabajadoras de la construcción; ellos son 99%”, dijo a la diaria Estefanía Trentín, integrante del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca). Desde 2022 forma parte de la Comisión de Género del sindicato y aseguró que, aunque son minoría, las mujeres ocupan diversos cargos dentro de la organización, lo que ha permitido fortalecer el diálogo y el vínculo con sus compañeros varones.

Laura Pereira, presidenta de la departamental del Sunca en Florida y responsable de la Comisión de Género, comparte esa visión. Militante desde 2011, sostuvo que se siente orgullosa del sindicato, donde “ya no está presente el prejuicio de que una mujer no puede ser albañil”. Para ella, “la comisión de género ha cambiado cabezas”. Además, destacó el apoyo que ha recibido de compañeros de larga trayectoria: “He trabajado con hombres que trabajaron con mi padre, y muchas veces son ellos quienes enseñan a las mujeres que recién ingresan. Ver ese cambio entre los compañeros lo es todo”.

Desde otra perspectiva, las arquitectas Valentina Massud y Belén Dalmaso, creadoras del estudio Almar, también reflexionaron sobre la presencia femenina en el rubro. Contaron a la diaria que han trabajado con pintoras, herreras, yeseras y actualmente con una sanitaria, pero aún no con albañilas. “Sería un sueño trabajar con mujeres en obra”, comentaron, y agregaron que hoy se sienten cómodas con la cuadrilla de JM Construcciones, integrada por varones: “Son hombres bastante nuevos en el rubro, y fuimos aprendiendo a la par. Creo que eso hace que estén más abiertos al diálogo que otros que llevan más tiempo en el oficio”, señaló Massud.
La transformación está en marcha

Tanto Pereira como Trentín vienen de familias de trabajadores. Estefanía destacó que la política estuvo presente en su hogar desde que tiene memoria. Laura, en cambio, recuerda con entusiasmo las veces que acompañaba a su padre al trabajo: “Me encantaba ir a la obra. Al principio él no quería que me dedicara a la construcción porque no era algo de ‘nenas’”, contó.“Los varones están con nosotras, trabajamos de forma horizontal”, afirmó Estefanía, quien subraya que dentro del sindicato la lucha feminista no se concibe como una tarea exclusiva de las mujeres, sino como una responsabilidad compartida.

Laura comentó que le apasiona su trabajo: “Me gusta ir por la calle con el uniforme y que la gente vea que soy una mujer obrera”. Trentín, que cumple tareas administrativas en el Sunca, resaltó que, aunque los roles sean distintos, el diálogo entre sectores es constante y el trabajo es colectivo.

Para Trentín, el cambio se construye en la práctica: “No se trata de dejar a los hombres afuera de las problemáticas que sufrimos las mujeres, sino de incluirlos para que puedan apropiarse de la lucha. Ellos saben lo que pasa con sus compañeras porque lo viven con nosotras”, aseguró.

El 8 de marzo de 2024, el sindicato paró y marchó por un mayor ingreso de mujeres al rubro de la construcción. En ese marco, Pereira aseguró que su ingreso al rubro fue gracias a un sorteo que realizó el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y que esa sigue siendo la única forma de que trabajadoras ingresen a una obra.

Según ella, si la elección queda en manos de las empresas, siempre van a elegir a un hombre, porque las mujeres vienen con “un paquete”, comentó en referencia a que muchas trabajadoras también son madres, y algunas, madres solteras. En ese sentido, sostuvo que el sindicato está haciendo “de todo” y que el proceso es como “un camino de hormigas”.Apoyá nuestro periodismo.
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Por su parte, Trentín dijo que las mujeres “tenemos que entender que la palabra feminismo ha generado rechazos”. Aun así, destacó que el proceso de transformación está en marcha dentro del Sunca desde hace tiempo, a través de talleres, instancias de formación y el intercambio cotidiano. “Los compañeros nos acompañan a las marchas, el 8 de marzo paran con nosotras... a mí eso me llena de orgullo”, agregó Pereira.


Laura Pereira y Estefania Trentin

Foto: Alessandro Maradei
Otras formas de trabajo son posibles

Almar Estudio fue creado de manera independiente por Massud y Dalmaso, que son, antes que socias, amigas. Además de ser las primeras profesionales de sus familias, para ellas la arquitectura es una “pasión adquirida”. Coincidieron en que la facultad también es un espacio machista, y relataron que las veces que hicieron trabajos en equipo con varones, las autoridades y docentes se dirigían directamente a ellos, pasando por alto a las mujeres del grupo. Eso, señalaron, hace que el síndrome de la impostora se haga presente en muchas profesionales.

“Es duro recuperar la pasión cuando salís al mundo”, comentó Dalmaso, y agregó que los primeros trabajos son “muy difíciles”, porque los puestos se liberaban, sobre todo, a varones o personas con cierto estatus económico.

Gracias a las primeras experiencias en diferentes estudios, Valentina y Belén decidieron crear Almar Estudio. “Sabemos lo que no queremos y eso hizo que nos lancemos de forma independiente”, agregó Massud.

“Creemos que otras formas de trabajo son posibles”, aseguraron las socias, y comentaron que muchas veces hay malos tratos de parte de hombres profesionales, inversores y clientes hacia los peones: “Lo ves en la obra, ves cómo les hablan; a nosotras nos lo hacen también”.

Almar Estudio se reserva el derecho de cancelar el trabajo o el contrato si no se aseguran los pagos de los jornales a los trabajadores. “Siempre tenés al cliente que quiere sacar y negociar jornales con el trabajador. No es el camino: es su derecho y su jubilación”, comentó Valentina, y agregó: “De repente vas a una obra y hay un peón que está en chancletas entre los hierros. No se puede trabajar así. Están sujetos a ese universo de explotación y precarización”, concluyó.
“No hay que olvidarse de nuestra historia”

Pereira y Trentín se refirieron al Sunca como un “hogar” que inspira sentido de pertenencia y lucha colectiva. “Nosotras empezamos a hacer una obra y muchas veces allí va a vivir una familia”, comentó Laura, y agregó que ha pasado por proyectos anteriores y que “saber que hay una familia viviendo ahí lo es todo”.

En esa línea, las arquitectas de Almar Estudio afirmaron: “Hay otra visión de la ciudad que queremos dejar, que tiene que ver con el afecto. [...] Es entender que alguien va a habitar esos espacios que construimos”. Hace poco el equipo terminó el proyecto de Casa Berraco, una casona de 1900 que se transformó en cafetería y está ubicada en La Blanqueada. Enfatizaron la importancia de “recuperar” el patrimonio: “Está pasando mucho en Montevideo que la inversión se está llevando puesto al patrimonio”.

En relación con la búsqueda de nuevos ingresos femeninos en la construcción, Trentín comentó que el sindicato cuenta con la posibilidad de capacitación gracias al Fondo de Capacitación: “Es una herramienta maravillosa que peleamos con muchísimo intelecto”, aseguró. Además, destacó que el rubro es “muy bien remunerado” y que las mujeres lo están eligiendo para “desarrollar su vida”, pero “no están teniendo las posibilidades”.

“Necesitamos que más compañeras ingresen a trabajar, que puedan tener un crecimiento profesional”, remarcó, y afirmó que van a hacer todo lo posible para que más mujeres ingresen a la construcción. “Hubo otra que nos pasó la posta a nosotras; no hay que olvidarse de nuestra historia”, concluyó.

Tanto Valentina y Belén, de Almar Estudio, como Laura y Estefanía, del Sunca, coinciden en que el diálogo es la forma, y que es posible construir desde el cuidado y el amor un urbanismo feminista.

Link original de la nota: https://ladiaria.com.uy/trabajo/articulo/2025/10/mujeres-en-la-construccion-necesitamos-que-mas-companeras-ingresen-a-trabajar/


Fuente: La Diaria.es

julio 03, 2025

Desempleo en Chile supera el 10% en mujeres: Tasa nacional sube a 8,9%




El desempleo continúa en ascenso. Según la última Encuesta Nacional de Empleo (ENE) publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación a nivel nacional alcanzó un 8,9% en el trimestre móvil marzo – mayo de 2025, marcando un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior.

El informe atribuye este aumento a que el crecimiento de la fuerza de trabajo (0,8%) superó al alza de las personas ocupadas (0,2%). Así, el número de personas desocupadas creció en un 8,5%, impulsado tanto por quienes están cesantes (8,3%) como por quienes buscan empleo por primera vez (10,4%).

Desigualdad en el impacto: mujeres superan el 10% de desocupación

La desocupación afecta de forma más pronunciada a las mujeres. En este grupo, la tasa llegó a 10,1%, subiendo 0,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior. El aumento se explica porque la fuerza de trabajo femenina creció un 1,4%, mientras que el número de mujeres ocupadas apenas se incrementó en un 0,5%.

En contraste, la desocupación masculina se situó en 8,1%, con un alza de 0,5 puntos porcentuales. En los hombres, la fuerza de trabajo subió 0,4%, pero los ocupados disminuyeron 0,1%.

Menos informalidad, pero también menos empleo

Un dato relevante del informe es la baja en la informalidad laboral. La tasa de ocupación informal llegó al 26%, cayendo 2,2 puntos porcentuales en un año. Las personas ocupadas informalmente se redujeron en 7,8%, siendo el comercio (-13,2%) y el transporte (-18,3%) los sectores económicos más afectados.

Por tipo de ocupación, los mayores descensos se registraron en quienes trabajan por cuenta propia (-9,1%) y en el sector público, específicamente entre personas asalariadas (-25,5%).

A pesar de que la baja en la informalidad puede considerarse positiva desde el punto de vista de la calidad del empleo, también refleja un escenario de menor dinamismo económico y pérdida de puestos laborales en sectores históricamente permeables a este tipo de ocupación.

Fuente: Woman times

abril 23, 2024

¿Progresos para acabar con el acoso sexual en el trabajo? Comparación de las políticas contra el acoso sexual en 192 países





La eliminación del acoso sexual en el lugar de trabajo tiene un importante papel que desempeñar en la aceleración del progreso hacia la igualdad de género en la economía. Según un estudio realizado en 28 países de la Unión Europea, el 55% de las mujeres declararon haber sufrido personalmente alguna forma de acoso sexual a lo largo de su vida 

Este estudio, Progress Towards Ending Sexual Harassment at Work? A Comparison of Sexual Harassment Policy in 192 Countries, examina cómo las leyes de 192 países abordan el acoso sexual en el lugar de trabajo. También miden, las y los autores del estudio el ritmo de cambio en la adopción de nuevas leyes en los últimos cinco años desde el movimiento #MeToo, durante el cual aumentó el impulso mundial para abordar el acoso sexual. 

El análisis concluye que un total de 142 países prohíben el acoso sexual en el trabajo. Es decir, el 78% de los países de renta alta prohíben el acoso sexual en el trabajo, al igual que el 74% de los países de renta media y el 66% de los países de renta baja. El estudio encontró que una cifra adicional de 13 países prohíbe ahora el acoso sexual en comparación con hace cinco años. Es decir, en 2016, 121 países prohibían explícitamente el acoso sexual tanto a hombres como a mujeres en el lugar de trabajo; en 2021, el número que prohíbe explícitamente el acoso sexual tanto a hombres como a mujeres aumentó a 134 países. Además, el número de países que prohíben tanto el quid pro quo como la creación de un entorno laboral hostil aumentó de 87 en 2016 a 103 en 2021. Del mismo modo, el número de países que prohíben tanto el acoso sexual como el acoso por razón de sexo aumentó de 73 países en 2016 a 84 países en 2021.

Además, 86 países prohíben cualquier forma de acción adversa contra los empleados que denuncien acoso sexual. Otros 17 países tienen prohibiciones más estrictas de las represalias, como la prohibición del despido o de las medidas disciplinarias como represalia. En 74 países, las prohibiciones de represalias se extienden a los trabajadores que participan o colaboran en las investigaciones, independientemente de que hayan presentado o no la denuncia original.

El estudio también enfatiza que el número total de países que exigen a las empresas que realicen algún esfuerzo de prevención del acoso sexual, ya sea general o específico, aumentó de 61 en 2016 a 77 en 2021. Con todo, según el estudio, debe ser prioritario colmar las lagunas políticas y establecer mecanismos de rendición de cuentas más sólidos en torno a la prohibición y la prevención. 

Fuente: El Diario Feminista

enero 30, 2024

Las medidas de de seguridad y salud en el trabajo (SST) son clave para prevenir la violencia y el acoso en el mundo laboral, según un informe de la OIT

Un nuevo informe de la OIT hace hincapié en el uso de marcos de seguridad y salud en el trabajo (SST) para abordar las causas profundas de la violencia y el acoso, y fomentar la acción colectiva en favor de mejores entornos de trabajo.

© S. Gombert / Cultura CreativeGINEBRA (OIT Noticias) – Las medidas de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) son clave para construir un enfoque inclusivo, integrado y sensible al género para prevenir y eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, señala un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El informe, Preventing and Addressing Violence and Harassment in the World of Work through Occupational Safety and Health Measures (Resumen: Prevenir y abordar la violencia y el acoso en el mundo laboral con medidas de seguridad y salud en el trabajo ), recuerda que más de una de cada cinco personas empleadas ha sufrido violencia y acoso. Este problema puede afectar a todo tipo de lugares de trabajo y también puede producirse durante los desplazamientos, los viajes relacionados con el trabajo, los eventos, las comunicaciones digitales, las actividades sociales y en las oficinas en casa.

El informe hace hincapié en que los marcos de SST abordan las causas profundas de la violencia y el acoso abordando los riesgos subyacentes, como la organización inadecuada del trabajo, los factores relacionados con tareas específicas (por ejemplo, trabajar solo o interactuar constantemente con terceros) y las condiciones de trabajo que producen altos niveles de estrés que, a su vez, conducen a la violencia y el acoso. Los marcos de seguridad y salud en el trabajo que se basan en la cooperación en el lugar de trabajo y el diálogo social, movilizan tanto a los empleadores como a los trabajadores para crear entornos laborales libres de violencia y acoso, señala el análisis.

En los 25 países estudiados, cerca de dos tercios de todas las disposiciones legales sobre violencia y acoso en el lugar de trabajo están contenidas en la legislación y los reglamentos sobre SST, según el estudio. Las políticas de SST son más detalladas a la hora de esbozar estrategias preventivas y definir las responsabilidades de empresarios y trabajadores en comparación con otros enfoques normativos.

En las Américas, Europa y Asia Central, las disposiciones sobre violencia y acoso están integradas principalmente en las leyes que regulan la SST, mientras que en Asia Pacífico y los Estados Árabes la atención se ha centrado en abordar el acoso sexual a través de marcos jurídicos específicos. En Dinamarca, existen leyes específicas para prevenir la violencia y el acoso, mientras que El Salvador lo reconoce como un riesgo psicosocial. España y Túnez cuentan con una amplia legislación en materia de SST que podría abarcar la violencia y el acoso, pero sólo España reconoce explícitamente y proporciona orientación sobre su gestión. Las políticas de Barbados y Bangladesh abordan principalmente el acoso sexual.

Según el informe, las herramientas prácticas, los programas de formación y las directrices adaptadas a las empresas y los lugares de trabajo pueden ayudar a poner en práctica las políticas sobre violencia y acoso. Estas herramientas explican los pasos necesarios para llevar a cabo intervenciones destinadas a atajar la violencia y el acoso, y ayudan a realizar tareas complejas como las evaluaciones de riesgos en el lugar de trabajo, subraya el informe.

El informe se publica como parte de un proyecto de investigación, "Orientación práctica y herramientas para prevenir y abordar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo: Una perspectiva de SST ", financiado conjuntamente por la Comisión Europea y la OIT. Tras su lanzamiento, el 23 de enero se celebrará en Ginebra una Conferencia sobre la prevención y el tratamiento de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo a través de la seguridad y la salud en el trabajo.

La adopción del Convenio de la OIT sobre la violencia y el acoso, 2019 (núm. 190) , y su Recomendación (núm. 206) fue un hito importante en el compromiso internacional de garantizar el derecho a un lugar de trabajo libre de violencia y acoso. En 2022, la Conferencia Internacional del Trabajo reforzó este compromiso al incluir un entorno de trabajo seguro y saludable entre los derechos fundamentales contemplados en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

Fuente: OIT

agosto 16, 2023

Percepción de las mujeres sobre el techo de cristal en su ambiente laboral



En esta oportunidad traigo el estudio realizado en febrero 2023 por Daniel Mata, Francys Oquendo y Daniela Serrano, estudiantes Psicología en la Universidad Rafael Urdaneta, en el marco de la cátedra Psicología de la Mujer y Género que me honra dirigir.

La mujer se ha visto oprimida y violentada de formas distintas en contextos variados, entre esos, el ámbito ocupacional, donde se ha encontrado con impedimentos invisibles e injustificados en un fenómeno conocido como techo de cristal. En este sentido, se llevó a cabo una investigación cualitativa de tipo fenomenológica, bajo la modalidad de estudio de casos a través de entrevistas semiestructuradas a tres mujeres de dos empresas distintas en Maracaibo, Venezuela.

Se hallaron tres componentes con sus respectivas partes: el componente personal, con los roles familiares, el rol reproductivo, la autoestima femenina y la defensa al hombre; el componente organizacional con los grupos de poder, la insolidaridad femenina y la segregación laboral; y el componente social, con la cultura machista, el cambio social, el pseudo privilegio y la evolución. De igual forma se encontró la importancia femenina en la otra mirada que otorgan y el ir más allá. Esto permitió concluir una percepción femenina cegada sobre la presencia de un techo de cristal en las organizaciones.

Durante siglos la mujer ha sido oprimida, violentada, vulnerada y controlada de diversas formas en todos los ámbitos de su vida por el sistema patriarcal que busca reducirla a un objeto de placer y complacencia para el hombre y una incubadora para sus crías. Muchas mujeres han alzado su voz para luchar contra el despotismo al que fueron sometidas, y gracias a ellas muchas mujeres sufragan, tienen empleos remunerados, son protegidas por leyes institucionales y han podido penetrar en los terrenos de la ciencia en la actualidad. Sin embargo, aunque mucho se ha hecho, aún queda mucho por hacer. El patriarcado, si bien ya no es tan evidente como lo fue ayer, hoy sigue violentando, asesinando y limitando a toda mujer e, incluso, a cualquier pizca de femineidad.

En el ámbito ocupacional, la mujer se ha visto relegada únicamente a la realización de las tareas del hogar, propio o ajeno, y el cuidado de los hijos, también propios o ajenos, por ser consideradas inferiores a las capacidades físicas y cognitivas de los hombres. De hecho, Gerbaldo (2021) plasmó en su trabajo el duro camino que han tenido que recorrer las mujeres a lo (muy) largo de la historia para poder arrancar de las manos de los tiranos la posición que merecen en el contexto laboral.

La autora sostiene que las mujeres comenzaron a aparecer en el mundo del trabajo remunerado tan solo 6 siglos atrás, con trabajos eventuales y sujetos a condiciones sexistas: Los trabajos públicos eran exclusivamente cosa de hombres, las mujeres solo podían coser, hilar, limpiar y servir a otros, y esto solo con el consentimiento de sus padres o esposos. Además, se creía que el sueldo de un hombre debía bastar para suplir las necesidades de sí mismo y de toda su familia, mientras que el sueldo de las mujeres era, si acaso, suficiente para sostener sus propias necesidades. Situación que, por supuesto, aprovecharon diversas empresas para explotar una mano de obra barata.

Apenas en el siglo XX se instauraron leyes que permitieron a las mujeres tener empleos más dignos e igualitarios en teoría. Sin embargo, en la práctica, la realidad es que los roles de género preestablecidos por la sociedad siguen en vigencia, de forma que la mujer se ve encasillada principalmente en puestos de trabajo que requieren “delicadeza, sumisión, repetición, tolerancia … tareas de enseñanza, cuidado de niños” (p. 2) y trabajos de oficinista en general, mientras que los empleos relacionados con la fuerza y rapidez físicas, la inteligencia lógica y la gerencia, son más propios de hombres.

Esto permite comprender la percepción que se tenía entonces y cuyos vestigios siguen impactando en la mujer actual, como un ser accesorio de su esposo o padre cuya dependencia debía mantenerse sistemáticamente y cuya participación laboral era relevante exclusivamente en la medida que implicase comodidad y facilidad para los hombres y sus empresas; y en la medida que ocupase los puestos laborales que los hombres no deseaban ocupar por considerarlos cosas de mujeres y por tanto, un despilfarro de sus capacidades y habilidades masculinas.

Zúñiga y Orlando (2001) aportan que la participación femenina en el mercado laboral es solo uno de los factores que se deben tomar en cuenta, ya que también supone una gran importancia las características del trabajo que realizan y la remuneración que obtienen de éste, especialmente en este siglo XXI donde la disparidad de los niveles educativos entre hombres y mujeres o su participación en ciertos sectores económicos ya no puede justificar la diferencia entre sus salarios, lo que deja en evidencia la presencia de discriminación salarial según el sexo del empleado.

Las autoras demostraron según la Encuesta de Hogares por Muestreo realizada en 1990 y en 1997 que los salarios de las mujeres en Venezuela eran inferiores en comparación a los salarios de los hombres con los mismos niveles de escolaridad. Algunos textos consultados por las autoras explican que la diferencia en la remuneración de hombres y mujeres se debía a la concentración femenina en trabajos con bajo ingreso salarial, sin embargo, ellas señalaron que “las brechas de ingresos tienden a ser más altas en aquellas ocupaciones donde las mujeres tienen menor presencia” (sección de Hombres y mujeres en el mercado del trabajo, párrafo 4). Y aún mayor es la diferencia entre patrones o empleadores mujeres en relación a los hombres, ya que, para 1997 solo el 8% de los jefes venezolanos eran mujeres.

Esto quiere decir que, además de limitar los puestos de trabajo que pueden ser ocupados por mujeres, cuando éstas logran alcanzar uno de estos puestos para hombres, la remuneración que obtienen es menor, sin importar su formación académica, sus habilidades, su desenvolvimiento y su dedicación al empleo. Para el contexto laboral la mujer merece menos simplemente por ser mujer.

Esto deja entrever el funcionamiento típico socio patriarcal donde más allá de buscar una modificación de las creencias discriminatorias hacia la mujer, por otras donde sea percibida como capaz, hábil e inteligente, se busca depositar la culpa y responsabilidad sobre ésta planteando que son las propias mujeres quienes escogen ocupaciones poco remuneradas sin mencionar que el sistema patriarcal trabaja arduamente para reducir sus opciones y las empuja a escoger entre ocupar puestos de bajos ingresos u ocupar nada.

Asimismo, quedan expuestos los obstáculos que han tenido las mujeres para acceder a sueldos justos, la dificultad para acceder a puestos gerenciales o principales en las jerarquías organizacionales y la casi imposibilidad de obtener una remuneración adecuada incluso cuando logran acceder a estos puestos, aunque la mujer cuente con una formación amplia y profunda, habilidades esenciales y deseables desarrolladas, una trayectoria que le brinde experiencia suficiente y cumpla con todos los requisitos detallados por una empresa para ascender en la jerarquía.

Anteriormente este fenómeno era conocido como techo de cristal, explicado por Morrison et al. (1987) como la presencia de barreras invisibles e injustificadas, pero también impenetrables en el ascenso femenino dentro de la estructura organizacional que le permitían llegar hasta un determinado nivel. En la actualidad se ha transformado por la concepción de laberinto de cristal, definido por Eagly y Carli (2007) como todos aquellos obstáculos que deben superar las mujeres para poder acceder a los altos cargos de las empresas. De acuerdo con estos autores, las promociones suelen ser mucho más dificultosas y lentas para las mujeres en comparación con los hombres, aún cuando ambos tengan la formación y experiencias del mismo nivel.

De acuerdo con Gaete et al. (2019), el techo o laberinto de cristal tiene tres componentes: el personal, el organizacional y el social, cada uno recoge una serie de barreras que limitan a la mujer en el mundo del trabajo. El componente personal se subdivide a su vez en: a. roles familiares, ya que la imposición social de la atención del cónyuge y los hijos a la mujer suponen una doble jornada para ésta, dificultando enormemente la capacidad de equilibrar la responsabilidad familiar con la responsabilidad laboral de los altos puestos de mando que suelen ser más que demandantes, y b. autoestima femenina, pues muchas mujeres, por aprendizaje sociopatriarcal, se consideran insuficientes para desempeñar cargos superiores, de forma que ni siquiera se postulan.

En cuanto al componente organizacional también se observaron dos subdivisiones: a. grupos de poder, donde el acceso a los cargos directivos queda en manos de personas -principalmente hombre- que ya pertenecen a éstos y que seleccionan a partir del sexismo y no de la objetividad, y b. insolidaridad femenina, pues las mismas enseñanzas patriarcales llevan a las mujeres a creer que son inferiores de los hombres y, por tanto, que solo los hombres tienen el deber y derecho de corregirles o liderarles dentro de las empresas.

Finalmente, el componente social está dividido en: a. cultura machista, con base en las mismas creencias expuestas con anterioridad aunado a la ausencia de responsabilidad con los quehaceres domésticos y la crianza de los hijos, se obtiene hombres que se consideran superiores en capacidad y que, efectivamente, tienen más tiempo y disponibilidad para asumir las responsabilidades propias de un nivel elevado en la jerarquía organizacional; además, socialmente se cree que la presencia femenina en cargos destacados se debe a factores sexuales y no a sus capacidades, y b. cambio social, que se relaciona fuertemente con el punto anterior, ya que la ausencia de un cambio social significativo mantiene el funcionamiento del sistema patriarcal.

En este sentido, Hérnandez realizó en el año 2017 una investigación de campo titulada «Actitud hacia la metáfora “techo de cristal” en los trabajadores bajo el liderazgo de mujeres en la empresa de petróleos venezolana», de tipo y nivel descriptivo, con un muestreo no probabilístico e intencional, llevada a cabo en 81 trabajadores de la empresa de petróleos venezolana en el Estado Falcón, Venezuela, a través de la aplicación del instrumento Actitud hacia el “Techo de cristal”. En ésta se encontró que la mayor parte de la población estuvo en desacuerdo con el techo de cristal, de acuerdo con la presencia de mujeres en los cargos superiores y reacción positiva ante los esfuerzos femeninos, aunque también observaron percepción de mayor rapidez en el ascenso masculino y obstaculización de mujeres entre sí.

Asimismo, Caira-Tovar llevó a cabo el estudio descriptivo documental «Brecha de Género: Una mirada a la lucha contra el Techo de Cristal y el Suelo Pegajoso» en el año 2022 con la intención de caracterizar el estado del arte de la brecha de género. En éste encontró que las brechas de género persisten en los países occidentales a pesar del acceso de mujeres a formación superior y al mercado laboral, con mayor visualización de esta brecha en el ámbito académico, científico y tecnológico.

Durante la revisión teórica se pudo evidenciar un sinfín de estudios, investigaciones y revisiones sustentadas en el método cuantitativo, sin embargo, pocas de las obras consultadas relataron la vivencia de la mujer que se impacta contra el techo de cristal o que se cansa en el laberinto. Es por esto, y todo lo descrito con anterioridad, que surge el cuestionamiento: ¿Cómo perciben las mujeres el techo de cristal dentro de su ambiente laboral?

Con el objetivo general de que su respuesta sirva para:Conocer la percepción de la mujer del techo de cristal dentro de su ambiente laboral

y los objetivos específicos de:Describir la vivencia femenina dentro de las organizaciones,
Comprender el funcionamiento de la mujer en la jerarquía organizacional,
Evidenciar las diferencias en el ascenso de hombres y mujeres desde la mirada femenina y
Delimitar el nivel en la jerarquía donde se encuentra el techo de cristal.

Metodología

Se realizó una investigación de tipo cualitativa, definida por Balcázar (2013) como aquella en la cual se utiliza la observación como método de estudio y su propósito consiste en la reconstrucción de la realidad, se enfoca en el proceso y en desarrollar una descripción cercana a la realidad que se investiga. Esta investigación es de tipo fenomenológica, la cual, según Elida (2018), se fundamenta en el estudio de las experiencias personales de cada individuo y cómo estos lo entienden desde su propia perspectiva, se analizan los aspectos más importantes de la vida humana que se extienden más allá de lo cuantificable. También, según Muñoz y Erdmann (2013), es útil porque permite visualizar una realidad conocida por medio de experiencias sensoriales individuales y que forma parte de la relación del individuo con el mundo.

Se empleó el método de estudio de casos, el cual es una herramienta importante en las investigaciones, ya que a través de este método se puede registrar y describir la conducta de las personas involucradas en el fenómeno estudiado (López, 2013). Aunado a esto, se utilizó como método de recolección de información la entrevista semi-estructurada, la cual se define, siguiendo los planteamientos de López (2011), como una herramienta donde se efectúa un acto de comunicación entre un entrevistador y un entrevistado a través de preguntas preestablecidas que pueden ser adaptadas a cada entrevistado, con la finalidad de obtener información específica sobre el tema de interés.

Se entrevistaron tres mujeres que actualmente laboran en dos empresas distintas de Maracaibo, Venezuela, con un rango etario de entre 39 y 61 años de edad y con un mínimo de 3 años laborando para dichas empresas. La entrevista consta de preguntas abiertas que fueron realizadas a las participantes en un ambiente adecuado, sin distracciones, con buena iluminación y una temperatura cómoda.

Las preguntas realizadas fueron:¿Ha percibido diferencias entre las oportunidades laborales que tienen los hombres y las que tienen las mujeres?
¿Cuál es, para usted, la importancia de la participación femenina en el mercado laboral?
¿Ha experimentado u observado la presencia de barreras en cuanto al ascenso femenino en la organización?
¿Cómo piensa que los roles sociales asignados a las mujeres, tales como la crianza de los hijos y los quehaceres del hogar, afectan a la mujer en el área organizacional?
¿Cree que existe un “techo de cristal” en el contexto laboral para las mujeres?

ENTREVISTA 1:

-(Entrevistador): ¿Usted ha percibido diferencia en las oportunidades laborales que tienen hombres y mujeres?

(Entrevistado): En mi caso no, ¿o es en general?

-Si las ha vivido o si las ha presenciado.

Las he visto. No las he vivido, pero sí las he visto, porque normalmente en el área de recursos humanos predominan mucho las mujeres. O sea, no hay esa competencia con el hombre.

-¿Usted por qué cree que pase eso, que en recursos humanos generalmente hay más mujeres?

Probablemente porque es una carrera de vocación, de pasión. Creo que el hombre no, no, no va con la personalidad masculina.

-¿Y en qué casos los ha visto?

Mira, en los casos operativos. Sobre todo en departamentos operativos, este, donde el… no sé si es la res… no es la responsabilidad, sino realmente la inversión de tiempo requiere que sean más hombres. Y yo como mujer, que de repente estoy en el área de recursos humanos, muchas veces veo que la exigencia en el área operativa, este, me va a servir más un hombre que una mujer. Por temas de cansancio, el tema de la cantidad de horas que tiene que trabajar, el tema de no descuidar el área laboral por pedir permiso para ir a atender a los hijos, entonces allí de repente sí he sido un poquito más… ¿sabes? (risas). Entonces cuando tú haces tu perfil de búsqueda y tú dices bueno, dependiendo de para qué departamento es, entonces yo me inclino mucho más hacia los hombres cuando es área operativa, porque la necesidad que tiene operativamente las empresas no es como para tener mujeres, entonces ahí entro yo en… (risas)

-¿Los hombres normalmente soportan mejor este trabajo?

Sí. Normalmente soportan más… ¡Ah! Y aparte que lo he vivido por lo menos en el tema de, aquí no tanto, pero en el tema de las droguerías o las clínicas, por ejemplo. Yo trabajé para clínicas y farmacias y las mujeres normalmente después de las cinco de la tarde no pueden quedarse a trabajar horas extras porque tienen que atender a los niños e incluso a los esposos, y muchas veces el tema de los mismos esposos es lo que hacen que las mujeres digan no, ya va, porque mi esposo se va a molestar si yo… En cambio, creo que la mujer está acostumbrada a que sea el hombre el que trabaje y llegue tarde y no ayude en la casa. Ya es un tema de cultura.

-Para usted, ¿cuál es la importancia que tienen las mujeres en la participación en el mundo laboral?

Mira, para mí es súper importante. Hoy en día, este, o yo creo que con el pasar de los años cada vez va adquiriendo mayor importancia y mayor presencia. Y, por ejemplo, esta empresa ahorita es una organización donde el 70% son mujeres, entonces sí es importante, porque hemos dado como que un cambio, ¿sabes? al tema empresarial y a todo lo que son los negocios. O sea, le hemos dado un plus distinto al que normalmente le dan los hombres.

-¿Cómo sería este cambio? O sea, ¿en qué lo ha visto así como más marcado?

En que de repente las mujeres somos más influyentes que los hombres, entonces con la influencia femenina, somos capaces como de cumplir el objetivo insistentemente, persistentemente, y ese plus que tenemos nosotros como de conseguir las cosas, probablemente el hombre no la tenga. Tiene, sí tiene, tiene fuerza, tiene aguante para trabajar mucha cantidad de horas y otras cosas, pero en cuanto a personalidad, yo creo que la mujer ahí va rematando.

-¿Usted ha visto o ha experimentado barreras en el ascenso en el organigrama? O sea, quizás, por ejemplo, por cuestión de tiempo a usted le tocaba ascender, pero ascendió un hombre

No, no me ha tocado.

-¿Y lo ha visto en la organización?

O sea, así tan cerca, tan cerca, no lo he vivido.

-Ok. ¿Cómo piensa que los roles que son socialmente asignados a las mujeres, como los que estábamos hablando, crianza de los hijos, atención del esposo, quehaceres del hogar, afectan a la mujer en el área organizacional?

No, las afectan muchísimo porque normalmente tratas de darle prioridad al tema familiar y otros ámbitos, que a lo laboral. Y, como te digo, a mí en mi caso no, porque gracias a Dios cuento con mi esposo y él siempre me ha apoyado y es algo que hacemos los dos, ¿sabes? O sea, yo cocino, tú también cocina, yo atiendo a la niña, yo tengo mi responsabilidad laboral y si yo necesito quedarme hoy hasta las ocho de la noche lo voy a hacer, y si tú necesitas dentro de dos días, yo busco el tiempo para yo irme y atender a la niña y que tu lo hagas, pero sé que ese no es el común denominador, entonces sí afecta muchísimo porque normalmente las mujeres no le dan prioridad a la parte laboral, sino que más a su casa, porque… yo creo que es una conducta aprendida de familia, que te enseñan y te ponen como prioridad que las mujeres atienden la casa, atienden familia e hijos y después trabajan. Y muchas parejas le piden a las mujeres que renuncien y dejen sus trabajos antes de que se casen.

-Sí, he escuchado de eso.

Sí, eso sí lo he visto. Y he visto muchas veces que mujeres renuncian a sus trabajos porque tienen un problema con el esposo. No, que tiene un problema con el esposo. ¿Por qué? Porque está llegando tarde. ¿Por qué? Porque no se puede seguir quedando. Y los esposos lo que hacen es que, de alguna forma, buscan que las esposas cambien de trabajo por uno que sea ah bueno, no importa. Y también he visto casos de mujeres que no aceptan ser ascendidas. Que se les da la oportunidad y dicen no, no, porque es mayor responsabilidad y no voy a poder. O porque consulté en mi casa y mi esposo no está de acuerdo. Porque voy a tener que viajar y de repente no puedo viajar porque tengo que atender a mi hija. Eso sí lo he visto, que las mismas mujeres son las que se cohiben de afrontar un ascenso, otra responsabilidad por no poder llevar la logística de todo.

-Es muy complicado cuando son muchas responsabilidades.

Menos mal que no somos nosotras (risas)

-Hablando del techo de cristal como estas barreras que hacen que las mujeres usualmente les cueste como que un poquito más ascender, aunque tengan las mismas habilidades y capacidades que los hombres, ¿cree que esto existe? ¿Que es un fenómeno real y actual?

Sí. Sí existe. Que cada vez es menor, que cada vez esa brecha se ha ido disminuyendo y que ya las mujeres, o sea, ese techo ya como que lo va rompiendo, eso es otra cosa, pero sí existe.

-Bueno, ahora se está hablando, en vez de techo de cristal, de laberinto. Ya no como algo que es imposible de cruzar, sino de…

Como que cueste. Que el camino es mayor, hasta que llegues, pero claro, se te complica. Tiene sentido. Porque sí, porque tú ves que poco a poco se ha ido disminuyendo. Aquí, por ejemplo, la mayoría son mujeres, pero tú ves, por ejemplo, lo que te decía del área operativa. En el área operativa de las droguerías, el operativo es hombre, 60% es hombre. Y el área administrativa es mujer. Aquí como es área administrativa somos muchísimas mujeres más que hombres, entonces sí como que poco a poco dependiendo de, que si la fuerza y todas esas cosas y las funciones que tu tengas asignadas, ahí es donde… Pero sí, se ha ido rompiendo. Todo lo que es la parte administrativa, la ejecutiva y todo eso creo que las mujeres al poder.

ENTREVISTA 2:

-¿Has visto diferencia entre las oportunidades laborales que tienen los hombres de las que tienen las mujeres?

Ehhh… Muy reciente he sabido de, justo de, de una oportunidad, en sí de una descripción de cargo que está muy marcada en un hombre y sin embargo lo ganó una mujer, y aun en las pruebas prácticas, porque fueron muy también de hombres, como… manejar carros, desenvolverse en la calle manejando un carro, pues lo ganó una mujer, así que, no, no, no las he vivido muy así, la verdad que no.

-¿Cuál consideras que es la importancia de que las mujeres participen en el mundo laboral?

Se necesitan. Se necesitan porque para mí la mujer tiene un poquito más, hay algo más allá, que no sé, esa percepción, esa visión, ese… ese más allá de lo básico. En todas las áreas. Y si… digamos… se quiere destacar en algo muy… muy particular todavía, porque en sí ya lo trae… me parece fenomenal.

-¿Y podrías darme un ejemplo de eso, de ese algo más que tienen las mujeres?

A ver, te vuelvo y te digo, es algo innato, yo… yo lo he vivido en muchas cosas también personales, no solo en el trabajo.

-¿Cómo cuál?

Por ejemplo, con la relación con los hombres de mi familia, lo que es… bueno, la figura del padre uno siempre la tiene de líder, ¿no? pero los hermanos… o sea, así. He tenido también parejas muy estudiosas, muy tal y… vuelvo y te digo, ellos son… son eso y nada más, o sea, así (gesto de mano recta), mientras que la mujer yo la veo más como un pulpo pues, ¿me entiendes? o sea, abarca muchas más cosas aunque el final, la meta sea la misma pues. Analiza, piensa, se va por los callejones, coge por los caminos verdes… Él no, él si no tiene la autopista, la señal que me dice que cruzá a la derecha, que cruzá a la izquierda, no sabe coger caminos verdes. Algo así, ¿me entiendes?

-Ok, o sea que… ¿las mujeres como que saben darle la vuelta a las cosas?

Sí… Es la percepción, es habilidades, de que sí tiene que haber algo, de que tu puedes llegar allá y no sea siempre lo mismo pues, es lo básico de todo el mundo.

-¿Tú has visto barreras en el ascenso de las mujeres? Por ejemplo, había un cargo disponible que era superior al tuyo o de otras compañeras y que, a pesar de que tuviesen más tiempo en la empresa, o tuviesen la misma formación y eso, el puesto se lo daban a un hombre.

Mmm… No. No lo vi tan marcado así… Lamentablemente pues, de verdad, si lo hubo, no lo recuerdo. Vuelvo y te digo. No recuerdo haber vivido una experiencia tan de cerca, pero sé que existen. Sé de otra cosa… De otras vivencias de otras personas allegadas a la familia o conocidos de que sí han visto esa barrera en los trabajos, que las limitan a las mujeres por ser mujeres. Y vuelvo y te digo, cosa extraña… ahorita que vuelven los flash. Sobre todo en Italia, casualidad una prima trabajaba para una aseguradora y con los tiempos del covid también, hubo… como que eso se repuntó muchísimo, el hecho de que allá también ese tipo de contratos son así, y… cuando volvieron a la actividad después del postcovid, fue la mayoría eran hombre, y en sí, en su oficina tuvieron que escoger, y escogieron a un tipo, porque dicen no, que ya la edad que tu tienes, que ya tuviste un niño y ya posiblemente vuelvas a salir embarazada, en todas esas cosas, ¿me entiendes? Sí lo viví, vai, me vino la memoria con mi prima. Después del covid ella quedó sin trabajo, porque se quedaron con la mayoría de hombres. Sí, ya me acuerdo.

-Sí, y es que… ¿por qué escogen al hombre y no a la mujer? O sea, ¿será que hay roles sociales que están afectando ahí? Como que ay, bueno, ella es la mujer, ella es la que se tiene que encargar de los hijos, ¿pero el hombre por qué no?

-¡Sí, eso. Correcto, eso! Esa fue la razón en sí, ella me dijo mira, sabes que tal, es que yo tuve a G y tal, y piensan que puedo salir embarazada otra vez y todas esas cosas y… y sí pues. Yo creo que todavía… ese concepto de… de la mujer en la casa, de la mujer en los hijos, la mujer es la débil… sí, se mantenga en uno que otro no sé, tipo de trabajo… O tal vez el rol del hombre, gerente o director, que tenga que tomar esas decisiones, tenga mucho que ver con… con sí mismo.

-Claro… ¿Y tú piensas que esto afecta directamente a la mujer? O sea, como que estos roles sociales que les han impuesto, de la crianza de los hijos, de mantener el marido, de cuidar la casa… ¿afectan también en el área organizacional? No necesariamente como despido.

Sí, correcto. Sí, indiscutiblemente. Habrá muchos casos que así… así sigue pasando, aunque no lo vea de cerca, pero sé. No debe ser en absoluto pero… por lo menos en nuestra sociedad, todavía latinoamérica, Venezuela, pase lo que pase que todo lo queremos achacar tipo país, tipo política, tipo lo que sea, sí, todavía eso está muy… está muy… fuerte todavía. Muy poco creo que van a poder aceptar estos macho, machito, machote, pues esa igualdad.

-Es complicado… Finalmente, habiendo hablado de esto, y conociendo un poquito de lo que es el término techo de cristal, ¿piensas que esto está presente en el mundo laboral en general?

Sí. Sí creo. Totalmente. Sigue estando presente ese techo de cristal. Aunque hemos ido evolucionando mucho, mucho. También en el tipo de profesión. Tú lo puedes notar ahí. Antes la mujer era sólo enfermera, sólo maestra… ¿si me entiendes? Ahora es ingeniero, astronauta, ingeniero mecánico, petrolero…. Recuerdo también una amiga que… en los años 80 todavía aquí era así… eran pocas las estudiaban ingeniería en petróleo y todo eso, había una prima de la hermana de una tía de la vecina de mi madre, algo así recuerdo, que también era así como ¡ay! casi un escándalo que llegara con un casco, con botas de seguridad, con los jeans y la camisa de cuadros… la camisa de caqui en aquellos momentos, entonces, y todo eso, ¿me entiendes? Hemos roto muchos cristales, los hemos roto, pero bueno, todavía faltan techitos por ahí…

ENTREVISTA 3:

-¿Has percibido diferencia en las oportunidades laborales que tienen los hombres y las mujeres?

Negativo. No.

-¿Cuál es para ti la importancia de la participación femenina en el mercado laboral?

No sé. Lo que pasa es que yo soy feminista, y para mí las mujeres son mil veces más competentes que los hombres. Tienen más neuronas que los hombres.

-¿Entonces cuál vendría siendo la importancia que tienen las mujeres dentro de las organizaciones laborales? O sea, ¿qué importancia les das tú?

Para mí las mujeres somos más… mmm… más centradas, más ehhh… ¿Cómo se llama eso? ahhh… Dios mio. No sé, más equilibradas al momento de tomar decisiones, de… de llevar una empresa, una compañía. Somos más… Dios mío, centradas. Más que los hombres. Tenemos más capacidad de liderazgo, más de todo. Por lo menos lo he visto. Más inventiva, más. Entonces qué pasa, que si la compañía o la empresa, lo que sea, está formada solo de hombres, pues ese tipo de fuerza no va a existir. Por eso la mujer tiene que estar obligatoriamente en una empresa.

-Entonces la importancia es prioritaria.

Es demasiado importante que las mujeres estén en las empresas.

-¿Tú has experimentado u observado la presencia de barreras en cuanto al ascenso femenino en la organización donde laboras?

Mmm… no. Para nada. Somos en la mayoría mujeres.

-¿Cómo piensas que los roles sociales asignados a las mujeres, tales como la crianza de los hijos y los quehaceres del hogar afectan a la mujer en el área organizacional?

Mayormente, sí, en un pasado afectaba y… bueno, no lo sé si todavía pasará, pero… efectivamente vivimos en un mundo machista y los hombres son criados para ser líderes, en cambio las mujeres son criadas para estar detrás de la casa, entonces cuando ya se enfrentan a un trabajo pues… es como que las visualizan como la parte débil de la organización.

-¿Y en la actualidad cómo ves eso?

A mí me parece que ha cambiado. Que está cambiando, por lo menos. Que la mujer y el hombre están llevando casi que los mismos papeles o los mismos roles. Están desempeñando los mismos roles en la vida cotidiana.

-Sí, pero todavía falta mucho camino por recorrer.

Todavía falta, claro, pero se han integrado muchísimo. Muchísimo, muchísimo. De hecho, nosotros porque somos un país subdesarrollado, pero si vas a los países desarrollados, existen hasta cargos ehhh… presidenciales a manos de mujeres, que antes no existían. Ahora se ve más ese tipo de inclusión.

-Sí, hay un camino a la igualdad. ¿Entonces piensas que las labores de la mujer y el hombre en la casa son iguales?

Mmm… A ver, deberían ser iguales, sí. Todavía no se cumplen en un ciento porciento, pero yo he visto muchísimas casas, por lo menos de mis compañeras de trabajo que eso se cumple. El hombre y la mujer hacen prácticamente la misma, o sea, se dividen las mismas actividades.

-¿Crees que existe un techo de cristal en el contexto laboral para las mujeres?

Habitualmente sí. No lo puedo decir en mi empresa. O sea, donde yo trabajo no, pero hay muchas, muchas, muchas empresas que sí, que sí lo tienen. Por lo menos cuando en los requisitos para ingresar te dicen, ajá ¿y si es mujer? no, no sirve. O sea… Entonces que pasa… O si a la mujer la limitan a ciertas posiciones, ciertos puestos, y no la dejan llegar a puestos ejecutivos, no la dejan llegar más allá, entonces, solo por el hecho de ser mujer. O sea, se está trabajando, pero no es cien porciento aceptado todavía. Hay muchas empresas que sí, pero hay otras que no. La mía es cien porciento mujer, cien porciento femenina.

marzo 07, 2023

Menopausia en el trabajo: Un tabú de gran impacto para las mujeres y su desarrollo

Hablar de menopausia todavía es inusual en las empresas, pero afecta el desempeño de millones de mujeres a través de síntomas como fatiga, ansiedad, depresión y bochornos. Mujeres de México y otros países de América Latina narran cómo están viviendo esta etapa.
marzo 6, 2023 


La menopausia es una etapa natural. Pero en el ámbito del trabajo lo que se ha naturalizado es que las mujeres y personas menstruantes laboren con dolores intensos, bochornos desesperantes, depresión, hemorragias al inicio de esta fase y muchos otros síntomas.

En México hay más de 6.2 millones de mujeres entre 45 y 55 años de edad, según el Censo 2020, años en los que aparece y termina la menopausia. De ellas, 5.2 millones están ocupadas en una actividad remunerada, es decir, el 83%, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Una investigación de la organización Sin Reglas señala que en México una de cada tres mujeres tuvo o ha tenido problemas laborales durante la menopausia, y sólo el 12% se siente cómoda hablando de esta situación con sus jefes o jefas.

En Reino Unido, “una de cada 10 mujeres pierde su empleo en esta etapa de la vida”, dice en entrevista Gabriela Rojas Jiménez, CEO de Sin Reglas. Al año, en ese territorio, se pierden 14 millones de días laborales por los síntomas de la menopausia, agrega.

Según el Instituto Colegiado de Personal y Desarrollo (CIPD, por sus siglas en inglés), “casi 900,000 mujeres en el Reino Unido dejaron sus trabajos durante un período indefinido. de tiempo debido a los síntomas de la menopausia”.

Los testimonios que recabamos desde El Economista para este reportaje ilustran todo lo anterior. Mujeres de México y otros países de América Latina nos contaron cómo viven la menopausia y el impacto en sus tareas cotidianas.

Alejadas por miles de kilómetros, están unidas por la experiencia de la exclusión, obstaculización y discriminación laboral. La menopausia, o la forma como la concebimos en nuestras sociedades, les ha causado también discriminación por sexo, edad y discapacidad.


Los síntomas de la menopausia

“Todo iba bien”, comienza a narrar Daniela Hernández, de 48 años de edad. Después de 22 años de trabajo en Recursos Humanos de una institución pública en Tamaulipas, logró un ascenso, fue nombrada jefa de unidad. La promoción vino con un mayor salario y con la perimenopausia, es decir, el inicio de la menopausia.

“Mi carácter siempre había sido fuerte, de defender lo que pienso. Pero conforme me desenvolví en el nuevo puesto noté que se me cerraban las ideas, no me podía concentrar, sentía ganas de llorar y no podía gestionar nada”, cuenta.

“Mi jefa es una mujer muy dura y cuando me reclamaba algo, en lugar de defenderme, me daban muchas ganas de llorar”. Y lo hacía, pero a escondidas. No es verdad que sea bien visto que una mujer llore, no al menos en el trabajo y menos teniendo una jefatura.

“Existen 34 síntomas de la menopausia”, explica Gabriela Rojas. “Los que más afectan laboralmente son la fatiga, ansiedad, depresión, baja concentración, niebla mental, bochornos. Todo esto afecta la confianza que las mujeres tienen en sí mismas”, comenta.


“Los bochornos vienen cada 5 minutos, me dejan sin respiración. Me duelen mucho la articulaciones y los huesos, se me cae el pelo. Lloro, estoy muy depresiva, demasiado. Me han dado ganas de golpearme porque los síntomas ya no los soporto. No tomo ningún medicamento porque tuve cáncer uterino”, Pamela Roma, 50 años, desempleada (Santiago de Chile, Chile).

Mujeres de más de 40 años, con experiencia acumulada, deberían estar o están en el clímax de su carrera. Pero llega la menopausia y la cultura laboral “les impide alcanzar las posiciones de liderazgo o inclusive pierden su empleo”, dice la abogada Gabriela Rojas.

Los síntomas de la menopausia, o más bien, la mala gestión que en su centro de trabajo le dan a este proceso, derribaron a Daniela Hernández de la jefatura. Un año después del nombramiento, le dijeron que el trabajo era demasiado para ella, así que la regresaron a su puesto anterior, donde gana menos.
El rol de las empresas en esta etapa

Como consultora y especialista en cultura y bienestar organizacional, Ivonne Borden ha notado que muy pocas empresas cuentan con políticas que visibilicen la menopausia y muchas menos las que tienen prácticas que acompañen a las empleadas en este tiempo. Sólo aquellas certificadas con la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación, señala.

Dicha norma es de adopción voluntaria. Los centros laborales que deseen implementarla tienen la guía y acompañamiento del gobierno federal para que en sus procesos de reclutamiento, selección, movilidad y capacitación no haya discriminación.

Los cambios que se requieren son estructurales a nivel país. El Estado debe generar datos sobre la situación que guardan las mujeres en la menopausia, crear políticas pública, reformas legales y etiquetar recursos a este tema en el presupuesto, dice Gabriela Rojas.

Y en las empresas pueden hacer otras adecuaciones de diferentes niveles, comenta Ivonne Borden. El código de vestimenta, por ejemplo. No es un cambio menor, permitirles usar zapatos sin tacones alto y ropa que les venga cómoda es de gran ayuda, dice. Baños suficientes e higiénicos son fundamentales, pero también que les permitan usarlos. En algunos empleos, como la docencia o la enfermería, las mujeres son la mayoría pero ni así hay políticas adecuadas.


“Desde hace 10 años tengo hemorragias tremendas y con la perimenopausia se agravaron. Siempre estoy con miedo que, en el medio de la clase, me manche. Alguna vez me pasó, pero por suerte no se notó tanto. Los módulos de clase son de tres horas, no puedo ir al baño, porque no puedo dejar solos a los alumnos, están a mi cargo, son adolescentes. Y en la escuela no quieren que los profesores estemos deambulando, aunque sea para ir al baño”, Mariela Otero, 41 años, profesora de secundaria (Buenos Aires, Argentina).

Otras adaptaciones físicas en las organizaciones “pueden hacer una gran diferencia, como ventiladores en sus lugares de trabajo”, detalla Ivonne Borden. Pero principalmente, agrega, lo que se requiere es la transformación cultural para tener la apertura de hablar del tema.

Por ejemplo, la empresa británica Diageo creó una guía para apoyar a sus trabajadoras durante la menopausia. Algunas de las acciones concretas que implementó son:Mayor flexibilidad laboral
Acceso a prestaciones por enfermedad para tratar los síntomas de la menopausia
Asesorías especiales sobre el tema
Un marco común que permite hablar del tema de manera informada y abierta entre los diversos equipos de trabajo y colegas.


La Norma Oficial Mexicana 035 sobre factores de riesgo psicosocial es otra herramienta. “El 47% del ausentismo laboral en México se debe a temas de salud mental”, dice María del Carmen Díaz, cofundadora y directora de Operaciones de Sin Reglas. “Mucho de ello se origina por la menopausia, por eso la menopausia debe entrar en la NOM-035 como un riesgo psicosocial, para que las empresas lo tomen en cuenta”.

Las licencias laborales por menopausia son otra política concreta. En México, esos permisos se comienzan a discutir pero para la etapa de la menstruación.

Existen algunos casos aislados de este tipo de licencias. Desde 2017, por ejemplo, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Gobierno del Estado de México concede a su personal un día de descanso al mes por complicaciones de tipo fisiológico, como la menopausia o la andropausia.

Hay pocos ejemplos así a nivel internacional. Apenas desde octubre de 2022, el Banco de Irlanda le concede 10 días de permiso con goce de sueldo al año “para colegas que experimenten enfermedades relacionadas con la menopausia”.

En enero pasado, el gobierno del Reino Unido rechazó la recomendación de la Comisión de Mujer e Igualdad de la Cámara de los Comunes de crear una licencia por menopausia en el lugar de trabajo.

“Apoyar a las mujeres en la menopausia tiene enormes beneficios para la empresa: mayor diversidad, equidad e inclusión, retención de talento, reducción en costos de reclutamiento, menor ausentismo laboral y mayor productividad”, dice Gabriela Rojas.


“Cuando me llega a bajar, el sangrado es demasiado, no puedo salir así. Me da pena decirle a mi jefa, pero he tenido que faltar. Ella lo ha entendido, porque está pasando por lo mismo, el mes pasado tuvo un ‘accidente’… Nos ayudaría que en los centros de trabajo nos llevaran pláticas. Que a partir de los 39 nos ayudaran a practicarnos exámenes, yo, por ejemplo, no sabía que estaba en la premenopausia”, Daniela Hernández, 48 años, auxiliar de Recursos Humanos (Tamaulipas, México).


“Sólo asisto tres días al trabajo, pero esto es motivado a la situación en mi país. Cuando comencé con la menopausia fue terrible mantenerme sentada en mi puesto. Gracias a Dios, mi jefe ha sido muy comprensible y no me presiona”, Evangelys del Valle, 52 años, analista de datos (Nuevo Esparta, Venezuela).

Para emprender cambios, primero hay que comprender la magnitud del problema, porque quizá no lo hemos hecho. El tabú y el menosprecio por la menopausia evita que contemos con información oportuna y certera al respecto. De esa manera, se impide el acceso al derecho a la salud de las mujeres y personas menstruantes.

También provoca esterotipos y burlas al respecto. Como otras etapas reproductivas de las mujeres, la menopausia es utilizada para descalificar nuestras capacidades, señala Ivonne Border. “La frase ‘está menopáusica’ se ha utilizado como un insulto y se escucha en los centros laborales”. Esto puede obstaculizar el derecho al trabajo digno.


“En mi trabajo, en el sector de la construcción, la mayoría es hombre y muchas veces hacen comentarios que te hacen sentir incómoda, porque, o sea, la sangre huele. Ellos han llegado a decir que unas mujeres apestan”, Elizabeth Lazo, 52 años, licenciada en Informática (Ciudad de México, México).

La menopausia también se lee como envejecimiento. Y aquí entran dos factores: edadismo y sexismo. “Social, política y económicamente no es lo mismo envejecer como hombre que como mujer”, dice Ivonne Border.


“En nuestra sociedad, mucho del valor de la mujer tiene que ver con la capacidad de reproducción”, apunta Gabriela Rojas. Pero eso en el ámbito laboral se traduce en capacidad productividad.

La menopausia es vivida “con vergüenza porque es un tabú, porque no se habla. Lo que queremos hacer es visibilizar el tema y que nos contemos una historia distinta de lo que implica la menopausia”, subraya.


Fuente: Mural de Género

marzo 02, 2023

Mujeres podrían contribuir a aumentar 22% el PIB de México

Solo el 40 por ciento de las mujeres mexicanas participa en la economía, dicen especialistas.



El Producto Interno Bruto (PIB) de México aumentaría al 22 por ciento si se les diera el mismo acceso de educación y oportunidades de trabajo a las mujeres, de acuerdo con análisis del Banco Mundial, citó recordó Lourdes Dieck-Assad, decana emérita EGADE Business Schoool, en el marco de la mesa Inclusión: retos y oportunidades en Latam, del DMI Decididas Summit 2023.

“Si aumentamos la participación de la mujer (en los trabajos), tan sencillo como al nivel del hombre que hoy anda como en un 70 por ciento, desde el 40 por ciento que está hoy la mujer, el ingreso per capita de México aumentaría en un 22 por ciento, que no es cualquier cosa, qué quiere decir, si todas las mujeres se sumaran a la actividad económica, pudiéramos aumentar nuestro crecimiento del país y de las familias”, dijo Lourdes Dieck-Assad.

Refirió que si queremos la inclusión de la mujer en México, es prioridad fortalecer el acceso y la calidad de educación.

“Sí hay muchas barreras sociales, culturales, familiares en México, incluso de las más feministas, son luchas todos los días para tener condiciones parejas, las mujeres entran menos al mercado laboral y tienden a irse a la informalidad, y en consecuencia no tienen prestaciones”, afirmó Valeria Moy, directora del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Refirió que a diferencia de otros países de Latinoamérica, como Perú y Colombia, las mujeres participan menos en la economía, ya que tienden a quedarse con menos grados académicos, y hay huecos que debemos empezar a cubrir.

Denunció que la actual administración de Gobierno no ha hecho nada por las mujeres, y al contrario, se deshicieron programas que eran muy útiles, como la escuela de tiempo completo.

“Se ha manejado la paridad como si fuera el logro mayor en los sistemas de género, si la vemos en el Congreso es como la nata, en ese sentido no habsido una administración ni remotamente feminista y algo que nos va a repercutir es la destrucción del sistema educativo que estamos viviendo”, concluyó Moy.

El foro DMI Decididas Summit es un foro que reunirá este 28 de febrero y 1 de marzo en el Hotel Four Seasons de la CDMX a mujeres en posiciones de liderazgo, con el propósito de invertir en la construcción de equidad de género y el poder económico de las mujeres.

Se espera la participación de María Ariza, directora general de BIVA MX, Mariana Gutierrez, directora Liga MX Femenil, Mónica Flores, presidenta de Manpower Group Latam, Paulina de la Colina, Directora de Equidad e Inclusión en P&G Latinoamérica, además de Fernanda Sainz, directora de Marketing de Caliente, así como la participación de especialistas de 10 países con representantes de más de 30 industrias.

Durante dos días, más de 300 líderes empresariales, economistas, inversionistas, académicas, activistas, escritoras, emprendedoras, artistas, cineastas, cantantes, periodistas, figuras públicas, deportistas y agentes de cambio de México, Colombia, Argentina, Brasil, Guatemala, Cuba, Chile, Ecuador, España y Estados Unidos estarán reunidas en el primer DMI Decididas Summit para tomar acción y trabajar en la construcción de la equidad de género y poder económico de las mujeres.

“Es primordial abrir espacios que promuevan diálogos constructivos. Creemos en el poder de crear comunidad, compartir experiencias, historias y mejores prácticas con perspectiva de género para avanzar a favor de la construcción de equidad de género, el bienestar y crecimiento económico de las mujeres”, comentó la activista y productora Bárbara Arredondo Ayala, activista y productora co-fundadora de Decidida.

Fuente: Mural de Género

septiembre 15, 2022

Estudio de PNUD: Mujeres y Retorno Laboral en Chile: Aprendizajes de la pandemia para cerrar la brecha en el empleo


Esta publicación indaga en las principales razones por las que mujeres que perdieron o dejaron sus empleos durante la pandemia no regresaban al mercado laboral. Desde el relato de las propias mujeres, el informe invita a reflexionar acerca del tipo de políticas públicas que se necesitan para acelerar la recuperación, pero con un horizonte que no puede ser simplemente volver a la antigua normalidad, sino que asegure una recuperación inclusiva y que, en el espíritu de la Agenda de Desarrollo Sostenible, no deje a nadie atrás.


Documentos Descargables Mujeres y Retorno Laboral en Chile: Aprendizajes de la pandemia para cerrar la brecha en el empleo

septiembre 12, 2022

Argentina: Solo el 18% son mujeres en la industria hidrocarburífera


lmneuquen.com

El trabajo realizado por la comisión de Diversidad e Inclusión del IAPG subraya que la situación en la industria no ha cambiado en la última década. El porcentaje se encuentra por debajo del promedio existente en Europa, donde la cantidad de puestos en el sector en los que trabajan mujeres son el 33% del total y por encima del 8% de la región Asia Pacífico

Las mujeres representan alrededor del 18% del total de puestos de trabajo que existe en la actualidad en la industria hidrocarburífera en la Argentina. Así quedó establecido por un informe elaborado por la comisión de Diversidad e Inclusión del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).

El porcentaje se encuentra por debajo del promedio existente en Europa, donde la cantidad de puestos en el sector en los que trabajan mujeres son el 33% del total y por encima del 8% de la región Asia Pacífico.

La referente de la comisión de Diversidad e Inclusión del IAPG, Gabriela González, sostuvo que en la entidad trabajan en incrementar la cantidad de mujeres que se desempeñan el sector hidrocarburífero. Además, evaluó y lideró grupos multidisciplinarios en varios de los primeros proyectos exploratorios y piloto de shale oil & Gas y plays no convencionales.

González es licenciada en Ciencias Geológicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y referente de reservorio no convencionales, con más de 20 años de experiencia en la materia. "La presencia de mujeres se ha mantenido prácticamente sin cambios en la última década", según los resultados del informe del IAPG.

A nivel global, las regiones con mayor nivel de presencia de mujeres en puestos de trabajo en el sector hidrocarburífero son Europa (33% del total), América del Norte (23%), América Latina (21%), Medio Oriente (15%) y Asia Pacífico (8%).

En diálogo con Télam, González explicó que el objetivo del equipo de género del IAPG es convertirse en un órgano de referencia para el sector. “La comisión forma parte del instituto junto con otras comisiones, y este equipo inició hace dos años en época de pandemia, pero recién este año nos conocimos personalmente presentando la encuesta de género y diversidad, en el evento Oil & Gas de Neuquén. El objetivo es ser un órgano de referencia para más de 190 empresas del sector. Por lo cual, trabajamos en la agenda de diversidad e inclusión con las empresas, fomentando una cultura de pluralidad en todas las dimensiones; a través de políticas concretas”, aseguró.

Sobre las principales líneas de acción que viene trabajando la comisión de Diversidad e Inclusión del IAPG, la especialista manifestó: “Las líneas depende de la dimensión de la empresa y de la cultura organizacional. Podemos mencionar la interacción entre las universidades, que rompen con los mitos de difícil acceso. También se busca quebrar los sesgos de las organizaciones que muchas veces creen que una mujer no va a aceptar determinados desafíos laborales”, consideró.

“En este sentido, de las empresas consultadas menos del 5 % son lideradas por mujeres (considerando la máxima autoridad ejecutiva de las organizaciones), mientras que las trabajadoras pierden casi 30 % de participación en direcciones. Por lo cual, es importante fomentar el desarrollo de carrera de mujeres que sientan que puedan alcanzar roles de decisión. Asimismo, sucede que la mujer empieza a auto limitarse por no tener un ámbito propicio, por eso desde la infraestructura se avanzó con ambientes más inclusivos como vestuarios, baños, lactarios para leche materna”, agregó.

“Existen las políticas denominadas ‘corresponsabilidad de cuidados’, donde no necesariamente el cuidado recae en la mujer, y abarca a trabajadores con familiares con discapacidad o mismos adultos mayores. Esto permite el desarrollo de carrera de todos los géneros y el balance vida personal-laboral. Otras de las acciones es sugerir la implementación de reclutamiento diverso enfocado en las cualidades”, destacó.

En el informe, Argentina se posiciona entre las regiones con menor inserción laboral de mujeres en la actividad hidrocarburífera y González subrayó que el trabajo servirá para avanzar sobre la participación de las mujeres en los distintos sectores. “Esta primera encuesta nos permitió desagregar el sector en subsectores para tener un panorama de la participación de las mujeres por sectores. No es lo mismo el sector operativo que registró un 4,3 % de participación de trabajadoras -en comparación con sus pares del 40%- que las áreas de apoyo que representan un porcentaje más alto en el país (21%)”, aseveró.

“A partir de estos datos creemos que hace falta más intercambio con jóvenes profesionales para que haya un balance de trabajadores pero también, líneas de acción elementales: desde el marketing, reclutamiento o mismo el lenguaje que utilizamos dentro del sector”, añadió.

En este sentido, la especialista manifestó que la comisión de Diversidad e Inclusión del IAPG usará los datos del informe para trabajar en futuras propuestas. “Para lo que queda de este año realizaremos un repositorio de políticas concretas en diversos formatos para familiarizarnos con estos números. Esto quedará como lugar de consulta de empresas o mismo aspiraciones para otros sectores”, afirmó.

“También abordaremos el lenguaje en formas más inclusivas y recomendaremos actividades de formación para quebrajar sesgos y darles marco legal a estas acciones. Mientras que, para el próximo año, abordaremos otras dimensiones inclusivas como las personas con discapacidad, o de determinadas franjas etarias”, destacó.

Fuente: AmecoPress/lmneuquen.com.-

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