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abril 06, 2024

El aplaudido análisis de la filóloga Teresa Meana sobre la importancia del lenguaje en la lucha feminista: “Te pone en tu sitio”

La activista feminista y filóloga especialista en lenguaje inclusivo no sexista ha ironizado, al mencionar un libro de Monserrat Moreno, sobre cómo la “intuición femenina” se desarrolla “gracias al lenguaje”

Teresa Meana, activista y filóloga feminista. (Wikipedia)

Teresa Meana es activista feminista y filóloga especialista en lenguaje inclusivo no sexista, por eso tiene claro que “lo que no se nombra, no existe” y que “el lenguaje es como el patriarcado, porque impide ver a las mujeres”. La experta lo ha dicho en muchas de las conferencias que imparte, pero esta semana ha sido especialmente aplaudida por la reflexión que ha hecho en el podcast Queridas Hermanas, de Sindy Takanashi, en el que ha ironizado sobre cómo la “intuición femenina” se desarrolla “gracias al lenguaje”.

Durante su intervención, Meana ha mencionado el libro de Monserrat Moreno titulado Cómo se enseña a ser niña: el sexismo en la escuela para explicar la importancia de nombrar a las mujeres y de que ocupen un lugar en el lenguaje. El libro, explica la activista, habla de una niña que, como siempre ha sido tratada como tal, “cree que es niña” y cuando la maestra manda salir al recreo a “los niños que hayan terminado el examen”, ella permanece sentada en clase sin darse por aludida a pesar de haberlo finalizado. “Cuando la maestra le preguntó por qué no había salido, la alumna le explicó que pensaba que sólo podían salir los niños y la docente, por su parte, le dice que con la palabra niños “se refería a toda clase”.

Sin embargo, continúa Meana, cuando la profesora pide levantar la mano a los niños que se quieran apuntar al fútbol, la niña también alza la suya, pero ahí la maestra le dice molesta que solo se refería a los varones, por lo que la pequeña queda confundida. “Desde ese momento estás preparada para contestar a lo que te echen”, ha asegurado la filóloga durante su entrevista en el podcast sirviéndose de esa anécdota. “A veces eres los niños porque es genérico, pero a veces no, porque es específico y solo son los niños varones. Yo digo que de ahí viene la famosa intuición femenina, de pasarte toda la vida adivinando por el contexto”.

Lo fuerte de esa anécdota, ha indicado, es que “eso jamás lo ha vivido un niño, porque no sabe lo que es ocupar un lugar provisional en el idioma, y es que él no sabe, es la niña la que aprende”.

Los comentarios de Meana han sido muy aplaudidos en redes sociales y numerosos usuarios, desde periodistas a activistas y docentes, han destacado sus palabras sobre la importancia de utilizar un lenguaje no sexista. “El lenguaje inclusivo es el más riguroso”, mencionaba una usuaria, mientras que otras simplemente han alabado a la filóloga al señalar que tiene “toda la razón” o que sus comentarios “te ponen en tu sitio”.

Meana, que ahora tiene 71 años y también fue profesora de Secundaria, ya ha hecho referencia al libro de Monserrat Moreno en otras ocasiones, como en 2022 durante la celebración del III Congreso Andaluz de Coeducación, donde subrayó la importancia de que el idioma visibilice a las mujeres porque “las palabras no se las lleva el viento, construyen el pensamiento y la realidad”, apuntó entonces, según recoge la agencia Efe.

“Cuando nombramos cosas hacemos luz sobre ellas, las visibilizamos”, afirmó la experta para defender que el género femenino se extienda tanto como la presencia de las mujeres en la sociedad. “Si no somos nombradas, no seremos conscientes de nuestro lugar”, concluyó.

Por Newsroom 
Fuente: Infobae

enero 24, 2022

Themis, la primera herramienta digital que transforma textos a lenguaje inclusivo

Foto: Software Themis.

Se trata de un software creado por una empresa española que ofrece alternativas para evitar la discriminación de género en la escritura.

Las palabras visibilizan y lo que no se nombra, por lo tanto, no se ve. El rechazo del uso del genérico masculino para referirse a todas las personas y la exclusión de las mujeres y otras identidades de género en el discurso no son nuevos. Pero el debate en torno al tema ganó terreno en los últimos años con la expansión de las redes sociales. Bajo esas circunstancias, una empresa española creó Themis, un software de inteligencia artificial que detecta el lenguaje “no inclusivo” en textos para evitar la discriminación de género.

La “versión cero” de Themis nació en 2007. “En ese entonces, ya había una preocupación por el lenguaje inclusivo. Muchas personas empezaron a darse cuenta de que había una parte de la población excluida de las formas de hablar”, expresó a la diaria Sara Llorens, socia fundadora y actual directora de operaciones de Themis. Sin embargo, consideró que, por esos años, aún no existía el mismo interés por el uso de una comunicación inclusiva.

A partir del incremento del uso de distintas modalidades del lenguaje inclusivo en plataformas digitales por empresas, instituciones y organismos públicos y personas en general, Llorens y la empresa Knowledge Centric Solutions (más conocida como The REUSE Company) decidieron generar una nueva versión de Themis, que se lanzó al mercado a fines de octubre de 2021. Está disponible en español de España, en las lenguas regionales catalán, valenciano y balear, y en español de América Latina.

“No podemos cambiar la forma en que hablamos en dos minutos, pero sí podemos cambiar un texto al lenguaje inclusivo en dos minutos”. Ingrid Vera, responsable del área de Comunicación y Marketing de Themis.

“Es una herramienta única en el mercado. Nuestro diccionario tiene casi 100.000 sugerencias inclusivas”, describió en una entrevista con la diaria la responsable del área de Comunicación y Marketing de Themis, Ingrid Vera. “No podemos cambiar la forma en que hablamos en dos minutos, pero sí podemos cambiar un texto al lenguaje inclusivo en dos minutos”, añadió.

“La forma en la que hablamos es la traducción de cómo hemos sido educadas y educados, las pautas culturales y sociales, lo que recibimos a través de las lecturas, cómo hablan nuestro pares y amistades”, sostuvo Vera. Señaló que allí radican las principales dificultades para utilizar en el lenguaje oral una comunicación inclusiva, y en eso la escritura tiene un rol importante. Esta herramienta surgió para aportar a un cambio social y visibilizar a todas las personas en los textos.
¿Cómo funciona?

Themis tiene dos modalidades de funcionamiento, explicó Vera. Por un lado, funciona como un plugin –un programa complementario– que se instala directamente en Microsoft Office. Una vez instalado el software, en la barra de herramientas del procesador de textos Word aparecerá el botón “Themis” con la opción “Analizar documento”. “Tan sencillo como darle clic y el software empieza a leer el contenido”, aseguró.

Las palabras detectadas como “excluyentes” se resaltan y el programa ofrece alternativas inclusivas. Por ejemplo, el software detectará la palabra “médicos” como no inclusiva del género femenino y para usar en su lugar brindará diferentes opciones como “las y los médicos”, “el colectivo médico”, entre otras.

Además, se pueden añadir otras alternativas según la preferencia de la persona usuaria y se guardan automáticamente en el diccionario del sistema. Al modificar una palabra, el software también hace recomendaciones para modificar pronombres, sustantivos, adjetivos y verbos conjugados para que el enunciado tenga coherencia y buena sintaxis.

Por otro lado, Themis puede instalarse como herramienta de escritorio, una opción que tiene más funciones. En primer lugar, tiene un espacio para la redacción de textos, similar al Word, pero con la diferencia de que el lenguaje no inclusivo se detecta automáticamente, así como las alternativas posibles. Otras funciones son el “analizador de carpetas”, que permite analizar el contenido de muchas carpetas de documentos en un solo paso; el “editor de correos electrónicos”, que detecta términos discriminatorios en el cuerpo del correo, el asunto y documentos adjuntos; y el “gestor de diccionario”, que permite añadir o modificar conceptos inclusivos.

La Organización de las Naciones Unidas define el lenguaje inclusivo como “la manera de expresarse oralmente y por escrito sin discriminar a un sexo, grupo social o identidad de género en particular y sin perpetuar estereotipos de género”.

Cualquier persona que cuente con Windows 10 y Microsoft Office puede acceder a la herramienta. El software tiene costo: una licencia cuesta 150 euros (alrededor de 170 dólares). Si la compra es mayor a 60 licencias, el costo es menor.

Empezar por los cimientos

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define el lenguaje inclusivo como “la manera de expresarse oralmente y por escrito sin discriminar a un sexo, grupo social o identidad de género en particular y sin perpetuar estereotipos de género”. Asimismo, la ONU entiende el lenguaje como uno de los “factores claves que determinan las actitudes culturales y sociales” y, en ese sentido, es una herramienta “sumamente importante para promover la igualdad de género y combatir los prejuicios” vinculados a la forma en que las personas se identifican en el mundo.

Sobre la importancia de promover una comunicación inclusiva, Llorens sostuvo que “hay que empezar a construir desde los cimientos” y, si no se empieza por “utilizar un lenguaje sin discriminación de género, es difícil desarrollar planes de inclusión y de igualdad”.

A modo de anécdota, la directora de operaciones contó que en una charla que mantuvo con un grupo de hombres, estos le repetían que “el uso del masculino nos engloba a todos”. Entonces, les propuso hacer un ejercicio. Les pidió que cerraran los ojos y les preguntó: “¿Qué se imaginan cuando digo ‘el médico curó al niño’?”. Los varones contestaron al unísono: “Un hombre con bata blanca”. Luego, les pidió que volvieran a cerrar los ojos, pero esta vez dijo: “Si les digo ‘el equipo médico’, ¿qué imaginan?”. En ese caso, los hombres ya no tuvieron una respuesta clara, manifestaron que podían imaginar un grupo de personas, pero sin identificar bien su género. “Eso es un avance”, consideró Llorens, y agregó que “la neurociencia demuestra que el genérico masculino no incluye a todas las personas”.

Por su parte, Vera sostuvo que el lenguaje inclusivo es necesario porque “todas las personas quieren sentirse reflejadas en lo que leen. Nos pasa a nosotras y a cualquier persona. Nadie quiere quedarse afuera”. En esa línea, consideró que Themis “trasciende” el ámbito profesional porque ayuda a entender la “importancia de las palabras y su sentido”. y el uso de la herramienta “modifica, de a poco, la forma en que las personas se expresan” con quienes tienen a su alrededor. “Eso repercute positivamente en la sociedad”, manifestó.

Vera observó ese cambio en su propia experiencia: “En 2020, cuando empezamos con la nueva versión de Themis, había un grupo de técnicos que nos decía: ‘Hola a todos’, cuando nuestra empresa está conformada mayoritariamente por mujeres. A mitad de año ya decían: ‘hola a tod@s’ y ahora, que ha pasado un año, dicen ‘hola, equipo’”, relató.

A pesar de los avances, ambas aseguran que hablar de lenguaje inclusivo aún es “polémico”. “Es polémico sí, pero creo que hay muchas personas que se quedan en el titular y cuando escuchan hablar del lenguaje inclusivo piensan en el uso de la ‘e’, la ‘x’ o la ‘@’. No es así. La Real Academia Española no puede decir que decir ‘la ciudadanía’ está mal, porque está incluida en su diccionario y es lenguaje inclusivo”, dijo Vera.

Por ese motivo, el software incluye “distintas sensibilidades y opciones”. Si bien da la posibilidad de que las personas, empresas y medios de comunicación que utilizan modalidades de lenguaje inclusivo recurran al uso la “e”, la “x” o la “@”, si lo prefieren, en Themis proponen “recurrir a frases en las que las personas no se darían cuenta del uso del lenguaje inclusivo”. Por ejemplo, en lugar de “los uruguayos envejecen porque los jóvenes no quieren tener hijos”, usar “la población uruguaya envejece porque la juventud no quiere tener descendencia”, ilustró Llorens.

“La inclusividad no es una moda, es algo que ha venido para quedarse. Es, además, un objeto reputacional para las empresas que va a empezar a ser definitivo. Una empresa que no tenga lenguaje inclusivo tendrá problemas con la clientela”. Sara Llorens, socia fundadora y actual directora de operaciones de Themis.
La respuesta del mercado

La importancia por la inclusión no es ajena a las empresas. Por el contrario, aparece como una necesidad para aquellas que quieren ser competitivas y extender sus mercados. “La inclusividad no es una moda, es algo que ha venido para quedarse. Es, además, un objeto reputacional para las empresas que va a empezar a ser definitivo. Una empresa que no tenga lenguaje inclusivo tendrá problemas con la clientela”, expresó Llorens.

“Esa misma clientela que demanda inclusividad, es quien compra los productos y se sabe que es una tendencia de marketing entre las poblaciones más jóvenes, nosotras. Las empresas deben recoger el deseo de la sociedad”, añadió Vera.

La directora de operaciones sostuvo que está “impresionada” con la respuesta del mercado luego del lanzamiento de Themis. Los principales clientes son organismos de la administración pública, especialmente de España, pero Llorens aclaró que están “a punto de cerrar muchos contratos” con empresas privadas y “grandes compañías desde bancos, editoriales, hasta cadenas de televisión”. En América, la empresa tiene un “contacto avanzado” con una empresa de telecomunicaciones.
Lenguaje sin racismo y no violento

Actualmente, Themis se centra en el abordaje de la discriminación de género, “un problema generalizado a nivel global”, dijo Llorens, y aunque la perspectiva de la empresa es “empezar por el principio e ir despacio”, ya tienen varias ideas para el futuro. Así como proyectan extender la compatibilidad de Themis con otros sistemas operativos, también tienen el objetivo de que la herramienta pueda detectar el lenguaje racista y violento.

Además, el equipo se propone desarrollar Themis en otros idiomas con el “problema de la inclusividad” como el italiano y el francés, y también tiene en el horizonte la idea de crear Themis en inglés.

Fuente: La Diaria

enero 16, 2022

Un diccionario para nombrar lo que nunca tuvo nombre

El colectivo de mujeres poetas Genialogías presenta su ‘Diccionaria Una’, un glosario que, de forma lúdica y lírica, crea y recoge palabras que designan realidades obviadas por la cultura patriarcal.

“Lolamento”, una de las entradas de Diccionaria Una. MARIA FARRÉ

La frase cayó como una piedra en el agua y salpicó a todas las presentes en aquella reunión de la asociación de mujeres poetas Genialogías en 2017. Una de ellas dijo lo que muchas sentían en carne propia: “Mi mundo está lleno de cosas que no tienen nombre”. Cuatro años después, el colectivo ha publicado un libro-herramienta que quiere satisfacer esa necesidad de inventar palabras para designar realidades que afectan a las mujeres pero que, hasta ahora, han carecido de definición, de un término que las nombre. Y lo que no se nombra no existe, sabido es.

Diccionaria Una (Genialogías/Ediciones Tigres de Papel, 2021) supone el resultado de un esfuerzo colectivo, también un juego con el lenguaje y una semilla para sembrar el camino. En su elaboración han discutido mucho cada detalle, cada palabra, cada acepción, pero también han disfrutado y se nota. Huyendo del carácter normativo que caracteriza a los diccionarios, este glosario propone una creación lúdica de significantes y significados y abre la puerta a que existan continuaciones de esta partida para llegar a otras pantallas y nombrar nuevas realidades. La propia Diccionaria aparece, con una definición que dice que se trata de la “recolección y siembra de palabras con que las mujeres nombran sentimientos, experiencias y saberes silenciados o no expresados antes de forma satisfactoria para ellas”. Otras entradas explican el “cuidadicio”, el vicio de cuidar en exceso del que convendría cuidarse. Describen lo que es “amueblarse”: “Tomarse el tiempo y el espacio vital para ordenar ciertos sentimientos dentro de una, especialmente los de pena o fracaso, hasta que no puedas hacerte daño con ninguna de sus esquinas”. Hablan de la “ojaza” como la “mirada cómplice entre amigas cargada de información, que nadie más que ellas capta pero crece como un pan”, y establecen que el Satisfayer es un “cacharro capitalista que la publicidad intenta vender a las mujeres como panacea orgásmica para que acaben pronto y sigan trabajando”.
“Con lo que estamos dialogando, lo que estamos cuestionando, es la cultura patriarcal, que va más allá de las instituciones que confieren autoridad cultural, va más allá de la crítica y el canon”, dice la poeta Diana García Bujarrabal


En la introducción aseguran que han intentado “nombrar con libertad, soltura y gracia, con placer y con sentido, sin esperar la aprobación de las infinitas jerarquías que pretenden regular las palabras como si fueran suyas, siendo como son las palabras pájaros, propiedad de nadie”. Una de esas jerarquías que constriñen el lenguaje la constituye la Real Academia Española (RAE), aunque la poeta Diana García Bujarrabal, participante en la elaboración de Diccionaria Una, entiende que la responsabilidad trasciende la institución fundada en 1713 por el marqués de Villena y dirigida en la actualidad por Santiago Muñoz Machado. Ella afirma que “con lo que estamos dialogando, lo que estamos cuestionando, es la cultura patriarcal, que va más allá de las instituciones que confieren autoridad cultural, va más allá de la crítica y el canon”.

La discriminación de las mujeres en la cultura, ese sesgo al que combaten desde Genialogías, es histórica y, para García Bujarrabal, “tiene que ver con el silenciamiento de las voces femeninas que empieza en los textos clásicos con Telémaco mandando callar a su madre Penélope, que se prorroga durante siglos en nuestra tradición literaria. Hay un ensayo maravilloso de Clara Janés, Guardar la casa y cerrar la boca, que se abre con una cita de Fray Luis de León: ‘Porque así como la naturaleza [...] hizo a las mujeres para que, encerradas, guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca’. Es algo inserto durante siglos en nuestra cultura occidental, en la Biblia con la expulsión de Eva del paraíso, también en la idea de las mujeres como fuente de todo mal en Pandora. Hablaría de cultura patriarcal, entonces, que va más allá de la RAE y del Gobierno de España”.
Patriascazo

Existen números que corroboran la desigualdad estructural que aún siguen padeciendo las mujeres en la cultura. Por ejemplo, según datos recogidos por el Ministerio de Cultura y Deporte, en 2020 se inscribió en el ISBN un total de 78.422 libros. De los 54.509 que corresponden a una firma única, el 61,1% eran hombres, el 38,5% mujeres y el 0,4% no consta. Sin embargo, la tasa de empleo registrada ese mismo año en la ocupación de escritores, periodistas y lingüistas alcanzó un 55,4% de mujeres, superior a la observada en el total del ámbito cultural y en el conjunto nacional. Algo huele a macho en la industria editorial española. En la página 91 de la Diccionaria se lee la definición de “patriascazo”: muestra de violencia judicial, institucional y simbólica del sistema patriarcal. Palabra escuchada en las calles como un clamor.

García Bujarrabal, que en sus poemas enhebra los conceptos de verdad, utilidad y belleza, una cierta preocupación ecológica y el enojo que, precisamente, le provoca el ninguneo a las mujeres en la literatura, remarca las diferencias de enfoque entre la Diccionaria y otros glosarios: “No es un diccionario en el sentido tradicional, incluso ni siquiera en el sentido del diccionario de recoger los usos del lenguaje que hizo María Moliner en su día, sino que trata de cuestionarnos la potencialidad liberadora del lenguaje y lo que estamos haciendo cuando nombramos”. Así, en su texto colectivo “no hay un trabajo lexicográfico, no tenemos la capacidad ni nos planteamos hacer un trabajo de campo para recoger cómo se habla, aunque algo de esto hay. La RAE fija, pule y da esplendor pero también parte de esa idea de recoger las maneras de hablar. No es nuestro punto de partida. Nosotras estamos partiendo de esos huecos innombrados y tratamos de darles nombre, adquirimos un papel más activo. No pretendemos en ningún caso hacer el mismo tipo de trabajo”.

Sobre la mencionada María Moliner y su excepcional Diccionario de uso del español, que escribió durante 15 años, ella explica que no empezaron “pensando en hacer algo como lo que hizo, que fue un ejemplo espectacular. Inevitablemente esa referencia la hemos tenido mientras trabajábamos sobre las palabras, pero su trabajo es muy diferente. Para nosotras es un ejemplo de constancia y libertad, también por lo de ignorar el argumento de autoridad. Su trabajo es científico, no es nuestro caso”.
¿Cuáles son sus labores?


Una de las entradas de la Diccionaria que mejor ilustra todos los nudos que sus autoras han atado y desatado para poder terminar este volumen colaborativo es la que se refiere al término “suslabores”. En la tercera acepción que proponen especifican que se trata del “trabajo a veces silencioso pero siempre constante para socavar los cimientos del patriarcado”. ¿No es justo al revés, el espacio en el que el patriarcado recluye a las mujeres para perpetuarse? La poeta responde que esa definición tiene una cierta intencionalidad. “Por una parte, está esa realidad de la relegación de las mujeres al espacio doméstico, que es un mandato patriarcal, pero por otra parte está la necesidad de valorar todo ese trabajo. Todas las acepciones de esta palabra quieren trabajar en esa doble vía. Hay una desvalorización de todo lo que tradicionalmente se ha identificado como femenino, que para nosotras no tiene sentido. De ahí esa acepción en positivo. Ese trabajo para socavar los cimientos del patriarcado no se refiere exclusivamente al ámbito doméstico, remite también a lo manual, lo pequeñito, lo cotidiano, pero pueden ser los trabajos de una mujer en su centro de trabajo, no solo en casa”. En la página 32 encontramos la definición de “cuerpeo”: evaluación constante que hace una mujer del lugar y la situación en que se encuentra para evitar riesgos y protegerse.
“Genialogías es una asociación de 70 mujeres poetas de todo el Estado pero la mayoría somos blancas, no somos mujeres migradas… Somos muy conscientes de que ha quedado muchísimo fuera”, reconoce García Bujarrabal


La confección de este proyecto se enfrentó a dilemas importantes, que las participantes en Genialogías fueron resolviendo en comisiones y con paciencia. Uno de ellos alude a la exclusión que comporta toda definición y lo que no encaja en ella. “Teníamos mucho miedo —reconoce García Bujarrabal— de pretender erigirnos en voz de las mujeres porque las mujeres somos la mitad de la población y, como tales, diversas y atravesadas por todo tipo de realidades diferentes. Genialogías es una asociación de 70 mujeres poetas de todo el Estado pero la mayoría somos blancas, no somos mujeres migradas… Somos muy conscientes de que ha quedado muchísimo fuera”. Por eso, ella espera que la Diccionaria, que no se apellida Una por casualidad, tenga continuidad, quizá mediante herramientas más abiertas que permitan la participación de más autoras. “Lo que no podemos es presentarlo como universales en los que todas podamos encajar, porque quizá uno de los problemas que hemos tenido las mujeres han sido esos trajes tan encorsetados en los que se nos ha querido introducir desde esa tradición patriarcal”, valora la poeta.

Otros debates que han acompañado la creación de la Diccionaria giraron en torno al canon, a la autoridad, a la pregunta de hasta qué punto las mujeres necesitan ser reconocidas por unas jerarquías que son “totalmente patriarcales, como puede ser la RAE”, a la idea de lograr un acuerdo entre todas las participantes, y a la identificación, o el rechazo, con lo que sugerían algunas de las palabras creadas. “Los términos están revisados varias veces —recuerda García Bujarrabal—, hemos tenido esa preocupación por cómo serán interpretados. Pero eso es un riesgo que asumes desde que escribes. Es inevitable que, en un momento dado, a alguien no le guste algo. La alternativa es no hacer nada. Poniendo este libro encima de la mesa estamos aportando y suscitando debates, por eso lo lanzamos como una propuesta para seguir trabajando”.

Y otro gran quebradero de cabeza fue la autoría, cómo reconocer el trabajo conjunto realizado hasta tener el libro en las manos. Respetar los textos presentados o modificarlos —“hay términos en los que han intervenido muchas personas, otros se quedaron tal cual llegaron”—, incluir nombres y apellidos o recurrir al anonimato que tantas veces veló nombres de mujeres, como señaló Virginia Woolf. “Queríamos hacer un libro colectivo, que no se firmara a título personal, pero eso también nos hacía pensar si no estábamos cayendo otra vez en el ocultamiento y silenciamiento de las mujeres”, concluye García Bujarrabal.

junio 20, 2021

Sin ángeles ni siluetas imposibles: Victoria’s Secret apuesta por ‘lo que las mujeres quieren’

 El colectivo VS incluye mujeres famosas por sus logros y no por sus proporciones, como la estrella del fútbol y defensora de la igualdad de género Megan Rapinoe.
El colectivo VS incluye mujeres famosas por sus logros y no por sus proporciones, como la estrella del fútbol y defensora de la igualdad de género Megan Rapinoe.
Credit...Ryan Pfluger

La célebre, y muy criticada, marca de lencería intenta hacer el cambio de marca más extremo de los últimos tiempos: un esfuerzo no solo por redefinirse, sino también por cambiar la idea misma de lo que es “sexy”.

El colectivo VS incluye mujeres famosas por sus logros y no por sus proporciones, como la estrella del fútbol y defensora de la igualdad de género Megan Rapinoe.Credit...Ryan Pfluger

Los ángeles de Victoria’s Secret, esos avatares con cuerpos de Barbie y toda la ensoñación de playboy, se han ido. Sus alas, excitantes confecciones de pedrería y plumas que podían llegar a pesar casi 14 kilos, están acumulando polvo en los almacenes. El “Fantasy Bra”, con diamantes de verdad y otras piedras preciosas, ya no existe.

En vez de eso, ahora hay siete mujeres famosas por sus logros y no por sus proporciones. Está Megan Rapinoe, la estrella del fútbol de pelo rosa de 35 años y activista por la equidad de género; Eileen Gu, una esquiadora de estilo libre chino-estadounidense de 17 años que participará en las olimpiadas; la modelo birracial de 29 años y defensora de la inclusión Paloma Elsesser, quien fue la mujer de talla 14 que posó para la portada de Vogue; y Priyanka Chopra Jonas, una actriz e inversionista de tecnología india de 38 años.

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Ellas van a liderar lo que muchos consideran como el intento más extremo y desvergonzado de un cambio de marca en la memoria reciente: un esfuerzo por redefinir la interpretación de lo “sexy” que Victoria’s Secret representa (y vende) a las masas. Durante décadas, las supermodelos escasamente vestidas de Victoria’s Secret —con curvas al estilo de Jessica Rabbit— personificaron un estereotipo de la feminidad que era ampliamente aceptado. Ahora, cuando ese tipo de imágenes no está en sintonía con la cultura de masas y Victoria’s Secret enfrenta una mayor competencia y agitación interna, la compañía quiere convertirse, según dijo su director ejecutivo, en una destacada “defensora” mundial del empoderamiento femenino.

¿Las mujeres respaldarán el cambio? De la respuesta dependen una próxima separación de marcas, más de 5000 millones de dólares en ventas anuales y 32.000 empleos en una red minorista global que incluye aproximadamente 1400 tiendas.

Se trata de un cambio radical para una marca que durante mucho tiempo no solo vendió lencería según la fantasía masculina, sino que también ha sido objeto de un gran escrutinio en los últimos años por la relación de su propietario con el delincuente sexual Jeffrey Epstein y las revelaciones sobre una cultura corporativa misógina que traficaba con el sexismo y la discriminación por edad y tallas.

ImagePaloma Elsesser, al centro, dijo que su decisión de trabajar con Victoria’s Secret “se remonta a las métricas de la situación”.Credit...Zoe Ghertner

“Cuando el mundo estaba cambiando, fuimos demasiado lentos para responder”, dijo Martin Waters, exdirector de negocios internacionales de Victoria’s Secret, que en febrero fue nombrado director ejecutivo de la marca. “Necesitábamos dejar de ser lo que quieren los hombres y ser lo que quieren las mujeres”.

Las siete mujeres, que forman un grupo llamado VS Collective, alternativamente asesorarán a la marca, aparecerán en anuncios y promocionarán Victoria’s Secret en Instagram. Se están incorporando a una empresa que cuenta con un equipo ejecutivo completamente nuevo y está conformando una junta directiva en la que todos los cargos, menos uno, estarán ocupados por mujeres.

Rara vez ha sucedido que una empresa tan dominante en su sector se encontrara tan desconectada de la cultura como lo estuvo Victoria’s Secret a raíz del movimiento #MeToo.

Fue, según dijo Rapinoe sin rodeos, “patriarcal, sexista, viendo no solo lo que significaba ser sexy sino lo que la ropa intentaba lograr a través de la mirada masculina y a través de lo que los hombres deseaban. Y se comercializó mucho hacia las mujeres más jóvenes”. Ese mensaje, dijo, fue “realmente dañino”.


 La actriz Priyanka Chopra Jonas forma parte del cambio de marca.Credit...Andrew Eccles


La influencia cultural de Victoria’s Secret es producto de su posicionamiento en la industria. Aunque la participación de la compañía en el mercado estadounidense de la ropa interior femenina cayó al 21 por ciento el año pasado, luego de haberse ubicado en el 32 por ciento en 2015, según Euromonitor International, sigue siendo una potencia. Su competidor más cercano es Hanesbrands, con una participación del 16 por ciento.

Fundada en 1977 como una tienda donde los hombres podían sentirse cómodos comprando lencería, incluso el nombre se refería a las fantasías masculinas de damas victorianas remilgadas que se volvían traviesas en el tocador. La multimillonaria del comercio minorista Leslie H. Wexner compró Victoria’s Secret en 1982 y la convirtió en un fenómeno que ayudó a moldear la visión de la sociedad sobre la sexualidad femenina y los ideales de belleza. En el centro de su espíritu estaban los “ángeles”, supermodelos como Heidi Klum y Tyra Banks que posaban exclusivamente para la marca, a menudo con tanga, tacones de aguja y alas. En 1995, presentó el desfile de modas de Victoria’s Secret, una especie de cruce entre un desfile y un pole dance que se transmitió en las cadenas de televisión durante casi dos décadas.

Victoria’s Secret tardó años en reconocer que su mercadeo era anticuado. En ese tiempo, el valor de la marca se erosionó y una gran cantidad de competidores creció al posicionarse como la visión opuesta de Victoria’s Secret, con cuerpos de mujeres más típicos y un enfoque hacia la inclusión y la diversidad.

Martha Pease, directora de mercadeo de la empresa, fue fundamental en la formación de VS Collective.Credit...Celeste Sloman para The New York Times


La marca también ha sido criticada después de que se revelaran los estrechos vínculos de Wexner con Epstein, en 2019, y el año pasado una investigación de The New York Times mostró que Wexner y su exdirector de mercadeo, Ed Razek, presidían una arraigada cultura de misoginia, abusos y acoso.

“Durante mucho tiempo supimos que era necesario cambiar esta marca, pero simplemente no teníamos el control de la empresa para lograrlo”, dijo Martin. ¿Y los ángeles? “En este momento, no lo veo como algo culturalmente relevante”, dijo.

Razek y Wexner no formarán parte de la nueva Victoria’s Secret, que se separará de L Brands y Bath & Body Works para convertirse en su propia empresa pública este verano. (La pandemia frustró su venta a una firma de capital privado y se tragó 2000 millones de dólares en ingresos). Hay más mujeres a cargo, incluida una nueva directora de mercadeo, Martha Pease, que ha liderado la iniciativa del colectivo. Las tiendas que sobrevivieron a un año de eliminación selectiva están adoptando un estilo más ligero y brillante, y los maniquíes, que generalmente han sido del tamaño 32B, vendrán en nuevas formas y tamaños. Las imágenes de los ángeles, que alguna vez aparecieron en los televisores de los baños de las tiendas, se eliminarán gradualmente. La compañía seguirá vendiendo productos como tangas y lencería de encaje, pero su alcance se expandirá, especialmente en áreas como la ropa deportiva.


Victoria’s Secret dio a conocer una campaña para el Día de la Madre, el mes pasado, que incluía a una modelo embarazada.Credit...Cass Bird

“En los viejos tiempos, la marca Victoria tenía un solo enfoque, que se llamaba ‘sexy’”, dijo Waters. Aunque eso se vendió durante décadas, también impidió que la marca ofreciera productos como sostenes de maternidad o de posmastectomía (que no se consideran sexy) y la impulsó a vender sostenes deportivos push-up (algo sexy, pero no tan popular). Según Waters, eso también significa “que la marca nunca celebró el Día de la Madre”. (No era sexy).

Hay muchas personas que, de hecho, encuentran seductora la maternidad, pero la miopía de Victoria’s Secret era tal que nunca fueron reconocidas, y mucho menos escuchadas.

“Como mujer gay pienso mucho en lo que creemos que es sexy, y tenemos la capacidad de hacerlo. No tengo que usar la lencería tradicional para ser sexy y cuando se trata de mi pareja o de las personas con las que he salido no creo que la lencería tradicional sea sexy”, dijo Rapinoe. “Creo que la funcionalidad es probablemente lo más sexy que existe en la vida. A veces, lo que es simplemente cool también es sexy”.

Victoria’s Secret, que finalmente presentó una campaña para el Día de la Madre el mes pasado e incluso presentó a una modelo embarazada, pronto comenzará a vender sujetadores de lactancia. También dijo que trabajará con sus nuevas socias como Rapinoe y Chopra Jonas en las líneas de productos que se lanzarán en la próxima primavera.

Si bien “probablemente ha llegado la hora de que los ángeles se marchen” la potencia de la lencería tendrá que encontrar un equilibrio entre seguir adelante y mantener a los clientes existentes, dijo Cynthia Fedus-Fields, ex directora ejecutiva de la división de Victoria’s Secret responsable de su catálogo.

“Si se trataba de un negocio de 7000 millones de dólares antes de la covid, y gran parte de esos 7000 millones se construyeron con este enfoque descarado y sexy, tendrán que ser cuidadosos con lo que están haciendo”, dijo.

Según Raúl Martínez, quien se incorporó como director creativo en enero, se están reconsiderando todos los aspectos de la marca.

“Tiene que haber un propósito, una razón, estar ahí para que el consumidor diga: ‘Vaya, realmente están evolucionando’”, dijo, reconociendo que fue su hija de 15 años quien lo convenció de unirse a Victoria’s Secret. “Ella me dijo: ‘Papá. Hazlo por nosotras. La Generación Z’”, recuerda.

Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué mujeres como Rapinoe y Chopra Jonas quieren arriesgar sus nombres colocando su sello de credibilidad en Victoria’s Secret? La línea entre venderse e infiltrarse puede ser difícil de discernir

“Por supuesto que habrá gente que diga: ‘¿Tiene sentido esto?’”, dijo Rapinoe, quien reconoció que cuando la contactaron por primera vez también dijo: “‘¿Qué? ¿Por qué quieren trabajar conmigo?’”. Dijo que estaba convencida de la voluntad de los ejecutivos de la empresa para reconocer sus errores y su historia, y por el hecho de que su función no se limitará al típico papel de la “embajadora de la marca”, sino que se extiende a la consultoría sobre el lenguaje que utiliza la empresa, la variedad de productos que ofrece y la narrativa que están impulsando.

Elsesser dijo que su decisión de unirse a Victoria’s Secret “se remonta a las métricas de la situación”.

“No comencé a modelar solo para hacer todas las cosas interesantes; lo hice para cambiar el mundo”, dijo. “Con plataformas como VS, donde ingresas a las salas de estar de todas las personas, ahí es donde logras un cambio radical”. Ella dice que parte de su papel es cabildear para que Victoria’s Secret aumente su talla a XXXXXL. (Actualmente llega hasta 42G en sujetadores y XXL en ropa de dormir).

El colectivo VS también incluye a Valentina Sampaio, una modelo trans brasileña; Adut Akech, modelo y refugiada de Sudán del Sur; y Amanda de Cadenet, fotógrafa y fundadora de #Girlgaze, la plataforma digital para mujeres fotógrafas. En palabras de Rapinoe, todas ellas son personas que no eran los “típicos públicos objetivos de la marca en el pasado”. En cuanto al desfile de modas, Waters dijo que lo más probable es que regrese en 2022 en una presentación muy distinta. Lo que la marca lanzará pronto es un pódcast con las mujeres del colectivo, un medio que no requiere imágenes.

“Cambiar la marca implica muchas medidas para garantizar que tengan la confianza del consumidor, que esto no es solo un lavado de inclusión”, dijo Erin Schmidt, analista sénior de Coresight Research.


Eileen Gu, una esquiadora que planea competir en los Juegos Olímpicos, también está trabajando con Victoria’s Secret.Credit...Jacob Sutton


Victoria’s Secret está apostando una parte de su presupuesto de mercadeo al hecho de que persuadir a personalidades tan inesperadas para que se unan a su causa, a su vez, convencerá a los consumidores y a los posibles inversores para que crean en su cambio, dándole un nuevo significado al efecto halo.

Como dijo Rapinoe, “ya no sé si Victoria tiene un secreto”.

Puedes contactar a Sapna Maheshwari escribiéndole, en inglés, a sapna@nytimes.com o a Vanessa Friedman en vanessa.friedman@nytimes.com.

Sapna Maheshwari cubre el comercio minorista. Ha sido galardonada por la Sociedad Americana de Editores y Escritores de Negocios y por el Club de Mujeres en los Medios de Nueva York y fue incluida en la lista ’Los 140 mejores feeds de Twitter de 2014’ de Time. @sapna • Facebook

Vanessa Friedman es la directora de moda del Times y la crítica jefe de moda. Antes fue la editora de moda del Financial Times. Síguela en Twitter en @VVFriedman

Fuente: New York Time

junio 19, 2021

Un diálogo para reflexionar sobre filosofía, feminismo y “sujetos inesperados”

Maite Larrauri y Francisco Caballero publican Un sujeto inesperado. Diálogo sobre filosofía y feminismo (Los Libros de Fronterad, 2021), un libro que invita a pensar sobre los textos filosóficos bajo la mirada feminista

La ilustración de la portada, realizada por el dibujante Max.

La filosofía es experta en hacer preguntas, debatir, dialogar. Pero, ¿quién ha planteado históricamente esas preguntas? ¿Hacia qué personas estaban dirigidas? ¿Cuál es el sujeto de la filosofía? ¿Podía Platón ser feminista? El libro Un sujeto inesperado. Diálogo sobre filosofía y feminismo, escrito a cuatro manos por Maite Larrauri y Francisco Caballero, viene a poner sobre la mesa más cuestiones sobre el asunto. Publicado por la editorial Los Libros de Fronterad, sus autores invitan a reflexionar sobre quién es el sujeto de los textos filosóficos, su uso argumentativo y “acerca de lo que se esconde”.

Los autores Maite Larrauri y Francisco Caballero son catedráticos de Filosofía de educación secundaria. Docentes entusiastas, ahora jubilados, suman años y años de experiencia en las aulas. Ambos han compaginado su vida como profesores en centros públicos con la publicación de diversos trabajos relacionados con la didáctica y la filosofía. La amistad les impulsó definitivamente para colaborar en este proyecto conjunto que está escrito simulando una conversación entre ambos.

“El diálogo hace ver que la cuestión es la pregunta”, explica Caballero. Y fue precisamente una pregunta, en este caso formulada por dos alumnas de Maite Larrauri, la que motivó la escritura del libro. Larrauri cuenta que, al terminar una clase sobre Jean-Paul Sartre, dos alumnas le consultaron, allá por el año 1983, cómo tenían que leer los textos del filósofo parisino. “Me preguntaron si Sartre se dirigía a ellas o a los varones y, también, porqué Sartre empleaba únicamente el término 'hombre' en todos sus textos”, recuerda la filósofa y escritora. Sobre la respuesta a esta pregunta, replicada en infinitas aulas y contextos, la profesora cuenta que siempre resulta ser una contestación “muy decepcionante”: “Les dije que los libros de filosofía están escritos con el hombre como un ser universal”.

Según Caballero, esa forma “neutra” adoptada para hablar de un “sujeto universal”, utilizada en la Grecia de Protágoras, pero también en la actualidad, “oculta una visión masculina”. “La filosofía no estaba escrita pensando en las mujeres. En general, la Historia de la Filosofía, igual que la Historia de la cultura europea, es misógina, pero ese no es el objeto del libro porque se acabaría enseguida”, expresa el autor. Sobre su participación como varón en un libro sobre feminismo, explica que le consultó a su compañera si “pensaba que, como varón, podía aportar”: “Los varones tenemos una experiencia vital distinta y podemos más o menos entender cómo se sienten las mujeres y colaborar en sus luchas, pero no dejamos de ser otro”.

En este sentido, ambos autores defienden en su libro conjunto que el feminismo es “más que una teoría, es sentido común”. Así, afirman que “se hace común tanto para hombres como para mujeres” y coinciden en que “un buen hombre es aquel que reconoce que las luchas del feminismo han cambiado el mundo” y, también, aquel que admite la existencia de las agresiones sexuales o el que “adopta la mirada que le permite decir que eso es acoso”. Por ello, invitan a los hombres a “mirarse en el espejo puesto por las feministas” y reconocer los “gestos vejatorios”.

Este libro recién publicado incluye también intervenciones sobre si se deberían retirar o no los textos misóginos, si realmente existe un (único) sentido común, si la sensibilidad se puede poner al servicio del juicio o sobre la separación cuerpo-mente, entre otras temáticas. Y la filósofa Larrauri incluye un último objetivo: “¿Qué le hubiera contestado yo ahora a mis alumnas? ¿Cómo deberíamos orientar las clases de filosofía para que fuera posible algo más que la denuncia de un discurso misógino? ¿Cómo incluimos a las alumnas como sujetas del juicio moral? El libro está dedicado a todas ellas”.

Fuente: El Diario.es

junio 10, 2021

Eliane Viennot: “Las instituciones intervinieron para masculinizar la lengua y enseñar sus usos sexistas”




Profesora emérita y destacada defensora del lenguaje inclusivo en Francia. No son buenos tiempos para defender la promoción del lenguaje inclusivo. Hace unos días, el ministro de Educación francés, Jean-Michel Blanquer, emitía una circular que aspiraba a prohibir el uso de la llamada escritura inclusiva en colegios

Eliane Viennot, una de las más destacadas figuras intelectuales que defienden en Francia el lenguaje inclusivo, explica a NIUS en qué consiste luchar en el país de Emmanuel Macron contra lo que ella llama “uso sexista de la lengua”.

En Francia, parecería que no son buenos tiempos para defender la promoción del lenguaje inclusivo. Hace unos días, el ministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, emitía una circular que aspiraba a prohibir el uso de la llamada escritura inclusiva en colegios, extendiendo así la decisión de 2017 del ex primer ministro Édouard Philippe contra esa forma de entender la comunicación dentro de las administraciones.

Sin embargo, Eliane Viennot (Lyon, 1951), profesora emérita de la Universidad de Saint-Étienne, integrante del Instituto Universitario de Francia además de historiadora en activo, se muestra optimista en la guerra que el feminismo galo ha declarado al “lenguaje sexista”. En ese conflicto, sus enemigos han puesto a Viennot el apodo de la “papisa del lenguaje inclusivo”.

Sus esfuerzos a la hora de reivindicar el uso de palabras en femenino como “autora”, “pintora”, “procuradora”, “informática” o “filósofa” encontraban en 2019 como recompensa que la Academia Francesa, la institución encargada de regular y perfeccionar el idioma francés, aceptara un informe sobre la “feminización de los trabajos”. Antes de esa decisión, el masculino designaba en muchos trabajos la profesión de las mujeres.

Contra esta realidad se ha revelado Viennot en toda su carrera como universitaria y militante. Suyos son varios volúmenes sobre cómo combatir el sexismo en el lenguaje. Por ejemplo, uno de los últimos títulos firmados por esta experta en el papel de las mujeres de Estado en el periodo del Renacimiento se titula Le langage inclusif: pourqoui, comment (Ed. iXe, 2018) o “El lenguaje inclusivo: por qué y cómo”.

Sobre la última decisión del Ejecutivo del presidente Emmanuel Macron, Viennot no parece realmente preocupada. “Una circular es una invitación, pero si no se la sigue, no hay sanción prevista. No es un decreto, no es una ley”, dice Viennot en esta entrevista con NIUS.

Por lo que cuenta Viennot, el lenguaje inclusivo se ha convertido en Francia en un asunto polarizante, uno de esos temas que permiten separar a políticos de izquierdas – a favor – y de derechas – en contra. Todo esto, pese a que el país vecino lo preside un político como Macron, a priori, alguien elegido jefe de Estado en 2017 con un perfil centrista.

El diario conservador Le Figaro la llamó “papisa del lenguaje inclusivo” en Francia. ¿Por qué?


Habría que hablar, para responder a esa pregunta, con la gente de Le Figaro. Creo que me nombraron así irónicamente. Es algo mezquino haberlo hecho. No es una forma de reconocimiento, sino una forma de decir que yo estoy muy comprometida, que tengo titulaciones universitarias y que no soy sólo una militante. La persona de Le Figaro que escribió ese artículo sobre mi llamándose eso está en contra de lo que yo hago.

Yo soy una investigadora, no sólo una feminista militante. Ocupo un cargo en la universidad y estoy comprometida con el lenguaje no sexista. Porque lo que está en juego es utilizar un lenguaje no sexista, un lenguaje igualitario, algo que no gusta a Le Figaro. Todo el mundo debería estar a favor del lenguaje igualitario pero hay gente que está muy en contra.

Usted forma parte del debate sobre la cuestión del lenguaje inclusivo en Francia. ¿Lo hace como lingüista?

Yo no soy lingüista. Soy profesora de letras. He enseñado la lengua francesa y la literatura francesa toda mi vida. Pero no tengo un diploma de lingüista. Aunque es un ámbito en el que trabajo desde hace años.

¿Qué piensa de la circular del ministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, según la cual “conviene prohibir el uso de la escritura inclusiva en Francia”?

Es una decisión política. El ministro es un hombre de derechas que sufre presiones de la derecha para hacer este tipo de cosas. Pero una circular no significa gran cosa. Una circular es una invitación. Si no se la sigue, no hay sanción prevista. No es un decreto, no es una ley. No tiene ninguna fuerza. Es un gesto que significa, más que nada, una invitación. De hecho, ya hay cuatro sindicatos del sector de la educación que no se dan por aludidos por esa circular y dicen que seguirían escribiendo así.

¿Cómo de instalado está en Francia el lenguaje inclusivo?

En realidad, está progresando mucho. Ahora es un tema que se ha convertido en algo que está en boca de todo el mundo. Antes, hasta hace tres o cuatro años, era algo que estaba circunscrito al militantismo, a la lingüística o a políticos que se han comprometido con esto. Pero las masas no se veían afectadas. Pero se puede decir que gracias a las polémicas, sobre todo la generada en 2017, cuando hubo un gran debate nacional, el tema se entiende mucho mejor. Y también hay mucha gente que comienza a utilizar este lenguaje, ya sea en administraciones o en la gestión local, para expresarse de manera menos sexista. Ahora vivimos un momento en el que estamos viendo un efecto bola de nieve.

¿A qué se refiere?

A que hay varios dosieres, y en todos no se avanzan igual. Por ejemplo, hay un dosier relativo al vocabulario sobre nombres aplicados a mujeres. Esto es algo que todo el mundo comprende. Cada vez hay menos gente cree que hay que llamar a una mujer con un nombre masculino, por ejemplo, decir cosas como ’Madame le président’ o ’Madame le ministre’ [“Señora presidente” o “Señora ministro”, ndlr.]. Luego está el tema del uso del masculino genérico, que no es genérico para nada. Me refiero a cuando se hacen discursos enteros en masculino pese a que se habla de poblaciones mixtas. Luego hay otro tema, el de las concordancias. O sea, cómo se hacen concordancias con adjetivos. Hay una regla gramatical que se enseña en las escuelas según la cual: el masculino se impone sobre el femenino.

Mucha gente ha entendido que este tema forma parte del debate, porque hay otras soluciones, pero, al no ser enseñadas en la escuela, la gente favorable a un lenguaje menos sexista no sabe muy bien cómo salir de esto. El último tema es que en francés se sigue utilizando la palabra “hombre” para hablar de “humanidad”. Por ejemplo, en la expresión francesa ’Les droits de l’homme’, para hablar de “los derechos humanos”. Esto es algo que no queremos la gente que no queremos un lenguaje sexista. En el debate público, estos temas ya se observan. Pero en los que son favorables al lenguaje inclusivo, hay problemas para implementarlo.

Desde hace muy poco, la Academia Francesa dio su visto bueno a utilizar los nombres femeninos allí donde se habían dejado de utilizar. Las instituciones francesas se están moviendo, ¿no es así?

Efectivamente, la Academia Francesa sacó un informe en febrero de 2019 que sólo trataba sobre los nombres de las mujeres. Fue una gran victoria para nosotros. Porque hace ya cuatrocientos años que esta institución lucha contra las palabras en femenino. Ellos crearon este problema hace cuatrocientos años. Y claro, no están solos, porque han sido apoyados por instituciones como el estado o las escuelas. Por eso hablamos de una victoria histórica. Ahora, la Academia Francesa nos va dejar en paz con esto. Es la prueba de que hemos avanzado mucho y de que hemos conseguido convencer a mucha gente.

¿Cómo ve su combate a favor del lenguaje inclusivo en una situación en la que el presidente Emmanuel Macron trata de rivalizar con la candidata de extrema derecha Marine Le Pen?

La derechización de Emmanuel Macron se observa también en la cuestión del uso del lenguaje. Durante su campaña electoral de 2017, él ponía mucha atención a cómo se expresaba. Se veía que había sido asesorado en la materia. Porque ponía mucha atención, hablando, por ejemplo, de “electores y electoras”, de “candidatos y candidatas” o de “hombres y mujeres”. Pero desde hace dos años, ha dejado de hacer esto. Ha vuelto a hablar todo en masculino, como si hubiera olvidado cómo se expresaba antes.

No sé si es voluntario. O si ha cambiado de asesores. O si es algo deliberado, porque habla como todo el mundo. No mucha gente se ha dado cuenta de esto. Pero la gente que vigila las cuestiones de lenguaje se ha dado cuenta de que el presidente no utiliza las formas de expresión no sexistas. Su discurso se ha convertido en el de un cualquiera. Ahora bien, a cada discurso que da, esto se denuncia. Lo que quiere decir que la conciencia lingüística está progresando.

Políticamente, ¿Quién defendería mejor el lenguaje inclusivo en Francia?

En todo esto lo interesante es que, cuando la gente comprende que nuestro lenguaje es sexista y que quieren hacer algo al respecto, esa gente ya no cambia de posición. Por ejemplo, es por esto que los sindicatos han reaccionado muy rápido a la circular de Blanquer. En apenas cuatro o cinco días, los cuatro mayores sindicatos del sector hicieron un comunicado en el que daban cuenta de que les daba igual la circular y que ellos, ya sea la Confederación General de Trabajadores (CGT) o la Federación Sindical Unitaria (FSU), como sindicatos, habían decidido expresarse de manera más igualitaria. O sea, que estas prácticas de expresión, en estos sindicatos, no van a recular.

Luego el Partido Socialista (PS) francés también se identifica con estas prácticas, como la Francia Insumisa, entre otros. Hay militantes en estos partidos de izquierda, en general, que han comenzado a hablar de otra manera, que ya se expresan de otro modo y a los que no se les va hacer retroceder. Porque una vez que se dan cuenta de que el lenguaje es sexista, ya está.

Cuando se habla de lenguaje sexista, esto es algo que tiene que ver con el concepto de patriarcado, ¿no?

Sí, y aquí se ve en mi trabajo el lado de “papisa”. Porque el francés ha sido masculinizado. Yo he demostrado esto en mis investigaciones. El francés, como el español o el italiano, en suma, todas las lenguas romances, están equipadas para hablar sin sexismo. En realidad, no sufrimos que la lengua sea sexista, sino de un uso sexista de la lengua que ha sido preconizado, en Francia, a través de la Academia Francesa.

Ésta última fue la que dijo que no había que usar determinadas palabras femeninas o utilizar las concordancias igualitarias. Ahí están para demostrarlo los textos de trescientos años de gramática sexista, en los que los hay que dicen: ’no hay que decir esta o esta otra palabra o hacer las concordancias así’. No le estoy hablando de una sensación que yo tengo. Esto es algo probado el que las instituciones intervinieron para masculinizar la lengua y enseñar usos sexistas de la lengua.

Lo que mantiene usted es esa idea de que, hace trescientos años, la academia, respecto a algunas palabras, como “abogada” o “autora”, decía que no había que usarlas en femenino porque la mujeres no eran dignas, ¿no es así?

Sí. Y además no todas las palabras en femenino fueron condenadas. En realidad estamos hablando de treinta o cuarenta palabras. Nadie condenó palabras como “cocinera”, “panadera” o “sirvienta”. Las palabras que se vieron afectadas por esto fueron las palabras que designaban en la mujer el pensamiento, el juicio, la creación, la dirección, entre otras cosas.

Hablamos pues de palabras como “pintora” o “filósofa”, palabras, en definitiva, que designan actividades que, según los académicos, eran masculinas. Académicos, pero también los gramáticos, sexistas, dijeron que esas tareas eran tareas que sólo los hombres deberían hacer. Pero como no se puede impedir a las mujeres el escribir, ni el pintar o el componer música, las palabras que designan esa actividad deben ser masculinas. Y esto está escrito negro sobre blanco en las gramáticas del siglo XVIII y XIX.

Permítame recordarle unas palabras del ministro de Educación del Frente Popular francés, el socialista Jean Zay. “Las escuelas deben ser un lugar inviolable donde las peleas de los hombres no entran”. El combate del lenguaje inclusivo también consiste en llevar las ideas de las que hemos hablado en las escuelas. ¿Qué piensa usted?

Yo creo que cuando se dice en francés que una mujer es una autrice “autora”, no es hacer política, si no que consiste en hacer una restitución de una palabra a la lengua francesa. Es la gente que ha impedido que prosperen palabras como esa. Esto es algo que divierte en la lucha feminista. Porque están de nuestro lado los más grandes autores de la literatura francesa. Molière decía tener amigas autrices. Jean Racine, otro gran dramaturgo del siglo XVII, también hacía concordancias de proximidad, las que consisten en concordar, por ejemplo, adjetivos con el último nombre en una expresión. Así, en la expresión: les hommes et les femmes sont belles, en lugar de utilizar el adjetivo en masculino plural (beaux), se usa en esas concordancias el adjetivo en femenino plural (belles).

Salvo decir que estos autores se equivocaban, nosotros tenemos razón. Está claro que tenemos razón. La concordancia de proximidad se enseñó hasta los años 30. Nosotros lo que pedimos es que se vuelvan a enseñar aquellas cosas que no deberían haber desaparecido de la enseñanza. Nosotros no hacemos política. Los otros han hecho política diciendo cosas como que el masculino debe imponerse al femenino.

Esto es ideología política, y algo innecesario en nuestras lenguas, ya sea el francés o el español.

Fuente: AmecoPress/Nius.- 

mayo 11, 2021

El lenguaje, una habitación propia

Ni el lenguaje verbal como artificio es machista ni el género gramatical es patriarcal; no se trata de simplificar la cuestión así. Se trata, más bien, de usos habituales y comúnmente extendidos en las lenguas flexivas que, en el plano social, pueden llegar a legitimar y también a deslegitimar, y sobre eso también tiene que pronunciarse la educación lingüística, por la función socializadora que tiene.


Aula vacía del IES La Madraza JAIME CINCA


La pizarra de un aula de cualquier centro educativo es todo un universo. Una habitación propia no solo para la persona que ejerce la docencia, sino para el alumnado que aprende del despliegue de recursos iconográficos y verbales que pueblan este espacio simbólico para la enseñanza.

El profesorado ha usado tradicionalmente este instrumento ubicado en una pared como si de un mapa se tratase, una forma de guía para sus explicaciones y a veces como esquematización propia de los saberes, de las formas adquiridas de entendimiento cultural que queremos transmitir.

En uno de esos avatares personales propios de la profesión, recuerdo cuando, durante el curso pasado, una alumna de la ESO me dio un paradigmático toque de atención: había planificado un trabajo en la pizarra en la que pedía a la clase investigar en torno a una serie de autores vinculados a un movimiento determinado. Al finalizar mi explicación, la estudiante me preguntó si era posible también citar a autoras en su trabajo. Otras personas de la clase la secundaron en su duda, y no precisamente en tono de broma. Fue entonces cuando me percaté de que mi habitación propia, mi particular construcción del mundo, no coincidía con la de ese grupo de jóvenes que tenía delante.

Sobre ese espacio vital, esa construcción personal y social a la vez que se aleja de lo articulado a través de la herencia clásica y que nos permite reconstruir el relato único del que hablaba la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, pensó también Virginia Woolf en su ensayo Una habitación propia (1929). Dice la escritora en un momento del mismo: “¿Por qué no podrían añadir un suplemento a la Historia, dándole, por ejemplo, un nombre muy discreto para que las mujeres pudieran figurar en él sin impropiedad?”. Creo que el lenguaje inclusivo, en el mundo educativo, viene a reclamar ese nombre, ese espacio.

El Gobierno de Francia ha considerado la perspectiva inclusiva de género en el lenguaje un obstáculo para el aprendizaje, legitimando, así, el uso genérico para el masculino gramatical

Afirmaba el psicólogo Jerome Bruner que “la educación debe ser no solo un medio para transmitir la cultura, sino también un proveedor de visiones alternativas del mundo y un fortalecedor de la voluntad de explorarlas”. Sin embargo, esas visiones alternativas del universo parecen chocar contra decisiones como la tomada recientemente por el Gobierno de Francia, al considerar la perspectiva inclusiva de género en el lenguaje un obstáculo para el aprendizaje, legitimando, así, el uso genérico para el masculino gramatical. 

Decía un filósofo —también francés— llamado Jean-François Lyotard que “el derecho a decidir lo que es verdadero no es independiente del derecho a decidir lo que es justo”. En este caso, las decisiones sobre lo considerado verdadero se están apropiando del terreno de lo justo. Precisamente él hablaba, en ese sentido, del principio de legitimación: “Desde Platón la cuestión de la legitimación de la ciencia se encuentra indisolublemente relacionada con la de la legitimación del legislador”. Es quien construye la norma quien se cree en posesión de un criterio infranqueable; también en materia de lengua.

Efectivamente, ni el lenguaje verbal —como artificio— es machista ni el género gramatical es patriarcal; no se trata de simplificar la cuestión así. Se trata, más bien, de usos habituales y comúnmente extendidos en las lenguas flexivas que, en el plano social, pueden llegar a legitimar y también a deslegitimar, y sobre eso también tiene que pronunciarse la educación lingüística, por la función socializadora que tiene.

Queremos fomentar en las aulas actitudes críticas, pero validamos, en cambio, una perspectiva uniforme de la lengua que se aferra al dictado de lo estrictamente normativo


Queremos fomentar en las aulas actitudes críticas, pero validamos, en cambio, una perspectiva uniforme de la lengua que se aferra al dictado de lo estrictamente normativo, cuando detrás de las creaciones lingüísticas hay sobre todo conciencia individual, construcción colectiva y pensamiento evolutivo, también de los colectivos que más maltrato histórico han sufrido.

El propio Bruner decía que “el aprendizaje es un proceso, no un producto”, y, sin embargo, proyectamos en el alumnado a través de este comportamiento privilegiado, cada uno desde la construcción que le da su propia habitación cultural, ese producto como una visión parcial de la historia de nuestra lengua en su diacronía.

Con la aceptación indiscutible de esta narrativa monocromática, no invitamos a cada estudiante a reflexionar sobre otras habitaciones propias que también son las suyas, otras inquietudes en torno a ideas lingüísticas que no son tan descabelladas, como por ejemplo la introducción de una nueva marca de género gramatical que supere la visión binaria masculino-femenino, que deja fuera a identidades infrarrepresentadas y sometidas, así, a un proceso histórico de exclusión.

Porque, como decía Mary Wollstonecraft, “el poder de generalizar ideas, de trazar conclusiones generales a partir de observaciones individuales, es la única adquisición para un ser inmortal que realmente merece el nombre de conocimiento”. Y creo que, en ese discurso uniforme pero dicotómico a la vez de rechazo del lenguaje inclusivo, nos estamos olvidando de la observación de esa otra habitación propia que, desde el principio de los tiempos, siempre ha permanecido con su puerta cerrada.

Profesor de Lengua Castellana y Literatura.
Fuente: El Salto

abril 24, 2021

Iria Marañón: “En el momento en el que los niños se puedan comportar como las niñas, serán libres”

La autora de 'Educar a un niño en el feminismo' centra su atención en la educación de los niños, en masculino, con el fin de detectar las injusticias que repetimos inconscientemente

Libro de Iria Marañón.

Educar en el feminismo (Plataforma Editorial) de Iría Marañón se convirtió desde su lanzamiento en un manual de referencia para crear una sociedad más justa e igualitaria desde la infancia. Ahora la editora y filóloga madrileña ha dado un paso más con un nuevo libro, Educar a un niño en el feminismo (Plataforma Editorial), que centra su atención en la educación de los niños, en masculino, con el fin de detectar y cambiar muchos de los errores y de las injusticias que repetimos inconscientemente y que perpetúan los roles y los estereotipos de género; y de que los hombres del futuro se sumen, desde sus propios espacios, a una revolución feminista que es y debe ser un movimiento de mujeres. En ese sentido, Marañón, que dice no creer en la figura de los hombres “aliados” del feminismo (“lo que implica ser mujer solo lo sabemos las mujeres”), aboga por la abolición del género, porque en su opinión solo cuándo desaparezca el género desaparecerán todas las desigualdades entre hombres y mujeres: “En el momento en el que los niños se puedan comportar como las niñas, en que niños y niñas sean completamente libres, y en que las personas adultas rompamos con el género, se acabaron los privilegios”, afirma convencida de que el reto está al alcance de nuestras manos.

PREGUNTA. Dices en Educar a un niño en el feminismo que la primera pregunta en cualquier diálogo político con los hombres debería ser: ¿Qué pueden hacer ellos por nosotras? Me gustaría empezar devolviéndote de vuelta la pregunta: ¿Qué podemos hacer?

RESPUESTA. A mí me parece importante dejar claro que el movimiento feminista es un movimiento de mujeres y, por lo tanto, los hombres tenéis que buscar la manera de ayudarnos, pero siempre desde fuera del movimiento feminista. Creo que en vuestros espacios sociales, laborales, familiares y políticos tenéis una buena oportunidad para crear vuestros propios espacios feministas. Para mí es una gran aportación que podéis hacer.

P. A mí se me ocurre otra aportación: no tergiversar el movimiento feminista con ese argumento simple y ramplón de que el feminismo odia a los hombres.

R. Eso por supuesto. El feminismo no odia a los hombres, aunque es verdad que el sistema patriarcal y el machismo no brotan de las plantas, sino que hay personas que los perpetúan y esas personas sois los hombres. Pero eso no significa que odiemos a los hombres. Todo lo contrario, tenemos que entendernos. Pero sí que es importante identificar este hecho y que los hombres seáis conscientes de que sois vosotros los que estáis generando esta situación y los que tenéis que cambiarla.

P. En el libro afirmas que niegas que hoy en día puedan existir hombres aliados de la causa feminista. A más de uno le vas a dar una mala noticia, ya que viste mucho ponerse esa etiqueta en la bio de Twitter…

R. Dudo mucho que existan los aliados feministas. Y no porque tenga nada en contra de los hombres que se ven a sí mismos como aliados, pero hay una cosa que está clara: lo que implica ser mujer solo lo sabemos las mujeres. Toda la presión que nosotras sufrimos, solo la conocemos nosotras. Vosotros podéis, a través de la empatía y la solidaridad, intentar entendernos y apoyarnos, pero nunca vais a saber lo que significa ser una mujer. Por eso creo que no puede haber aliados feministas, ya que seguro que hay muchas cosas de las que pedimos y reivindicamos que vosotros no entendéis porque habéis sido socializados para no hacerlo.

P. La sensación que tengo yo es que muchos, más que aliados feministas, somos lo que me decía el escritor peruano Renato Cisneros: feministas en construcción. Es decir, machistas por estructura que intentamos erradicar en nosotros las taras machistas con las que crecimos. ¿Dirías que se ajusta más esta definición a la realidad?

R. Desde luego, porque los hombres habéis sido socializados para ser como sois, así que está en vuestra mano revertir todo eso, deconstruir vuestra masculinidad. Más que construiros en el feminismo, que insisto en que es un movimiento de mujeres, lo que tenéis que hacer es deconstruir vuestro género. Y lo mismo nosotras. Lo que pasa es que vuestro género oprime, así que la deconstrucción tiene que ser mucho más profunda.

P. Y qué difícil resulta erradicar esas taras, deconstruirse.

R. Es que es muy difícil, porque a todos y a todas nos han educado así, han construido nuestro género en función de una cultura machista. Por eso insisto tanto en el libro en la necesidad de abolir el género, porque solamente cuando desaparezca el género desaparecerán todas las desigualdades.

P. Nosotros hemos crecido en unas familias y una sociedad machista, así que algunos estamos en plena reforma interior, intentando reconstruirnos. Con nuestros hijos, sin embargo, tenemos la oportunidad de empezar desde cero gracias a esa mayor conciencia feminista que existe hoy en día. No obstante, como dices en el libro, seguimos haciendo cosas mal. ¿Qué sigue fallando?

R. Mi sensación es que no terminamos de identificar dónde están las desigualdades. Se sigue perpetuando el género sin que nos demos cuenta. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de que estamos fomentando los estereotipos. Y eso pasa prácticamente a diario con cada palabra, con cada referencia que le llega a nuestras hijas e hijos. Todo lo que nos rodea va construyendo su género y ni siquiera lo percibimos. Ahí está el problema.

P. Es que hemos dado una especie de paso adelante con las niñas: “dejamos” que se disfracen de superhéroes, les compramos ropa en los “pasillos de chicos” de las grandes superficies comerciales, las animamos a jugar al fútbol o a otros deportes tradicionalmente vinculados al género masculino. Sin embargo, si nuestro hijo quiere disfrazarse de princesa, llevar tutú, pintarse las uñas o comprarse una sudadera rosa… ¡Ay!

R. Claro, porque la masculinidad tiene muchos más privilegios que perder. ¿Por qué la sociedad no acepta que un niño se salga de lo que es la masculinidad? Porque está hecha para perpetuar ese sistema de géneros y de roles. Con lo cual se castiga más a un niño que se viste de princesa o que se pinta las uñas que a una niña que se pone ropa “de chico”. Pero oye, también nos ha costado a nosotras nuestra lucha poder llevar pantalones, pero llevamos 300 años de feminismo y bastante hemos avanzado en la deconstrucción de nuestra feminidad y de nuestro género. El problema es que el género de los chicos sigue intocable, no se puede cambiar, porque es un tema de privilegios y de poder. En el momento en el que los niños se puedan comportar como las niñas, que niños y niñas sean completamente libres, y que las personas adultas rompamos con el género, se acabaron los privilegios. Y eso a muchos les cuesta aceptarlo.

P. ¿Ves ese objetivo de abolición del género viable hoy en día?

R. Por supuesto, pero hay que hacer mucha pedagogía. Si yo no creyera que la agenda feminista se puede cumplir, no estaría aquí hablando contigo de estos temas. Hay una cosa fundamental que dice Andrea Dworkin, que el movimiento feminista no es reformista, sino revolucionario. Aquí no venimos a cambiar cuatro cositas, sino que el objetivo es cambiar el sistema. Y sí, creo que se puede abolir el género.

P. Mientras llega esa sociedad sin género que señalas como objetivo del movimiento feminista, ¿qué valores dirías que son importantes que transmitamos desde casa para educar en el feminismo a nuestras hijas y, fundamentalmente, a nuestros hijos?

R. Es importante educar en la empatía, la generosidad, la asertividad, el saber escuchar, el respeto a niñas y mujeres. También poner ejemplos de niñas y mujeres referentes. Y, sobre todo, evitar las desigualdades: no hay juguetes de niños y de niñas, no hay ropa de niños y de niñas, no hay nada que sea de niños o de niñas. Eso lo tenemos que tener súper claro. Solo si rompemos con todas esas desigualdades los niños serán libres.

P. Como explicas en el primer capítulo del libro, educar a nuestros hijos en el feminismo no solo tiene beneficios para las mujeres, sino también para los niños, hombres y el conjunto de la sociedad. ¿Qué beneficios destacarías en ese sentido?

Hay una lista brutal, pero si pensamos en los hombres, te puedo dar datos que reflejan que el feminismo es bueno también para vosotros. De hecho, dedico un epígrafe en el libro que he titulado “hombres contra ellos mismos”.

P. Quiero escuchar esos datos.

R. Para que te hagas una idea, los hombres tenéis el doble de riesgo de sufrir lesiones medulares que las mujeres, tenéis tres veces más probabilidades de suicidaros, cuatro veces más de ser personas sin hogar; según la DGT sois más arriesgados al volante, sufrís más accidentes y estos son más graves que los que ocasionamos las mujeres. También tenéis más posibilidades de consumir drogas. En 2019 el 86% de los ahogados durante el verano en espacios acuáticos no vigilados fueron hombres. El 92% de los presos de nuestro país son hombres, el 62% de los homicidios son de hombres a manos de otros hombres, el 89% de los delitos homicidas son perpetrados por hombres… Y así podría seguir hasta el infinito.

P. Son demoledores los datos.

R. Obviamente el movimiento feminista vela por nosotras, las mujeres, que tenemos mucho que perder, pero es que vosotros también estáis perdiendo mucho por el camino por culpa de la construcción del género. Todo esto ocurre por cómo os construyen a los hombres: tenéis que ser más arriesgados, más valientes, emocionalmente inaccesibles, etc. Sé que esta no es la forma de convenceros, pero desde luego es un argumento para derribar la masculinidad y abolir el género.

P. Muchas veces, sin querer, como decías antes, somos los propios padres, y hablo en masculino, los que transmitimos estos valores machistas del género masculino a nuestros hijos varones. ¿Qué les dirías a los padres para que cambien el chip y piensen en esto cuando ejercen como tales?

R. Lo fundamental es que os miréis a vosotros mismos, hagáis autocrítica e identifiquéis aquellos rasgos de la masculinidad que estáis trasladando a vuestros hijos. Al final, por ejemplo, si vosotros no sois responsables de los trabajos domésticos y de los cuidados, ellos van a aprender que los hombres no se responsabilizan de estos temas y lo van a seguir perpetuando generación tras generación.

Fuente: El País

diciembre 21, 2020

ONU Mujeres y medios uruguayos lanzan Titulares Sin Sesgo. Los medios tienen un papel fundamental en la sociedad


Imagen: agencia Amén 

La comunicación es clave para promover y proteger los derechos de niñas, adolescentes y mujeres a vivir en una sociedad con igualdad de género. Comunicadores y comunicadoras, periodistas, dueños de medios de comunicación y responsables de escuelas y facultades de comunicación cumplen un papel fundamental en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin discriminación y violencia. 

Por eso esta campaña de ONU Mujeres, #TitularesSinSesgo apuesta a los medios como socios estratégicos, indispensables para generar un cambio real en la cultura establecida, compromiso con el cual estarán contribuyendo además a la agenda de derechos humanos. 

Desde el periodismo se puede re victimizar, consolidar estereotipos, reproducir violencia contra mujeres y niñas, incluso desde un aparente “simple” titular. ONU Mujeres busca evidenciar el sesgo de género en la información, visibilizarlo y entenderlo, para luego evitar, corregir y así prevenir interpretaciones machistas y la normalización de desigualdades. Para esto, en Uruguay, se generó una alianza con los distintos medios de comunicación para que publiquen un aviso en el que se visualice un titular con sesgo y su reescritura. 

En objetivo es impulsar esta campaña y un plan de trabajo conjunto contra la desigualdad de género, contando con el compromiso de las/os periodistas y las/los comunicadores, como actores indispensables para el cambio, apelando a su compromiso para amplificar #TitularesSinSesgo 

En ningún caso es intención señalar a un periodista o medio en específico, por lo que el titular creado es ficticio y podría haber sido escrito por todos. Con este fin, todos los medios publicaron la misma gráfica. La acción principal es la publicación de un aviso de una página entera en medios impresos como El País, Búsqueda y La Diaria y en diversos portales web con ambos titulares -el que tiene el sesgo de género y el que no- para que cada uno de ellos deje en formato impreso su compromiso. Todos los avisos se publicaron en simultáneo el jueves 17 de diciembre de 2020. 

A su vez, cada medio desde su portal banner con la misma información que el aviso redirecciona a una entrada con información sobre esta acción en la web de ONU Mujeres y/o ONU Uruguay. Se crearán además posteos en redes sociales dando a conocer la acción con el objetivo de generar mayor viralidad a la propuesta y aumentar el alcance de personas. A la vez, invitan a compartir la propuesta en redes sociales. Se utilizará el hashtag #TitularesSinSesgo para centralizar la conversación.

Para finalizar este ciclo, se realizará en marzo de 2021 en Uruguay, un taller de formación coorganizado por ONU Mujeres y medios nacionales para trabajar con periodistas y editores. En este marco se llevará a cabo un evento al que asistirán los principales actores involucrados en el que se dará difusión a la acción y se firmará un compromiso a modo simbólico. Será organizado en conjunto con los medios en un doble sentido de formación e impacto social.

#TitularesSinSesgo ya cuenta con el apoyo de El Observador, La Diaria, El País, Montevideo Portal, Búsqueda, Canal 4, Canal 10 y Canal 12, y seguro otros se sumarán a la iniciativa. Los medios tienen un papel fundamental en la sociedad. Reescribamos la historia #TitularesSinSesgo

Fuente: Onumujeres

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in