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septiembre 02, 2026

Salud mental y cuidados: las desigualdades también se sienten

El malestar emocional no ocurre en el vacío: las condiciones económicas, el trabajo, la vivienda, los vínculos y la distribución de los cuidados también moldean nuestra salud mental.


Mañana me espera otro día de bajón. Tengo insomnio, doy vueltas en la cama y la preocupación no se va. Esta podría ser la experiencia de muchas y muchos de nosotros. En México, de acuerdo con el Módulo de Bienestar Autorreportado en 2025, el 22.5% de la población presenta indicios de ansiedad, mientras que el 12.6% reporta indicios de depresión, siendo las mujeres quienes muestran más prevalencia (INEGI, 2025). La salud mental es cada vez más un problema público del que se conversa y que requiere nuestra atención también desde los estudios de los cuidados.

Salud mental en clave de desigualdades


Más allá de aproximarnos al malestar desde enfoques biomédicos o individuales, me interesa enfatizar que la salud mental, y su fragilidad, también se produce socialmente. La manera en que nos sentimos está estrechamente relacionada con nuestras condiciones materiales de vida: si tenemos trabajo, si podemos acceder a una vivienda, si contamos con ingresos suficientes para llegar al cierre del mes. También depende de la calidad de nuestros vínculos afectivos, comunitarios y redes de apoyo. De la manera en que están organizadas las responsabilidades de cuidar. De que nuestros territorios y espacios sean lugares seguros, tengan áreas verdes y espacios públicos de recreación. La lista es larga.

En esta dirección, el reciente informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos advierte que los problemas de salud mental no pueden comprenderse al margen de las condiciones sociales y económicas en las que nos encontramos las personas. La pobreza, la inseguridad económica, la precarización de las condiciones de vida y las lógicas productivistas de nuestro tiempo incrementan los riesgos para la salud mental (De Schutter, 2024). Es decir, la forma en que vivimos nuestro malestar o bienestar, y todos los matices intermedios, también puede ser leída desde las desigualdades que nos atraviesan, pues hay una distribución asimétrica de recursos que interviene en nuestra experiencia emocional y subjetiva. El pastel está repartido injustamente y se siente, aterriza en nuestros cuerpos y afectos.

Fuente: La Cadera de Eva

julio 29, 2026

El primer atlas del envejecimiento del sistema reproductor femenino abre el camino hacia una medicina de precisión para las mujeres




Un equipo liderado por Marta Melé, científica del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), ha desarrollado el primer atlas integral del envejecimiento del sistema reproductor femenino mediante inteligencia artificial y supercomputación. Publicado en Nature Aging, el estudio demuestra que los distintos órganos reproductores envejecen a ritmos diferentes. Este hallazgo puede impulsar una medicina de precisión más adaptada a las necesidades de las mujeres y contribuir a reducir una brecha histórica en la investigación biomédica sobre salud femenina, según informa EurekAlert.

Durante décadas, la menopausia y el envejecimiento del sistema reproductor femenino han estado infrarrepresentados en la investigación biomédica, pese a afectar a la mitad de la población mundial y a tener consecuencias que van mucho más allá de la fertilidad. El estudio supone un paso decisivo para cambiar esta situación al presentar un mapa sin precedentes de estos procesos, con el potencial de impulsar una medicina más personalizada y basada en las necesidades específicas de las mujeres.

Para elaborar el atlas, el equipo analizó 659 muestras de tejido procedentes de 304 mujeres de entre 20 y 70 años, así como 1.112 imágenes histológicas. Para ello recurrió a la inteligencia artificial, al aprendizaje profundo y a la capacidad de cálculo del superordenador MareNostrum 5. Esta combinación de tecnologías permitió estudiar simultáneamente los cambios moleculares y celulares que se producen en siete órganos del sistema reproductor femenino a lo largo del envejecimiento.

Uno de los hallazgos más relevantes es que los órganos reproductores no envejecen a la misma velocidad. Mientras que el ovario y la vagina experimentan un envejecimiento progresivo que comienza años antes de la menopausia, el útero presenta una transformación mucho más brusca en torno a esta etapa. Además, incluso distintos tejidos de un mismo órgano siguen patrones propios de envejecimiento. Estos resultados cuestionan la visión tradicional de la menopausia como un proceso uniforme y ponen de manifiesto la complejidad biológica del envejecimiento femenino.

Las investigadoras explican que estos resultados ayudarán a comprender mejor cómo se producen los cambios asociados a la menopausia. También facilitarán el desarrollo de biomarcadores capaces de detectarlos de forma precoz y de orientar estrategias preventivas y tratamientos más personalizados. A largo plazo, el atlas podría contribuir a mejorar la prevención y el abordaje de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, óseas y neurodegenerativas, cuyo riesgo aumenta tras la menopausia.

Reducir una brecha histórica en la investigación sobre salud femenina

Más allá de sus resultados científicos, este trabajo representa un avance significativo para reducir una brecha histórica en la investigación biomédica. Durante décadas, muchos estudios sobre salud se desarrollaron principalmente con modelos masculinos o sin analizar de manera específica los procesos biológicos propios de las mujeres. La creación de este atlas demuestra que incorporar la perspectiva de sexo en la investigación permite generar un conocimiento más preciso y útil para mejorar la salud femenina a lo largo de toda la vida.

El estudio también muestra el potencial de la inteligencia artificial y la supercomputación aplicadas a la medicina. Gracias al análisis masivo de datos biológicos, el equipo investigador ha construido un mapa sin precedentes del envejecimiento del sistema reproductor femenino, que servirá de base para futuras investigaciones y el desarrollo de una medicina de precisión más equitativa.

Como destaca el equipo investigador, comprender mejor el envejecimiento específico de los órganos reproductores permitirá optimizar la atención durante la menopausia y desarrollar estrategias de prevención y tratamientos adaptados a las necesidades de millones de mujeres. El avance refuerza así el papel de la investigación científica como herramienta para avanzar hacia una salud más personalizada, basada en evidencias y sensible a las diferencias biológicas entre mujeres y hombres.


julio 21, 2026

Androcentrismo médico: el sesgo que pone en riesgo a las mujeres


El cáncer de ovario, los infartos, la endometriosis y hasta el COVID-19 muestran un mismo patrón: las mujeres reciben diagnósticos tardíos, menos atención y peores tratamientos. El androcentrismo médico sigue poniendo en riesgo la salud de las mujeres.



¿Alguna vez te ha pasado que, al acudir a una consulta médica, tus síntomas son minimizados, ridiculizados o incomprendidos? ¿Has experimentado discriminación médica o retrasos en los tratamientos solo por el hecho de ser mujer? En junio, publicamos un reportaje especial sobre cáncer de ovario en mujeres jóvenes, donde la periodista Gloria Piña develó los patrones de discriminación que encuentran las mujeres, especialmente aquellas menores de 45 años, a la hora de ser diagnosticadas por cáncer de ovario. En este se revela que, aunque los casos en mujeres jóvenes han aumentado 18%, muchas son acusadas sistemáticamente de ocultar un embarazo antes de que el personal médico considere otras posibilidades. Ese retraso puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Pero el cáncer de ovario es solo una expresión de un problema mucho más amplio. El impacto diferenciado que enfrentan las mujeres en materia de salud es histórico y responde a un sistema médico que, durante décadas, ha tomado al cuerpo masculino como modelo universal. Porque sí: el sistema de salud tampoco fue diseñado para nosotras.

¿Qué es el androcentrismo médico?

El androcentrismo médico es la práctica de una medicina pensada para y por hombres. Durante décadas, las mujeres fueron excluidas de los ensayos clínicos y se invirtió muy poco en investigar enfermedades que las afectan de manera específica. A ello se suma una mayor frecuencia de discriminación, omisiones y falta de escucha hacia las pacientes.

El resultado es conocido: diagnósticos tardíos, sobremedicación, tratamientos inadecuados y un mayor riesgo de complicaciones en enfermedades que podrían tratarse oportunamente.

El infarto, por ejemplo, es uno de los ejemplos más claros. En general, suele hablarse de “síntomas silenciosos” o de que las mujeres tardaban más en acudir a consulta médica. Sin embargo, uno de los primeros estudios sobre sesgo de género en medicina, realizado por el New England Journal of Medicine, reveló que las mujeres tenían 50% más de probabilidades que los hombres de recibir un diagnóstico incorrecto en materia cardiovascular.

Años más tarde, se multiplicó la evidencia.

La monografía Perspectiva de género en medicina, coordinada por la Dra. María Teresa Ruiz Cantero, demostró que las mujeres eran erróneamente diagnosticadas con enfermedades mentales y, por lo tanto, se les administraban una mayor cantidad de medicinas psiquiátricas de forma innecesaria.

Por su parte, la Universidad de York, en el Scoping Review 2024, encontró que el diagnóstico de endometriosis tarda, en promedio, 6.6 años, aunque otras investigaciones elevan ese retraso hasta ocho o nueve años.

Otro ejemplo, más reciente, es el del COVID-19. El estudio Towards Precision Medicine: Inclusion of Sex and Gender Aspects in COVID-19 Clinical Studies reveló que casi 8 de cada 10 estudios realizados durante la pandemia ignoraban el análisis por sexo y género. La investigación Sex and Gender Bias in Covid-19 Clinical Case Reports de la Universidad de Illinois también añadió que de 494 reportes clínicos analizados, 45% hablaba únicamente de hombres, mientras que solo 30% se centraba en las mujeres.

Por supuesto, el hecho de que los estudios citados provengan casi en su totalidad de Europa o Estados Unidos forma parte del mismo problema: en México tenemos muy pocos datos sobre el impacto diferenciado en la medicina.

¿Cuándo comenzó a hablarse de este sesgo?

Antes del siglo XX, las mujeres eran explícitamente excluídas de los estudios clínicos bajo el falso argumento de que el ciclo menstrual —y la actividad hormonal— podían “contaminar” los resultados.

Fue en 1991 cuando comenzó a utilizarse el concepto de sesgo médico de género, después de descubrir que las enfermedades coronarias se manifestaban de forma distinta en hombres y mujeres. Mientras ellos eran enviados a estudios cardiológicos, ellas recibían con mayor frecuencia ansiolíticos.

Dos años después, el movimiento feminista estadounidense logró que los institutos de salud incluyeran estudios sobre enfermedades frecuentes femeninas para mejorar el diagnóstico, la prevensión y el tratamiento.

Hoy, más de treinta años más tarde, el androcentrismo médico sigue prevaleciendo con graves consecuencias para la salud y la vida de millones de mujeres.




Fuente: La Cadera de Eva

junio 04, 2026

España. “Las mujeres no enferman más, están peor protegidas”: los riesgos laborales invisibilizados dañan la salud de las trabajadoras


CCOO denuncia que sectores feminizados como hotelería, comercio y contact centers arrastran condiciones que ponen en jaque el bienestar físico y mental de millones de empleadas, pese a las leyes de igualdad


Mujeres trabajando en una oficina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La salud laboral de las mujeres continúa siendo una asignatura pendiente en España. Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se celebra este 28 de mayo, la Federación de Servicios de CCOO ha vuelto a poner el foco en una realidad que, según denuncia el sindicato, sigue sin abordarse con la suficiente profundidad: el sistema de prevención de riesgos laborales en España sigue sin incorporar de forma efectiva la perspectiva de género, lo que deja sin protección adecuada a millones de trabajadoras en sectores altamente feminizados.

Según el sindicato, aunque la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales reconoce formalmente la igualdad entre hombres y mujeres, su aplicación real es insuficiente. En la práctica, denuncian, los riesgos específicos que afectan a las mujeres siguen siendo “invisibles”, especialmente en ámbitos donde la plantilla femenina es mayoritaria.

“Las mujeres no enferman más, están peor protegidas”, es la idea central que lanza CCOO, que reclama un cambio profundo en la forma de evaluar y prevenir los riesgos laborales, integrando de forma real la variable de género en todas las políticas de empresa.

Brecha entre la ley y su aplicación real

Pese a que la normativa vigente contempla la igualdad de género en la prevención de riesgos, el sindicato asegura que existe una brecha importante entre la ley y su aplicación real. Según CCOO, muchas empresas no destinan los recursos necesarios para identificar riesgos físicos y psicosociales con perspectiva de género, lo que provoca una infradeclaración de problemas de salud laboral en sectores feminizados.

El problema, señalan, no es únicamente técnico, sino también organizativo y cultural. La falta de coordinación entre los planes de igualdad y los planes de prevención hace que muchos riesgos no se detecten o no se traten de manera adecuada.

Para CCOO, la solución pasa por integrar ambas herramientas dentro de las empresas, de forma que la protección de la salud de las trabajadoras sea “real y efectiva”, y no solo una obligación formal.

Mujeres alzan la voz durante la manifestación del 8M para denunciar las desigualdades que aún persisten. Desde la precariedad económica hasta la amenaza de discursos de ultraderecha, exponen por qué el feminismo es más necesario que nunca.
Hostelería: sobrecarga física y exposición química

Uno de los sectores más afectados es la hostelería, donde las camareras de piso representan un claro ejemplo de precariedad y riesgo laboral. Según los datos del sindicato, el 91% de estos puestos están ocupados por mujeres, muchas de ellas en situación de parcialidad o subcontratación.

Estas condiciones dificultan tanto la vigilancia de la salud como la formación preventiva. A ello se suman riesgos ergonómicos derivados de la repetición de movimientos y el sobreesfuerzo físico, así como riesgos biológicos y químicos asociados al uso constante de productos de limpieza.

Estas exposiciones pueden derivar en patologías respiratorias, alergias y lesiones musculoesqueléticas. CCOO recuerda que medidas como la instalación de camas elevables o carros motorizados ya han sido implementadas en algunas comunidades autónomas como Canarias y Baleares, y reclama su extensión al resto del país.
El comercio: conciliación imposible y acoso persistente

En el sector del comercio, donde las mujeres representan alrededor del 70% del empleo, los riesgos laborales también tienen una fuerte dimensión de género. El sindicato alerta de la dificultad de conciliación debido a horarios irregulares y a la organización del trabajo en un entorno de alta exigencia.

Además, las trabajadoras están expuestas a sustancias sensibilizantes derivadas del tratamiento del textil, así como a situaciones de cosificación relacionadas con estereotipos de género, especialmente vinculados a la imagen física.

CCOO también denuncia la persistencia del acoso sexual y del acoso por razón de sexo, muchas veces procedente de clientes, así como la exposición a cambios bruscos de temperatura, especialmente en sectores como la restauración o las tiendas.

Contact center: presión constante y riesgos psicosociales

Otro de los sectores analizados es el contact center, donde las mujeres también representan cerca del 70% de la plantilla. En este ámbito, los riesgos ergonómicos y psicosociales se combinan con una organización del trabajo altamente exigente.

La supervisión constante, los ritmos intensos, las pausas limitadas y el bajo margen de autonomía generan un entorno de presión continua que afecta directamente a la salud mental y física de las trabajadoras.


Además, el uso de mobiliario no adaptado a las características físicas de las mujeres contribuye a problemas musculares, especialmente en cuello, hombros y extremidades superiores.

A esto se suma la exposición a llamadas continuas y a comportamientos ofensivos o sexistas por parte de algunos clientes. Expresiones como “pásame con un hombre que se entere” o “tú no sabes de esto” siguen siendo habituales, según denuncia el sindicato.

Finanzas, tecnología de la información y seguros: el peso de los micromachismos

Aunque no son sectores tradicionalmente feminizados, las áreas de servicios financieros, tecnologías de la información y seguros también presentan riesgos psicosociales con perspectiva de género.

CCOO advierte de la presencia de micromachismos, desconfianza hacia el liderazgo femenino y actitudes condescendientes que afectan al desarrollo profesional de las mujeres. Frases como “seguro que necesita ayuda para tomar esa decisión” o “es demasiado emocional para dirigir un equipo” reflejan, según el sindicato, una cultura aún desigual.

También se señala que los objetivos de productividad y retribución variable no tienen en cuenta la carga mental asociada a los cuidados o la dificultad para compatibilizar la vida laboral con reuniones o formaciones fuera del horario de trabajo.

El techo de cristal y la salud mental

Uno de los problemas estructurales más señalados por CCOO es el llamado “techo de cristal”, que dificulta el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad y promoción profesional.

Esta barrera, explican, no solo limita el desarrollo laboral, sino que también tiene un impacto directo en la salud mental de las trabajadoras, generando frustración, estrés y desmotivación.

Una reivindicación urgente

Con motivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, CCOO insiste en que la prevención de riesgos laborales debe dejar de ser neutra en apariencia para convertirse en verdaderamente inclusiva. Reclama más recursos, evaluaciones de riesgos con enfoque de género y una coordinación real entre igualdad y prevención dentro de las empresas.

Fuente: Infobae

mayo 18, 2026

Resolviendo el “misterio” de los cuerpos de las mujeres: cómo la ignorancia conduce a la mala salud de las mujeres, y cinco cosas que podemos hacer al respecto


Durante generaciones, se ha tratado a los cuerpos de las mujeres como algo misterioso y desconocido, cuando en realidad han sido poco estudiados y escasamente representados. Hoy en día, la ciencia puede, y debe, colmar esas lagunas. En esta imagen se aprecia a una líder estudiantil en un aula en Benin, donde ayuda a sus compañeros a aprender sobre su salud reproductiva. © UNFPA Benin/Taiwo Aina

Hace dos mil años, ciertos médicos plantearon la hipótesis de que los órganos reproductivos de las mujeres eran los mismos que los de los hombres, sólo que de adentro hacia afuera. Hace cuatrocientos años, otros médicos especularon que el útero podría moverse de lugar, lo cual provocaba emociones equivocadas en las mujeres. Hoy en día, la ciencia ha resuelto en gran medida los misterios del cuerpo femenino… ¿verdad? En realidad, eso no es cierto.

La ciencia médica moderna sigue considerando el cuerpo y la salud de las mujeres, y especialmente su sistema reproductivo, como enigmáticos: las investigaciones en el índice médico PubMed tienen cuatro veces más probabilidades de describir a las mujeres y sus cuerpos como “misteriosos” en comparación con los de los hombres.

¿Cuáles son las consecuencias de saber menos sobre los cuerpos de las mujeres que sobre los cuerpos de los hombres? Las mujeres sufren durante más tiempo antes de que se diagnostiquen sus dolencias, incluso cuando sus enfermedades y síntomas son los mismos que los de los hombres. Las mujeres son más propensas a padecer dolor crónico, pero es menos probable que se les crea sobre su dolor y se les trate en entornos clínicos. En general, las mujeres pasan un 25 % más de su vida con mala salud que los hombres. 

La semana que viene, dirigentes de todo el mundo se reunirán en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York con el propósito de explorar el potencial de la tecnología, la investigación y la innovación para promover el desarrollo mundial. Allí, el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva, instará a esos líderes a utilizar el poder transformador de la ciencia, la tecnología y la innovación para responder preguntas que han sido olvidadas durante mucho tiempo sobre la salud de las mujeres y las niñas. 

A continuación se presentan cinco maneras en que el mundo puede, y debe, cerrar la brecha de género en materia de salud. 

1- Priorizar la salud de las mujeres en la investigación médica. 

Durante demasiado tiempo, la mayor parte de la investigación médica se ha llevado a cabo tomando como referencia a hombres blancos. Es un hecho demostrable que, por ejemplo, las mujeres han sido excluidas históricamente de los ensayos clínicos para el tratamiento de enfermedades. 

Una razón comúnmente citada es el temor de los investigadores a que estos ensayos pudieran representar riesgos para el embarazo de una mujer, la cual es una preocupación válida, pero plantea interrogantes sobre si se está considerando plenamente a las mujeres como agentes con capacidad de decisión sobre sus propios cuerpos: una evaluación reveló que las instituciones de investigación y los científicos albergan “desconfianza en que las mujeres vayan a prevenir el embarazo” mientras participan en un ensayo clínico. Algunos ensayos imponen requisitos de prueba muy exigentes, como períodos de confinamiento, como condición para la participación de las mujeres. 

Además, como es natural, las mujeres embarazadas también sufren enfermedades y requieren tratamiento, pero apenas el 4 % de los ensayos clínicos realizados en la última década han incluido a mujeres embarazadas. En opinión de los expertos, hay que proteger a las mujeres a través de la investigación, no de la investigación. 

Como resultado de este fenómeno, nuestra comprensión de los cuerpos de las mujeres se ha quedado rezagada. Muchas pautas de dosificación de medicamentos se basan en los cuerpos de los hombres, por ejemplo, y esto lleva a más reacciones adversas a los medicamentos en las mujeres. 

Estas lagunas en los conocimientos también conducen a un mayor sesgo de género cuando las mujeres buscan atención médica. Los médicos son más propensos a desestimar sus quejas, algo conocido como “gaslighting médico”. Las mujeres son más propensas a ser consideradas como excesivamente sensibles a las emociones, o bien como sospechosas de mentir acerca de sus síntomas. También es más probable que se describan sus afecciones como “médicamente inexplicables”. 

Estos prejuicios suelen ser peores para las mujeres que sufren otras formas de marginación, como la discriminación racial y étnica, la discapacidad o la pobreza. 


Los líderes deben aumentar la inversión en investigación e innovación en materia de salud de las mujeres, un tema que será abordado en la Comisión de Población y Desarrollo de la próxima semana en Nueva York. En esta imagen, John Chacha Mahiri, partero capacitado por el UNFPA, utiliza una herramienta portátil de ultrasonido para examinar a Yvonne Nangira en el condado de Migori, Kenya. © UNFPA/Luis Tato

2- Cerrar la brecha en el diagnóstico. 


Las mujeres son más propensas que los hombres a recibir diagnósticos erróneos y tardíos para afecciones que van desde problemas cardíacos hasta el trastorno por déficit de atención/hiperactividad. Asimismo, los retrasos en la detección y el tratamiento son especialmente comunes cuando se trata de afecciones exclusivas de las mujeres. 

Las mujeres con endometriosis pasan un promedio de 10 años sufriendo de esta afección debilitante antes de ser diagnosticadas, incluso cuando tienen “síntomas claros”, afirman los médicos. Hasta el 70 por ciento de las mujeres con síndrome de ovario poliquístico lo padecen sin que su afección sea diagnosticada, a pesar de que el síndrome puede causar dolor extremo e infecundidad. A nivel mundial, se calcula que por cada mujer diagnosticada con una afección de salud específica de las mujeres, unas cuatro siguen sin diagnosticar. 

El diagnóstico insuficiente puede ser aún peor para las mujeres y las niñas con un acceso deficiente a una atención médica de calidad, como las que se encuentran en situaciones de crisis. Halima, una niña de Maiduguri, Nigeria, contó al UNFPA que sufría un dolor menstrual tan intenso que a veces no podía ponerse de pie. Tal dolor puede ser síntoma de una afección subyacente grave, pero el diagnóstico y el tratamiento estaban fuera del alcance de Halima, cuya familia tuvo que huir del conflicto y reanudar sus vidas en un nuevo lugar. 

El estrés emocional y económico empeoró las cosas: “Cada mes se hace aún más difícil lidiar con el dolor menstrual intenso, realizar tareas domésticas, asistir a la escuela y concentrarse en clase”, afirmó. 

La falta de diagnóstico, el diagnóstico tardío y el diagnóstico erróneo empeoran los resultados de salud. Esto no es sólo una forma de desigualdad en materia de salud, sino que también puede ser una sentencia de muerte. 

La Organización Mundial de la Salud considera que aproximadamente una cuarta parte del total de las muertes maternas están relacionadas con afecciones no detectadas, como infecciones o enfermedades crónicas, que habrían sido tratables si se hubiesen diagnosticado a tiempo. 


Nour, en El Cairo, relató haber sido diagnosticada de depresión posparto y ansiedad cuando ya casi era demasiado tarde. Después de eso, decidió dedicar su vida a ayudar a otras mujeres a superar los desafíos del embarazo y el parto y fundó Motherbeing, un servicio en línea para que las mujeres aprendan sobre temas de salud reproductiva. © Myriam Boulos/Magnum Photos para el UNFPA 


3- Comprender los costos, que en última instancia asumimos entre todas y todos. 


Cuando reconocemos el asombroso costo de la inacción, la necesidad de ponernos en acción se hace innegable. Un informe reciente del Foro Económico Mundial destaca las muchas maneras en que la brecha de género en materia de salud perjudica a las personas, las comunidades y la economía mundial. 

La mala salud y la discapacidad hacen que las mujeres y las niñas pierdan acceso a la educación y las oportunidades económicas, pérdidas que se transmiten a la siguiente generación en forma de una peor salud y seguridad económica. Por otro lado, enfrentar la mala salud de las mujeres podría impulsar la participación de estas en la fuerza laboral, su empoderamiento económico y el bienestar general de sus familias. 

El informe estima que reducir la mala salud de las mujeres en aproximadamente dos tercios produciría al menos 1 billón de dólares anuales en la economía mundial para 2040, aunque se cree que se trata de una estimación conservadora. 

Eso significa que perpetuar la brecha de género en materia de salud podría, de manera conservadora, costarle al mundo alrededor de 1 billón de dólares al año, por no hablar de la pérdida de mano de obra, ingenio, creatividad e innovación con los que el mundo podría contar si miles de millones de mujeres se liberan del dolor innecesario, la enfermedad y la muerte. 


Miryam Coello, a la derecha, recibe la visita de Tatiana Prado, que trabaja con un programa apoyado por el UNFPA para proporcionar atención prenatal a mujeres embarazadas en zonas remotas. Muchas complicaciones mortales del embarazo se pueden prevenir mediante el diagnóstico temprano de las afecciones subyacentes. © UNFPA/Factstory/Enrique Castro-Mendivil


4- Enfrentar la falta de datos de género. 

En muchos sentidos, la brecha de género en materia de salud comienza cuando no se formulan las preguntas correctas. ¿Las enfermedades se presentan de forma diferente en las mujeres que en los hombres? ¿Estamos midiendo sistemáticamente los síntomas de la menopausia, la menstruación y el dolor? 

El informe del Foro Económico Mundial concluye que la brecha de datos de género comienza cuando se inicia la recopilación de datos y se extiende hasta la consulta médica, e incluso hasta la tumba. Durante un mes de la pandemia mundial de COVID-19, los investigadores observaron que sólo el 37 % de los países habían notificado datos de mortalidad desglosados por sexo. 

Si no se miden las cargas sanitarias de las mujeres, estas se subestiman sistemáticamente, lo que afecta la cantidad de inversiones que las empresas y los gobiernos estarán dispuestos a destinar en busca de soluciones. 

Por otro lado, el análisis de datos en sí mismo puede diluir la visibilidad de las mujeres en grandes conjuntos de datos y las evaluaciones basadas en IA han demostrado que se perpetúa el sesgo cuando los programas no están diseñados y monitoreados cuidadosamente para garantizar la equidad. 

5- La inclusión es la solución, y nos beneficia a todas y todos. 

La solución a la brecha de género en materia de salud, así como a problemas en muchas otras esferas, es la inclusión: mayor inclusión de las mujeres en los estudios, mayor inclusión de las mujeres en el campo de la investigación, mayor inclusión de las mujeres en puestos de liderazgo. 

Afortunadamente, hay mejoras en marcha. Según muestra un reciente informe de impacto, los inversores del sector de la salud están exigiendo cada vez más investigación y desarrollo que incluyan el sexo, el género y el embarazo. Muchos están prometiendo fondos para la investigación y la innovación centradas en las mujeres. 

El Centro de Excelencia para el Registro Civil y los Sistemas de Estadísticas Vitales del UNFPA está trabajando con gobiernos y asociados en los procesos de recopilación de datos. Este programa tiene por objeto ayudar a los países a tener más en cuenta las cuestiones de género en el registro de estadísticas de nacimientos, matrimonios, divorcios y defunciones. Los datos mejorados e inclusivos pueden ayudar a medir las disparidades en los sistemas de identidad jurídica, los resultados en materia de salud y otras desigualdades. 

Además, los expertos piden cada vez más un diseño y una evaluación equitativos de la IA y otras tecnologías que puedan mejorar diversos elementos, desde el análisis de datos hasta las herramientas de diagnóstico y los tratamientos. 

Las herramientas están disponibles y el camino a seguir es claro. 

“Es hora de cerrar las brechas persistentes en materia de salud, equidad y economía que impiden que las innovaciones médicas lleguen a los más vulnerables”, declaró la Sra. Diene Keita, Directora Ejecutiva del UNFPA. “Un futuro más saludable para todas las personas empieza por invertir hoy en la salud de las mujeres y las niñas”.

Fuente: UNFPA

marzo 25, 2026

Un nuevo informe de políticas de la OIT destaca que el género debe ser una consideración fundamental en el diseño y la implementación de los planes de protección social en materia de salud

La igualdad de género requiere políticas de protección social en materia de salud que sean inclusivas y reactivas

 


Una nueva nota de políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que la protección social en materia de salud es fundamental para garantizar el acceso efectivo de las mujeres a una atención sanitaria de calidad y apoyar la seguridad de sus ingresos durante la enfermedad y la maternidad.

La nota, titulada Social health protection for gender equality, se publicó en el marco del Día Internacional de la Mujer y ofrece orientaciones prácticas para el diseño de políticas de protección social en materia de salud que beneficien a las mujeres.

El Día Internacional de la Mujer de este año —bajo el lema Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas — llega en un momento clave, ya que los retrocesos en el acceso a los servicios de salud y reproductivos afectan a las mujeres en varios países, y muchas mujeres siguen enfrentándose a obstáculos para acceder a la atención esencial sin dificultades, a pesar de los avances en la ampliación de la cobertura sanitaria en algunas partes del mundo.

La nueva nota de la OIT sostiene que las políticas de protección social y salud deben situar la igualdad de género en el centro de sus prioridades para proteger los derechos de las mujeres y obtener resultados significativos para las mujeres y las niñas de todo el mundo.

La seguridad social y la salud son derechos humanos fundamentales. Sin embargo, incluso en los casos en que las leyes y reglamentos garantizan la igualdad de acceso a la atención sanitaria para mujeres y hombres, las desigualdades en el mercado laboral contribuyen a que, en la práctica, las mujeres no se beneficien de la misma protección. Las mujeres asumen una parte desproporcionada del trabajo de cuidados no remunerado, tienen más probabilidades que los hombres de trabajar en el sector informal en muchas partes del mundo y ganan salarios más bajos, factores que pueden limitar su acceso efectivo a la protección social en materia de salud y que influyen en las diferencias de resultados sanitarios.

Reconociendo estas realidades, la nota de políticas de la OIT insta a que el género sea una consideración fundamental en el diseño y la aplicación de las políticas y los planes de protección social en materia de salud. Este objetivo incluye la formulación de paquetes de prestaciones que reflejen las necesidades de salud de las mujeres a lo largo del ciclo de vida, la prestación de servicios de calidad cerca de los lugares de residencia de las mujeres y el fortalecimiento de las medidas de protección financiera basadas en una amplia mutualización de riesgos. Al responder tanto a las necesidades sanitarias específicas de las mujeres como a los determinantes sociales de la salud, la protección social en materia de salud puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de la igualdad de género en términos de acceso a los servicios sanitarios y de resultados en materia de salud.

Las políticas de protección social deben apoyar a las mujeres en todas las etapas de la vida, incluyendo la atención a sus necesidades durante la maternidad y más allá. En la vejez, por ejemplo, muchas mujeres se enfrentan a mayores riesgos de pobreza, mala salud y necesidades de cuidados insatisfechas debido a menores ingresos a lo largo de su vida y a las diferencias en las pensiones. Además, la nota aborda cómo la armonización de la protección social con las políticas de seguridad de ingresos y de cuidados puede proporcionar una protección sólida, contribuyendo a promover la dignidad y el bienestar a lo largo de la vida de las mujeres.

El informe está disponible aquí.






Fuente: OIT

marzo 05, 2026

Un nuevo informe de políticas de la OIT destaca que el género debe ser una consideración fundamental en el diseño y la implementación de los planes de protección social en materia de salud.

La igualdad de género requiere políticas de protección social en materia de salud que sean inclusivas y reactivas


 Una nueva nota de políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que la protección social en materia de salud es fundamental para garantizar el acceso efectivo de las mujeres a una atención sanitaria de calidad y apoyar la seguridad de sus ingresos durante la enfermedad y la maternidad.

La nota, titulada Social health protection for gender equality, se publicó en el marco del Día Internacional de la Mujer y ofrece orientaciones prácticas para el diseño de políticas de protección social en materia de salud que beneficien a las mujeres.

El Día Internacional de la Mujer de este año —bajo el lema Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas — llega en un momento clave, ya que los retrocesos en el acceso a los servicios de salud y reproductivos afectan a las mujeres en varios países, y muchas mujeres siguen enfrentándose a obstáculos para acceder a la atención esencial sin dificultades, a pesar de los avances en la ampliación de la cobertura sanitaria en algunas partes del mundo.

La nueva nota de la OIT sostiene que las políticas de protección social y salud deben situar la igualdad de género en el centro de sus prioridades para proteger los derechos de las mujeres y obtener resultados significativos para las mujeres y las niñas de todo el mundo.

La seguridad social y la salud son derechos humanos fundamentales. Sin embargo, incluso en los casos en que las leyes y reglamentos garantizan la igualdad de acceso a la atención sanitaria para mujeres y hombres, las desigualdades en el mercado laboral contribuyen a que, en la práctica, las mujeres no se beneficien de la misma protección. Las mujeres asumen una parte desproporcionada del trabajo de cuidados no remunerado, tienen más probabilidades que los hombres de trabajar en el sector informal en muchas partes del mundo y ganan salarios más bajos, factores que pueden limitar su acceso efectivo a la protección social en materia de salud y que influyen en las diferencias de resultados sanitarios.

Reconociendo estas realidades, la nota de políticas de la OIT insta a que el género sea una consideración fundamental en el diseño y la aplicación de las políticas y los planes de protección social en materia de salud. Este objetivo incluye la formulación de paquetes de prestaciones que reflejen las necesidades de salud de las mujeres a lo largo del ciclo de vida, la prestación de servicios de calidad cerca de los lugares de residencia de las mujeres y el fortalecimiento de las medidas de protección financiera basadas en una amplia mutualización de riesgos. Al responder tanto a las necesidades sanitarias específicas de las mujeres como a los determinantes sociales de la salud, la protección social en materia de salud puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de la igualdad de género en términos de acceso a los servicios sanitarios y de resultados en materia de salud.

Las políticas de protección social deben apoyar a las mujeres en todas las etapas de la vida, incluyendo la atención a sus necesidades durante la maternidad y más allá. En la vejez, por ejemplo, muchas mujeres se enfrentan a mayores riesgos de pobreza, mala salud y necesidades de cuidados insatisfechas debido a menores ingresos a lo largo de su vida y a las diferencias en las pensiones. Además, la nota aborda cómo la armonización de la protección social con las políticas de seguridad de ingresos y de cuidados puede proporcionar una protección sólida, contribuyendo a promover la dignidad y el bienestar a lo largo de la vida de las mujeres.

El informe está disponible aquí.

Fuente: OIT

enero 30, 2026

Científicas de la UNAM crean biosensor para prevenir el cáncer cervicouterino

cáncer cervicouterino















La OMS ha sugerido sustituir el papanicoláu por técnicas de detección molecular para identificar el virus antes de que haga daño

Un grupo de científicas de laUniversidad Nacional Autónoma de México (UNAM) crearon un biosensor para detectar de manera temprana los casos de Virus de Papiloma Humano (VPH) causante del cáncer cervicouterino, este dispositivo actualmente participa en la validación clínica.

De acuerdo con el Centro de Información del VPH, en 2023 el 65 por ciento de las mujeres que padecieron cáncer cervicouterino presentaron infecciones de los tipos 16 y 18 del VPH, dos de los más agresivos que están relacionados con el crecimiento anormal de las células se encuentran en el cuello del útero.

La responsable del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (LaNSBioDyT), Tatiana Fiordelisio, explicó que el proyecto nació de una experiencia de haber desarrollado un biosensor capaz de detectar el virus de Covid-19, mismo que sirvió para realizar más de 45 mil diagnósticos gratuitos.

¿Cómo funciona el biosensor para detectar el cáncer cervicouterino?

El biosensor emplea una técnica de hibridación muy similar al PCR (reacción en cadena de la polimerasa) utilizada para identificar fragmentos del material genético del virus. Las muestras son recolectadas a través de un cepillo similar a un hisopo y se colocan en un tubo con líquido, pasados 30 minutos los resultados se muestran con un sistema de colores.

Uno de estos sistemas es para detectar las cepas más cancerígenas y el otro es para las menos agresivas.

El sistema es portátil, económico, fácil de usar e ideal para consultorios pequeños o clínicas ruralesTatiana Fiordelisio, responsable del LaNSBioDyT

De acuerdo con Fiordelisio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sugerido al personal médico sustituir el papanicoláu por técnicas de detección molecular como el PCR, de esta manera se puede identificar al virus antes de que genere daños celulares.

Este proyecto busca democratizar el acceso al diagnóstico clínico. Si logramos que una mujer se tome la muestra en casa o en su comunidad (…) reduciremos muertes y romperemos barreras socialesTatiana Fiordelisio, responsable del LaNSBioDyT.

Actualmente el biosensor se encuentra en validación clínica ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Por Wendy Vega
Fuente: El Sol de México

diciembre 30, 2025

La cirugía de bypass mejora la supervivencia a largo plazo en mujeres con enfermedad coronaria frente a los stents



La enfermedad coronaria sigue siendo la principal causa de muerte entre las mujeres a escala mundial, según la Comisión de The Lancet sobre salud cardiovascular femenina, y se estima que cientos de millones de mujeres viven con enfermedad coronaria crónica en distintos grados de severidad. Pese al número tan alto de afectadas globalmente, las mujeres han estado históricamente infrarrepresentadas en los ensayos clínicos que comparan tratamientos y eso influye negativamente en la identificación del mejor tratamiento para mujeres.

Por ello, el estudio publicado el pasado mes de noviembre en European Heart Journal, ofrece evidencias de que la cirugía acaba siendo un tratamiento que garantiza una mayor supervivencia. El equipo que ha realizado el estudio está integrado por especialistas en la enfermedad coronaria y su tratamiento en mujeres.

Los resultados del estudio indican que, aunque la cirugía implica un riesgo inicial ligeramente superior durante el ingreso hospitalario, esa diferencia desaparece con el tiempo. A partir de los seis meses, la supervivencia comienza a favorecer claramente al tratamiento de baipás coronario, que además reduce notablemente los infartos y los reingresos cardiovasculares. Las y los autores explican que este beneficio podría estar relacionado con características propias de la enfermedad en mujeres, como una mayor carga de placas no obstructivas, que no siempre se tratan de forma eficaz con stents.

En la parte de la discusión de resultados del estudio, las y los autores recuerdan que estudios previos muestran que numerosas mujeres prefieren inicialmente la intervención percutánea por el temor a la cirugía y a una recuperación más prolongada, aunque la mayoría acaba siguiendo la recomendación médica cuando recibe información completa, lo que subraya el papel decisivo del asesoramiento clínico. De forma más amplia, investigaciones cualitativas y grandes análisis internacionales han documentado que muchas mujeres sienten que sus síntomas cardiovasculares se minimizan o se reconocen tarde, lo que retrasa el acceso a tratamientos potencialmente más eficaces

El reto es trasladar esta evidencia a la práctica clínica diaria y garantizar que las mujeres, informadas y escuchadas, accedan a la opción terapéutica que ofrezca los mayores beneficios reales a largo plazo. De ello depende no solo mejorar las cifras de supervivencia, sino también avanzar hacia una cardiología más equitativa adecuada a las necesidades de las mujeres.

  • Link de la nota original: https://eldiariofeminista.info/2025/12/28/la-cirugia-bypass-mejora-supervivencia-mujeres/

septiembre 24, 2025

Cómo incide la violencia laboral en la Salud Mental de las mujeres




El trabajo debería ser un espacio de desarrollo, autonomía y construcción de identidad. Sin embargo, para muchas mujeres se convierte en un escenario donde la violencia laboral —ya sea acoso, discriminación, hostigamiento o silenciamiento— se transforma en una amenaza constante que erosiona su bienestar.


La violencia laboral no solo impacta en las trayectorias profesionales: también deja huellas profundas en la salud mental. Estrés crónico, ansiedad, depresión, insomnio y sentimientos de desvalorización son algunos de los efectos señalados por especialistas. Cuando se suma la precarización, la desigual distribución de las tareas de cuidado y las brechas de género en posiciones de poder, el peso sobre las mujeres se multiplica.

En la Argentina, como en muchos países de la región, los debates en torno a la aplicación del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han puesto en evidencia la necesidad de reconocer y sancionar la violencia y el acoso en el mundo laboral. Pero aún persiste una brecha entre la letra de las normativas y su aplicación efectiva.

La legislación argentina también reconoce esta problemática. La Ley 26.485, en su artículo 6 (Modalidades), inciso c, define: “Violencia laboral (…) es aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral”.

Abordar cómo incide la violencia laboral en la salud mental de las mujeres implica pensar en políticas públicas, protocolos institucionales y también en un cambio cultural necesario para que los ámbitos de trabajo sean verdaderamente libres de violencia. Porque la salud mental es, también, un derecho laboral y un derecho de género.

Contextualización

La violencia laboral adopta múltiples formas: desde expresiones directas de hostigamiento o acoso hasta prácticas más sutiles como la exclusión, la invisibilización o la sobrecarga de tareas. En el caso de las mujeres, estas situaciones se entrelazan con desigualdades históricas que atraviesan el mundo del trabajo: brechas salariales, dificultades para acceder a cargos jerárquicos, subrepresentación en ciertos sectores y la persistente carga de los cuidados no remunerados.

El Convenio 190 de la OIT, ratificado por la Argentina en 2022, define la violencia y el acoso en el mundo del trabajo como «un conjunto de comportamientos inaceptables que pueden causar daño físico, psicológico, sexual o económico». Sin embargo, la implementación de medidas concretas todavía enfrenta resistencias en muchos ámbitos, donde persisten estructuras jerárquicas que naturalizan el maltrato o silencian las denuncias.

Impacto en la Salud Mental

Los efectos de la violencia laboral sobre la salud mental de las mujeres son múltiples y, a menudo, invisibles. El estrés crónico es una de las consecuencias más comunes: la exposición prolongada a situaciones hostiles activa respuestas de alerta que, con el tiempo, se transforman en agotamiento emocional y físico.

La psicología clínica señala que el acoso y la discriminación reiterada pueden derivar en cuadros de ansiedad, depresión, insomnio y disminución de la autoestima. Desde la psiquiatría, se advierte además que, en casos graves, puede ser necesario un abordaje integral que incluya psicoterapia y tratamiento farmacológico para prevenir un deterioro mayor.

Estos efectos no se dan en un vacío: se agravan en contextos donde las mujeres enfrentan menor estabilidad laboral, mayores dificultades para acceder a licencias por salud mental y escasos dispositivos de contención dentro de las instituciones.

Voces profesionales

Consultada sobre este flagelo, la licenciada en Psicología, Rocío Ramos remarca la importancia de reconocer que estas experiencias no son “problemas individuales”: es preciso analizarlas en clave de género. El ser mujer se convierte en un factor de riesgo en sí mismo para sufrir formas específicas de violencia laboral que se entrelazan con mandatos profundamente arraigados.

“No seas tan sensible” cuando se denuncian malos tratos; la hipersexualización incluso de los logros (“seguro se acostó con el jefe”); la maternidad como obstáculo profesional; la sobrecarga de tareas no reconocidas; la tan invisibilizada carga mental. Todas estas son expresiones que reflejan cómo el mundo laboral sigue reproduciendo desigualdades.

En nuestro país, según la primera Encuesta Nacional sobre Violencia Laboral impulsada por la Iniciativa Spotlight (2021), seis de cada diez personas que trabajan sufren situaciones de violencia, siendo las mujeres y personas no binarias las más afectadas. Cifras aún más alarmantes: casi nueve de cada diez personas (88%) reportaron haber recibido chistes, comentarios sexistas, machistas o discriminatorios que les generaron incomodidad, mientras que el 77% recibió comentarios inadecuados sobre el cuerpo o la vestimenta.

Estas violencias operan de manera sutil pero inclemente. La autoestima se erosiona día a día, la confianza en el propio criterio profesional se desvanece y la sintomatología empieza a aparecer.

Desde la perspectiva clínica, la violencia laboral genera una constelación sintomática compleja. Además de ansiedad, depresión, insomnio y disminución de la autoestima, aparecen síntomas físicos como cefaleas tensionales, contracturas cervicales, trastornos gastrointestinales y fatiga crónica. Se trata de “síntomas de conversión”: el psiquismo se expresa a través del soma, porque muchas veces es más fácil reconocer el padecimiento físico que asumirse víctima de violencia laboral. En casos severos o cronificados, pueden aparecer episodios de despersonalización durante situaciones laborales estresantes: mujeres que describen sentirse como si observaran la escena desde afuera.

Abordar la violencia laboral ejercida hacia las mujeres requiere intervenciones que trasciendan lo individual. Los espacios terapéuticos que contengan y ayuden a reparar el sufrimiento psíquico son necesarios, pero no suficientes. Se precisan políticas públicas que protejan efectivamente, protocolos institucionales que no revictimicen y, fundamentalmente, un cambio cultural profundo.

La salud mental de las mujeres no puede seguir siendo el costo oculto de organizaciones que enferman, victimizan y violentan a las identidades feminizadas.

La interseccionalidad del dolor

No podemos hablar de violencia laboral sin considerar cómo se multiplica cuando intersecta con otras opresiones. Mujeres racializadas, trans, con discapacidad, identidades feminizadas y trabajadoras de sectores populares enfrentan capas adicionales de vulnerabilidad. Sus testimonios suelen ser más cuestionados y sus síntomas, minimizados hasta volverse invisibles. Además, cuentan con recursos de afrontamiento mucho más limitados.

Por lo tanto, resulta fundamental que como profesionales de la salud mental incorporemos esta mirada interseccional en nuestras intervenciones. No alcanza con abordar los síntomas si no comprendemos el entramado de opresiones que los genera.

Cómo incide la violencia laboral

Desde la psiquiatría, en tanto, se subraya la necesidad de políticas preventivas: capacitaciones en perspectiva de género, protocolos claros de denuncia y acompañamiento, y equipos interdisciplinarios que puedan dar respuesta antes de que las consecuencias en la salud mental se tornen irreversibles.

La violencia laboral no solo limita el desarrollo profesional de las mujeres: también impacta en su derecho a vivir con salud y bienestar. Pensar en espacios de trabajo libres de violencia implica un cambio cultural profundo que trasciende los protocolos escritos.

La construcción de ámbitos laborales respetuosos e inclusivos es, al mismo tiempo, una deuda y una oportunidad: avanzar en esa dirección significa garantizar que las mujeres puedan desplegar su potencial sin que su salud mental quede atrapada en dinámicas de hostigamiento y desigualdad.


Periodista feminista abolicionista, directora/editora de Diario Digital Femenino. Titular de la web de Asesoramiento y Capacitación https://lennycaceres.com.ar/

Fuente: Diario Digital Femenino: @diariodigitalfemenino_
Lenny Cáceres: @lennycaceres69

julio 29, 2025

Investigadoras rediseñan el espéculo vaginal para aliviar el dolor y el miedo

Nieuwe versie van de 'eendenbek' ontvouwt zich als een bloem in het lichaam  van de vrouw - NRC
 
Es frío, duro, metálico y suele asociarse con el dolor. No se trata de un instrumento de tortura medieval, sino del espéculo vaginal que se utiliza a diario en todo el mundo para exámenes ginecológicos esenciales.

Dos ingenieras de la Universidad de Delft, en Países Bajos, se plantearon rediseñar este impopular y polémico utensilio para que sea menos intimidatorio y doloroso.

«Por desgracia, tengo mucha experiencia con el espéculo vaginal. Nunca lo viví como una experiencia placentera y siempre me pregunté por qué tiene este aspecto», explica a AFP Tamara Hoveling, una de las investigadoras de este proyecto.

– Historia oscura –

La doctoranda en diseño médico industrial se adentró en la oscura historia detrás de la creación del espéculo, una de cuyas versiones fue desarrollada por el médico estadounidense James Marion Sims hace 180 años.

«Fue probado en mujeres esclavas sin su permiso», explicó esta joven de 29 años, quien afirmó que «eso me motivó aún más para emprender este proyecto».

Hoveling se asoció a Ariadna Izcara Gual, quien entonces cursaba un máster en ingeniería de diseño industrial en Delft.

«A lo largo de las entrevistas, hice bocetos inspirados en la forma original, pero a la gente le seguían dando miedo», relató la investigadora española de 28 años.

El espéculo de Cusco, el modelo más utilizado, es un dispositivo metálico con un mango, un pico y un tornillo para ajustar su apertura una vez dentro de la vagina. Para muchas, su inserción resulta incómoda o incluso dolorosa, a la vez que provoca ansiedad.

«Cuando te asustas, los músculos se contraen y eso dificulta aún más la relajación. Entonces se abre el espéculo, que empuja esos músculos tensos y lo hace aún más doloroso», señaló Hoveling.

Este detalle fue tenido en cuenta por las investigadoras a la hora de desarrollar su idea.

«Intenté buscar formas que pudieran estar relacionadas con los órganos reproductores, como por ejemplo la flor, que también se abre», indicó Izcara Gual, quien comparó al espéculo a una herramienta de taller.

El resultado fue un prototipo llamado Lilium (nombre científico de la flor del lirio), que se asemeja a un tampón por su plástico blando y su aplicador, resultando más familiar para las mujeres.

«Fue diseñado pensando más en las pacientes que en los médicos. Realmente, intentamos mejorar la experiencia de comodidad en una zona sensible».

No obstante, también tiene en cuenta las necesidades médicas, ya que al abrirse por tres lados evita que las paredes vaginales se cierren y permite así una mejor visibilidad durante las exploraciones.

– Un éxito arrollador – 

El proyecto del Lilium se encuentra aún en una fase inicial y se necesitan más pruebas de ergonomía y búsqueda de materiales durables para perfeccionar el prototipo.

Las investigadoras deberán obtener luego certificaciones de seguridad, realizar ensayos en humanos y conseguir la autorización para su comercialización.

Para financiar estas etapas, lanzaron una campaña de financiamiento participativo que rápidamente atrajo la atención de los medios de comunicación neerlandeses.

En sólo dos días, la campaña recaudó 100.000 euros (117.000 dólares), superando con creces las expectativas.

«También es una señal. Es la prueba de que hay gente que realmente quiere un cambio, de que existe un problema real y de que las actuales soluciones de mercado no son las mejores», estimó Hoveling.

«He recibido muchos correos electrónicos de mujeres diciéndome que en realidad no van al ginecólogo por culpa de este dispositivo, porque tienen miedo, porque han tenido una experiencia traumática», sentenció.

El cáncer de cuello de útero es el cuarto más frecuente entre las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud. Puede detectarse mediante una citología o un cribado del VPH, ambos realizados con un espéculo.

Con u.na financiación que permita desarrollar adecuadamente esta nueva herramienta ginecológica, el Lilium podría salvar vidas en un plazo de cinco años.

Fuente: swissinfo.ch.

mayo 28, 2025

Emakunde aboga por hablar de menstruación y menopausia desde un enfoque “público, social y de derechos”


En cuanto a la menopausia, un 53% de las mujeres en esta fase ha indicado que no se han sentido comprendidas al ser atendidas por el personal médico, y el 48% de las mujeres considera que la menopausia le ha afectado en su día a día, con un sentimiento acusado de inseguridad


La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, este martes en Basauri IREKIA

La directora del Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde), Miren Elgarresta, ha abogado por hablar de menstruación y menopausia desde un enfoque público, social y de derechos como “paso imprescindible para seguir avanzando hacia una igualdad real”. Emakunde ha celebrado este martes en Basauri (Bizkaia) la jornada 'Hablemos de menstruación y menopausia', con motivo del 'Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres', que se conmemora este miércoles, para promover la reflexión colectiva sobre los estigmas y tabúes que aún persisten en torno a la menstruación y la menopausia.

La jornada se enmarca en las actividades del 'Pacto de País para la Igualdad y vidas libres de violencia machista' y ha sido impulsada por el Grupo Intergeneracional que se ha generado dentro del Pacto, en el que participan representantes de la Comisión Consultiva de Emakunde y el Consejo Vasco de la Juventud con el objetivo de generar un espacio de reflexión y debate social con agentes involucrados en esta materia, según informa Europa Press.

Miren Elgarresta ha incidido en la necesidad de visibilizar una realidad que históricamente ha sido “relegada al ámbito privado”. “Hablar de menstruación y menopausia desde un enfoque público, social y de derechos es un paso imprescindible para seguir avanzando hacia una igualdad real. Lo personal es político, y la salud sexual y reproductiva de las mujeres, en todas sus etapas, debe estar en el núcleo de nuestras políticas públicas”, ha mantenido.

Además, ha agradecido el trabajo del Grupo Intergeneracional del Pacto de País, “por generar un debate social entorno al ciclo vital de las mujeres y su impacto en sus vidas y en la sociedad que les rodea”. Un debate, a su juicio, “necesario para poder dar respuesta a las necesidades de las mujeres en todos los ámbitos: sanitario, educativo, laboral y deportivo”.

En la jornada se han compartido los resultados del trabajo realizado por este grupo, a lo largo del último año, en torno a las percepciones sociales y estigmas vinculados al ciclo vital de las mujeres, especialmente la menstruación y menopausia. Así, se han presentado los resultados de la encuesta en la que han participado cerca de 2.500 mujeres de Euskadi.

En lo relativo a la menstruación, un 45% de las mujeres manifestó haber percibido de manera negativa la llegada de la primera regla. Además, un 70% de las encuestadas admitió hacer uso de diferentes remedios para paliar los dolores de la regla. En cuanto a la menopausia, un 53% de las mujeres en esta fase ha indicado que no se han sentido comprendidas al ser atendidas por el personal médico, y el 48% de las mujeres considera que la menopausia le ha afectado en su día a día, con un sentimiento acusado de inseguridad.

Además, se ha dado a conocer una Biblioteca Humana con testimonios de mujeres diversas, que han compartido sus vivencias personales relacionadas con los estigmas, los tabúes y la desinformación que existe todavía en torno a los cuerpos y a las experiencias vitales de las mujeres. Durante la jornada, el colectivo Kamanga Influencers Club ha emitido un directo desde el exterior del edificio a través de sus redes sociales, con el objetivo de ampliar su alcance y llegar a un público más diverso y numeroso.

Con esta iniciativa, Emakunde reafirma su compromiso de desarrollar propuestas transformadoras que sitúen a las mujeres en el centro de las soluciones a los retos sociales actuales. El Pacto de País por la Igualdad, impulsado por el Gobierno Vasco a través de Emakunde, aspira a ser reconocida como una plataforma en la que la ciudadanía vasca vea reflejados sus ideales de cambio y transformación hacia un país más igualitario, libre de violencia machista y sostenible.


abril 24, 2025

Las experiencias traumáticas y la genética pueden aumentar el riesgo de endometriosis, según un nuevo estudio


La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica y sistémica en la que el tejido endometrial crece fuera del útero. El síntoma más común es un dolor pélvico debilitante antes y durante la menstruación o durante el coito. También puede causar infertilidad y problemas digestivos como deposiciones dolorosas, entre muchos otros síntomas. A nivel mundial, afecta a un asombroso 10-15 % de las mujeres en edad reproductiva: alrededor de 190 millones de personas.

A pesar de su prevalencia, los investigadores aún no han encontrado una causa definitiva para la endometriosis. Sin embargo, nuestro reciente estudio se suma a un creciente conjunto de pruebas que sugieren que la salud mental puede contribuir a un mayor riesgo.

Nuestro trabajo, publicado en JAMA Psychiatry en febrero de 2025, revela que las mujeres con endometriosis han sufrido experiencias traumáticas y eventos estresantes, tanto en la infancia como en la edad adulta, en una tasa más alta que aquellas sin la enfermedad.

Basamos nuestra investigación en la información clínica y genética disponible de casi 250 000 mujeres participantes inscritas en el UK Biobank, que incluía a más de 8000 pacientes con esta afección. Combinamos esta información con datos genéticos del Proyecto FinnGen y varias otras cohortes: un total de más de 500 000 mujeres y más de 30 000 casos de endometriosis.
Diferentes tipos de trauma

En los datos del Biobanco del Reino Unido, encontramos que las pacientes con endometriosis eran más propensas a reportar haber sufrido una agresión sexual en la edad adulta, haber recibido un diagnóstico potencialmente mortal o haber presenciado una muerte súbita. Cuando agrupamos los eventos traumáticos en categorías, encontramos que la endometriosis estaba asociada con una mayor probabilidad de experimentar trauma por contacto, maltrato infantil, trauma no interpersonal y trauma sin contacto.

Además, nuestro análisis encontró agrupaciones claras basadas en patrones de experiencias traumáticas. Un porcentaje más alto de mujeres con endometriosis se agruparon en categorías basadas en trauma emocional/físico (8 %) y trauma sexual (5 %) en comparación con las mujeres sin la enfermedad (5 % y 4 %, respectivamente).

Las mujeres sin endometriosis eran más propensas a ser colocadas en el grupo sin trauma (24 %) en comparación con las que tenían la afección (20 %).

La endometriosis también estaba genéticamente relacionada con el trastorno de estrés postraumático y el maltrato infantil. Otros rasgos relacionados con el trauma y las estimaciones observadas fueron consistentes en cohortes con diferentes características.

Curiosamente, descubrimos que los eventos traumáticos y los factores genéticos pueden contribuir de forma independiente al riesgo de desarrollar endometriosis, es decir, de maneras distintas y potencialmente agravantes.
Trauma y salud física

Un número creciente de estudios destaca el hecho de que la endometriosis es sistémica, lo que significa que no se limita a una zona y afecta a los sistemas biológicos fuera de los órganos reproductivos. De hecho, el trauma está relacionado con una serie de afecciones de salud, como el cáncer y las enfermedades cardíacas.

Aunque hasta la fecha pocos estudios han informado de asociaciones entre eventos traumáticos y endometriosis, se han realizado algunas investigaciones sobre los diferentes tipos de trauma y mecanismos biológicos que sustentan la relación.

Varias dinámicas podrían explicar esa vinculación. Por ejemplo, las respuestas al estrés ante experiencias traumáticas pueden desencadenar inflamación en el cuerpo, lo que contribuye al desarrollo de la endometriosis.

El trauma también puede alterar el equilibrio hormonal, especialmente al aumentar las hormonas del estrés como el cortisol. Estos cambios hormonales podrían empeorar los síntomas de la endometriosis o influir en su desarrollo al afectar los niveles de estrógenos.

El trauma también puede tener efectos a largo plazo en la epigenética, influyendo en las respuestas inmunitarias, la inflamación y la regulación hormonal, todo lo cual podría contribuir al desarrollo o empeoramiento de la enfermedad.
Atención informada sobre el trauma

La interacción entre el trauma y la endometriosis pone de relieve la importancia de evaluar tanto la salud física como la mental de las pacientes afectadas. Esto puede ayudar a proporcionar un tratamiento más completo y eficaz.

La atención informada sobre el trauma es un enfoque de la atención sanitaria que apoya y reconoce el impacto que ese tipo de acontecimientos tienen en las personas. Se centra en crear un entorno de seguridad, confianza y empoderamiento para las personas que han sufrido un trauma, entendiendo que este puede afectar a su forma de interactuar con los servicios o de responder a la atención.

Esta aproximación es especialmente importante en ginecología, donde los exámenes a menudo involucran áreas sensibles del cuerpo. Para las personas que han sufrido un trauma, especialmente sexual o físico, el examen ginecológico puede ser una experiencia potencialmente retraumatizante que las desalienta a buscar atención en el futuro.

Tal circunstancia puede incluso retrasar aún más el diagnóstico y el tratamiento, que ya es un proceso largo para las pacientes con endometriosis. A menudo se enfrentan a un retraso de entre 4 y 11 años antes de recibir la atención adecuada.

Nuestro estudio amplía las pruebas que respaldan el importante papel de la salud mental en la naturaleza sistémica de la endometriosis. En particular, nuestros esfuerzos por analizar el impacto de los acontecimientos traumáticos abren nuevas vías para comprender cómo los factores de riesgo psiquiátricos pueden conducir a resultados clínicos negativos en las mujeres.
Sobre la autora

Por Dora Koller, Postdoctoral Researcher in Women’s Health, Universitat de Barcelona y Renato Polimanti, Associate Professor of Psychiatry, of Chronic Disease Epidemiology, and of Biomedical Informatics and Data Science, Yale University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Ir al artículo original.

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