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noviembre 27, 2018

Una revuelta postcolonialista Bajo los ojos de Occidente: La solidaridad feminista a través de las luchas anticapitalistas[1].

Imagen: Jornadas feministas FUCK PATRIARCHY! en Vaciador 

El ensayo “Bajo los ojos de occidente” fue escrito por Chandra Talpade Mohanty en el año 1984 y con posterioridad entrando el nuevo milenio en el 2003, lo contextualizó en una relación intelectual, política e institucional desde una óptica feminista transcultural de un mundo globalizado. En el sentido de retomar la significancia de la universalidad de occidente y lo particular de la teoría feminista, así el trabajo transcultural feminista debía considerar en su marco de fundamentación las micropolíticas de contexto, la subjetividad y la lucha de las comunidades, como también la macropolítica de los sistemas y procesos políticos y económicos globales. 

De igual forma, Mohanty y otras feministas postcoloniales trabajan el argumento de conocimientos situados, en una forma de revelar un feminismo blanco de occidente que se situa en una cuestión común y en un conjunto de conceptos particulares, que no salen de una perspectiva local y parcial de la realidad de una base eurodéntrica. Por lo que la autora al escribir su propuesta se enfrenta a una encrucijada entre el mundo académico en el que habita y el discurso hegemónico de la realidad, debido a que teorizar sobre las problemáticas entre las diferencias de lo local y lo universal, ha implicado una valorización que conlleva un análisis integral. Lo mismo ocurre con las posiciones feministas que se ven reforzadas en sus discursos ante las mujeres de distintas comunidades e identidades que construyen coaliciones y solidaridades más allá de sus frontera. 

En la propuesta de Bajo (y dentro) de los ojos de Occidente: a la vuelta de siglo es interesante observar como la teoría y los movimientos feministas se han instalado dentro del discurso de lo público postermino de la guerra fría, y también en gran parte a la instalación de los temas de las mujeres como una instrumentalización de los derechos humanos impulsada por las agencias de naciones unidas, para su progresiva inclusión en las políticas públicas en un entramado de género. Aunque ante una notoria reducción de la soberanía de los gobiernos en el ámbito político y económico, por las trasnacionales dentro de un sistema neoliberal y su incedencia en nuestra forma de transitar la vida. 

Es así, que para Mohanty la política académica del feminismo transcultural y las luchas feministas del Tercer Mundo/Sur es un análisis obligatorio para la producción teórica, como parte del discurso político y su impacto en el cotidiano de las mujeres que atiende los procesos políticos y económicos globales a un nivel macropolítico. 

Las metodologías feministas adquieren nuevas direcciones para el desarrollo de sus análisis, para incorporar una base crítica feminista transnacional y anticapitalista que visibiliza las formas de dominio del sistema, comenzando en las comunidades de mujeres más marginadas del mundo, las mujeres de color en las naciones ricas y neocoloniales y las mujeres en el Tercer Mundo/Sur o Dos Tercios del Mundo, con la perspectiva de ampliar lo que se entendía por justicia social al vincular el punto de vista particular de las mujeres y las niñas sobre sus cuerpos en resistencia ante la perpetuación sexista y racial patriarcal con rostro neoliberal. 

En las luchas antiglobalizadoras surge la inquietud de la autora por redefinir un proyecto de descolonización frente a las nuevas formas de capitalismo global, considerando los contextos culturales de los pueblos del Tercer Mundo y que incluso se ubican dentro de occidente. Así el objetivo es analizar los procesos de globalización corporativa y conocer los efectos reales sobre los cuerpos y el trabajo de las mujeres, teniendo presentes y cruzando las variables de raza, clase, sexuales, académicas, formas de trabajo, calle, casa, ciberespacio, barrios, prisiones y movimientos sociales. 

De lo que surge la cuestión respecto a ¿qué significado tiene convertir la antiglobalización en un factor clave de la teoría y la lucha feministas? y la respuesta está en la importancia de la producción del conocimiento vía dos sitios específicos, que se entrelazan y son por una parte de índole pedagógica que incorpora un análisis de las diversas estrategias que se utilizan para internacionalizar (o globalizar) un Plan de estudios sobre la mujer, con el afán de empoderar un discurso feminista global por medio de documentación y debates producto de las conferencias internacionales y los medios de comunicación, y por otra de tipo activista, que va de la mano del discurso a la acción como una forma política contra la globalización que invisibiliza las temáticas de género y raza. 

En las pedagogías antiglobalizadoras el foco se centra en la política del conocimiento, siendo un medio para cubrir la brecha entre lo “local” y lo “global” en los estudios sobre la mujer y específicamente en la práctica de enseñar en los medios académicos, que construyen una historia, singular y colectiva en femenino en los planes de estudios y las formas de desarrollar pedagogía en la formación de ciudadana. Para lo cual, Mohanty describe tres modelos pedagógicos: (i) el Modelo de la feminista como turista o la feminista como consumidora internacional, o incluso un “modelo de la carga de la feminista de responsabilidad de mujer blanca (White women’s burden) o discurso colonial”, que se desarrolla como una práctica pedagógica tipo fórmula para “añadir mujeres como víctimas globales o como mujeres poderosas, y revolver”, lo que en definiva es una especie de colonización del feminismo occidental; (ii) el Modelo de la feminista como exploradora, cuyo origen proviene sobre que “la mujer extranjera es objeto y materia de conocimiento”, donde confluye lo local y la globalización como un fenómeno económico, político e ideológico que somete activamente al mundo y; (iii) el Modelo de estudios feministas comparativos o de solidaridad feminista que indica que “es la estrategia más útil y productiva para el trabajo feminista en un contexto de diversidad cultural”, ya que se puede poner en práctica la idea de las diferencias comunes, y por supuesto, las relaciones desiguales de poder reconociendo lo específico y lo universal. 

Y en lo que concierne a las actividades académicas y movimientos antiglobalizadores se reconoce que las mujeres cumplen diferentes roles sociales dentro de una economía, ya sea como trabajadoras, madres o consumidoras, por tanto los discursos se forjan sobre las ideas de las experiencias, la agencia y la lucha. En este quehacer, lo preocupante es identificar a quienes se privilegian en términos de formar una mayoría/minoría social caracterizada por un tercio/dos tercios del mundo y en esta dirección las feministas deben tomar una posición consecuentemente anticapitalista, ya que los temas de mujeres se institucionalizan en el área de los derechos humanos y se hace relevante generar espacios alternativos que crucen las categorías de raza y de clase, en una lucha que contenga a las comunidades como parte de las actividades académicas y haya una movilización de los lugares interconectados globalmente, y que en definitiva, se produzca una real descolonización del feminismo en las teorías y prácticas desde los márgenes. 

Por Daniela Andrade Zubia 
La Ciudad de las Diosas 


[1] El presente análisis fue escrito a partir del Proyecto Colectivo Descolonizando el Feminismo: Teorías y Prácticas desde los Márgenes de Liliana Suárez Navaz y Rosalva Aída Hernández Castillo (editoras) y el Capítulo 10 De vuelta a “Bajo los ojos de Occidente”: La solidaridad feminista a través de las luchas anticapitalistas, a cargo de Chandra Talpade Mohanty.

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junio 12, 2009

Propuestas de políticas públicas para encauzar el comercio internacional hacia la equidad social y de género

El crecimiento del comercio internacional en la región no ha contribuido como se esperaba a la creación de mejores oportunidades laborales y especialmente, no ha aprovechado las condiciones de califi cación de la oferta de trabajo femenina. Por otra parte, aun cuando las políticas comerciales hubieran sido exitosas en la creación de empleo y en particular, de empleo femenino, si las políticas públicas no atienden la esfera de la «economía del cuidado», ello no es sufi ciente para lograr un impacto positivo en términos de equidad social y de género.

La situación reseñada adquiere una gran relevancia en el contexto actual, en el que los países están negociando Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y Acuerdos de Asociación con la Unión Europea.

Si no se toman en cuenta estos elementos, dichos acuerdos podrían profundizar las desigualdades y por ejemplo, desplazar puestos de trabajos de altas califi - caciones en sectores que «ya no serían competitivos» al haber un incremento de las importaciones de bienes con alto valor agregado. Por otra parte, los Estados deben asumir las necesidades de cuidado de la población brindando servicios de calidad para apoyar a los hogares en su provisión y fomentar un reparto equitativo de las tareas dentro de los hogares. Lo antedicho es una pre-condición para el acceso de las mujeres, en igualdad de condiciones, al mercado laboral.

Estas son las principales problemáticas y propuestas que se desprenden de la última investigación del Capítulo Latinoamericano de la Red Internacional de Género y Comercio.

Este documento pretende brindar insumos para que los gobiernos de la región puedan impulsar políticas públicas que encaucen el comercio internacional hacia el desarrollo genuino y la equidad.

Por Nicole Bidegain Ponte
Fuente: Género y Comercio Org

mayo 19, 2009

Cumbre de Mujeres 09: ser parte del mundo


Terminó la Cumbre Global de las Mujeres 2009. Mercedes me preguntaba hacia dónde van las mujeres... Después de este foro puedo contestar que a todas partes. Volvemos a casa en todos los continentes, en todas las áreas tanto privadas como públicas y con la curiosidad y necesidad de ser parte de lo que pasa en el mundo.

Tomar decisiones es siempre un acto de fe, especialmente fe en nosotras mismas.Si caminas lo suficiente, llegarás

Una de las sesiones que más me gustó, tal vez por mi situación personal actual, fue la de asumir riesgos en el plan de carrera. Pido prestada una frase "ser parte de lo que pasa en el mundo" a Jessica López, Vicepresidenta del Banco Estado de Chile que explicó que el riesgo, en árabe, significa lo que depara la providencia. Es claro entonces que no podemos evitar el riesgo en nuestras vidas y que, en el mejor de los casos, simplemente podemos manejar cómo lo percibimos y cómo lo gestionamos. Krista Wallochik, CEO de Norman Broadbent de España, mostró un excelente video que quiero compartir aquí, que muestra claramente que tomar decisiones es siempre un acto de fe, especialmente fe en nosotras mismas. Toda carrera empieza con una idea de hacia dónde queremos ir, buscando el sendero. Como se dice en el video de Indiana Jones, "si caminas lo suficiente, llegarás". Nos preguntó si el fracaso no fuese una opción, ¿a qué nos dedicaríamos?

Una de las peores limitaciones que encontraron en sus carreras fueran autoimpuestas por un excesivo perfeccionismo.

Según Krista debemos cuestionar nuestros propios límites ya que últimamente son nuestras propias creencias las que nos limitan. Damayanti Vasudevant, vice presidenta de Diversidad e Inclusión de RR Donnelley (EEUU), que se crió en una familia de origen musulmán que emigró de la India y tuvo una deli de comida judía en Inglaterra, ¡imagínense! Desde chica percibió que el riesgo era parte del crecimiento y que nuestra actitud frente al riesgo depende de tres factores. El primero es la socialización y los modelos que recibimos al crecer. El segundo componente son las tres C: "competencias, confianza y coraje". Ser competente, tener los requisitos para una determinada posición, estar formadas e informadas es indispensable para arriesgarse Al igual que Krista, recalcó que debemos tener confianza en nuestras capacidades y no limitarnos.

Muchas de las ponentes comentaron que una de las peores limitaciones que encontraron en sus carreras fueran autoimpuestas por un excesivo perfeccionismo y falta de confianza en sí mismas. Para ganar confianza entonces, hay que perder el miedo a equivocarse, e incluso al fracaso. Recalcaron que siempre hay segundas y terceras oportunidades, que los fracasos son pasajeros y dependen de cómo y cuánto aprendemos en el proceso. La tercera C es coraje. Todas las mujeres con las que he hablado mencionaron que alguna vez en su carrera, casi cotidianamente, tienen que cuestionar el status quo y las prácticas habituales de las empresas en las que se encuentran. Aconsejaron acompañar los cuestionamientos con razones y datos además de aportar soluciones y cursos alternativos de acción. No alcanza con criticar y mostrar que hay cosas que no funcionan; hay que tener una actitud pro-activa y proponer.

Apoyos y mentores

Solemos pensar que el trabajo habla por nosotros y esto no es así, la visibilidad y el cuidado de la imagen son muy importantes.

Si las tres C y la socialización son importantes, todavía nos falta la última pata de la mesa. Apoyos (support en inglés). Estas mujeres que me impresionaron tanto son creadoras, creativas y jugadoras de equipo. Recalcaron que el coraje lo da el conocimiento pero también los apoyos dentro de una empresa. Las decisiones no se toman en un vacío y es importante tener equipos capacitados y leales. El rol del mentor también fue rescatado como un aspecto importante en el proceso de evaluar qué riesgos valen la pena. Las mujeres solemos descuidar este tipo de apoyos internos que realmente son indispensables. Solemos pensar que el trabajo habla por nosotros y esto no es así, la visibilidad y el cuidado de la imagen son muy importantes.

También hace falta los apoyos externos de maridos, familiares y amigos: Las decisiones que tomamos en nuestra carrera afectan a otros y las decisiones de los otros en nuestro entorno nos afectan. Estas mujeres que han llegado a lugares de poder han encontrado un equilibrio familiar, es posible, existe. Han tenido que aprender a pedir ayuda, a confiar en los demás y tienen hijos adaptados -¿y adaptables?-, así como parejas que comparten el camino.

En un mundo que cambia todos los días, la porfiada necesidad de ser parte de lo que pasa ees lo que las hace únicas y especiales.

No conocemos la lista de ex maridos, psicólogos, úlceras y noches de insomnio. que quedaron en el camino. Por alguna razón es una cara que se han negado a mostrar a pesar de preguntas directas al respecto. En mi caso la lista sigue acumulando temas pendientes, un ex marido, una tesis doctoral que llevó más de 8 años , la promesa casi semanal de volver al gimnasio, de ver más a mi amigos, de tener más tiempo para mí ... y no sigo que me deprimo.

Las mujeres que me impresionaron no lo hicieron por ser perfectas. Mucho más me impresionó su cualidad de ser humanas, de comprometerse con el mundo que las rodea, de ser curiosas, y volviendo a Jéssica López por "encontrase incómodas en la comodidad".

En un mundo que cambia todos los días, la porfiada necesidad de ser parte de lo que pasa ees lo que las hace únicas y especiales. Comprometidas con sus organizaciones, con el medio que las rodea y la sociedad, curiosas y con ganas de aprender, flexibles y "apasionadas por crear el mundo en el que estamos viviendo".

Y sabiéndonos acompañadas por muchas otras mujeres, volvemos a casa después de una intensa Cumbre Global de las Mujeres 2009. El año que viene nos veremos en China. Como Indiana Jones en el video, hemos tirado arena para hacer visible el camino, para que otras lo sigan más fácilmente, y para que nuestro camino de vuelta y de reencuentro sea más fácil.


Por Vanina Farber (desde Chile)
Fuente: Mujeres&Cia

julio 24, 2008

Nueva ruralidad en Filipinas: los efectos de las remesas en el campo

Historia de vida

Boyet sólo tenía 26 años cuando decidió ayudar a su familia y emigrar desde Filipinas hacia Italia, dejando atrás su esposa y sus cinco hijos. Cuando Boyet y su esposa Dimalanta tomaron esta decisión juntos, su objetivo era proveer una buena educación a sus hijos e hijas y así aumentar sus probabilidades de tener una vida mejor.

Boyet nació en 1951 en una ciudad pobre en Ilicos, una región de Filipinas. Antes de casarse vivía en la finca de su familia donde trabajaba en la producción de arroz.

Cuando se casaron, Boyet y Dimalanta abrieron una pequeña tienda que fue su única fuente de ingresos por muchos años.Con el ingreso que generaba la tienda, hubiese sido imposible pagar los gastos escolares de cinco hijos e hijas. En este sentido, el cuñado de Boyet y su hermana apoyaron su decisión de migrar: "Me dijeron que si me iba al extranjero iba a poder mandar a mis hijos a la escuela. Oyeron hablar de Italia con nuestros vecinos que tienen un hijo allá. Con sus remesas mensuales, pudieron comprar una casa pequeña en dos años."Siguiendo los mismos difíciles pasos de muchos otros hombres y mujeres filipinos, Boyet concluyó que la migración sería la mejor oportunidad para aliviar la pobreza de su familia. "Cuando dejé Filipinas no tenía ningún plan. Sólo pensé que si iba a mandar dinero pondría mi hijo y mis cuatro hijas en una escuela. No sabía cuanto tiempo me quería quedar." dijo al UN-INSTRAW.

En 1977, Boyet llegó a Roma decidido a encontrar trabajo. Después de dos semanas consiguió emplearse como ayudante doméstico y estaba contento con su ocupación. "Mi empleador era político. Es una persona muy acomodada y generosa. Cuando tengo un problema económico y necesito dinero, siempre me ofrece su ayuda." Aún a distancia, Boyet explicó que sigue siendo responsable de todos los gastos del hogar. "Sigo siendo el jefe de hogar. Mi esposa me dice como va la familia y me informa sobre mis hijos y sus estudios. Cuando vuelvo a Filipinas dos veces al año, puedo ver en que mis remesas se invierten.

Mi esposa sabe como guardar el dinero e invertirlo."Con las remesas, los cinco hijos e hijas de Boyet y Dimalanta pudieron dedicarse a sus estudios y no tener que trabajar. "Mi hijo y mis cuatro hijas están ahora graduados. Siempre les he dicho que estudiaran muy fuerte porque es la única herencia que les iba a dejar, y me escucharon."Boyet espera que las remesas que manda serán aprovechadas para asegurar mejores oportunidades para su familia: "Mando 300, 400 o 500 euros todos los meses y a veces 800 euros.

Este dinero es para los gastos diarios, el transporte, la comida, y los gastos escolares y de salud." Contribuye también con su comunidad cuando vuelve con donaciones a niños pobres.Los hombres y las mujeres que reciben remesas desde Italia y los y las migrantes retornados/as a Filipinas deciden invertir la mayor parte de sus remesas en educación, consumo de bienes, y a veces en activos y propiedades.

En este sentido, las remesas juegan un papel primordial para el acceso a la educación y por lo tanto abre más posibilidades de inserción laboral de los hijos y las hijas en sectores que no son necesariamente relacionados con la agricultura.

Esta entrevista fue conducida durante un estudio de caso realizado por UN-INSTRAW, IFAD y FWC titulado "Remesas y Desarrollo Local Rural: El Caso de la Migración Filipina a Italia." (UN-INSTRAW, 2008).

Press contact:Ms. Valeria VilardoCommunications Associate
vvilardo@un-instraw.org
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Tel: 1 809-685-2111 ext. 227

Fuente: INSTRAW

enero 10, 2008

Ella para él, él para el Estado y los tres para el Mercado: Globalización y género

"Ella para él y él para el estado" decía Hobbes, uno de los padres del liberalismo político y económico. Con esta frase, resumía el reparto de roles, la división sexual que durante siglos ha separado el espacio privado del espacio público y que reflejaba la subordinación de la mujer al varón y de ambos al Estado. Casi cuatro siglos después, la globalización económica capitalista aporta un nuevo actor en este reparto de funciones. El mercado irrumpe como principio articulador básico y totalizador alrededor del cual giran las mujeres, los hombres y los propios estados.

El mercado capitalista con su nuevo patrón de acumulación mundial marca un nuevo orden de vida para todas las personas. Los procesos de globalización no sólo afectan a las relaciones internacionales, sino también a la vida cotidiana. Ya no es el Estado totalizador, sino el mercado el que domina todo. Son los poderes económicos los que van adquiriendo una mayor injerencia en las decisiones que afectan a la vida de los seres humanos, mientras que el poder político pierde influencia. Hoy, cuando se habla de economía globalizada, son precisamente las economías domésticas las que no se sustentan. ¿Qué posibilidades de elegir tienen las mujeres en las sociedades de mercado sino es elegir entre cinco marcas distintas de detergente pertenecientes a la misma multinacional? ¿Qué poder político real sino el de ser escaparates de un sistema que hoy demanda la igualdad y la paridad como un ardid para legitimarse, y que así legitima su exclusión? ¿Cómo darle la vuelta a ese calcetín viejo, agujereado y vacío que es la política tradicional y hacer que la política retorne o torne de una vez por todas a los asuntos verdaderamente importantes, a los intereses reales de las personas y de las sociedades? ¿Cómo puede el mercado valorar con argumentos que no sean estrictamente monetarios, un trabajo que produce bienes y servicios no destinados a la venta, pero básicos y esenciales para que funcione el resto? Y ahora que las mujeres han entrado en el ámbito público, ¿cómo se las apañará el mercado para que los varones hagan el camino inverso y por fin asuman sus responsabilidades dentro de la esfera doméstica?

A lo largo de la Historia, las mujeres han desempeñado un papel fundamental en el desarrollo y mantenimiento de los núcleos familiares, de las comunidades y de las sociedades, un papel que nunca ha sido valorado, sino denigrado y minusvalorado y que permanece aún hoy invisible, sin valor económico y social. Sin embargo, las familias, las sociedades, los Estados, las empresas y la economía mundial están en deuda con las mujeres.

A pesar de los logros en la lucha de las mujeres, las reglas del juego siguen siendo masculinas y a esto se suma que la globalización es en sí misma androcéntrica. Sus valores son la competencia, el egoísmo, el individualismo, la compraventa, el beneficio por encima de todo, la razón instrumental y la ausencia de ética. La globalización obedece a la lógica de un solo género, induce a pensar, sentir y funcionar en clave típicamente masculina.

Los hechos sociales se pueden analizar desde una perspectiva feminista débil: ofrecer un enfoque general que incluya la dimensión de género como mera parte integrante del conjunto, esto es, como algo anecdótico, marginal, específico o particular; o se pueden analizar desde una perspectiva feminista fuerte: partir del enfoque de género como elemento estructurador de todo el conjunto, ya que el género, por afectar transversalmente a todos y cada uno de los hechos sociales, debe ser una de las claves esenciales para analizar el resto. Este segundo enfoque será el que mueva estas páginas.
  • Trabajo integro:

http://www.rebelion.org/cultura/genero260701.htm

Chusa Lamarca Lapuente
Cuaderno de Materiales
Fuente: Rebelión

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in