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abril 08, 2026

Diagnóstico tardío: la brecha que enfrentan mujeres neurodivergente

El diagnóstico tardío de autismo y TDAH en mujeres evidencia sesgos de género y mayor vulnerabilidad social y emocional.



Desde 2007, cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, un día creado para fomentar espacios de visibilidad e inclusión de las personas que forman parte de la neurodiversidad y que, además, busca derribar los mitos más frecuentes alrededor del espectro. 

Sin embargo, cada año la conversación revela una deuda pendiente: el acceso de las mujeres a diagnósticos precisos, a tiempo y con perspectiva de género, y es que en México, las mujeres con Trastorno por Déficit de Atención (TDA) son diagnosticadas, en promedio, 5 años más tarde que los hombres, de acuerdo con el artículo, Las mujeres son diagnosticadas con TDAH 5 años más tarde que los hombres, siendo la edad promedio de 28 años para las mujere frente a los 24 de los hombres. 

Para conocer más sobre la neurodivergencia, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y cómo afecta a las mujeres, platicamos con la Dra. Cristina Rodríguez Hernández, médica psiquiatra y directora general de ROME psiquiatría integral. 

¿Qué es la neurodiversidad?

La neurodiversidad se refiere a las variantes naturales en el funcionamiento neurológico humano, es decir, a las diferentes formas en que las personas pueden procesar información, sentir, aprender y relacionarse.

El término fue acuñado en 1998 por la socióloga Judy Steinger en el contexto del movimiento por los derechos de las personas autistas. El uso de este término, junto al de neurodivergencia, tiene como fin visibilizar y despatologizar estas variantes, permitiendo que las personas dejen de sentirse "raras" o fuera de lugar y comprendan que su forma de ser tiene una explicación clínica.

Como explica Rodrígues Hernández, la neurodiversidad abarca principalmente condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), aunque también incluyen la dislexia, las dispraxias (dificultades en la coordinación motora) y ciertos tics motores o vocales. 

Al tratarse de espectros, estas condiciones se manifiestan de formas muy distintas y con diversos grados de disfuncionalidad. A pesar de que este día busca visibilizar estos espectros, para las mujeres aún es más complicado acceder a un diagnóstico. 

Ser mujer neurodivergente y la carga del diagnóstico tardío

Las mujeres con TDA son diagnosticadas, en promedio, cinco años después que los hombres, y se estima que el 97% de las mujeres autistas mayores de 40 años no han sido identificadas, como señala Rodríguez en entrevista. En México, es común que el diagnóstico llegue después de los 30 años, usualmente cuando buscan ayuda por ansiedad o depresión que resultan ser consecuencias de su neurodivergencia no tratada, explica la especialista.

¿A qué se debe esta brecha? Este diagnóstico tardío está comúnmente asociado a múltiples factores y, entre ellos, se encuentra la carga de las expectativas de género, asociadas a estereotipos y mandatos sexistas. 

Por ejemplo, se espera que las niñas sean tranquilas y organizadas, lo que las presiona a desarrollar el masking o enmascaramiento, una táctica que, como te contamos en esta nota, consiste en imitar conductas neurotípicas para encajar, lo cual genera un estrés y agotamiento (conocido como burnout) que oculta la condición por años.

La Dra Rodriguez explica que los hombres con TDAH suelen ser impulsivos pero en las mujeres es predominantemente, aunque no exclusiva, un comportamiento inatento, lo que hace que las niñas sean percibidas como “despistadas” o “tímidas” en lugar de ser identificadas con un trastorno o condición.


Ante la alta expectativa de género, algunas pacientes se vuelven extremadamente perfeccionistas con ese afán de ya no fallar, llegando a confundirse con un trastorno obsesivo compulsivo.

La vulnerabilidad diferenciada para mujeres neurodivergentes

La falta de un diagnóstico con perspectiva de género expone a las mujeres a una mayor vulnerabilidad ante la violencia psicológica y económica, además de diagnósticos erróneos que ocultan la verdadera raíz del problema. 

Una de las consecuencias más evidentes para las mujeres con diagnóstico tardío es enfrentar dificultades como el subempleo, menos reconocimiento que sus pares y renuncias por agotamiento. Rodríguez Hernández explica que, aunque las mujeres sean muy capaces en sus áreas, pueden fallar en tareas administrativas o de puntualidad, lo que afecta sus ingresos y su autonomía. 

A esto se suman, además, efectos graves que van desde el deterioro de la autoestima al introyectar las etiquetas negativas como “tonta” o “lenta”, asumiéndolas como parte de su identidad y sintiendo que fallan constantemente a pesar de su gran esfuerzo, hasta el riesgo de desarrollar adicciones: 


“Hemos visto en México, con datos de la última Encuesta Nacional, que las mujeres están aumentando su consumo de alcohol. Claro que el diagnóstico tardío tiene consecuencias, y muy importantes”.

¿Qué hago si sospecho que pertenezco a la comunidad neurodiversa?

Para la Dra. Cristina Rodríguez es fundamental acudir con un médico psiquiatra o un neuropsicólogo que tenga amplia experiencia en neurodivergencia. Aunque la información en redes sociales es útil para identificar señales, la doctora enfatiza que el diagnóstico clínico es complejo y requiere un entrenamiento específico, por lo que es importante acudir con una profesional que entienda las particularidades de cómo se manifiestan el TDAH o el autismo en las mujeres.

Otra recomendación es buscar redes de apoyo entre mujeres neurodivergentes, ya que sirven como espacios seguros para compartir experiencias y validar lo que se está sintiendo.

Sin embargo, es importante recordar que, como enfatiza Rodríguez, es una obligación de los profesionales profundizar en la expresión clínica específica de estos trastornos en las mujeres y difundir sus particularidades para evitar que sigan pasando desapercibidas, así como la implementación de políticas de inclusión que ofrezcan apoyos reales en los ámbitos educativo, de salud mental y, especialmente, en el laboral.

¿Conocías estas dimensiones de la neurodiversidad? ¿Conoces redes de mujer neurodivergentes? 


Fuente: La Cadera de Eva

diciembre 19, 2022

Anny Ocoró Loango: “Tenemos que enfrentar el racismo epistémico con políticas antirracistas que incluyan la historia afrodiaspórica en todos los niveles educativos y la formación docente”

Anny Ocoró Loango es investigadora del CONICET, coordinadora de la Comisión de Mujeres Afrolatinoamericanas de la Red Interdisciplinaria de Estudios de Género de la UNTREF y presidenta de la Asociación de Investigadores/as Afrolatinoamericanos/as y del Caribe. Es integrante del Grupo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres en Argentina. Con motivo de los 16 días de activismo, conversamos sobre la situación de las mujeres afrodescendientes y cómo combatir el racismo y la discriminación. 


Foto: Cortesía de Anny Ocoró

¿Cómo afecta a las mujeres afro la sobrecarga de cuidados? 

Las mujeres afrodescendientes están mayoritariamente vinculadas a tareas de cuidado, muchas veces en condiciones laborales precarias, lo cual también afecta su acceso a la seguridad social en la vejez. Hay un trabajo de PNUD del año 2017 que muestra que en Brasil y Uruguay el trabajo doméstico es uno de los sectores con mayor participación de mujeres afrodescendientes. Esto es parte de la herencia colonial, hay una reproducción de posiciones sociales y de patrones históricos de discriminación. Las familias negras se ven arrinconadas sistemáticamente en los mismos empleos precarios, lo cual hace que se reproduzcan esos patrones de generación a generación. Tenemos que aplicar la mirada interseccional en el tema de los cuidados, pues cuando una lo mira en términos de género, clase, étnico-raciales y generacionales, advierte la sobrecarga que experimentan las mujeres negras, en especial las adultas. 

¿Cuáles son las discriminaciones y desigualdades que enfrentan las mujeres afrodescendientes? 

Los pueblos indígenas y afrodescendientes tienen niveles de pobreza más elevados, y la pobreza crónica se incrementa en los hogares encabezados por mujeres. En el acceso a la educación superior, la presencia negra es aún muy escasa. En Argentina, Brasil, Ecuador, Panamá y Uruguay, las mujeres afrodescendientes son el grupo poblacional más afectado por el desempleo. En Argentina, Brasil y Uruguay los informes de la CEPAL muestran que su tasa de desempleo es el doble o más que la de los hombres no afrodescendientes. Además, están sobrerrepresentadas en empleos poco calificados o informales. Vivimos en sociedades profundamente racistas, sexistas y prejuiciosas y eso afecta las trayectorias de vida de las mujeres afrodescendientes. 

¿Cuál es la situación de las mujeres afroargentinas? 

Al ser extranjerizadas, todo el tiempo tienen que escuchar la pregunta “¿de dónde sos?”, viven esa expulsión cotidiana y desnacionalización por sus rasgos fenotípicos. Esa extranjerización les imprime la migración como marca de origen. Son vistas como mujeres migrantes y no como afroargentinas. Una de sus grandes batallas es lograr ser reconocidas en la sociedad y en la vida presente del país.  

¿Y la de las migrantes en particular?  

Enfrentan prejuicios, estereotipos y agresiones sexuales, pues habitan un cuerpo que ha sido inferiorizado y visto como salvaje, que otrora fue propiedad de otros. Muchas hemos vivido situaciones en las que ingresamos a una tienda y las miradas de los guardias de seguridad nos enfocan reiteradamente. Esa sospecha sobre los cuerpos negros es otra de las formas en las que el racismo se manifiesta en nuestras sociedades. 

¿Cómo podemos combatir el racismo? 

El racismo es un problema estructural que se puede combatir con políticas de acción afirmativa en el campo laboral, el desarrollo territorial de las comunidades y los pueblos afrodescendientes. Tenemos que enfrentar el racismo epistémico con políticas antirracistas que incluyan la historia afrodiaspórica en todos los niveles educativos y la formación docente. Se requieren políticas para garantizar la permanencia y la exitosa graduación en la educación superior, por ejemplo, con becas. Finalmente se podría pensar en estrategias para incidir en la precarización laboral, ya que la brecha salarial entre mujeres negras y hombres blancos es muy profunda. Las mujeres afrodescendientes son las más afectadas a la hora de conseguir trabajo. 

¿Y desde el lenguaje? 

Las narrativas hegemónicas han cumplido un rol central en la reproducción del racismo, por ejemplo, pensar a la población negra desde la esclavización. Tenemos que contar las historias de lucha del pueblo negro y sus aportes al desarrollo de la cultura. Cuando hacemos esto, el término ‘quilombo’ viene a ser un sinónimo de resistencia y emancipación, y no una mera expresión de problema como se lo banaliza cotidianamente. El lenguaje construye poder y también sostiene el de algunos grupos. Repensar el lenguaje cotidiano debe ser parte de las luchas antirracistas. 

 ¿Los movimientos feministas tienen en cuenta las necesidades de las mujeres afro? 

Argentina tiene un movimiento feminista potente y muy reconocido internacionalmente, pero aún no logra incorporar el antirracismo como bandera de lucha. Tenemos que seguir instalando la necesidad de promover acciones, prácticas y políticas antirracistas en todos los movimientos, y eso incluye al feminismo. Las mujeres afro en los últimos años han revitalizado el movimiento negro con nuevos temas de debate. 

¿Qué estrategias son necesarias para aumentar la participación de las mujeres afro en los espacios de decisión? 

Hay que romper con la invisibilidad estadística. Pese a que muchos países de la región han incorporado la pregunta de autopercepción étnica, aún hay mucho subregistro y esto vulnera los derechos de las mujeres afrodescendientes. Es importante pensar en políticas públicas con perspectiva interseccional que lleguen a todas las mujeres para poder inclinar un poquito más la cancha hacia la igualdad social.

Fuente: Onumujeres

febrero 07, 2020

Informe regional Beijing+25: Mujeres africanas demandan más participación política



Participante de la Comisión Económica para Africa, Foto retomada de Twitter @ECA_official

En el encuentro regional que preparó la participación africana en el 64⁰ periodo de sesiones de la Comisión de la Condición de la Mujer de las Naciones Unidas, que evaluará, entre el 9 y 20 de marzo, 2020, la implementación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, las representantes de los estados africanos aprobaron un documento con nueve puntos claves para lograr la igualdad sustantiva. Entre ellos destacan la participación política, la educación de mujeres y niñas, y el fortalecimiento de instituciones de mujeres.

La declaración reconoce varios avances que se han dado en el continente después de la aprobación de la Plataforma de Beijing en 1995, entre ellos la reducción de la tasa de mortalidad materna, y números reducidos de nuevas infecciones de VIH. Sin embargo, también identifica muchos retos: “La capacidad económica en el continente, fuerte pero desigual, no ha llevado a una reducción acorde de la pobreza, y la desigualdad de oportunidades agrava la vulnerabilidad de mujeres y niñas,” constató.

En un análisis que mostró muchas semejanzas a los problemas identificados en Latinoamérica y el Caribe, las africanas recalcaron que la participación económica de las mujeres en el continente es muy baja, debido a que realizan la mayor parte de los trabajos de cuidado, y muchas veces solamente participan en trabajos informales. Además, muchas mujeres siguen sin acceso a la pertenencia de la tierra.

Las instituciones de mujeres, implementadas después de 1995, tendrían “una financiación inadecuada y una falta de capacidad para lograr impactos mensurables”. Al mismo tiempo, el progreso en la representación y participación política de las mujeres, sería “ lento y desigual a través del continente”, criticaron las representantes en la cumbre regional.

“Reconocemos que las prácticas negativas tradicionales y culturales profundamente arraigadas, y las normas sociales negativas que persisten en algunos países africanos, siguen poniendo a las mujeres y las niñas en situación de desventaja. Por lo tanto, damos mucha importancia a la eliminación de los estereotipos de género, transformando las normas de género y derogar las leyes discriminatorias”, declararon las mujeres y llamaron a eliminar la violencia de género, en especial la mutilación genital y el matrimonio infantil.

Los nueve puntos que el continente africano quiere promover, son los siguientes:

  • Eliminar todas las leyes, prácticas, estereotipos negativos y normas “que se basan en la cultura” y no están alineadas con las normas internacionales y compromisos constitucionales con los Derechos Humanos.

Bajo este punto, se suman esfuerzos para empoderar a las mujeres, combatir estereotipos, crear espacios seguros de trabajo, y lograr una participación política “50/50”, a través de acciones afirmativas. Destaca la demanda de “crear una imagen más positiva de la mujer en los medios y eliminar la cosificación de las mujeres.”

  • Invertir en la educación, la capacitación, la ciencia y la tecnología para mujeres y niñas, para promover su acceso al empleo y eliminar la segregación laboral.

Se propone fomentar los estudios de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas para niñas de todas las edades, eliminar la brecha salarial, y garantizar el acceso de niñas con discapacidad a la escuela, entre otros.

  • Fortalecer y reposicionar los mecanismos de género como impulsores clave para la aplicación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, con capacidad y recursos adecuados para cumplir su mandato

Bajo ese punto, se demanda equipar a las instituciones de mujeres con suficientes fondos y personal capacitado para vigilar las políticas públicas de los estados en la materia, y fomentar programas para el adelanto de las mujeres.

  • Mejora y ampliación de los sistemas de protección social, acceso a los servicios públicos y la infraestructura sostenible para la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas.

Sería necesario fortalecer la resiliencia de las mujeres y niñas ante desastres naturales, crisis humanitarias, conflictos armados y el cambio climático, enfatizaron las líderes. Demandaron el acceso de las mujeres, sobre todo las rurales, al agua potable, la higiene y la energía así como programas de protección social.

  • Implementación de la Resolución 1325 de las Naciones Unidas sobre la mujer, la paz y la seguridad.

El foro de representantes africanas recalca la necesidad de involucrar a las mujeres en los procesos de paz e incentiva a los Estados a crear planes nacionales de acción en la materia. Menciona la protección de mujeres y niñas ante los efectos diferenciados del desplazamiento, y las necesidades sobre todo en salud y salud reproductiva de las mujeres en situaciones de conflicto.

  • Eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres y las niñas como requisito previo para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Este párrafo demanda un fin a la mutilación genital y el matrimonio infantil, el fortalecimiento de mecanismos de protección contra violencia de género, e incentiva a los estados combatir la impunidad de la violencia de género y aprobar legislación que protege a las víctimas.

  • Invertir en la participación significativa de las mujeres y las niñas en los sectores productivos, en particular la agroindustria y las cadenas de valor agrícolas, para aumentar la riqueza y reducir la pobreza. 

La declaración llama a reformar las leyes que impiden el acceso, control y propiedad de la tierra de las mujeres. Incentiva el acceso de mujeres a créditos, capacitación y tecnología para modernizar su empleo pero también contiene una posición fuerte contra el modelo económico extractivo: Sería necesario “eliminar la explotación de la mano de obra femenina, y la degradación de la tierra y el uso indebido de los recursos naturales, mediante una adecuada regulación de las multinacionales y las empresas nacionales que se dedican a la agricultura, la minería, los megaproyectos y la tala comercial”.

  • Cerrar las brechas estadísticas y analíticas desagregadas por sexo y sensibles al género para asegurar la planificación, la presupuestación y la supervisión con una perspectiva de género, de las Agendas 2030 y 2063.

Este párrafo se refiere a la falta de datos desagregados sobre sexo, edad y discapacidad, y la necesidad de promover la colección de datos, fortalecer los institutos estadísticos y la investigación académica.

  • Acelerar la aplicación del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 sobre salud y bienestar universales para todos, para reducir la prevalencia de enfermedades en mujeres y niñas, y para mitigar la desproporcionada carga de cuidado que afecta a mujeres.

Finalmente, las representantes de estados africanos demandan el acceso universal a un sistema de salud, incluyendo la salud reproductiva y el acceso al tratamiento de VIH y AIDS.

Las representantes africanas quieren incluir estos nueve puntos en en una resolución conmemorativa de la Plataforma de Beijing, que será discutida en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, en septiembre.

Fuente: Cimac

noviembre 06, 2016

La trampa de la inclusión y el camino de la alianza

Lejos de establecer conclusiones y argumentos elaborados, este texto es únicamente un intento para reflexionar sobre posibles estrategias feministas, poniendo el enfoque principal en los conceptos de ‘interseccionalidad’, ‘identidad’ e ‘inclusión’.


El análisis de cómo diferentes formas de represión y opresión pueden entrelazarse y respaldarse entre sí sobre un mismo cuerpo, y cómo el mismo cuerpo puede ser oprimido por una estructura de poder y a la vez privilegiado por otra ha sido un paso clave en proceso de desarrollo del pensamiento feminista. Ahí radica lo llamado análisis interseccional. Originario del afrofeminismo en Estados Unidos, atacó vehemente a la segunda ola de feminismo por estar centrada en la mujer blanca de clase media. Pero, ¿qué implica realmente una perspectiva interseccional? Un pensamiento feminista que parta de la interseccionalidad debe observar cómo diferentes formas de opresión afectan a diferentes cuerpos. Y debe, además, ir más allá de reconocer la opresión de una estructura y el privilegio de otra. Debería ser una base desde la cual podamos crear y fortalecer alianzas con otras personas y repensar nuestra propia identidad.

Un estudio interseccional del poder propone que veamos la opresión patriarcal como inseparable de, por ejemplo, la opresión racista. Aceptar esto significa que la creación y discriminación de la identidad ‘mujer’ es inseparable de la creación y discriminación de la identidad ‘negra’ -así como la creación y privilegio de las identidades ‘hombre’ o ‘blanca’-. Si el poder estructural es un conjunto de mecanismos de opresión, discriminación y privilegios, el sujeto, sobre todo aquél que resiste al poder, es un conjunto de identidades conectadas y relativas.

Una perspectiva interseccional implica entonces ver la identidad como un proceso fluido y fragmentado. Pocas veces tendrá sentido referirse a identidades tan generales como mujer y hombre; más significativas serían identidades como lesbiana, transexual, indígena, queer, heterosexual, etc. Y más significativa aún sería la manera en que estas identidades pueden entrecruzarse y manifestarse en diferentes cuerpos en diferentes momentos, y las maneras en que cada persona puede elegir afirmarlas. Así, un feminismo interseccional permite que sujetos (reprimidos) puedan afirmar no una sola identidad sino un amplio espectro de identidades, marginadas o no.

Se trata, por tanto, de ver la identidad de cada una no como una unidad estática y eterna que habita un cuerpo sino de ver identidades como flujos no personales -o más bien interpersonales- que atraviesan diferentes cuerpos en diferentes momentos, de manera que un cuerpo puede manifestar hetero y bisexualidad, masculinidad y feminidad, blancura y negrura en diferentes intensidades y en diferentes momentos, dependiendo del propio cuerpo/sujeto y del contexto social en que se encuentra.

El feminismo interseccional nos puede ayudar a llevar a la luz identidades multifacéticas y transformativas que ya están atravesando nuestros cuerpos

Desde un punto de vista más amplio y social, esta ‘licuación’ de la identidad es una estrategia antipatriarcal. El discurso patriarcal (así como el discursos racista, fascista, etc.) es altamente ‘uniseccional’, es decir, generaliza y moldea identidades estáticas hasta llegar a conclusiones del tipo ‘la mujer es cuidadosa’, ‘ningún hombre llora’, ‘todos los inmigrantes bla’ o ‘todos los heterosexuales bla bla’. El feminismo interseccional nos puede ayudar a deconstruir y disolver tales discursos y llevar a la luz identidades multifacéticas y transformativas que ya están atravesando nuestros cuerpos. Esto a su vez es fundamental para la creación de alianzas feministas. Porque una persona que siente y afirma que, en diferentes situaciones, diferentes identidades se expresen en ella, probablemente estará más inclinada a sentir solidaridad y una conexión emocional con estas identidades. Esa solidaridad y empatía es el comienzo de cualqiuer alianza.

Hoy, gran parte del discurso popular feminista habla de la ‘inclusión’ bajo una sola bandera, la de un feminismo para todas las identidades y no solamente para mujeres privilegiadas. Cada sujeto reprimido o marginalizado debería ser incluido en la gran ‘comunidad feminista’. Pero, ¿qué implica esto?, ¿a quién queremos incluir en los grupos marginalizados? Cada tipo de inclusión es una acción que legitima la estructura a la que se incluye. Un feminismo que pretende realmente criticar el sistema patriacal no puede optar por ‘igualar’ las mujeres a los hombres sino por desmontar la estructura de pensamiento que nos define como hombres y mujeres. No puede intentar ‘incluir’ personas de color en espacios de poder fundamentalmente blancos, sino que se debe intentar redistribuir esos mismos espacios de poder. Asismismo, un feminismo interseccional tampoco debe luchar por el matrimonio igualitario, sino más bien por acabar con el propio matrimonio como institución discriminatoria y patriarcal. Tampoco puede celebrar la elección de una presidenta sólo por ser mujer, ni sostener que ella como portadora de ovarios representara a todas las mujeres.

La misma lente feminista que ve un conjunto de dinámicas de opresión y privilegios cuando mira hacia arriba verá identidades fluidas, intercambiables y contextuales cuando mira hacia abajo. Esta perspectiva posibilita la creación de alianzas con personas que hacen recorridos similares en el espectro de identidades, aunque en diferentes momentos y diferentes situaciones. El feminismo interseccional no trata de incluir e igualar, sino de reconocer singularidades y crear alianzas entre ellas. En primer lugar busca alianzas entre identidades femeninas (y trans) y en segundo término entre todas las identidades marginalizadas y, finalmente, entre cada sujeto que se oponga a las estructuras de poder opresoras y quiera luchar contra ellas.

Hay una diferencia fundamental entre la persona que dice “soy heterosexual y quiero que las personas homo, bi y transexuales puedan vivir bajo las mismas condiciones que yo”, y la persona que dice “soy hetero, soy homo, soy bi, soy trans”. La primera frase indica la inclusión y sobre todo la ‘adaptación’ a un orden de poder ya existente. La segunda abre el camino para crear alianzas que ‘resisten’ ese mismo orden. Y es más, en el momento en que digamos, pensemos, sentamos o deseemos la segunda frase, las identidades rígidas y eternas de género y sexualidad se empezarán a disolver.

Por Alexander Ceciliasson
Fuente: Pikara

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in