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marzo 07, 2025

El 8 de marzo y las grandes olvidadas

Por qué no celebrar el 8 de marzo?

En unos días y como cada año desde hace cincuenta, volvemos a conmemorar el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. Siempre ocurre les mismo: Las mujeres reclusas, las prostituídas y muchas de las empleadas del hogar siguen siendo las grandes olvidadas en muchas de las pancartas oficiales y ya ni mencionamos a las del feminismo brilli brilli neoliberal y postmoderno.

Intentar hacer que recaiga toda la responsabilidad de su situación sobre las mujeres prostituídas es tan cruel, tan inhumano y falso que da vergüenza ajena. Y, quizás precisamente por eso hay partidos de pseudoizquierda que pretenden tratarlas como “trabajadoras sexuales” y que su actividad sea regulada. 

Justo en este momento me viene a la cabeza el recuerdo de unas jornadas que se organizaron en Alicante, en el que una valiente compañera que afirmaba que había estado trabajando con mujeres prostituídas que se enfrentó a las compañeras que defendían la regulación de la prostitución con estas palabras: “De acuerdo, regulemos la prostitución como vosotras decís y la convertimos en un trabajo legal. En todos los trabajos y como derecho regulado, existe el derecho a la formación continuada. ¿qué tipo de formación, y conste que solo es un ejemplo, vamos a darle a estas mujeres? ¿Cómo hacer mejores felaciones a un tipo al que no desean?, ¿Cómo gemir mejor para que el putero se sienta mejor? Insisto en que solo es un ejemplo, pero me gustaría que me contestarais.” No hubo respuesta a ninguna de sus preguntas.

Insisto en la idea de que responsabilizarlas de su propia situación como si fuera algo elegido, es compararlas con las personas esclavas que trabajaban para unos amos que las habían comprado para que trabajaran de sol a sol a cambio de unas miserables condiciones de vida y alimentación. Es lo mismo, pero en la era moderna.

Renombrar con eufemismos modernos lo que esencialmente es esclavitud que enriquece a los tratantes de mujeres y a los proxenetas es pretender legalizar la esclavitud de mujeres, mayoritariamente, en el siglo XXI.

Mujeres al servicio de los deseos de hombres que pagan para despojarlas de dignidad y usarlas a su antojo como si fueran SOLO objetos para su placer. Mujeres con vidas propias que no interesan a nadie porque son consideradas mercancías que tienen tiempo de caducidad y que, por tanto, hay que explotarlas al máximo durante el tiempo útil en el que sean buena materia prima para el negocio de tratantes y proxenetas. Así funcionan las cosas. 

Y vienen las y los salva patrias de la nueva izquierda a decirnos que ese tipo de esclavitud hay que legalizarla. Claro y de paso legalizamos todos los tipos de esclavitud para que vosotros y vosotras podáis seguir gozando de vuestro estatus encubriendo a acosadores entre vuestras filas. Muy bien. Todo muy bonito y postmoderno. Pero os recuerdo que son mujeres con vida propia a las que condenáis a vidas de miseria y explotación con vuestras propuestas regulacionistas que encubren un gran negocio que mueve muchísimos millones a costa de los cuerpos de esas mujeres a las que pretendéis “proteger”.

Y como decía la compañera de Alicante os pregunto ¿qué formación continuada, como parte de sus derechos pretendéis darles?, por ejemplo.

Otras de las grandes olvidadas son las mujeres reclusas. Algunas no están ni en prisiones específicas de mujeres y comparten las de hombres. Eso sí y hasta donde yo sé, en módulos específicos. Otro gran “olvido” de la Ley Orgánica de Igualdad entre Mujeres y Hombres que sigue sin resolverse y que siguen “pagando” las mujeres ingresadas por haber cometido algún delito, en instituciones penitenciarias. 

Y que, en demasiadas ocasiones, justo en el momento en que cruzan las puertas de esas instituciones, se convierten en invisibles para el resto de la sociedad. Curioso, pero real. Pero al igual que las mujeres prostituídas, existir, existen, aunque se nos olviden con demasiada frecuencia. 

O muchas de las empleadas de hogar cuya existencia todo el mundo conoce como parte de la economía informal y que siguen cada una trabajando en casas ajenas y en las propias sin apenas derechos ni reconocimientos. Pero sin su trabajo la farsa de la “conciliación”, todavía seria mayor.

Y hoy quiero hacer una mención especial gracias a una conversación que tuve recientemente con una amiga, Mª José, que me recordó cómo dentro de la DANA hay víctimas no reconocidas puesto que en todos los polígonos afectados, trabajaban mujeres, sobre todo extranjeras y en situación administrativa irregular siendo prostituídas y que no constan en ninguna cifra oficial de desapariciones, pero que ya no están, ¿Dónde están los cuerpos de estas mujeres? ¿por qué no se habla de ellas? Sencillamente porque se destaparía el negocio ilícito de trata de mujeres con fines de explotación sexual existente en grandes y a veces pequeños polígonos industriales de las grandes ciudades como Valencia. Por eso no se habla, ni se hablarás ni de sus desapariciones, ni de sus cuerpos cuando son o sean encontrados.

Ellas, todas ellas son mujeres. Y en demasiadas ocasiones son las grandes olvidadas en fechas como esta o el 25 de noviembre.

Sirvan estas letras para que su presencia se haga patente en los actos que ya se está realizando para conmemorar el 8 de marzo Dia Internacional de TODAS las Mujeres del mundo.

Ben cordialment,

Teresa

septiembre 14, 2024

De nuevo por aquí

Teresa Mollá abrirá el III Encuentro Feminista sobre Comunicación del  Centro Cultural de España en México | Ameco Press

Después de un tiempo de reflexión y de introspección he decidido retomar la actividad en el blog. Eso sí, sin periodicidad fija. La periodicidad me agobia cada día más y ya vamos teniendo una edad…

Pero me apetece volver a “casa” y a seguir con la denuncia pública de las situaciones que seguimos padeciendo las mujeres, solo por haber nacido mujeres. Y si alguien se siente ofendidito, pues tiene dos trabajos, como decimos por mi tierra, ofenderse y desofenderse. 

En este tiempo en el que no he dejado de escribir, pero si dejé de hacerlo aquí y en castellano, me he dado cuenta que, aunque las mujeres jóvenes que vienen detrás vienen con fuerza, el mal que se ha hecho al feminismo radical con el borrado de las mujeres que ha conllevado la aprobación de leyes como la ley trans o la del sólo sí es sí de la nefasta etapa de Irene Montero y su “feminismo de brilli brilli” va a tardar mucho en ser reparado.

De nuevo, la perversa alianza entre el capitalismo y el patriarcado se ha cebado en las mujeres. Y lo ha hecho como siempre camuflándose de falsa libertad de elección y negando la realidad material del sexo para intentar que sea sustituido por la construcción social que es el género para una vez más, satisfacer a los hombres.

Pero esta satisfacción de sus deseos conlleva la pérdida de derechos para las mujeres y las niñas que vemos como, una vez más, los deseos masculinos son más importantes que los derechos de las mujeres.

En sus diferentes versiones y desde los INCELS pasando por aquellos que creen que ser mujer es sinónimo de tener ventajas de todo tipo y por eso de la noche a la mañana se “sienten” mujeres usurpando y ocupando nuestros espacios seguros, hasta los que se han inventado un neolenguaje para no llamarnos lo que somos, mujeres, todos ellos tienen algo en común: sus privilegios masculinos intactos.

Por eso es más necesario que nunca que el feminismo radical, el único que va a la raíz de la opresión de las mujeres, sea reivindicado como necesario. Porque sigue siendo en único movimiento que no entiende de clases sociales, porque es internacionalista, porque tiene memoria y la reivindica, así como las aportaciones de las mujeres a la construcción de la historia. 

Aunque solo sea por hacer recordatorios puntuales de su necesidad en la actualidad frente a otros movimientos impulsados por esta pseudoizquierda que en realidad ha comprado todos los postulados neoliberales y se los ha apropiado dejándonos a las feministas radicales prácticamente huérfanas de voto, aunque solo sea para eso, he decidido volver a ocupar mi espacio por antonomasia, aquel (mejor dicho, este) al que mi amiga Maite denomina “mi hijo” y que es este blog.

Y por esa necesidad puntualmente volveré a escribir en este espacio que tantas alegrías me ha dado.

Gracias a quienes podáis leerme ahora o en el futuro y nos seguimos viendo por aquí.

Por Teresa Mollá Castells
La Ciudad de las Diosas

abril 24, 2023

Un gran derecho que conquistar


Escribo justo el Día Internacional del Libro y hace un rato navegando por las redes me encontré con una entrada en una de ellas de mi querida Begoña Piñero en la que nos recordaba a las niñas y mujeres a las que impiden leer o, directamente no se las enseña con el claro objetivo de mantenerlas en la ignorancia y, por tanto, al servicio del patriarcado.

La verdad es que no consigo recordarme sin uno o varios libros sobre la mesita de noche o sobre el brazo del sofá y, últimamente y como consecuencia de problemas con las cervicales, sobre un pequeño atril que previsoramente me regalaron mis hermanas.

En casa de mis padres fuimos criadas cinco hermanas y las palabras que más recuerdo desde que tengo uso de razón siempre fueron dos: “lee” y “estudia”. Su mayor obsesión era nuestro aprendizaje y se esforzaron mucho y renunciaron a mucho por conseguir que nosotras pidiéramos estudiar un mínimo. Ese mínimo era el BUP en tiempos en los que todavía nos podían poner a trabajar a los catorce años para colaborar en la economía familiar.

He recordado ese esfuerzo de una pareja en la cual él era un albañil de una fábrica de mantas y ella una ama de casa de, además cosía para otras personas cuando podía y que tuvieron cinco hijas a las que se empeñaron en inculcar el amor a los libros cuando leí el post de Begoña.

El esfuerzo de mis padres es un ejemplo de lo claro que ambos tenían en que solo la cultura de los libros nos podría salvar de una vida de sometimiento y nos aportaría claves para decidir qué y quienes querríamos ser en el futuro.

Ellos, a sus ochenta y cuatro y ochenta y tres años siguen leyendo lo que pueden y nosotras somos lectoras voraces gracias a ellos.

Pienso en todas las niñas a las cuales impiden aprender a leer para que se dediquen a transportar agua para la familia o a cuidas a sus hermanos menores mientras sus padres se matan a trabajar para poder darles de comer y reconozco que se me parte el alma.

Se me parte el alma porque les roban un derecho básico como lo es leer y, por tanto, también les roban el acceso a la cultura, al conocimiento, a la libertad de pensamiento, de decisión, en definitiva a la libertad en sí misma.

Al robarles ese derecho, también se les está negando un futuro fuera de las imposiciones familiares o culturales, sobre su propio cuerpo y a decidir sobre su propia vida que es lo que siempre ha pretendido y, en demasiadas ocasiones ha conseguido, el patriarcado con sus imposiciones y sus privilegios.

La subordinación histórica de las mujeres solo comenzó a cuestionarse cuando las mujeres tuvimos acceso a la cultura y, por tanto, a exigir salir de ese espacio de dominación que tan cómodo le resulta al patriarcado.

Ya Safo y Aspasia de Mileto, fundaron escuelas de mujeres en donde las alumnas eran educadas para ser libres. Y estamos hablando de los siglos VII antes de Cristo en el caso de Safo y del siglo V Antes de Cristo en el caso de Aspasia. En ambos casos las dos fueron conscientes de la necesidad de educar a las niñas para poder avanzar en libertades. Después llegaría Hypatia a la que ya asesinaron por haber cuestionado las creencias y, por tanto, la cultura tradicional masculina.

Después llegaron muchas más que exigieron educar a las niñas para que fueran libres. Incluso hoy en día vemos que la ausencia de ese derecho fundamental se sigue utilizando para coartar la libertad de las mujeres. De ese modo y desde la incultura y el miedo son mucho más dóciles a los cánones y dictados impuestos. 

No solo es importante leer para saber y estudiar. También es importante leer a las maestras feministas para poder dar nombre a malestares, situaciones injustas, tipos de explotación a las que son sometidas demasiadas mujeres e incluso nuevas formas de neopatriarcado como el que estamos viviendo en la actualidad con el impulso y por extensión, la complacencia de una pseudo izquierda que venía a cambiar la política y lo que ha hecho ha sido maquillar el patriarcado de purpurina, mucho brilli, brilli, mucho tacón etc. que esconde nuevas formas de opresión hacia las mujeres y que refuerza al patriarcado, de nuevo.

De ahí que entendamos la traición y hayamos decidido no volver a apoyarles en ningún momento. De ahí también que, al leer y compartir opiniones hayamos coincidido muchas más de las que posiblemente esperaban y les estemos plantando cara, pese alas amenazas y los insultos.

Leer, ese acto sin apariencia de peligro resulta esencial para poder defendernos del patriarcado, de la incultura y de tantas humillaciones que nos siguen imponiendo a las mujeres en tantos lugares del mundo. Un acto revolucionario en sí mismo y precisamente por esa condición es impedido en tantos lugares. Porque la ignorancia el miedo y la sumisión van de la mano. Y los nuevos amos del mundo necesitan gente sumisa para poder ser más amos y más poderosos.

Hemos de continuar leyendo para seguir aprendiendo a desmontar las injusticias y las situaciones de barbarie que se siguen dando. Revindiquemos el derecho universal de todas las mujeres y niñas a leer para cambiar sus vidas y, por extensión, cambiar sus realidades y la del conjunto del planeta.


Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net

marzo 27, 2023

Caballo de Troya




Gracias a una amiga acabo de conocer que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y firme defensora de la legalización de la prostitución, ha acusado a Carmen Calvo de alienarse con la derecha en materia de igualdad.

No seré yo quien defienda a Carmen Calvo, que sabe defenderse sola, pero si comparto con ella su visión del feminismo radical el que, como ya he dicho en muchas ocasiones, va a la raíz de l0s problemas para, desde allí, identificarlos y buscar soluciones.

Y, además, Ada Colau según noticias publicadas, acompañará a Yolanda Díaz en su propuesta electoral SUMAR. Con lo cual, si ese es el planteamiento en el tema de la prostitución y con la recién aprobada ley trans de estas dos referentes políticas que buscan ser la alternativa de PODEMOS, apaga y vámonos.

Estas nuevas izquierdas que abandonan la defensa de la realidad material de las mujeres como referentes específicos y biológicos, para las políticas de igualdad, no nos representan a muchas feministas. Y, lo que es peor, por mucho que se llamen feministas, al igual quelas representantes del Ministerio de Igualdad, esencialmente no lo son. Sencillamente y una vez más están intentando convertirse en un caballo de Troya del feminismo para destruirlo desde dentro.

Como es obvio, yo no soy quien para repartir carnets de feminismo a nadie, pero llevo a mis espaldas muchos años de formación, de estudios y de reflexiones para reconocer qué es el feminismo que me representa y cual es una farsa que sólo busca apropiarse de los logros históricos del feminismo para, de ese modo, autoproclamarse feministas,

El feminismo es un movimiento político y social de carácter universalista y solidario y que, básicamente defiende que mujeres y hombres somos iguales en derechos, libertades, oportunidades y acceso a los recursos de todo tipo. Es una teoría y práctica política articulada por mujeres que, tras analizar la realidad en la que vivimos y las diferentes opresiones que seguimos padeciendo por haber nacido mujeres, las identificamos, señalamos, nombramos y nos organizamos para cambiar esa sociedad patriarcal que nos oprime. Y lo hace por haber nacido con sexo femenino. Porque sexo y género son cuestiones diferenciadas. Mientras el sexo es biológico y, como dice mi amiga Maite, nacemos con cromosomas XX las mujeres y XY los hombres, el género es una construcción social, naturalizada a lo largo de los siglos y por grandes pensadores y, por qué no decirlo también por las grandes religiones monoteístas, para mantener un sistema de obediencia y sumisión de las mujeres ante los hombres que, de ese modo conservaban intactos sus privilegios y todo el poder económico, social y político.

El resto de los movimientos ideológicos, serán otras cuestiones, pero no es feminismo. Y que conste que me parecen todos ellos, salvo los relacionados con la ultraderecha homófoba, misógina y racista, muy lícitos en sus planteamientos y en su diversidad.

Querer convertir el feminismo en algo tan diverso que se pueda desdibujar su verdadero propósito y objetivo, per parece perverso por parte de quienes lo están intentando, bajo capas de purpurina y defensa de postulados opresores para con la inmensa mayoría de mujeres prostituidas, por ejemplo. O que niegan la realidad material del sexo como elemento básico de la opresión de las mujeres en su conjunto.

Intentar desdibujar, como se está haciendo, las diferencias entre el sexo con el género sentido, es intentar, no solo confundir a la gente, es también y desde mi punto de vista, negar la realidad material, biológica y la base científica sobre la que se basan las sociedades.

Bajo la capa de la diversidad como concepto aparentemente progresista, nos están intentando colar pseudo teorías misóginas y opresoras para con las mujeres, pero eso sí, de nuevo cuño y con mucha purpurina, mucho brilli brilli pero que, a poco que rasques, aparecen las contradicciones con los postulados realmente feministas radicales, que como dije anteriormente buscan la igualdad real entre mujeres y hombres, porque ya se han identificado y nombrado las desigualdades y opresiones existentes, para combatirlos. Y nunca para adornarlos con maquillajes, tacones y brilli brilli que es lo que nos proponen.

O para combatir el sistema prostitucional con leyes que penalicen a los proxenetas y a los puteros y ayuden a la reinserción completa de las mujeres en situación de prostitución. Por eso se plantea la abolición y no la ilegalización, para que aquellas que deseen seguir en ese camino, lo sigan andando a sus anchas, pero que, al mismo tiempo, las que sufren esclavitud sexual a manos de proxenetas que las explotan y maltratan y que las venden como si de infraseres se tratara, puedan salir de esas cárceles o campos de concentración como lo llaman las supervivientes de ese sistema prostitucional.

El caballo de Troya que las dirigentes del Ministerio de Igualdad y sus acólitas como Colau intentan colarnos al feminismo se les va a volver en contra electoralmente en primer lugar, porque las feministas no votamos a traidores. Y, posiblemente en segundo lugar, los éxitos de hoy con la aprobación de leyes infames y antifeministas, se van a convertir con el tiempo como oprobio contra quienes las promovieron.

Seguramente y por una cuestión de edad, ya no lo veremos algunas que ya peinamos canas, pero solo espero que aquellas que vienen empujando fuerte por detrás lo vivan con gozo y como un éxito más del movimiento feminista radical.

Eso es futuro, pero en la actualidad hay que seguir luchando por defender que el sexo no es el género y recordando que el feminismo no vota a traidores. Y las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net 
La Ciudad de las Diosas

marzo 13, 2023

Óptica adecuada



Con motivo del pasado ocho de marzo di una charla en mi ciudad sobre los aportes que el feminismo ha realizado para el avance democrático y social. Para ello preparé unas diapositivas con temas variados. 

Realizar este tipo de trabajos siempre nos enriquece porque nos obliga a explorar temas que, o bien por desconocidos o por olvidados, hemos de recuperar para la explicación.

Aparte de este trabajo de búsqueda y recopilación tengo la fortuna de contar con amigas a las que acudir en caso de dudas que siempre me escuchan con atención, me corrigen e incluso me aportan sus puntos de vista, siempre enriquecedores. En este caso fue Tere Nieto la que me ayudó para que recordara algunos temas fundamentales, como por ejemplo el papel de las mujeres durante la Segunda República. 

Un papel interesadamente ocultado por el régimen fascista del dictador, que no solo se encargó de devolver a las mujeres a sus casas y encerrarlas a cal y canto, sino que también hizo “bien” su trabajo de borrado de las mejoras que se consiguieron a través de la Constitución de 1931.

Al recordarlas en las diapositivas, surgió el debate posterior, puesto que la mayoría de los presentes reconocieron no saber que derechos como el aborto, el divorcio, la libre elección de profesión y la prohibición de discriminación laboral para las mujeres nacieron en aquella Constitución de 1931. Y fueron muchas más las personas que desconocían que, ya entonces, se declaró al Estado Español como laico y se prohibió que la enseñanza obligatoria para niñas y niños estuviera en manos de congregaciones religiosas.

Los actuales avances de los derechos de las mujeres no nacieron en la Constitución de 1978. No. Algunos de ellos se recuperaron de la del 31 y otros como el aborto o el divorcio todavía tuvieron que esperar algunos años para ser, de nuevo, una realidad. Seamos pues justas con el feminismo de la Segunda República y recuperemos la voz silenciada y ocultada interesadamente de tantas mujeres que lucharon por aquellos derechos que luego serían arrebatados por el régimen fascista del dictador Franco.

Es de justicia no solo recordarlas, también reivindicarlas con trabajos como las magníficas exposiciones que la asociación “Dones en acció de Xirivella” están llevando a cabo a través de la investigación. No solo es importante recuperar los nombres de mujeres de todos los ámbitos como bibliotecarias, maestras, artistas, escritoras, trabajadoras de diferentes sectores, sindicalistas, etc. que aportaron sus talentos y que muchas de ellas lo pagaron con sus vidas, con la cárcel o, en el mejor de los casos, con el exilio, también es importante recuperar sus aportaciones y sus legados. Es importante y, sobre todo justo. Se lo debemos.

Y cuando me refiero al exilio no solo me refiero a las que marcharon forzosamente a otros países del mundo donde las acogieron e incluso valoraron sus talentos. También me quiero referir a las que sufrieron el exilio interior que fue igual o incluso más duro que el exterior y que, con su trabajo silenciado y silencioso contribuyeron a mantener viva la esperanza para futuras generaciones. Gracias a su militancia silenciada, seguimos sus pasos quienes hemos heredado sus legados feministas.

Las feministas de hoy seguimos luchando por una agenda que ellas ya habían superado en algunos aspectos pero que el lastre de la reacción sigue pesando en algunos sectores que, por ejemplo, no ven en la prostitución un atentado a los derechos humanos de las mujeres prostituidas. Porque el feminismo ha de ser necesariamente abolicionista y eso ellas ya lo tenían muy claro. 

Cuando echas la mirada al pasado e imaginas todo el sufrimiento que el terrible golpe de estado fascista provocó, se abren heridas que ni siquiera sabes que tienes. 

Cuando piensas en el sufrimientos de aquellas mujeres que lo perdieron todo, prácticamente de la noche a la mañana, y se vieron encerradas en casa y totalmente sometidas a los mandatos de padres, hermanos y maridos, además de permanentemente vigiladas por los púlpitos y los confesionarios, tomas realmente consciencia de la necesidad del feminismo para no volver a aquellas situaciones.

Sin ellas, las que quedaron y las que tuvieron que marchar, nuestra herencia y nuestro bagaje sería muy diferente. No reconocer sus aportaciones sería enterrarlas de nuevo. Y ahora en el olvido que todavía es peor.

Las nuevas formas adanistas de hacer feminismo de la gente posmoderna olvida que todo está inventado y que solo desde el reconocimiento a nuestras ancestras que lo dieron todo, incluso sus vidas, podremos avanzar y consolidar derechos. Y esos derechos no consisten en convertir deseos en leyes. Eso, aparte de ser idiota e insensato, es insolidario e injusto para la mayoría de la población mundial que somos las mujeres.

Mirar la realidad de lo que somos con una óptica más adecuada, nos debe llevar al reconocimiento de aquellas gracias a las cuales, hoy volvemos a gozar de derechos y libertades. 

Reconocerlas, nombrarlas y darles el espacio que merecen en la historia es de justicia. Y se merecen ese acto de justicia y de reparación histórica. Sin todas ellas, seguramente hoy no estaríamos donde estamos. 




Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

enero 30, 2023

Normalizado


Esta semana hemos comprobado cómo se abrieron todos los informativos de radio, Tv así como los periódicos llevaban a sus portadas de papel y digitales con el asesinato de un sacristán en Algeciras a manos de un joven musulmán.

Ha habido declaraciones de toda clase por parte de la gente que se dedica a la política, a los medios de comunicación, a las tertulias, etc. y en todos los sentidos. Incluso algunas de ellas daban verdadera vergüenza escucharlas.

No seré yo quien diga que el asesinato de esta persona no haya sido importante, en absoluto. Por supuesto que lo es. Como todos los asesinatos y muertes violentas.

Y digo esto, porque igual que me parece importante el asesinato de este sacristán de Algeciras, me parecen importantes todos y cada uno de los asesinatos de mujeres y criaturas por violencias machistas incluida la vicaria.

Sin embargo, parece que se han normalizado estos asesinatos de mujeres y criaturas a manos de asesinos machistas. Que ya forman parte del “paisaje” habitual. Como si la muerte de tantas mujeres cada año fuera una especie de peaje que se tuviera que pagar para seguir avanzando, olvidándonos del sufrimiento previo de estas mujeres, así como del hecho de que tenían derecho a vivir una vida libre de violencias sin que nadie se la arrebatara, a su voluntad y sin las víctimas pudieran hacer nada.

Y digo nada porque hasta los sistemas de protección están fallando. Desde las instituciones las animan a denunciar, como si fuera tan fácil, para después dejarlas a su suerte en demasiados casos.

La ley de medidas de protección contra la violencia de género fue un gran avance, no lo niego en absoluto, pero tiene casi veinte años y la sociedad ha cambiado mucho en estos años, por tanto aquella “foto fija” del momento en que se aprobó ha cambiado. En lógica consecuencia, la ley habría que actualizarse.

Así mismo habría que fiscalizar mejor el destino de los fondos del Pacto de Estado y vigilar que ese dinero cumple en realidad los objetivos a los que debería ir destinado. Invertirlo en prevención y sensibilización para avanzar en la erradicación de todas las violencias machistas y, como consecuencia, en evitar los asesinatos de mujeres y criaturas a manos de machistas recalcitrantes que temen perder el control sobre ellas.

Normalizar estos asesinatos forma parte básica de otra estrategia que es la más peligrosa de todas: conseguir que se pierda importancia, de nuevo, de estos hechos socialmente y que, de ese modo, se deje de hablar de ellos y se invisibilicen. Forma parte de otro tipo de violencia machista: La estructural

No podemos olvidar que la violencia estructural de género o machista es aquella que se ha ejercido a lo largo de la historia como consecuencia de la naturalización de las diferencias biológicas entre mujeres y hombres. Y que esa naturalización dio paso a las desigualdades que se asentaron en las diferentes sociedades e instituciones que las gobiernan.

De ese modo era "natural" que las mujeres estuvieran fuera de los espacios de toma de decisiones de toda índole. Decisiones que también las afectaban.

Esta forma de exclusión patriarcal ha tenido como consecuencia directa el no haber tomado en consideración las necesidades propias de las mujeres y niñas en temas muy variados de sus vidas y que hayan sido tratadas como un único "corpus" sin voz ni apenas presencia y teniendo que ser representados por los varones de las familias que, en demasiados períodos de la historia, las han tenido consideradas como seres de segunda clase a quienes podían usar y explotar a su antojo.

Esta naturalidad en la desigualdad se ha traducido en una socialización diferenciada que nos sigue alcanzando hoy en día y en todos los órdenes: la familia, la escuela, los medios de comunicación, los iguales y sobre todo las grandes religiones monoteístas que son grandes espacios de segregación entre mujeres y hombres con unos discursos claramente patriarcales.

Así, aunque cada vez más sutilmente, se sigue preparando a niñas y niños para que respondan a roles heteroasignados y que tengan claro qué se espera de ellos por parte de sus familias y de la sociedad en su conjunto.

Y es a través de esa transmisión de valores donde entra en juego la "normalidad" de lo que significa ser mujer y ser hombre y en donde ya se ha naturalizado y neutralizado el reconocimiento de la violencia de género estructural.

De ahí que sea “más importante” para muchos sectores poblacionales y mediáticos el asesinato de un sacristán (hombre) que los nueve asesinatos de mujeres y el de una niña de 8 años solo en lo que llevamos de año. Y enero todavía no ha finalizado. De los nueve asesinatos, seis lo son de carácter íntimo y oficiales; Uno lo fue de un hijo a su madre y los otros dos son asesinatos no íntimos. Pero todos tienen un denominador común: Todas, incluida la niña, eran mujeres.

Como vemos diez mujeres, frente a un hombre y al que se le ha dado bombo y platillo ha sido al del hombre.

Y sigue habiendo quien se pregunte sobre la necesidad del feminismo…En fin. Recordemos que mientras exista una sola mujer asesinada por violencias machistas de cualquier índole, será necesario alzar la voz para denunciar estos asesinatos. Y ahí estaremos las feministas radicales.

Aunque haya quien se empeñe en negar la evidencia, o sea estos asesinatos machistas, les feministas no cejaremos en reclamar justicia y denunciar las violencias machistas.



Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net

enero 16, 2023

El “regalo” a las mujeres en Castilla y León



Manifestación feminista a favor del aborto en Madrid, el pasado 28 de septiembre.
Foto: SOPA 


Después del parón por las fiestas navideñas nos encontramos con el regalito envenenado que el vicepresidente del gobierno de Castilla y León ha propuesto hacer a las mujeres embarazadas de du comunidad: poner más trabas a su decisión libre de interrumpir su embarazo.

Y es que la derecha, cuando se trata de la libertad sexual y reproductiva de las mujeres, de inmediato se pone de los nervios y a intentar por todos los medios anteponer la moral impuesta por sus creencias religiosas, a la plena libertad de las mujeres sobre sus cuerpos, su placer y su deseo o no de ser madres.

Sin embargo, dentro de esa misma moral no entran restricciones a la libertad sexual y reproductiva de los hombres ya que en ningún momento se condenan sus “visitas” a violar mujeres prostituidas, por ejemplo. O mantienen un silencio cómplice con cada asesinato de mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Muy “coherente” todo con los hombres.

Pero con las mujeres la cosa cambia. Y ocurre esto y así, porque en el fondo, la derecha y la ultraderecha, a las mujeres nos consideran a las mujeres seres al servicio exclusivo de los deseos de los hombres y sin capacidad para decidir sobre nuestras propias vidas, sobre nuestros propios cuerpos y, por extensión, sobre nuestro placer propio.

Si a esta concepción patrimonial de la posesión de las mujeres, le añadimos la necesidad perentoria de control de su descendencia a través de las gestaciones que ellos siguen sin poder realizar, nos encontraremos con situaciones muy “delicadas” para sus intereses.

Y situaciones “delicadas” como consecuencia de la imposibilidad de gestar de los hombres pueden ser, como ya se hace, la compraventa de criaturas por vientres de alquiler de mujeres vulnerables económicamente, y ante lo cual, también existe un silencio cómplice por parte de las instituciones religiosas. Curioso. 

O quizás no tan curioso, si tenemos en cuenta cómo algunas congregaciones religiosas que dirigían algunos hospitales robaron criaturas, durante décadas de mujeres tanto solas, como con familias para entregarlas a gentes de posiciones elevadas a cambio de dinero. O, dicho de otro modo, ya ejercieron esta compraventa de criaturas hasta no hace demasiados años con la complicidad de estas instituciones religiosas que se espantan ante la posibilidad de una interrupción voluntaria del embarazo, pero que no tienen escrúpulos a la hora de comerciar con criaturas arrancada de sus madres para ser vendidas.

Y claro, el vicepresidente del gobierno de Castilla y León, al parecer es creyente y, también al parecer, cree que su poder le debe de haber venido dado por la divinidad en la que cree. Se olvida que estamos en pleno siglo XXI y que, dejando aparte el hecho de que las mujeres también votamos, tenemos capacidad plena de decisión sobre nuestros cuerpos y no necesitamos pedir permiso ni para ser madres, ni para dejar de serlo si es loque deseamos.

Si lo que necesitaba era hacerse visible, aparte de por su poca o nula actividad, se ha sacado de la manga una machirulada y se ha quedado más ancho que largo. Porque esa es su esencia, la del “porque yo lo ordeno”. Se ha olvidado del poder del feminismo.

Desde aquí me voy a permitir recordarle lo que le ocurrió a un ministro del PP que intentó recortar este derecho de las mujeres: que el feminismo montó una de las mayores movilizaciones de la historia reciente, llamada “El tren de la libertad” y quedó obligado a dimitir. Y su reforma quedó en el cajón del olvido. Porque las mujeres salimos a la calle, para recodarle que nuestros derechos no se tocan. Se lo recuerdo, porque como es joven y excesivamente altivo, igual no se acuerda.

Las feministas radicales no vamos a permitir que, en aras a su credo o su doctrina o, lo que es peor, en aras a “políticas de fomento de la natalidad” como justificó esta presunta medida el presidente de esa Comunidad Autónoma, los derechos de las mujeres y sus libertades sean, de nuevo, pisoteados.

Sus políticas para fomentar la natalidad deberían pasar por fomentar servicios públicos de calidad para ayudar a las madres, sobre todo a las monoparentales, pero en general a todas las familias a poder conciliar sus vidas laborales, familiares y personales. Insisto: fomentar servicios públicos y de calidad y no desmantelarlos que es lo que mejor sabe hacer la derecha y a ultraderecha. Eso sí, a cambio de la dedicación y el esfuerzo de las mujeres de las familias.

Ahora han sido las mujeres de Castilla y León, pero en feminismo tenemos una consigna y es que, si nos tocan a una, nos tocan a todas. Así que señor García-Gallardo, lleve cuidado, si no quiere acabar como el señor Ruíz Gallardón. Avisado queda!!


Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

 

noviembre 20, 2022

España «Solo sí es sí»



Estamos en plena eclosión de los primeros y malos resultados de la llamada “ley de solo sí es sí”.

No soy jurista y, por tanto, esa parte la voy a obviar, pero lo que no voy a hacer es no comentar los resultados. Aunque sea un poco prematuro.

El movimiento feminista lleva muchos, muchos años denunciando que las violencias machistas no sólo asesinan físicamente a las mujeres y a las criaturas.

El próximo viernes conmemoramos un año más el Día Internacional contra las violencias contra las Mujeres. Y, según el portal Feminicidio.net, por violencias machistas de toda clase y, en lo que llevamos de año, han sido asesinadas 38 mujeres, según cifras oficiales; 2 mujeres no contabilizadas oficialmente; 20 asesinatos de mujeres a manos de familiares; 2 feminicidios infantiles; 7 feminicidios no íntimos; 3 asesinatos de mujeres por robos; 1 mujer asesinada por narcotráfico; 2 feminicidios sin datos suficientes y 1 menor asesinado en el marco de la violencia machista, lo que nos da un total de 76 asesinatos y feminicidios hasta el día seis de noviembre de este año.

76 vidas humanas perdidas por culpa de un sistema opresor que mata, mutila, viola y agrede a mujeres y criaturas para poder seguir manteniendo sus privilegios.

Recordemos que la más violenta, silenciosa y criminal de las violencias machistas, es la violencia estructural que, no solo atraviesa de forma transversal todas las estructuras de poder, sean estas económicas, políticas, judiciales, etc. También permite la reproducción de los estereotipos opresores a través de la socialización diferenciada que nos deja una marca indeleble de por vida tanto a hombres como a mujeres.

Y, como decía, la violencia estructural, también afecta a los poderes del Estado y los recorre pese a lo avanzado en los últimos años. De esa manera tanto a la hora de legislar como a la hora de aplicar esa legislación aprobada en el Parlamento, la mirada patriarcal implícita en la violencia estructural, vuelve a ejercer su poder sobre las mujeres. Y eso ocurre siempre que no se tenga la formación adecuada e, incluso teniéndola, a veces ocurre.

Tampoco podemos olvidar que ya son casi mil doscientas las mujeres asesinadas por violencias machistas las contabilizadas desde el año 2003, y, por tanto, solo así entenderemos la magnitud que este fenómeno tiene sobre la vida de las mujeres. Y, por tanto, lo que implica la correcta legislación de las normas y de la aplicación de las mismas leyes por parte de los agentes jurídicos implicados.

De lo contrario, volvemos a revictimizar a las víctimas una y otra vez, desde las propias instituciones que, teóricamente las deberías de proteger.

Quiero pensar que, con la aprobación de la Ley del “solo sí es si” se buscaba aumentar el grado de protección de las víctimas de violencias sexuales, pero, al menos hasta ahora, lo que se está consiguiendo, de nuevo, es proteger a los victimarios y revictimizar a las mujeres agredidas. De nuevo el patriarcado con todas sus armas buscando justificar a los agresores culpabilizando las mujeres de sus propias agresiones y sus consecuencias.

En feminismo no nos podemos permitir tener cortoplacismos. Hay que pensar a corto plazo, de acuerdo, pero sobre todo a medio y largo plazo. Y esto en política se ha de tener muy claro, puesto que de lo contrario nos podemos encontrar con que los plazos, medidos en tiempos electorales, se acaben volviendo en contra de las propias mujeres como ahora mismo estamos comprobando con la entrada en vigor de la ley antes mencionada.

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net

septiembre 26, 2022

Teresa Mollá Castells: De vuelta y con ganas



Pues sí, se acabó el tiempo de descanso y ya estoy de nuevo aquí. Ese tiempo de descanso se acabó, pero los problemas de las mujeres del mundo siguen, en el mejor de los casos, igual que estaban a finales de julio. Y, en algunos casos incluso se ha empeorado.

En el Estado Español, la “avería” que ha generado el Ministerio de Igualdad con la tramitación por la vía de urgencia de la llamada Ley Trans que impide la audiencia de personas expertas en la materia y sus consecuencias es, directamente, un atentado contra los derechos de la mitad de la población que somos las mujeres, a quienes se nos pretende borrar incluso el nombre.

Con el neolenguaje inventado por una camarilla al servicio de grandes grupos de presión farmacéuticos i de clínicas privadas, se pretende desdibujar, cuando no directamente eliminar la palabra “mujer” como realidad material explícita.

El personal sanitario redactó un manifiesto al que pidieron que no sumáramos todas las personas que no estuviéramos de acuerdo con la aprobación de dicha ley y así lo hicimos mucha gente. Gente que está siendo ninguneada por el Ministerio que, presuntamente, debería velar por los derechos de las mujeres.

Cuando un grupo minoritario de personas, un colectivo relativamente pequeño pretende imponer que sus deseos sean convertidos en Ley, pasándose por el arco del triunfo los derechos de más de la mitad de la población que somos las mujeres, algo no se está haciendo bien.

Y eso genera indefensión a muchos colectivos y, sobre todo, pone en peligro grave a las mujeres que sí perdemos derechos. Y eso sin contar con la misoginia y lesbofobia que está generando, puesto que cuando una mujer lesbiana no quiera tener relaciones con un hombre autodefinido como mujer, puede ser tachada de transfoba con las consecuencias de linchamiento público y privado que ello conlleva.

Lo he dicho en muchas ocasiones y lo repito: me parece fantástico el avance de derechos de todos los colectivos. De verdad, fantástico. Pero esto no puede ser a costa de los derechos ya conseguidos de la mitad de la población que somos las mujeres.

La agenda feminista está muy claramente definida: Abolición de la prostitución i de la pornografía; prohibición de los vientres de alquiler; eliminación de las violencias machistas, de todas las violencias; defensa de la salud sexual y reproductiva de todas las mujeres y las niñas y, la abolición del género.

El sexo con el que nacemos marcará lo que se espera de nosotras tanto si nacemos mujeres como si se nace hombre porque es el género, con sus estereotipos sexistas aplicados con fuego por el patriarcado, el que generará situaciones de dominación u opresión según seas hombre o mujer y de acuerdo con la férrea alianza entre el capitalismo y el patriarcado.

Y este último es capaz de reinventarse las veces que sea necesario con tal de mantener el sistema que le es favorable. Por tanto y ahora, con la llamada teoría queer se ha reinventado para usurpar a las mujeres espacios protegidos, como baños o vestuarios o módulos de cárceles para mujeres. O para invadir otros como el deporte femenino.

Como vemos es una reinvención más del patriarcado que, además pretende señalar como transfóbico al feminismo radical (el que va a la raíz de los problemas) con amenazas del tipo “Kill the terf” en manifestaciones feministas en las que se han infiltrado intentando apropiarse de un movimiento que no les pertenece.

Porque al feminismo no se le puede pedir que defienda derechos que van directamente en contra de las mujeres como lo es el movimiento transgenerista y por eso cuando la ministra de Igualdad o el presidente del Gobierno hablan del Gobierno más feminista de la historia, al menos a mí me dan nauseas, puesto que no es cierto. Y si no que se lo pregunten a Carmen Calvo.

En fin, que he vuelto con un compromiso no solo renovado y con más fuerza, sino también con una mayor consciencia de lo que se nos avecina y de la lucha sostenida que nos espera en los próximos meses para evitar tal descalabro patriarcal que pretende aprobar este Gobierno.

Fuerzas renovadas, mayor consciencia y muchas ganas de más feminismo que no van a conseguir silenciar por muchos señalamientos o cancelaciones que nos hagan en redes sociales.

El movimiento feminista sigue y seguirá luchando por los derechos de las mujeres y las niñas del mundo. Ese ha sido y es nuestro objetivo. Y de ahí, no nos moverán. Que viva el movimiento feminista mundial!!!


Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

junio 28, 2022

Un nuevo ataque a los derechos de las mujeres


Hace apenas dos días conocíamos la terrible noticia de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos
que devuelve a los Estados la potestad para regular sobre el asunto. Están en juego los derechos de treinta y seis millones de mujeres en edad reproductiva, que viven en los veintiséis de los cincuenta Estados que se han anunciado dispuestos a promulgar leyes restrictivas con carácter más o menos inmediato.

Es un verdadero mazazo para los derechos de las mujeres de Estados Unidos y, por extensión, para el resto de las mujeres del mundo.

Ayer, con motivo de esta noticia, escuchaba en la radio una reflexión de un señor (cuyo nombre no recuerdo por no haber prestado atención) que me resultó como mínimo curiosa. Soy incapaz de reproducir los datos, per los dio. Y hablaba de esta medida como consecuencia de los miles de criaturas que mueren cada año como consecuencia de las armas. Por tiroteos o por accidentes de las armas que llevan las propias criaturas a quienes se las entregan sus padres para su autodefensa. Hablaba de la necesidad de procrear para “reemplazar” a las criaturas muertas por armas.

Este ataque al derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo es un ataque a la base misma de los derechos humanos de las mujeres, puesto que es una forma de violencia machista, en este caso violencia estructural.

Y es estructural porque parte de las estructuras de poder. En este caso del poder judicial y también del poder legislativos que va a legislar en contra del derecho a decidir de más de la mitad de la población estadounidense, como lo son las mujeres.

El avance de las derechas nunca es una buena noticia para las mujeres.

La derecha, incluso la llamada moderada, siempre hace sentir la influencia de la Iglesia Católica en cualquiera de sus versiones. Y ya conocemos que la Iglesia Católica no se caracteriza, precisamente, por la defensa de la igualdad entre mujeres y hombres. Por tanto, el resultado de esa influencia siempre conllevará el retroceso en los derechos de las mujeres.

Y de eso saben mucho nuestras madres y abuelas que sufrieron la furia del régimen fascista del dictador en sus propias carnes, cuando después de una etapa de libertades con la II República, las devolvieron a casa y les prohibieron trabajar después del matrimonio salvo algunas excepciones.

Con la sentencia del Supremo De los Estados Unidos se abre la puerta a una recesión de los derechos ya conseguidos de las mujeres sobre sus propios cuerpos y sobre su decisión de ser o no madres voluntariamente. En alguna ocasión he dicho que el feminismo es un movimiento universalista porque cuando nos toca a una, sea de donde sea, nos tocan a todas. Y este ataque a los derechos de las mujeres estadounidense, lo es para todas las mujeres del mundo.

Como era de esperar las movilizaciones contra esta decisión no se han hecho esperar y miles y miles de mujeres se echaron a la calle y lo seguirán haciendo en los próximos días para hacer patente su desacuerdo con dicha decisión de un Tribunal Supremo, pero mucho me temo que esta decisión de claro corte republicano y de derechas, con claras influencias de la Iglesia

Evangelista más reaccionaria, será difícil de revertir por el movimiento feminista estadounidense. Al menos en los próximos años.

La idea obsesiva del patriarcado más rancio por controlar el cuerpo de las mujeres ha de tener una clara respuesta que las mujeres norteamericanas están dando en las calles, pero debería ser una respuesta global.

Y creo que el derecho al aborto debería ser protegido en todo el mundo y ser declarado un derecho inalienable de todas las mujeres del mundo. Ya que la gestación solo la podemos llevar adelante las mujeres, dejen nuestros ovarios en paz y dejen que seamos nosotras las que decidamos si queremos ser o no madres. Y, sobre todo y tal y como dice un eslogan feminista, saquen sus rosarios de nuestros ovarios.

Nuestro cuerpo es nuestro y sobre él solo deberíamos decidir nosotras.

No somos posesión de jueces, políticos, sacerdotes, etc. Y si se quieren más nacimientos por aquello de la curva poblacional y esas cosas, que se legisle sobre políticas públicas de ayuda a la natalidad y a la conciliación de la vida personal, laboral y familiar con servicios públicos de calidad para revertir el envejecimiento poblacional. Solo de esa manera se estimulará la natalidad para revertir la situación actual.

Con prohibiciones de la interrupción de los embarazos no deseados solo van a conseguir más muertes de mujeres por que se seguirán practicando en la clandestinidad y en peores condiciones médicas que pueden acabar poniendo en peligro la vida de las mujeres.

Estamos ante un reto mundial que como feministas debemos afrontar sin ninguna vacilación. Recordemos que en el Estado Español estamos pendientes de un recurso que el partido popular, un partido de derechas y últimamente creo que, de ultraderecha, presentó ante el Tribunal Constitucional. Las próximas podemos ser nosotras, las mujeres del Estado Español.

Toda mi solidaridad con las mujeres de los Estados Unidos y muy alerta porque esta sentencia puede ser la primera de muchas.

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

mayo 30, 2022

Complicidades masculinas



En demasiadas ocasiones en los medios de comunicación escucho a los hombres condenar los asesinatos machistas con mucha contundencia. Y me alegro cada vez que los escucho. Suelen ser políticos cuando asesinan a alguna de sus convecinas o algún que otro presentador de informativos que, cunado da la noticia del asesinato de una mujer o la violación grupal de mujeres, se le nota la rabia e, incluso en algunos momentos, la deja ir llegando a ser “políticamente incorrecto” en los calificativos que dedica al agresor o al asesino. No voy a negar que me alegra.

Pero salvo honrosas excepciones, ¿Dónde están los hombres?, ¿Dónde sus denuncias de estos asesinatos, violaciones etc.?, ¿Dónde están sus voces de condena contundente ante chistes machistas, imágenes que denigran o cosifican a las mujeres? No, no están, salvo, insisto, honrosas excepciones.

Y no están, porque significaría renunciar a sus privilegios y eso no nos gusta a nadie.

Significaría, además, romper con las complicidades tejidas con otros hombres con los que compartir privilegios y salirse de un sistema que se sostiene gracias a esos privilegios y al sostén y protección que entre ellos se procuran.

Y lo vemos claramente en la aplicación de leyes sobre delitos cometidos contra la integridad física o emocional de las mujeres cuando siempre hay alguien que cuestiona las voces femeninas para favorecer las masculinas.

Lo vemos también en la difusión de ese mismo tipo de noticias y en cómo las mujeres, incluso con las que tienen responsabilidades públicas, en algún momento son calificadas en base a sus atuendos y no a sus buenas o malas praxis. Y eso nunca ocurre con los hombres.

También lo vemos en mas manifestaciones y declaraciones contra el sistema prostitucional en donde las voces de los hombres, prácticamente en su conjunto, desaparecen. No conozco ni a un solo hombre que reconozca haber consumido mujeres y, sin embargo, el Estado Español es el mayor consumidor de mujeres de toda Europa y el tercero del mundo. Las complicidades masculinas en este tema en concreto son, al menos para mí, alarmantes.

La hipocresía de la negación del consumo de mujeres esclavas sexuales de los proxenetas, junto con el disfrute de sus privilegios de uso y disfrute propio sin importar para nada ni el deseo ni el gozo de las mujeres prostituidas, es el máximo exponente de esos privilegios que antes mencionaba. 

Y esos privilegios cuentan con demasiadas complicidades, incluso femeninas como para permitir que se acabe el hecho de poder consumir mujeres esclavas al gusto. Esas complicidades están en todas partes. En la política, en la economía, en los medios de comunicación, en los centros de trabajo, insisto, en todas partes, por eso es tan difícil conseguir la abolición del sistema prostitucional.

Un ejemplo, el pasado 28 de mayo se convocó una gran manifestación por la aprobación de la ley por la abolición del sistema prostitucional y la televisión pública estatal dedicó apenas treinta y siete segundos a informar. Al contrario, ocurrió con la final de la Champions League masculina que, literalmente, se “comió” prácticamente todo el informativo del mediodía.

Otro ejemplo, el exlíder de Podemos, esa formación chupiguay que pretende aprobar una ley que nos borre a las mujeres como sujetos políticos específicos, borrando incluso la propia palabra “mujer”, si, ese exlíder reconvertido en tertuliano y comunicador de máximo nivel, se permitió descalificar con una foto previa a la manifestación feminista, la propia manifestación feminista. Si, así pretenden que las mujeres les votemos en las próximas elecciones. Lo tienen muy claro, al menos con mi voto… 

Como podemos ver, el mantenimiento de los privilegios masculinos no entiende de clases sociales ni de lógicas políticas. Los defienden siempre y a capa y espada. Sean de donde sean.

También y afortunadamente, las feministas seguimos sumando voces y fuerzas al movimiento que ellos pretenden ningunear, desprestigiar y eliminar si fuera posible. Pero lo tienen bastante crudo, bastante crudo, porque la lucha feminista, al ser universalista y solidaria va mucho más allá de los deseos individuales e insolidarios. Esa es nuestra fuerza.

Viva ahora y siempre la fuerza del movimiento feminista. Por que fueron somos, y porque somos serán. Siempre!!!  

Teresa Mollá Castells
La Ciudad de las Diosas





marzo 21, 2022

Los cuerpos de las mujeres


Con las fallas recién quemadas en pueblos y ciudades de la provincia de Valencia y con una guerra en marcha en Europa y otras en el mundo, cabe pensar, o mejor repensar el lugar que ocupan los cuerpos de las mujeres en diferentes espacios.

Como hemos podido ver en diferentes fallas, los cuerpos de las mujeres son hipersexualizados y utilizados como reclamos para la sátira y la reproducción de los estereotipos más vulgares. Eso sí, siempre en “nombre” de la fiesta y de la tradición. Como si las violencias machistas contra las mujeres no se perpetuaran también a través de las fiestas y tradiciones…

Hace muchos años y en el marco de un acto festero de mi ciudad, me comentaba un viejo conocido que las fiestas deberían ser un punto de encuentro social en el que desaparecieran las diferencias y toda la comunidad celebrara la vida. En aquel momento me pareció una buena definición.

Este año, de nuevo, en las fallas se ha usado y abusado de la exposición de los cuerpos de las mujeres. Se llama sexismo. Y casi nadie, excepto las feministas lo denunciamos. Es más, cuando una mujer artista fallera ha construido su monumento basado en el cuerpo de una mujer sin hipersexualizar, simplemente mostrándolo desnudo y sin adornos, ha sido destruido y vandalizado. O dicho en otras palabras para que se entienda, ha sido violado como lo sería, mejor dicho, como lo son los cuerpos de las mujeres violadas. Y recordemos que, según el Ministerio del Interior, en España se interponen casi cincuenta denuncias por violaciones al día. Y hablamos solo de las denuncias y no de todas las violaciones que se producen realmente. No quiero ni imaginar los datos reales…

Y aún así parece que se disculpen hechos vandálicos como la destrucción/violación del monumento fallero que mostraba el cuerpo de una mujer. En fin…

Seguimos con los cuerpos de las mujeres. En las fronteras Ucrania se ha desatado una especie de “caza” de mujeres para ser explotadas sexualmente en los prostíbulos de toda Europa. Los proxenetas, ante la necesidad urgente de tantas y tantas mujeres están captándolas para explotarlas y esclavizarlas sexualmente. Sus cuerpos, una vez más son utilizados para satisfacer deseos sexuales y de dominación por parte de puteros que pagan para violar. Porque eso es el consumo de mujeres prostituídas: pago con derecho a violación. De nuevo los cuerpos de las mujeres usados y exhibidos para deleite patriarcal. Y, también en las fallas, la aparición de ninotes hipersexualizadas representando a mujeres prostituídas como algo “gracioso” y satírica crítica a posiciones políticas ante una situación que implica mucho sufrimiento para miles de mujeres que cada día son consumidas y violadas por puteros que, además, se permiten negar que lo son.

Demasiadas complicidades patriarcales y en todos los estamentos sociales impiden afrontar la abolición de tanto sufrimiento de miles de mujeres pobres en todo el mundo. Poque, aparte de machista y profundamente patriarcal de cuyo sistema es uno de sus pilares, la prostitución es, también una cuestión de clase social, no lo olvidemos. Son tratadas por proxenetas y consumidas por puteros, mayoritariamente mujeres pobres y, por tanto, vulnerables.

Y volvemos a la guerra de Ucrania y las mujeres como botines de guerra. Supongo que no tardarán nada en llegar las noticias de las violaciones de mujeres por parte del bando que avance en la conquista de nuevos territorios como forma de hacer valer esa conquista. De nuevo, y como en tantas otras ocasiones, los cuerpos de las mujeres usados como campos de batallas para mostrar avances y superioridad frente a quienes han sido vencidos. La terrible historia de siempre.

Y mientras, el aspirante a dirigir el principal partido de la oposición haciendo suyas las tesis del partido de la ultraderecha y negando las violencias machistas. Todo muy moderno y social en el seno de una Europa culta, moderna y, presuntamente igualitaria y, también presuntamente defensora de los intereses de las personas más vulnerables. Claro que si….

Me entristece y fortalece en mi lucha feminista a partes iguales ver cómo las diferentes violencias ejercidas contra las mujeres son justificadas con discursos regulacionistas de la prostitución o de la legalización de los vientres de alquiler, o a través de los discursos visuales de las fallas con el pretexto de la sátira. Si, se busca por parte del patriarcado, normalizar la superioridad masculina ridiculizando y consumiendo cuerpos de mujeres y negando que esas sean violencias machistas. Per lo son. Se pongan como se pongan, lo son. 

Denunciar que son violencias machistas, señalarlas y exponer que su blanqueamiento o justificación no conseguirán que desde el feminismo lo señalemos como lo que es, sigue siendo motivo suficiente para recuperar fuerzas y seguir en la trinchera de la lucha feminista.

Esta y no otra va a seguir siendo mi lucha. En esa batalla y junto a muchas otras mujeres me van a encontrar.



Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

marzo 07, 2022

A por un nuevo ocho de marzo!



Pese a lo que pudiera parecer, el feminismo no se rinde. Y aún a sabiendas de haber sido abandonadas por nuestros gobernantes, que a sí mismo de llaman feministas, no cejamos en nuestro empeño de defender la agenda feminista.

Dentro de las reivindicaciones del 8 de marzo no cabe todo, por mucho que las posmodernas chupiguays lo intenten. El 8 de marzo es el día de las mujeres trabajadoras. Que, por otro lado, somos todas las mujeres, puesto que con o sin remuneración, todas trabajamos.

Es un día de lucha y de reivindicación. Para nada es un día de fiesta. Un día para recordar que haber nacido mujeres comporta unos riesgos, incluso de muerte, por parte del patriarcado que nos quieres sumisas, dóciles y a su permanente servicio en cualquiera de sus formas.

Por eso, y dentro de la agenda feminista, reivindicamos temas tan importantes como la abolición de la prostitución. Porque consumir mujeres por placer y por el placer de la dominación, como también se hace en la pornografía, es una manera de convertir nuestros cuerpos en bienes de consumo despojados de vida propia, de dignidad, de sentimientos etc. para pasar a ser “algo” qué consumir. Deshumanizarnos forma parte de la estrategia patriarcal para seguir ejerciendo su mandato de poder absoluto y universal. Y para hacerlo, se recluye a las mujeres tratadas en burdeles convertidos en campos de concentración en los que, además de prostituir mujeres, se les cobra casi hasta por el aire que respiran para, de ese modo poderlas seguir explotando sexualmente. Tratadas, como animales y vendidas cada vez que se paga por poderlas penetrar por casi todos los orificios de sus cuerpos por hombres a los que no desean, esas mujeres son usadas como mera mercancía para ganar dinero a espuertas en un negocio ilícito que mueve muchos millones de euros usando los cuerpos de mujeres como materia prima. 

En plena ofensiva bélica en Ucrania, a mucha gente le preocupa sobre todas las cosas, “su” negocio. El poder salvaguardar al lucrativo negocio legal de los vientres de alquiler que, gracias a la explotación reproductiva de las mujeres, alimenta, incluso parte de las armas que se están entregando a la población para defenderse de la injustificada agresión rusa. Mujeres recluidas en granjas que son privadas de sus libertades para que “el producto final”, léase, las criaturas que han de nacer lo hagan sin ningún problema o tara y en perfecto estado para poder ser entregadas a sus compradores en un negocio sino ilícito, al menos totalmente indigno de compraventa de criaturas. El feminismo exige la prohibición de estas prácticas en todos los lugares y en todas las naciones. Porque el feminismo es universalista y los derechos de las mujeres no deben ser diferentes dependiendo del lugar de origen o del lugar de residencia. Han de ser universales.

Anteponer la lucha por los derechos de una minoría que basa esos derechos en la consolidación en forma de ley de sus deseos, por encima de la lucha contra las violencias machistas en todas sus formas, no es ser feministas. No sé lo que será, pero desde luego y desde mi punto de vista, no es ser feministas. 

Son muchas las mujeres que cada día viven en sus carnes las violencias machistas en sus diferentes formas. E incluso son asesinadas por ser mujeres. Negar esa evidencia o disfrazarla de otra cosa es, sencillamente, traicionar a las propias mujeres víctimas y, por extensión a todas las mujeres. Y eso no lo podemos permitir. Las mujeres y criaturas asesinadas por violencias machistas son nuestro fracaso social por falta de mayor implicación en la erradicación del patriarcado. Y mientras, se busca reforzarlo con el borrado de las mujeres como sujetos políticos específicos y necesitadas de políticas específicas para dejar de ser asesinadas por haber nacido mujeres.

No solo no vamos a renunciar a nuestra a agenda feminista, sino más bien al contrario, la vamos a defender con uñas y dientes. Porque no podemos permitir que se vea inundada por unos intereses cuyo objetivo final es el propio borrado de las mujeres. 

El posmodernismo chupiguay con su defensa neoliberal de un negocio muy lucrativo, en base a la negación del sexo biológico como base de las desigualdades, y la defensa del género sentido, va a tener que buscarse y defender su propia agenda. Pero no va a ser la feminista. Porque precisamente la feminista defiende a capa y espada los derechos de las mujeres. Unos derechos que, con su borrado, incluso en el lenguaje, podrían ser arrebatados por hombres que, por sentirse mujeres, exigen ser tratados como mujeres y, de ese modo, poder continuar abusando de su poder para hacer y deshacer a su antojo. Y no, los derechos de las mujeres no se tocan. Y mucho menos se eliminan en aras a los derechos de otros colectivos.

Y no. Tampoco vamos a permitir que se apropien de una fecha como el 8 de marzo, día de las mujeres, aquellas y aquellos que pretenden borrarnos para seguir manteniendo sus privilegios patriarcales.

Queda mucho trabajo por hacer. Mucho. Y queda tanto precisamente porque el patriarcado se reinventa constantemente en sus formas y en su fondo. Y una de sus últimas manifestaciones ha sido en forma de falso progresismo defensor de derechos de una pseuminoría oprimida. Y la llamo así porque alguien que basa la exigencia de la consolidación de sus derechos en base al borrado de los derechos de más de la mitad de la población que somos las mujeres no, ni siquiera una minoría. Es una pseudo minoría. 

El ocho de marzo, volveremos a reivindicar nuestra agenda feminista. Y lo haremos desde el orgullo de sentirnos feministas y de saber que esos fundamentos teóricos son la base para la construcción de una sociedad más justa y equitativa para con la mitad de la población que somos las mujeres.

Orgullosamente feminista y dispuesta a que cada uno de los días sea un ocho de marzo.

Teresa Mollá Castells
tmolla@telefonica.net
La Ciudad de las Diosas

enero 24, 2022

Las mujeres: personas con derechos humanos incompletos




No hace ni un mes que hemos comenzado el año y las malas noticias sobre los asuntos que nos afectan a las mujeres, no cesan.

Comenzábamos el día tres de enero con la siguiente noticia: “El Tribunal Constitucional se lava las manos y dice que no quiere entrar en valorar si saldar una deuda entre adultos a base de felaciones o sexo oral es legal o no”. Así, directamente en vena.

El alto Tribunal, con esta decisión e indirectamente avala la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares que falló en ese sentido. O lo que es lo mismo, a partir de ahora, dos personas adultas están legitimadas judicialmente para satisfacer las deudas contraídas entre ambas partes «en especies». Es decir, que podrán acordar liquidar las cargas económicas mediante felaciones o cualquier relación sexual como si de una relación contractual se tratara. Y después nos niegan que la Justicia esté patriarcalizada. Por lo visto para algunos jueces e incluso alguna jueza consideran que a las mujeres nos pueden exigir sexo por deudas pendientes. O, dicho de otro modo, nos pueden prostituir, vejar, amenazar o acosar por haber contraído una deuda con un varón. Recordemos que estamos hablando de la Justicia, no de opiniones vertidas en un café. No. De una decisión de uno de los más altos Tribunales del Estado y del más alto de la Comunidad Balear. Después se nos pide que acudamos a la Justicia. Ya!

Seguimos con más informaciones.

Esta semana pasada, la maltesa Roberta Metsola fue elegida presidenta del Parlamento Europeo con los votos liberales y socialdemócratas, entre los cuales se encuentra la representación del PSOE.

Estupendo que un partido que se reivindica como feminista dé sus votos para elegir como presidenta de uno de las más importantes instituciones europeas a una mujer antiabortista y del Partido Popular. Se le llama incoherencia política sobre todo en tiempos en donde los derechos de las mujeres están en franco peligro. En fin…que luego nos vengan reivindicando su talante feminista, con estas capitulaciones políticas, dice mucho del partido socialista.

Este es un claro ejemplo que de el hecho de que una mujer esté en las instituciones no la convierte en aliada del feminismo. Más bien, al menos en este caso, la convierte en un ejemplo de ambición cumplida y de falta de ética para con los derechos de más de la mitad de la población que somos las mujeres.

Pero como ya sabemos, la política hace extrañas compañías de viaje, según los intereses partidistas del momento.

Y tiene que ser otro liberal europeo, Emmanuel Macron, presidente de la República Francesa, quien proponga al Pleno del Parlamento Europeo y justo después de la elección de Matsola como presidenta de este, que el derecho al aborto sea un derecho protegido mediante su inclusión en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Comienzo a preguntarme si el mundo se ha dado una vuelta y no me he enterado y los valores de la socialdemocracia se han puesto al servicio del capitalismo salvaje y de los postulados más reaccionarios en lo tocante a los derechos de las mujeres. Igual he de estar más atenta a lo que ocurre en el mundo. O realmente son los intereses partidistas quienes juegan con los derechos y, por extensión, con las vidas de las mujeres.

Para continuar con las terribles noticias que nos llegan sobre los derechos de las mujeres al inicio de este nuevo y recién estrenado año, nos enteramos de que varias universidades británicas han asumido que sus alumnas se prostituyan para pagarse sus estudios y ofrecen “manuales” para enseñar a su personal cómo tratar a estas mujeres para evitarles “malestares”.

Así, sin más, sin cuestionarse nada más. Ni siquiera las secuelas que eso pueda provocar en las estudiantes y, ni mucho menos bajar los desorbitados precios de las matrículas o los alquileres. Nada, es mucho más fácil introducir a las estudiantes en el sórdido e ilícito mundo de la prostitución y la pornografía y que ellas solitas se busquen la vida. Como si de un problema particular se tratara.

Se calcula que puede haber unas doscientas mil mujeres jóvenes en esta situación. Y, visto lo visto, no pasa nada…

Como vemos, se nos está quedando un 2022 niquelado acabado de empezar y, como dice un amigo mío, había expectativas con el nuevo año y, visto lo visto, no está defraudando. Esperemos que vaya mejorando a lo largo de los algo más de once meses que quedan. Seamos, pues un poco optimistas, aunque nos cueste.

Porque precisamente el feminismo se nutre de esperanzas de cambios y de optimismo conseguirlos.


Teresa Mollá Castells
tmolla@telefónica.net 
La Ciudad de las Diosas

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in