septiembre 16, 2026

La vejez de las mujeres sin lugar: el cohousing feminista como una necesidad inexistente en la política habitacional chilena

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Imagen de la galería Casa Saigon / a21studio. Diagrama © a21studio.



Frente a las lógicas de aislamiento que golpean la autonomía económica de las mujeres, las viviendas colaborativas emergen como proyectos comunitarios capaces de materializar la corresponsabilidad relacional y desprivatizar los cuidados.


El modelo de vivienda colaborativa o cohousing tiene una trayectoria concreta de casi seis décadas [EL PAÍS América Futura, 2026]. Según consignan los registros de la cooperativa de hábitat ecológico El Rayo Verde (2020), los orígenes de esta alternativa se remontan al invierno de 1964 en Copenhague, Dinamarca, cuando el arquitecto Jan Gudmand-Høyer comenzó a proyectar los primeros diseños de habitabilidad compartida. La crónica histórica de la Revista PLOT (2023) detalla que el impulso definitivo ocurrió en 1967 a raíz de una influyente columna de la periodista Bodil Graae titulada "Los niños deben tener cien padres", texto que movilizó a cincuenta familias para fundar Sættedammen, complejo residencial comunitario inaugurado materialmente en 1972. Esta colectividad de familias e intelectuales descontentos con el aislamiento de la vivienda suburbana tradicional diseñó la infraestructura con la meta explícita de colectivizar el trabajo reproductivo (doméstico y de cuidados) no remunerado.

La expansión de estas estructuras habitacionales comunitarias continuó hacia los Países Bajos y Suecia durante la década de 1970, consolidando el concepto de Kollektivhus en el norte de Europa. A finales de los años 80, las arquitectas estadounidenses Kathryn McCamant y Charles Durrett estudiaron estas dinámicas europeas y acuñaron formalmente el término cohousing, introduciendo la propuesta en el contexto norteamericano a través de proyectos adaptados a realidades tanto urbanas como rurales. Las iniciativas mantuvieron, hasta ese momento, un enfoque mayoritariamente familiar e intergeneracional, centrado en compatibilizar el empleo asalariado con las labores de cuidado de las infancias.

La reapropiación política feminista hacia un modelo senior ocurrió a finales de la década de 1990 en el Reino Unido mediante una ecuación profundamente crítica. Una colectividad de activistas feministas inglesas, conscientes de la mayor esperanza de vida de las mujeres y de su consecuente exposición al aislamiento crónico y a pensiones de vejez precarizadas, fundó en 1999 la organización OWCH (Older Women's Co-Housing) [OWCH, 2025; Cambridge University Press, 2020]. Las integrantes de esta agrupación disputaron durante casi dos décadas los marcos normativos de un mercado inmobiliario hostil y atravesado por el edadismo institucional, argumentando que los varones mayores de su generación no habían deconstruido los mandatos de dominación patriarcal  Así, la decisión de fundar un espacio exclusivo de mujeres se consolidó como un acto de resistencia y autodefensa política, que culminó en 2016 con la inauguración del emblemático complejo New Ground en High Barnet . El proyecto consolidó una infraestructura gestionada de manera autónoma por mujeres mayores, demostrando que la vejez de las mujeres podía gestionarse desde una autonomía relacional y corresponsabilidad social fuera de la tutela de la familia nuclear obligatoria o de la institucionalización en geriátricos mercantilizados.

Esta trayectoria global ha encontrado un hito político reciente en América Latina. Conforme a la investigación periodística publicada por la plataforma informativa EL PAÍS América Futura (2026), la asociación civil uruguaya Mujeres con Historias lidera la primera experiencia de este tipo en la región. El colectivo, compuesto por cerca de 30 integrantes mayores de 60 años —muchas de ellas antiguas militantes y supervivientes de la dictadura—, logró que la Intendencia de Montevideo les cediera en comodato una finca en la Ciudad Vieja para materializar su proyecto habitacional. Su propuesta arquitectónica distribuye departamentos privados mínimos vinculados a áreas comunes, convirtiendo el espacio en una alternativa empírica frente al desamparo de los modelos tradicionales.

La autonomía relacional de los cuidados funciona como el motor ético de estas comunidades. El pensamiento feminista crítico aplicado a este relato histórico tensiona la noción de autonomía individual liberal clásica, según la cual la libertad equivale a una autosuficiencia total y aislada. Esta distorsión fue superada formalmente por las filósofas Catriona Mackenzie y Natalie Stoljar (2000), quienes sostienen que "la autonomía relacional subraya que las capacidades de autonomía se desarrollan y sostienen a través de relaciones sociales e institucionales reales". Desde esta perspectiva teórica, la autonomía relacional se define como la capacidad que poseen las personas para tomar decisiones soberanas sobre sus propias vidas, reconociendo que esta libertad no se ejerce desde un aislamiento individualista, sino que depende estrictamente de la existencia de redes afectivas, comunitarias e institucionales que sostengan de manera recíproca a los sujetos. En el plano material, la economista Amaia Pérez Orozco (2014) plantea la necesidad de poner la "sostenibilidad de la vida" en el centro de la organización, dejando en claro que "la vida no es autosuficiente, sino radicalmente interdependiente y ecodependiente".

La infraestructura del cohousing senior asume esta crítica a través de una corresponsabilidad relacional comunitaria. Esto implica que el soporte mutuo, el acompañamiento en salud y el sostenimiento doméstico no se delegan en la familia obligatoria ni se compran en el mercado, sino que se gestionan colectivamente entre pares, reconociendo los vínculos afectivos e institucionales como la base material que hace posible la libertad individual. El diseño garantiza el "cuarto propio" privado, pero los trabajos de salud y alimentación se transforman en una responsabilidad colectiva y aprobada, un principio que la politóloga Joan Tronto (1993) acuñó al exigir que el cuidado salga de las sombras de la familia obligatoria, definiéndolo como "una actividad de la especie que incluye todo lo que hacemos para mantener, continuar y reparar nuestro mundo". Estas redes vecinales y afectivas se blindan además de la especulación inmobiliaria gracias al uso de cooperativas en régimen de cesión de uso.

Contradicciones institucionales: El nudo crítico entre cuidados y suelo urbano

En el contexto chileno, el debate propulsado por diversas asambleas de base, redes territoriales por el derecho al cuidado y colectivas articuladas —como la Asociación Yo Cuido, el Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH) y la Red de Mujeres por la Ciudad— tensiona el vacío histórico que afecta a la vejez de las mujeres. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2024) ha insistido sostenidamente en que la autonomía económica de las mujeres exige transitar de forma urgente hacia una "sociedad del cuidado" que desprivatice, colectivice y dote de infraestructura habitacional compartida a estas labores de reproducción social, subsanando el impacto de la desigual división del trabajo no remunerado a lo largo del ciclo vital

Frente a esta necesidad, estas organizaciones comunitarias denuncian que las políticas habitacionales del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) continúan entrampadas en una matriz de subsidios individuales orientada exclusivamente a la adquisición de propiedad privada tradicional. En la práctica, mientras entidades de la sociedad civil de carácter técnico como la Fundación Cohousing Chile promueven la urgencia de diversificar las tipologías residenciales senior para la vejez, el diseño actual de la política pública de vivienda en el país no contempla líneas de financiamiento estatales, glosas presupuestarias ni mecanismos de asignación de suelo específicos para modelos autogestionados de propiedad colectiva permanente. Las iniciativas impulsadas por mujeres mayores se enfrentan a un marco normativo rígido que las obliga a asimilarse a figuras individuales o de copropiedad estándar, invisibilizando la interdependencia y diluyendo la viabilidad de espacios comunes de cuidado mutuo. La demanda de estos movimientos sociales apunta a exigir una apertura en la política urbana que reconozca que la habitabilidad compartida es una condición material indispensable para asegurar una vejez digna, autónoma y corresponsable.

La Ciudad de las Diosas

Referencias Bibliográficas

  • Asociación Civil Mujeres con Historias. Mujeres con Historias: Vivienda colaborativa, apoyo mutuo y memoria colectiva. Montevideo, Uruguay. mujeresconhistorias.uy
  • Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]. (2024). La sociedad del cuidado: Horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género en América Latina y el Caribe. Naciones Unidas.
  • El Rayo Verde Cooperativa. (2020). Sættedammen, la comunidad de cohousing más antigua del mundo: Los orígenes del hábitat colaborativo escandinavo. cooperativaelrayoverde.com
  • Mackenzie, C., & Stoljar, N. (Eds.). (2000). Relational Autonomy: Feminist Perspectives on Autonomy, Agency, and the Social Self. Oxford University Press.
  • Pérez Orozco, A. (2014). Subversión feminista de la economía: Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de Sueños.
  • Revista PLOT. (2023). Vivir más cerca en el pasado: Genealogía arquitectónica y política del bofælleskaber danés. revistaplot.com
  • Tronto, J. C. (1993). Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care. Routledge.

septiembre 15, 2026

El Doctorado en Estudios de Género del CEA (FCS) invita al Seminario de posgrado Políticas del cuidado. De la ética al trabajo de cuidado Docente: Pascale Molinier

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Desde hace unos diez años, en países tan distantes de un punto de vista geográfico y cultural, como Francia, España, Japón, Brasil, Colombia, o Argentina, numerosos trabajos prolongaron los que se iniciaron en Estados Unidos en los años 80, acerca de lo que se convino en llamar la perspectiva del cuidado. La difusión de estas investigaciones a escala mundial se explica por lo que se ha designado con el término de crisis del cuidado. Esta crisis fue provocada, por un lado, por la mayor longevidad que trae importantes discapacitaciones de las personas mayores y que requiere más cuidados, tradicionalmente gratuitos y a cargo de las mujeres. Por otro lado, la dislocación de las modalidades tradicionales de cuidado, debido a la participación creciente de las mujeres en el mercado de trabajo ̶ y a la probable toma de conciencia feminista que pone en cuestión el mayor costo personal de la abnegación hacia los seres próximos ̶ también contribuyeron a esta crisis. Así aparece la carencia o la penuria del cuidado como un problema público, que desplaza la frontera entre las esferas privada y política. El curso está dedicado a una presentación de los estudios del cuidado desde un punto de vista ético y político, centrándose en las formas de subjetivación que generan las actividades de cuidado. De hecho, lo que Carol Gilligan identificó por primera vez como una voz diferente en la moral emana de experiencias feminizadas que se enfrentan a barreras de género, clase y raza para ser escuchadas en el espacio público. Al mismo tiempo que estas voces son sofocadas por los discursos hegemónicos, su trabajo es aún más explotado porque sigue siendo incomprendido. Liberar el cuidado significa superar las divisiones entre las disciplinas académicas que lo estudian en fragmentos, reflejando la división social del trabajo de cuidado. También se trata de superar las divisiones dentro del feminismo para reconocer la importancia del trabajo de cuidado y de quienes lo hacen. Por último, se trata de afinar las metodologías vinculadas al conocimiento situado para no "aplastar" los decires y narrativos de las/lxs cuidadoras/xs.


▶ Modalidad: Híbrida (Presencial: Aula 1 Centro de Estudios Avanzados + La clase presencial se retransmite por plataforma de meet a quienes asisten en remoto).

▶ Destinataries: Estudiantes del Doctorado en Estudios de Género, estudiantes de posgrado, egresados/as de grado y público externo interesado en la temática.

▶ Carga horaria: 40 horas

▶ Fechas y horarios: 26 al 30 de octubre, de 17 a 21 hs.

▶ Aranceles: Residentes en Argentina: sin evaluación $91.500 | Residentes en el extranjero: sin evaluación USD 200 (más un 20% del valor del arancel en caso de optar por la evaluación) 

▶ Consultas e inscripciones: doctoradogenero.cea@fcs.unc.edu.ar

septiembre 14, 2026

Kate Millett ante la división sexual del trabajo: La institucionalización política de lo privado

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Imagen: Wikimedia Commons

Hoy, 14 de septiembre, se conmemora el nacimiento de Kate Millett, una pensadora fundamental para comprender la relación entre el poder y las leyes. Esta intelectual norteamericana nació en 1934 y se convirtió en una de las mentes más lúcidas del feminismo de la segunda ola. Su trabajo unió la teoría académica con la experiencia concreta de la calle. Su trayectoria académica destaca por ser la primera mujer estadounidense en graduarse con honores en Oxford, logrando posteriormente su doctorado en la Universidad de Columbia. Su legado se enfocó en cuestionar las estructuras políticas que organizan nuestra intimidad. El activismo de Millett se desplegó en las organizaciones de base en el Nueva York de los años setenta, donde fundó cooperativas artísticas de mujeres y defendió los derechos humanos a nivel internacional. Este compromiso la llevó a viajar a Irán en 1979 para marchar junto a las mujeres que resistían la pérdida de sus derechos, un desafío que provocó su expulsión inmediata del país por parte del régimen de Jomeini.

En su primer libro, "Política sexual" (1970), la autora marcó un punto de inflexión en las ciencias sociales al demostrar que la opresión de las mujeres es una construcción cultural minuciosamente diseñada. Sus páginas desmenuzan cómo la literatura y los discursos de los autores más célebres educaban a la sociedad para aceptar la dominación masculina. Luego, en su segundo libro autobiográfico, "En pleno vuelo" (1974), la escritora abordó abiertamente su bisexualidad y expuso las contradicciones internas del propio movimiento de la época. Después, en su siguiente libro, "Viaje al manicomio" (1990), la activista relató su experiencia dentro del sistema psiquiátrico tras ser diagnosticada con trastorno bipolar y cruzó de forma pionera la crítica feminista con la denuncia a los abusos de las instituciones médicas.


El pensamiento feminista de Millett se mantiene vigente para analizar el patriarcado como un sistema político institucionalizado que opera a través del Estado, el mercado laboral y los marcos regulatorios. Sus planteamientos sobre el sexo como una categoría política de dominación dejaron el camino pavimentado para los debates actuales sobre el cuidado. Sus herramientas conceptuales explican por qué las mujeres seguimos asumiendo de manera desproporcionada el trabajo doméstico no remunerado en contextos democráticos.

Millett afirmaba que lo personal es lo político y desarrolló una perspectiva que visibiliza que los fenómenos ocurridos dentro del hogar, en el sentido de que las dinámicas de la intimidad representan asuntos de poder de los que el Estado tiene la obligación de hacerse cargo, rompiendo la lógica de que las instituciones solo deben intervenir en el espacio público, dada la necesidad de transformar desde la raíz las estructuras que sostienen las desigualdades las mujeres como sujeto político. Al sostener que las relaciones y los vínculos de pareja actúan como un reflejo directo del control patriarcal, la autora fundamenta teóricamente este vínculo fundamental.

Esta necesidad de intervenir en lo privado responde a una realidad histórica analizada por la autora: el Estado moderno y sus instituciones jurídicas actúan como los principales garantes del orden patriarcal. La organización legal de la familia y el matrimonio no son contratos neutros, sino estructuras políticas que distribuyen el estatus, los bienes y el trabajo de manera desigual. Al resguardar la división sexual de las tareas y definir el ámbito doméstico como una esfera ajena al control público, los marcos regulatorios terminan por institucionalizar y validar la subordinación femenina. La propuesta de Millett demuestra que el cuestionamiento debe dirigirse a la estructura misma de la familia patriarcal, ya que es en ese espacio íntimo donde se fundan y se sostienen cotidianamente las relaciones de dominio.

La Ciudad de las Diosas

Fuentes:

  • Millett, Kate. Política sexual. Ediciones Cátedra, Madrid, 1995. (Traducción de Ana María Moix de la obra original Sexual Politics, Doubleday, 1970). Contiene los datos biográficos de Oxford y Columbia, los fundamentos teóricos del patriarcado como política, y la referencia a sus libros posteriores.
  • Millett, Kate. Going to Iran. Coward, McCann & Geoghegan, Nueva York, 1982. Crónica y registro documental de su viaje y posterior expulsión por parte del régimen islámico en marzo de 1979.
  • Millett, Kate. En pleno vuelo. Editorial Vindicación Feminista / Hacer Editorial, Barcelona, 1979. (Edición en español de la obra autobiográfica original Flying, 1974).
  • Cita textual extraída de: Millett, Kate. Política sexual. Capítulo primero: "Teoría de la política sexual", apartado I (Instancias clínicas).

septiembre 13, 2026

El legado de Emma Bonino: Cinco décadas de lucha internacional por los derechos de la mujer


Imagen generada con AI

La destacada política y activista italiana Emma Bonino ha fallecido en Roma a los 78 años de edad, dejando un vacío insustituible en la historia contemporánea de las libertades públicas. Reconocida internacionalmente como una de las mentes más audaces y firmes del continente, Bonino dedicó más de cinco décadas de su vida a defender la modernización democrática de su país. Su fallecimiento, confirmado por su formación política Più Europa, marca el fin de una era para los movimientos sociales que buscan proteger las libertades del individuo frente a las imposiciones del Estado.


El despertar de su militancia ciudadana se consolidó en la década de 1970, cuando se unió al Partido Radicalpara impulsar reformas sociales sin precedentes en una Italia profundamente tradicional. Bonino se convirtió en el motor político que forzó hitos legales como la legalización del divorcio y la regulación del derecho a decidir, desafiando de manera directa las estructuras conservadoras de la época. Su valiente estrategia de desobediencia civil y su posterior arresto temporal en 1975 multiplicaron el impacto de su voz, demostrando que la ciudadanía organizada podía transformar las leyes de una nación.

Su visión de la justicia y la dignidad humana nunca conoció fronteras geográficas ni barreras burocráticas. Como eurodiputada y, posteriormente, como Comisaria Europea de Ayuda Humanitaria, Bonino llevó la asistencia de las instituciones de Bruselas a los escenarios de conflicto más dramáticos del planeta. Recorrió campos de refugiados en Ruanda, gestionó crisis humanitarias en la antigua Yugoslavia y desafió regímenes autoritarios en distintas regiones de Oriente Medio, priorizando siempre la vida y la seguridad de las poblaciones civiles afectadas por la guerra.

A lo largo de su destacada carrera institucional, donde ejerció como ministra de Asuntos Exteriores de Italia y ministra de Comercio Internacional, defendió con firmeza que los derechos individuales son el pilar central de cualquier democracia sana. Su estilo directo, alejado de la retórica vacía y enfocado en la acción legal tangible, le valió el respeto de líderes de todo el arco político e ideológico. Esta incansable labor humanitaria y diplomática en favor de los sectores más vulnerables de la sociedad global fue galardonada en 1998 con el prestigioso Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

El legado de Emma Bonino perdura hoy en cada avance civil y social que ayudó a conquistar en el continente europeo. Hasta sus últimos días continuó advirtiendo a la opinión pública sobre la necesidad de proteger las libertades democráticas, recordando que los derechos fundamentales nunca deben darse por sentados. Europa despide a una dirigente excepcional que no solo teorizó sobre la justicia internacional, sino que la convirtió en una práctica diaria de resistencia, integridad y dignidad.

La ciudad de las diosas

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in