febrero 16, 2026

Nuevos enfoques que reivindican el futuro del trabajo y su economía: la perspectiva de los cuidados

Foto: Alessandro Maradei


Iniciativas, miradas y proyectos piloto surgen en la región para ayudarnos a repensar el futuro del trabajo en tiempos de IA, poniendo el foco en los empleos de cuidado, enseñanza y alfabetización vincular.

Mucho se habla de los trabajos que va a reemplazar la inteligencia artificial (IA), pero poco, o no lo suficiente, se dice de aquellos que las máquinas aún no pueden hacer: los cuidados integrales. Aunque en las principales cumbres y congresos del mundo en los que se discute sobre el futuro el tópico predilecto es el impacto de la IA en nuestros trabajos, hay que decir que de momento, en lugares como Estados Unidos, donde ya se exige que las empresas revelen si la “innovación tecnológica” o la “automatización” fue la causa de la pérdida de empleo, una minoría de empresas atribuye a esto sus recortes, según la revista Wired. Esto no significa que no sea un punto a seguir de cerca, pero habría que desagregar también el efecto de la llamada “burbuja de la IA” y las expectativas desproporcionadas sobre esta tecnología, sumada la crisis económica que muchos países están sufriendo. Por eso, si pensamos en el futuro, es necesario hablar del cuidado en un sentido integral, más allá de la inteligencia artificial y las próximas innovaciones.

“Estamos midiendo la relevancia humana solo a través de la inteligencia lógica, que es donde la IA es imbatible. Para quienes venimos de familias de inmigrantes, esto rompe un pacto fundacional: crecimos con el mandato de que el título universitario era el capital que nadie te podía quitar, la moneda de cambio para el ascenso social y el reconocimiento en un mundo organizado por hombres”, abre Carolina Garber, politóloga y coach especialista en transformación organizacional.

Sin embargo, es en este contexto, con una creciente brecha de género y en que los varones se están quedando atrás en muchos aspectos (educación, trabajo, relaciones) en el mundo desarrollado, que “aquellas tareas que siempre fueron fundamentales, pero desvalorizadas por ser consideradas ‘instinto natural’, incluso cosas de mujeres, se vuelven inevitablemente visibles”, sigue Garber. Un informe del Financial Times de 2024 explica que las mujeres tienen más chances de tener empleo que los varones y que el porcentaje de hombres sin trabajo o buscando empleo ha mostrado una tendencia al alza, que hace que en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, España o Canadá, por primera vez desde que se tiene registro, haya más hombres fuera de la economía que mujeres.

A su vez, la Organización Internacional del Trabajo señala que en el futuro laboral las habilidades blandas –creatividad, cooperación, resolución de problemas– tendrán tanto o más valor que las técnicas que hoy parecen llenar los anuncios laborales y ocupan los titulares de los diarios. Sin embargo, para poder aprovechar esta transición, es necesario que los países, sobre todo en América Latina, integren ciencias exactas y sociales, habilidades blandas y conocimientos técnicos, y, sobre todo, incorporen perspectivas feministas en un escenario que pide cada vez más una revisión no solo de la cultura organizacional, sino de los roles tradicionales en la sociedad.

“El mandato tradicional devalúa el cuidado masculino por considerarlo ‘femenino’, aunque en nuestra región latinoamericana operan otras dos hipótesis de peso. Por un lado, las reglas del capitalismo salvaje obligan a los hombres a maximizar ingresos a mediano y largo plazo y esto fractura la realidad masculina en dos extremos: aquellos que abandonan la educación formal para volcarse a la supervivencia mediante ‘changas’ y oficios informales, y aquellos que enfocan su profesionalización exclusivamente en las STEM [ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas] porque son sectores de alta demanda y salarios más elevados. La otra hipótesis plantea que la brecha de género se va a profundizar porque, mientras las mujeres avanzan con éxito en su profesionalización y conquistan nuevos espacios para ellas como la medicina, los hombres pierden la oportunidad de integrarse en las tareas de cuidado [remunerada], profundizando un déficit de las habilidades relacionales y afectivas”, opina Darío Ibarra Casals, coordinador de la Red de Masculinidades Uruguay y director del Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género.

Nuevos enfoques que replantean estereotipos de género

Si hablar de la economía del cuidado (aquella que mide todas las tareas de crianza y de cuidados que no son remuneradas y que usualmente realizan las mujeres) es una práctica que se ha generalizado en los últimos años, trascendiendo los ámbitos de militancia y feministas y alcanzando a los gubernamentales y de políticas públicas, los sesgos y estereotipos de género continúan permeando el mercado laboral e impactando en la economía.

Por ejemplo, ¿sabías que según la Organización Mundial de la Salud la escasez mundial de personal de enfermería representa un riesgo para la salud global? La enfermería suele ser una profesión feminizada y precarizada, hoy en falta en todo el mundo, incluso en países desarrollados con muy buena calidad de vida: la Oficina Federal de Estadística de Alemania estima que podrían faltar 260.000 profesionales de enfermería para 2029 en ese país y para 2030 faltarán 30.000 profesionales de enfermería en Suiza, según cuenta el film Late Shift (2025).

En este lado del mundo la situación no es muy diferente. En Estados Unidos, para 2030, el país necesitará 400.000 enfermeras y enfermeros profesionales más, y un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud del año pasado, titulado La fuerza de trabajo en salud en las Américas: datos e indicadores regionales, revela que 14 de 39 países de la región carecen de suficientes médicos, enfermeras y parteras para atender las necesidades de salud de su población.Apoyá nuestro periodismo.

No sorprende que cada vez menos personas (de todos los géneros) elijan menos o abandonen esta clase de trabajos, sobre todo teniendo en cuenta los ataques simbólicos y materiales que estas profesiones están teniendo gracias a los distintos proyectos políticos neoliberales en la región; como el caso de Estados Unidos con el proyecto de ley “One Big Beautiful” del presidente Donald Trump, por el cual futuros estudiantes que cursan estudios de posgrado en enfermería avanzada, trabajo social, terapia ocupacional y física pronto enfrentarán obstáculos para financiar su educación. Un país en el que el personal médico ha pasado de ser considerado esencial y “héroes” nacionales a “poco profesionales” (en palabras del mismo Trump). Lo mismo podría decirse de lo que sucede con el vaciamiento y desfinanciación de los hospitales públicos en Argentina, que afectan al personal médico, y también de lo que sucede con los docentes.

Por el contrario, un enfoque relativamente nuevo llamado HEAL Economy, con relación a los trabajos asociados con salud, educación, administración y alfabetización (eso significa la sigla, que a la vez se traduce como “curar”, en inglés), propone, como en su momento lo hacía el STEM al incorporar mujeres al rubro de las ciencias duras, sumar y entrenar a varones en estos trabajos y roles que estarán cada vez más en demanda, ampliando la discusión en torno a la economía detrás de estas ocupaciones vitales. Los empleos de HEAL se encuentran entre los de más rápido crecimiento en Estados Unidos.

“Durante siglos, el prestigio se puso exclusivamente en lo público. Los títulos y el reconocimiento eran hacia afuera, mientras que lo que ocurría en el ámbito privado carecía de valor social. Históricamente las mujeres hicimos el esfuerzo de imitar esa estructura; salimos al mercado laboral como un acto de autonomía económica e igualdad política y hubo avances. Pero el ámbito supuestamente privado y las tareas de cuidado se mantuvieron igual de invisibles e igual de desiguales. Las profesiones feminizadas del cuidado no se jerarquizaron, a pesar del peso central que tienen en la reproducción de la vida y de la economía misma. Hoy la IA viene a romper con ese orden al demostrar que lo intelectual y abstracto son de las áreas más fáciles de automatizar”, apunta con tino Garber.

“Entre las propuestas más prácticas que han surgido del discurso sobre la crisis masculina se encuentra HEAL. Las profesiones de la enseñanza y la enfermería se enfrentan a una grave escasez de mano de obra; estos empleos no se acompañan de grandes salarios y suelen ser agotadores, pero también son resistentes a la automatización y relativamente a prueba de recesiones”, explica el autor y académico estadounidense Scott Galloway en una entrevista reciente a raíz de su libro Notes on Being a Man (2025). Aunque, como señala la periodista Jessica Winter, si las mujeres han dominado la profesión docente desde el siglo XIX, es solo porque quienes defendían la educación pública descubrieron que podían expandir el sistema escolar más rápidamente contratando mujeres a quienes pagaban menos que los hombres. Es decir, como siempre, cuestión de género.


Foto: Ernesto Ryan
Nuevas masculinidades: un gran trabajo por delante

Otras iniciativas en la región, desde la Escuela de Masculinidades Cuidadoras en el campo colombiano (un proyecto que busca reflexionar sobre lo que significa ser hombre en el campo, cuestionar roles de género en la ruralidad y visibilizar la brecha en el trabajo del cuidado) hasta las “manzanas de cuidado” en la ciudad de Bogotá, son instancias actuales en las que se intenta desarticular los estereotipos de género asociados a las tareas de cuidado y autocuidado (manejo de emociones, comunicación, empatía, etcétera). Las manzanas se generaron como estrategia complementaria y funcionan como dispositivos con propuestas metodológicas innovadoras, por los cuales se enseña a los hombres a asumir algunas tareas de cuidado, además de promover estrategias de sensibilización y de reflexión.

Para contextualizar, las mujeres en Bogotá realizan más de 35.000 millones de horas de trabajo de cuidados no remunerado al año, lo que representa más de una quinta parte del PIB de Colombia. El abordaje pionero que propone la ciudad es la creación de estos centros vecinales donde las mujeres pueden acceder a lavandería gratuita, asistencia legal, capacitación laboral, servicios de salud mental y más, mientras sus hijos o familiares mayores reciben atención en el lugar. La ciudad ha abierto 25 bloques de cuidado desde 2020, y el modelo se está extendiendo a nivel mundial a lugares como México y Chile, y se espera que una ciudad estadounidense se una en 2026.

De fondo siempre está la cultura, y cómo reconocemos y llamamos a estos roles es muy importante: antes de la pandemia la mayoría de las personas no se identificaban como cuidadoras per se, pero en los últimos años comenzó a haber un diálogo más claro y fluido al respecto. Por ejemplo, al tiempo que los millennials comenzaron a alcanzar los 40, y con la problemática del cuidado de sus padres –cada vez más envejecidos– a su cargo, además de sus propias familias, se comenzó a hablar del burnout del cuidador.

“En los trabajos de cuidados, cuando se habla del ‘diamante de los cuidados’, se hace mucho hincapié en el rol del Estado, en el rol de las empresas, en el rol de la comunidad, en el rol de la familia, pero se omite nombrar a los hombres como sujetos de género integrantes de cada una de esas puntas del diamante y fundamentalmente a la hora de hablar de la familia y de la comunidad”, advierte Luciano Fabbri, formador en género y masculinidades para la consultora argentina Grow Género y Trabajo. “Llama la atención que siendo un eje central en la agenda de las políticas de género o en el marco de las políticas públicas gubernamentales, esté subrepresentada una estrategia de intervención para el involucramiento de los hombres. ¿Qué implica que los hombres tengan también que recibir cuidados, cuidar y autocuidarse y cómo eso se puede plasmar en ciertas responsabilidades estatales para garantizar que ese derecho humano sea también un tema de agenda?”, apunta.

El futuro indica que si las poblaciones siguen envejeciendo (según las Naciones Unidas, para 2050 una de cada seis personas será mayor de 65 años), integrar a los varones en la red de cuidados no será solo una cuestión de equidad, sino una estrategia de supervivencia.

Es por esto que el próximo gran avance podría ser que las ciudades prioricen no solo el rol del cuidador o cuidadora, sino también el cuidado intergeneracional. “Estamos pasando de valorar lo abstracto a necesitar lo humano y lo concreto, lo que llamo una ‘alfabetización vincular’. Que no es para nada un instinto, es una disciplina técnica con habilidades de alta precisión. Además hoy estamos ante un escenario en que las disciplinas tradicionalmente de mujeres son revalorizadas, la población en general está envejeciendo y los varones también requieren cuidados”, cierra Garber; “si el varón no se integra al cuidado, no solo se queda sin mercado laboral, sino que se queda fuera de la nueva red de contención social. Si no profesionalizamos lo afectivo, no vamos a tener manos para sostener el mundo que viene”.


Fuente: La Diaria.es

febrero 15, 2026

Teresa de Lauretis, la teórica que politizó el deseo y el género

La pensadora feminista Teresa de Lauretis falleció a los 87 años en San Francisco. Su obra transformó los estudios de género, el análisis del cine y el pensamiento queer, dejando un legado crítico que sigue desafiando las normas sobre sexo, deseo e identidad.


Teresa de Lauretis (1938-2026), una de las intelectuales más influyentes del pensamiento feminista de los siglos XX y XXI, falleció a los 87 años en su residencia de San Francisco, Estados Unidos, de acuerdo con el Diario Público.

Su trayectoria, que unió la academia de Europa y Estados Unidos, dejó una huella imborrable en las humanidades al articular un pensamiento feminista interseccional que integró la semiótica y el psicoanálisis en el estudio del deseo y el cine.

Te contamos quién fue ella y porque su legado es importante.

¿Quién fue Teresa de Lauretis y por qué es importante?

Nacida el 27 de noviembre de 1938 en Bolonia, Italia, De Lauretis se doctoró en Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad Bocconi de Milán. Tras mudarse a Estados Unidos, se especializó en estudios cinematográficos, convirtiéndose en una pionera de esta disciplina como campo académico.

Durante décadas, fue una figura central en el prestigioso Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, Santa Cruz, donde recibió la distinción de Distinguished Professor Emerita.

De Lauretis es mundialmente reconocida por haber sido la primera en acuñar el término "teoría queer" en 1990, durante una conferencia en la Universidad de California. De acuerdo con un texto escrito para la revista Difference, su intención era marcar una ruptura con los estudios tradicionales de gays y lesbianas que se habían integrado "demasiado cómodamente" en la universidad.

Sin embargo, el portal Género, Estética y Cultura Audiovisual (GECA) de la Universidad Complutense de Madrid menciona que años después abandonó el término al considerar que la palabra "queer" había sido absorbida por el mercado y vaciada de su potencial político.

¿Qué conceptos clave definen su legado intelectual?

En El feminismo queer es para todo el mundo, la socióloga y activista feminista Gracia Trujillo destaca que el trabajo de De Lauretis fue fundamental para cuestionar la idea de que las categorías de sexo y género son "naturales".

En su lugar, De Lauretis propuso el concepto de "tecnologías del género", entendiendo el género como una construcción social producida por discursos culturales. Además, subrayó la importancia de analizar conjuntamente el sexo, la clase, la raza y la identidad sexual, criticando cualquier intento de homogeneizar a las "multitudes sexuales".

¿Cuáles son sus obras más destacadas?

A lo largo de su carrera, publicó más de cien ensayos y libros traducidos a más de 14 idiomas. Entre sus títulos más influyentes se encuentran:

Alicia ya no: feminismo, semiótica y cine (1984).

Technologies of Gender (1987).

The Practice of Love: Lesbian Sexuality and Perverse Desire (1994).

Figuras de resistencia (2025), una recopilación de ensayos que demuestra la vigencia de su pensamiento crítico.


En España, gran parte de su obra fue difundida gracias a la labor de traducción del activista Javier Sáez del Álamo. El trabajo de De Lauretis sigue siendo, un recordatorio de cómo el rigor intelectual puede ser una forma de activismo combativo

Link de la nota: https://lacaderadeeva.com/actualidad/quien-fue-teresa-de-lauretis-y-por-que-es-clave-para-la-teoria-queer/16300

Fuente: La Cadera de EVA

febrero 14, 2026

Claves feministas para la negociación en el amor

Claves Feministas para La Negociación en El Amor - Marcela Lagarde | PDF

Prólogo del libro de Marcela Lagarde

El amor ha tenido diversos contenidos a través de la historia. En diversas culturas y épocas ha significado experiencias personales, colectivas y sociales, de contenido afectivo, intelectual y erótico, consciente o inconsciente a la vez, corporal e imaginario. Y aunque se piense lo contrario, el amor es específico para cada género, cada clase social, cada edad, cada pueblo y cada cultura. El sentido del amor, como referencia simbólica, es compartido entre quienes descifran los mismos códigos y lenguajes y es a la vez diferente y único para cada quien. 

Las mitologías y las ideologías del amor no reflejan lo que las personas viven. Sin embargo, es común la creencia en que los mitos son posibles y, en ciertas circunstancias confundimos la fantasía con la realidad. Así, la primera y constante contradicción amorosa se establece entre la experiencia vivida y el mito.

Mujeres y hombres aman, y lo hacen de maneras diferentes, con la creencia en la universalidad del amor y en que el amor es para unas y otros la vía privilegiada a la felicidad. Sin embargo, el amor encierra recovecos de dominio que generan desigualdad, lazos de dependencia y propiedad, así como privilegios e inequidad que generan frustración, sufrimiento e incluso daño. La falta de reciprocidad choca con la fantasía del amor compartido y paritario y la sujeción mata los anhelos de libertad de cada quien. Más todavía, los contenidos de la libertad y el amor, diferentes por género, lo son también por el sentido de la vida y la posición en el mundo de cada cual. 

Cada mujer recibe el mandato del amor como si éste emanara naturalmente de su ser y cada quien debe convertirse en amorosa persona y alcanzar la felicidad por medio del amor. Para las mujeres el amor es una cualidad de identidad y un medio de valoración personal, de autoestima. Con estas bases sociales y culturales del amor analizaremos en el curso: ¿Qué significa para las mujeres el amor? ¿Qué lugar ocupa en nuestras vidas, en la cotidianidad, en el uso del tiempo y de las energías vitales? ¿Qué tipo de relaciones enmarcan las experiencias amorosas de las mujeres y cuáles son los conflictos y las realizaciones que las definen? 

La experiencia amorosa está circunscrita a la pareja como el espacio simbólico privilegiado y único de su realización. La pareja es en nuestro mundo una de las relaciones más dispares y complejas, ya que sintetiza relaciones de dominio y opresión más allá de la voluntad y la conciencia, conjunta lo público y lo privado, en ella se unen lo social y lo personal en ámbitos que abarcan la intimidad afectiva y sexual, el contacto cuerpo a cuerpo, la convivencia, la corresponsabilidad vital, la economía, el erotismo, el amor y el poder.

En su diversidad, la pareja es reinventada y a la vez recreada con deleite de copistas por las personas más diversas. La pareja es una de las asociaciones más cargadas de deseos mágicos basados en mitos y dogmas así como en anhelos y experiencias pasadas. Sus dramas concentran los poderes de dominio, tanto como las dificultades de reconocimiento de la individualidad de cada quien, y la ignorancia de modos amorosos que hagan vivible el encuentro entre seres que depositan parte de sí en el fantasma de la otra persona, del que hacen depender la satisfacción de sus carencias en las transacciones. Los desafíos que presenta la pareja para las mujeres son enormes y su superación precisa develar y conocer los caminos de cada una, las dificultades y los aprendizajes en el enfrentamiento, hitos, conflictos y crisis. 

Finalmente, veremos la alternativa que ha ido configurándose en la experiencia de algunas mujeres y en la cultura feminista. Se trata de una alternativa política para transformar las relaciones y el contenido del amor sobre las bases del pacto y la negociación equitativa, que permitan la convivencia del encuentro, el amor y la libertad. 

Reflexionar sobre la negociación en el amor nos permite develar el lado oculto del amor y algunos misterios amorosos, así como los descubrimientos, las osadías y las invenciones de las mujeres en la búsqueda de experiencias amorosas ricas, renovadoras y libertarias, que son parte invaluable de nuestra tradición feminista.

  • Para descargar el libro: https://diariofemenino.com.ar/df/wp-content/uploads/2019/02/claves-feministas.pdf

febrero 13, 2026

En Irán, el movimiento ‘Mujer, Vida, Libertad’ no ha desaparecido pero está siendo silenciad




Una mujer busca a un familiar en la morgue de Kahrizak, al sur de Teherán, el 11 de enero de 2026. Se calcula que las víctimas de la represión se cuentan por miles. (author provided), Author provided (no reuse)

Las protestas populares, que comenzaron por el colapso económico, se convirtieron rápidamente en un levantamiento político abierto, ya que los cánticos pasaron de ser reivindicaciones por la supervivencia a un rechazo absoluto del régimen. Un régimen que, para ocultar las consecuencias, decidió cortar las comunicaciones digitales y telefónicas internas y externas.

Ahora lo que está en juego no es un simple retorno a una secuencia cíclica de protestas. Se trata de la continuación de la ruptura feminista iniciada en 2022 con el movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, que hoy se enfrenta a dos fuerzas decididas a neutralizarla: la República Islámica y sus alternativas patriarcales y militaristas.

Las mujeres, objetos políticos a disciplinar

Décadas de represión han enseñado a las mujeres que sus cuerpos son el primer terreno del poder del Estado: velo obligatorio, vigilancia pública, patrullas de la moralidad, confesiones forzadas, violencia sexual durante la detención, amenazas de ejecución contra las jóvenes.

Bajo la República Islámica, esos cuerpos se gobiernan como objetos políticos que hay que disciplinar. Las movilizaciones anteriores lo han demostrado claramente: al atacar los símbolos mismos de la dominación, las iraníes han afirmado su agencia política. Han logrado victorias en materia de visibilidad, pero el régimen jurídico basado en la sharia (ley islámica) ha permanecido intacto. Esta tensión es la que estructura la revuelta actual.

La cuenta de Instagram de Reza Pahlavi, hijo del difunto Sha de Irán, antes y después de eliminar ‘Mujer, Vida, Libertad’ de su página el 7 de enero.

Se ha desarrollado una postura promonárquica, facilitada por el acceso a los medios de comunicación y las plataformas políticas occidentales, que aboga por que Reza Pahlavi, hijo del difunto sha de Irán, sustituya al régimen. En sus intervenciones públicas, Pahlavi habla de las represiones como “crímenes contra la humanidad” y se posiciona como un futuro líder. Sin embargo, a principios de enero, eliminó el lema “Mujer, Vida, Libertad” de sus plataformas oficiales, una decisión criticada públicamente por activistas y por las familias de los fallecidos durante el levantamiento de 2022.

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¿Qué augura esta alternativa? Nada que tranquilice a las iraníes. Pahlavi parece estar enviando un mensaje claro: puede haber una nueva revolución, pero sin las mujeres. De llegar, se invocaría la unidad para posponer la igualdad, tal y como ocurrió en los prolegómenos de la Revolución iraní de 1979.
Ni República Islámica ni bombas extranjeras

Este movimiento feminista también es plural. No representa una sola voz iraní, sino una constelación de grupos oprimidos que se reconocen mutuamente. Mujeres kurdas, baluchis, árabes, azeríes y persas han dado forma a esta revuelta.

Varias de sus voces más radicales se encuentran hoy en prisión. Entre ellas, la kurda Verisheh Moradi, que recientemente ha enviado dos cartas desde su celda. En ellas rechaza la falsa elección impuesta a los iraníes. “No queremos la República Islámica”, escribe, “pero tampoco queremos bombas extranjeras”.

No se trata de neutralidad. Es una postura feminista y anticolonial, basada en la conciencia de que la dictadura y la intervención militar destruyen en primer lugar a las mujeres.

Miles de mujeres en Irán han reproducido la imagen de una mujer prendiendo fuego a una foto del ayatolá Jamenei con un cigarrillo. (autora), Author provided (no reuse)

Este rechazo es esencial. Cuando los soldados israelíes escribieron “Mujer, Vida, Libertad” en los misiles durante la guerra de junio de 2025, la insurrección feminista fue vaciada de su significado para convertirse en un eslogan colonial de dominación. El lema nació del asesinato de la joven kurda Jina Mahsa Amini a manos de la policía moral. Nació de los cuerpos de las mujeres en rebelión, no de los ejércitos.
Una máquina de dominación basada en la humillación de las mujeres

Fuera de Irán, la realidad se malinterpreta constantemente. La revuelta se reduce con frecuencia a un enfrentamiento con el islam y se enmarca como un conflicto civilizatorio entre la religión y la modernidad.

Tales interpretaciones convierten una lucha política en una lucha cultural. Han alimentado la vacilación y la solidaridad selectiva en partes de la izquierda occidental y las comunidades musulmanas, borrando décadas de resistencia dirigida no contra la fe, sino contra un régimen que ha utilizado la religión como instrumento de castigo, vigilancia y muerte.

Pero lo que está en juego no es la fe, sino el poder.

La revuelta actual se basa en esta experiencia acumulada. Al persistir en organizarse, testificar y resistir a pesar de las ejecuciones, la tortura y el bloqueo informativo, las mujeres no formulan simples reivindicaciones. Afirman un nuevo orden político en el que la vida, y no la obediencia, se convierte en el valor central.

“Mujer, Vida, Libertad” no se ha contentado con oponerse al régimen. Ha cambiado profundamente el discurso de autoridad que ha estructurado la política iraní durante un siglo.

Esto es precisamente lo que la República Islámica y sus supuestos sucesores intentan hoy anular.
El apagón empobrece a las mujeres

El régimen considera a su propia población como un enemigo. Los manifestantes son calificados de terroristas, agentes del Mossad o elementos similares al Daesh.

En un sistema jurídico en el que la moharebeh محاربه, “la guerra contra Dios”, se castiga con la pena de muerte, este lenguaje permite las ejecuciones incluso antes de los juicios. El bloqueo digital total viene a reforzar esta violencia. Al eliminar la visibilidad, el régimen ha ocultado los asesinatos y transformado su significado político. La violencia se vuelve gobernable cuando no se puede ver, contar o llorar colectivamente.

El bloqueo también destruye los medios de vida. Miles de mujeres iraníes, excluidas del empleo formal por leyes discriminatorias y prácticas de contratación basadas en el género, dependen de microeconomías en línea para ofrecer servicios de belleza a domicilio, clases particulares, traducciones, artesanía y comercio a pequeña escala.

Al cortar la infraestructura digital, el Estado desmantela la frágil autonomía que las mujeres han logrado forjarse bajo la exclusión estructural, empujándolas de nuevo a la dependencia, la invisibilidad y el cuidado no remunerado.
La violencia contra ellas

A esto se suma la represión. Los profesionales médicos y las investigaciones sobre derechos humanos han documentado disparos dirigidos a la cara, los ojos y los genitales de las mujeres, así como violencia sexualizada durante la detención y el encarcelamiento.

La violación y la tortura sexual no solo sirven para extorsionar confesiones, sino que destruyen los lazos sociales, los matrimonios y los proyectos de futuro. Las mujeres que salen de prisión sufren traumas duraderos. Sus cuerpos siguen llevando las secuelas de la guerra mucho después de que cesen los disparos.

La guerra exige que algunas vidas sean tratadas como desechables, y las mujeres casi siempre se encuentran entre las primeras en ser sacrificadas. Las iraníes lo saben. Su rechazo tanto a la dictadura como a los salvadores extranjeros no es ingenuidad. Es inteligencia política.
¿Quién escribirá el después de la revolución?

Las iraníes ya han logrado algo extraordinario. Han resquebrajado los cimientos de un orden político construido sobre su subordinación.
mujer camina por el centro de Teherán, el 15 de enero de 2026. ¿Qué futuro les espera a las iraníes? (AP Photo/Vahid Salemi)

Lo que está en juego hoy en Irán no es solo la cuestión del poder. Es la definición misma de la revolución. ¿Volverá a ser una vez más la historia de hombres que se apoderan del futuro a costa de las mujeres, o esta vez las mujeres que se han organizado, han resistido y han derramado su sangre podrán finalmente forjar el futuro?

Si la historia se repite, las mujeres corren el riesgo de quedar relegadas una vez más después de haber liderado la lucha. Sin embargo, el futuro de Irán no puede construirse sin aquellas que han convertido sus propias vidas en un acto de resistencia. El día después de la caída de este régimen también les pertenece. Y mientras se siga cuestionando esta evidencia, “Mujer, Vida, Libertad” seguirá siendo una línea divisoria, y no un eslogan del pasado.




Este artículo fue publicado originalmente en francés


PhD Candidate, Feminist and Gender Studies, L’Université d’Ottawa/University of Ottawa
Cláusula de Divulgación
Fuente: The Conversation

Sí a la Diversidad Familiar!
The Blood of Fish, Published in