mayo 03, 2008

Perú: Actitudes discriminatorias contra las mujeres desatan rechazo y debate

La posición de las mujeres en la sociedad peruana estuvo en el centro del debate en los últimos días. Dos hechos estuvieron vinculados a esta problemática: de un lado, un decreto presidencial que les permite ser socias titulares de clubes privados y, de otro, los insultos proferidos por un futbolista a la réferi durante un encuentro profesional de la disciplina, lo que abrió una polémica sobre si ellas deben o no ser jueces de un deporte considerado tradicionalmente "para machos".

En el primer caso, el presidente Alan García terminó con años de discriminación que sólo aceptaba que las mujeres fueran socias de segunda categoría, es decir, figuraban como hijas, esposas o madres de los titulares.

Mediante decreto supremo, se dispone que "los estatutos de todas las formas de organización jurídica sin fines de lucro deberán adecuarse a las normas de la Constitución Política del Perú y de la ley relativas a la igualdad jurídica del varón y de la mujer".

La norma va más allá, pues da un plazo de 90 días a los clubes para que posibiliten el libre acceso de las mujeres como socias. En caso de incumplimiento, el Ministerio Público podrá solicitar su disolución por la vía judicial. El Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social ha quedado encargado de supervisar el cumplimiento de esta normativa.

Aunque, en general, ha sido muy bien recibido por la población, porque termina con una discriminación propia de siglos pasados, no faltan quienes han advertido su improcedencia jurídica, en el sentido de que en el Perú existe la libre asociación sin autorización previa, por lo cual una entidad privada no puede disolverse por decreto gubernamental.

Uno de ellos es el reconocido constitucionalista Raúl Ferrero, quien celebra que se termine con una discriminación absurda y anticonstitucional; sin embargo, señaló a la prensa local que "existe una contraposición de derechos que tendrá que resolverse finalmente en el Poder Judicial o, en última instancia, en el Tribunal Constitucional".

En su opinión, una de las falencias del dispositivo es que no indica cómo se conciliarán los criterios de la juntas calificadoras de cada club -las que tienen en última instancia la potestad de admisión de nuevos socios-, con lo dispuesto por el decreto.

Una salida, en su opinión, sería la modificación de los estatutos de cada club. Otra, para quienes se opongan, sería presentar un recurso de amparo que deje sin efecto temporalmente el decreto dentro de la institución que recurra a este dispositivo jurídico. Las fichas están pues, sobre el tablero de juego.

"Realmente no creo que a estas alturas haya socios que se opongan a la incorporación de mujeres como socias de pleno derecho, pero también es verdad que esa es una decisión que compete a cada club y no puede legislarse por decreto", dijo a su vez Raymundo Medina, abogado especializado en asesoría empresarial.

"El hecho de que clubes, de reconocido prestigio, no hayan modificado de motu proprio sus estatutos desde antes es un indicio de que el tema no está exento de debate al interior de estas entidades", añadió.

Los insultos a la jueza
Pero si el debate sobre la situación de la mujer ya estaba de por sí candente, el jugador uruguayo Mario Leguizamón se encargó de atizarlo aún más cuando, al ser expulsado por la árbitro Silvia Reyes, durante un encuentro de fútbol, no encontró mejor manera de expresar su descontento que declarar que la jueza "está 'mal cogida. No le dieron un buen polvo en la mañana. No sé por qué me expulsó y cómo pueden poner a una jueza a arbitrar".

Lo dijo ante las cámaras de televisión y, de inmediato, causó el rechazo generalizado de hombres y mujeres. No contento con ello, afirmó que sólo un país con un fútbol mediocre podía tener como árbitro a una mujer.

A las pocas horas, los directivos de su club, Deportivo San Martín, expresaron disculpas públicas, anunciaron que lo dejarían sin sueldo un mes y posteriormente, conforme crecía el rechazo a su actitud calificada de "machista", "discriminadora" y "ofensiva a las mujeres", procedieron a expulsarlo definitivamente de sus filas.

El Presidente García se sumó a las críticas y ligó ambos hechos al declarar que "en la base de su ofensa (de Leguizamón) está el que a un hombre se le permitida golpear a una mujer en su casa o que (ésta) no pueda ser miembro de un club".

"El término utilizado me parece repugnante. La vida de las personas no depende de la estabilidad sexual", añadió sin ocultar su mortificación.

De la misma opinión fue Gaby Cevasco, del Consejo Directivo del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, quien dijo que el futbolista no sólo está considerando a la mujer como un objeto, sino que pone en duda su capacidad para desarrollar cualquier actividad por el hecho de que no fue satisfecha sexualmente.

El debate pasó a otro plano cuando un compañero de equipo de Leguizamón, el arquero Leao Butrón, admitió tácitamente que muchos futbolistas se encuentran incómodos cuando son arbitrados por una mujer.

"No creo que por ser mujer no pueda arbitrar, como muchos piensan. Yo creo que los jugadores salieron predispuestos a fregar (arruinar) la actuación de la jueza y así no puede ser", declaró a la prensa deportiva después del accidentado partido y visiblemente molesto.

"La jueza se equivocó, pero para ambos lados. Tenemos que saber contener nuestros reclamos", agregó.

Ciertamente, los arbitrajes que le han tocado dirigir no han sido sencillos para Silvia Reyes: siempre es víctima de pullazos e insultos. Sus autores generalmente se disculpan diciendo que las imprecaciones son propias de un deporte aguerrido como el fútbol, pero el mensaje cifrado detrás de tales declaraciones parece ser ¿para qué se mete en "cosas de hombres"?

Ella, sin embargo, se mantiene firme en su vocación y dice que seguirá arbitrando encuentros de fútbol profesional. Experiencia no le falta, pues ha arbitrado partidos en dos campeonatos sudamericanos, en Chile y Brasil.

"Me critican porque soy mujer, el problema en el fondo es un problema de machismo", ha dicho en más de una oportunidad. Y, en el caso concreto de Leguizamón, no ha aceptado sus disculpas y más bien le ha enviado un mensaje: "Sólo le pido que se dedique a jugar y recapacite porque tiene una madre y algún día tendrá una hija y que Dios decida lo que tenga que pasar".

Por Zoraida Portillo
Fuente: Semlac

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