octubre 30, 2008

Niñas teniendo niños

Pese a los esfuerzos por lograr que ninguna adolescente tenga un hijo no deseado de aquí al bicentenario, expertos dicen que la meta es empinada, especialmente para los sectores de menos recursos. Ministerios de Educación y Salud trabajan actualmente en dos iniciativas.


Según cifras del Ministerio de Salud, tener un hijo es la cuarta razón para no estudiar y la primera entre las mujeres.


A los 14 años Karla Vidal quedó embarazada. Se armó de valor y se lo contó a sus padres asumiendo los retos y la decepción. Ella sabía muy poco de los riesgos de tener una vida sexual activa. Sus padres sólo le dijeron cómo se conciben niños y en su escuela algo aprendió, pero ni ella ni su pololo se cuidaron para evitar un embarazo.


Karla fue una de las 39.884 madres menores de 20 años en 2001 y un caso más de embarazo precoz, es decir, de niñas de entre 11 y 14 años. Más que mujeres, niñas teniendo niños.

Aunque han pasado siete años, el escenario no ha cambiado. Jóvenes comienzan su vida sexual con escasa información y sin el acceso adecuado a los servicios de salud para prevenir los embarazos adolescentes.

Tanto en los ministerios de Educación como de Salud les preocupa el aumento en las cifras de madres menores de 14 años. Por ello, la meta es bajar al bicentenario a cero el número de niñas embarazadas menores de 14 años, que hoy alcanza a 1,7 por cada 1.000, y que suman más de mil menores (meta que también considera disminuir de 65,4 por 1.000 a 46 por 1.000 en adolescentes de 15 a 19 años).

A la espera

En el Ministerio de Salud pretenden crear una oferta horaria diferenciada en los consultorios, para informar a los adolescentes, proyecto que se encuentra en fase de transferencia de recursos.

Mientras, Educación trabaja desde 2005 en el Plan de Educación en Sexualidad y Afectividad, plan para el que este año se invirtieron 340 millones de pesos. En la Secretaría Técnica de esta repartición y encargada del plan están satisfechos con los resultados. Han capacitado 381 establecimientos de 105 comunas en el país, alcanzando a más de 5 mil docentes. Además, dicen retener a los padres en edad escolar, apoyándolos con becas.

Sin embargo, aún no hay cifras claras respecto al alcance del programa. "Están en pleno proceso de aplicación y se podría hacer una medición de impacto una vez que haya terminado el plan que tiene una duración 2005-2010", informan desde la Secretaría Técnica.

A pesar de que ambos ministerios aseguran tener avances, el trabajo integral aún es una debilidad. "Acordamos un programa con el Mineduc y el Sernam pero coincidió con la destitución de la ex ministra Provoste. Confío que la ministra Jiménez tiene interés en el tema, pero su agenda está copada con otras urgencias", señaló Juan Baeza, asesor del Programa de Salud para Adolescentes y Jóvenes del Minsal.

Además, en el Mineduc ha habido otros problemas para la implementación del programa. La salida de María de la Luz Silva del cargo de jefa de la Unidad de Sexualidad y Afectividad, dejó en pausa los avances hasta que se nombre a una nueva persona en el cargo, quien reconoció tras su salida que había un retraso en la aplicación de este programa.

Mientras ambas carteras, principales actores en la materia, no se coordinen para un trabajo integral, una mejora en la educación sexual de los adolescente parece imposible.

"Nuestra función está relacionada con las estrategias de difusión y sensibilización en el tema. Desde esta institución no se ejecutan programas directamente, eso lo hacen otras instituciones, como Salud y Educación", comenta Andrea Reyes, jefa de Departamento de Coordinación Intersectorial del Servicio Nacional de la Mujer. Además, asegura que es necesario incorporar al Injuv y Junaeb para que un programa sea efectivamente exitoso.

Inequidad social

"No hay programas de educación sexual y lo poco que se enseña es por una necesidad del momento. El Estado y el Ministerio de Educación deben tomar el tema en serio y no seguir con proyectos pilotos que nunca evalúa", apunta críticamente Ramiro Molina, presidente de la Federación Internacional de Ginecología Infanto-Juvenil.

Este mal trabajo según el doctor Molina se traduce en que la información que manejan los jóvenes es "muy disímil, superficial y desestructurada. Lo que los hace estar informados pero no formados". Lo que se acentuaría en estratos sociales bajos, según datos entregados por el Minsal.
En comunas de bajos ingresos como La Higuera, Palena y Taltal, existen los más altos índices de fecundidad entre madres de 15 a 19 años, mientras que en el mismo rango Vitacura y Las Conde son las de menores índices (ver infografía).

Lo mismo ocurre con el uso de anticonceptivo, ya que en su última relación sexual el 87% usó anticonceptivo en el segmento ABC1, 66% en el D y 57% en el E, lo que también demuestra un problema de inequidad.

Baeza asegura que "hay sectores sociales y comunas rurales donde los beneficios no están llegando, pues algunas tienen tres veces más embarazadas que la media del país y otras que tiene diez veces menos. Eso no puede ser".


DOS PROYECTOS PARA LOGRAR LA META

Según Juan Baeza, asesor del Programa Salud para Adolescentes y Jóvenes del Minsal, en los sectores más pobres los jóvenes sí tienen conocimiento de anticonceptivos, el problema es que no tienen acceso a ellos porque la oferta es inadecuada a sus necesidades, por ello el foco de la cartera será mejorar la accesibilidad.

Por eso, esperan trabajar en las 54 comunas con mayor fecundidad para que en los consultorios se les entregue más y mejor información en un entorno más amigable para los jóvenes y en horarios más cómodos. Además, este proyecto, que ya se encuentra en fase de transferencia de recursos, contará con un equipo de matronas y una asistente social.

Mientras, en el Mineduc aseguran que a final del año contarán con más de 5 mil docentes capacitados del Plan de Educación en Sexualidad y Afectividad, llegando con su programa a 300 mil estudiantes y 200 mil apoderados. El foco de trabajo será el fortalecer la capacidad de toma de decisiones de los estudiantes usando la Metodología de Casos de Aprendizaje que les permite reflexionar sobre sus propias decisiones y las decisiones de otros.

Fuente: La Nación