septiembre 16, 2013

Atravesando el techo de hierro: El nuevo Gobierno de Irán y las esperanzas de los movimientos de mujeres iraníes

La iraní Sussan Tahmasebi, activista por los derechos de las mujeres, comparte con AWID sus reflexiones sobre la elección del nuevo Presidente de Irán, Hasán Rouhaní, y lo que esto podría significar para las mujeres de ese país.

Hasán Rouhaní fue electo Presidente de Irán el pasado 15 de junio, reemplazando al régimen de Mahmud Ahmadineyad que se caracterizó por hostilidad hacia la comunidad internacional, indiferencia por los derechos humanos y, en particular, ataques contra los derechos y libertades de las mujeres. Rouhaní, quien tomó posesión el 3 de agosto, es visto como una figura política más moderada que ha prometido mejorar las relaciones internacionales, trabajar por la eliminación de la discriminación y promover los derechos de las mujeres.

Rouhaní ha traído a Irán un clima de optimismo—y, con esto, las presiones de responsabilidad y expectativas del público. Organizaciones de derechos humanos tales como laCampaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán y Amnistía Internacional ya han publicado recomendaciones para el Gobierno de Rouhaní respecto a corregir la amplitud y profundidad de las violaciones a los derechos humanos que aún ocupan un lugar central.

¿Un entorno político más propicio para las mujeres?

El estado de ánimo es cautelosamente optimista en lo concerniente a los derechos de las mujeres. En entrevista con AWID la semana pasada, Sussan Tahmasebi,[1] una activista iraní que ha trabajo por más de una década para promover los derechos de las mujeres y fortalecer la sociedad civil en Irán, dijo que las mujeres quisieran ver dos cosas: en primer lugar, una reversión de las políticas promulgadas bajo el régimen de Ahmadineyad que hicieron retroceder a las mujeres y, en segundo, pasos aceleradores para los derechos de las mujeres tales como una reforma del sistema legal que otorgue a las mujeres igualdad de derechos, empleo y oportunidades sociales.

“Las mujeres acudieron a las urnas por la misma razón que lo hicieron otras personas iraníes. Querían votar por un candidato que prometió adoptar políticas moderadas en el país e internacionalmente, acabar con el aislamiento de Irán a nivel internacional, trabajar para poner fin a las sanciones y mejorar la economía. Una de las principales cosas que [las mujeres] quieren ver es el fin de las sanciones económicas—porque éstas han afectado muy negativamente a población iraní, y particularmente a las mujeres”.[2]

“Cuando tuvimos una revolución hace más de 30 años se adoptó una interpretación conservadora de la ley Sharia que limitó considerablemente los derechos de las mujeres. Sin embargo, en estos últimos 30 años las mujeres logramos mucho a nivel social, aunque no legalmente. Hay una mayor cantidad de mujeres en la universidad, así como más profesionales que son abogadas, médicas y parlamentarias. Durante el régimen de Ahmadineyad hubo un ataque directo a los logros sociales de las mujeres, en consonancia con la ideología de que ellas deben ser madres y esposas antes que nada, pero este ataque ni siquiera las respetó como madres y esposas porque vimos que él planteó la Ley de Apoyo a la Familia que suavizó las restricciones a la poligamia. También vimos otras medidas políticas como las cuotas que limitaron la presencia de mujeres en la universidad, un refuerzo del programa de seguridad social que seleccionó a mujeres en las calles por su vestuario, la promoción del matrimonio precoz, la terminación de los programas de planificación familiar y un ataque masivo contra defensoras de los derechos humanos que abogan por la igualdad. Hubo un grave retroceso en los derechos de las mujeres”.

Rouhaní ha hecho ciertas promesas públicamente en relación con los derechos de las mujeres. Tahmasebi menciona, por ejemplo: poner fin en las universidades a la segregación que Ahmadineyad implementó; promover oportunidades de trabajo para las mujeres; y ocuparse de leyes que discriminan a las mujeres en el sector laboral. Rouhaní también ha hablado de disminuir las restricciones al vestuario de las mujeres, aunque Tahmasebi no cree que ello signifique eliminar el uso obligatorio del velo: “Es probable que esto se traduzca en replegar un poco la presencia de la policía religiosa en las calles... Quizás en realidad él no pueda hacer mucho respecto a permitir la libertad de vestuario de las mujeres. Este asunto tiene una fuerte carga ideológica. Pero pienso que él podría eliminar algunas restricciones y poner fin al arresto de mujeres por la ropa que usan en la calle”.

Consolidación y fortalecimiento de los movimientos de mujeres iraníes

Según Tahmasebi, el movimiento de mujeres iraníes en el contexto de este nuevo clima político está ahora reuniéndose abiertamente y dando a conocer sus demandas. Ello contrasta con un movimiento que en los últimos cuatro años del régimen de Ahmadineyad había más o menos cesado su actividad pública. “Si [el movimiento] estaba activo, no se expresaba tanto. El espacio social para el activismo era mucho más limitado y había una gran incertidumbre sobre lo que ocurriría. Una parte de ello se debió a la represión, como también a la mala situación económica y a una sensación general de desesperanza. Pienso que [ahora] las activistas del movimiento de mujeres esperan ver que se eliminen muchas de las restricciones, lo cual sería congruente con la promesa de Rouhaní de permitir que la sociedad civil funcione libremente”.

Tahmasebi describió un conjunto de grupos independientes de mujeres—no afiliadas al Estado—que desde la elección están reuniéndose regularmente y cobrando fuerza. Son “activistas del movimiento que han sufrido muchas reacciones adversas en los últimos años, pero se han estado reuniendo constantemente para tratar de ver qué pueden hacer, lo que quieren hacer y cómo deberían proceder en este nuevo clima”.

Negociar el terreno a veces difícil de cómo trabajar juntas es lo que Tahmasebi denomina “un componente principal de estos debates”. Ello se debe en parte al dominio de Ahmadineyad sobre la sociedad civil que restringió el activismo, pero también a la heterogeneidad del movimiento: “En los últimos cuatro años, los grupos se habían contraído; ahora es tiempo de que discutan cómo pueden diseñar acciones colectivas más grandes basadas en el consenso y de manera tal que todas se sientan cómodas. También están tratando de resolver algunas de sus diferencias, lo cual en mi opinión es absolutamente esencial, sobre todo después de ocho años bajo un lente de seguridad donde el conflicto se vuelve más extremo... Muchas de mis colegas en la campaña [Un Millón de Firmas] son parte de este grupo... muchas son activistas más jóvenes que ahora están en condiciones de liderar acciones colectivas”.

La Campaña Un Millón de Firmas fue puesta en marcha en Irán para generar conciencia sobre leyes discriminatorias en función del género y modificarlas. Aunque no se logró la meta de un millón de firmas, Tahmasebi asevera que la Campaña tuvo un impacto directo sobre la sociedad civil iraní en otras formas positivas. Por ejemplo, “atrayendo al movimiento a personas que no conocían el activismo, desarrollando la capacidad de activistas más jóvenes [y] teniendo un impacto para cambiar algunas de las leyes... Obviamente, durante el régimen de Ahmadineyad tuvimos un clima de políticas muy negativo en cuanto a pugnar por algunos de estos derechos. Lo interesante es que la demanda de igualdad y reforma legal suele ahora ser expresada por toda la gente. En una reciente entrevista, Zahra Eshragh, nieta del Ayatola Jomeini, dijo que la reforma legal es la máxima prioridad. Uno de los logros de la Campaña ha sido la creación del discurso sobre la igualdad de derechos, que ahora es común”.

Al preguntarle si las activistas del movimiento de mujeres confían en las promesas de Rouhaní, Tahmasebi dice: “Tendremos que esperar a ver si él está comprometido con los derechos de las mujeres en la acción”. Rouhaní puede “plantear propuestas al Parlamento para modificar leyes, por ejemplo, pero el Parlamento debe aprobarlas y luego el Concejo de Guardianes tiene que aprobar cualquier cambio legal antes de que finalmente pueda ser adoptado. Así que Rouhaní no es quien toma las decisiones finales, pero puede dar pasos positivos”.

En lo personal, Tahmasebi aplaude que Rouhaní haya nombrado Vicepresidenta a Elham Aminzadeh, como también a la primera Vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores y la primera Embajadora ante las Naciones Unidas. Enfatiza, sin embargo, enfatiza que aún hay resistencia a que las mujeres ocupen posiciones de poder: “Uno de los argumentos contra las mujeres... ha sido ‘¿Están cualificadas?’. En el caso del Ministerio de Relaciones Exteriores, por ejemplo, creo que ellas están tan cualificadas como los hombres o más que ellos pues pasan por el mismo proceso riguroso de capacitación. Están en los rangos pero no en altos cargos. Definitivamente hay una resistencia a que las mujeres suban de nivel”.

Los dos nombramientos de mujeres en el Ministerio de Relaciones Exteriores han detonado controversia debido a su velo. “Ellas usan el velo negro completo... No sé si es una regulación del Ministerio de Relaciones Exteriores, pero ciertamente es una costumbre. Los conservadores están diciendo que ellas deben usar el velo si van a representar a Irán públicamente y en el ámbito internacional. Por otro lado tenemos comentarios muy peyorativos en medios sociales como Facebook, donde se dice que estas mujeres no representan a la mujer iraní ni cómo luce. [Éstas son] dos posiciones extremas y sexistas respecto a las mujeres en roles de liderazgo, poniéndolas en la mira más allá de los argumentos usuales sobre sus cualificaciones. En lo personal pienso que ésta es una gran oportunidad, con la salvedad de que espero que ellas sean progresistas y positivas en lo relativo a los derechos de las mujeres y reconozcan que estas posiciones son cruciales para ayudar a las mujeres a avanzar y romper esos techos de hierro”.

Rouhaní ha prometido crear un Ministerio para las Mujeres, pero también ésta es una situación de ‘esperar y ver’. Tahmasebi dice que algunas activistas por los derechos de las mujeres están renuentes a un Ministerio para las Mujeres pues sienten que eso podría aislar los asuntos de las mujeres, pero agrega: “Yo lo acojo junto con políticas para la incorporación transversal de la perspectiva de género que requieren, por ejemplo, una posición de viceministra/o dentro de cada ministerio que se ocupe de los asuntos de género”.

La elección de Rouhaní es alentadora, pero requiere que defensoras de los derechos de las mujeres aprovechen las oportunidades

“Pienso que hay una oportunidad para diálogo y discurso... comunicación y colaboración entre la sociedad civil y el Gobierno. Pero no cuento con que solamente él, su gobierno o cualquier otro gobierno impulse y promueva los derechos de las mujeres. Lo que suceda con la Presidencia de Rouhaní depende en gran medida, si no por completo, de cómo las mujeres utilicemos esta oportunidad y también de las maneras en que lleguemos al público para generar impulso... No espero milagros de Rouhaní pero si va a eliminar las restricciones a la sociedad civil, tal como lo prometió, tendremos la oportunidad de abogar por los derechos de las mujeres”.

“Realmente es la sociedad civil la que pugnará por cambios, y el hecho de que funcionarios/as gubernamentales estén prestando atención al cambio legal y a la inclusión de las mujeres es un logro del movimiento de mujeres. Ya sea que las mujeres conservadoras impulsen a ministras en altos niveles o que el movimiento de mujeres independientes pugne por cambios legales, éste es un logro del movimiento de mujeres. Toda la gente habla de si ellas se han comprometido a hacerlo o no, pero eso muestra que toda la gente, incluido el Gobierno, reconoce que la igualdad e inclusión de las mujeres son una prioridad y una demanda que requieren respuesta. Como movimiento de mujeres, es nuestra responsabilidad asegurar que esa respuesta se traduzca en logros y garantías para las mujeres”.

Notas:
SussanTahmasebi es una activista iraní y cofundadora de la Campaña Un Millón de Firmas, esfuerzo de bases que promueve una amplia conciencia sobre los derechos de las mujeres y recoge firmas de iraníes que apoyan el fin de leyes discriminatorias en función del género. También es cofundadora de la Red de Acción Internacional de la Sociedad Civil (ICAN), una ONG internacional dedicada a apoyar el activismo de mujeres de la sociedad civil en torno a los derechos, la paz y la seguridad en países afectados por conflictos o en transición hacia la democracia. Actualmente ubicada en los Estados Unidos de América, Tahmasebi es la Directora del programa de la ICAN para la región de Oriente Medio y Norte de África/Asia, cuyos objetivos son informar a la comunidad de las políticas internacionales sobre la condición de las mujeres en la región; asegurar que las voces de las mujeres sean escuchadas en el ámbito de las políticas internacionales; fortalecer el trabajo en redes y la solidaridad a nivel regional; compartir experiencias y pericia entre activistas de la región; y apoyar el desarrollo de la sociedad civil.
Ver el informe de la Red de Acción Internacional de la Sociedad Civil (ICAN), Lo que las mujeres dicen: Matándolas suavemente: El marcado impacto de las sanciones sobre las vidas de iraníes comunes (disponible en inglés), que documenta opiniones de activistas por los derechos de las mujeres sobre las sanciones económicas.

Por Rochelle Jones
Photo: AFP vía BBC News
Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 13 de septiembre de 2013. Título original: Breaking Through the Iron Ceiling: Iran’s New Government and the Hopes of the Iranian Women’s Movements. Traducción: Laura E. Asturias