enero 12, 2014

“Cuando no obedeces a intereses claros, eres incómoda para unos y otros” -

Teresa Forcades expone su visión sobre la Ley Gallardón, la teología feminista y queer, y habla de su participación en el Proceso Constituyente de Catalunya.


Foto: Joana García Grenzner

Teresa Forcades es doctora en medicina y teología y monja benedictina en el monasterio de Sant Benet de Montserrat. Diana habitual de campañas de lobbies económicos y políticos por su denuncia valiente del peso de los intereses de las multinacionales farmacéuticas en la gestión de la pandemia de la gripe A en 2008, y más recientemente, en la vacunación innecesaria del Virus del Papiloma Humano a las chicas adolescentes , así como por criticar las posiciones de la cúpula eclesiástica en temas como el aborto o la relación con el franquismo, impulsa el Proceso Constituyente en Catalunya mientras imparte clases de teología queer en Berlín.

¿Qué piensas del anteproyecto de Ley de protección del concebido y los derechos de la mujer embarazada que se presentó al Consejo de Ministros el pasado 20 de diciembre?

Mi postura es la del Proceso Constituyente: crítica y rechazo frontal , porque intenta regular socialmente en función de unos valores impuestos. Dicho esto, ahora viene mi motivación personal de la que me responsabilizo a nivel individual: creo que es una violación clara del derecho a la autodeterminación de una mujer que una ley le obligue a ser madre. Valoro demasiado lo que significa serlo. Me parece que una mujer que ha quedado embarazada sin desearlo, incluso a través de la violencia, puede vivir el embarazo como positivo, pero estoy a favor de permitir el aborto mientras el feto no es viable sin considerar otros elementos.

Es una violación clara del derecho a la autodeterminación de una mujer que una ley le obligue a ser madre

Hay un verdadero conflicto ético, un bioconflicto, entre el derecho a la autodeterminación de la madre y el derecho a la vida de ese ser que se está gestando. En una situación en que la madre no puede optar, sus derechos de autodeterminación merecen el máximo respeto. Puede haber una madre para quien tenga sentido traer al mundo y acompañar a una criatura con una malformación muy grave que se sabe que sufrirá y al poco tiempo de nacer morirá. Obligarla a abortar sería el otro extremo y estoy en contra, creo que esta criatura es imagen de Dios y me gustaría que tuviéramos un mundo que la sepa acoger. Pero es lo que yo creo, y no puedo decirle a otra mujer: ‘A usted, por ley , quiero que el Estado le obligue a hacer esto que yo creo que es bueno’.

Las Católicas por el Derecho a Decidir explican que el derecho canónico exculpa a las mujeres por abortar cuando son menores de 16 años, en caso de violación, necesidad, para remediar un daño, por legítima defensa… ¿Por qué crees que esta ley es incluso más restrictiva que el derecho a partir del Papa Juan XXIII?

Hay grupos que, amparándose en la fe católica, impulsan leyes restrictivas para polarizar la sociedad en grupos de intereses e intentar crear un debate que a veces se aleja de los temas más trascendentales, como pueden ser en este momento el tema social y la crisis. En 1992 fui a los EEUU por primera vez: había un montón de gente en la calle con imágenes de fetos ensangrentados, diciendo que las mujeres que abortan son asesinas… Durante aquellos años asesinaron a tiros a un ginecólogo que practicaba abortos1 y la persona que lo acompañaba. Esta polarización buscada y querida con fines políticos ha llegado aquí, y no ha sido espontáneo.

Hay grupos y movimientos que trabajan por la justicia social y muchos cristianos estarían de acuerdo, pero cuando entramos en la la homosexualidad, los derechos de matrimonio y adopción, el aborto, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, se problematizan hasta extremos absurdos. Es una forma excelente de dividir un cuerpo social que unido daría mucho miedo. Se había desarticulado un potencial de lucha social muy fuerte y ahora lo estamos volviendo a articular.

En momentos de crisis, la figura materna emerge como la que resolverá el problema y que se debe controlar

Lidia Falcón analiza esta ley como un castigo por todos los avances en equidad e igualdad de género alcanzados en las últimas décadas, encarnado en el cuerpo de las mujeres y fruto del continuismo con la visión nacionalcatolicista del propio cuerpo de las mujeres y del aborto. ¿Qué opinas?

Leyes como ésta obedecen a un fenómeno que también he estudiado con el tema de las brujas: tanto en Oriente como en Occidente, en diferentes momentos de crisis social, desconcierto, angustia, pérdida de referentes, la figura materna emerge como la que resolverá el problema y la que se debe controlar de forma especial como una especie de exorcismo colectivo, por ser el chivo expiatorio: “Pongamos a las mujeres en su sitio y las cosas irán mejor”. Pero estos estrategas de de derechas no tendrían éxito si no hubiera algo en la población general que se sumara. ¿Y por qué les apoyan? Por esta parte psicológica que hace que se sientan protegidos con este tipo de leyes.

Creo que el patriarcado surge de unas estructuras trashistóricas psíquicas que tenemos, basadas en la afirmación psicoanalítica del objeto erótico primario, que tanto en los niños como en las niñas es la madre o su sustituto, respecto al cual se origina una binariedad: a quien se identifica con el objeto del deseo le llamamos niña, y a quien no, le llamamos niño. El patriarcado nos dice que en vida adulta debemos ser así; yo digo que tenemos que atravesar esta fantasía primordial, en lenguaje lacaniano, y, si usamos el del cristianismo, nacer de nuevo. Si el referente identitario es la figura materna, las mujeres tendemos a hacer de cuidadoras y los hombres esperan ser cuidados.

¿Qué te parecen las iniciativas para construir una alianza amplia de mujeres de todos los sectores sociales contra la reforma de aborto como el pacto entre diputadas que ha impulsado la Plataforma Feminista de Alicante y al que se han sumado las políticas socialistas, invitando a las políticas de derechas?

Excelentes. Estas alianzas entre mujeres, esta proximidad y este darse cuenta de que hay un interés común, práctico, en el día a día, siempre han estado presentes en la historia y es nuestra fuerza: en el siglo XVII, la gran pelea entre confesiones cristianas después de la Reforma y la Contrarreforma la darían los varones, porque las mujeres se escriben cartas unas a otras y una es protestante, la otra anglicana, la otra católica…

La Iglesia no sólo toleró el franquismo, que fue un gobierno criminal, le dio un apoyo sin el cual probablemente no hubiera aguantado

Encuentran la forma de hacer puente entre ellas prescindiendo de estas divisorias confesionales. En los inicios del cristianismo, durante el Imperio Romano, una ley prohibía las mujeres cristianas dejar sus vestidos a las paganas para ir al circo. ¡Esto quiere decir que lo hacían!

Has dicho que la Iglesia española tiene que pedir perdón por su connivencia con el franquismo y renunciar a los privilegios que se derivan. ¿Esto incluye derogar el concordato del 73 con la Santa Sede, los privilegios eclesiales a la hora de destinar la declaración de la renta?

La Iglesia no sólo toleró el franquismo, que fue un gobierno criminal: le dio un apoyo sin el cual probablemente no hubiera aguantado. La mejor manera de seguir como institución después de una vivencia así es reconocerlo y, evidentemente, eliminar todos los privilegios que le corresponden sólo por ser Iglesia.

Pero con la Ley Wert volvemos a la segregación escolar por sexos, privilegios a las concertadas, la reinstauración de la religión católica como asignatura obligatoria…

En la escuela no debe haber catequesis de ninguna religión. Una asignatura que valore la religión como cultura sería muy interesante, no una maría, sino una bien hecha, y no sólo de cristianismo, se debe diseñar y pensar bien el currículo. Hay un valor en conocer la historia del país, y no porque el Evangelio desde un punto de vista cultural deba tener preeminencia sobre otro libro sagrado.

Privilegiar a las escuelas religiosas concertadas, de ninguna manera. Esto se enmarca en esta tendencia a la privatización: en España teníamos un nivel universitario bueno y, en algunos casos, puntero. Ahora, los departamentos que funcionaban mejor se privatizarán y se convertirán en instituciones de élite.

Dios es una comunidad, una relacionalidad de libertades, y para hacerse presente en el mundo no necesita una pareja heterosexual

Se podrá llegar si tienes becas, pero no se trata de coger a los cerebritos y a los ricos , sino de que la población general tenga acceso a la cultura superior y universitaria.

Esperas que el Papa Francisco aborde reformas estructurales en el seno de la iglesia. ¿Esto incluye hacer posible el sacerdocio femenino, que el celibato sea opcional y que el clero pueda casarse?

Las reformas no vienen nunca de arriba, en la sociedad y en la Iglesia. Ésta se ha ido alejando de la sociedad en su conjunto y no creo que ahora, de repente, un papa carismático hará un cambio estructural desde arriba y producirá un cambio hacia una mayor justicia social. Sí es posible que, como ocurrió con Juan XXIII, un líder de la Iglesia católica promueva cambios hacia una mayor justicia, al darse cuenta de que las bases eclesiales llevaban años no sólo pidiendo un cambio sino preparándolo, experimentando, innovando, creando instituciones como la Nouvelle Teologie (nueva teología), el movimiento litúrgico y el movimiento bíblico.

Juan XXII dijo: “Debemos abrir ventanas y que entre aire porque huele a cerrado”. Ahora estamos en una situación paralela, hay muchos grupos que se inspiraron en el Concilio Vaticano II, para ver cómo se les cerraban las puertas, y lo que empezaron retrocedía. Por ejemplo, a partir del Vaticano II se dice que las decisiones en el consejo parroquial se toman conjuntamente. En muchas parroquias estos consejos los han desmantelado o no tienen peso ante el rector, a los grupos de mujeres, de jóvenes con preocupación social los han ido ahogando, excluyendo según qué actividades….

A pesar de las dificultades, todos estos años ha habido una base católica creciente que veía urgentes estas reformas, aperturas y posibilidades de democracia dentro la iglesia. Se han creado movimientos como We are the Church (Somos Iglesia), como las Católicas por el Derecho a Decidir, como los curas que piden el celibato opcional…

Lo queer reivindica el carácter único de cada persona, y que cualquier etiqueta identitaria es una muleta que refleja el miedo a la libertad personal

La teología de la liberación, evidentemente, con todo su compromiso político, y la necesidad de encarnar políticamente el evangelio. A ver si el Papa Francisco permite que todo esto tenga un espacio propio creciente dentro la Iglesia.

Dices que la teología feminista se enmarca dentro de las teologías críticas de liberación y , por tanto, se centra en la situación de las mujeres y su concepción desde la estructura eclesial, pero también en las desigualdades y discriminaciones por clase, etnia, opción sexual, identidad de género…


Las mujeres como colectivo se encuentran una estructura eclesial que dice: “Dios justifica vuestra sumisión” , y en la historia hay grupos de mujeres y de varones que dicen que Dios está por la igualdad y la libertad de todos, y en virtud de él justifican su liberación.

Justo después del Concilio Vaticano II, Mary Daly y Elizabeth Schußler Fiorenza reclamaron la paridad absoluta en la Iglesia y las católicas fuimos pioneras en hacer la petición de sacerdocio femenino. En el 74, con las primeras ordenaciones de mujeres en la iglesia episcopaliana (creo que fueron nueve u once, entre ellas la teóloga Carter Heyward, que aún no había hecho público que era lesbiana), Pablo VI encargó a la comisión bíblica pontificia que estudiara si en las sagradas escrituras hay algo contrario a la ordenación de las mujeres La comisión trabaja durante dos años y su conclusión es que no hay nada contrario. Pablo VI hizo un motu proprio (un Papa puede tomar la última decisión ) y le pareció que pastoralmente no era el momento. Después ha habido declaraciones en contra de Juan Pablo II y Benedicto XVI , pero nunca se ha dicho que fueran un dogma de la Iglesia. Ha habido muchas afirmaciones en la Iglesia que han cambiado: durante muchos años se ha dicho que la esclavitud era querida por Dios. A los esclavos norteamericanos los colonos blancos les dicen esto y, cuando aprenden a leer, cogen la Biblia, dicen que Dios no está con los colonos blancos sino con su liberación, y crean toda una fuerza espiritual a partir de este mensaje: “Go down moses, let my people go”.

Con los dogmas de fe de la Iglesia católica no tengo ningún problema, porque nunca he pensado que la teología fuera una filosofía, que nace de la razón. La teología nace de postulados revelados y trabaja con la razón. Dice: Dios existe y se hace presente en el tiempo y el espacio encarnándose en una persona, lo que celebramos en Navidad. Me gusta el dogma mariano que dice que Dios le preguntó a María, y sólo a ella. Celebramos que quien podría ejercer el poder absoluto no lo hace, porque le da sentido el respeto por el otro, el amor y abrir espacios de libertad. Y para aparecer en el mundo, Dios no necesita una pareja heterosexual, sólo una conciencia humana libre que diga sí.

Una conciencia femenina.

Puede ser femenina o masculina, pero es evidente que una femenina encarna todo el poder de la humanidad. A Jesús se le llama hijo del hombre, pero lo fue sólo de una mujer, María, a quien el Espíritu Santo, expresión de lo más personal y libre de Dios, le hace una propuesta, y ella le dice: “De acuerdo”. Esto es pensar la relación con Dios como una relación de tú a tú.

Esta es la visión comunitaria e igualitaria de la Santísima Trinidad que reivindicas en tu tesis doctoral.

Dios no es un soberano solitario que encarna el delirio de omnipotencia infantil del psicótico, es una comunidad, una relacionalidad de libertades. María señala al hijo, y él señala el padre, y éste señala al hijo, y él te señala a ti, porque, claro, si no pasa por ti… La Trinidad desarticula todo el sistema piramidal, que no lo ha inventado el cristianismo. En muchas culturas, organizaciones sociales, la tendencia a la pirámide es propia de esta inseguridad infantil, y si las religiones tienen algún sentido, es inspirarnos para superar este miedo, entender que la realidad puede ser absolutamente horizontal. En las comunidades, las sociedades, nos cuestan las estructuras piramidales.

El amor homosexual es perfectamente asumible por la iglesia , porque tiene lo que es esencial: una intimidad abierta hacia una relación interpersonal con respeto por la integridad del otro

La horizontalidad la veo en la teología, en la regla benedictina, que vivo en mi comunidad, y en la iglesia en general. Requiere confianza y que cada uno sea maduro para romper estas relaciones de dependencia, para crear el reino de Dios en la tierra y tratarnos unos a otros como Dios nos trata. La palabra testamento (Antiguo o Nuevo) significa alianza, lo que se hace cuando las personas tienen el mismo poder. Ése es el corazón de esta religión.

¿Cómo llegas a la teología queer?

Estudiando a Judith Butler. Valoro que el queer reivindica el carácter de pieza única de cada persona, y que cualquier etiqueta identitaria, de género, raza, nación… es una muleta que refleja tu miedo a la libertad personal. El proceso de espiritualización, cristificación y divinización es atreverse a ser una concreción del amor y la libertad que son Dios mismo, cuando dice ‘estás hecha a imagen mía’. El budismo dice que la identidad personal es una ficción y debe superarse porque todo es una unidad indiferenciada. Este vacío personal sólo es un primer paso para que pases a la conciencia de unidad. Pero, con la Trinidad, la unidad nunca es más allá de la diferencia. La Trinidad dice que la diversidad es tan excelsa como la unidad, porque una cosa es la unidad y otra muy distinta la uniformidad.

El análisis religioso que entiende la relación sexual como algo que tiene como fin engendrar es una visión utilitarista del amor humano y es contraria a la espiritualidad cristiana. Entregarse al misterio de una relación interpersonal es entregarte a crecer en la dirección de ser imagen de Dios, de encarnar lo que Dios representa en la tierra. Al adentrarte, recibes un regalo, que esta unión pueda engendrar un hijo, pero eso es perfectamente compatible con que puedas ser responsable y utilizar la anticoncepción cuando te parezca.

Lo contrario a la moral cristiana es pensar como si hubiera dos formas de usar el cuerpo de una mujer, normalmente basadas en la perspectiva masculina: la mala, usarlo para que te dé placer a ti, que sería la lujuria, y está condenada por todos los padres de la iglesia, y la otra, usarlo para que te dé hijos, y eso es bueno. ¡No ! Sería denigrar la integridad de la pareja, la otra persona.

Por eso entiendo que el amor homosexual es perfectamente entendible por la iglesia, porque tiene lo que es esencial: no es tener hijos, sino una intimidad abierta hacia una relación interpersonal que incluye respeto por la integridad del otro. Dos personas que se aman, se desean y se respetan una a la otra están dando un testimonio: esto es el sacramento, una señal visible, como el bautismo, que está diciendo: “Esta criatura está aceptada en esta comunidad como uno más”. La teología trinitaria dice que todos los sacramentos representan una plasmación del amor de Dios. Dios padre, el hijo y el espíritu santo, son diferentes pero no son complementarios. El amor no es necesidad, no es cuando te necesito porque me falta algo, no puede ser el amor utilitario.

Algunos sectores y espacios políticos y sociales previamente organizados a la irrupción del Proceso Constituyente (PC) en Cataluña han criticado la velocidad de crucero del proceso y el personalismo por la visibilidad de gente ‘mediática’ como puedes ser tú o Arcadi Oliveres. ¿Cómo vives la relación con estos espacios, y con todos los procesos y asambleas surgidos del 15M de 2011?

Es normal que gente que hace años que está intentando organizar una unidad critique el hecho de ir rápido: si fuéramos 46.000 personas adheridas al PC sólo porque ha salido en la tele, esto habría sido un soufflé. Si el PC puede ir a velocidad de crucero es gracias a las asambleas del 15M, las organizaciones de barrio, y mucha gente que ya estaba trabajando y organizada que confía.

La ley por sí sola no hace una sociedad justa, pero ahora tenemos leyes que favorecen los intereses de las compañías multinacionales en contra de la soberanía popular, y hay que cambiarlas

Y también mucha que no lo estaba, porque nuestro espacio o nicho político es animar a mucha gente que no participaba. Mucha gente del 15M, incluso asambleas enteras de algunas localidades, han hecho suyo el PC otros están más expectantes, hay todas las variaciones posibles. Pero sin la gente que ya trabajaba, ni habría habido el clima en Cataluña como para que el proceso arraigase ni este potencial humano organizado.

Hay una relación donde los pioneros son los otros, y nosotros no vamos a aprovecharnos de lo que no hemos iniciado ni a hacer de competidores, sino a intentar poner un factor de unidad, y si cuaja, será entre todos. En cuanto al personalismo, ir a buscar una persona que tenga esta visibilidad ha sido una estrategia. Si no, ¿cómo movilizas a gente que no se había movilizado? Ahora empieza a haber otras caras visibles, nuestro papel debe quedar cada vez más compensado por otros agentes activos dentro del movimiento.

Eres incómoda para ciertos sectores del catolicismo, pero también para sectores de la izquierda que viven tu implicación en el PC como una injerencia, o incluso un intento de manipulación por parte de la Iglesia. ¿Qué opinas?

He tomado esta iniciativa porque gente organizada políticamente a diferentes niveles pensaban en qué podíamos hacer en Cataluña para crear una unidad, porque tenían claro que, a largo plazo, como no nos unamos nos ganarán la partida, y se les ocurrió que Arcadi y yo somos personas con credibilidad transversal. Viene de abajo, y de gente que no son iglesia.

En cuanto a la Iglesia, he encontrado incomodidad por parte de las estructuras del organigrama eclesial. El obispo de Sant Feliu, de la diócesis de la que forma parte mi monasterio, me dijo que no sirve de nada cambiar las estructuras si no se cambian los corazones. Estoy de acuerdo, la Constitución es papel mojado si la gente no trabaja para que se haga carne. La ley por sí sola no hace una sociedad justa, pero ahora tenemos leyes que favorecen los intereses de las compañías multinacionales en contra de la soberanía popular, y hay que cambiarlas. El corazón necesita algo más de trabajo, por eso estoy por el cambio de estructuras. Nuestra sociedad nos da una estructura donde hacer una experiencia de insolidaridad, yo quiero crear una que nos ayude a hacerla de solidaridad.

Hay un miedo a la Iglesia católica que reconozco, porque en nuestro país ha tenido una alianza de 40 años con la dictadura. Pero también hay mucha gente de base que da testimonio hace muchos años a favor de la teología de la liberación, los pobres, que murió en el bando republicano, que trabajaron por el catalanismo cuando esto iba en contra del poder establecido, que se mantuvieron.

En la Iglesia hay una base y unas estructuras que quienes formamos parte tenemos la responsabilidad de trabajar para que cambien. Y ser incómoda para todos, tampoco me parece tan mal.

El velo de monja gana el diferencial de clase. La gente sencilla entiende que estamos al mismo nivel

Cuando no obedeces a unos intereses muy claros, pisas un poco el juanete a unos y otros. Pero los enfrentamientos en bloque benefician a quienes pretenden que la sociedad se base en la desconfianza y el miedo; habrá niveles que nos junten o separen, pero no te puedo ver como una competidora y una enemiga. Esta es la mirada capitalista hacia el otro, y esta base antropológica debemos empezar a cambiarla.

¿Hasta dónde puede llegar la disidencia en la iglesia? Tienes miedo a represalias por el hecho de ser pública?

No debería perder la coherencia. No creo que la institución eclesial pueda hacerme abdicar de lo que entiendo que son los principios del Evangelio, y si me trae problemas, tendré que ver cómo lo reivindico. Ni la iglesia ni nadie pueden pedirme que diga lo que no pienso o haga lo que no creo. Me pueden pedir que me calle, y no lo descarto en un momento determinado. Mi voz no es imprescindible. Hay quien se ha callado y después la ha liado aún más gorda, como la teóloga brasileña Ivonne Gebara, a la que pidieron que se fuera a Europa. Era un castigo, pero ahora tiene más argumentos para defender lo que quería decir antes.

Te han llamado monja bulo, monja hereje, monja anticapitalista… ¿Qué sientes cuando te reducen al denominativo de monja?

Tras el personaje desaparece la persona. Hay una parte positiva, por ir con velo recojo los frutos de muchas monjas a quienes los pobres reconocen como personas de confianza: piden en la calle, te ven y te sonríen porque te ven cercana. En el hospital, aunque lleve la bata blanca en el hospital, el velo gana al diferencial de clase. La gente sencilla entiende que estamos al mismo nivel. No me lo he ganado yo sino las monjas que me han precedido, aunque también hay críticas históricas a las monjas que tienen fundamento.

Aunque no me gustan las etiquetas, hay una realidad social y las señales que emites dependen de donde te sitúas. También, este lenguaje refleja la dificultad de reconocer a una persona más allá. En la base de la teoría queer está que te den espacio para ser lo que eres, en lugar de obliterarte bajo el genérico monja, monjita, hermanita… Es muy interesante pensar qué significa desde la perspectiva del referente femenino, tocas cosas inconscientes.


1 El 29 de julio de 1994, el Dr. John Bayard Britton, proveedor de servicios de aborto, y James Barrett, su acompañante voluntario, fueron asesinados fuera de una clínica de abortos de Pensacola, Florida.



Por Joana G Grenzner