febrero 17, 2014

Alaíde Foppa..entre el eco de su nombre y la fuerza de su memoria


A cien años, Alaíde nos convoca. Su vida, intensa. Sus letras, imperecederas. Su palabra, clara y fuerte. Su compromiso con la vida, inquebrantable. Nació un 3 de diciembre de 1914, con la energía Kej de la fuerza, la autoridad, y la búsqueda de la verdad; características que desarrolló a la largo de sus días desde diversos espacios y tribunas. 

Entre su nacimiento y su juventud hubo dos guerras mundiales, la segunda la obligó a migrar a Guatemala, su tierra materna, donde al principio se sentía extraña pero a la que desde entonces se mantuvo unida. Tierra que luego reclamó la vida de dos de sus hijos y de ella misma. 

Alaíde, mujer cosmopolita, vivió además en varios países –Argentina, España, Italia, Cuba, Francia, México- donde se nutrió de diversas fuentes y recibió una educación esmerada en arte y letras, base de su trabajo intelectual como crítica literaria y de arte, como escritora y profesora, como pionera feminista. 

A Guatemala llegó en plena década de la primavera democrática, momento clave para tomar conciencia de la discriminación, de la pobreza y del analfabetismo que la impactaron. Su vida personal tomó otros cauces, decidió casarse y ser madre. Cinco hijos tengo: cinco/como los dedos de mi mano, como mis cinco sentidos/Por la secreta vía de la sangre/algo de mi apariencia se llevaron/Cinco caminos abiertos…y aunque lleve el dolor/de cinco heridas/ y la amenaza de cinco muertes/crece mi vida todos los días. Además de la maternidad, impartía clases, escribía columnas y contribuía a fundar el Instituto de Cultura Italiana en Guatemala. 

Junto con su familia y por el compromiso político de su esposo, padeció el impacto de la represión que la llevó al exilio, como a miles de personas más. Pero los afectos la reclamaban en nuestro país, visitaba con frecuencia la casa materna y a la vez participaba de un intercambio constante con el medio literario de la época. 

Ya en México, desplegó sus alas creadoras, se le abrieron nuevos espacios para la escritura, para la docencia y la comunicación. Era un México -y una Latinoamérica- en una época de contrastes, crecimiento económico y represión política. Una región que bullía al influjo de los llamados a la acción contra las estructuras de un orden que aprisionaba, de los movimientos estudiantiles, de las protestas juveniles, de la consigna paz y amor…y del feminismo. 

Alaíde Foppa es un nombre entrañable para miles de mujeres en la región latinoamericana, y particularmente en México, donde instituyó la cátedra Sociología de la Mujer y abrió –en 1972- el programa radiofónico Foro de la Mujer, ambas iniciativas en la Universidad Autónoma de México. A estos espacios feministas pioneros, se sumó la creación, junto con la periodista Margarita García Flores, de la revista Fem en 1976. Un hito para el incipiente movimiento feminista que encontró en sus páginas el canal para la expresión de pensamiento/investigación/argumentos y lucha política. Fem, circuló en versión impresa durante veintinueve años. Un esfuerzo cuyos frutos se le deben a la Alaíde visionaria que anudaba enseñanza y comunicación, intelecto y poesía. 

Su faceta como escritora transitó entre la poesía que se caracterizó por un lenguaje cotidiano, pero pulido, y sus aportes analíticos, ensayos y artículos periodísticos acerca de la condición de las mujeres, de la literatura y el arte. 

En el poema Mujer, ampliamente divulgado, Alaíde hace una síntesis, que aún resuena, y retrata el papel asignado históricamente a las mujeres, esos seres que, parafraseándola, aún no acaban de ser: No la obligada a ser buena/No la obligada a ser mala./ No la que vive/ porque la dejan vivir/ No la que debe siempre decir que sí/Un ser que trata/de saber quién es/ Y que empieza a existir. 

Alaíde, escuchamos el eco de su nombre, nos apropiamos de la fuerza de su memoria para reconocer su legado, su palabra y celebrar su vida. 


Por Ana Silvia Monzón, Doctora en Sociología 
Guatemala, febrero 2014 
La Ciudad de las Diosas
Una versión de este artículo fue publicada en la Revista D, Prensa Libre, el 16 de febrero de 2014, bajo el título Alaíde y su pacto con la vida.