marzo 31, 2014

CSW58: Las Jóvenes Feministas se pronuncian fuerte y claramente


 La 58ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW58) concluyó el viernes pasado. Para muchas activistas, organizaciones y movimientos por los derechos de las mujeres y los derechos humanos fue una oportunidad importante que les permitió alentar a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a realmente poner los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género en el centro del desarrollo. En esta edición de Notas de los Viernes[i]escuchamos a feministas jóvenes que comparten sus expectativas, conocimientos y experiencia de la CSW58.

La sesión de este año de la Comisión fue importante por varias razones: 1) la siguiente reunión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta (OWG10) de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); 2) la próxima Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) 20 años después de El Cairo y cómo estos procesos se vinculan directamente a las negociaciones sobre el nuevo marco del desarrollo que reemplazará los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) cuando expiren en 2015.

Lo que más preocupa a las jóvenes feministas que se comprometen con estos procesos, son su salud y sus derechos sexuales y reproductivos (SDSR). Y aunque podría pensarse que en 2014 esto sería un objetivo común, de hecho es lo contrario. Actores conservadores usan la CSW para intentar dar marcha atrás a derechos ya acordados y continuamente se oponen a cualquier lenguaje que promueva la SDSR de las jóvenes. La compilación de blogs producidos a través de la Conexión Joven Feminista sobre la CSW58 muestra que las jóvenes feministas están trabajando arduamente para hacerles saber a los gobiernos que ellas son las que conocen mejor qué quieren y qué necesitan.

Ani Colekessian, de la Coalición de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, examina algo de la jerga de la CSW en Desmitificando las siglas de la ONU: ¿Qué tienen que ver la CCJSM (CSW), los ODM (MDG) y los DSSR (SRHR) con las mujeres jóvenes? También hace un buen trabajo estableciendo las importantes conexiones entre el tema de la CSW58, “Desafíos y logros en la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para las mujeres y las niñas”, y cómo éste se vincula tanto al proceso de la Agenda de Desarrollo posterior a 2015 como al importante proceso de examen del Programa de Acción de la CIPD en su vigésimo aniversario (conocido como CIPD+20).

En ¿El nuevo paradigma mundial de desarrollo hará algo para mejorar la situación de las mujeres jóvenes?, Oriana López Uribe, de Balance, RESURJ y del Fondo MARIA, articula muy claramente por qué los gobiernos deben vincular el desarrollo sostenible a los derechos humanos. Escribe: “El desarrollo de los países debe ir de la mano de la garantía de derechos para poder ser un desarrollo verdaderamente sustentable. El gran desafío es cómo erradicar las diversas desigualdades, entre los países y al interior de los mismos, con un paradigma económico que las reproduce constantemente”. Lòpez Uribe señala que “Para todas las personas, pero en especial para las mujeres más jóvenes, contar con información y educación integral en sexualidad, así como con servicios integrales e integrados de salud, en especial de salud sexual y reproductiva, incluyendo el VIH, es crucial para sobrevivir, y también es crucial para tener calidad de vida, pero nuestros países ni siquiera han garantizado que podamos sobrevivir”. Finalmente expresa frustración por la falta de compromiso de algunos gobiernos y dice: “No alcanzo a comprender: ¿Por qué el centro de la conversación no está centrado en derechos, en salud y en educación? ¿Por qué no se centra en eliminar la discriminación de género que desde CEDAW forma parte del marco internacional de derechos humanos? ¿Por qué no se discute sobre cómo eliminar la discriminación, el estigma y las desigualdades sociales?”

En su artículo Las voces de las mujeres de base en primer plano: La perspectiva de una feminista armenia para la CSW58, Anna Nikoghosyan, de Juventud ASTRA, se refiere a los retos que los grupos religiosos y extremistas neonacionalistas en su región plantean para la realización de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Subraya la importancia de asegurar que las agendas por la SDSR sean incluidas en el proceso del desarrollo posterior a 2015. Habla de los múltiples desafíos que las mujeres enfrentan para poder realizar sus derechos humanos y menciona algo sobre la oposición a estos derechos. Insta a los gobiernos “a garantizar que la SDSR y la prevención de la violencia de género sean colocados en el centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los marcos post-2015 como una prioridad máxima y un pilar fundamental”. Nikoghosyan habla también sobre su anhelo de una construcción de movimiento más profunda en la que feministas y activistas trabajen juntas a fin de presionar a los gobiernos a adoptar las medidas apropiadas para erradicar todas las formas de violencia de género y violencia doméstica, penalizar la violencia sexual y reconocer los derechos sexuales y reproductivos de las personas de diversa orientación sexual, identidad de género y expresión de género. Ella considera que la sesión de la CSW es una de las oportunidades para que sean escuchadas las voces de mujeres, niñas, activistas y defensores de los derechos de las mujeres.

En Cómo la salud y los derechos sexuales y reproductivos me llevaron al proceso Post-2015, Zoe Nussy, de CHOICE Países Bajos, reflexiona acerca de cómo llegó a involucrarse en la SDSR. Su experiencia en este campo surgió de opiniones prejuiciadas sobre la SDSR, basadas en la religión, y de su necesidad de repensar su propia autonomía corporal, su sexualidad y sus experiencias sexuales, así como las oportunidades que ella tiene por el hecho de ser una mujer joven en los Países Bajos. Escribe sobre el momento actual—cuando los ODM están por expirar y la Agenda de Desarrollo posterior a 2015 está siendo negociada—sintiéndose inspirada por jóvenes feministas de todo el mundo que luchan contra los estereotipos y las estructuras tradicionales y ya empezaron a construir el mundo que queremos mediante la creación de confianza para impulsar e influir en esta agenda a fin de que atienda las necesidades de todas las personas.

En Digámosles. Merecen saber, Patrice M. Daniel, de CatchaFyah, brinda argumentos importantes de por qué la educación integral en sexualidad y la salud reproductiva integrada son tan importantes para las jóvenes feministas y desmiente algunos de los mitos que grupos opositores difunden acerca de por qué dicha educación no debería ser proporcionada. Ella escribe: “La negación de los derechos sexuales y reproductivos sigue siendo un obstáculo para la equidad, igualdad y justicia de género. Es hora de que las personas responsables de tomar decisiones se encarguen de hacer y no sólo de hablar. Sus acciones y su falta de acción siguen costando vidas jóvenes, en especial de niñas y mujeres adolescentes. El enemigo aquí no es la educación sexual integral en las escuelas, sino la ignorancia”.

Finalmente, en Como una virgen: Mi primera CSW, Clara Fok, de la Coalición de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, escribe sobre su primera experiencia en la CSW. Se refiere a la unidad y vitalidad de los movimientos de mujeres y por los derechos humanos y comenta sobre su participación en este espacio crucial en un momento importante para los derechos humanos de las mujeres. Escribe que “...el equipo de derechos de las mujeres ha logrado crear un espacio seguro para que todas las feministas y defensoras de derechos de las mujeres podamos participar con todo el corazón. Me siento capacitada y empoderada para abogar por la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las jóvenes feministas y las adolescentes, porque se me ha dado la oportunidad de participar en igualdad de condiciones con las demás. Todo el mundo ha sido inclusivo y solidario, y nadie me ha juzgado en base a mi experiencia o me ha dado las tareas ‘más fáciles’ de hacer a causa de mi edad (por lo menos eso es lo que parece)”.

Presentes en los pasillos de la ONU o no, estas jóvenes activistas feministas están comprometidas con los muchos procesos en cuestión y están atentas a lo que está en juego para su salud y derechos sexuales y reproductivos. Ellas tienen el conocimiento, las experiencias personales, la comprensión política y un profundo compromiso que nos anima para marchar hacia adelante y continuar presionando a nuestros gobiernos para que no hagan retroceder los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

En la siguiente edición de Notas de los Viernes brindaremos un análisis de las Conclusiones Convenidas y de cómo éstas afectan algunos de los procesos ya mencionados: Cairo+20,OWGM10 y otros procesos del desarrollo posterior a 2015.

Foto: Lynn Darwich
Por Susan TolmayFuente: Notas de los Viernes de AWID, 28 de marzo de 2014. Título original: CSW58: Young Women’s Voices Speak Loudly and Clearly. Traducción: Laura E. Asturias

[i] Esta edición de Notas de los Viernes es una complicación de blogs producidos a través de laConexión Joven Feminista sobre la CSW58.