marzo 29, 2014

Un collage de sus partes inspeccionadas por separado. Las mujeres cachemiras toman partido y se meten en política

La académica, periodista y ex funcionaria civil Ather Zia, de Cachemira, detalla la gama de maneras en que las mujeres participan de la política en esa disputada región de la India. A través de perfiles de varias activistas, nos muestra que, aunque las mujeres difieren ideológicamente y en sus acciones políticas, no obstante, participan cada vez más dando forma al futuro de Cachemira.

Yawar Nazir
Resistencia velada: Asiya dirigiendo un encuentro. Líder de Dukhtaran-e-Milat (Hijas de la Fe), organización de mujeres separatistas islámicas ortodoxas de Cachemira, Asiya lidera protestas contra los males sociales y la ocupación india. Hija de un médico y esposa de un combatiente encarcelado, ha entrado y salido de la cárcel muchas veces. Ver más grande >


El rostro femenino de la política pro India: Mehbooba liderando un mitin. Mehbooba fue electa para la asamblea estatal en 1996 como miembro del Congreso Nacional Indio. Junto a su padre veterano de la política, Mufti Mohammad Sayeed, fundó el Partido Democrático Popular (PDP). En 2004, fue electa miembro del parlamento indio. Ver más grande >

Yawar Nazir
Portadora de la antorcha de la justicia: Parveena encabeza una marcha de antorchas en memoria de los desaparecidos. Cabeza de la Asociación de Padres de Desaparecidos (APD), es un ícono para incontables padres cuyos hijos desaparecieron desde el inicio de la resistencia armada. Su hijo Javed desapareció estando bajo la custodia de las fuerzas armadas indias hace 18 años. Desde entonces, Parveena visita cárceles de toda la India para encontrarlo. "Hasta ahora, no he tenido éxito en encontrarlo, pero tengo la esperanza, y rezo por ello, de que un día sabré si está muerto o vivo". Ver más grande >

Yawar Nazir
Resistencia pacífica: una familiar de un desaparecido contribuye con sus lágrimas y su lacerante dolor durante una manifestación. Ver más grande >

Naseem, la enfermiza mujer cachemira de la novela Hijos de la medianoche de Salman Rushdie, es examinada por su doctor a través de una sábana perforada: una parte afectada por vez. Es descripta como un "collage de sus partes inspeccionadas por separado", una descripción que personifica la identidad de las mujeres cachemiras. Aunque los medios las retratan como víctimas ubicadas entre los separatistas y las fuerzas armadas indias, no hay una descripción definitiva que pueda revelar su verdadera identidad y status. Por una parte, retratar su condición de víctimas parece inevitable; por la otra, es incorrecto afirmar que todas las mujeres cachemiras han sido neutrales o han permanecido en la retaguardia en el conflicto en curso.

En los últimos 19 años de lucha armada contra la India, Cachemira sufrió grandes daños a la vida y la propiedad. Ante la ausencia de los hombres proveedores de sustento, las mujeres de esta sociedad conservadora y patriarcal se vieron empujadas a la esfera pública. La violencia general y sexual por parte de las fuerzas de seguridad indias, además de los sufrimientos de la guerra, ocasionaron enfermedades psiquiátricas y psicosomáticas, especialmente en las mujeres. La confusión, sin embargo, tuvo un efecto catalítico en términos de transversalidad de género: hoy hay un creciente clamor por la participación de las mujeres en los procesos políticos y económicos que se están desarrollando en Cachemira.

Mujeres, política y CachemiraHistóricamente, en Cachemira, las mujeres han tenido un rol insignificante en la política. En 1947, época de la división de Cachemira entre una región administrada por la India y otra administrada por Pakistán, solo unas pocas mujeres eran políticamente activas, principalmente debido a las afiliaciones de sus familias. Esto es evidente en casos como el de Akbar Jehan, esposa del ex Primer Ministro y líder político popular Sheik Abdullah, que se convirtió en activista y parlamentaria. Muchas activistas sociales notables también surgieron de familias políticas.

El mundo de la política cachemira está divido entre varias lealtades y nacionalismos que compiten. Por un lado, hay una política pro India, que forma la base de la administración y el gobierno para la región en disputa. Es gente de partidos políticos pro India que pueden diferir en algunas cuestiones, pero que deben su lealtad última a la India. Por otro lado, están los separatistas, que comprenden los grupos insurgentes armados y los frentes políticos. Este grupo también tiene diferentes motivaciones; algunos quieren la incorporación a Pakistán y otros buscan la independencia. El caótico horizonte político ostenta un puñado de rostros femeninos que son prominentes, pero que gozan poco reconocimiento público. Muchas de ellas están involucradas en políticas separatistas, mientras que otras se alinean con la agenda pro India. En ambas facciones, la presencia femenina es mínima en comparación a la de los hombres. Entre estas dos posiciones extremas, también hay mujeres que luchan por la justicia social y contra las violaciones de los derechos humanos. Aunque muchas mujeres participan en esfuerzos pacificadores a nivel de las bases, la dimensión del género suele ser ignorada cuando se trata de su participación en foros significativos.

Espectros en el espectroLas mujeres activistas ocupan roles prominentes a lo largo del espectro político.
Asiya Andrabi, activista social ortodoxa y separatista cachemira

El rostro severamente cubierto con el velo de Asiya Andrabi representa un extremo del espectro político y manifiesta un elemento marginal extremo de ortodoxia religiosa fusionado con una causa política. Asiya tiene mucho reconocimiento en los medios por su radical agenda y sus jugosos picos de audiencia. Sin embargo, no representa completamente a todas las mujeres del movimiento separatista. Hay mujeres separatistas moderadas como Yasmeen Raja y Fareeda Behenji, que buscan regulaciones políticas libres de creencias religiosas.

Asiya encabeza Dukhtaran-e-Millat (Hijas de la Nación), una organización que inicialmente formó para luchar contra los males sociales y asegurar los derechos de las mujeres, tal como los confiere el islam. Trabajó para prohibir la dote, las películas pornográficas, la prostitución y las licorerías. Después de 1989, la organización de Asiya se hizo políticamente activa a favor de la incorporación de Cachemira a Pakistán, una causa que propugna su marido, ex separatista armado y actualmente en prisión.

Mehbooba Mufti, política pro India 

En 1996, Mehbooba Mufti emergió en el otro extremo del espectro político. Con su cabello visiblemente arreglado y adornado con pañuelos de estilo, empezó a propagar el legado pro India de su padre. Fue electa para la asamblea legislativa, junto a Sakina Ittoo, también hija de un político y posteriormente asesinada por insurgentes.

Junto a su padre, Mufti Mohammad Sayeed, Mehbooba fundó el Partido Democrático Popular. Después de ganar las elecciones, su padre obtuvo el cargo de ministro principal. Sin embargo, en Cachemira, ganar una elección no es necesariamente un indicador de popularidad o credibilidad ideológica. Las elecciones cachemiras siempre han sido un asunto contencioso, habitualmente manipulado, y con resultados que cada vez más son un detalle técnico y no una cosecha democrática real. Mehbooba misma reconoce la situación de la votación: "Del 10 al 12 por ciento de la gente no vota a causa de sus convicciones políticas. Entre el 25 y el 30 por ciento no vota por el miedo a las armas. Después hay una buena porción, entre el 30 y el 35 por ciento, que piensan que no votarán porque sus votos no van a ser contados". La gente que puede llegar a votar araña el 50 por ciento, aunque se consideran proyecciones menores. Entonces, no sorprende que, siendo una mujer que irrumpió en la escena jugando la carta del género y los derechos humanos, Mehbooba pronto haya quedado reducida a una retórica política expresada en un tono de voz más amable.

Parveena Ahangar, directora de la Asociación de Padres de Desaparecidos

En 1994, un hijo de Parveena Ahangar, una madre analfabeta y dedicada a su hogar, desapareció luego de haber sido arrestado por el ejército indio. En lugar de languidecer en su dolor privado, Parveena unió fuerzas con Parvez Imroz, abogado y activista, y formaron la Asociación de Padres de Desaparecidos (APD). APD moviliza a familiares de personas que desaparecieron estando bajo la custodia de las fuerzas armadas indias. Parveena es su directora.

Dentro de la escena política cachemira pro India, la organización de Parveena tiene poco peso. Ella y otros miembros de su organización son constantemente golpeados, intimidados y acosados. En 1998, APD sufrió un fuerte revés cuando un francotirador no identificado asesinó a la vicedirectora, Halima, y a su hijo. La organización sospecha de militantes simpatizantes del gobierno, pero hasta ahora nadie ha sido arrestado. APD continúa su misión a través de huelgas de hambre, manifestaciones y sentadas. Sus esfuerzos han sido reconocidos en todo el mundo y han cosechado un enorme apoyo moral. Sus miembros se reúnen el 25 de cada mes para protestar en una sentada, en la que pequeños niños semihuérfanos, semiviudas, madres y otros familiares sostienen pancartas y usan en la cabeza cintas con los nombres de su pariente desaparecido.

Fuente: Imow