mayo 03, 2014

Gestión del Riesgo de Desastres: La importancia de desarrollar ciudades resilientes




En los últimos dos meses, Nicaragua y Chile han sufrido terremotos de alta intensidad y un incendio forestal nunca visto en la historia del país andino. Esto plantea el interrogante acerca de cómo las autoridades locales están equipadas a la hora de evacuar poblaciones, atender a las víctimas, y movilizar recursos para paliar la situación post-desastre. En esta Nota de los Viernes conversamos con Ana Lucy Bengochea de la “Community Practitioners Platform” de Honduras, acerca de la Metodología Cantarranas-Ciudades resilientes en Centroamérica.

Resiliencia urbana y gestión del Riesgo de Desastres

Una ciudad resiliente es aquella que ante la amenaza de un fenómeno natural o de eventos motorizados por mano humana, tiene la capacidad de resistir, adaptarse y recuperarse eficientemente de los efectos causados por dicho fenómeno. La resiliencia urbana está en estrecha relación con “los conceptos dinámicos de desarrollo y de crecimiento urbano”.[1]

Para lograr ciudades resilientes debe existir un trabajo de gestión del Riesgo de Desastres interdisciplinario, que articule a los distintos niveles gubernamentales y a las agrupaciones de la sociedad civil, sobre todo aquellas comprometidas con este tema y los relacionados con el desarrollo sostenible y el cambio climático. Como explica Joaquín Toro, especialista en gestión de riesgo, ésta le permite a las comunidades conocer las pérdidas probables a las que están expuestas, y con esta información poder planificar de manera adecuada, y tomar las medidas que ayuden a reducir el riesgo, y poder responder de manera efectiva si los riesgos terminar transformándose en desastres.[2]

“Como las mujeres siempre están en medio de cualquier evento natural y son las primeras en dar respuesta y las que organizan a las comunidades, por eso es muy importante que las mujeres se empoderen y conozcan las políticas sobre la gestión de riesgo”, afirma Ana Lucy Bengochea. La activista hondureña formó parte del encuentro que en 2013 reunió[3]en Cantarranas en Honduras, a intendentes y representantes de tres ciudades de la Red de “Ciudades resilientes de América Central”. Las/os representantes de esa ciudad junto con la de Livingston (Guatemala), y Wiwilí (Nicaragua), intercambiaron experiencias sobre su trabajo en reducción de riesgos, y de allí salió el compromiso contenido en la "Metodología de Cantarranas."

Marcos de acción global

La urbanización rápida, sin planificación, y la destrucción de ecosistemas locales han contribuido para que en los últimos años el riesgo de desastres se haya incrementado en áreas urbanas. Esto sumado a los efectos producidos por el cambio climático, y la falta de voluntad políticade muchos Estados para comenzar a combatirlo, ha ayudado a acrecentar la vulnerabilidad de muchas regiones del planeta.

Sin embargo, los Estados miembros de las Naciones Unidas cuentan desde 2005 con el “Marco de Acción de Hyogo (MAH) 2005-2015: Aumento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante los desastres (MAH)”. Este es el primer marco global que plantea la necesidad de trabajo interdisciplinario entre Estados, organizaciones regionales e internacionales, la sociedad civil, representantes del ámbito académico, y sector privado. También “promueve la descentralización de la autoridad y de los recursos para impulsar la reducción del riesgo de desastres a nivel local”.[4]

El MAH busca reducir significativamente las pérdidas causadas por los desastres, tanto en vidas como bienes sociales, económicos y ambientales. El MAH tiene cinco prioridades: “a) Garantizar que la reducción del riesgo de desastres sea una prioridad nacional y local que cuenta con una sólida base institucional para su aplicación; b) Identificar, evaluar y monitorear los riesgos de desastre y mejorar los sistemas de alerta temprana; c) Haciendo uso del conocimiento, la innovación y la educación, incentivar una cultura de seguridad y resiliencia en todos los niveles; d) Reducir el riesgo a través de medidas de planificación territorial, ambiental, social y económica; y e) Fortalecer la preparación en caso de desastre para asegurar una respuesta eficaz en todos los niveles”.[5]

En 2010 la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNISDR por sus siglas en inglés) lanzó la Campaña Mundial “Desarrollando Ciudades Resilientes: ¡Mi ciudad se está Preparando!” 2010-2015. Y en ella se incorporan las prioridades del MAH y se crean los “Diez aspectos esenciales para lograr ciudades resilientes”[6]. Estos puntos clave le proporcionan a los gobiernos locales y activistas comunitarias/os una guía general para encarar la reducción del riesgo de desastres, la identificación de áreas estratégicas de intervención y acciones clave en cada paso. [7]

Metodología de Cantarranas. Una respuesta desde Centroamérica

La Metodología de Cantarranas (MdC) es un documento base para la practica de construcción de Resiliencia que busca establecer vínculos de cooperación entre las ciudades de Cantarranas, Livingston y Wiwilí, que ya participan en la campaña de ciudades resilientes. Quienes participaron[8] del encuentro en Cantarranas junto con Bengochea, crearon una estrategia de intervención que tiene diferentes fases de trabajo basadas en cuatro (3, 4, 9 y 10), de los “10 puntos esenciales” de la Campaña Global.

Bengochea explica que durante la primera fase se busca preparar una evaluación de riesgos como base para los planes y las decisiones sobre el desarrollo urbano, y garantizar que esta información esté disponible para su discusión con los grupos involucrados. En la siguiente fase se buscará, que se invierta en y se mantenga una infraestructura que ayude a reducir el riesgo, como por ejemplo desagües para evitar inundaciones o puentes. Existe el compromiso de instalar sistemas de alerta temprana y realizar simulacros periódicos para poder preparar a las y los habitantes de las ciudades. El acuerdo en la MdC busca asegurar que las necesidades de las poblaciones afectadas se coloquen el centro de la reconstrucción, y que se provea apoyo a las personas y organizaciones de la comunidad para diseñar e implementar respuestas.

“Todo esto lo compartimos en talleres desde las bases comunitarias”, explica Bengochea, “abordando temas como Resiliencia Comunitaria, Reducción del Riesgo de desastre; divulgando el Marco de Acción de Hyogo, y la de Ciudades Resilientes. En Honduras, por ejemplo, buscamos mapear Vulnerabilidad , Amenaza y Riesgo utilizando conocimiento técnico del uso de tecnologías, y así planear la ubicación de albergues en coordinación con la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO)”.

Distintos grupos de mujeres se dedican a la promoción del desarrollo resiliente, realizando tareas de sensibilización. Las herramientas están elaboradas por ellas mismas y trabajan sobre el desarrollo económico, adaptación y protección de la biodiversidad. “Una de las herramientas son los Bancos de semillas”, señala Bengochea, “con ellos se busca promover, desde una perspectiva de desarrollo resiliente, el rescate y valoración de las semillas criollas, construir y garantizar la seguridad alimentaria de las familias. A partir de la Agricultura Orgánica Sostenible se busca proteger los suelos. Se busca contribuir con un desarrollo que reduzca riesgos.”

El banco de semillas es la herramienta más preciada en la experiencia hondureña. Busca que expertas/os de los bancos sean facilitadores y compartan su conocimiento con técnicos productores de las Plataformas Agroalimentaria del Gobierno promocionadas por la Secretaría de Agricultura y Ganadería de Honduras. Bengochea señala que el proyecto busca desarrollar programas con perspectiva de género de acuerdo a los requerimientos del mundo productivo. “Esto va de la mano con el diseño y ejecución de programas integrales dirigidos a grupos más vulnerables tales como mujeres en todos los ciclos de su vida como estudiantes, aquellas que estén en organizaciones gremiales, sindicales, grupos étnicos, mujeres privadas de libertad entre otras.”

La Metodología aspira a servir de herramienta para poder incidir sobre comités de desarrollo local, patronatos, y mujeres empoderadas como emprendedoras. Bengochea explica que buscan “poder transversalizar la resiliencia comunitaria, el trabajo de reducción de riesgo ante desastres y adaptación al cambio climático en todos los procesos de planificación territorial y crear un instrumento de política pública en el marco de la ley Visión de País y Plan Nación (SEPLAN)”.

Más lecturas:
Campaña ciudades resilientes: http://www.eird.org/camp-10-15/

[2] La importante diferencia entre desastres y riesgos: http://www.ecapra.org/es/la-importante-diferencia-entre-desastres-y-riesgos
[3] La reunión fue coordinada por las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), con la ayuda de OFDA, junto con las ciudades de Wiwilí, Livingston, y Cantarranas, en asociación con las Plataformas de la resiliencia comunitaria de Guatemala, Honduras y Nicaragua.
[4] Pág. 11: http://www.unisdr.org/files/26462_manualparalideresdelosgobiernosloca.pdf
[6] 1) Establecer una organización y coordinación adecuadas para comprender y reducir el riesgo de desastres, sobre la base de la participación de los grupos de ciudadanos y de la sociedad civil. Forjar alianzas locales. Asegurarse de que todas las gerencias sepan cuál es su función en la reducción y la preparación del riesgo de desastres. 2) Asignar un presupuesto destinado a la reducción del riesgo de desastres y ofrecer incentivos a los propietarios de viviendas, familias de bajos ingresos, comunidades, negocios y sector público, para que inviertan en la reducción de los riesgos a los que se enfrentan. 3) Mantener datos actualizados sobre las amenazas y las vulnerabilidades, elaborar evaluaciones de riesgos y utilizarlas como base para los planes y las decisiones sobre desarrollo urbano. Asegurarse de que esta información y los planes concernientes a la resiliencia de la ciudad se discuten con el público y están a su disposición. 4) Invertir y mantener unas infraestructuras críticas para la reducción del riesgo, como por ejemplo, un sistema de drenaje para casos de inundación, adaptado en la medida de lo posible para hacer frente al cambio climático. 5) la seguridad de todas las escuelas e instalaciones de salud y mejorarlas según convenga. 6) Aplicar y ejecutar reglamentos de construcción y principios de planificación territorial realistas y acordes con los riesgos. Identificar terrenos seguros para los ciudadanos de ingresos bajos y mejorar los asentamientos informales en la medida de lo posible. 7) Asegurarse de que en las escuelas y en las comunidades locales existen programas educativos y de aprendizaje en materia de reducción del riesgo de desastres. 8) Proteger los ecosistemas y las barreras naturales para mitigar las inundaciones, las mareas ciclónicas y otras amenazas a las que pueda ser vulnerable la ciudad. Adaptarse al cambio climático a través de la adopción de buenas prácticas de reducción de riesgos. 9) Instalar sistemas de alerta temprana y gestión de emergencias en la ciudad y realice simulacros de preparación públicos periódicamente. 10) Tras un desastre, asegurarse de que las necesidades de los supervivientes constituyen el eje de la reconstrucción y brindarles apoyo tanto a ellos como a las organizaciones de la comunidad en el diseño y la aplicación de respuestas, incluida la reconstrucción de viviendas y la recuperación de medios de vida
[8] Participantes: funcionarios de la ciudad de Cantarranas en Honduras, representantes de Livingston en Guatemala y Wiwilí en Nicaragua, representantes de la Comisión Huairou / GROOTS Internacional, Comunidad Resiliencia Plataformas, de Defensa de la Mujer Indígena de Guatemala (DEMI), la Secretaría de Pueblos Indígenas y afro descendientes de Honduras (SEDINAFROH), la Secretaría Técnica de Planificación y Cooperación (SEPLAN) de Honduras, las Agencias Nacionales para la Reducción de Desastres de Honduras (COPECO) y Guatemala (CONRED) vinculados a la Estrategia Internacional de los Desastres (EIRD); quien, al terminar dos días de trabajo, firmó el Pacto Inter-Municipal de Creación de la Red de Ciudades resilientes con el "Cantarranas Metodología".


Por Gabriela De Cicco
Foto: Ana Lucy Bengochea 
Fuente: Awid