junio 03, 2014

Cultura Patriarcal y Educación: Museos y exposiciones Culturales

La influencia del patriarcado en los discursos culturales sigue invisibilizando las aportaciones del pensamiento crítico feminista en museos y exposiciones temporales; difundir y transmitir estos contenidos con enfoque feminista o de género en la educación es una tarea que está levemente iniciada

La influencia del patriarcado en los discursos culturales sigue invisibilizando las aportaciones del pensamiento crítico feminista en museos y exposiciones temporales; difundir y transmitir estos contenidos con enfoque feminista o de género en la educación es una tarea que está levemente iniciada.

El actual rearme del patriarcado sigue invisibilizando la actividad profesional de las mujeres en la cultura y las artes. Después de más de treinta años de libertades democráticas, conseguida la igualdad legal y una ley de igualdad, persiste la situación de exclusión de las mujeres en las grandes exposiciones, en los museos, y otros eventos culturales, y no sólo como profesionales sino también en las universidades. A pesar de que en los ámbitos de la cultura, en el sistema del arte, la literatura, la ciencia, y que tanto la formación como la actividad productiva, la gestión o la enseñanza están fuertemente feminizadas, las mujeres siguen gozando de menor consideración y reconocimiento social. Esta percepción de que la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito de la cultura no es tal, aunque exista el espejismo generalizado de que ya está conseguida, ha sido puesta de manifiesto en los últimos años por varias investigaciones e informes de asociaciones de mujeres en la cultura.

Actualmente existe una "situación de desigualdad" en las artes visuales en nuestro país, en el patrimonio artístico, en la oferta de exposiciones y eventos por parte de las instituciones públicas y, en general, en el sistema artístico en el que todavía se mantienen las inercias de la discriminación sexista, desde el sistema educativo hasta el denominado ''techo de cristal"[1]. Esta desigualdad sigue presente en los contenidos culturales que transmite una de las instituciones más influyentes en la actualidad, el Museo. Espacio patrimonial de gran proyección social, lugar de memoria, con gran capacidad y autoridad para legitimar el conocimiento y la cultura.

Con perplejidad podemos observar cómo los discursos culturales y artísticos, mantenidos en numerosos museos e instituciones, siguen sin desterrar los discursos androcéntricos y patriarcales, presentes en sus exposiciones permanentes, que incluyen obras de mujeres. Con ello, se sigue trasmitiendo y comunicando a todos los públicos una imagen de la cultura y el arte -que ya ha sido cuestionada desde múltiples enfoques críticos feministas- tradicional, dominante masculina, construida por la Historia e Historia del Arte, y caracterizada por la exclusión, la invisibilidad y por el discurso de la inferioridad. Su continuidad se sustenta, además, en un modelo cultural único centrado en la universalidad de lo masculino que deslegitima los saberes de las mujeres, sus aportaciones y las hace prescindibles en cualquier periodo histórico o artístico. El Museo se resiste a quebrar los límites de la eterna preferencia por las construcciones patriarcales: lo masculino como esencial y lo femenino como accesorio.

Un modelo cultural único centrado en la universalidad de lo masculino, deslegitima los saberes de las mujeres

El Museo sigue sin ser el espacio de la memoria cultural humana, con la que deberíamos identificarnos, y resulta ser el espacio de una memoria injusta e interesada en presentar a las mujeres con falsas y estereotipadas identidades. Además, no tiene en cuenta la cultura como construcción social resultado de una experiencia histórica colectiva, de hombres y mujeres, en todos los ámbitos de la vida y, por tanto, seguimos teniendo notables dificultades para percibirnos y ser percibidas como creadoras y productoras de cultura en el Museo. Hoy todavía no hemos llegado a ocupar permanentemente el espacio de la memoria, de todas y todos, al que aspira ser el Museo. Paradójicamente, las mujeres somos el público mayoritario en las visitas y actividades que se organizan en los Museos en los últimos años, como ha puesto de relieve el Laboratorio de público de Museos del Ministerio de Cultura. En el caso de Andalucía, en la estadística desagregada de visitantes desde 2008 a 2012, las mujeres representan entre el 50,2% y el 52,8 % del público visitante[2].

Este abismo se ha suavizado en los últimos años con nuevas miradas forzadas por los feminismos y las mujeres artistas, que han socavado con su resistencia y empeño el discurso androcéntrico de la cultura y el arte. Ha sido a través de exposiciones temporales donde, la perspectiva de género y el enfoque feminista, han posibilitado visibilizar a las mujeres como protagonistas de la cultura. También observamos este acercarmiento en numerosas actividades que han acogido y producido algunos Museos. De gran interés son las propuestas recientes que algunos Museos estatales, como el Centro de Arte Reina Sofía o el Museo del Prado, han hecho, introduciendo itinerarios temáticos con perspectiva de género, de los casi mil setecientos que existen en el Estado español[3].

Si el Museo es un lugar idóneo para el aprendizaje escolar y la educación patrimonial, para comunicar los desarrollos culturales humanos desde múltiples ámbitos y enfoques, ayudar a la reflexión, suscitar interrogantes y preguntas sobre el patrimonio conservado y, sobre todo, poner en contacto a todos los públicos con las obras y objetos originales de sus colecciones... ¿qué historia es la que selecciona y muestra el Museo?, ¿dónde está la contribución de las mujeres?, ¿cómo la presenta?, ¿verdaderamente qué conceptos, ideas y valores nos comunican los Museos a través de la exposición permanente de sus colecciones?. Teóricamente, una de las misiones del Museo es educar y difundir contenidos culturales humanos adecuadamente a la sociedad, aunque como observamos es todavía una realidad lejana.

En mi actividad docente, han sido numerosas las experiencias en todos los tramos de la enseñanza formal que han utilizado el Museo como recurso didáctico, en apoyo a las diferentes áreas del curriculum. Desde la Educación Infantil a la Universidad. El Museo como recurso didáctico ofrece un discurso, como hemos visto, androcéntrico y tradicional, patente en los contenidos culturales del discurso expositivo en la exposición permanente. Ésto imposibilita, por tanto, que se generen experiencias educativas desde la perspectiva de género, aunque se han introducido de forma excepcional.

En el caso de Jaén, desde el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes, comenzamos en los años 90 las visitas feministas a las colecciones del Museo, buscando las ausencias y desentrañando estereotipos. Esto se materializó en una propuesta didáctica de actividades para la visita al Museo con perspectiva feminista: ''Otra forma de mirar el museo. Buscando imágenes de mujeres''. Dichos materiales se crearon con el objeto de transmitir entre el profesorado nuevos relatos, otras informaciones sobre las obras expuestas, buscar y saber qué hacían las mujeres representadas y cómo habían llegado hasta allí. Y, sobre todo, cuestionar por qué sólo había dos mujeres artistas expuestas, y cómo los textos escritos e informativos del Museo las ocultaban. Tras esta primera experiencia didáctica con perspectiva feminista, se continuó el trabajo de análisis museológico con perspectiva de género con otros materiales para el profesorado y alumnado de diversos doctorados y másteres: ''Imágenes de Mujeres y Mujeres Artistas en el Museo de Jaén''.

Aun así, numerosas investigaciones, desde hace varias décadas, han puesto de manifiesto que los libros y materiales escolares utilizan un lenguaje sexista y son androcéntricos en sus contenidos científicos. Es esta una característica común, que también comparte la enseñanza universitaria donde la perspectiva de género está focalizada en másteres específicos de feminismo y género. Estamos en un momento en que una idea laxa de igualdad se alinea con los valores patriarcales, y esto es un problema que quizá no se percibe como tal y por tanto no se considera necesario actuar sobre él. Visibilidad no es igualdad.

Parece, por tanto, que se aceptan sin más los contenidos culturales androcéntricos, sexistas y estereotipados, que en su mayoría sigue transmitiendo el Museo, y a su vez reforzados por los contenidos escolares, como señala Pilar Ballarin, "cualquier material escolar transmite a las niñas y niños imágenes profundamente estereotipadas que refuerza la imagen discriminatoria de las mujeres" [4]. Me gustaría señalar que, en estos años, han sido mayoritariamente las profesoras sensibles a los temas de género y feministas las que han introducido esta perspectiva en sus actividades, bien desde proyectos de educación en valores, coeducación o en el trabajo con el Museo, y en el desarrollo de su práctica docente en materias y áreas de Historia, Arte y Ciencias Sociales, o desde la Didáctica de las Ciencias Sociales.

Por Carmen Guerrero Villalba
Fuente: Con La A

Notas

[1]MAV (2012) Documento de trabajo.p.3. http://www.mav.org.es/documentos/DOCUMENTO%20DE%20TRABAJO%20MAV%202012.pdf [consulta 30-12-2013]
[2] MINISTERIO CULTURA (2011). Laboratorio permanente de público de Museos.
http://www.calameo.com/read/0000753353c6f6cc139ef [consulta 30-12-2013]
JUNTA DE ANDALUCÍA. CONSEJERÍA DE CULTURA Y DEPORTE. Estadistica de Museos públicos de Andalucía.
http://www.juntadeandalucia.es/culturaydeporte/web/estadistica/sites/consejeria/estadistica/estadisticas_museos [consulta 30-12-2013]
[3] Didáctica 2.0. Museos en Femenino. http://www.museosenfemenino.es/ Instituto de Investigaciones Feministas. Universidad Complutense de Madrid; e-mujeres.net [consulta 30-12-2013]
[4] BALLARIN DOMINGO, Pilar. (2007) La escuela como espacio de socialización en valores y normas de género. En: Informe Salud Infancia Adolescencia y Sociedad. SIAS. Madrid. p 64


Referencia curricular

Carmen Guerrero Villalba es Doctora en Historia del Arte, Catedrática de Enseñanza Secundaria. Coordinadora del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Jaén y Profesora Asociada del Área de Historia del Arte en la Universidad de Jaén. Miembra del Seminario Interdisciplinar Mujer, Ciencia y Sociedad de la Universidad de Jaén. Docente en Centros de Formación del Profesorado y en distintos postgrados, máster, doctorados y títulos de experta, sobre "Políticas locales, género y desarrollo" y "Mediación para la igualdad" en la Universidad Jaume I de Castellón; "Conciliación de la vida laboral y profesional", financiado con fondos europeos, y "Estudios de las Mujeres y de Género" en la Universidad de Jaén y "Género, Feminismos y Ciudadanía" en la Universidad Internacional Antonio Machado de Baeza. Entre sus publicaciones, "Mujeres artistas: Exposiciones temporales y presencia en el Museo". En: Docta Minerva.Homenaje a la profesora Luz de Ulierte Vázquez. Universidad de Jaén. 2011.; "El Arte Gráfico de Dolores Montijano". En: Dolores Montijano. Memoria de una Década. Universidad de Jaén. 2005; Imágenes de Mujeres y Mujeres Artistas en el Museo de Jaén. Junta de Andalucía. Sevilla. 2005; Otra forma de mirar el Museo: Buscando Imágenes de Mujeres. Andalucía Educativa. Ustea. Sevilla. 2007.