junio 24, 2014

El desafío de una tecnología feminista: la reconfiguración necesaria




Alguna vez ya empezamos diciendo que Internet no es neutral. Como tampoco lo son las tecnologías en general. No lo es para el software, para las redes sociales… ni para el activismo. Montse Boix menciona que “hay mucha gente que se dedica a la tecnología pero hay poca gente, desgraciadamente, que suma la tecnología a lo social y entonces hay todavía menos gente que suma la tecnología a lo social y a lo feminista”. Y ese es un gran desafío.

A la hora de definirlo, resume el ciberfemismo en “hacer activismo feminista en la red”. La intención no es solo aumentar el número de mujeres en línea, sino que la inclusión se dé desde un claro enfoque político feminista.

Hay una larga historia de avances para hackear el patriarcado “Las cyberfeministas han entendido ya la importancia de aunar esfuerzos en la educación tecnológica como un punto crucial para las mujeres. Pero esta educación necesita ser contextualizada dentro de un análisis crítico feminista y un discurso sobre las mujeres, Netcultura y política, y la economía del trabajo pancapitalista.”

El software libre, por ejemplo, tiene una perspectiva política emancipadora y se para desde el lugar de las libertades. Sin embargo, respecto al tema de género, los espacios siguen siendo muyreticentes a pensarse cuestionando al patriarcado. En Incorporar la mirada de género al Software Libre, un reto para la democratización de la tecnología se asegura que “El movimiento feminista ha apostado históricamente por compartir el conocimiento y desde el feminismo se ha denunciado sistemáticamente la utilización del conocimiento para excluir a los otros, una estrategia utilizada históricamente en el desarrollo de la tecnología, escrito en masculino.”


Incluso en lugares físicos, como los hackerspaces, “no necesariamente resultan ser espacios donde cada quien se sienta a salvo y segura/o para hackear, aprender, socializar o experimentar”. Ante ello la propuesta es que los espacios seguros deben estar basados en valores comunes que permitan dejar florecer y empoderar a cada uno y cada una a la vez que se crea comunidad. Por empezar lo más importante es ocupar el espacio. Claro que no ocuparlo de cualquier modo, pero si ni siquiera estamos ahí, difícil será repensar los cómos que siguen.

Poner una clave de género a las tecnologías no solo implica saber si las mujeres están presentes en ellas sino también analizar sus productos, contenidos y relaciones, visibilizar la discriminación, poner en evidencia “la importancia social, económica y política que tiene nuestra elección tecnológica”.

Del acceso y la participación

La poca inclusión en este tipo de temas no tiene tanto que ver con los propios (ds)intereses de las mujeres sino con que el reparto de otras tareas (fundamentalmente de cuidados) aún recae sobre nosotras y aún existe una situación de multidiscriminación (por razones de género, geografías, edad, economía, lingüísticas, etc). No hay tiempo para experimentar, conocer, compartir, desarrollar… Las posibilidades de elección suelen ser mucho menores y, sobre todo, no hay demasiado lugar al ensayo/error. No hay tiempo.

Por eso este tema supone indagar en los procesos de acceso e inmersión tecnosocial que contemplan aspectos tecnológicos y sociales como las motivaciones, los factores facilitadores, las condiciones de uso, desarrollo y participación de las mujeres en el ámbito de las tecnologías e incluso, los mecanismos de autoinclusión que desarrollan las mujeres para autoincluirse e ir modificando, a su vez, las TIC.

Fuente: Alai