octubre 29, 2014

Wendy Barranco, Veterana de Irak contra la guerra

Ayer la veterana de guerra Wendy Barranco ofreció una conferencia y posterior rueda de preguntas, en el Aula Magna de La Nau, dentro de la programación del Fórum de Debate de la Universidad de Valencia, y en colaboración con el colectivo Alternativa Antimilitarista-MOC, Asamblea Feminista Tirig y la Unitat d’Igualtat de dicha Universidad. 

Carmen Tomás, Directora de la Unitat d’Igualtat de la UV y presentadora del acto junto a Wendy Barranco

Wendy nació en México en 1985 y se trasladó a Los Ángeles (California) cuando contaba con cuatro años de edad; allí la esperaba su madre, que había llegado a EEUU doce meses antes. A los diecisiete años tuvo la oportunidad de alistarse en la Armada. De alguna manera, y gracias a la cruzada mediática de la prensa, el cine y la televisión americanas, ingresar en el ejército podía considerarse una buena oportunidad para una emigrante con pocas posibilidades económicas y dificultades para regularizar su nacionalidad, además de un ejercicio de patriotismo frente al fenómeno global del 11 S. Como hija de familia emigrante, no contaba con los recursos económicos necesarios para poder cursar estudios superiores, y la oficina de reclutamiento fue una ventana abierta a esa posibilidad. Wendy ingresó en el cuerpo militar en Octubre de 2003, como asistente médico de combate con derecho a una preparación de seis meses.


A los diecinueve años, en octubre de 2005, recibió órdenes para ir a Irak e ingresó como enfermera anestesista en una unidad de hospitalización móvil en la que estuvo desarrollando su labor durante nueve meses, enfrentándose cada día a la realidad de la guerra. Tuvo, según palabras de la propia Wendy, que desarrollar una especie de insensibilidad a la presencia continuada de la muerte y el dolor, estableciendo una separación entre lo que veía a diario y sus propias emociones.

Durante la conferencia, la ex-militar denunció cómo tuvo que soportar la demanda de favores sexuales en su puesto de trabajo, por parte de un superior, de modo continuado y ocasionalmente por parte de algún compañero, a la vez que abusos en algunos entrenamientos militares, específicamente por ser mujer. No resulta difícil comprender que en este contexto de guerra, este tipo de abusos sobrellevados conduce a vivir en un estado continuo de máxima alerta, con las consecuencias psicológicas y patológicas que este nivel de estrés ocasiona.

Tras nueve meses en el frente que, sumados al resto de servicios prestados con anterioridad a Irak, sumaban tres años de reclutamiento, Wendy regresó a EEUU, para comenzar una nueva vida como civil y retomar los estudios de medicina. En Los Ángeles asistió a una conferencia de dos veteranos de la guerra de Irak y algo se movió en su interior, se dio cuenta y tomó conciencia de todo aquello que ella misma había padecido y que hasta ese momento no había podido reconocer: la deshumanización, la violencia, los abusos, la vejación y lo completamente inútil y estéril que resulta la guerra excepto para quién puede medrar a expensas de los beneficios económicos que procura a unos pocos. Se dio cuenta de que los fondos de defensa en EEUU son mayores que los del resto del mundo, mientras que muchos veteranos están sobreviviendo sin trabajo, sin prestaciones, sin ni tan siquiera la atención psicológica que requieren para la reparación que precisan como víctimas de guerra. 

En la actualidad, la “primera línea de combate” de Wendy es otra. Desde IVAW – Veteranos de Irak contra la guerra -, asociación fundada en 2004, lucha junto a sus compañer@s por la retirada inmediata de todas las fuerzas de ocupación en Iraq y Afganistán, por la plena cobertura social y el derecho a sanar de los veteranos que regresan de los frentes de combate, así como por la compensación a los pueblos iraquí y afgano. Trabaja, como otras asociaciones antimilitaristas, para crear una cultura crítica de no violencia y por la paz, para detener los mecanismos y recursos que hacen posible los conflictos bélicos y vulneran sin pudor los más elementales derechos de la humanidad.


Crónica y fotografías Concha Martínez 
concha_martinez@ono.com
Colectivo Vland Solaris 
Colaboradora en La Ciudad de las Diosas