febrero 15, 2015

Tres ideas para San Valentín



Frente al bombardeo de mensajes que incitan al consumo y a modelos de amor y erotismo basados en el sufrimiento, la dependencia y la desigualdad, recopilamos claves y recursos positivos

Porque, por si alguien lo duda, igualdad, feminismo y buenos tratos no están reñidos con disfrutar del amor, de la pasión o de las fantasías y prácticas sexuales 'inconfesables' (y esto va por '50 sombras de Grey')


1. Repensar cómo vivimos el amor

Pues sí, las feministas nos hemos aficionado a hablar del amor. Entendemos que la violencia machista en la pareja se alimenta de una concepción tóxica en torno al amor romántico. Coral Herrera Gómez explicó muy bien esta relación en su artículo ' La violencia de género y el amor romántico':
"El amor romántico es la herramienta más potente para controlar y someter a las mujeres, especialmente en los países en donde son ciudadanas de pleno derecho y donde no son, legalmente, propiedad de nadie. (…)

“Por amor” las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. Somos capaces de humillarnos “por amor”, y a la vez de presumir de nuestra intensa capacidad de amar. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. (…)

El amor romántico es una herramienta de control social, y también un anestesiante. Nos lo venden como una utopía alcanzable, pero nos encontramos con que el mejor modo es renunciar a todo con tal de asegurar la armonía conyugal. (…)

Se utiliza el concepto de amor romántico para describir todo un modelo cultural occidental y contemporáneo que se basa en la heterosexualidad obligatoria, en el vínculo directo entre amor y matrimonio (pareja), y matrimonio y monogamia (al menos, de cara a la galería). Este modelo resulta operativo para un sistema capitalista que se beneficia, entre otras cosas, de la división sexual del trabajo (dicho brevemente, de todo el trabajo gratuito de cuidados que hacen las mujeres en nombre del amor hacia los seres queridos).

La RAE, en cambio, define 'romántico' como "sentimental, generoso y soñador". Probablemente esa acepción esté más instalada en el imaginario colectivo que la conciencia sobre el modelo de amor romántico como amigo íntimo del capitalismo y del patriarcado. Por eso me sumo a la propuesta de Brigitte Vasallo de sustituir el concepto de "amor romántico" por otro que señale directamente a los mitos que promueve:


"Introducir la palabra romántico nos lleva directamente a las imágenes de cenas con velitas y fines de semana revolcándonos frente a la estufa. Y en nuestros mundos nuevos todas queremos velitas y revolcones. Tranquilas: el veneno no está ahí, ­sino en el siguiente paso, en la transformación de eso en un “amor Disney”. El amor Disney es un amor eterno, único y exclusivo".

Pues sí, el problema no es el amor, ni el sentimentalismo, ni el romance, sino cuando este se traduce en (co)dependencia, frustración (para mujeres y hombres) y, en última instancia, maltrato. Tan importante como criticar contenidos audiovisuales que promueven ese modelo (desde los príncipes salvadores de Disney a Richard Gere en Pretty Woman; desde los vampiros irresistibles de Crepúsculo al masoquismo emocional en '50 sombras de Grey') es contar con nuevos referentes. Por ejemplo:
2. Descubrir otras formas de erotismo y de BDSM

En verano estuve en una charla de Miguel Ángel Arconada, profesor de secundaria especializado en coeducación. Contó algo que se me quedó grabado. Una vez, hablando a sus estudiantes de buenos tratos, de educación emocional, nuevas masculinidades, etc., un chaval le espetó: "Ya, pero la ternura no me la pone dura".

Nuestra sexóloga ya habló hace tiempo del mito (o el mandato) de que a las mujeres nos guste que nos metan caña. No he leído ni visto '50 sombras de Grey', pero por lo que tengo entendido, se ha convertido en un éxito de ventas porque a muchas personas (la mayoría mujeres) les parece de lo más excitante una historia de amor mezclada con juegos de dominación-sumisión. Va un fragmento delartículo que dedicó Beatriz Gimeno al libro:


" Cincuenta sombras de Grey’ se anuncia como “porno para mamás”, lo cual dice mucho del tipo de porno que se supone que ofrece: porno para mujeres convencionales y amorosas, que buscan ponerse al día y renovarse. Porno que enseña a las mujeres que pueden jugar tranquilamente con la dominación siempre que, naturalmente, sean ellas las dominadas porque lo contrario no sería propio de mamás. Juegos excitantes a los que puedan entregarse las mujeres casadas sin salirse un milímetro de sus roles de género; porno conservador y moralista que se ofrece “con excusa” incorporada: el protagonista de la novela, el hombre dominador, es así no porque sea un perverso, no porque se lo pase bien sin más, sino porque tiene una infancia desgraciada. Y ella no se convierte en una sumisa porque lo encuentre excitante, sino que lo hace por… ¿adivináis? Sí, por amor, para curarle a él de su perversión. Ella, sometiéndose a sus deseos, incluso disfrutando con ellos, le hace bueno, es decir “normal”, y ambos acaban siendo felices y practicando sexo convencional".

El caso es que hablar de otros modelos de erotismo no es hablar de caricias y velitas (o no solo). El feminismo se ha ido abriendo a la pospornografía y a expresiones de sexualidad no normativa como el BDSM (bondage, dominación-sumisión y sadomasoquismo). Si crees que igualdad y perversiones son incompatibles, algunas propuestas: 
Las fiestas para mujeres, bolleras, bisexuales y trans BiBo BDSM. Precisamente este 14 de febrero celebran la fiesta Depravadxs. 
El blog 'La mosca cojonera' es un directorio de recursos estupendo para encontrar lecturas sobre sexualidades no normativas, perversiones, BDSM, etc., desde la defensa de la igualdad de género, el buen trato y la diversidad sexual. 
Su autor es uno de los impulsores del proyecto 'Golfxs con principios', iniciativa que promueve "una visión positiva del sexo no convencional —poliamor, swinger, BDSM, kink, LGBT y queer -".
Sexyng, una red social de contactos, cuyo lema es: "Nos gusta el sexo, combatimos el sexismo". También hacen mucho hincapié en el respecto a la diversidad sexo-genérica.
El proyecto audiovisual sobre diversidad funcional y derechos sexuales 'Yes, we fuck!'. Una de sus historias narra el encuentro entre un hombre con parálisis cerebral y una dómina. Otra documenta un taller de posporno para personas con diversidad funcional organizado por el colectivo Post-Op. Eso sí que es romper tabúes.
Y si no conoces más que Erika Lust y buscas una recomendación rápida, a mí me gustaron casi todos los vídeos de 'Porn for everyone', porno queervariadito. Siento especial debilidad por 'Cupcakes', que demuestra que porno y ternura no tienen por qué estar reñidos y que una romántica escena mañanera en la cocina puede devenir en arneses y fisting.
3. Celebrar nuestros amores múltiples, sanos, libres, diversos e imperfectos

Probablemente uno de los motivos por los que las feministas tenemos fama de amargadas es porque escuchar a Amaral cantar 'Sin ti no soy nada' nos hace resoplar en vez de suspirar. Como decía al principio, creo que, tan importante como la crítica, es mostrar y difundir modelos alternativos y positivos, en este caso de amor, de romance y de erotismo.

Como dice la antropóloga Mari Luz Esteban, el problema no es el amor, sino que a las mujeres (sobre todo) se nos haya educado para ponerlo en el centro de nuestras vidas:

"A las mujeres se nos dice que somos nosotras las que tenemos que cuidar de las emociones y del amor; nos vemos obligadas a estar pendientes de los demás. Eso, en sí, no es algo malo, pero ¿qué es lo que pasa? Que nosotras tenemos que dar todo ese amor, pero no podemos pedir nada a cambio; es decir, se rompe la reciprocidad en perjuicio de la mujer. Al fin y al cabo, si no se te permite pedir nada, tampoco estás a un mismo nivel de poder.

Si hay algo que nos hace mujeres, es el hecho de que nos tengamos que centrar en el amor, el hecho de que el amor tenga que ser el eje principal de nuestra vida. Por eso pienso que debemos disociar el amor de nuestro eje central. Si lo hacemos, nuestra identidad como mujeres se transformará inevitablemente. No voy a decir que haya que suprimir el amor de nuestra vida, sino que hay que introducir otras cosas en ella, para equilibrarlo. La gente dice que el amor es lo más importante de la vida, pero yo no estoy de acuerdo. Creo que la libertad es muy importante, así como la justicia, la solidaridad… Puede que el amor sea una de las cosas más importantes, pero no la única, ni la principal".

Me gustan los ritos y las celebraciones. Creo que a casi todo el mundo. La gente de mi generación (al menos quienes nos hemos criado en familias ateas y/o progresistas) ha asistido a un cuestionamiento de ritos como el bautizo, la boda, la Navidad o San Valentín. Me preocupa que todo sea restar, dejar de celebrar la vida. Soy más partidaria de resignificar. De buscar formas nuevas para celebrar otros modelos de amor, de familia, de crianza. Así que no descarto celebrar San Valentín, pero a mi manera. Sin consumismo, sin idealización, sin olvidarme del mundo, sin desatender otros afectos, sin codependencia.

Me identifico con propuestas como el libro de Coral Herrera 'Bodas diversas, amores queer' o la de Annie Sprinkle, considerada como la creadora del posporno y su pareja Beth Stephens, que llevan ya como siete bodas celebradas dentro de su proyecto artístico ' Love art lab'. (Me pongo sentimental y recupero una entrevista que les hice hace siglos). Todas ellas tienen claro que el amor, así como mecanismo de control social, también tiene un enorme potencial transformador.

Y lo de "imperfectos" lo digo porque las feministas somos muy dadas a la autoexigencia y a caer en nuevas normatividades. A sentirnos culpables cuando constatamos que no nos hemos librado de los celos, cuando optamos por la monogamia, cuando nos descubrimos sintiendo el maldito "sin ti no soy nada"… Vamos poco a poco. El feminismo no es una receta mágica pero, como dice Kattalin Miner, al menos nos ayuda a tener claro qué no queremos del amor.

Para terminar, una bonita canción de amor, para que no se diga que no sabemos ponernos románticas:

Por June Fernádez
Fuente: El Diario.es