junio 21, 2015

Darkover. La cadena rota y el Juramento de las Amazonas Libres

Con LA CADENA ROTA se inicia una nueva temática en el amplio conjunto de narraciones que transcurren en el planeta Darkover (ver Apéndice al final del libro). En el seno de una narración dominada por el tono de aventuras habitual en la serie, destaca la implícita reflexión sobre el papel social de las mujeres en Darkover y, por extensión, en cualquier sociedad. 

Ya en la primera novela de la serie PLANET SAVERS (LOS SALVADORES DEL PLANETA, 1962) aparece la presencia de unas extrañas Amazonas, como un grupo de mujeres juramentadas que pueden realizar «trabajos de hombre», pero no se profundiza en la compleja dificultad de su empeño. Es precisamente en LA CADENA ROTA cuando Bradley presta atención destacada a esas mujeres que se convierten así en el eje central de una de las trilogías más apreciadas dentro de la famosa serie de Darkover. 

LA CADENA ROTA narra, por primera vez y con cierto detalle, las dificultades con que se encuentran las Amazonas Libres, el grupo de mujeres juramentadas que intentan superar con su actitud y su actividad las limitaciones impuestas socialmente a las mujeres, Bradley profundiza aquí en el rol social de las mujeres de Darkover, desde su papel como Celadoras especializadas en el control de la técnica de matrices que estimulan la telepatía, al de casi-esclavas de los hombres en las Ciudades Secas, pasando por el papel socialmente secundario que deben desempeñar en los Dominios del Comyn. Ante esta situación, las mujeres del Gremio de las Amazonas Libres reivindican en Darkover su calidad de personas independientes y su igualdad con los hombres en todos los aspectos.

Destaca en todo ello la voluntad de Bradley por hacernos reflexionar sobre el significado de la condición humana que tantas veces la historia de nuestra cultura parece haber negado a las mujeres. La lectura del Juramento de las Amazonas Libres (al principio del libro) puede sorprender y tal vez algún lector(a) piense que se trata de demasiadas renuncias que coartan irremisiblemente la vida de la futura Amazona. Pero cuando en el capitulo nueve (verdadero eje ideológico de la novela), la agente terrana Magda Lorme se ve forzada a pronunciar el juramento de Amazona Libre, descubrimos con sorpresa que esas palabras, ese juramento, no contienen nada tan terrible y que sus presuntas «.renuncias» corresponden precisamente a la afirmación de la independencia y libertad de un ser humano, aunque no siempre las mujeres de nuestra sociedad (o de la de Darkover) hayan podido ejercer dicha opción. 

Pero, como siempre en las novelas sobre Darkover, el camino que lleva a la plenitud personal y a la realización final, el que hace factible la concreción de la ética de la libertad, es un camino plagado de renuncias y dificultades; de decisiones no siempre fáciles porque la vida en libertad responsable no tiene porque serlo necesariamente. Y así lo experimentarán tanto la comynara Rohana Ardáis, la agente terrana Magda Lome y, también, la joven Jaelle n 'ha Melora en su difícil tránsito a la condición de Amazona. Pese a la inicial estructura ternaria de esta novela, poco a poco Bradley va centrando el futuro de la trilogía sobre las Amazonas Libres de Darkover en la figura de la agente terrana Magda Lome. 

Presuntamente la «modernidad» de la terrana Lome debería acercarla con mayor facilidad a los objetivos perseguidos por las Amazonas Libres, pero es precisamente su pertenencia a dos mundos lo que va a permitirle en curioso papel como «observador participante» (según la terminología al uso entre los sociólogos) que pone de manifiesto las limitaciones sociales impuestas a las mujeres no sólo en Darkover, sino en cualquier sociedad sexista como, en cierta forma, también lo es la sociedad terrana. 

Creo importante destacar que gran parte del éxito de la serie de Darkover procede precisamente del tratamiento del tema de las Amazonas Libres. No hay que olvidar que esta atención al mundo de las mujeres y sus problemas es uno de los aspectos temáticos que más interesan a Marión Zimmer Bradley, y está también implícito en otras obras famosas de esta autora. En su recreación del mundo de las leyendas del Rey Arturo, LAS NIEBLAS DE AVALÓN, Bradley abandona el tratamiento tradicional y utiliza como punto de vista central el de una mujer: Morgana. Algo parecido ocurre con su reciente recreación de la Guerra de Troya que también se presenta, esta vez en LA ANTORCHA, desde un punto de vista en cierta forma revolucionario y novedoso: el de Casandra. Con toda seguridad esa inversión del género del protagonista principal en esta recreación de dos narraciones ya clásicas es algo que configura inevitablemente la visión final de dichas novelas, con una atención preferente a la óptica femenina. 

Pero todo ello se puede observar incluso con mayor nitidez en las novelas de Darkover sobre las Amazonas Libres, que profundizan explícitamente en esa necesaria atención al papel de las mujeres: el que desempeñan y el que deberían desempeñar si no existieran tantas trabas sociales a su realización como personas. La temática aquí iniciada continúa en LA CASA DE THENDARA y además, en la tercera de las novelas de Darkover sobre este tema, CIUDAD DE BRUJERÍA, los personajes masculinos acabarán siendo meros comparsas y prácticamente no intervienen en la acción y ni siquiera hablan. Pero éste será un tema a comentar en otro momento. En cualquier caso, es evidente que es en el marco de la narración de aventuras habitual en las novelas de Darkover donde —más fácil resulta extrapolar sobre ideas socialmente avanzadas, sin peligro de aburrir al lector. La realidad es que, por todo ello, LA CADENA ROTA se lee con gusto y satisfacción, incluso desde una óptica meramente lúdica, aunque también estimule interesantes reflexiones que no dejan de ser válidas en nuestro entorno social. ¿Qué más puede uno pedir? 

MIQUEL BARCELÓ 
Para Tracy, por haberme contado el chiste del hombre del espacio, la leronis y los tres habitantes de las Ciudades Secas.

EL JURAMENTO DE LAS AMAZONAS LIBRES 

De hoy en adelante, renuncio al derecho de casarme, salvo como compañera libre. Ningún hombre establecerá conmigo un vínculo di catenas ni viviré en ninguna casa de hombre como barragana*. 

Juro estar preparada para defenderme por la fuerza si soy atacada por la fuerza, sin recurrir a la protección de ningún hombre. 

Juro que de hoy en adelante no seré conocida por el nombre de ningún hombre, sea padre, guardián, amante o esposo, sino simple y solamente como hija de mi madre. 

Juro no entregarme de hoy en adelante a ningún hombre, salvo en el momento y ocasión que yo misma decida, por mi propia voluntad y deseo; nunca ganaré mi pan como objeto del deseo de hombre alguno. 

Juro que de hoy en adelante no daré hijos a ningún hombre, salvo por mi propio placer, elección y momento; no daré hijos a ningún hombre para la herencia, la casa, el clan, el orgullo o la posteridad; juro que yo sola determinaré la crianza de cualquier hijo que tenga sin considerar la posición, el lugar o el orgullo de ningún hombre. 

De hoy en adelante, renuncio a ser leal a cualquier familia, clan, guardián o señor, y juro ser leal solamente a las leyes de la Tierra como ciudadana libre, al reino, la corona y los dioses. 

No recurriré a ningún hombre en busca de protección, apoyo o socorro, y únicamente deberé lealtad a mi madrina de juramento, a mis hermanas del Gremio y a mi patrón durante la época de mi empleo.

Y juro, además, que las integrantes del Gremio de las Amazonas Libres, todas y cada una de ellas, serán para mí como mi madre, mi hermana o mi hija, de mi misma sangre, y que ninguna mujer unida por juramento al Gremio recurrirá a mí en vano. 

Desde este momento, juro obedecer todas las leyes del Gremio de las Amazonas Libres y cualquier orden de mi madrina de juramento, los miembros del Gremio o la líder que elija durante mi temporada de empleo. Y si traiciono algún secreto del Gremio, o no cumplo mi juramento, me someteré a las madres del Gremio para las sanciones disciplinarias que ellas elijan; y si no cumpliera, que la mano de cada mujer caiga sobre mí, que me maten como a un animal, entreguen mi cuerpo insepulto a la corrupción y dejen mi alma a merced de la diosa.


* En castellano en el original. (N. de la T.)