agosto 07, 2015

FpD3: Las acciones conjuntas continuas y el poder colectivo siguen siendo fundamentales

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La Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FpD3)—que se realizó en Addis Abeba, Etiopía, y fue precedida por un largo proceso preparatorio—concluyó el 16 de julio de 2015 con un documento final muy decepcionante—la Agenda de Acción de Addis Abeba (AAAA). Aun así, ofrece algunos puntos de entrada para promover los derechos de las mujeres y la igualdad de género. 

Aun así, ofrece algunos puntos de entrada para promover los derechos de las mujeres y la igualdad de género. En el seguimiento de la FpD3, organizaciones feministas y por los derechos de las mujeres, junto a otras organizaciones de la sociedad civil (OSC) y aliadas/os, tienen un papel clave que jugar en impulsar los cambios urgentemente necesarios para lograr economías justas, que formen la base de la realización y el cumplimiento de los derechos humanos, incluidos los derechos, la autonomía y las libertades de las mujeres. Al momento de escribir este artículo continúan los debates como parte de las negociaciones post-2015 en Nueva York sobre cómo vincular la agenda de la financiación para el desarrollo[1] y, aunque existen claras interrelaciones, estos son dos procesos distintos que deberían seguir siendo complementarios.

Oportunidades perdidas y decepciones

Al cierre de la FpD3, el sentimiento general entre las OSC—incluyendo a organizaciones feministas y por los derechos de las mujeres que se coordinaron bajo el paraguas del Grupo de Trabajo de Mujeres sobre Financiación para el Desarrollo (WWG on FfD en inglés)—fue de gran decepción porque la AAAA perdió varias oportunidades, incluso la de crear las condiciones que permitan contribuir fuertemente a lograr el respeto, la protección y el cumplimiento de los derechos humanos, incluyendo los de las mujeres.

En general, la AAAA carece de un enfoque integrado, coherente y explícito basado en los derechos humanos. Tampoco elimina los obstáculos globales al desarrollo, no aborda las cuestiones sistémicas ni supera las injusticias estructurales y desequilibrio de poder en la actual gobernanza económica, los sistemas financieros y las instituciones mundiales. Sobre la mayoría de las mujeres recae la carga de esta realidad, inclusive la del trabajo de cuidados no remunerado, y ellas también actúan como amortiguadoras de impactos y estabilizadoras frente a los fracasos del mercado y el Estado.

La AAAA no avanza a partir del Consenso de Monterrey ni de la Conferencia de Doha; por el contrario, menoscaba o debilita ambos acuerdos en varios aspectos, incluido el compromiso de respetar el espacio político. No hace referencia al asunto de los costos de ajuste y los programas de políticas contradictorias. Y además de ignorar que existe desigualdad no sólo dentro de los países sino también entre estos, nada dice sobre el vínculo entre las políticas macroeconómicas y la pobreza.

Fuerte oposición a regulaciones globales y vinculantes

En cuanto a las regulaciones, la AAAA no establece un órgano fiscal intergubernamental de las Naciones Unidas (ONU). El fortalecimiento del actual Comité de Expertos sobre Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación[2] no responde a la necesidad de un órgano intergubernamental, transparente, responsable y bien financiado que todas las naciones requieren urgentemente para realmente combatir las corrientes financieras ilícitas y la evasión fiscal y afrontar las desigualdades dentro de los países y entre estos.[3]

La AAAA no respalda compromisos vinculantes para garantizar una rendición de cuentas por parte de las empresas que se base en derechos humanos y laborales reconocidos internacionalmente, incluyendo los derechos tanto de las mujeres y de los pueblos indígenas como las normas ambientales. Ni siquiera reconoce el importante proceso que está teniendo lugar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para la elaboración de un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas[4] basado en el marco internacional de los derechos humanos. Sabemos que las iniciativas y los principios voluntarios no son suficientes.

El documento final no garantiza que los acuerdos sobre el comercio y la inversión no socaven el espacio político nacional, los derechos humanos y el trabajo decente, en consonancia con las normas del trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esto significa que tampoco se garantiza que las cadenas de valor mundiales no exploten a las mujeres, las niñas ni a otros grupos comúnmente marginados y explotados. Además, la AAAA no incorporó una cláusula inicialmente incluida respecto a una revisión apropiada de cláusulas sobre solución de controversias entre inversores y Estados[5] en los acuerdos relativos al comercio y la inversión.[6]

Oportunidades perdidas para reformas que promuevan los derechos de las mujeres

La AAAA perdió la oportunidad de fortalecer el papel de espacios multilaterales como la ONU para que lideren las necesarias reformas a los sistemas económico y financiero mundiales basadas en los derechos humanos y en pro del desarrollo, incluyendo: hacer una evaluación más crítica del rol del Fondo Monetario Internacional (FMI); encontrar soluciones perdurables a las crisis de la deuda que siguen poniendo en peligro los derechos humanos de las mujeres en naciones de todo el mundo; y asegurar que los países desarrollados se comprometan a incrementar el porcentaje de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) dirigido a alcanzar tanto la igualdad de género como el empoderamiento y los derechos de las mujeres.

Es preocupante que la AAAA da (a algunas personas) la impresión de que es más sólida que los documentos finales de conferencias anteriores en cuanto a integrar la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y aspectos de los derechos de las mujeres. AWID se une a las voces feministas que consideran que tal punto de vista es desacertado, particularmente debido a las diferentes deficiencias de la AAAA descritas arriba que tienen claras repercusiones negativas para las mujeres y las niñas, dado que ningún ámbito, incluida la macroeconomía, es neutral al género. Más aun, la AAAA no garantiza que la igualdad de género y los derechos de las mujeres se reconozcan y discutan como una cuestión de derechos humanos por encima de todo. Esto se debe a las problemáticas referencias en el documento final que instrumentalizan a las mujeres y presentan la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres como un medio para lograr el crecimiento económico y una mayor productividad, no como un imperativo en materia de derechos humanos. Afrontar las cuestiones y desigualdades sistémicas en la ONU es un prerrequisito no sólo para la realización de la Agenda de Desarrollo Post-2015 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino también para la plena implementación de otros compromisos convenidos internacionalmente, incluyendo aquellos que son cruciales para promover los derechos de las mujeres, tales como la Plataforma de Acción de Beijing y el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo realizada en El Cairo.

Finalmente, es importante señalar que el propio proceso de negociaciones fue altamente cuestionable y criticado por carecer de transparencia y seguir el debido proceso.

Pero no todo está perdido—quedan algunas oportunidades

A pesar de las fuertes críticas a la AAAA, en su primer párrafo los Estados Miembros aseveran: “Nos comprometemos a respetar todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo. Aseguraremos la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas”. Además, en ese mismo párrafo los Estados Miembros “Reafirmamos el Consenso de Monterrey de 2002 y la Declaración de Doha de 2008 y nos basamos en ellos”. Esto es fundamental para los siguientes pasos y hará posible que feministas y organizaciones por los derechos de las mujeres continuemos pugnando por los acuerdos hechos desde Monterrey.

Tal como señala la reacción del WWG on FfD, cabe observar que se reafirman los compromisos acordados en El futuro que queremos (el documento final de Río+20) y las metas del Grupo de Trabajo Abierto de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esto incluye, por ejemplo, que los Estados Miembros vuelven a comprometerse “a adoptar políticas racionales, legislación aplicable y medidas transformativas, y a fortalecer las existentes, para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas a todos los niveles, asegurar su igualdad de derechos, acceso y oportunidades de participación y liderazgo en la economía, y eliminar la violencia por razón de género y la discriminación en todas sus formas” (AAAA, párrafo 6).

La AAAA específicamente insta “a los países a que realicen un seguimiento e informen sobre las asignaciones de recursos para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer” (párrafo 53), pero debería haber llegado más lejos exhortando a los donantes a financiar adecuadamente tanto la igualdad de género como los derechos humanos y el empoderamiento de las mujeres.

Una de dos áreas importantes de progreso es que la AAAA (párrafo 123) acordó establecer un mecanismo de facilitación de la tecnología (el cual los países en desarrollo han estado solicitando desde hace tiempo), que proporcionaría un espacio para deliberar sobre las tecnologías y sus efectos potenciales pertinentes para el cumplimiento de los ODS. La AAAA también reafirma la importancia de los conocimientos e innovaciones tradicionales e indígenas (párrafo 117).

La otra área importante es el proceso de seguimiento reforzado, en comparación con el anterior. Incluye un foro anual del Consejo Económico y Social sobre los resultados de la financiación para el desarrollo, cuya participación será universal e intergubernamental. El foro se reunirá durante un máximo de cinco[7] días y conducirá a conclusiones y recomendaciones convenidas a nivel intergubernamental que serán incorporadas en el seguimiento y examen de la ejecución de la Agenda de Desarrollo Post-2015[8] en el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible. Se dedicará un máximo de cuatro[9] días a deliberar sobre el seguimiento y examen de los resultados de la financiación para el desarrollo y los medios de ejecución de la Agenda de Desarrollo Post-2015. En vista de esta interrelación, lo esencial es que se conserve la integridad de la mucho más amplia agenda de la financiación para el desarrollo.

Las OSC, incluyendo organizaciones por los derechos de las mujeres, esperan que el Foro sea el espacio para desarrollar compromisos con plazos y accionables sobre la financiación para el desarrollo. Por lo tanto, será un espacio esencial para que organizaciones feministas y por los derechos de las mujeres contribuyan a su configuración y continúen confrontando y abordando las fallas demostradas del actual modelo económico neoliberal predominante, así como las crecientes desigualdades, el sufrimiento humano, la erosión de los derechos humanos, la impunidad y el colapso ambiental que están generando. Continuemos trabajando conjuntamente y con poder colectivo como organizaciones feministas y por los derechos de las mujeres junto a otras OSC, activistas en materia de género y aliadas/os para avanzar hacia un mundo donde los derechos humanos y las libertades, la sostenibilidad del medio ambiente y la justicia de género sean una realidad viva para toda la gente y el planeta.

Por Anne Schoenstein
Fuente: Awid

* Este artículo presenta algunas reflexiones y ejemplos clave, pero no es una evaluación exhaustiva de la AAAA. En las próximas semanas podrás leer una hoja informativa que AWID producirá sobre el documento final.

Lee la reacción detallada del WWG on FfD a la AAAA, la respuesta de la sociedad civil más amplia sobre la financiación para el desarrollo con la Declaración del Foro de OSC (ver síntesis en español) y la declaración del Grupo Principal de Mujeres [todos estos documentos están disponibles en inglés].
  • Mira los videos de las conferencias de prensa de las OSC durante y en la clausura de la FpD3.
* La autora desea agradecer a Ana Inés Abelenda y Nerea Craviotto por sus contribuciones a este artículo.


[2] Ver más sobre este Comité en Convención modelo de las Naciones Unidas sobre la doble tributación entre países desarrollados y países en desarrollo, Revisión de 2011, Introducción, párrafos 10-11, págs. vii-viii. Ver también: Romper el hielo diplomático, por Jens Martens.
[3] Leer también el artículo de AWID Addressing global taxation and gender equality [Abordando la tributación mundial y la igualdad de género], 15 de julio de 2015; y Pacto Fiscal para la Igualdad, por Corina Rodríguez Enríquez; XI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, Brasilia, 13 al 16 de julio de 2010.
[4] Resolución A/HRC/26/L.22 aprobada por el Consejo de Derechos Humanos.
[5] Ver: Controversias entre inversores y Estados y repercusiones en las políticas—Nota de la Secretaría de la UNCTAD (TD/B/COM.2/62), 11 de enero de 2005.
[6] Aunque insuficiente, esto habría sido un comienzo para contrarrestar que las corporaciones dicten leyes y sistemas económicos. Por ejemplo, Argentina fue demandada por una empresa privada de agua por congelar las tarifas del agua durante su crisis económica a principios de la década de 2000, lo cual empobreció a muchas personas (ver: 1. Contrato de concesión en Banco Europeo de Inversiones en América del Sur—Caso: Aguas Cordobesas, por Juan Picolotti y David Barnden).
[7] Uno de los cinco días se dedicará a una reunión especial de alto nivel con las instituciones de Bretton Woods, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), así como otras instituciones y partes interesadas, dependiendo de las prioridades y el alcance de la reunión.
[9] La formulación de “un máximo de cuatro días” plantea el riesgo de que en realidad se asignen menos días. Sin embargo, estos días serán necesarios para poder abordar plena y apropiadamente la agenda de la financiación para el desarrollo