septiembre 04, 2015

La crisis política en Burundi expone a las mujeres a nuevos desafíos en el ejercicio de sus derechos humanos

La crisis política en Burundi, país del África del Este, ha desembocado en una ola de manifestaciones y violencias en dicho país con consecuencias muy preocupantes. AWID entrevistó a Nelly Kandatwa, Presidenta de la Liga Burundesa para los Derechos de la Mujer «Mwubahirize», y la red SOS Mujeres en Desamparo/Sección de la República de Burundi (SOS FED por su sigla en francés, SOS Femmes En Détresse/Section de la République du Burundi), para entender mejor la situación actual del país desde la perspectiva de los derechos de las mujeres.

El 25 de abril de 2015, el partido burundés en el poder, el CNDD-FDD (sigla en francés del Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia – Fuerzas para la Defensa de la Democracia), anunció la designación del presidente Pierre Nkurunziza como candidato para las elecciones presidenciales del verano de 2015, aspirando así a un 3er mandato. Esto constituía entonces una violación de los Acuerdos de Arusha para la paz y la reconciliación en Burundi y también del artículo 96 de la Constitución del país que estipula que el/la Presidente/a no puede renovar su mandato más que una sola vez. 

© MONUSCO / Abel Kavanagh (CC-BY-SA-2.0) [https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/]

Desde entonces, diversos acontecimientos[1] desencadenaron problemas políticos en Burundi, con múltiples consecuencias que ponen en peligro los derechos de las mujeres. Luego del anuncio de la candidatura del Presidente Pierre Nkurunziza para las nuevas elecciones presidenciales, la oposición y gran parte de la sociedad se manifestaron en contra de la inconstitucionalidad de dicho anuncio. Dando lugar de este modo a un ciclo de represión y violencia por parte de las fuerzas del orden del país, así como también al intento de golpe de estado por parte del antiguo jefe del servicio de inteligencia, Godefroid Niyombare, el 13 de mayo de 2015, mientras Pierre Nkurunziza se encontraba en el extranjero. A todo esto siguió un período de inseguridad y enfrentamientos entre las personas golpistas y las personas leales al presidente que se sostuvo hasta el regreso del mismo. La utilización de la fuerza policial contra las personas manifestantes y opositoras a la legitimidad del mandato al que aspira el Presidente Pierre Nkurunziza desagraciadamente se volvió objeto de preocupación general.

Las elecciones del 21 de julio del 2015, boicoteadas por la oposición, llevaron al Presidente saliente a la victoria a pesar de las múltiples críticas surgidas frente a las condiciones en las cuales tuvieron lugar dichas elecciones[2]. El 2 de agosto de 2015, el brazo derecho del Presidente, el general Adolphe Nshimirimana, fue objeto de un asesinato. Su muerte generó entonces otras violentas represalias, asesinatos y abusos de los Derechos Humanos.

Movilizaciones de mujeres

SOS FED cuenta que «después de mayo de 2015, la situación política en Burundi se cubrió de hechos catastróficos, especialmente una sucesión de manifestaciones que cuestionaban el 3er mandato del Presidente saliente Pierre Nkurunziza durante su propia sucesión, la cual fue seguida de muchos arrestos arbitrarios y muertes de manifestantes que se oponían a ese 3er mandato. El caso más grave es el fallido golpe de estado del 13 de mayo de 2015 seguido de la destrucción de las cadenas de radio privadas, especialmente Radio Pública Africana RPA, RSF – Bonesha FM, Radio REMA – FM, Radio – Televisión el Renacimiento, y el cierre de la Radio Isanganiro ante la cual el pretendido golpista Godefroid Niyombare realizó sus declaraciones de golpe de estado. Hasta el día de hoy, esas radios permanecen cerradas y la situación política sigue siendo tensa hasta el punto de provocar la huida masiva de periodistas hacia países extranjeros, como así la muerte de diferentes altas autoridades del país lo cual se observa cotidianamente. La seguridad resulta algo incierto dado que los tiroteos y granadas se hacen oír aquí y allá, y las detenciones de jóvenes se multiplican.» 

En este contexto, SOS FED y Nelly Kandatawa subrayan el dinamismo de los movimientos de mujeres, no solamente para expresar su cuestionamiento frente al 3er mandato del Presidente Nkurunziza, sino también para denunciar las exacciones cometidas contra las mujeres en ese período de crisis. «Los movimientos de mujeres no han cerrado los ojos ni se han cruzado de brazos ante ese contexto de violencias, los mismos se han puesto de pie frente a la crisis que sacude a Burundi desde abril de 2015. Además, las mujeres organizaron una marcha pacífica cuestionando el 3er mandato de Nkurunziza hasta el centro de la ciudad de Bujumbura el 10 de mayo de 2015, la cual fue rápidamente dispersada por los policías y agentes del orden», destaca SOS FED. Al respecto, Nelly Kandatawa precisa que «los movimientos de mujeres fueron los únicos capaces de realizar una manifestación en plena ciudad cuando la policía había impedido a las/los manifestantes llegar allí. Los movimientos de mujeres realizaron un llamado al diálogo y le suplicaron al Presidente de la República de no candidatearse para las elecciones presidenciales de 2015.»

SOS FED agrega que los movimientos de mujeres, paralelamente a las negociaciones y debates políticos, se movilizaron al interior de las asociaciones y agrupaciones femeninas con el objetivo de reflexionar sobre las causas profundas de la crisis que atraviesa Burundi y de todas las violaciones de los derechos de las mujeres, así como de manera más general de las violaciones los Derechos Humanos que siguen de esta crisis. Esos movimientos buscan de igual modo «ver como sostener a las víctimas, sobre todo a las mujeres, y a niñas y niños. Dichos movimientos consiguieron romper el silencio y se movilizan para denunciar las violencias hacia las mujeres, especialmente violencias sexuales y violaciones, para contribuir al restablecimiento de la paz y la cohesión pacífica, como así también mejorar la posición de las mujeres en las instancias de toma decisión.»

Nuevos desafíos para las mujeres

«El contexto ha amenazado seriamente el trabajo de las personas activistas de derechos de las mujeres y defensoras de los Derechos Humanos puesto que se dio una parálisis general de sus actividades. Era difícil llegar a las víctimas y socorrerlas.», explica Nelly Kandatwa. SOS FED precisa que ese contexto, las personas defensoras de los Derechos Humanos no trabajan en total libertad y arriesgan su vida cotidianamente[3] para poder llevar adelante su activismo a causa de las numerosas amenazas, intimidaciones, arrestos, extradiciones, incluso muertes ejercidas en su contra. El 23 de julio de 2015, Amnistía Internacional también hizo público un informe subrayando el recurso a la fuerza letal de manera excesiva por parte de la policía burundesa contra las personas manifestantes, incluidas las mujeres y las niñas y niños. «Esta situación empuja a muchas y muchos activistas burundesas/es a huir del país », agrega SOS FED. 

De manera general, la crisis política burundesa ha sido la causa de un desplazamiento masivo de personas hacia países vecinos[4], con más de 192.000 personas refugiadas entre abril y fines de agosto de 2015 según información proporcionada por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Nelly Kandatwa subraya que «la mayoría son mujeres y niñas/os, los hombres permanecen cerca de los bienes de la familia para cuidarlos».Una epidemia de cólera hizo estragos en mayo último entre la población burundesa refugiada en Tanzania, país este que cuenta con el mayor número de personas burundesas refugiadas desde el comienzo de la crisis. De este modo dicha epidemia implicó la muerte de muchas decenas de personas y planteó un desafío adicional para las personas refugiadas cuyas condiciones de vida en los campos se caracterizan por la falta de acceso al agua potable y la higiene. SOS FED precisa que «casos de malnutrición aguda severa y niñas/os sin compañía son frecuentemente señalados en todos estos país de refugio». De acuerdo a la ACNUR, las mujeres y niñas burundesas se enfrentan además a la violencia basada en el género, tal como se puede constatar especialmente en el campo Nyarugusu al noroeste de Tanzania, donde el número de casos de violencia sexual y sexista, la explotación sexual y abuso sigue siendo elevado «principalmente a causa de prácticas tradicionales nefastas que afectan a las mujeres y la niñas». SOS FED explica, que en la República Democrática del Congo las personas refugiadas temen por su seguridad por miedo a las represalias por la masacre perpetrada en contra de las personas congolesas banyamulenges refugiadas en el campo de Gatumba, en Burundi en 2004, donde más de 160 personas encontraron la muerte, la mayor parte mujeres y niñas/os. «A los fines de dar respuesta a esta problemática, todas las partes involucradas deben tomar en consideración el lugar de la mujer en todos estos procesos de mantenimiento de la paz y la cohabitación pacífica», subraya SOS FED.

Actuar solidariamente desde una perspectiva de género

Nelly Kandatwa y SOS FED concuerdan en afirmar que cierta solidaridad internacional tendiente al mejoramiento de la situación en Burundi se hace sentir, especialmente a través de diversas iniciativas regionales tales como la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos o también la Plataforma de Mujeres para el Acuerdo Marco por la Paz, la Seguridad y la Cooperación. «Los países africanos debaten todas las maneras de restablecer la paz en Burundi en particular y en la región de los grandes lagos en general, pero nada ha sucedido hasta ahora. Diferentes encuentros se han organizado a nivel de la Comunidad del África Oriental, la Comunidad Económica de los Países de los Grandes Lagos, e incluso a nivel de la Comunidad de desarrollo del África austral (SADC por su sigla en inglés) pero sin ningún éxito. De parte de la sociedad civil burundesa, se han realizado esfuerzos, acciones de promoción y lobby se han llevado adelante pero siguen siendo aún poco convincentes. El camino a recorrer es todavía largo», confiesa SOS FED. 

Por consiguiente, Nelly Kandatwa destaca que la apuesta actualmente consiste en actuar solidariamente a nivel internacional desde una perspectiva de género respondiendo a las necesidades específicas de las mujeres y niñas. «Para actuar solidariamente a nivel internacional a partir de una perspectiva de género, es necesario se preste especial atención a la promoción de la igualdad de género y de los derechos de las mujeres en Burundi: muchos esfuerzos deben aún ser realizados. Para ello, algunas barreras relacionadas a las costumbres antiguas deben ser superadas. Así mismo, ciertas leyes nacionales que desfavorecen a las mujeres deben ser modificadas. Otro desafío a superar es la pobreza que golpea duramente a las mujeres. Para desarrollar una lucha eficaz, las mujeres deben ser beneficiadas con un nivel de vida aceptable. Ellas deben movilizarse en conjunto para luchar contra todas las formas de violencias sexuales y violaciones de las cuales son víctimas diariamente; deben reclamar que los actores de esos crímenes sean llevados ante la justicia. Deben exigir una aplicación estricta de la ley, dado que se ha constatado que la impunidad es la principal causa del recrudecimiento de esos crímenes. En una palabra, es necesario que las resoluciones 1325 y 1820 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas[5] sean aplicadas en Burundi», concluye SOS FED.

Por Mégane Ghorbani
Fuente: Awid

[1] Para un resumen de los acontecimientos sucedidos, ver: http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/14/55549146268e3e422c8b4595.html
[2] Las elecciones legislativas y comunales que se desarrollaron a fines de junio de 2015 fueron igualmente criticadas por las/los observadoras/es de la ONU por su falta de libertad y credibilidad.
[4] A saber Tanzania, Ruanda, la República Democrática del Congo, Uganda y Zambia.
[5] Otras resoluciones relativas a las mujeres, la paz y la seguridad han sido adoptadas por el Consejo de seguridad de las Naciones Unidas para proponer un «marco para la implementación y el seguimiento del programa de la ONU sobre las mujeres, la paz y la seguridad.»