octubre 21, 2015

Una líder de Malawi anula 330 matrimonios infantiles

En un país donde la mitad de las niñas se casan antes de cumplir los 18 años de edad, ONU Mujeres desempeñó un papel fundamental ejerciendo presión a favor de una nueva ley que eleva la edad legal para casarse, al tiempo que genera conciencia y colabora con líderes tradicionales para anular matrimonios. 

En junio de 2015, la jefa principal Inkosi Kachindamoto anuló 330 matrimonios consuetudinarios que afectaban a 175 niñas casadas y 155 niños padres, en el distrito de Dedza, en la región central de Malawi. El objetivo era conseguir que estas niñas y estos niños volvieran a la escuela y siguieran teniendo una infancia saludable.

Bernadetta Matison, de 17 años de edad, era una de las niñas. Casada a los 15 años, quedó embarazada ese mismo año. “Dejé de ir a la escuela porque me quedé embarazada”, explicó. “Conozco el infierno que significa casarse muy joven. Cuando pienso en ello ahora, me doy cuenta de que casarse tan pronto no es lo correcto. Además, nos siguen faltando las cosas por las que nos casamos en primer lugar, como jabón, cremas y otros artículos básicos. Algunas sufren maltrato, y eso no está bien”.

La Jefa Superior Inkosi Kachindamoto, de Malawi, sostiene un mensaje de la campaña ÚNETE para Eliminar la Violencia contra la Mujer. Foto: ONU Mujeres

El matrimonio infantil y el embarazo precoz siguen siendo las principales causas de los altos índices de abandono escolar. La mayoría de muchachas que han abandonado la escuela tienen pocas oportunidades de ganarse el sustento, y corren el riesgo de sufrir diversas formas de violencia de género. Si bien hay un número similar de niñas y niños en los niveles inferiores de la escuela primaria de Malawi, sólo el 45 por ciento de las niñas permanece en la escuela pasado el octavo grado.

Pese a que los matrimonios civiles sólo se pueden anular de conformidad con la ley civil, las personas consideradas guardianas de la cultura son quienes regulan los matrimonios consuetudinarios. En consecuencia, ONU Mujeres Malawi ha colaborado con líderes tradicionales, incluida la jefa Kachindamoto, para hacer frente a las prácticas culturales y religiosas que permiten los matrimonios infantiles.

“No quiero ver matrimonios con personas tan jóvenes”, afirmó la jefa Kachindamoto. “Tienen que ir a la escuela… No tiene que haber ninguna niña ni ningún niño en casa o haciendo tareas domésticas en horario escolar”. Asimismo, explica abiertamente que en su época las y los jóvenes no tenían las oportunidades que tienen ahora. Cuando ella era joven, casarse pronto era la norma.

En Malawi en 2012, una de cada dos niñas se había casado antes de cumplir los 18 años de edad y según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, es uno de los países con los índices más altos de matrimonio infantil del mundo, ocupando el octavo lugar de entre los 20 países que se considera que tienen los índices más altos.

Gracias a continuos esfuerzos de promoción, ONU Mujeres y sus socias y socios han desempeñado un papel esencial a la hora de generar conciencia sobre esta cuestión y presionar a favor del cambio legislativo. Entre los esfuerzos realizados por ONU Mujeres se encuentra ejercer presión y capacitar a las y los parlamentarios, colaborar con líderes tradicionales y movilizar a la sociedad civil con el fin de lograr que se promulgue una ley. Tras 12 años de elaboración, el parlamento aprobó la Ley de matrimonio, divorcio y relaciones familiares de Malawi en febrero y la promulgó en abril de 2015. Esta ley eleva la edad mínima para contraer matrimonio sin el consentimiento de las madres y los padres a 18 años de edad, pero no tiene efecto en las y los jóvenes que ya están casados.

Al principio, la decisión de la jefa Kachindamoto se topó con la resistencia de otras y otros líderes de opinión y de la comunidad, parejas jóvenes y sus madres y padres —especialmente en matrimonios en los que había una dote de por medio— pero aún así continuó haciendo campaña puerta por puerta en la comunidad con grupos de madres, miembros del comité de desarrollo de la aldea, líderes religiosos y ONG, insistiendo, sensibilizando e incluso anulando matrimonios.

La jefa Kachindamoto también suspendió a responsables de aldeas que habían consentido matrimonios infantiles, puesto que los reglamentos de la comunidad los prohibían, incluso antes de la nueva Ley de matrimonio. Ahora que las jefas y los jefes han sido reconocidos por su papel en la nueva ley, es más fácil llevar a cabo las suspensiones que se amparan en ella.

“Hablo con madres y padres. Les digo: si educáis a vuestras hijas lo tendréis todo en el futuro”, afirmó la jefa Kachindamoto.

La nueva ley y las anulaciones han abierto todo un mundo nuevo de posibilidades para las mujeres jóvenes como Stella Kalilombe, de 21 años de edad, que se casó cuando tenía 16 años y sufrió una relación de maltrato durante muchos años. “Sufrí pero sobreviví”, afirma. “Por eso decidí volver a la escuela, para labrarme un futuro, un futuro de esperanza, paz y felicidad para mi familia y para mí”.

ONU Mujeres continuará prestando su apoyo a líderes tradicionales, así como al Ministerio de Género, Infancia y Bienestar Social, para garantizar que los cambios recientes en la ley marital se comprendan y se implementen plenamente, y que el ministerio pueda seguir promoviendo acciones relacionadas con la igualdad de género en el futuro.

Fuente: Onumujeres