noviembre 14, 2015

Mujeres Saharauis: La Lucha que continúa

Fotografía de Laura Toledo Daudén.
El 31 de octubre de 1975, el ejército marroquí invadió y ocupó por la fuerza de las armas el Sáhara Occidental, obligando a su pueblo a enfrentarse a una gran injusticia que hoy, cuarenta años después, continúa tratando de silenciar a pesar de la flagrante violación de la legalidad internacional. Las mujeres saharauis, incorporadas desde el inicio a la lucha por la libertad y la justicia para su pueblo, siguen activas y convencidas de que son parte indivisible de ese gran movimiento a nivel mundial que lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres y por la construcción de un mundo más justo y más democrático.

Los bombardeos a principios de 1976 de la aviación marroquí con fósforo blanco y napalm de los civiles saharauis que huían de sus ciudades y aldeas provocaron el éxodo de la población y que ésta se refugiase en el desierto, en los campamentos.

La ocupación provoca cierta similitud con la primera etapa del pueblo saharaui, nómada, en lo que respecta la ausencia de los varones. En este caso, ellos se encuentran en el conflicto bélico, y su ausencia facilita de nuevo la ocupación de los espacios por las mujeres. La vida en los campamentos está subordinada a la organización y supervisión de las mujeres, que se han hecho cargo en un porcentaje muy elevado del poder local y familiar y son parte importante de profesiones anteriormente reservadas a los hombres.

Muchos observadores y analistas internacionales coinciden en que la participación directa de las mujeres saharauis por lograr sus legítimos derechos a la libertad y a la independencia es uno de los grandes símbolos de la resistencia de este pueblo.

La ONU y Marruecos

Tras dieciséis años de guerra, la Organización de Naciones Unidas (ONU) convenció en 1991 al entonces rey de Marruecos, Hassan II, de que aceptara que el pueblo saharaui ejerciese su derecho legítimo a la autodeterminación mediante un referéndum supervisado por la propia ONU y la Unión Africana. Así, se creó la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).

La política intransigente del gobierno de Marruecos es el principal obstáculo para la implementación del proceso de descolonización del último vestigio colonial en África. Marruecos obstaculiza de manera continuada los esfuerzos que lleva a cabo el enviado personal del secretario general de la ONU, el diplomático estadounidense Christopher Ross.

Nuevo ciclo para las mujeres

En esta etapa histórica del Sáhara Occidental se abre un ciclo diferente para las mujeres saharauis. Terminado el proceso bélico, se produce el retorno de los hombres a los campamentos de refugiados, lo que provoca que mujeres y hombres tengan que compartir de nuevo los mismos espacios.

Las mujeres saharauis demuestran ser firmes defensoras de la autodeterminación de su pueblo y de la creación de un Estado que no merme sus conquistas sociales.

La experiencia de las organizaciones de mujeres en situaciones de conflictos en otros países confirma que los procesos de desmovilización tienden a producir un retroceso en las posiciones logradas por las mujeres. Las personas que han acudido a los campamentos en los años de la guerra (1975-1991), en calidad de observadoras internacionales o visitantes, y que han regresado posteriormente, coinciden en que las mujeres saharauis no han sido ni son una excepción en este sentido.

Pese a esto, las mujeres saharauis gozan de un status jurídico y político muy avanzado con respecto a otros países con condiciones económicas y sociales similares, así como con respectoa otros países de religión islámica, puesto que participan activamente en las esferas administrativa y política. En este sentido, son un ejemplo vivo de que la cultura donde se desarrolla una religión es tan importante como la religión misma. El Islam se entiende como se concibió esencialmente en su origen, sin discriminaciones entre sexos, no contaminada por otras interpretaciones culturales.

Mujeres organizadas

A principios de 2004 se fundó la Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE), formada por mujeres procedentes de las ciudades ocupadas, de las zonas liberadas y de los campamentos de refugiados y refugiadas. Durante todo este tiempo, AMSE ha llevado a cabo un importante trabajo de sensibilización acerca de la situación del pueblo saharaui, destacando especialmente el protagonismo de las mujeres como ejemplo de emancipación y empoderamiento dentro del mundo árabe y musulmán.

El VII Congreso de la UNMS se celebró entre el 3 y el 5 de abril de 2015 en la Wilaya de Smara, campamento de personas refugiadas saharauis de Tindouf (Argelia), con la participación de delegaciones extranjeras que llegaron de los cinco continentes. Fotografía: Isabel Uria Serrano de la Asociación de Amigxs de la RASD de Bizkaia.

Se han organizado multitud de charlas, conferencias, coloquios, exposiciones fotográficas y actividades de carácter cultural, y se ha publicado abundante material de difusión y sensibilización. Se ha procurado trabajar de manera coordinada con las redes de solidaridad de cada lugar, así como con grupos internacionales.

Uno de los principales objetivos de AMSE ha sido y sigue siendo hacer frente al bloqueo informativo impuesto sobre la lucha del pueblo saharaui, visibilizando siempre a las mujeres como elementos fundamentales en la transformación de la sociedad. Trabajamos para desenmascarar las maniobras y artimañas del régimen ocupante marroquí, que no ha escatimado esfuerzo alguno para confundir a la opinión pública internacional acerca de su presencia colonial en nuestro país.

Futuro incierto

La pasividad de la comunidad internacional, la ambigüedad, la complicidad de ciertos gobiernos occidentales y su insensibilidad ante la continua vulneración de los derechos humanos animan al gobierno de Marruecos a proseguir en su intransigencia, no aplicando las resoluciones de las Naciones Unidas y poniendo condiciones previas e inaceptables a las diferentes rondas de negociaciones.

Después de más de dos décadas del histórico alto el fuego y ante la imposibilidad de la aplicación del Plan de Paz debido a los grandes impedimentos ejercidos por Marruecos, la paciencia del pueblo saharaui se agota. Lo que está en peligro es la resolución pacífica del conflicto. Nadie quiere que esto suceda, pero tampoco nadie podrá hacerle responsable de lo que sería una tragedia anunciada, tras más de veinticuatro años de espera pacífica y confianza en las negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas.

Por Zahra Ramdán
Fundadora y presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España.