diciembre 19, 2015

A 35 años de UNAMG, reivindican la alegría, la resistencia y la rebeldía de las Mujeres

Fotografía: UNAMG.
El 8 de marzo de 2015 la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG) cumplió 35 años. Esta conmemoración de vida y lucha sucede en un contexto convulso, dada la deslegitimación del sistema político por hechos de corrupción develados por la Comisión Internacional contra la Impunidad, junto al Ministerio Público, a partir del 16 de abril del año en curso.

La denuncia pública, que alcanza a la presidencia y vicepresidencia de Guatemala, ha generado múltiples movilizaciones ciudadanas que, de manera constante, sábado a sábado, han llenado y llenan la Plaza de la Constitución para repudiar estos hechos pero también para intentar proponer la ruta de los cambios pendientes a partir de los Acuerdos de Paz. Este escenario de efervescencia social se remonta a los momentos de la fundación de UNAMG, a una etapa en los años setenta y ochenta de amplia movilización de sectores sociales y, con y desde ellos, de numerosas mujeres abanderando luchas.

Trabajo preparatorio

El terremoto de 1976 afectó profundamente a los sectores más empobrecidos del país y puso al descubierto las grandes diferencias sociales y la miseria que enfrentaba la mayoría de la población. Para las mujeres, representó salir del marco de las tareas domésticas y del hogar y pasar a formar parte de los comités de madres, de los comités de salud en las comunidades afectadas, de los comités para reorganizar la vida de las comunidades destruidas.


En este marco, UNAMG nace como un colectivo de cuatro mujeres que, en su búsqueda de transformaciones sociales profundas, encontraron en el feminismo una valiosa herramienta teórica y política. El objetivo era en primera instancia formarse políticamente para poder diseñar cursos a nivel amplio dentro de UNAMG.

La coyuntura del terremoto del 76 permitió iniciar la organización de la UNAMG a nivel de frente amplio. Pioneras de este trabajo fueron principalmente Olga Jiménez Muñoz, ya fallecida, Aura Azucena Bolaños y Lesbia Gálvez, quienes, desde sus diferentes experiencias, conocimientos, compromiso social y frentes con sectores de la población, se propusieron impulsar el trabajo con distintos sectores de mujeres.

En los cursos impartidos en la ciudad de Guatemala participaron estudiantes de educación media, maestras, trabajadoras de servicios, trabajadoras de la salud, universitarias, grupos juveniles y pobladoras. De 1977 a 1979 se realizaron reuniones y asambleas en las que se discutían diversos temas. Todo ello llevó a plantearse la necesidad de formar una comisión coordinadora para organizar el I Encuentro Nacional de la Mujer, donde se plantearía la necesidad de conformar una organización que lograra hacer confluir tantas inquietudes y reivindicaciones. Como resultado de este proceso de trabajo se lograron realizar tres eventos significativos durante el año de 1980.

Fundación de UNAMG

De acuerdo con las resoluciones de las asambleas de los diversos sectores de mujeres, se había planificado que el 8 de marzo de 1980 se realizaría el Primer Encuentro Nacional de la Mujer, y que ese encuentro sería también la asamblea general constitutiva de la organización.

El 31 de enero se producen los dolorosos y lamentables sucesos de la Embajada de España. Profundamente consternadas e indignadas por la masacre de 37 campesinos, campesinas y estudiantes, víctimas del terrorismo de Estado, se reflexionaba acerca de si era prudente realizar el I Encuentro de la Mujer. Algunas compañeras integrantes de la organización estaban ya vigiladas y amenazadas. El I Encuentro se realizó finalmente, pero algunas compañeras no asistieron para poder estar alerta ante cualquier contingencia.
Fotografía: UNAMG.

En medio de esta incertidumbre, pero con absoluta convicción, la Asamblea se realizó en la colonia Sakerti el 8 de marzo de 1980. Allí quedó formalmente constituida la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), aunque éste no fue su primer nombre.

Participaron aproximadamente entre 250 y 300 mujeres representantes de los distintos sectores, incluyendo indígenas y campesinas de distintas regiones del interior del país. Destacó en este grupo la presencia de aproximadamente 80 mujeres quekchíes de Alta Verapaz. Entre los objetivos iniciales de la UNAMG en ese momento histórico destacan:

  • Erradicar todas las formas de discriminación contra la mujer.
  • Demandar la solidaridad del movimiento femenino internacional para con la lucha de las mujeres y el pueblo de Guatemala, denunciando la miseria, explotación y represión a que éste es sometido por la dictadura militar y el imperialismo.
La UNAMG surgió como organización que buscaba impulsar fundamentalmente las reivindicaciones de las mujeres. En ese momento el consenso entre ellas se daba en torno a la necesidad de luchar por mejores condiciones de vida para la mujer trabajadora.

Su consigna inicial fue la siguiente: “¡Por nuestra lucha social, viva la
mujer combativa!”.

Persecución política y exilio

La persecución política desatada en contra del movimiento social a finales de los años setenta y los ochenta golpeó profundamente a la UNAMG. Una de sus fundadoras, presidenta entonces de la Junta Directiva, Silvia Gálvez, fue secuestrada y desaparecida por las fuerzas de seguridad del gobierno en diciembre de 1985.

Este hecho doloroso ocasionó que el trabajo en Guatemala tuviera que hacerse en la clandestinidad y que varias de las dirigentes principales, que ya habían recibido amenazas, tuvieran que salir al exilio. Se continuó trabajando en y desde México, Nicaragua, Costa Rica y Australia. En estos países no sólo se mantuvieron los procesos de formación interna, sino que se generó organización, sobre todo en México, para recibir a familias que lograban huir del terrorismo de Estado implantado en Guatemala en esos años.

Retorno y reconstrucción

Con la firma de la Paz en 1996, varias de las integrantes de UNAMG que habían salido al exilio retornan, igual que otras compañeras que tuvieron contacto con la organización. Esos primeros años fueron de reconstrucción del trabajo organizativo de UNAMG, que retoma su trabajo con grupos de mujeres en distintas regiones del país y retoma también la autoformación a través de lecturas políticas, análisis de coyuntura y talleres de formación interna.

Al mismo tiempo que se desarrollaban estas tareas, la realidad de la violencia iba marcando las dificultades en el trabajo con las mujeres como sujetas políticas de derechos. Esto obligó a la diversificación temática y al inicio del trabajo con sobrevivientes de violencia sexual durante el conflicto armado.

Reestructuración y consolidación

En el año 2008, UNAMG inicia un proceso de reestructuración que confirma la formación interna como una prioridad. Como recoge el Plan de Formación de esas fechas, “concebimos la formación política como un proceso permanente y sistemático, que fortalezca en las integrantes de la UNAMG, las herramientas teórico-conceptuales y políticas para interpretar y luchar por transformarse a sí mismas, sus familias, las comunidades y la sociedad guatemalteca en su conjunto”.

En junio, una vez iniciado el proceso de reestructuración, la coordinación retoma el proceso de formación interna y estructura el trabajo en áreas: a) participación política y ciudadana; b) no violencia y construcción de la paz, c) justicia económica. Estás áreas trabajan sobre las líneas estratégicas de formación/organización; investigación; comunicación; movilización e incidencia.

El trabajo continuo y la reflexión crítica del mismo en procesos internos han ido impulsando los cambios necesarios para convertirnos en una organización que consideramos una “herramienta de lucha para las mujeres que la integramos”.

Fotografía: UNAMG.

Etapa actual

Al hacer acopio de lo recorrido en estos 35 años vienen a la mente todas las mujeres de todas las edades, de todas las etnias y de todos los lugares de Guatemala y el mundo con las que hemos creado complicidad para la construcción de una paz digna y duradera, de justicia social y de nuestro derecho inalienable a una vida libre de violencia.

En los últimos años UNAMG ha enfrentado retos de todo tipo y ha superado obstáculos gracias a la convicción de la mayoría de sus integrantes, quienes han continuado trabajando pese a las dificultades financieras y las amenazas y riesgos que supone interpelar a los poderes fácticos del Estado de Guatemala.

UNAMG ha construido alianzas importantes para lograr sus objetivos políticos. En el marco de la Alianza Rompiendo el Silencio y la Impunidad, realizó en 2010 el I Tribunal de conciencia contra la violencia sexual hacia mujeres indígenas en Guatemala. Esta alianza está integrada por el Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP) y Mujeres Transformando el Mundo, además de por la UNAMG. Con ellas impulsamos el Caso Sepur Zarco, caso de justicia de transición en el cual quince mujeres quekchíes son testigas principales por delitos contra los deberes de humanidad en sus formas de violencia sexual, esclavitud sexual y esclavitud doméstica que padecieron a manos de soldados en un destacamento militar en la comunidad de Sepur Zarco, El Estor, Izabal, al nororiente del país.

Asimismo UNAMG es parte de la Convergencia por los Derechos Humanos, espacio al que confluimos once organizaciones sociales que defendemos derechos de mujeres, ambientales, niñez y adolescencia; derechos económicos y sociales, seguridad, justicia de transición; trabajo psicosocial y otros. Junto a estas organizaciones, UNAMG realiza acciones continuas de denuncia social y política, análisis de la realidad y movilización social.

UNAMG es parte de la Red Alforja, desde donde promueve la educación popular feminista. Varias de sus integrantes acuden permanentemente a la Asamblea Feminista, espacio desde el cual se articula una propuesta de transformación social desde los feminismos. A nivel internacional, UNAMG es parte de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM).

Es difícil sintetizar estos 35 años llenos de la vitalidad y decisión. Se han recorrido caminos en muchas comunidades donde viven mujeres diversas, con sus familias o en soledad, en condiciones económicas, sociales y políticas que pretenden anularlas como sujetas y convertirlas en caudal electoral y beneficiarias de políticas clientelares. En esos caminos recorridos junto a ellas, su andar (presuroso o pausado y sereno, pero siempre decidido) ha sido de gran aprendizaje. También hemos recorrido nuestros propios caminos, con aciertos y desaciertos, abrazadas a la convicción de que es posible construir otra realidad desde la dignidad, la autonomía, la libertad, el pensamiento, la emoción del corazón, la plenitud de la vida.

Queremos rendir homenaje a los ideales que animaron a las fundadoras, a su espíritu de lucha, y reivindicar el ejemplo de todas las mujeres diversas que en Guatemala y el mundo han ofrendado sus vidas convencidas de la justicia y nobleza de la causa que defendían. Todas son ejemplo y luz en el camino. Es cierto que se ha conocido la violencia en todas sus manifestaciones, la persecución, el exilio, la desaparición forzada y la muerte, pero también el abrazo profundo, la sencilla alegría, el encuentro entre hermanas, el canto de todas, la solidaridad de los pueblos.

Este empeño es compartido por mujeres en todas partes del mundo que resisten y defienden la vida, el agua, el territorio, el cuerpo, el derecho a la justicia en su sentido más amplio. A pesar de que este sistema quiera decretar olvido e impunidad, se reivindica la alegría, la resistencia, la rebeldía y la decisión de continuar luchando y aportando en la construcción de un mundo más humano y justo.

Por Maya Varinia Alvarado Chávez es directora ejecutiva de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG).