diciembre 10, 2015

Que nadie apruebe, ni en chistes, la violencia contra las mujeres


CIMACFoto: César Martínez López

¿Qué se necesita para eliminar la violencia contra las mujeres? No es una pregunta nueva ni admite respuestas simples. Pero, sin lugar a dudas, necesita que le quitemos el permiso.

Sí, eliminar la violencia contra las mujeres pasa inevitablemente por quitarle el permiso social, quitarle la aprobación; es decir, quitarle legitimación.

Y, ¡vaya que goza de legitimación! Tiene más permiso social que el racismo y que la violencia contra los animales. Cualquier video relacionado con estas violencias se volverá viral en las redes sociales. Pero la violencia contra las mujeres…

Si en una fiesta alguien cuenta un chiste en el que las mujeres son ridiculizadas, las tres cuartas partes o toda la concurrencia se reirá.



Si una mujer se queja de que al caminar por la calle un grupo de hombres la miran con morbo o le dicen cosas que la ofenden, le dirán que “exagera”, que se trata de “piropos”; y muy probablemente, primero, se revisará su forma de vestir para ver si no es ella quien provoca tal actitud.

Si una mujer es utilizada como objeto para anunciar lo mismo una cerveza que un coche o un paquete de cemento, casi nadie se indignará.

Si una mujer es violada en la madrugada, tras salir de un antro sola, socialmente se cuestionará que no haya estado acompañada; su manera de vestir; que haya bebido; que haya salido en la madrugada.

En resumen, socialmente será justificada la agresión; que es lo mismo que darle permiso al agresor. Y el mensaje paralelo es que una mujer no tiene derecho a salir sola, a divertirse, a transitar de día o de noche, y, claro, ya de beber ni hablamos.

La humanidad de las mujeres, en los hechos, está en entredicho, porque hay un gran permiso social para tratarnos como objetos que, como todos los objetos, son usables, intercambiables reusables y desechables.

Por eso no basta el asesinato de cinco o diez mujeres en una ciudad. Tampoco basta la no localización de diez, cuarenta o cien. La indignación nacional no alcanza para exigir el “nunca más”, el “ni una menos”.

A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka dijo que: “La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más graves –y la más tolerada– en todo el mundo”.

Por eso digo que, para empezar, necesitamos quitarle el permiso. No más permiso para contar chistes que nos ofendan. No más permiso para acosarnos en la calle. No más permiso para controlar nuestra forma de ser o hacer las cosas. No más permiso para controlar nuestra forma de vestir. No más permiso para justificar un golpe, una bofetada, una agresión sexual. No más permiso para ponernos una burka simbólica que nos quite nuestros derechos.

El 10 de diciembre terminan los 16 días de activismo que anualmente suman voluntades en muchos países para eliminar la violencia contra las mujeres.

Necesitamos que el 11 de diciembre comiencen los 365 días de activismo por la vida, la dignidad y la libertad de las mujeres. 

Por: Cecilia Lavalle
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com
Periodista y feminista en Quintana Roo, México, integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.
Fuente: Cimacnoticias | México, DF