enero 20, 2016

Democracia Paritaria, una meta lejos de alcanzar




Aunque suene raro, o tal vez no podamos creerlo, vivimos en el continente que hasta el fin del año 2015, contaba con la mayor cantidad de mujeres jefas de Estado (5) y el mayor porcentaje de ministras (22.9%) y parlamentarias (25.7%). La media mundial está en el 21.9%. Son datos de junio de 2014. Aun así, estamos muy lejos de la paridad al 50%.

¿Por qué digo que estamos lejos de la democracia paritaria? Veamos ejemplos regionales.

Argentina, por ejemplo, luego de las últimas elecciones de 2015, llega a 5 mujeres gobernadoras sobre 24 distritos.

Los Documentos y posiciones que impulsa Onu Mujeres advierten: “El parlamento es fundamental para lograr la armonización legislativa de compromisos internacionales para que la legislación promueva la igualdad de género” Así de claro lo recomienda ONU Mujeres. La participación parlamentaria de la mujer toma importancia estratégica para sostener en agenda acciones de equidad.

La democracia paritaria debe impulsar un equilibrio social entre hombres y mujeres en el que ambos asuman responsabilidades compartidas, generando espacios de igualdad sin las violencias cotidianas a las que son sometidas millones de mujeres.

Pensar en avances resulta difícil, cuando el maltrato, la crueldad, el asesinato se enseñorean sobre las mujeres aquí y en el mundo. Karina Abregú, quemada viva por su marido Gustavo Albornoz en una localidad de la Provincia de Buenos Aires llamada Morón, sufre desde 2013 casi en soledad y decidió hacerse oír.

En el año 2014, el Observatorio de Género de la defensoría del Pueblo de Panamá, advirtió sobre el avance del femicidio y la escasa reacción de la sociedad política en particular sobre este tema.

Almudena Grandes narró en El País Semanal, revista dominical del Diario El País de España, la historia de Caddy Adzuba, una heroína que recorre el mundo con la historia sin fin que sus coterráneas padecen en la llamada República Democrática del Congo, donde hay dolores interminables en una guerra sorda entablada en los cuerpos de mujeres sometidas a violencias inimaginables.

¿Cómo hablar en lugares así de democracia paritaria? ¿Cómo hablar de algo en esa tremenda soledad?

Cuenta Almudena Grandes algo que quizás explique el silencio sobre la brutalidad: Congo tiene los mayores yacimientos de coltán del mundo y las empresas de telefonía radicadas en los limpios y democráticos países civilizados están dispuestas a conseguirlo como sea. Se pueden hacer smartphones sin coltán, pero para las grandes compañías, la guerra en el Congo resulta más competitiva que la innovación tecnológica. Como vemos, se entremezclan intereses económicos, viejos atavismos de dominación y poder de Género y escasa voluntad de cambio que viene desde el fondo de la historia y le hace creer a millones de mujeres en el mundo, que existe un “orden natural” donde ellos mandan e imponen sus ideas y nosotras obedecemos.

Para que haya una democracia paritaria posible hace falta una firme decisión política y desterrar la hipocresía.

Por Patricia Pérez @pazciudadania
Directora ILAPyC – Instituto Latinoamericano para la Paz y la Ciudadanía.
Fuente: Dialogocim