enero 30, 2016

Gloria Maira, economista, feminista, ex subdirectora de SERNAM “Los sectores conservadores tienen bloqueado el avance en el parlamento”

Gloria Maira, ex subdirectora del SERNAM desde hace poco más de un mes, lista una serie de urgentes en materia de derechos humanos de las mujeres. Su renuncia a la secretaría de Estado la situó en un lugar clave para conjugar dos formas de mirar la actual situación de las chilenas: una, desde una dilatada trayectoria feminista de investigación y activismo desde la sociedad civil y organizaciones de mujeres; otra, desde su trabajo por dos años en el Servicio Nacional de la Mujer.

Reconoce que no es fácil hacer un orden de las prioridades. Mujer y trabajo, conciliación y corresponsabilidad, serían temas que debiesen estar en la agenda pública al menos en un par de años más. En lo inmediato, el proceso hacia una nueva Constitución, lo define “vital para las mujeres” y así “pensar un nuevo contrato social desde nuestras coordenadas”.

Pero al momento de las definiciones, Gloria Maira no duda: participación política de las mujeres con criterio de paridad, un nuevo marco legal para mitigar la violencia contra las mujeres y despenalización del aborto al menos en las 3 causales que impulsa el proyecto de ley que se debate en el Congreso Nacional, todos temas en la misma línea de urgentes.

En materia de participación y representación política está segura que el reemplazo del sistema binominal por uno proporcional fue decisivo para las mujeres. “Nos abre un camino para protagonizar la política, un sistema proporcional es más acorde a una democracia, abre las compuertas para que entre una diversidad de sectores no representados hasta ahora; mujeres pero también jóvenes e indígenas, por ejemplo”.

Un sistema proporcional con paridad en la ley de elecciones, dice Maira. Defiende la iniciativa, la separa de una definición tradicional de cuotas “es un criterio de paridad, ya que ninguno de los dos sexos puede tener una representación menor al 40% o mayor al 60%. No es matemático, ciertamente, pero estos porcentajes nos dan rangos de paridad y garantiza una participación efectiva, en este caso de las mujeres”.

Gloria Maira asegura que estos mecanismos no están exentos de desafíos para el gobierno y los partidos políticos porque se requieren de “señales significativas para que el sistema proporcional de elecciones y la paridad ganen legitimidad y efectividad”. Y si de signos políticos se trata, para ella lo que sucedió con el nombramiento del Consejo de Observadores Ciudadanos no es un buen ejemplo a seguir: “fue un error por la poca representación de mujeres en un grupo de 17 personas. Acá no cabían las típicas excusas que dan los partidos políticos a la hora de las designaciones de que ´no hay mujeres’. No había justificación, porque para esa nominación habían mujeres y de sobra”.

Imagina que ya entrado un nuevo año presidencial, con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y un próximo proceso de renovación del Congreso Nacional, un nuevo ajuste ministerial “debiese ser una oportunidad para que la Presidenta Bachelet se encamine hacia la paridad, y su discurso se materialice”.

La violencia contra las mujeres, en el centro

Gloria Maira recuerda el 2015 como un año en que los femicidios y femicidios frustrados aumentaron, también los casos paradigmáticos de violencia sexual hacia niñas y adolescentes; un año en que la violencia hacia las mujeres en los espacios públicos estuvo en la agenda. “Un desastre”, resume.

Para mitigar este flagelo dice que una ley para combatir la violencia hacia las mujeres tiene que visibilizarla con un problema social y cultural, como un asunto “que está amalgamado en nuestra sociedad porque es estructural. La violencia es resultado de un mecanismo de subordinación y discriminación a las que están sometidas las mujeres en la sociedad”.

Así, insiste en que la violencia contra las mujeres debe ser un nodo central que permita “articular todos los tipos de violencias que se ejercen en nuestra contra, no sólo la que ocurre en la familia o en los espacios privados sino que también en lo público. Como feministas sabemos que una ley más integral no resuelve el problema, pero si define otras obligaciones y resguardos sobre los que el Estado se tiene que hacer cargo”.

Gloria Maira explica que desde la recuperación de la democracia esta demanda ha estado radicada en el SERNAM y en una sumatoria de políticas públicas. “El papel del Estado debe ser mucho más profundo, el desarrollo de la política pública no puede ser una sumatoria de iniciativas. La violencia debe estar al centro y desde ahí se debe articular la acción del Estado. Las políticas de igualdad tienen que dar un salto cualitativo. De la capacitación perenne a la construcción de experticia en género y derechos humanos de las mujeres al interior de las instituciones del Estado”.

En su opinión, esa sería la vía para que toda la institucionalidad del Estado asuma la desigualdad y la violencia como un problema propio. “Los ejecutores de esas políticas públicas deben aprpiarse de ellas para que cuando ocurra otro femicidio en una determinada comuna, no sea solo la ministra la que condene el hecho públicamente sino también el alcalde, el gobernador o el intendente”, ejemplifica.

Aborto: “no hay defensa, no se han puesto la camiseta”

Un año cumplió la tramitación del proyecto sobre despenalización del aborto en tres casos excepcionales. Para Gloria Maira en el corto plazo, este debiese ser la puerta de entrada a una ley que permita abrirse a otras situaciones también urgentes para las mujeres en materias de sexualidad y reproducción. Su argumento lo basa en que “se trata de un proyecto construido sobre la autonomía reproductiva de las mujeres y en su derecho a decidir”, enfatiza.

Para describir ese pilar que considera clave del proyecto, se refiere al principio de confidencialidad. “El deber de confidencialidad es respecto de cualquier interrupción del embarazo que llegue al sistema de salud. Se le dará prioridad a la atención en salud de la mujer y adolescente antes que a la persecución penal. No debiese haber más discrecionalidad ni arbitrariedad”. Sobre lo mismo, en Maira resuenan las palabras del rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez en la Comisión de Salud de la Cámara. “Ante la pregunta (a Sánchez) sobre qué privilegiar, la denuncia o la atención, él fue categórico y dijo que prima el deber de confidencialidad".

Respecto de la prolongación del debate y su votación en la Comisión de Constitución para marzo, Gloria Maira apunta a los partidos políticos y particularmente a quienes están en el parlamento. “Las diputadas de la derecha, pero principalmente los diputados han sido reactivos a los cambios en materia de libertades individuales y más aún si se trata de las mujeres. Se configuran campos de disputasobre los que no hay acuerdo. Se confrontan visiones sobre lo que son los hombres y lo que somos las mujeres. Los sectores conservadores tienen bloqueado el avance en el parlamento ”.

Reconoce que es más notoria la ofensiva de los parlamentarios de derecha, pero que el bloque de la Nueva Mayoría “está al debe con el proyecto por la resistencia de algunos sectores de la DC, pero no sólo ahí. Muchos diputados no defienden el proyecto de ley, no se han puesto la camiseta. A pesar de que fue una medida con plena unanimidad de las mujeres políticas y partidarias que integraron la comisión para el programa de gobierno. Una manera de defenderlo es que el proyecto avance, y yo veo al diputado Soto (presidente de la Comisión de Constitución) muy solo”.

Por Mónica Maureira
Fuente:Observatorio de Género y Equidad