marzo 21, 2016

Educación sexual integral en escuelas previene embarazos tempranos

CIMACFoto: César Martínez López

Desde la década de los 90, cuando México suscribió acuerdos internacionales para fomentar la educación sexual integral, se han implementado diversas estrategias y acciones para prevenir el embarazo en adolescentes, sin que a la fecha ninguna haya tenido éxito.

Ante el poco avance en el tema, la Federación Internacional de Planeación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés) se sumó a las organizaciones que trabajan en este temática, por lo que ayer presentó en esta Ciudad, su Marco Estratégico para evitar embarazos adolescentes, cuyo eje fundamental es el de promover en las escuelas la educación de calidad en sexualidad, integral y con perspectiva de género.

De cara al inicio hoy en la Ciudad de México de la Conferencia de la Región Hemisferio Occidental de la IPPF, que reúne a decenas de organizaciones civiles que defienden los derechos sexuales y reproductivos, la directora regional de IPPF, Carmen Barroso, informó que la meta es llevar educación sexual de calidad a 5 millones de jóvenes de las Américas y el Caribe para el año 2022.

El objetivo parece urgente: más la mitad de los embarazos de la región no son planeados; en México, ocurren anualmente 350 mil embarazos en menores de edad, más de la mitad no deseados. A esto se suma que 23 por ciento de las adolescentes de 12 a 19 años de edad ya iniciaron su vida sexual, según reportes de la IPPF.

Para lograr la educación sexual integral de calidad, la Federación se concentra en capacitar al profesorado y cabildear con gobiernos para que implementen en las escuelas públicas una materia de educación sexual, además de brindar asistencia desde las 40 asociaciones que la integran y servicios de educación sexual mediante atención en clínicas.

La Federación, como organismo internacional con presencia en más de 36 países e integrada por decenas de asociaciones civiles de distintas partes del mundo, también se encarga de evaluar a cada país para que cumplan sus compromisos, por ejemplo, el acuerdo llamado “Prevenir con educación” en el que los gobiernos se comprometieron a impartir educación sexual en todas las escuelas, pero que no ha sido implementado completamente, precisó Barroso.

Además de hacer cabildeo, los organismos de la sociedad civil trabajan con las Naciones Unidas, con quienes se llegó al acuerdo entre países de reconocer la educación sexual como un Derecho Humano.

MÉXICO, CAMINO DE RESISTENCIAS

La titular de IPFF explicó que su propuesta es el seguimiento que desde hace 61 años realiza la organización que preside para colocar en la agenda pública el tema de la planificación familiar y el cual, fue retomado por varios países.

En México, la le Ley General de Población, aprobada en 1974, planteó medidas para la planificación familiar y logró que de 1976 a 2003 incrementara la prevalencia del uso de anticonceptivos de 30 a 72.7 por ciento, pero estaba dirigida únicamente a mujeres unidas.

Fue hasta 1994, en la Conferencia Mundial sobre la Población y el Desarrollo, realizada en el Cairo, cuando México reconoció los derechos sexuales y reproductivos y se comprometió a garantizar la educación sexual integral y el acceso a métodos anticonceptivos para adolescentes.

No obstante estos avances, fue hasta 2006 cuando la Secretaría de Educación Pública (SEP) distribuyó libros de textos con nuevos contenidos sobre sexualidad, mismos que fueron vituperados en las entidades por organizaciones de “padres de familia” conservadores.

Todavía en la XVI Conferencia Internacional sobre VIH/Sida, de 2006, el secretario de Salud de entonces, Julio Frenk Mora, defendió la difusión de los nuevos libros de texto que dejaron atrás los temas del matrimonio.

Con Josefina Vázquez Mota al frente de la SEP, en 2012 la dependencia a su cargo fue acusada de “financiar libros de derecha que hablaban contra el uso del condón en varias entidades”.

El mismo desinterés por brindar una educación sexual integral siguió con los secretarios, también panistas, Alonso Lujambio y José Ángel Córdova Villalobos, quienes no presentaron ninguna modificación a los libros de texto.

En 2015, la directora general adjunta de Igualdad de Género de la SEP, Claudia Alonso Pesado, admitió que el material educativo permanecía en revisión para “renovar y fortalecer” los contenidos de los libros de texto y de formación docente en materia de sexualidad.

Para entonces, el “Análisis sobre Educación Sexual Integral, conocimiento y actitudes en sexualidad en adolescentes escolarizados”, que realizó el Instituto Nacional de Salud Pública y el Centro Nacional para la prevención y el control del VIH/Sida, reveló que menos de tres por ciento de las personas encuestadas recibieron todos los contenidos sobre salud sexual y reproductiva durante la primaria; en secundaria, 20 por ciento recibió todos los contenidos, y en la educación media superior a penas 9 por ciento.

Actualmente, México cuenta con la Estrategia Nacional para Prevenir Embarazos Adolescentes (ENAPEA), que planeta la educación sexual integral, y que aunque fue bienvenida por la IPPF, la directora Barroso manifestó su preocupación que de falle durante su implementación.

ESTRATEGIA INTERNACIONAL COMO REFUERZO

El Marco Estratégico propone que la educación sexual integral no debe basarse sólo en la biología sino que debe propiciar espacios de discusión entre las personas jóvenes para que ellas mismas planteen soluciones a sus dudas, como si deben continuar o no con su pareja si ésta sostuvo relaciones sexuales con alguien más, entre otras.

La directora regional de IPFF también explicó que, de acuerdo a su experiencia, el tipo de educación sexual más efectiva para prevenir los embarazos tempranos es la que aborda la desigualdad de género, que presenta una visión de derechos de las mujeres, que cuestiona el machismo y que ayuda a niñas y niños a construir relaciones más igualitarias.

Barroso observó que la educación sexual es una necesidad fundamental en las escuelas, ya que en su experiencia, las familias no están realmente preparadas para responder a todas las dudas y conflictos que enfrentan las y los adolescentes en función de un mundo donde las tecnologías tienen mensajes muy contradictorios sobre sexualidad.

Y detalló que aunque muchas personas aún piensan que la educación sexual es un peligro porque va a propiciar la práctica más frecuente del sexo, las investigaciones científicas demuestran lo contrario.

“Los mejores programas sociales de educación sexual no aumentan la práctica sexual, pero sí aumentan el uso de métodos anticonceptivos y sí evitan el embarazo (…) el conservadurismo es un arma contra la solución del problema, es un peligro, es muy contraproducente”, detalló.

Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | Ciudad de México.