septiembre 18, 2016

Tailanda revisa la violencia sexual en sus telenovelas


Sara Malakul Lane comenzó a actuar en las telenovelas tailandesas cuando tenía tan sólo 15 años. Como actriz, siempre soñó con protagonizar una escena de beso romántico al estilo de Hollywood, pero acabó siendo violada en las ocho series en las que apareció durante sus diez años de carrera en Tailandia. “Los diálogos siempre eran muy parecidos. En la historia era violada por el héroe, que se caracterizaba por ser un buen hombre, y al final me enamoraba de él con un final feliz”, explica Malakul Lane, quien decidió continuar su carrera en los Estados Unidos.

Las telenovelas tailandesas, proyectadas en horario de máxima audiencia, presentan regularmente el acoso sexual y la violación como forma de seducir a una mujer, o incluso como castigo por mal comportamiento. Un gran número de generaciones de niñas ha crecido viendo a sus ídolas y heroínas sucumbir a una violación en la televisión por un hombre que rara vez recibe castigo por este tipo de delito. “Las escenas de violación no son gráficas porque hay censura. Pero aunque no aparecen desnudos, está implícito en los diálogos”, explica la actriz.

Cansado de ver este tipo de escenas en la televisión, Nitipan Wiprawit, un arquitecto de 38 años y espectador habitual de las telenovelas, decidió que tenía que hacer algo para acabar con estas escenas que considera “inaceptables”. Quería “poner fin a la normalización de la violación en la televisión” y llevó una queja a la Comisión Nacional de Radiodifusión y Telecomunicaciones de Tailandia (NTBC en sus siglas en inglés) con una petición en línea que obtuvo más de 59.000 firmas.


Una pantalla de televisión es reflejada en las gafas de una mujer que mira una
telenovela en el interior de su casa en el barrio de Chinatown de Bangkok / Foto: Walter Astrada

“Me preguntaba a mí mismo cómo es posible que los medios de comunicación mostraran la violación como algo malo durante el día y las telenovelas mostraran la misma situación como algo romántico por la noche “, explica el telespectador con determinación.

Wiprawit ha sido la primera persona en hacer una campaña pública para acabar con las violaciones en las telenovelas, según cuenta Chanettee Tinnam, profesora de Comunicación de la Universidad Mahidol de Bangkok, a quien se le ha encargado escribir las primeras directrices éticas para que los programas de televisión no promuevan ni inciten a la violencia física y sexual contra las mujeres.

Los nuevos códigos fueron presentados por la NTBC en un seminario celebrado el mes de abril que contó con la asistencia de actores, actrices, directores y directoras, así como la persona que lo empezó todo. Wiprawit ha demostrado que una pequeña acción puede derivar en grandes cambios. Las nuevas directrices son extensas y sugieren a los directores que sean cuidadosos a la hora de representar la violencia contra las mujeres, así como incluir contenido que aborde las responsabilidades sexuales de los hombres.

En estas telenovelas, las “buenas” mujeres o protagonistas femeninas son representadas como sexualmente ingenuas que deben esperar a que el hombre sea quien comience la relación sexual, explica Jaray Singhakowinta, doctor en Filosofía y profesor adjunto de estudios de la Sexualidad en la Escuela de Graduados de Lenguaje y Comunicación de Tailandia.

Hay dos palabras a la hora de hablar de una violación. Bplum podría traducirse como un acto forzado o violento que termina consolidando una relación. Khom kheun es utilizada por los tailandeses para hablar de la violación como un acto criminal

En tailandés se utilizan dos palabras diferentes a la hora de hablar de una violación. Una de ellas es bplum, que también se utiliza para la ‘lucha libre’ y podría iniciarse como un acto forzado o violento que termina consolidando una relación, como sucede en las telenovelas. Khom kheun sin embargo es utilizada por en Tailandia para hablar de la violación como un acto criminal.

Un gran número de las telenovelas emitidas son adaptaciones de novelas antiguas de Tailandia en las que son comunes las violaciones a las protagonistas femeninas. Algunas de ellas son tan populares, como ‘Koo Kam’, que han sido adaptadas en películas y telenovelas varias veces desde la década de 1970. “Creo que [durante esta década] consiguieron capturar la mentalidad tailandesa. La gente disfruta con ellas y garantiza altos índices de audiencia”, explica Singhakowinta.
Una sociedad sexista

Para Kosum Omphornuwat, conferenciante de Mujeres, Género y Estudios de la sexualidad en la Universidad de Thammasat, la omnipresencia de las historias de violación en las telenovelas tailandesas es una evidencia sugestiva del sexismo que prevalece en la sociedad. “En las historias de violación las mujeres son tratadas como propiedad de los hombres, que pueden hacer lo que quieran, incluyendo el acto de incitar la violencia sexual en el nombre del amor. El hecho de que este tipo de argumento sea muy popular y aceptado dice mucho”, explica el experto.


Un grupo de hombres miran una telenovela en el distrito de Samphanthawong / Foto: Walter Astrada

La forma en que las mujeres están representadas en los anuncios, añade, es también un ejemplo alarmante. “El único propósito de la existencia de la mujer parece la búsqueda de la belleza: ser blanca, delgada y joven. Su hermoso cuerpo es presentado como el único medio para lograr el éxito en la vida, el amor y la carrera. Olvídate de la educación, la inteligencia, la virtud, la integridad y cualesquiera otras cualidades. La belleza del cuerpo se convierte en el único medio de emancipación de las mujeres”.

En la cultura patriarcal tailandesa, la feminidad a menudo se devalúa y se reduce a cualidades superficiales, como la belleza y la vanidad, dice Singhakowinta: “Hace unas semanas me llamó la atención un comentarista deportivo de televisión que describía a una jugadora de voleibol femenino no por su actuación, sino por su belleza. La feminidad, o para ser precisos la belleza femenina, a menudo se pone en valor y mercantiliza por las industrias de la publicidad”.

Wiprawit, el hombre que puso en marcha la queja, considera que el argumento de estas telenovelas “no incita directamente a una persona a violar a alguien, pero refleja muchas cosas en la sociedad tailandesa o en la actitud de la policía hacia una persona que ha sido violada”. Considera además que las tramas que refuerzan la idea de la violación como algo romántico que no recibe ningún castigo puede influir indirectamente en las personas a no denunciar la violencia sexual en la vida real.
El escándalo más reciente

Algunas escenas de las telenovelas han ido demasiado lejos, incluso llegando a violar el código de conducta moral tailandés. En el mes de julio, las autoridades tomaron medidas en contra de una telenovela ‘Club Friday to be Continued’, emitida en el canal GMM25, para todos los públicos, cuyo contenido es una adaptación de historias reales compartidas en el programa de radio de los populares dj Chod y Aoy. El contenido que generó la controversia incluye una escena de violación contra una villana con otros tres personajes observándola y grabándola en vídeo. En otra escena, una mujer es obligada a poner la cara hacia el tubo de escape de una motocicleta y le provoca quemaduras faciales.

Como resultado de las críticas, la Comisión Nacional de Radiodifusión (NBC en sus siglas en inglés) ajustó la audiencia de la serie para mayores de 18 años y el canal fue penalizado con una multa de 50.000 THB (1.290 euros). Un miembro de la NBC, Supinya Klangnarong, tuiteó tras el escándalo que las mujeres tailandesas “carecen de autoestima, estabilidad mental y confianza” y “los medios de comunicación juegan un papel en la creación y la destrucción de estas cualidades”.

Entre 2008 y 2013 se registraron de media 4.000 casos de violación por año y se realizaron 2.400 detenciones. Los no denunciados rondan los 30.000 anualmente

Según el Instituto de Tailandia de Justicia (TIJ en sus siglas en inglés), entre 2008 y 2013, se registraron una media de 4.000 casos de violación por año y se realizaron 2.400 detenciones. Los no denunciados rondan los 30.000 por año.

Otro estudio de la Fundación Paveena, un grupo que trabaja para proteger a las mujeres y niños, muestra que el rango de edad de las víctimas de violación es de entre un año y ocho meses hasta los 81 años. De los 656 casos reportados a la fundación el año pasado, la mayoría fueron violadas por sus padrastros, amigos o vecinos.

En el pasado, las víctimas de violación eran estigmatizadas por la sociedad, o peor, por su propia familia, explica Siranat Boonthai, oficial de investigación y campaña en el programa de emancipación del TIJ para mujeres y niños. “Aunque la situación ha mejorado en los últimos años y las familias dan más apoyo a las víctimas y tienden a animarles a presentar cargos contra el delincuente, el número de violaciones denunciadas sigue siendo proporcionalmente bajo en comparación con el total de los casos”, explica Boonthai.


Una mujer mira una telenovela mientras cena en el interior de un restaurante en el distrito de Samphanthawong de Bangkok / Foto: Walter Astrada

Esto es una consecuencia del miedo a denunciar los abusos por las posibles consecuencias a las que podrían enfrentarse las mujeres y porque la policía no está muy bien posicionada para ayudarlas debido a la falta de agentes mujeres y su sistema de respuesta insensible, continúa Boonthai. “La policía realiza a menudo preguntas que culpabilizan a la víctima: ¿Cómo ibas vestida?, ¿qué estabas haciendo tan tarde por la noche?, ¿por qué no pediste ayuda?”.

Los últimos años, la ciudadanía tailandesa se ha movilizado en más de una ocasión para pedir penas más severas para los violadores, incluida la pena capital; una idea desestimada por el primer ministro, el general Prayuth Chan-Ocha. La última vez que se realizó una petición de este tipo fue el mes de junio tras el asesinato de una profesora de escuela por resistirse a un violador convicto.

La ciudadanía tailandesa se ha movilizado en más de una ocasión para pedir penas más severas para los violadores, incluida la pena capital

Respecto a la pena capital, algunos detractores argumentan que el miedo a recibir este tipo de castigo podría provocar que más violadores asesinaran a las víctimas para encubrir sus crímenes. Amnistía Internacional puntualiza además no erradicaría la violencia contra las mujeres.

En Tailandia no se ejecuta ningún reo desde 2009, pero se aplica la pena capital en casos de tráfico de drogas o asesinato. Los violadores reciben una pena de 4 a 20 años de prisión y multas económicas de 8.000 THB (unos 206 euros) a 40.000 THB (1.030 euros). “Confesar el crimen y contribuir a resolver el caso puede dar lugar a que la condena se reducida a la mitad”, explica Boonthai.

Gracias a la campaña lanzada por Wiprawit ha crecido el debate acerca de la violencia contra la mujer en las telenovelas como demuestra el número de artículos en los medios de comunicación y las mesas redondas organizadas en la materia.


Una mujer entra en su casa del distrito de Samphanthawong donde una televisión emite una telenovela/ Foto: Walter Astrada

Las nuevas guías escritas por Tinnam también son un paso hacia delante, pero se tratan simplemente de recomendaciones provistas para los productores y un recordatorio de su contribución en la conformación de la sociedad tailandesa, más que un establecimiento de una normativa legal, puntualiza el doctor en Filosofía Jaray Singhakowinta.

A pesar que la NBTC puede imponer ciertas sanciones administrativas que incluyen multas económicas, la suspensión de la emisión del programa o de las licencias de los productores por violar estas directrices, el impacto de esta legislación está todavía por ver. El paso más importante, y probablemente la solución a largo plazo, es la forma en la que la NBTC puede educar a los espectadores a no aceptar la violencia de género como algo normal, concluye Singhakowinta.

Fuente: Pikara