octubre 31, 2016

El libro “capitalismo gore”, de Sayak Valencia, explora las relaciones de poder y la violencia a la que son sometidas las clases desprotegidas. Estamos muy en el foco de la visualidad pero no estamos siendo reconocidas

Sayak Valencia se ha desempeñado como poeta y ensayista. 

Con una necesidad imperante por entender el sistema económico que impera en casi todo el mundo, la filósofa y poeta Sayak Valencia escribió en el 2010 un libro que cimbró por los conceptos que arriesga y sustenta: “Capitalismo Gore”. Seis años después, el sello mexicano Paidós, de la editorial Planeta, relanzó el libro con un prólogo de Martha Lamas. 

En entrevista, Sayak habla de la crisis humanitaria que atraviesa el país, del cuerpo convertido en mercancía, de feminismo y de resistir como opción.

-¿Qué pasa en México? ¿Por qué tanta violencia?

-Hay criminales y escuadrones de la muerte porque están disputando una de las propiedades fundamentales del Estado, que creo que se nos olvidan: la de ejercer la muerte sobre poblaciones cuando se ve amenazada. En este sentido creo que la desproporción del uso de la necro política, o donde la muerte se vuelve la única forma de política de este país, y la única forma de gestión de las poblaciones, ha desbordado los marcos conceptuales con que los politólogos están hablando de manera constante. No hablo que de que desborde el ensanchamiento de marcos socio jurídicos para pensar en justicia sino en la práctica, cómo nos estamos enfrentando a la rentabilidad de la masacre masiva de poblaciones en nuestro país a favor de cierta economía, de cierta política y de cierta reafirmación del estatus quo de quienes sabemos que representan los cuerpos o las vidas importantes en este país, y que no somos la mayoría de la población: ni las mujeres, ni los pobres, ni los indígenas, aquí los únicos que importan son los que detentan cierto poder sobre los otros.

-Parece que en este país hay una doble amenaza contra las mujeres, por un lado se les invisibiliza en asuntos de poder y por otro, en el día a día, se les violenta y asesina. ¿Qué análisis debemos hacer de esto?

-Hay una lógica contradictoria en cuanto a la visibilidad de las mujeres en tanto que no existimos como sujetos de ciudadanía, no somos ciudadanas, pero sí existimos en cuanto a objetos sexuales y a exposición medial, y con esto me refiero a que la violencia contra las mujeres no es sólo la violencia machista en los hogares, o la violencia feminicida que es el punto más terrible, sino también con la que se exponen los restos de los mujeres asesinadas. Hay una rentabilización de esta exhibición y de alguna forma hay una saturación de imágenes: cuanto más nos exponen, cuanto más nos exhiben, cuanto más nos venden, cuanto más nos ponen enfrente de la noticia truculenta, más crece el imaginario donde nuestros cuerpos y nuestras personas se consideran desechables. Estamos muy en el foco de la visualidad pero no estamos siendo reconocidas como seres cuyas vidas son importantes: somos invisibles en cuanto a ciudadanía e hipervisibles en cuanto a objetualización y rentabilización de nuestros cuerpos, y de nuestras muertes incluso.

-¿Funciona el feminismo en estos momentos de polarización y de descalificación a un trabajo de años?

-Los movimientos feministas están haciendo siempre su trabajo, por muy distintos que sean pues no todos quieren lo mismo, pero por ejemplo que estemos hablando de esto hace que tengamos una noción de que tendríamos que buscar una equidad en cuanto a la valoración de las mujeres en cuanto a participación no sólo política, no entendidas como lobby político. Un triunfo del feminismo sería que dejemos de ser asesinadas todos los días, en todos los estados de este país, sólo por el hecho de ser mujeres. Ese sería un verdadero logro político, no tanto como tener una mujer presidenta, y me atrevo a hablar esto porque me parece muy peligroso el hecho de que haya una señora que quiere ser presidenta y que está vinculada con la guerra del narcotráfico y con las desapariciones. Ella no sería una mujer que representa a las mujeres, pues ella detenta todos los valores conservadores y de la ultraderecha. Si esta señora llegara a la presidencia a mí no parecería un triunfo político ni de las mujeres ni del feminismo.

-¿Cómo resistir a la violencia que se ejerce todos los días?

-Lo más importante es que como ciudadanos es no reproducir los chistes sexistas, no golpear a nuestras mujeres, estás cosas cotidianas y de micro política redundaría en que las mujeres tengamos una vida más respetada en este país a que se haga una gran campaña en favor de las mujeres. Lo que nos interesa en el transfeminismo es que las vidas sean vivibles y sean respetadas. Nos oponemos a que los triunfos del feminismo sean usurpados por la derecha, porque la derecha nunca podrá ser feminista.

-¿Cómo ves el regreso de una ultraderecha identificada con el capitalismo más rapaz en estos últimos años?

-Creo que es un regreso muy desafortunado, hay una vuelta al fascismo de los años cincuenta, sesenta y setenta. Pienso que tiene que ver con el proyecto globalizador y neoliberizador que vulnera las poblaciones y desregula la fuerza laboral y rentabiliza los cuerpos de las mujeres, migrantes, trabajadores e indígenas; los explota hasta la muerte porque es parte del capitalismo. La derecha conservadora está regresando porque tenemos corta la memoria, hace falta recordar que en el 2008 tuvimos una crisis económica terrible, incluso antes, lo quiero decir de una manera muy clara: la derecha se fue cuando comenzó la crisis y regresa cuando las cosas están un poco mejor.

-¿Se convirtió el cuerpo en una moneda de cambio más?

-El cuerpo humano sí ha sido una moneda de cambio constante, basta pensar en nuestra época colonial y en el esclavismo. La vida y los cuerpos de esas personas era la moneda de cambio, lo que pasa es que se ha diversificado, se han vuelto nichos de mercado cada vez más sofisticados, cada vez más violentos en torno al cuerpo, y no sólo el cuerpo que trabaja, también el cuerpo que es explotado sexualmente, el cuerpo que es secuestrado y cuya libertad necesita ser pagada. Creo que hemos vuelto a esta cuestión donde el cuerpo es el mensaje, también es el lugar donde se posicionan estas distopías porque es el lugar que brinda plusvalía a los procesos contemporáneos del capitalismo más violento y más sangriento que yo denomino gore.

-¿Hay formas para evitar este tipo de capitalismo?

-En principio no hay una sola vía de escape del capitalismo gore, es como una empresa multinivel y tiene muchísimos tentáculos. Somos un país muy extenso y con problemáticas muy diferentes, creo que la política de los colectivos tiene que estar muy centrada en lo regional porque creo que de ahí vendrá la transformación. Por ejemplo los movimientos zapatistas o de Cherán, son importantes pero es complejo e injusto hablar de ellos en tan poco tiempo, pero también hay iniciativas en el Norte, las madres de las mujeres asesinadas en Juárez, los padres que buscan justicia por los desaparecidos, pero también hay otras formas de búsquedas, como la justicia alimentaria. Sé que es utópico y que llevará tiempo, pero nos llevó tiempo llegar hasta aquí.

Por Gerardo Esparza
Fuente:http://www.informador.com.mx/